¿Qué lugar tienen en el imaginario popular los fluidos sexuales? ¿Qué pasa cuando se hacen visibles? ¿Qué es lo que revelan nuestros más íntimos fluidos sobre la construcción social del cuerpo, el género, la vergüenza y la abyección?
En su serie Red is the colour (2009) la artista francesa Ingrid Berthon – Moine desafía las convenciones de lo visible al presentar de manera frontal y sin tapujos 12 retratos de mujeres con los labios pintados con su propia sangre menstrual, poniendo en primer plano un fluido que históricamente ha sido tabú y que culturalmente se asocia con vergüenza y la suciedad para hacerlo aparecer como un elemento para el embellecimiento de las mujeres.
Red is the colour
Red is the colour
En Fuck me shoes toma una frase de uso coloquial y la hace aparecer de manera literal, mostrándonos en una fotografía su propio cuerpo ataviado con unos zapatos de tacón alto rociados con semen mientras la artista mira de manera desafiante en dirección del espectador.
Chicatrans es un compendio de experiencias propias y apenas ajenas, historias graciosas, sobre nuestra forma de vida. Escrita y dibujada por mi…
Va más historias increíbles historias de Chicatrans, en su Fanpage.
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Gabriela Binder. Dibujante de comix,hice 3 muestras de dibujo este año: en el Hotel Bauen, en el Centro Cultural Carlos Gardel y en la galería de artre de Casa Brandon. Hace poco mas de un año que dibujo y publico en forma virtual en Chicatrans.
– Creo que mañana me baja – Pronunció Rebeca mientras se subía las pantaletas.
Fernando no dijo nada. La miró vestirse a un costado de la cama. Siguió recostado, el tema recién le comenzaba a angustiar, pero no lo suficiente. A pesar de encontrarse en la etapa de retractación, su libido no disminuía. Hasta cierto punto, ver el cuerpo esbelto y juvenil de Rebeca le devolvía cierta vitalidad oxidada. La observó abrocharse el brassier y cómo desaparecían sus costillas bajo la blusa escolar.
– Vístete que me tienes que ir a dejar – Dijo planchando con la mano la falda beige del uniforme.
– Te dejo cerca de tu casa, así nos da tiempo quedarnos otro rato.
Pero ella, hizo caso omiso al ofrecimiento. Se encontraba casi por completo vestida, a excepción de una calceta que se esforzaba por encontrar. Fernando se levantó con pesadez. Entonces apareció la media enrollada entre las sábanas del mismo color merengue. Se sintió ridículo siendo el único que aún permanecía desnudo. Se vistió con lentitud mientras ella entraba al baño. La cama quedó sin tender. Afuera era la rutina pactada de siempre. El salía primero y tras encender el motor ella lo alcanzaba con rapidez cerrando el zaguán oscuro tras de sí. El trayecto en auto era por lo regular en silencio. Encendían la radio y en cada semáforo él le tocaba la rodilla mientras ella sonreía en señal de aprobación. La dejaba en un cruce próximo a la preparatoria a la que ella asistía. En el mismo sitio, donde la había recogido la primera vez que se vieron en persona. Bajó del auto rápidamente. Fernando seguía mudo, Rebeca intuía el porqué. Arrancó el auto y se perdió entre el tráfico de la hora pico. Ella cruzó la calle y en lugar de doblar en la calle acostumbrada, siguió de largo por dos cuadras más. Tragó un poco de saliva y entró a la farmacia.
“**”
Esa mañana Andrea amaneció con ciertos dolores debajo y a un costado del ombligo. Fue a la escuela con una sensación extraña en el cuerpo, la mañana le parecía más calurosa de lo habitual. Las clases de Matemáticas y Geografía fueron largas y extenuantes. Fue hasta el tercer módulo, con el profesor de Civismo que se animó a pedir permiso de salir a los baños. Algo extraño pasaba en ella, pues de ser posible evitaba acudir a ellos, sobre todo sola y durante clases. Atravesó el patio. Los del segundo F ocupaban gran parte del espacio, se encontraban en Educación Física. En los baños un par de alumnas se acomodaban el cabello frente al espejo. Vieron como Andrea se metía en el último cubículo. Las escuchó parlotear un rato más antes de que se marcharan y ella quedara sola. Con vergüenza se bajó la falda temiendo haber tenido un accidente. Palideció y tuvo que apoyarse bien para no desvanecerse ante la impresión de ver su calzón cubierto de sanguaza. La ansiedad incrementó al percatarse que aquellos puntos habían atravesado la tela y manchado la falda. Todavía sentía las punzadas en su vientre como si un alacrán la pinchara por dentro. Permaneció largo tiempo allí, sentada en el retrete con los calzones entre las rodillas, que no se percató del sonido de la campana anunciando el receso. Afuera toda una jungla de adolescentes corría, se empujaba y depredaba sin reparar en la ausencia de Andrea.
