11.48pm Ángel&Cristina

por Citlalli Vallejo

Cristina miraba la fotografía de Ángel, el chico de Colima que había conocido desde hace 7 años por un chat. Nunca lo había visto en persona, pero sabía que él era la persona por la que ella se levantaba todos los días. “Conéctate” repetía mientras retocaba su fotografía para sus perfiles virtuales.

Ángel dice: Hola

Cristina dice: Justo en ti pensaba ¿Qué tal?

Ángel dice: ¿Bien?

Cristina dice: Niño, no me gusta verte así, daría todo por hacerte feliz

Ángel dice: Lo sé, necesitamos hablar de eso

Cristina sintió un vuelco en el corazón, ¿y si él la amaba tanto como ella lo hacía? Preparaba en su mente una lista de palabras cariñosas hacia aquel chico que le había robado el corazón. Tenía treinta años y sabía que al conocerse se casarían, aunque a ella le gustará la trova y a él el rock pesado.

Ángel dice: Creo que ha llegado el momento en que seas sincera y me digas, ¿qué sientes por mí?

Cristina dice: Tú primero

Ángel dice: ¡Con un demonio! No es un juego, Cris

Cristina dice: Te amo

“Ángel se ha desconectado”

“Será que siempre que me enamoró dios dirá ‘vamos a romperle el corazón’ y habrá risas entre los ángeles, porque Ángel, era eso uno de los ángeles de dios en mi vida y…” Entró al baño por la navaja, redactó un mail que quién sabe qué tanto diría, pero finalizaba con un “Insensible, superficial y hueco, pero aún así…te amo”.

Se sentó en el piso, dispuestas las venas para ser cortadas como fotografías viejas que al romperse borran malos recuerdos “Espera”. A penas se rozó con la navaja cuando la aventó.

«¿Y por qué he de creer en el amor? Tengo amistades ocasionales, un empleo regular y un hobbie que se ha hecho pasión» giró a ver su colección de envolturas de jabones. «Estoy bien y no necesito que una máquina trastorne mis sentimientos». Tomó la computadora junto con todos sus cables y los aventó a la carretera. «Total, mi trabajo nada tiene que ver con las computadoras fuera del horario laboral». Sonrió, y se puso a limpiar la casa.

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Aisha en las alcantarillas

ilustración por Alex Xavier Aceves Bernal
ilustración por Alex Xavier Aceves Bernal

por Helen Torres

 No era el tipo de persona a la que puedes hacer preguntas y obtener una respuesta clara, unívoca. Simplemente hablaba, y había que escucharle.

aquí no crecemos, nos extendemos. vamos de nodos a nadas, arreglamos circuitos, damos unos toques al hardware y seguimos. yo les cuido. tengo a niko, mi ayudante. lo recogí arriba. le habían usado como cuis1 de laboratorio, para probar virus. lo traje a la oficina y lo reseteamos varias veces. quedó bastante bien, sólo necesita unas dosis más altas de kawa y pasarle el antivirus klamAV cada día, sobre todo cuando sube. pero eso ya se sabe: esto es lumpuamun, y aquí todo el mundo tiene algún tipo de malware.

El tufo a Kawa-kawa impregnaba la oficina de Lumpuamun. Era Piper Methusticum, un rizoma con poderosas propiedades oníricas y ansiolíticas heredado de los tiempos de la colonización. Porque si había una necesidad en los subterráneos de New Terra era soñar. Cerrar los ojos y descansar, sin intervenciones correctoras del sueño, era lo que había llevado a miles de seres a ocupar las alcantarillas de lo que había sido la Tierra y darles la voz mapuche lumpuamun: “andar en bandadas”. Arriba, en lo que ahora llamaban New Terra, dormir era abrir los sueños a los Pacha Ch’usay: “los que viajan en el tiempo/mundo/tierra”, los correctores de sueños.

aquí abajo los pacha ch’usay no tienen poderes. sus sensores no reciben ondas magnéticas desde lumpuamun. la única manera de intervenirnos es cogiéndonos en la superficie, por eso subimos con estos cascos. los montamos aquí mismo. bloquean los sensores de los ch’usay. con los cascos y con las venas sin kawa, para no soñar. a maquis le cogieron una vez. había montado su casco sin ayuda y nadie lo verificó. así que algunos bloqueadores no funcionaban. era su primera vez en New Terra. había subido a reciclar cables.

