Eli Neira. Poeta y performancista. Ha participado en encuentros de poesía y performance en Chile, Perú, Argentina, México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Colombia, Ecuador, Venezuela, Brasil, República Dominicana, Canadá, España y Suecia. Ha publicado en antologías de Chile, Argentina, Perú, México y España. Ha desarrollado la docencia en talleres en México, Ecuador, Chile y Argentina. Actualmente dirige la microeditorial “Abyecta Ediciones Rabiosamente Independientes”. También realiza encuentros de poesía y performance como productora de arte independiente a través de la productora fantasma poesiAccion, gestión de cultura requetekontra independiente.
Trabajos de la autora en: http://elizabethneira.blogspot.com/ http://videoselineira.blogspot.com/
Gustavo Solar. Licenciado en Artes de artes de la Universidad de Chile (Santiago) 2014, ha realizado sus performance y a exhibido sus trabajos en Buenos Aires, Argentina , Belo horizonte, Brasil, ha participado en la residencia ¨Monstruo¨ Concepción -Chile, en la primera residencia Positiva Cuerpo VIH en Quito, Ecuador, en el primer festival de video arte porno Dildo Roza (cIne Capri)y la primera Bienal de Arte y sexo (en la sociedad de escritores de Chile) también organizó la V bienal Deformes 2014, y particpó del festival internacional de performance “Independence Dom”en República Dominicana Actualmente es gestor y organizador de AUT activación autónoma temporal y fundador de Escena Fractal
[1] * ‘Ternura radical’ es un término que se utiliza desde hace más de diez años como parte de la pedagogía-performance radical de La Pocha Nostra. Como performerxs y pedagogxs integrantes del colectivo, con este manifiesto queremos honrar este término y su utilización en distintos proyectos y comunidades alrededor del mundo. Esta versión es nuestra interpretación del término, resultado de un ‘jam poético’ en el que nos preguntamos acerca de lo que la ternura radical significa para nosotrxs, en nuestras vidas y trabajo tanto dentro como afuera del colectivo: ¿Cómo puede la ternura ser radical en nuestras alianzas, nuestras comunidades efímeras y nuestras relaciones interpersonales?
Queremos agradecer a todxs lxs que han sido parte de esta jornada con nosotrxs, en particular a lxs miembros fundadores de La Pocha Nostra que acuñaron el termino en los años 90 y a sus miembros más activos en el presente: Guillermo Gómez-Peña, Saul Garcia Lopez, Michèle Ceballos Michot, Roberto Sifuentes y Emma Tramposch. Esta versión cuenta con el apoyo editorial de Guillermo Gómez-Peña y ha sido estrenada públicamente como una lectura performativa en el Encuentro Internacional “Poética de la Acción” (Centro Nacional de las Artes, D.F. Mexico, Ma yo 2015), presentado académicamente en la UAB (Universidad Autonoma de Barcelona como parte del Programa de Estudio Independientes – PEI/MACBA, Junio 2015) y publicado por primera vez online via Hysteria Magazine (Julio 2015).
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Dani y Daniel. Artistas de performance, activistas transfeministas, e integrantes del núcleo duro de La Pocha Nostra. Desde que se conocieron en el 2011 han estado colaborando en distintos proyectos de performance y pedagogía transcontinentales, acompañándose desde un lugar de afecto erótico-político que atraviesa los campos de arte-vida. www.danielbcoleman.com / www.danidemilia.com.
Mis deseos de probar la lluvia dorada surgieron en un par de relaciones de pareja. Dichas parejas se negaban a probar mi fantasía limitándose a tacharme de sucio y pervertido (de lo que ahora me enorgullezco). Años más tarde, sostuve una relación sexual con un chico que estaba dispuesto a probarlo todo. Durante 6 meses mantuvimos desde relaciones sexo genitales hasta el bondage y el sadomasoquismo.
En una ocasión estábamos en la ducha, me arrodillé y le pedí que me orinara. Accedió inmediatamente, su pene flácido se endureció al instante mientras descargaba su líquido caliente sobre mi pecho, mi abdomen y mis nalgas. Continuamos copulando en la ducha mientras la orina sobre mi cuerpo se impregna a su piel. Ahora también disfruto orinar sobre mi propio cuerpo, dejando que mi “perversión” fluya.
