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Entrevista con Héctor Acuña / Frau Diamanda

por Liz Misterio

Tuve el placer de sostener una conversación con Héctor Acuña, performer, videoasta, gestor cultural, escritor, Dj, en fin, todo un personaje en la escena underground del arte del Perú, que encarna a Frau Diamanda, su alter ego, quien es una drag queen que desde su cuerpo y sus acciones encara al binarismo de género y las normativas sexuales.

Liz Misterio (LM).- Primero que nada, cuéntanos, ¿quién es Héctor y quien es Frau y cómo es que terminaron conviviendo en un mismo cuerpo?

Héctor Acuña (HM).- Es un binomio bastante complejo que aún hasta ahora intento descifrar: Frau Diamanda es mi creación, pero a la vez es mi hija, mi amante, mi madre-padre, mi puta y mi chulo, todo en un mismo ser escindido que se retuerce de regocijo al hacer lo que se le da la gana siguiendo una lógica perversa e infecta. Frau Diamanda maneja un gran poder de iconización, deseo y desborde sexual, pero al final quién sabe, quizás Héctor es la más zorra en este juego de engaños y equivocaciones. En todo caso, Héctor sí puede vivir sin ellx, pero Frau no podría reencarnarse en otro cuerpo que no fuera el de su soporte de carne y hueso, en todo caso, su legado ya está servido para la posteridad en formato multidisciplinar desde video arte, performance, cine, teatro hasta música electrónica.

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LM.-  Recientemente celebraste tus 15 años de lucha subalterna, se dice fácil, pero platícanos un poco sobre ¿cómo ha sido ese camino para ti?

HA.- Ha sido una travesía tortuosa, laberintesca. Frenética, histérica y de lucha constante, una lucha que se libra primero con mi propio cuerpo para tratar de saber-me, aprehender-me y re-pensarme infinita e intensamente, y luego, a partir de esta experimentación y desafío poder cuestionar ámbitos externos como la familia, la sociedad, la religión, la política y el Estado. En este devenir intenso entre la acción callejera, las plataformas (subculturas) new wave, noise, de artes plásticas, galería de arte-museo y circuito académico la propuesta siempre ha sido clara y definida: el enfrentamiento estético y sexual abierto y desfachatado con empaque de personaje drag de luxe, que en apariencia podría ser adorable-deseada, pero que a partir de ese trompe l’oeil expone una fuerza de choque múltiple que desencaja parámetros sociales sobre lo bello-feo, hombre-monstruo, hetero-homo, normal-anormal y una contundente magnificación de lo abyecto como recurso político. Empiezo a contar los 15 años precisamente desde esa primera aparición-infección en medios de prensa de clase media A y B que empiezan a fabricar un mito que se vuelve deseable, consumido y vendido. Sin embargo, a pesar de estas cualidades en apariencia propias del mercado neo liberal y capitalista, el sujeto-objeto desarrolla estrategias de inflitración, reapropiación, negociación y alianzas diseñadas justamente para que su proyecto vivo se convierta en artefacto de crítica sociopolítica al poder manejarse en espacios sociales diversos, desde lo más frívolo-chic hasta lo más grotesco psicosexual. El asunto es aprender sobre la marcha cómo diseñar tales estrategias de lucha para poder autofinanciarme y gestionar proyectos arriesgados que ninguna institución cultural querrá apostar so pena de juzgamiento social. Y esto, en verdad me vale, decidí darle la espalda a la institución cultural limeña incluso promoviendo contra cultura en mi propia casa convertida en plataforma de interacción.

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del performance Transversiva

LM.-  Has trabajado extensamente desde las identidades híbridas y en constante tránsito, ¿cuál es el trasfondo de esa investigación?

HA.- Desde ya toda identidad es difusa, lo mismo que la sexualidad y la verdad del sexo. Allá por los años 90, éramos una banda de marikas lokas e histéricas que empezamos a desafiarnos entre nosotrxs mismas, lo cual en el futuro fue factor imprescindible en un quehacer de lucha a través del cuerpo y el arte. Este travestismo incipiente y frívolo devino en una transmutación sociopolítica manifiesta obviamente a causa de ese transitar que nos brindó sabiduría. El poner el cuerpo y explotar lo sexual nos fue consustancial mucho antes de saber qué mierda era lo queer o lo postporno. Y sin embargo, aquí me cuestiono nuevamente: debo afirmar que fuimos parte de un circuito privilegiado, marikas cuyas familias pudieron pagarnos los estudios en universidades privadas lo que nos permitió acceder a una culturización distinta y ciertas amistades ya inscritas dentro del arte peruano contemporáneo. No obstante, nuestra lucha – hablo en plural incluyendo a Giuseppe Campuzano autorx del Museo Travesti del Perú – fue real y nada gratuita y justamente ese poder acceder a estos circuitos nos dio el aliento necesario para poder diseñar proyectos muy personales con sello absolutamente propios y distintivos: el desarrollo del arte transgénero peruano se había iniciado.