Fue Tania quien casi en la recta final de la hora, asomó sus narices por el baño en busca de su amiga. Andrea estuvo tentada a no contestar ante el llamado de su compinche, pero no deseaba permanecer en el último cubículo del baño pese a lo vergonzoso que le resultaba su condición. A pesar de sus esfuerzos de explicarle lo ocurrido a Tania, no hubo forma en que Andrea articulara un enunciado completo y coherente que revelara lo acontecido.
– ¿Qué pasa Andrea? Ya toca clases con la de Inglés.
– ¿No hay nadie afuera?
– No
Y dicho esto, la chica corrió el pasador de la puerta metálica. –Entra y cierra rápido– Lo primero que vio Tania fueron los calzones enrojecidos de su amiga a mitad ya de sus muslos. Hubo poco que decir. Por suerte para Andrea, a su amiga le habían explicado en casa el hecho de menstruar. –Es normal, es algo que…– Se detuvo al reflexionar lo ridículo que sería dar una explicación en ese momento.
Andrea lloraba más por la vergüenza que por los cólicos. El plan era simple. Regresar al salón, sacar disimuladamente las toallas sanitarias de su mochila, junto con la sudadera de su amiga, para que ésta tapara las manchas de la falda. Ambas estuvieron de acuerdo. Y quizá el plan hubiese resultado exitoso si la profesora de Matemáticas no hubiese entrado a los sanitarios tan silenciosa como un roedor y observando dos pares de piececillos en el último cubículo, situación que de inmediato reportó a la directora, quien a su vez se dirigió al lugar junto con la testigo y la prefecta en un tono casi inquisidor.
“**”
– ¿Dónde estabas? ¡Te he dicho que te vengas directo de la escuela! – Le recriminó su madre al llegar a casa.
Rebeca guardó silencio.
– ¿¡Eh!? ¿¡En dónde estabas!? – Volvió a preguntar.
Respondió con el mismo silencio.
– Ponte a limpiar la cocina.
La manera hostil en la que fue recibida le indicó que más valía andarse con cuidado y pasar desapercibida por el radar materno lo que restara de la tarde. Fue a la recámara a quitarse el uniforme. Allí encontró a su hermana tendida boca abajo sobre la cama sollozando. Ambas compartían habitación. Asoció el hecho al humor de su madre. Otra disputa en la que ella pagaba los platos rotos de Andrea. Se cambió en silencio. Casi a hurtadillas lavó los trastes, trapeó el piso y acomodó la despensa. Al mismo tiempo su madre pegaba gritos en el patio trasero. Miró por la ventana cómo colgaba el uniforme de su hermana en el tendedero. En el cuarto, aún lloraba Andrea. Nunca fueron muy unidas. En realidad, la mayor parte del tiempo su presencia le era intolerable. Pero sentía pena por ella. Se recostó en su cama.
Quiso enviarle un mensaje a Fernando, pero no logró encontrar su página en Facebook. Reinició el móvil pero el resultado era el mismo. Marcó su número, pero una grabación le indicaba que el número no se hallaba disponible o se encontraba fuera del área de servicio. Sintió urgencia por salir a buscarlo. Temía que éste se evaporase como un fantasma. En realidad lo que conocía de Fernando era aquello que éste le había dicho sobre sí mismo. Lo que en resumidas cuentas era nada. Le entraron ganas de llorar. Sacó el pequeño empaque de su mochila cuidando que Andrea no se percatase. Ella seguía hundida en un hondo llanto. Lo escondió entre las mangas de suéter y salió del cuarto.
Los pasos eran sencillos pero el nerviosismo le impedía concentrarse. Tuvo que volver a leer el instructivo nuevamente. Desenvolvió la varilla de la envoltura. Notó que su mano temblaba. Se sentó en el inodoro y orinó sobre el extremo absorbente de la varilla. Lo más difícil era la espera que seguía. Los minutos parecían tardar horas en morir con una agonía que Rebeca experimentaba en carne propia. Un par de gotas se estrellaron sobre su pierna. Tardó en comprender que lloraba. Notó que el cesto de basura se encontraba lleno de papeles ensangrentados. Su mente jugó con ella por un momento, como si se encontrara ahí, no por un retraso de dos meses.