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Fabrizio Quemé (1990). Guatemala. Anti-artista queer, todo terreno. Ha participado en diversos festivales y muestras de colectivas. Sus textos y fotografías han sido publicados en diversos medios impresos y digitales. Su trabajo es documentado a través del blog: baladadeunlibertino.blogspot.com
Algo que me encanta de Pilar es que siempre está dispuesta a todo. Apenas llevamos siete meses de apasionado noviazgo, y ya hemos hecho el amor de todas las formas y en todos los lugares que se nos ha ocurrido.
Desde la primera noche en que comenzamos a salir, al bajar del auto, un beso llevó a otro beso más ardiente. Luego, otros besos cada vez más fogosos. Comenzaron, entonces, las múltiples y ávidas caricias. Primero, caricias sobre la ropa; luego, bajo la ropa y, finalmente, caricias sin ropa, que casi nos arrancamos. Empezamos contra una portezuela del auto, hasta abollarla. Seguimos en el cofre y abollamos el cofre. Entonces, nos arrojamos sobre el pasto, no sé si húmedo de nocturno rocío o por nuestros sudorosos cuerpos desnudos. Desnudos en la noche, nada menos que en el jardín de la casa de mis padres, hicimos el amor junto a la alberca y seguimos en la alberca. A partir de ese día no hemos dejado de experimentar nuevas formas de erotismo: aparte de las noches y los días memorables que hemos copulado como locos en nuestras respectivas casas o en mi oficina en todos los lugares posibles, también hemos aprovechado para fornicar lo mismo el baño del museo de ciencias en Acapantzingo que una sala de la Exposición Colectiva “Menú Visual” en los Talleres La Guayaba M33; a menudo, lo hacemos en La Casona de Spencer, El Manojo, La Maga y otros sitios públicos, en particular el cine. La primera vez fue en una sala medio vacía de la Cineteca Nacional, sentados en la última fila, desnudé a Pili por completo y la penetré por detrás mientras oprimía sus senos y los levantaba desafiantes hacia la pantalla donde indiferente se proyectaba “Los límites del control” de Jamrusch. Otro día, durante la exhibición de “La caída de la casa de Usher”, película muda musicalizada en vivo, en la sala llena del teatro Ocampo, sentados en la parte más alta, Pili me hizo sexo oral, mientras yo la penetraba con los dedos y, últimamente, durante los estrenos de películas comerciales lo mismo en Plaza Galerías que en Cinemex de Diana o Plaza Cuernavaca: acostumbramos masturbarnos en las filas de en medio, o hacemos el amor en el baño o en algún pasillo oscuro, donde a menudo nos descubren.
En los dos últimos meses, habíamos comenzado a experimentar incluso con el flashing en museos, iglesias, restaurantes y parques; también hemos probado, recientemente, diversas modalidades del sadomasoquismo y variedades nuevas de fetichismo. Por eso, anoche, después de haber bebido cerveza en abundancia, le propuse a Pili aprovechar para hacer una sesión de “lluvia dorada”. Como siempre, se mostró dispuesta. Así que, después de vendar sus ojos y propinarle unas buenas nalgadas, nos metimos desnudos a la ducha, ella de rodillas frente a mí, con las manos atadas a la espalda, y yo de pie, apuntando a sus senos con mi pene. Comenzó la descarga y una intensa onda de placer recorrió mi cuerpo, no sólo por el chorro caliente de orina que salía de manera particularmente abundante, acompañado por la clásica sensación de alivio, sino que la salida del dorado fluido me producía un leve cosquilleo que equivalía, sin duda, a un mini-orgasmo prolongado, que fue brutalmente interrumpido por una vigorosa sacudida y un grito angustiado de Pili que me decía: ¡Despierta, Juan! ¡Otra vez te orinaste en la cama!