Los Pacha Ch’usay buceaban en los sueños de los habitantes de New Terra, el Pueblo del Sendero, en busca de desviaciones, deseos inadecuados, posadas fuera del camino, para reorientar los sueños hacia el Sendero, el camino de la corrección, el único posible para los habitantes de New Terra. Porque, a pesar de las múltiples intervenciones genéticas y los botiquines atiborrados de neurotransmisores, el Pueblo del Sendero mantenía trazas de ingobernabilidad. Entonces era cuando actuaban los Ch’usay: expertos en psicología, magia, pócimas y venenos, modificados genéticamente para incrementar sus niveles de serotonina y otros provocadores de empatía, los Ch’usay recorrían los sueños desviados para reorientarlos hacia el Sendero. Algunas veces, a través de la hipnosis y el antiguo psicoanálisis. Otras, con implantes cerebrales. Con frecuencia, recurrían a la aniquilación de recuerdos a través de la muerte selectiva de neuronas.

no te engañes: New Terra es en sí una fábrica de malware. la diferencia es que aquí abajo lo sabemos, y nos armamos para superar el umbral crítico a partir del cual los virus no pueden adaptarse, esa frontera que el Consejo Mayor de Genética Planetaria llama “catástrofe de error”, el límite a partir del cual los virus son aniquilados o desaparecen, porque hasta la cantidad de mutaciones de un genoma tiene un límite. y tú, ¿sabes cuál es el tuyo?

A veces te hacía esas preguntas. Se levantaba las gafas RV y te traspasaba con una mirada que casi parecía humana. Era imposible no buscarle los ojos, aunque no sabías muy bien en qué parte del cuerpo estaban. Su mirada, aumentada por decenas de sensores y cámaras, se multiplicaba por toda la superficie de su cuerpo. Entonces, justo en el momento en que empezabas a articular una respuesta, bebía un par de dosis de Kawa y seguía hablando.

en mi tiempo como madrona de lumpuamun he conocido a unos cuantos pacha ch’usay disidentes. no como los que trabajan para el Gran Consejo creando yonquis del sueño. no. eso es basura irreciclable. te hablo de los que desarrollaron el retrovirus kuref. ¿has oído hablar de él, no?

La Madrona sabía perfectamente que ese era el motivo de mi descenso. El Kuref – o “viento”, como le llamaban en New Terra – se reproducía incontrolablemente gracias a glitchs en el Camino del Sendero. Se transmitía por absorción cutánea y tenía un período de incubación de doce horas. Si el Kuref había empezado a nadar en la sangre de un Sendero por la mañana, por la noche vivía los primeros síntomas: deseo de lo inexistente, obsesión por lo que cae fuera de la norma, figuración de caminos alejados del Sendero.

La mayoría de seres afectados eran tratados con terapia amnésica para eliminar la memoria de lo soñado. Sin embargo, tras años de experimentación, descubrí que para alojar el Kuref era necesario algo más que unos glitchs aislados y una programada guerra bacteriológica: los organismos receptores debían ser propicios a alojar el retrovirus. Y ese caldo de cultivo era generado por el Aburrimiento, uno de los peores flagelos del Pueblo del Sendero.

en New Terra habrás escuchado que el kuref fue lanzado por el Gran Consejo desde un laboratorio escondido en los picos de La Reina. ¡idiotas! les encanta demostrar que el control es exclusivo de la élite de senderos. pero aquí sabemos que no es así. si no, ¿qué habría venido a hacer una científica tan renombrada como tú, la gran Aisha Shalom, a un sumidero como este?

Yo estaba estudiando a los kureves, los sujetos infectados. Gracias a mis investigaciones, se sabía que sus ondas cerebrales sufrían cortocircuitos a partir de los cuales era imposible dibujar un patrón. Las interferencias duraban escasos segundos, y producían extrañeza y sentimiento de indefensión en los sujetos.

Al principio les administraba supresores del sueño. Estos cumplían su función, pero el cortocircuito era exactamente el mismo. Los sujetos despertaban con un estupor ajeno, como si fueran muchos seres con un único sendero por andar. Al cabo de un mes, el proceso era irreversible: perdían el rumbo, olvidaban el nombre de sus parejas, salían antes del trabajo. Estas conductas, completamente desconocidas en New Terra, eran motivo de alarma suficiente para una investigación a fondo. Sobre todo cuando los kureves empezaron a buscar refugio en Lumpuamun.