“*”
Las pastillas que tomaba Su hermana no parecían surtir el mismo efecto que en ella. El dolor seguía allí y por si no bastara sabía que su padre la reprendería al llegar a casa. El citatorio con el que había llegado tenía un carácter de urgente y lo citaba como su responsable a compadecer frente a la directora. “Actos indebidos dentro de la institución” decía en letras grandes y subrayadas en tinta roja. Sin duda esta había sido hasta ahora el peor día de su vida. El escándalo suscitado por la tarde le carcomía además la mente. El regreso a su salón escoltado por las tres brujas de Macbeth, ante la mirada y cuchicheo de los del segundo F. El interrogatorio de la directora a ella y Tania. Las amenazas de expulsión. Además era seguro que mañana ya todos sabrían de lo ocurrido. Le parecía una carga difícil de llevar por los dos años restantes.
– ¡Andrea! –Gritó su madre llamándola desde la sala.
Se levantó en silencio. Escuchó los resortes de la cama crujir con el peso de su cuerpo. Deseaba estar en una tumba y no en la recámara. Le resultaba tan incómodo portar la toalla entre las piernas. Una sensación de la que sabía debía habituarse en adelante. No reparó en que su hermana ya no estaba en la habitación.
Su madre veía un tele-drama recostada en el sillón. –Junta toda la basura y la echas en el contenedor–
Andrea sacó una bolsa negra de las gavetas y vacío en ella el cesto de la cocina. Se dirigió al baño para hacer lo mismo. No podía apartar de su mente lo que le esperaba al día siguiente en la escuela. También pensaba en Tania. Esperaba no haberla metido en problemas aunque sabía que su madre era más comprensiva. Temía perder su amistad. Quizá le habría mandado ya un mensaje: “Lo siento Andrea, no podemos seguir siendo amigas o todos pensarán que sí somos lesbianas” pero su teléfono estaba decomisado como castigo. Tendría que esperar hasta mañana para saberlo y eso la consumía todavía más. Empujó la puerta del baño. Se sorprendió al ver a Rebeca llorando con las pantaletas en las rodillas y sosteniendo en la mano un extraño objeto. La escena le resultó genuinamente familiar.
-¡Cierra la puta puerta! ¡Salte!
– ¿Qué pasa allí? Gritó su madre desde la sala.
Andrea se quedó inmóvil en el umbral de la puerta sosteniendo una bolsa oscura.
Soy puto
re puto
muy puto
increíblemente puto
no lo lamentes
no soy rosado
ni celestino
ni amarillo hepático
soy puto
bien puto
séptimo hijo
devenido en perra
gaucha gila
soy matriarca de mi selva
soy hombre suave de ciudad
tengo pelo en las tetas
y una vagina enorme
para penetrarte entera
pandilla
sin guerra
no lo lamentes
soy color tierra
soy la más leal
de las promiscuas
soy el que mariconea en tu vereda
la nena de bigotes
con pollera
goleador de primera
soy puto
re puto
muy puto
increíblemente puto
una bestia
la leche
en el ojo
la paja
ajena
el cacareo que te despierta
PUTO
¿O no te das cuenta
que en el tren no hacen falta más caballeros
sino más asientos?
Prostituta y maestra
soy madre de tus hijos
soy reina de tetera
cuatro de copas
pete de onda
soy puto
no lo lamentes
soy tu hermano
tu heladera
tu hijo
pa
SOY PUTO
¿O no te das cuenta
que preguntando por alguna novia
ponés un arma en mi cabeza?
Soy puto
NO
LO
LAMENTES.
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Patricio Ruiz. Director, dramaturgo, actor y poeta argentino. Ha dirigido en Uruguay, Argentina y México, siendo Potencialmente Haydée y Ceremonia sin flores, sus dramaturgias y direcciones más significativas. Entre sus libros de poesía y cuentos están Tyndall de relatos breves y el poemario Algo que crece.