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Juan Machín Ramírez nace en el DF hace más de medio siglo y desde hace muchos años vive anfibio entre las ciudades de México y Cuernavaca. Ha publicado diversos ensayos, trabajos de investigación, cuentos y poemas en libros y revistas de México y de Alemania, Argentina, Canadá, Colombia, Costa Rica, España y Uruguay, así como fotografías, dibujos y pinturas. Ha ganado algunos reconocimientos como el 3º lugar Concurso de Cuento Nacional de Humor Negro “En qué quedamos pelona”, en 1997; mención honorífica de 2º lugar en el Premio Nacional Efraín Huerta (categoría de cuento) en 1998 y el Premio Estatal de Literatura Morelos 2002 en el género de cuento. (Fotografía: Maricela Figueroa)
ilustración: Omar Hdz. García (Omar Matadamas). De la serie «Pálido Rosa»
A mi Paulo
“Chorrea”, me dijo la doctora cuando me habló del sexo sin protección. Él había decidido que era hora de amar sin barreras, así que me llevó a que me recetaran unas pastillas. Yo no entendía mucho de todo aquello. A esa edad la cabeza da muchas vueltas.
Aún recuerdo la cara de incredulidad de la doctora cuando le hablé de mis planes de salir corriendo al baño inmediatamente después de la eyaculación, para ganarle al medio litro de semen que seguramente se me iba a escapar de entre las piernas. Me dijo que no lo hiciera, pues corría el riesgo de arruinar un tal “momento especial” que en mi experiencia ciertamente no ubicaba, pero que tal parecía era muy importante. ¿Para quién?, no sé. Eso no me quedó claro entonces.
La primera vez que lo vi fuera de un preservativo me pareció escaso y falto de color. Tantas veces había escuchado que se refirieran a él como leche, que así es como esperaba verlo. Pero no. Más bien parecía engrudo. Y con respecto al olor, un profesor que tuve en la especialidad le atinó al decir que huele a cloro. “¡Es verdad!”, recuerdo haber pensado. Huele a cloro.
Y sabe a mocos. A mocos si el hombre es razonablemente saludable y a rayos si fuma.
No, no me animé a probarlo a la primera. Lo observé durante toda mi juventud, antes de tomar la decisión de investigar por mi misma cual de todas esas diversas respuestas recibidas ante la pregunta de: “¿a qué sabe?” era la correcta.
La visión de semen seco sobre la piel me remitió a mi infancia. En la escuela solía sentarme en la última fila porque me la pasaba jugando con mis amigas. Una de las cosas que hacíamos era untarnos pegamento blanco en los brazos, esperar a que se secara y después levarlo como si se tratara de una mascarilla. Las partes en las que la capa de pegamento nos había quedado más delgada, nos hacían sentir la piel tirante. Se rompían al tratar de levantarla, dejando ligeros pellejitos cuya lenta y meticulosa extracción constituía una tarea mucho más motivadora que la de prestar atención a la clase. El semen cuando se seca en la piel queda justo así, como aquellas capas delgadas de pegamento blanco de mis juegos escolares.
Previo a que me llegara el día de tragar completa la dosis de dos cucharaditas cafeteras que, en promedio, expulsa un hombre en una eyaculación, metí el dedo. Como quien comete la travesura de probar el betún del pastel antes de tener en el plato su rebanada. Antes de que se secara, mientras él corría a buscar una toalla húmeda para limpiarme los muslos y el abdomen, remojé el índice en uno de esos charquitos de engrudo que me habían quedado encima para después llevármelo a la boca. “¿Qué haces?” preguntó él, con cara de quien está seguro de conocer la respuesta. “Considerando la posibilidad de alimentarme con las consecuencias de tanto amor”, pensé. “Nada”, le respondí, mientras lo miraba limpiar mi piel apenado, como si en vez de eyacular me hubiera vomitado encima.
Me atrevería a decir que el semen es bienvenido en nuestras cavidades cuando nos enamoramos. Es en nombre de la pasión que se eliminan las barreras y el semen empieza a correr libremente por todos los orificios sin que plástico o coitus interruptus alguno pueda impedirlo. Así, libre, con su olor a cloro, su sabor a mocos y su cara de engrudo.