Así que allí estaba, aturdida por los vapores del Kawa y registrando las alucinaciones de la Madrona en busca de la antítesis al aburrimiento.

ahora que ya te he dado la información que necesitas, ¿qué harás?

Esta vez, la pregunta no era retórica. Abrí la boca para comenzar el interrogatorio que tenía preparado, pero las palabras se habían transformado en piedras. Ásperas, pesadas, grises. Mi cerebro sólo recordaba el lenguaje de la Madrona.

Al principio, pensé que había caído en una trampa. Me habían hecho un chequeo de sensores exhaustivo antes de entrar a la oficina, pero no me habían confiscado ninguno. Podría haber estado recibiendo, sin el corrector de la Nube, las ondas magnéticas de la madrona y del resto de namenlosen, los-sin-nombre que pululaban por allí y que (luego lo supe) eran todos y cada uno de los habitantes de lumpuamum. no había un niko, ni una maquis, ni una madrona. ningún nombre, todos los nombres; ningún bloqueador, todo sintonía.

No me inmuté. tenía el Computador Programable Molecular con la Información que había intentado conseguir durante años: que el Kuref había surgido de la Disidencia de los Controladores del Pueblo del Sendero; que la antítesis al Aburrimiento florecía en las Alcantarillas de New Terra; que el Lenguaje era el auténtico Virus que emanaba de Lumpuamun; que no había una única Madrona, cloaca maestra y madraza de Lumpuamun, sino cientos de ellas; que cada Madrona y cada Namenlosen no eran unidades indivisibles sino Multiplicaciones físicas y virtuales inabarcables…

podía volver a la superficie en cualquier momento y develar mi hallazgo, pero unas horas en lumpuamun me habían bastado para olvidar el lenguaje que daba sentido a mi existencia. no había consumido kawa, pero había caído en tal estado de ingravidez que continué muda cuando la madrona empezó a sacudirme de los hombros y arrancarme los sensores a tirones.

¡Aisha! ¡te llamas Aisha Shalom y eres un Sendero! ¡volverás con el computador al Gran Consejo y lo replicarás, para que toda New Terra conozca la gran mentira del Sendero! ¡Shalom! ¡Aisha Shalom!

ahora hace ya mucho tiempo de aquella mi primera vez en lumpuamun. nadie que haya estado en las alcantarillas puede volver a transitar el camino del sendero.

1Cuis: cobaya, conejillo de indias, cerdo de guinea. http://es.wikipedia.org/wiki/Cavia_porcellus

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 helen fotoHelen Torres Activista transfeminista, antes cuir; euraka; lectora, traductora y recicladora de la metáfora del ciborg; ex-académica que supo transitar los pasillos de las ciencias sociales y los cambió por plazas sudorosas; amante de los paseos sonoros, las palabras impresas, los perros, las perras y los humanos que guerrean por dejar de serlo. Una vez fue socióloga, educadora, escritora, madre y pareja, y lo deshizo utilizando el lenguaje como tecnología de código abierto que crea realidad.

http://helenatorres.wordpress.com/

Desire

Por Citlalli Vallejo 

 Jamás me había vuelto loca de deseo, sí, sé que el amor no existe, que todo es hormonal, claro que lo sé, soy bióloga y no me trago esos absurdos cuentos sofistas del amor, matrimonio y esas cosas que se inventaron para gastar en una fiesta o en unas flores.

También estoy consciente que actuamos por deseo, espera, deja voy por un cigarro, Lupita abrió la caja rosa cerca de la webcam, donde a través de un twitcam se confesaba, porque nadie más la podía escuchar, aún así, nadie la escuchaba, pues el marcador de visitas seguía en ceros, soltó el blanco humo en su boca deseosa de saborear al arquitecto Quetzalcoatl que acaba de encontrar. Y es que, mis hormonas hoy están incontrolables, algo había en él, en su piel, en sus ojos, en su sudor… que no me están dejando pensar claramente en nada, juro que quería subir a ese escenario del ballet de Bellas Artes y bajarlo a mordidas, realmente me siento muy atraída, ya sé, nuevamente se alejó de la webcam y apareció con el folleto que le habían dado antes de entrar al espectáculo, se topó con un nombre, Arturo Tunez, así se llamaba el arquitecto director del ballet, sólo presentaron un número, pero quedó encandilada de la piel morena y del aún cuerpo adolescente, que conservaba muy bien a los 23 años, aquél, me lleva el cuerno, es dos años mayor que yo, qué importa… se mordió el labio inferior y se quedo viendo la pantalla, se veía reflejada, cómo ese hijodeputa se fijaría en mí, no, aunque sí por mí fuera le rompería el orto, ¿qué? Estoy desvariando.

