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Stripper, comediante y feminista: Jacq the Stripper

Hay muchos prejuicios, estigmas y lugares comunes en torno al trabajo sexual y las personas que lo ejercen, pero ¿qué piensan las trabajadoras sexuales de su labor? ¿cómo la viven? ¿de qué manera los prejuicios y las políticas públicas generadas sin tener en cuenta sus necesidades las vulneran y las precarizan? De esto y muchas cosas más habla la artista, feminista, comediante y bailarina de strip tease norteamericana conocida como Jacq the Stripper.

En sus comics, Jacq utiliza la sátira para narrar sin tapujos elementos del día a día de una bailarina de striptease, desde su relación con los clientes, su lugar como trabajadora en el sistema capitalista, hasta ácidas reflexiones en torno a la hipocresía social que las victimiza a la vez que estigmatiza su trabajo, todo esto abordado con mucho ingenio y un trazo simple y contundente.

Jacq ha escrito cuatro libros: Stripper, Striptastic, How not to be a dick in a strip club y The beaver show. Si quieres conocer más sobre su trabajo, ve a su página:  http://www.jacqthestripper.com/.

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Jacq the stripper. Bailo. Desnuda. Por muchas (y, ocasionalmente insultantemente modestas) sumas de dinero.

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Las aventuras de La Cope

La Cope es el personaje creado por la historietista argentina Lia Copello, mediante la cual explora las vicisitudes cotidianas a las que se se enfrenta una mujer joven que intenta desapegarse de los mandatos sociales de la feminidad, al malabarear entre las relaciones sexo-afectivas, el machismo de los compañeros y exigir derechos básicos como el aborto.

El estilo de la autora es sencillo, directo y entrañablemente cotidiano, por lo que muchxs de nosotrxs nos vemos reflejadxs en sus historias, esto ha hecho que las aventuras de La Cope sean un referente muy socorrido en redes sociales para explicar y abrir la conversación en torno a las maneras concretas en que la sociedad patriarcal impacta la vida cotidiana de las mujeres.

Denuncia de la gordofobia

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Puedes seguir su trabajo en FB https://www.facebook.com/lacopecope/

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Mercedes

Por Claudia Carolina Sandoval Meza

Fotografía: Diego Moreno

Mercedes soñaba con su juventud; cintura chiquita, senos bien puestos, redondos y firmes, piernas contorneadas como si hubieran calculado cada centímetro y un delicioso moreno chocolate coloreando la piel. Detrás de ella apareció Augusto, le lamió un hombro, ella se estremeció.

El sueño erótico de Mercedes acabó demasiado pronto, apenas había sentido a Augusto dentro y despertó agitada, furiosa porque ni su subconsciente podía dejarla tener una buena cogida.

A Mercedes solían encantarle sus sueños eróticos porque despertaba húmeda, lista para divertirse un rato y tener unos cuantos orgasmos antes del desayuno, pero ahora, sólo le frustraba descubrirse seca al despertar. Seca, sola, marchita.

Enojada dejó la cama y se metió a bañar, pasó el espejo de largo, desde hacía años no se atrevía a verse desnuda. Lavó su cuerpo sintiendo una repugnancia no admitida ¿A dónde se había llevado el tiempo su cuerpo? Quería que le devolviera las curvas, la firmeza, el bienestar, el deleite de sentirse suya. Mercedes dejó que las lágrimas se confundieran con las gotas de agua que escurrían por su cara. Cerró la llave, se envolvió en la toalla, volvió a pasar frente al espejo, pero esta vez se detuvo, se miró, ahí estaba su cara desgastada, a esa sí podía verla y enfrentarla, pero sin ropa encima Mercedes se sentía vulnerable, a punto de romperse. Esta vez quería sentirse valiente, experimentar con ella, quitárselo todo y verse real, el corazón le palpitó acelerado, poco a poco fue deshaciéndose de la toalla hasta quedar desnuda. Ya no había retroceso, ahí estaba toda su piel, sus músculos, las curvas extras, la grasa de más, las arrugas, las estrías, la barriga, el vientre flácido que un día había albergado un feto que abortó y fue la razón por la que sus padres dejaron de reconocerla. Augusto también había querido hijos, pero Mercedes siempre se negó: – ¿Tú sólo quieres divertirte como una puta o qué? – le había preguntado antes de marcharse. Quizá él tenía razón, sólo quería divertirse como una puta y el tiempo le cobró sus pecados llevándose su cuerpo ¿así era como se pagaba la determinación de pertenecerse, sentirse dueña de su cuerpo y hacer lo que quisiera con él? ¿eso era ser una puta?