He decidido cocinar todos los recuerdos, segmentos revueltos, empanizados de culpa, fecundados en el interior de mi vientre, he decidido expulsarlos por los dedos, ante pantalla blanca, ante puntero en negro, palpitante, anhelante de desenfreno. Deseo que todo el veneno se consuma en caldo, caldo tibio saliendo por el orificio vulvar, que salga, se vaya, quemo la parálisis facial del miedo, hago gestos, me revuelvo, estoy mezclando mi nueva yo con la del espejo. Me caliento, punto de ebullición para las culpas, los daños, miedos, las angustias por no ser talla 5, ni tener las nalgas de terciopelo. Abro la boca y mando una escupida total ante el “deber ser” de una mujer, ante el interés imperante por pertenecer.
Anuncio mi despedida ante la situación marchita de ser una mujer sumisa, bonita y chiquita para seguir con vida, renuncio a la depilación femenina, al esquema social que dice que debo usar crinolina, me introduzco los dedos sin temor, el flujo conecta perfecto con mis uñas y el movimiento que realizo, círculos sensoriales que me regalo con amor. Aún húmeda y suspirando voy dejando todo el veneno mental que se acumuló, lo veo salir como una cascada de vagina refrescando y anunciando mi decisión.
Voy recorriendo la cama con líquido del amor, liquido del placer. Personaje húmedo que no teme a ser. Mi sangre transforma la temperatura en algo más cercano a la sopa, sopa espumosa escurriendo entre piernas, voy cerrando los ojos, imagino que tomo un cuchillo, lo acerco a mis senos, los raspo, mis pechos como suaves manifestaciones de vida, ya no son envases de leche podrida, aún con el fragmento de carne imaginaria en la mano, anexo corteza de pezón al sustancial platillo.
¿Podrás imaginar la sensación tan deliciosa de sentir el dedo ahí mentido?, ¿la sensación de escurrir y liberar por todos tus sentidos?, me fascina la sensación de ser río y delirio. Todo mi dolor se transforma en gemido, se va agrupando en agua, flujo transparente con destino al olvido, con anhelo de ir haciendo camino, rumbo al mar, siguiendo todos mis latidos.
Tengo un pez viviendo entre mis piernas, se asoma cuando los dedos en circulo lo saludan, lo frecuentan, su pequeño ojo sale ante el encaje, anuncia palabras irreconocibles, es el idioma marino del éxtasis, va sonando muy fuerte, casi como un grito que salpica instantes de veneno, lo percibo haciendo ruido, quiere hablar de lo no podría hacer, por no tener nombre de niño. Me olvido, sigo frotando mi carne al compás del gemino, se abre un abismo en mi pecho, el placer es tanto que dejo escapar un suspiro.
Aún en la cama, cerca del peluche de vampiro, pienso en su orden social y su necesidad imperante de congelarme los sentidos. Me aprieto el cuello con la otra mano y empiezo a experimentar esa libertad reprimida que su asquerosa boca intentó suprimir. Libertad de tocarme, de aniquilar su asquerosa norma, su idea social de no venirse en la boca.
Mi vulva sedienta y rebelde va escupiendo manchitas de dolor, de todo eso que dijeron, veo pedacitos de endometrio inherte, óvulo en descomposición, sangre fluyendo desde mi corazón hasta el campo sagrado del vello, coágulo de resistencia saliendo por mi cuerpo, expulso miedos, expulso venenos ajenos, expulso las veces en que caí en la trampa y sentí odio contra mí misma por no tener un buen trasero.
Tomo un poco de mi sopa de lepra, la saboreo con los dedos, la veo escurrir por mi camisa, la siento mojando mi mente revuelta, la sopa se concentra en mi pierna, la embarro con suavidad por las rodillas, la dejo ser libre y me tomo una siesta. En verdad ha sido una deliciosa tarde de orgasmos, agua y sopa de lepra. Merezco un descanso. Entonces lo entiendo: mi sopa de lepra es una manifestación sensorial interna, una recopilación de la entraña, una manera de hacerme visible, de ponerme contenta, mi sopa de lepra es un placer para mi imaginación alocada y violenta, es un regalo para mi nueva yo física e interna. Es juguito para la maceta, aguar para el mar de mi boca sedienta. Es libertad para caminar con una sonrisa inquieta.
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Elena Arreola Vilchis, a veces Doña Podrida Vilchis.
Concentración de células con ganas de expandirse, recrearse. Estudiante de Literatura Dramática y Teatro con tendencia a la actuación, a la dramaturgia. Segmento en construcción con ganas de reinventarse, recrearse, absorberse, desecharse, aplastarse, recuperarse, pegarse, morderse, vomitarse.