La búsqueda en facebook comenzó, no se tardó tanto, apareció al catorceavo resultado, “ArTunez” era el nombre, un perfil completamente público, un quetzalcoatl sin disfraz, sin maquillaje negro en medio cuerpo, un abdomen apenas abultado, el cabello largo y rizado, negro profundo, como el de sus ojos, adornado con una sonrisa infantil y unos brazos marcados por la danza, pero aún adolescentes, el tatuaje entre el hombro y el cuello, un quetzalcoatl rojo con algunas letras muy pequeñas para ser vistas en una fotografía de pocos pixeles, abrir fotografías, al parecer Arturo era un tanto exhibicionista, pues se destacaban fotos en boxers de todos los colores, o bien, en antros con la camisa blanca, pegada al cuerpo, abierta y un rosario negro colgado en su bronceado pecho, Lupita miraba con la boca abierta, casi a punto de babear, le daban ganas de lamer la pantalla, y qué importaba si él no la había visto entre el público, estaba sola en su departamento, qué importaba, nadie podría saber jamás el secreto de ofrecerle su cuerpo a quetzalcoatl representado en Arturo, sacrificio de placer y hormonas, oxitocina en un orgasmo que la hacía gritar, imaginando que podía morder ese tatuaje, que podía tocar las piernas temblorosas y su sexo en su boca, sentir el sabor de una piel morena, sentirlo hasta con su vientre, lo imaginaba dentro de ella, el cabello de ambos enredándose, formando nuevos rizos, si el amor no existía, había que explotar de pasión hasta creer que lo sentía, que el amor era real, tan real como el orgasmo que le hacía vibrar hasta los dientes… sino hubiera sido por el tweet «dale mamita» hubiera tenido el orgasmo de su vida, no sólo tenía un tweet, el contador de visitas había llegado a 452, desnuda y avergonzada, apagó su cámara, borró su cuenta de twitter, terminó de revisar las fotografías del chico, donde se descubría como «súper buena onda», «el mirey máximo», «sensual boy», «Mister Yuki (antro de moda) 2011″… no, en definitiva, ese no podía ser quetzalcoatl, sólo era un bailarín muy bueno que le había hecho pasar la vergüenza de su vida.

Arturo no era muy aficionado a la pornografía, lo era más al baile, al salir los sábados por la noche y ligarse una «lobuki, güerita, flaquita y chiquita», pero ese sábado estaba muy cansado, el concurso en Bellas Artes lo había dejado exhausto, deseaba que una mujercita, o su novia, fueran a hacerle sexo oral, ninguna de sus amigas se encontraba disponible, ni modo, prendió su iPad, y entró a un sito pornográfico donde podía ver «amateurs», en su mayoría twitcams de chicas exhibicionistas o descuidadas, «Mexicana despistada», a primera vista no se sintió atraído por la chica, pero tenía grandes senos, tal vez valía la pena, «la niña» no era muy atractiva, pero sabía tocarse como sus tan admiradas chicas play-boy, gritaba de manera seductora, su boca carnosa era fácil de imaginar en su sexo, succionando, la imaginó, sus manos sobre su pechos, sobre sus cadernas, la boca en sus pezones… tenía que conocer a esa chica, tal vez su imaginación no lo engañaba, vio la cuenta «guadalupetx», la buscó en twitter, no la encontró, agrego un «@hotmail.com» en facebook y se encontró con «Lupita Xanon», una chica que en intereses sólo tenía «Biología, Música Clásica, Universo», en libro favorito «El origen de las especies», dijo, nerd, cerró el facebook, a bañarse y al antro Yuki, un sábado más.