“¿Qué significa para ti?”, me preguntas, haciendo alusión a ésta, nuestra primera vez sin más protección anticonceptiva que mi muy efectiva “T” de cobre intrauterina.
Es estar más cerca, romper barreras, que les ocurra a nuestras humedades lo mismo que a nuestras almas y se mezclen llegando a ser uno, por esos breves instantes antes de que el aire las seque o las sábanas las absorban. Es decirte que estás invitado a ocupar espacios prohibidos y gozar de ellos. Es el deseo caníbal de conservar una parte de ti muy dentro de mí.
Que así como tu olor me viste el cuerpo desnudo mucho después de la despedida, que la consecuencia líquida de tus placeres me recorra la cara interior de los muslos. Silenciosa y cálida, como lo hacen tus manos con el resto de mi piel. Como lo hago yo contigo cuando te abrazo en sueños. Como lo hace tu recuerdo cuando me refugio en él mientras espero a que el deseo te obligue a volver a mí, como vuelven las olas a la orilla de la playa, a bañar de sal y espuma a la arena que le espera como siempre, caliente y ansiosa, sedienta de mar.
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Claudia Salinas Boldo. Licenciada en Psicología por el Centro Marista de Estudios Superiores; Especialista en Sexología Educativa y Maestra en Sexología Clínica por el Instituto Mexicano de Sexología; Maestra en Antropología Social por la Universidad Autónoma de Yucatán y egresada con honores del Doctorado en Antropología Social de la Universidad Nacional Autónoma de México. amplia experiencia como sexoterapeuta, docente a nivel universitario, conferencista e investigadora en torno a los temas de antropología y género. En su labor como investigadora y etnógrafa ha abarcado los temas de relación de pareja, sexualidad masculina, mujeres en prisión y salud sexual.
Ilustr.Omar Hernández García (Omar Matadamas) estudiante de la licenciatura en Artes Visuales (FAD 2013-) donde se esta desarrollando en el campo del arte contemporáneo y los medios múltiples.
Mi deseo con estos párrafos es simplemente hablar de algo que me genera una sensación ambivalente, que en un primer plano explico como el placer y el deleite del cuerpo, posicionándolo transversal en lo psíquico y lo físico, y en otro plano como una ira al meditar sobre mi propia satisfacción sexual. Esto, pensando en algo que desde que recuerdo me ha causado una gran gama de pensamientos. Estoy hablando de la sensación del semen (tanto el mío como el de otros); lo que muchos llaman el clímax, mientras que yo lo nombro como el inicio. Al estar yo solo he podido identificar los cambios de temperatura, el cómo se impregna en mi cuerpo, el olor, el poder abrirme, amarme un tanto por llamarlo de alguna manera; al estar con otros, he podido visualizarlo, percibir el sabor, el olor, la textura ajena, y el cómo a veces este mismo aturde mis sentidos y llega a aquello que Lacan llamaría el vacío.
Sin embargo hay algo que he podido visualizar principalmente con ciertas personas con las que he explorado mi vida sexual. Por ejemplo, al tener coito con militares (a los que en la actualidad aborrezco por distintos motivos), “hombres fuertes, necios, de mal carácter, machos los cabrones…” -síntesis de lo que he escuchado a varios conocidos-, todo iniciaba como un juego, un intercambio de miradas, un duelo de carácter, poco más que un reto. Pero al acabar la excitación del juego me di cuenta de que el coito era breve, poco o nada satisfactorio, sin embargo me quedaba la esperanza de que al soltar aquel dulce néctar blanquecino el sabor fuera dulce y vivaz. Que “lo valdría”, pues. Pero al terminar y ver ese rostro sobre su pene lo único que podía ver era una expresión de aparente gusto, que solo me evocaba un goce desagradable, algo que parecía más una imposición, y que posteriormente no solo vi en militares, si no en policías, conocidos, amigos, seres en el supuesto de lo querido, hombres “en pro de lo queer y del feminismo”, en donde lo común era que toda esa ideología quedaba muy de lado por el deseo expresado en “quiero venirme en tu cara, papi”. Esto que no solo era simbólico de la dominación, si no de la compensación, el poder implícito, y la necesidad de obtenerlo.