Con esta gota
de semen
cayendo
sobre mi lengua
te pensé
y floreció en mi boca
extrañarte
me has amamantado
putito lindo
has sido mi desmadre
poeta bendito
mordida y sangrecita
para dar carmín a los labios
contradicción y acción
sobre taquito doblado
culito roto
lavando vereda
trancurrir
como trascurren
las libélulas
cantar bajo la lluvia dorada
sirena frente al mar
pensando en volver
a casa
destilado fino
de leche amarga
crocante mentón
culeada aparición
en mantos pulguientos
pañoleta de turbante
marinera de todas las guerras
guarra bella
y torerito
teterona
y vieja bruja
señorita
grito pardo
a la cordillera
puño rojo
manifiesta
y desdentada
alas rotas
bien cortadas
a cuchillo
raspón suave
liberando gruñidos
petiso pijudo
culón
y algo bestia
me has amamantado
y has sido mi desmadre
en cada acabada
a puño limpio
cada pantalón
ajustado
por atrás
por adelante
por todos
los costados
en los besos al aire
tetas al viento
conchas peludas
pluma que se cae
y vuela
desde tus alas
a mi pecho
que relleno
con tu perdida
en mis chiqueros
en mis agujeros
los de las muelas
los de todo el cuerpo
en cada pelo
en cada basurita
en limpiarse la acabada
con la remera
en ponerse una pollera
en tragar
como tragan las perras
en esta gota
donde brota
la extrañeza
de extrañarte
como se extraña
cuando se piensa
que se está
lejos
en cada una
de estas letras
salud.
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Patricio Ruiz. Director, dramaturgo, actor y poeta argentino. Ha dirigido en Uruguay, Argentina y México, siendo Potencialmente Haydée y Ceremonia sin flores, sus dramaturgias y direcciones más significativas. Entre sus libros de poesía y cuentos están Tyndall de relatos breves y el poemario Algo que crece.
No es un secreto que Almendra Castillo, mejor conocida en estos rumbos como Rurru Mipanochia es una artista consentida de Hysteria! Revista, que ha engalanado ya en varias ocasiones esta humilde publicación con sus fantásticos dibujos en los que explora las relaciones entre los cuerpos y las prácticas sexuales socialmente considerados como abyectos y la mitología precolombina con un rico imaginario lleno de fantasía y colorido, pero en esta ocasión nos interesa mostrar otra de sus facetas: la de realizadora de videos en los que inventa maneras divertidas e imaginativas de usar su sangre menstrual como arma para sacudir tabús sobre el cuerpo y divertirse en el proceso.
En marzo de este año Rurru lanzó a las redes sociales un video como muchos otros que se pueden encontrar en Youtube en el que la artista comparte sus tips de maquillaje con el mundo, algo que podría haber pasado totalmente desapercibido de no ser por que con lo que Rurru colorea su cara es su propia sangre menstrual a la vez que va narrando sobre las propiedades que puede tener el líquido vital al contacto con la piel.
Este video causó conmoción en internet, al ser leído como una practica insalubre y grotesca, causando mucho desconcierto entre los internautas que veían su mirada atrapada por la candidez de Rurru y sus actos escandalosos, por lo que al cabo de pocas horas el video se volvió viral, casi siempre acompañado de comentarios que revelaban el profundo asco e ignorancia que rodean a la menstruación.
Rurru no tiene miedo de experimentar con los fluidos de su cuerpo ni de compartir todo lo que ha investigado sobre el tema con quien la quiera escuchar y con ello poner en tensión las convenciones sociales que marcan a la menstruación como algo sucio y digno de ser escondido a toda costa, en un mundo en el que la sangre que sale de los cuerpos por causas violentas inunda todos los medios de comunicación sin que esto sea causa de mayor escándalo. Resulta paradójico que el hacer visible esta sangre, producto de un proceso corporal completamente cotidiano e inofensivo, cause reacciones tan violentas.
A continuación les compartimos una entrevista que Rurru respondió para Hysteria! Revista.
Liz Misterio: ¿Quién es ese ser que se hace llamar Rurru Mipanochia??
Rurru Mipanochia: Es un personaje de ficción, un tipo alter ego que me he creado, es como una de mis tantas personalidades, un personaje que se atreve a hacer cosas que Almendra no hubiera hecho antes… aunque con el tiempo Rurru y Almendra se han entremezclado, coexisten a la perfección.