Mercedes sólo quiso disfrutarse sin que nadie le reprimiera nada, sin que nadie le quitara nada, pero se olvidó del tiempo, el factor silencioso que le arrebataba su juventud a pedazos, el color de los labios, la firmeza de su piel, ahora todo sobraba, cada parte estirada colgaba como sus senos, antes alabados y comparados con frutas suculentas… “pero las manzanas también cuelgan ¿o no?” pensó “y las naranjas y las uvas…” su visión comenzó a iluminarse, de pronto vio en sus senos un par de racimos jugosos, las estrías se movían en su piel como ramas, su pelo marchito era un otoño resplandeciente y las arrugas endurecían su tronco.

Se miró guapa, firme, frondosa. Con su mano tímida comenzó a repasarse, poros olvidados agradecían el contacto repentino, un paso tras otro sobre la piel le agitaban el corazón, palpitante y fuerte encendiendo las luces de su cuerpo.

Las yemas de sus dedos reencontraron el pubis, la suavidad oculta de los labios y el clítoris, la vulva antes sedienta ahora gozaba del rocío sutil de una excitación pedida. Un orgasmo, el suyo, el de su cuerpo, el de la plenitud de Mercedes; ella lo acogió, lo disfrutó, lo abrazó y sonrió tranquila, quizá después volvería a perderse entre las telarañas angustiantes de su pasado, pero por lo menos ahora ya sabía que nunca fue el tiempo quien le quitó su cuerpo.

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Claudia Carolina Sandoval Meza. Originaria del sur de la ciudad de México. Al terminar sus estudios de Administración de Empresas en la Universidad del Valle de México, decidió dedicarse a una de sus pasiones más grandes: la escritura. Ha tomado cursos y talleres que la han ayudado en su formación literaria y ha ganado un concurso de la Editorial Paraíso Perdido en marzo del 2017. Actualmente se encuentra administrando su propio negocio y desarrollando un proyecto de fanzines dentro del colectivo artístico: “Colectivo Nopalitos”.

Redes: facebook.com/claudiameza91

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Atadura de años

Una selfienovela de Elizabeth Ross

con la colaboración de Alonso Ross

 

He estado trabajando sobre algunos de los territorios por los que transitamos las mujeres. Territorios inasibles como agua entre las manos. El tiempo es uno , y es terrible.
En una sociedad que sobrevalora la juventud  y en la que el llamado ageism está siendo reclamado como la discriminación que es, las mujeres se enfrentan día a día con la transformación de su cuerpo.  El tiempo se queda en él, lo marca, lo cambia y lo domina. Y no nos gusta. Vamos, nosotras las mujeres, urdiendo secretas estrategias para ocultar la cada día más perceptible resequedad, el adelgazamiento de la piel, la profundidad de las arrugas, las canas que insisten en brotar desaforadas.

Es aquí donde me miro al espejo y  la la la… la belleza que una carga a lo largo de su vida tiende a desvanecerse ante nuestros ojos. La la la… la energía mengua y la memoria se aletarga, el metabolismo se niega a funcionar y el cuerpo acumula grasa hasta deformar todo lo visible e invisible. Y llega el terror y el desaliento, la negación y el rechazo, la ira y las dietas, el gym, las cremas caras y todo aquello que prometa gotas de aquella fuente legendaria, para al final….. la la la inevitable aceptación a regañadientes. El temido momento de darse por vencida y aceptar “envejecer con dignidad”. O no.