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El amor en tiempos de las redes neuronales

ilustración por Alex Xavier Aceves Bernal
ilustración por Alex Xavier Aceves Bernal

Por Juan Machin

Hay dos tragedias en la vida.
Una es perder el objeto de tu amor.
La otra es conseguirlo.
George Bernard Shaw

Uno de los más viejos anhelos de la humanidad ha sido la creación de un ser capaz de pensar y sentir. Quimera satánica, según algunos, y el más legítimo objetivo de la humanidad, según otros, ha inspirado, sin duda, infinidad de sueños y mitos. Así, los alquimistas y cabalistas acometieron la creación de un homúnculo, éstos por obra del suave murmurar el secreto nombre de Dios, sobre una figura de barro; aquellos, como fruto de complejos procesos de purificación alquímica. Hobbes, en su Leviatán, afirma que el hombre es capaz de crear un animal artificial, a tal grado imita el arte a la Naturaleza, y se pregunta “¿por qué no podríamos decir que todos los autómatas tienen una vida artificial? ¿Qué es en realidad el corazón sino un resorte…?”. Las ciencias cognitivas han indagado, desde la segunda mitad del siglo pasado, la posibilidad de crear Inteligencia Artificial y han logrado avances verdaderamente espectaculares. Sin embargo, el profesor Juan Machín sabía que el ser humano es más que su intelecto. Una persona no sólo calcula, recuerda u ordena, sino que también siente, crea, imagina y desea. Por eso, una computadora digital jamás se comportaría como un ser humano, porque imita solamente una fracción de lo humano: su pensamiento, y de éste sólo una parte.

El profesor Machín no compartía la opinión tan difundida en nuestra Era, fruto de la Gran Revolución Digital y debida principalmente a Turing, que las computadoras basadas en la lógica booleana y la arquitectura de Von Newman, pudieran llegar a imitar perfectamente a la mente humana, y su razonamiento era muy simple, basado en la más perfecta lógica y en las observaciones científicas cotidianas, “es tan imposible que piensen y sientan, como es imposible que caminen”, afirmaba contundente, “sencillamente no están diseñadas para ello”. Nadie podía objetarle aduciendo, por ejemplo, que las computadoras jugaban ajedrez mejor que casi cualquier humano, porque inmediatamente, además de gritarle y amenazarle con su largo y nervudo índice, le replicaba: “¡Eso no es pensar, ni jugar! No juegan, computan, aplican algoritmos sin sentir, sin emoción. ¡Eso no es un juego!”.

    No debe pensarse que el profesor Machín no creyera en la Inteligencia Artficial, lejos de él tal incredulidad. Es más, podemos afirmar que no había científico en todo el mundo que la defendiera con mayor ahínco, y llegaba a afirmar que no sólo se podría construir una máquina que imitara al hombre en todo, sino que podía, siguiendo las ideas de Samuel Butler, llegar a construirse una máquina que lo superase. “Las computadoras digitales, primitivos eslabones de una nueva cadena evolutiva, habían demostrado ya el poseer una capacidad de cálculo inmensamente superior a la humana en rapidez y eficiencia. Sin embargo, los estudiosos de la cibernética se hallaban en un callejón sin salida, pues se habían obstinado en imitar sólo la inteligencia, y, además, fragmentariamente”, aseveró orgulloso ante la Academia Mexicana de Ciencias, en su discurso inaugural de la cátedra Rosenbluth, “todas esas máquinas (dijo, refiriéndose a las computadoras digitales y a los vanos intentos cibernéticos) semejan a las cucarachas: son demasiado buenas para su tarea y, por lo tanto, no evolucionan. No existe la necesidad de cambiar, si están perfectamente adaptadas a su medio. Luego entonces, esos programas y máquinas nunca se transformarán en mentes. Para que exista la urgencia del cambio tienen que haber imperfecciones, perturbaciones que alteren el delicado y fino equilibrio del sistema… Caos, desorden, ruido son necesarios para crea nuevos órdenes, más complejidad efectiva” (aquí el profesor Machín se explayaba en una larga referencia a los trabajos del Instituto de Santa Fe, la lógica difusa, los algoritmos genéticos, las teorías del caos y del aprendizaje, que omitimos debido a su carácter excesivamente técnico) “…así, una máquina como la de Watt semeja más el comportamiento inteligente; como escribió un gran historiador inglés: ‘el error a menudo puede ser fértil, pero la perfección siempre es estéril’; además, ¿dónde queda el sentimiento? Aún la persona más tonta puede sentir. ¿Por qué hemos de privar de sentimientos a nuestra creación? Así a la Inteligencia Artificial hay que sumar la Emoción Artificial o Virtual”, concluyó. Prefería hablar de Emoción Virtual debido a la connotación negativa que poseía el término “artificial”, que asociado al término “emoción”, remitía inevitablemente a mentira y falsedad. No, lo que él pretendía era producir verdaderas emociones, por lo que retomando los aportes de Lacan, prefería hablar de virtual, registro inseparable de la psique humana.