Todo aquello que representaba ese fluir, ese paradigma llamado “placer en lo carnal” como lo nombraba un amigo, no hablaba más que de una falta, de un hecho simbólico e imaginario que limitaba la capacidad de experimentar del cuerpo, que no les permite sentir lo placentero del sudor al estar en contacto con otro cuerpo, el flujo de sus venas, inclusive las lágrimas caer sobre el rostro, aquellas que se asemejan a la sensación de la lluvia mientras se está recostado en el pasto.
Hoy puedo decir que he pasado por muchas personas que se quedan en la sola satisfacción de una lejana eyaculación sobre otro objetal. Pero gracias a ello he aprendido sobre el deleite de la otredad más allá de verlo como un objeto, de buscar un placer propio a través del placer del otro, y no solo disfrutar de aquel dulce líquido blanquecino, sino de todo un cuerpo fluido, no solo físico sino psíquico, que más allá de que el momento puede ser casual, con un sujeto aparentemente desconocido, en realidad puede resultar pleno, toda esa interacción de saliva, piel, sangre, deseo, y más de un solo clímax, el cual no tiene que ver con que ambos acabemos viniéndonos, sino de agotar la energía, de vivir ese cansancio en plenitud, no como una señal de goce cuando puede volverse un encuentro con el placer.
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César “Trivium” De la Rosa. Estudié Psicología con especialidad clínica en el Instituto Politécnico Nacional, en donde pasé mucho tiempo en lo comités de lucha estudiantil, también incursionando en el “activismo” lgbt (del cual estoy un tanto decepcionado hasta el día de hoy). Me he formado alrededor del tema de la violencia incursionando en primera instancia en la violencia sexual y de género, actualmente me desempeño proporcionando atención psicológica en el área de niños, niñas y adolescentes de la Asociación por el desarrollo integral de personas violadas (ADIVAC A.C), además de la consulta psicológica privada, actualmente soy miembro del Colectivo Anarcoqueer y un prácticamente amateur de artes marciales mixtas
¡Llovía a cántaros! Como llueve en junio. A pesar de ello una gran concurrencia se reunió en el XTeresa. Algunas personas se encontraban en el ala principal, otras tantas recorrían en los salones contiguos la exposición de la artista visual Mirna Roldán. Pasaban apenas las 17:00 hrs., la primera pausa de la sesión de proyecciones de videos y cortometrajes de la Séptima Edición de este festival nacido en España que había cruzado medio mar para presentarse ahora en el DF. Acudí para ver especialmente la producción de Yes We Fuck. (59’26”, España, 2015) de Raúl de la Morena y Antonio Centeno.
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Pasado un breve tiempo regresé al ala principal. El lugar estaba lleno, a reventar. La cúpula interna de la antigua iglesia y sus columnas enormes servían de escenario para recibir a lxs asistentes expectantes y curiosos. Los videos exhibidos estaban enmarcados por unos haces de luz que calidecían la atmósfera ya de por sí sensualmente animada; las imágenes que vivían en los cortometrajes se convirtieron en fluidos lumínicos de cualidad magnética que vibraban ante nuestros ojos.
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A la exhibición del video de YWF se presentaron algunxs de sus protagonistxs: Oriol Roqueta, Soledad Arnau, Kani Arkada y Teo Valls, incluido Antonio Centeno (uno de los directores), quienes además, al concluir, realizaron una emotiva acción performativa para interactuar con lxs asistentes, a la vez que reivindicaban los derechos al placer, el disfrute y la libertad de las personas con diversidad funcional.