LM: ¡¡En Hysteria somos fans de tus dibujos, creemos que eres genial!! Nos pareció super chistoso y extraño que te pusieras a hacer videos para youtube en los que usas la sangre menstrual como producto de belleza, ¿de donde surge esta idea y como te gustaría que la gente reaccionara a ellos?
RM: Pues comencé a experimentar con la menstruación desde que adquirí mi copita menstrual, siempre he sido muy curiosx y la verdad es que comencé a jugar con mi sangre desde la primera vez que usé la copa, a olerla, tocarla, probarla y ese tipo de cosas, pues pese a que quizás aún tengo muchos tabúes en mi cabeza, intento terminar con la mayoría de ellos paulatinamente, algo así como que mi propósito personal es eliminar cuantos tabués invadan aún mi mente. Luego la idea de los videos surge (como todo lo que hago) por ociosx. Una tarde completa me la pasé viendo tutoriales de maquillaje, la verdad es que nunca antes me había sentado a ver ninguno, había escuchado sobre Vloggers (Sólo conocía a la Darks y la Galatzia) y esas cosas, pero la neta es que no sabía de ese mundito. Entonces fue que aparecieron como sugerencia en la página de inicio de Youtube y comencé a ver uno tras otro, moría de risa entre uno y otro, leí algunos comentarios… me asombré de la credulidad de las personas, de tanta superficialidad, digo, a cada quien su santo… y claro, como en el caso de cualquier mass media donde circula información que la mayoría de la gente se cree muchas veces. Luego vi un video genial, una chica que se llama Yasuri, la amé, primero porque obvio se ve que todo lo que hace es cábula, es broma, me reí mucho, era muy chistosa, pero me asombré como al leer los comentarios hahaha, la gente la insultaba, le decía que era una naca, una gata y no se qué tantas cosas más. Lo presentía, algunas personas carecen de sentido del humor, no tienen sentido común, y no saben diferenciar lo que es sarcasmo. Me da mucha risa que las personas se tomen todo tan a pecho hahaha. Fue en ese momento que se me ocurrió hacer una serie de tutoriales empleando mi menstruación. Se me hace tan absurdo que la menstruación siga considerándose como algo malo, sucio… obvio si tienes infecciones vaginales hay problema, pero si te checas constantemente y estás sanx, no es posible que te puedas “contagiar de algo”, y de alguna u otra forma pones a algunas personas a investigar, y no a quedarse como siempre tragándose todo lo que les dicen los medios. Además tenía curiosidad de cómo reaccionaría la gente ante el uso de este fluido, pues es chistoso como la manipulación mental patriarcal llega a su máximo apogeo también dentro de este issue. Semen, corrida en el rostro o cualquier parte del cuerpo es visto por la mayoría como algo rico, excitante, sin asco. Me asombró bastante de igual forma cómo el uso de este simple fluido puso a las personas tan agresivas, y lo que más me asombró fue que la mayoría de esta gente eran “mujeres”, esto deja mucho que reflexionar… también por que la intolerancia social, está cabrona, es muy fuerte como entre nosotros seguimos reprimiéndonos unos a otros.
LM: ¿Te imaginabas que se iban a viralizar tanto estos videos? ¿Cuáles han sido las mejores y las peores reacciones que has recibido?
RM: No, la verdad es que nunca me imaginé que se fueran a viralizar , pues la peores reacciones, muchas, hahaha, muchos insultos muy chistosos, como que estaba enferma mental, que era una pendeja, que me mataran para no dejar crías, hahahahaha; y pues lo mejor creo que pasó durante (y que tampoco me imaginé) fue que recibí unos 200 mensajes vía facebook, de personas diciéndome que me apoyaban, gente que captó la broma.
LM: ¿Crees que estos videos que estas haciendo, complementan de alguna manera tu labor artística? ¿O los consideras un proyecto aparte?
RM: No, para nada aparte, creo que la complementan a la perfección, principalmente porque tengo en mente varios proyectos con fluidos y desechos corporales, para videos más elaborados. De hecho he invitado gente totalmente desconocida a formar parte de estos proyectos vía facebook y he tenido buenas respuestas. Está bonito que pese a saber que se manejarán fluidos para éste tipo de videos existan personas que se han ofrecido a formar parte de ellos.
LM: ¿Por qué crees que la sangre menstrual es un tabú tan grande en nuestra sociedad?
