¿Dónde están los negros? El Caso de los Afromexicanos

¿Dónde están los negros? El Caso de los Afromexicanos

Por Sol Atencio

Noble tarea la de narrar historias no contadas, aquellos relatos cuyos protagonistas quedan invisibles en el engranaje discursivo de la legitimidad de la nación, son historias múltiples tiradas al margen de las verdades absolutas del tiempo. Este es el caso de un componente demográfico que ha quedado abandonado en la invisibilidad de la construcción nacional: los afromexicanos.

            Este hecho particular despertó en mí una profunda inquietud, por proceder de un país caribeño donde lo “afro” se vive de forma tan cotidiana que ni se piensa ni se cuestiona, al llegar a México lo primero que me pregunté fue: ¿En dónde están los negros?. Comencé a indagar y a preguntarle a amigos y conocidos y obtuve la misma respuesta repetida y contundente: EN MÉXICO NO HAY NEGROS.

            Fui descubriendo que a lo largo de la historia oficial mexicana, el principal sustento de la identidad nacional ha sido la premisa del mestizaje indio/blanco como parte constitutiva fundamental. La exaltación de este mestizaje, ha significado la exclusión de otras personas y poblaciones que han jugado un papel transcendental en la construcción de la sociedad nacional, tanto desde el punto de vista económico, como social y cultural.

                        Hoy en día gracias a investigaciones históricas y antropológicas se ha demostrado la importancia que tienen las personas, poblaciones y comunidades de origen africano, quienes desde su llegada a México formaron familias y comunidades en interrelación y convivencia con los grupos culturales existentes, en especial con la población indígena; se considera que por esta razón muchos de sus rasgos fenotípicos se combinaron y mezclaron.

                        Estos estudios han revelado que aproximadamente 250,000 personas arribaron de manera forzada a la entonces Nueva España desde el momento de la Conquista hasta finales de la época virreinal y que otras personas afrodescendientes libres, llegaron en el siglo XIX al territorio mexicano procedentes de Estados Unidos y de países de Centroamérica y el Caribe.

            Lamentablemente, en la historia de la nación, los africanos y sus descendientes han estado ausentes y siguen siendo pocas las investigaciones que ofrecen datos e información confiable, la ideología oficial invisibiliza y niega su presencia y contribución, y en los censos de población no se incluyen preguntas o referencias que permitan reconocer e identificar cuántos afromexicanos actualmente existen en el país.

            Esta exclusión provoca una ignorancia, negación y discriminación de estas personas y sus manifestaciones y contribuciones culturales, siendo víctimas de racismo, abusos y desatención por parte de las políticas públicas, mismas necesarias para aminorar las carencias y desigualdades de las que son víctimas, ya que en la actualidad este sector de la población tiene menos acceso a servicios de salud y educación, así como menos oportunidades de empleo.

NEGACIÓN Y RACISMO

En los últimos tiempos hablar de racismo se ha convertido en un tema en boga y principal norte de políticas gubernamentales y sociales. Pero hay manifestaciones de este flagelo social que son tan sutiles y naturalizadas que se siguen reproduciendo; estamos acostumbrados a pensar en el racismo como una forma de concebir al “otro” de manera negativa y estigmatizada en virtud de sus características, pero no solamente se manifiesta de esta manera expresa, sino también en la negación de su existencia.

            El indigenismo rector de la política del estado mexicano exalta el pasado indígena y el presente mestizo relegando a los afromexicanos tanto del discurso oficial como del imaginario colectivo, esta exclusión constituye una modalidad tan sutil y tenue del racismo que una parte importante de la población está convencida de la idea de que como “en México todos somos mestizos” no puede existir racismo. Esta negación del racismo remite a la referencia común que se tiene de que “las personas de color están fuera de México”[1], en lugares distantes como Colombia o Cuba, perpetuándose de esta manera la desigualdad y minimizándose la discriminación que los afecta.

Todo esto ha establecido una coyuntura global donde las diferencias y particularidades culturales se enarbolan como banderas para movimientos políticos y sociales que demandan reivindicaciones identitarias y respeto a los derechos fundamentales. Es así, como hoy en día, existen grupos y movimientos sociales afromexicanos que pretenden un reconocimiento histórico y constitucional por parte del Estado para el pleno cumplimiento de compromisos asumidos.

Carnaval-de-Campeche,-México-febrero-2014.-Foto-Sol-Atencio

                 Carnaval de Campeche, México febrero 2014. Foto Sol Atencio

El caso del movimiento afromexicano es particular si lo comparamos con los movimientos afrodescendientes de América Latina, la ausencia y negación en la historia del México contemporáneo ha ocasionado el surgimiento de movimientos sociales de esta naturaleza sea de reciente data.