Ellxs hicieron una especie de pasarela por el centro de la cámara principal del XTeresa, las personas que estábamos ahí abrimos un espacio-corredor para que pasasen al frente. Todxs ellxs estaban desnudxs y sobre sus cuerpos pegados a la piel, post-its con frases o palabras con las cuales nos compartieron algunas de sus experiencias en torno al rechazo que han padecido, palabras con las que se los suele estigmatizar: “inútil”, “si no tomas hormonas no puedes ser hombre”, “niñato”, “no eres sexy”, “invisible”…
Estas frases se fueron cambiando con la participación de lxs asistentes, para transformar nuestra actitud sobre la sexualidad, el erotismo y así sugerir la capacidad de reinventarnos. Transformar la historia de todxs nosotrxs comenzando por el acto simbólico de reescribir (repensar) esas realidades limitadas, limitantes. Y nuevas frases y palabras una a una, cubrieron aquellos cuerpos: “los amo”, “deseable”, “hermoso”, “sabrosa”, “me encanta tu voz”, “humana”, “sexy”, “acariciable”, “mágico”, ”cambió mi vida”, “no importa tu género sea cual eres”, “ un beso”…
El evento continuó con las proyecciones de otros videos y cortometrajes: Nexos (27’, España, 2014) de PostOp; Habitación (12’19”, España, 2015) de Irene Navascués y Rosario Ortega. Presentan lxs protagonistas del vídeo: Soledad Arnau, Kani Arkada y Teo Valls; Dear Jiz (9’51”, Australia, 2013) de Ms Naughty ; Chivo Expiatorio (3’59”, Colombia, 2013) de Jorge Hernán Arce y Tina PIT; posComunicado1de1 (2’37”, Argentina, 2013) de GATASWARRIORPORNOGIRLSLATINOCUIRS; this is not courbet’s cunt (3’31’’, Israel, 2012) de Rinat Schnadower ; b(anal) (2’52”, Guatemala, 2015) de Fabrizio Quemé ; erraseshumanx (3’43”, Colombia / México, 2015) de Una y Eunuca postporno ; Terrorismo Sexual (5’15”, Costa Rica, 2014) de Lupus Dei La Máscara (18’22”, España, 2015) de Minus is válido.
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Premio “de la cofradía de la inmundicia” al mejor corto DIY
Pese al gran ambiente festivo la noche llegó y había que culminar con la entrega del premio al mejor corto DIY, sus organizadoras Lucía Egaña, Diana Pornoterrorista (España) y Liz Misterio (México) anunciaron que Habitación (12’19”, España, 2015) de Irene Navascués y Rosario Ortega había sido el corto elegido, entregando el premio a sus sonrientes protagonistas Soledad Arnau, Kani Arkada y Teo Valls.
Para conocer más sobre los videos y cortos de la muestra, la trayectoria de sus protagonistas e invitadxs y otros detalles visita: http://muestramarrana.org/.
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In memorian
Debajo de una de las bellas columnas neoclásicas que adornan el recinto, se encontraba un altar-homenaje dedicado a la artista y activista chilena HIJA DE PERRA, de quién puedes conocer algo en: https://new.hysteria.mx/?s=hija+de+perra
P.D. La fiesta de Clausura se realizó el 7 de Junio en el Multiforo Alicia.
“Frenen los hostigamientos contra el Multiforo Cultural Alicia #NoAlCierreDelAlicia”. Campaña en Chage.org
Las siglas ON que abrevian el nombre Obra Negra otorgan significados transversales que encarnan en el cuerpo del acrónimo de manera coexistente:
III. ON invertido: NO / Siglas de un Mal Obrar / Negatividades en grises / Brújula que muestra significados que son desde la destrucción, indica propósitos variables pero siempre con principios direccionados hacia el mal; La posición de la brújula que designa un presagio, cual oráculo, cual maldición echada al azar.
Crematorio-sahumerio de cabello
II. [ADV] on (performing): en escena; on (in operation): to tur on = encender; Interruptor que enciende el sistema operativo del mal obrar.
I. Parte de la historia de Obra Negra sucede a partir de la ocupa fallida que realizamos hace algunos meses en una casa abandonada ubicada dentro de la Colonia Regina en el Municipio de Monterrey. A medio construir y en avanzado estado de putrefacción la casa nos recuerda a su vez que nos re sitúa dentro del territorio en ruinas en el que ya hace un tiempo morimos mientras que nuestros órganos continúan operando. Destrucción que contagia de horizontes entrópicos a nuestros cuerpos.