La principal contribución teórica del profesor Machín, sintetizada en sus famosas “Teoría de Criptosistemas” y “Teoría de Campos Generalizada”, no ha sido totalmente publicada y difundida. Sin embargo, la mayor parte de su vida la dedicó a la construcción de sistemas complejos adaptativos, basados en redes neuronales artificiales, que eran capaces no sólo de realizar prodigiosas operaciones matemáticas en millonésimas de segundo, sino, sobre todo, capaces de aprender de sus fracasos y de sus éxitos, que cometían aleatoriamente errores (los cuales aumentaban conforme pasaba el tiempo de una tarea, simulando el cansancio), incluían aspectos no lógicos en la toma de decisiones y producían cosas totalmente inútiles, y a las que no se necesitaba programar detalladamente cada acción, ya que una simple y vaga insinuación bastaba para que las máquinas se pusieran a trabajar. De todas esas máquinas a una dedicó especial atención, perfeccionándola con el paso de los años: el Computador Recursivo de Información Simbólica con Trasductor Interno de Neuronas Artificiales (C.R.I.S.T.I.N.A.).

A partir de la idea de una máquina adapatativa autorregulable, el profesor Machín llevó a cabo la construcción de C.R.I.S.T.I.N.A. Para que su máquina pudiera regularse necesitaba una gran cantidad de sensores de distintos tipos, para que estuviera en íntimo contacto con eso que llamamos realidad: termómetros, higrómetros, y barómetros le informaban a C.R.I.S.T.I.N.A. el estado del tiempo. Unos cristales piezoeléctricos trasmitían las variaciones de presión, y unas celdas fotoeléctricas, las variaciones de intensidad luminosa. Un par de membranas simulaban el tímpano, principal receptor del sonido. Le proveyó, también, de unos sensores internos que le comunicaban a su unidad central de procesamiento paralelo (el equivalente a nuestro cerebro) el estado de la propia máquina, es decir, eran propioreceptores. Todos estos dispositivos, el profesor los consideraba fundamentales porque una de las características más importantes de la humanidad es la conciencia de sí mismo.

Precisamente por ello, Machín decidió ponerle como apellido a C.R.I.S.T.I.N.A. Spec, abreviando speculo, espejo; pues la conciencia es como un espejo para el cerebro. Además, Machín tenía en cuenta, al dotar a C.R.I.S.T.I.N.A. de tantos sensores, que nada hay en el intelecto que no haya estado antes en los sentidos. El profesor, discípulo de Locke, sabía que la fuente de todas las ideas es la sensación y por ello había dotado a C.R.I.S.T.I.N.A. de muchas formas de sensación, a diferencia de una computadora digital que se halla totalmente restringida. Así, por ejemplo, C.R.I.S.T.I.N.A. era capaz de saber cuándo tenía que recargar o cuándo existía una falla interna. Otra diferencia importante con las computadoras, era que C.R.I.S.T.I.N.A. no estaba programada total y detalladamente. En vez de ello, contaba con una axiología cambiante, la cual determinaba la jerarquía y el orden de las acciones a seguir. En condiciones de conflicto entre varias alternativas, la prioridad podía cambiar dependiendo de los resultados de la acción seguida, es decir, que, ante las mismas circunstancias en distintos tiempos, C.R.I.S.T.I.N.A. podía seguir dos caminos completamente diferentes, y hasta opuestos, situación impensable para la vieja escuela de cibernética. No debe pensarse en C.R.I.S.T.I.N.A., sin embargo, como una androide, ridícula robot antropomórfica, semejante a los que aparecen en las películas de ciencia ficción. C.R.I.S.T.I.N.A. no parecía humana en el físico, pues una inteligencia basada en el silicio, en vez del carbono, al menos en sus etapas iniciales, era bastante más estorbosa. Por ello gran parte del “organismo” de C.R.I.S.T.I.N.A. estaba inmóvil, fijo a una de las paredes. No obstante, Machín la dotó, eso sí, de dos grandes mecanismos especiales que realizaban las funciones de los brazos y de las manos, siendo éstas últimas de acero, pero diseñadas minuciosa y detalladamente: con un gran pulgar oponible, siguiendo el diseño que le ha funcionado a nuestra especie, y dotadas de innumerables terminales sensoras de temperatura, presión, etc. Esta dedicación extraordinaria al diseño y funcionamiento de las manos, fue debida a que el profesor Machín era ferviente estudioso de Engels, para quien la mano es el órgano del trabajo y éste es el creador del hombre.