Esta  selfienovela es un escrutinio descarnado ante el espejo. Es burlarme de mi misma para así tal vez encontrar el resquicio por el que pueda decir de verdad soy vieja… y qué.

 

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Elizabeth Ross. Con más de 25 años de práctica, crea y colabora en proyectos artísticos y socialesElizabethlittleprivilegiando procesos participativos. Su obra ha tocado puerto y base en espacios cerrados, públicos y silvestres de las Américas, las Europas, en Turquía, Japón, Australia y China. Cree que todo lo que hacemos diseña la sociedad que somos y le interesa el devenir de las mujeres propias y ajenas. En su obra se avoca a lo cercano, porque sabe que todo cuenta en este hacer el mundo.
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Llena eres de gracia

Por Demandruina Ascabulon

Ilustración: Sue Williams

En las mañanas cuando el sol entra por la ventana y acaricia sus parpados, ella se levanta. Pone ambos pies fuera de la cama y comienza a sentir la tibieza de la madera, es entonces cuando su pie izquierdo comienza a buscar torpe la tibieza de las pantuflas, las encuentra y junto con el derecho se hunden en ellas. Ambos descubren que no hay mejor lugar en una mañana fría que ser acariciados por un cálido forro de algodón.

Ya reconfortados, deciden que es hora de elevar el resto del cuerpo. Uno a uno de sus músculos se apoderan con firmeza del suelo y en un movimiento brusco logran que María se ponga de pie. Luego, como si ya conocieran el camino, la conducen directamente al espejo a observar y a buscar como todos los días alguna novedad en ese rostro que lleva más de 40 años mirando.

María pasa lista a sus imperfecciones, reconoce sin agrado nuevos surcos en su cara que el botox ya no es capaz de cubrir. Mira detenidamente sus labios y recuerda lo bellos que alguna vez fueron, se le viene a la mente un viejo amante que una noche mencionó que su boca era bella porque no tenía arrugas; ella en aquel momento no entendió, ahora frente al espejo sabía perfectamente lo que significaba.

Encontró todo igual, recibió con indiferencia el cepillo entre toda la dentadura que la acompañaba desde la infancia, era lo único que permanecía intacto y joven, puro, brillante y limpio. Después de un lavado profundo y de escupir con todas sus fuerzas el enjuague bucal, como queriendo sacar en ese acto todo lo amargo de su vida, descubrió que era imposible. Decidió pues cambiar, ya no podía seguir como autómata por la vida embarrándose de la mierda que día a día el destino le regalaba envuelta en los más atractivos placeres. Ya no iba a ser posible continuar, había descubierto que a la mañana siguiente continuaría odiándose de la misma forma que el día anterior; que la noche y el sueño no iban a poder lavarle tanta tristeza acumulada a lo largo de su vida.

Se miró, sonrió al espejo y cerró los ojos. Sus pies como los más compasivos de los seres la llevaron despacio por la habitación, pasaron por las fotos de la familia, tropezaron con su carnet que se encontraba en el suelo junto con un par de billetes de 200 pesos, se desplazaron tranquilos hasta el balcón y ahí en el séptimo piso de la Gran Vía numero 356 decidieron elevar a María hasta el mismo cielo. Nunca antes un ser había caído con tanta gracia desde las alturas.

 

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Demandruina Ascabulon. Norteña nacida en los ochentas. Niña precoz, desde pequeña me gustó el contacto corporal. Estudié por curiosidad y terminé una carrera que nada tiene que ver con lo que escribo. He escrito en algunas revistas impresas y electrónicas, algunas bajo el nombre de Faviola Esquivel, también apareció un cuento que escribí en Antología de Relatos Marranos.