LM.-  ¿El drag es político?frau-diamanda-(8)

HA.- El drag es político porque a través de un cuerpo trans-hibridado donde lo masculino y lo femenino se mezclan a dosis diversas según los lineamientos del proyecto de arte se puede configurar nuevas vías de pensamiento acerca de lo que implica una normalización física, mental y sexual. El cuerpo drag –a diferencia del travesti – al ser una práctica transmutante desafía las configuraciones sociales de lo establecido como regla máxima donde el hombre debe ser masculino y la mujer debe ser femenina. Al disponer a antojo tanto de la masculinidad como de la feminidad como bienes intangibles, el practicante drag logra un desequilibrio de género, el ejecutante pone en jaque la heteronormatividad patriarcal y expone un cuerpo que transita hacia lo perverso, marginal, abyecto y monstruoso.

LM.-  ¿Cómo es la escena de artistas que están haciendo propuestas porno-cuir en Perú? ¿Hay algún artista que te guste mucho y del que nos quieras platicar?

HA.- Giuseppe Campuzano propuso allá por el 2004 un micro proyecto que con los años se convirtió en macro, trascendiendo fronteras: El Museo Travesti del Perú. En este libro hay una frase contundente y devastadora: “Toda peruanidad es un travestismo” y según mi entender podría resumir una propuesta contra ideológica no solo a lo que implica nuestra propia identidad humana, sino que trasciende a lo social, cultural, político y hasta religioso-ancestral. Otrxs artistas que vienen trabajando la temática torcida-perversa peruana son Javi Vargas Sotomayor con su propuesta de des-masculinización patriarcal de los héroes nacionales peruanos desde Tupac Amaru hasta José Carlos Mariátegui, amo a Jai Vargas pues se ha ganado el odio de muchos sectores sociales politizados. Palanca, mítico dibujante tardíamente descubierto que vivió de espaldas a la escena cultural peruana, creando un mundo magnificado de super hombres fetichistas. Javier Temple, ícono del travestismo limeño y a quien considero unx de mis drag mothers. Las Teatro del Sol, quizás aun no estudiadas ni descubiertas que empezaron a generar piezas conceptuales y de teatro abiertamente homosexuales a fines de los 80 e inicios de los 90 y, por supuesto, debo mencionar también – quiera o no – a Sergio Zevallos y el Grupo Chaclacayo quienes practicaron un autoexilio artístico-sexual a inicios de los años 80 en Lima construyendo un mito cuyo legado se ha paseado por muchos museos y galerías de arte en Europa y que finalmente pudo ser apreciado en nuestro propio país. Hago punto aparte y quiero mencionar el trabajo de Carla Montalvo o Carlita Uchu, una de las únicas performers limeñas que trabaja su sexualidad desde un punto de vista femenino absolutamente mágico- ritualístico sin ningún tipo de complejo en escena.

LM.- Cuéntanos un poco de Festival Pornífero, ¿Qué es, porque surge y cuánto tiempo tiene de existir?

HA.- El proyecto Festival Pornífero se fue creando a través de una colección personal del material en videoarte cedido y compartido cortésmente por artistas, activistas, teóricos y ejecutantes de la práctica cuir y postporno de España y Latino América. Es curioso notar como todxs los implicados en esta tendencia nos rastreamos vía las redes y establecemos vínculos de confraternidad, intereses mutuos, esbozos teóricos, nuevos planteamientos de luchas y disidencias sexuales y proyectos donde nos inmiscuimos a placer y disposición. Elisa Fuenzalida (poeta activista peruana exiliada en España) allá por el año 2005 fue una de las primeras que me empezó a enviar links en el blog Pornolab Madrid donde pude descubrir y entrar en contacto con gente de muchas partes del mundo que estaban haciendo lo que yo ya había empezado a hacer allá por el 2001. La colección de Festival Pornífero fue creciendo, hasta la semana pasada he seguido recibiendo nuevos videos y la verdad estoy feliz por ello. La idea es proponer un proyecto abierto sobre postpornografá en Perú, pero no porque me suba al coche de la moda, sino por una consecuencia lógica de mi trabajo de performance y como infectador cultural. Este año Pornífero tuvo 3 ediciones: la primera de introducción al tema, la segunda edición con la temática del pornoterrorismo (propuestas de Diana Pornoterrorista y Coletivo Coiote, de Brasil) y la tercera edición sobre trabajo sexual como activismo. El año que viene asumo que se abordará alguna nueva temática pues ya el propio festival se ha independizado y maneja su propia lógica como proyecto conceptual.