Ganadorxs de la rifa de objetos robados. Patocinadores: el Palacio de Hierro, HEB, Suburbia, Soriana, Sanborns, Wallmart y 7 eleven
Mal pensar/mal decir/hacer mal *
por Ese Chamuko
*Texto a propósito de la sesión de performace acts: ‘Obra Negra, el sublime acto de obrar mal’
‘Sin fe, sin miedo’
En un contexto donde conviven y se violentan conformes, inconformes, revolucionarios, conservadores y mucha crítica mass mediatizada por el consumo de información y posturas respecto a la realidad de un país y de un mundo en decadencia constante. Así los clamores de justicia y mejor vivir son cada vez más grandes, complejos e imposibles.
Como humanxs y como Obra Negra reivindicamos el legítimo uso de la venganza, el actuar de mala fe, la mala palabra, el mal de ojo, la mala intención, el mal pensar, la mala leche y diversas formas del obrar mal como vías para mejorar nuestras vidas ya sea de forma personal o colectiva. Fomentamos la intolerancia y la falta de respeto ya que las buenas formas y modales, la creencia en la justicia y demás formas civilizadas de proceder aparecen dese hace tiempo como promesas remota de que todo puede tener un final feliz. No lo creemos así, hay que tener fe para creer esto.
La justicia es para creyentes, la Bien-ganza es nuestra
La ley y la justicia son viejas creencias que muchos siguen legitimando, desde el político conservador, el fanático religioso y el fanático revolucionario. Nada raro en un país católico donde la Ley del hombre laico se mimetizo con la antigua ley de Dios. La justicia, el juicio al culpable, al pecador es justificada desde la idea del infierno el terrible lugar en donde se purgan las condenas de todxs lxs que se han desviado el ‘buen’camino. La versión laica y moderna de esto son las prisiones y los manicomios. Sabemos de antemano que la Ley no es justa, mas sin embargo grandes masas de gente inconforme e ingenua salen a las calles en peregrinaciones politizadas para exigir a ‘los poderosos’ a ‘los de arriba’ que les cumplan el milagrito de la justicia, la paz, el bienestar, el paraíso. La plegaria se movió de lugar: de la casa de Dios al palacio de gobierno. Igual el ‘todopoderoso’ es sordo. Esa gente ‘de arriba’, no esta arriba esta aquí y ahora, son tan reales, miserables y mortales como cualquier hijx de la chingada. Esta idea de ser ‘lxs de abajo’, ‘lxs nadie’, ‘lxs sin voz’ delata más bien una especie de subdesarrollo de la autoestima. Y es en ese punto de auto-victimización que es viable encargarle sus deseos de un mundo mejor a una instancia superior, más allá de unx mismx.
Vive sanamente, toma Bien-ganza
Obrar mal tiene que ver con modificar el punto de ver, vivir y actuar esto desde el mal, el mal entendido como lo opuesto al deber ser del ciudadano civilizado y correcto, pues el ‘buen acto’, ‘la buena conciencia’, ‘el buen ciudadano’, ‘la buena persona’ ahora son figuras y formas de opresión.
El asesinato, el asedio, el bullying, el atentado, la difamación, el secuestro,en contra de todas esas aberraciones humanas que nos asedian desde su publicidad violenta e impositiva hasta los hechos materiales que trastocan nuestra vida cotidiana y la de otros. Ante esto y el absurdo de la plegaria justiciera alentamos la acción directa, urgente, planeada e in situ. Obrar mal por nuestro bien.
México, D.F. Julio 2015
Obra Negra.
Abraham destruye un molde su propia cabeza
Fluidos como arma
Denunciando a Hugo Mata, un 'compañero' que gusta de acosar por FB
Panocha Vengativa
PV es agredida físicamente mientras son leídas estadísticas sobre violencia contra mujeres en México
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Abraham clava tachuelas con martillo
'Yo soy Rita', yo soy'. Abraham pone precio a su cabeza por 'recontraputapinchecabronamente jotx y peligroso'
Himno zapatista y auto-erotización con un arma de fuego
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El típico grito de 'mariachi mexicano' es repetido hasta volverse un grito de agonía
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Recostrucción del propio rostro con sangre menstrual
'Son más de 43' acto dedicado a todas las familias que siguen buscando a ese ser querido...