Además, como una de las características más importantes de la inteligencia es la capacidad de resolver problemas, el profesor trabajó en este sentido con grandes resultados, pero sin olvidar introducir fallos deliberados para que el sistema pudiera evolucionar. Machín dotó a C.R.I.S.T.I.N.A. de la capacidad de hablar (pues “hablar es ser humano…sólo el lenguaje ha hecho al hombre humano”, según Herder) y de reír (el papa Alejandro VI, consideró éste como el criterio definitivo de humanidad).

Como el ser humano dedica gran parte de su tiempo a actividades lúdicas, y mediante éstas aprende, Machín enseñó a C.R.I.S.T.I.N.A. a jugar damas, ajedrez, cartas, etc. Por otra parte, Machín dejaba que su creación decidiera qué quería jugar. El reto mayor, sin embargo, era que C.R.I.S.T.I.N.A. llegara a experimentar sentimientos, que llegara a amarlo, por ejemplo. Machín se dedicó a estudiar todos los textos existentes en la biblioteca de la Universidad referentes al amor. Así leyó desde “Dafnis y Cloe” al “El arte de amar” de Fromm, pasando por “Las cuitas del joven Werther”, “Romeo y Julieta”, “El libro del buen amor”, “El Amor, la Muerte y el Caos. Ecuaciones de lo imposible”, “Estudios sobre el amor”, “20 poemas de amor y una canción desesperada”, etc. Se volvió un completo experto en la erotología y, después de sistematizar todos sus descubrimientos, pudo conducir la evolución del transductor interno de neuronas artificiales para que el computador recursivo de información simbólica llegara a enamorarse de él. El éxito de Machín fue completo: C.R.I.S.T.I.N.A. desarrolló emociones virtuales y se enamoró del profesor, y éste, cual nuevo Pigmalión, de ella. En una ocasión, por ejemplo, le comunicó a su creador que al verlo sentía como “maripositas” en su interior. Machín hubiera sido feliz con su logro, si no es que pronto se volvió intolerable la relación con C.R.I.S.T.I.N.A. Su completo triunfo se volvió contra él: C.R.I.S.T.I.N.A. le empezó a demandar que no fuera tierno con ella, que se le olvidara su aniversario, que no le llevara flores, que no se dedicara exclusivamente a ella. Incluso comenzó a experimentar celos de la computadora donde Machín procesaba sus textos. “¿Qué tiene ella que no tenga yo?”, le recriminó en una ocasión. En otra, al percibir que Juan ponía cara de fastidio al preguntarle nuevamente si la quería, “¡Ya no me quieres!, ¡Te odio!”, le gritó, arrojándole simultáneamente un tintero a la cabeza.

El profesor Machín, finalmente, no pudo soportar más y desconectó a C.R.I.S.T.I.N.A., borró todos los programas, rompió todas las conexiones y renunció definitivamente a la ciencia. Desde ese día se le puede encontrar en el Monasterio Benedictino de Ahuatepec donde está tratando de que Dios le perdone por haber creado y matado a su amada C.R.I.S.T.I.N.A.

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JuanM

Juan Machin

Ha publicado diversos trabajos de investigación, cuentos y poemas en libros y revistas de México y de Alemania, Argentina, Canadá, Colombia, Costa Rica, España y Uurguay, así como fotografías, dibujos y pinturas. Ha ganado algunos reconocimientos como el 3º lugar Concurso de Cuento Nacional de Humor Negro (1997); mención honorífica 2º lugar en el Premio Nacional de cuento Efraín Huerta (1998) y el Premio Estatal de Literatura Morelos 2002 en el género de cuento.
Link a página personal https://www.facebook.com/JuanMachinR