https://www.facebook.com/DEMANDRUINA.ASCABULON

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Dos poemas

De Pilar Rodríguez Aranda

del poemario inédito, Tétrada de lunas rojas

DEL TIEMPO

Todo pasa a velocidad de videojuego

Ya habrá tiempo, digo

Haré tiempo, pienso

Lo moldearé con mi respiración

Frenaré el vaivén mecánico

Desvaneceré las distracciones

Sobaré el cansancio con imágenes

Lo atraparé entre líneas

Lo cubriré de acentos, comas y comillas

Me lo beberé como si fuese lluvia

primavera y locura marciana

Brindaré ofrenda a la sanidad propia

dejaré me recorra segundo a segundo

Órgano tras órgano musicalizaré

este momento de tempestad en orquesta

Bañaré el olvido con límpidas promesas

El tiempo será mi aliado y compañero

eterno mi abrazo propio y manso

Una cabalgata cuadra tras cuadra

La vida, un despegue y un romance

entre el silencio y el lenguaje

granizada de minutos seguida por un sol

milenario de exabruptos

Me volveré yo misma tiempo

este papel será mi espacio

mi agujero negro

mi tobogán paracaídas

Instante del fin.

 

DÍA BENIGNO

 

Me rindo al llamado de la noche que eructa

Con sabor a pimienta la luna se mengua

El rojo la acompaña aún y los gatos pelean

como bisagras que reclaman cada entrada

 

La noche yace en todo desvarío y ensueño

es esclava y se rebela, es esfera que flota

La pluma se brinda ante el insomnio

(des)mecida por el viento que dicta y ladra

 

El hambre de la juventud hace eco en mí

Y sorprendida de su lírica y contagio

busco puertas y ventanas por abrir

para dejar salir esos viejos anhelos

 

Hay una inspiración que no tiene nombre

ni responde a la voluntad y hasta se impone

Afuera, la fatiga de la noche está tan viva

como mi cerebro cuando devora palabras

 

Hoy me dio por devorar diamantes

los cristales cuelgan juguetones e iridiscentes

Se develan y multiplican en rimas e ilusiones

en rítmica exaltación de mi corazón despierto

 

En derrota, el párpado cansado se cierra

rechinando entre dientes corporales

Hecho murmullo, el viento se rinde

como si nada –el futuro tampoco es mío–.

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arandaperfilPilar Rodríguez Aranda, MX 1961 Escritora y traductora, Pilar ha publicado en decenas de revistas y antologías de América, Norte de África y Europa. Su trabajo en video ha sido presentado en festivales nacionales e internacionales. Actualmente vive en Tijuana, México.

Más información: http://pilarpoeta.blogspot.mx

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Póstumo cero uno

por Issac Osorio

-En mí las canciones pasan de moda,
mientras las estaciones se mudan de continente
y anticuados se vuelven los modales.-

Me he mirado derribado en ojeras solo,
(columpios de óxido morado que noto al amanecer),
cuando el reflejo de las únicas flores amarillas que te di,
le reclaman en silencio a mis manos inquietas.

-Hablo solo y al pasar de una letra, una década recae en mis acentos-

Viejo me he hecho cada que espero un mensaje tuyo de buenos días,
y mientras te escribo de vuelta, más viejo me tiendo.

Me he visto cansado de andar glorietas y camellones,
amenazado por un colorado coyote que aun con el alma muda, aúlla.

-Conquisto mi pasado desde la abismal incertidumbre de mi presente-

Y es que segundo a segundo estoy cambiando a mí mismo por una versión más anciana de
mí,
más engreída en sus letras,
más descarada en sus fantasías, las que ha reservado sólo para tus ojos marrones.

Me estoy haciendo viejo cerrando los ojos,
parpadeando mientras sacudo mis tatuajes del sol húmedo,
mientras me vierto centenares de vidas en letras sobre el pulso,
cada que suspiro recordando el nombre de alguna inspiración que no haya agotado aún.

Paseo a diario con mis aretes que son portales dispuestos para que las balas besen mis sienes,
aguardando sin conocer el exacto instante donde un asesino de poetas fracasados me
señale,
me castigue con el juicio de una mirada virtual,
con el fulgor de labios ensalivados y con un ojo que puede a detalle capturarme sin pedir
permiso.