RM: El tabú ha crecido tanto desde antaño y se ha difundido entre todas las civilizaciones desde tiempos muy remotos, con la biblia que te dice que no puedes tocar ninguna mujer que esté en su periodo porque quedarás impuro, con las civilizaciones mesoamericanas; que prohibían que las mujeres menstruantes fuesen partícipes de rituales, ya que se pensaban contaminarían las ceremonias, así para prepararse para los rituales, los hombres debían evitar tanto el contacto sexual como visual con las menstruadoras. Al categorizar diferentes aspectos de la sexualidad femenina como malos, contaminantes e impuros, se establece una relación de desigualdad por medio del conjunto de normas, prácticas y símbolos que se le han adjudicado, lo que deja a las “mujeres” fuera de ciertos ámbitos de acción en comparación con los “hombres” y por ende en un status subordinado.
LM: Se que has investigado mucho sobre mitos relativos a la menstruación y a la sexualidad femenina, ¿te gustaría compartir alguno con nosotrxs?
RM: Les comparto mi favorito porque en verdad lo amo, y es que se dice que Quetzalcóatl estaba lavándose el pene, cuando echó de si el semen que cayó en una piedra. Así nació el murciélago que enviaron los dioses a que mordiese a Xochiquetzal y le arrancase de un bocado un pedacito de vulva, el cual llevó al inframundo y Mictlantecuhtli lo convirtío en flores, y a ese suceso le adjudicaban el fenómeno de la menstruación de las mujeres.
Nosotras decimos ¡Hurra por la exploración lúdica de los cuerpos!
***Al momento de publicar este artículo nos enteramos que el video «Gargaras de menstruación» fue censurado por Youtube.
Con Salvador Tornero y Panocha Chichimeka
Registro: Ivonne González
Espacio Cultural: La Comunitaria
Monterrey N.L 2015
Un cuerpo que se desplaza más allá de los confines de su propio cuerpo
Aquella materia que se desparrama y desborda
Extremidad trotamundos son nuestras heces
Deyecciones desciende/Deciden ser bálsamo para el pavimento.
Orines para cerrar pactos
Feminidades podridas/Carmesí intenso es la alfombra de óvulo
Sangre venérea para contagiar violencias
El llanto vaciado en el mingitorio de cualquier esquina,
Aire licuado en vómitos y lágrimas y sangres y sudores que se nos escapan a la vista
Pero están.
Mucosidad de un cuerpo que secreta/que secreto
La voluntad de secretar-La voluntad de no secretar
de replegar los fluidos
Sangrar por el lado interno del cuerpo a causa de la sequedad.
Lubricidad que da masaje a un cuerpo en orgía
Recuerdo de la profunda herida es el juego sexual
La frustración del dolor a causa de los deseos insatisfechos, del desengaño, de situaciones trágicas y de completas catástrofes…( ) …El carácter desgraciado es ajeno al sentido íntimo del acto sexual…( ) …pero remite a la profundidad de donde ocurre.
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Panocha Vengativa. Buscadora de problemas en su propio cuerpo, en su psique y en su entorno ( a veces sale chillando y con la patita lastimada).
Gusta de usar mojones por misíles
Gritar con heces y escupitajos en mano.,
Cuerpo que vomita y contagia la enfermedad y el asco hacia los mundos de muerte extremidades que se
propagan y protegen con sus orines y sus heces, con su menstruo y su saliva sangranre, flema corrosiva
que desintegra los miedos al mal morir.
Link de panocha vengativa: http://panocha-chichimeka.tumblr.com/
Archivos desclosetados: espectros y poderes disidentes –una exposición sobre archivo que sucede en el marco del 28 Festival Internacional por la Diversidad Sexual– es una visita al archivo de la memoria que va más allá del movimiento LGBTTTI, que habla de las diversidades, de la historia de lucha y de la visibilidad y la invisibilidad que tienen las sexualidades disidentes en México. No es una exposición fácil de visitar o digerir, contiene mucha información que hay que ver con una gran calma, poco a poco, paso a paso. Como en toda exposición en donde hay una curaduría, hay una selección de temas, objetos y memorias. Se pueden encontrar en ella documentos como banderas, fotos, volantes, carteles, postales, folletos, dildos, condones, arnés bdsm y fanzines.