De un tiempo a esta parte a la industria del porno le ha planteado a las mujeres un nuevo reto para disfrutar en las relaciones sexuales. El llamado squirt, término que describe la expulsión de un líquido justo en el momento del clímax que, al igual que en los hombres, se trata de una eyaculación, fisiológicamente hablando.
Sí, es cierto que existe, una mujer eyacula al igual que un hombre, pero eso no quiere decir que sienta mayor placer o menos. Se trata más bien de un fenómeno fisiológico que viene determinado por el tamaño de algunas estructuras genitales. Hemos de aclarar que tanto los genitales masculinos como los femeninos provienen de unas mismas gónadas sexuales embrionarias y que se configuran de una forma o de otra según este presente el cromosoma “Y” o no.
La eyaculación femenina no ocurre de forma tan evidente en todas las mujeres como les ocurre a los hombres, y aquí es donde aparecen las confusiones de si se trata de orina, flujo vaginal o realmente estamos hablando de eyaculación. El sexólogo Francisco Cabello Santamaría, director del Instituto Andaluz de Sexología y Psicología, llevó a cabo, en 1996, un experimento en el que analizó la orina de 24 mujeres después de tener un orgasmo y en todas las muestras encontró antígeno específico prostático (PAS), un componente del líquido eyaculatorio femenino. Por lo que se pudo demostrar que si existe un fluido en los genitales internos de la mujer que proviene de la próstata, ¿cómo? ¿las mujeres tienen próstata? La respuesta es sí.
Dentro de la configuración interna de los genitales existen unas estructuras que cambian de posición y que anulan su función principal o no según sea XX o XY. En lo que respecta a la próstata, en los hombres se trata de una estructura importante para la fabricación del líquido seminal y para la regulación de otras estructuras y queda situada en la parte superior trasera de la vejiga. En las mujeres esta glándula tiene su posición entre el conducto uretral y la vagina, con unos orificios microscópicos de salida llamados de Skenne que se sitúan alrededor de la uretra. Ahora bien si todas tenemos esta estructura ¿por qué no se produce en todas de la misma forma?
La cantidad de líquido expulsado en la eyaculación está determinado por el tamaño de la próstata femenina y por la cantidad de líquido que contenga esta. Para que entendáis un poco mejor de que se trata, imaginar que la próstata femenina es como una pequeña esponjita que va acumulando el líquido prostático y que en el momento de su estimulación, con la presión, se vacía, expulsando el líquido hacia el exterior.
Hasta hace poco, aquellas mujeres cuyo volumen de líquido era abundante, lo vivían con incomodidad y vergüenza por creer que se trataba de un inevitable escape de orina. En la actualidad, se le ha dado la vuelta a la moneda y ahora muchas mujeres se obsesionan por querer vivir esta experiencia de la eyaculación femenina de forma exagerada. Por si la obsesión con encontrar el punto G no fuera suficiente ahora también es necesario la expulsión de un líquido abundante.
Como profesionales de la sexología, es importante tener en cuenta que el placer no viene determinado por la abundancia de la eyaculación, ya que una cosa es un orgasmo y otra la eyaculación. Por otro lado, se trata de una estructura fisiológica que viene predeterminada y que por más estimulación que podamos realizar tiene sus limitaciones. Por lo tanto cada mujer eyaculará de una forma más o menos parecida al hombre dependiendo del tamaño de su próstata y los conductos de Skenne y no por el tipo de estimulación más o menos placentera que tenga.
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Nuria Faus: Psicóloga, Sexóloga y una apasionada del comportamiento humano. Vicepresidenta de la Asociación de Sexualidad Educativa (ASSEX), Coach Sexual y Asesora de Salud Sexual y Ocio Adulto.