-Temeroso siempre de reconocerme en medio de pláticas donde nunca logro recordarme –

Soy los dedos marchitándose que hacen que el lápiz yerga cuando te descuidas,
el paso arrastrado de las pláticas sobre la cáscara de un edificio…

-No me queda más entonces que hacer,
que las paces con el mercurio de mí no habitada casa
y contemplarme así un par de cientos de miles de años,
sobreviviendo aun de mi existencia bajo el riesgo de escribirle diario a una mujer que ni
siquiera sé si existe.-

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Issac-OsorioperfilErnesto Issac Osorio Hernández.  Actor y director escénico nacido en la ciudad de México con
más de dieciocho años de experiencia comprobable en el quehacer artístico. Incursionando en el cine, música, circo, radio, televisión y medios digitales. Desde 2016 es director del Proyecto bla, bla, bla y etcéteras, proyecto con el cual ha estado promoviendo las intervenciones de diversos artistas en espacios ‘no convencionales’ para la re significación de los espacios públicos.

 

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Moscas

Por Citlally Villarejo

Las malditas moscas zumban alrededor, abro la ventana y entran aún más… malditas moscas, odio las malditas moscas ¡siempre las he odiado! ¿Qué nadie en tantos años las ha eliminado? Sólo una cosa no ha cambiado desde que era niña, es el odio por las malditas moscas… El amor fue, vino, hizo, deshizo y se fue, el dinero se iba y venía, se quedaba y se volvía a ir, regresa y se va. Pero mi odio por las malditas moscas continúa. La suerte, necia, se iba y regresaba, aunque estaba presente en esa lista de cosas que nunca volteaba a ver, el éxito, sigue a las masas, el trabajo cambiaba y se estacionaba. Pero mi odio por las moscas y el tenerlas que matar toda la vida no se ha ido… Hoy cumplo 82 años, no creí llegar tan lejos, y sí, sigo odiando a las moscas. ¿Qué cosa es más fuerte? ¿Qué cosa no se irá? ¿Y en que pensarás en el momento de tu muerte? ¡En las malditas moscas!.

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Citlally Villarejo Gómez. Autora de Nogiedra, es Egresada de la Licenciatura en ComunicaciónCitla
de la Universidad Autónoma del Estado de México.
Página personal: nogiedrablog.blogspot.mx
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VEO

Por Amaia Lasheras Echegaray

 

Te preguntas qué veo cuando te miro.

Veo,

esas arrugas en tu rostro

que son las que te hacen mortal ante mis ojos.

Surcos que cuentan que hubo capítulos,

con principios y finales.

 

Recuerdos de que ya te apasionaste y entregaste

a otras historias y a otros corazones.

Hoy quedan huecos entre ellas,

por los que espero sólo se deslicen

lágrimas de alegría y emoción verdaderas,

que sean estas las únicas que dejen huella

en este rostro que miro.

 

Veo,

esas imperfecciones de tu rostro

que son las que te hacen real ante mis ojos.

Unos labios que dibujan

una sensualidad abstracta,

unos ojos que disparan sentimientos,

un cuello que me provoca altivo.

Todo ello te otorga

esa belleza vulnerable, tan humana.

 

Luego me entretengo

con esas proporciones perfectas

que me hacen intuir tu esencia divina.

 

Eso es…

un poco de lo que veo…

Un rostro mortal, real, humano, divino.

Pasado y presente,

que me invitan a soñar.

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AMAIAAmaia Lasheras Echegaray. Me dedico a lo que he dado en llamar Coaching Creativo. En estos momentos, estoy impartiendo talleres de empoderamiento para la mujer a través del arte, y me encuentro terminando mi última aventura, el Grado en Psicología. Y soñando con recorrer escenarios con mi compañero de vida, su guitarra y mis poemas.

A mis 48 años sigo reinventándome, creciendo, agradeciendo y enamorándome de la vida cada día.

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