Por parte de organismos internacionales, también se han desarrollado acciones para romper el silencio y visibilizar los hechos y las consecuencias del comercio esclavista colonial, como por ejemplo la creación en 1994 del Proyecto Internacional “La Ruta del Esclavo. Resistencia, libertad, Patrimonio” de la UNESCO, que celebró su XX aniversario en México como sede, y la Declaratoria del Decenio de los Afrodescendientes (2015-2024) por parte de la ONU.

            A pesar de que estos instrumentos buscan dar a conocer la participación económica, social y cultural de los miles de africanos y sus aportes en las naciones latinoamericanas, y el emprendimiento de políticas y acciones para el combate al racismo y la discriminación, tales objetivos tanto en México como en otros lugares del mundo no han podido vislumbrarse. Por ejemplo, la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación presenta fuertes debilidades en relación al cumplimiento y apego a convenciones y tratados internacionales en la materia y no recupera el sentido específico que en materia de racismo tienen las legislaciones de otros países de América Latina[2] como Colombia, cuya reforma constitucional del año 1991 reconoce a las poblaciones afrocolombianas como un grupo étnico más que conforma la diversidad cultural de la nación.

            El presidente de la Comisión Permanente de Asuntos Indígenas de la LXII Legislatura, Alejandro Martínez Ramírez dijo que a pesar de estos avances jurídicos, este sector de la población sigue siendo un grupo específico que continúa sufriendo la discriminación como legado histórico en todos los ámbitos de la vida y  a pesar de ello, han conservado su cosmovisión, formas de organización y  cultura mismas que han sido recreadas y adoptadas por nuevas generaciones y han brindado un valioso aporte cultural y étnico[3].            Los hechos como el reconocimiento constitucional y la reforma a la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación siguen siendo bandera de los movimientos afromexicanos y los medios académicos dedicados a este tópico. En la legislación mexicana sólo la Constitución Política Del Estado Libre y Soberano de Oaxaca reconoce jurídicamente la existencia de grupos afromexicanos y custodia los derechos de los pueblos y comunidades afro oaxaqueñas.

            Son muchos los eventos y foros de discusión producto del esfuerzo de estos nuevos agentes movilizadores que demandan el reconocimiento jurídico y la reivindicación histórica. Este año en el marco del Decenio de los Afrodescendientes se desarrolla una oportunidad propicia para llevar a cabo acciones conjuntas, que buscan impulsar acciones para promover los derechos humanos de estos pueblos.

            Los afromexicanos demandan su justo lugar en la historia, es menester que tales acciones se traduzcan en políticas inclusivas y en apoyo real ya que como señaló Regina Martínez Casas: a pesar de que el 3% de la población mexicana es negra, mulata o afrodescendientes, es también el sector de la población más marginado, discriminado y marcado por la desigualdad, sobre el que no se han establecido siquiera políticas públicas para aminorar esa brecha [4].

[1] Respuesta de una docente de una universidad en Ciudad de México, en Espinosa, E.L. (2014). Viaje por la Invisibilidad de los Afromexicanos. Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública. México p. 33

[2] En Espinosa, E.L. (2014). Viaje por la Invisibilidad de los Afromexicanos. Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública. México p. 29

[3]http://www.chiapasparalelo.com/medios-aliados/2015/03/afromexicanos-siguen-siendo-discriminados-estado-mexicano-debe-reconocer-derechos/ 12 de marzo 2015

[4] Profesora investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social en www.elimparcialoaxaca.mx

Sol Atencio. Licenciatura en Derecho en la Universidad del Zulia, Maracaibo-Venezuela; foto-sollicenciatura en Antropología Social en la Escuela Nacional de Antropología e Historia en México. Experiencia en gestión de eventos culturales de instituciones gubernamentales y diplomáticas, Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en México. Trabajo etnográfico en comunidades afromexicanas en Guerrero, México. Logística y Organización Cursos como “Introducción al Estudio de las Poblaciones Afrodescendientes” en la CNAN-INAH y sobre afrodescendientes del Instituto Harriet Tubman de Canadá en CNAN-INAH 2014. Relatora Mesa “reconocimiento constitucional” en el XXI Encuentro de Pueblos Negros en Cuajinicuilapa Guerrero, noviembre 2014 y Reunión del Comité Científico Ruta del Esclavo de la UNESCO. Museo de Historia Castillo de Chapultepec. 2014

 

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