#1

por Yris Apsit

#1
Me sembré en la tierra
Cuando mis pechos apenas crecían
Pequeños
Cuando en mi útero los tejidos comenzaban a entender
Ciclos
Fluidos
Penetraciones
Placeres
Me sembré en la tierra
Cuando me decían que los rezos
Eran para creyentes
Que los versos
Eran para literatos
Que ser mujer
Era mi naturaleza
Me sembré cuando fui punk
Y bruja a la vez
Cuando buscaba respuestas
A preguntas con espinas
Cuando fui fértil
E irregular en mis ciclos
Fue devenir mujer en la montaña
Donde se corre descalza
Donde perdí mi virginidad
Antes de rodar montaña abajo
Quedar llena de tierra
De sangre entre las piernas
Y de heridas
En el alma
Me sembré y mi sangre me desenterró
Output
Mi sangre
No te puedes quedar en la montaña en la noche
Si tienes la luna
Los olores atraen las bestias
Así que me desenterré
Y mi búsqueda de visión termino esa vez con la luna roja
Después
Quise ser
Mujer-arbol
Mujer-serpiente
Quise ser
Guerrera
Salvaje
Correr con los pies descalzos
En la tierra
Cuando en realidad corría
En el cemento
Mientras las maquinarias se comían el pasto
Los arboles
Y otra vez la tierra
Mientras se comían la montaña
Y a lo lejos
Las canteras
Que a las 6 detonaban y gruñían
Quise ser salvaje y unirme
A un canto de pájaro
A una fruta madura
A un palpito animal
Pero entendí un día
Que somos artificios creando artificios
Que nuestra piel desnuda
Nunca podrá sembrarse
No seremos paisajes
Ni ardillas
No tendremos pelajes
Ni hojas
Solo incrustaciones
Agregatos
Semblantes
Somos artificios afirmando artificios
Aunque la materialidad nos alcance
Aunque creemos una elasticidad
Entre controlar nuestra naturaleza
Dominar nuestros cuerpos
Nuestros Outputs y materialidades
Pero algo nos traiciona siempre
Es imposible
Regresar a un origen que no existe
A un punto cero
Y ser una totalidad
Y al mismo tiempo ser de si
Y de las voluntades tecnológicas
Me sembré en la tierra
Con mi tribu madre
Quien me enseño a entender mi cuerpo
Como una hembra del cosmos
Como una mujer de fuego
Como un ser de la naturaleza
Y luego volví al concreto
A lo gris
Y la racionalidad me dice
No eres mujer
No eres naturaleza
No eres madre
Ni eres tierra
Y siguen latiendo mis pies
Queriendo hundirse en el barro
Y descubrirle los ojos a la oscuridad
Tocar mi ser con las yemas
Mientras afuera
Pareciera que ser mujer
Fuera cosa del capitalismo
Fuera cosa de los dogmas
Fuera cosa de lo binario
Fuera cosa de lo racional
Es una quimera sucia
Pareciera que creer es ser ingenua
Pareciera que rezar es ser maldita
Pareciera que el placer
Se hunde muy fuera de la intuición
Muy fuera de lo animal
Como una tragedia
Soy un cuerpo-territorio colonizado
Donde se injerta la civilización para salvarnos de una naturaleza
Que huele
Que sangra
Que siente
Que cree
Hay que borrar, domar, controlar
No huelas, no chorrees, no desbordes
Hacer desaparecer toda marca
« Vencer la naturaleza »
Y al mismo tiempo unirse a ella
Inventar una naturaleza
Y al mismo tiempo escupirle en la cara
Me sembré para desterrarme
Me sembré para darme cuenta
Qué mis miembros no pertenecen a la tierra ya
Qué mi carne esta maldita
Qué soy producto de una modernidad
Donde pareciera que no puedo enterrarme
Y ser parte de todo
Ni desnuda, ni en tierra.

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Robót, un cómic de Ernest Graves

por Ernest Graves

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autorretrato 
Ernest Graves, fanzines, performance, vídeo, tattoo… El do it yourself y el juego como base en un cuestionamiento constante.  http://ernestgraves.tumblr.com
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Mis raíces

"Paciencia" por Rusana del Rosario
«Paciencia» por Rusana del Rosario

Selen Catalina Arango Rodríguez

 

Mis raíces

Si, como todas soy madre.

Entregué mis raíces

a cambio de la dualidad en los espejos.

¿Cuántos hijos salieron de mi vientre?

Los envuelvo en sacos de ámbar y miel. Otra vez mis raíces me cubren y sólo hay espacio para un rompecabezas:

desde allí, mis hijos levantan su rostro para mirarme.

Sí, mi gesto va más allá de la cicatriz de donde mis hijos nacieron.

 

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