La exposición tiene sus aciertos y sus desaciertos. Me parece que es un buen ensayo sobre la diversidad sexual en nuestro país, la lucha de la disidencia y momentos importantes que han cambiado nuestra visión de ella. Tiene como desacierto la falta de un análisis posterior de los archivos. Ahí están los archivos… ¿y después? Observación realizada por el crítico de arte Daniel Montero el día de la inauguración. Pero es una muy buena experiencia para pensar en el después, ¿qué hacemos con esta información? Dice el texto curatorial: “[…] este mapeo trata de interactuar con las inconsistencias, contradicciones, diferencias inasimilables, resistencias, ausencias y deseos para mostrar las complejidades de prácticas sexo-políticas entre épocas y generaciones.”[i] Entonces pensemos en la exposición como un mapeo, una búsqueda de las diferencias y las contradicciones. Un lugar en el que nos podemos parar para pensar en lo que está en ese análisis de las curadoras, y en lo que no está.
Lo que cada uno de nosotros pudo haber buscado con un franco deseo, es que las curadoras vean lo que uno ve. Esa es una memoria individual y un archivo personal, que es sumamente valioso y que sería importante rescatar de alguna forma en la exposición. Pero este archivo no tiene la obligación de estar presente. Hacer una curaduría implica poner ante los demás una forma de ver las cosas, no se trata de repetir ideas y formas, se trata de mostrar otras ideas y otras formas. Dice Philippe Parreno al hablar de qué es hacer una curaduría, que:
Los seres humanos quieren simplificar los acontecimientos en el mundo con el fin de comprenderlos. Por ejemplo, es más fácil de decir que la fuerza de gravedad es estable, pero en realidad no lo es. Oscila. Lyotard creía que el arte hablaba de eso, sobre las fuerzas resistentes que hacen que las cosas no sean totalmente lo que creemos que son. Esa es una forma muy hermosa de definir el arte y la curaduría de arte.[ii]
Archivos desclosetados: espectros y poderes disidentes nos habla desde una experiencia sobre la sexualidad disidente. Las curadoras y el equipo de investigación buscaron mostrarnos un punto de vista sobre las sexualidades. Nos hacen esta pregunta: “¿Cómo fue que llegamos a hacer vivibles, pensables y deseables las subjetividades contemporáneas disponibles en ese terreno ambiguo que llamamos diversidad sexual?”[iii]Una pregunta que nos habla justo del problema que plantea la exposición, la ambigüedad de la idea de diversidad sexual, los encuentros y desencuentros que se dan detrás de ella. Por lo mismo, es muy complicado que una curaduría de esta idea no deje afuera archivos, conceptos e impresiones. De la misma forma, cuando uno se enfrenta a esta exposición puede pensar en los problemas que se suscitaron al hacerla, las ganas de poner a todos, la imposibilidad de hacerlo.
Me imagino que ciertas luchas gremiales, sexuales y de poder, se infiltraron en el trabajo. Me imagino los archivos que no se prestaron, los que no se pudieron ver. También me imagino los que se sacaron porque no tenían un espacio en el discurso. Porque esta exposición fue un giro de 180 grados para el Museo Universitario del Chopo y el Festival Internacional por la Diversidad Sexual (FIDS). Un cambio en cuanto al concepto curatorial y artístico que hizo de esta experiencia un punto de partida para lograr nuevas formas de ver y pensar las sexualidades en este país, que son, desde mi punto de vista, totalmente necesarias. Es necesario polemizar y provocar diálogos acerca de qué es la sexualidad disidente en este país, ¿qué somos los cuerpos y los géneros que vivimos en él? ¿Cómo se nos reprime, cómo somos capaces de cuestionar a la sociedad? ¿Quiénes tenemos derecho a hablar de la sexualidad disidente? ¿Es solamente el punto de vista gay importante, es solamente esa la disidencia, o esa ya no es la disidencia?
Me parece que es entonces cuando debemos ponernos serios, hablar de cómo en un país como México las sexualidades y los cuerpos son reprimidos y entrenados para no ser, para obedecer y olvidarse de la posibilidad de ser otra cosa. El establishment sabe cómo absorber al disidente para neutralizarlo, por eso es que es siempre un escándalo cuando la disidencia habla desde otro lugar. Porque mueve las ideas y hace ver a quien ha sido neutralizado que ya no es la disidencia. Por eso es importante tener la capacidad de escuchar otros discursos, otras formas de pensar, de cuestionarnos qué estamos haciendo. Me parece que el Museo del Chopo ha dado ese paso y me parece importante, aún con sus limitaciones, escuchar lo que nos dice esta exposición y sus preguntas, ya que una de las cosas que me parece más significativa de ella es que nos deja muchas preguntas abiertas, que cada quien tiene la libertad de pensarlas, responderlas o de no hacerlo.