LM.- ¿En qué proyectos estás trabajando de los que nos quieras platicar?

HA.- Para mí, el año 2015 empieza con nun nuevo proceso de investigación personal. Soy afecta compulsivamente a la experimentación y desafío, en este sentido, debo contar cómo me aburrí de la escena new wave y me pasé a la escena noise experimental y consecuentemente al circuito de artes plásticas y de performance peruana. Ahora siento que viene un mayor desafío y es el exilio. Desde el año pasado estoy comprometido a casarme con otrx travesti española a quien quiero muchísimo y con quien pretendo envejecer juntxs. Mi propio matrimonio se convertirá en mi nuevo proyecto sobre nuevos afectos, nuevos modelos de familia, matrimonio lgbtq y migración. No puedo vivir sin desafiar la vida misma.

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Héctor Acuña / Frau Diamanda

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"Pornoterrorismo" por Chiara Schiavon

Diana Torres: una artista única

por Carlos Noyola

Diana Torres es una de esas personas que son casi indefinibles. De esas que están dispuestas a jugárselo todo por lo que creen, por eso lo que hace impacta tanto. Difícilmente alguien la olvidará después de ver una de las tantas cosas que hace. Diana es poeta, escritora, videoasta y hace performance, es, ante todo, activista. Un claro ejemplo de lo que significa liderar el cambio. Acuñó el término pornoterrorismo y en torno a eso gira su primer libro, que lleva el mismo nombre. A propósito de su publicación en México este año, a cargo de SurPlus Ediciones, sostuve una plática con Diana, de la que comparto un fragmento.

Sé que las definiciones que algunos te han dado de terrorismo, (en especial la del chavillo del País Vasco) te han influido, pero para ti, ¿qué es el terrorismo?

Para mí es lo que dicen esas definiciones: una forma de respuesta ante la imposibilidad de diálogo o negociación. Hacer nuestras las ideas de los demás es aprender.

Ya has hablado en diversas ocasiones sobre el origen del término pornoterrorismo a partir de los eventos del once de septiembre de 2001, pero, ¿por qué lo pornográfico te interesa tanto? ¿Qué es para ti lo ‘porno’? Y, ¿de qué manera afecta o complementa lo pornográfico a lo terrorista? Es decir, ¿qué impacto tiene un acto terrorista que además es pornográfico?

Lo pornográfico me interesa porque veo en el cuerpo y en la sexualidad armas muy poderosas para destruir este sistema de mierda en que vivimos, y lo pornográfico es la forma de representar ese cuerpo y esa sexualidad. Hoy en día cualquier representación pornográfica que no respete las reglas prácticas y estéticas, es terrorista. Terrorista porque incomoda al sistema en que, por ejemplo, las gordas, las peludas, los hombres con micropenes, las personas transexuales, las personas con diversidad funcional y todo el largo etcétera no tienen una representación en la pornografía comercial. Son cuerpos y prácticas que han sido silenciadas, invisibilizadas y condenadas por las sociedades que habitamos, y ahí está su poder. El sistema no prohíbe o censura nada que no sea peligroso para su estabilidad.

Para mí el terrorismo no tiene siempre por qué implicar sangre, armas de fuego y muerte. Como dije antes, se trata de una respuesta.

Has dicho también que no calificas lo que haces como arte, en especial tus performances, porque se despolitizan y entonces pierden fuerza, pero ¿no crees que toda obra tiene detrás una ideología y es, por tanto, política? ¿Qué ves en la clasificación de arte (o en tu obra) que te lleva a pensar en tus perfomances como algo más cercano a la ceremonia ritual que a lo artístico?

Sinceramente, no creo que toda obra sea política. Yo considero que el arte es político cuando la persona que lo genera antepone sus intenciones políticas a las económicas o meramente estéticas y, desafortunadamente, eso es algo que muy pocos artistas hacen. Las ideologías no tienen por qué ser política; cuando hablo de política me refiero a activismo. De hecho el concepto de ideología está muy lejos de lo que yo entiendo por política.

Por otro lado, para mí el arte no es un fin, es decir, yo no hago arte para ‘ser’ artista. Para mí es una herramienta o un arma que uso para tratar de decir lo que quiero decir, es un lenguaje que siempre me ha resultado cómodo y eficaz.

Creo que la performance es la forma más antigua de expresión de subjetividades y de usos mágicos del cuerpo y las energías de la humanidad. Lo que sucede es que por culpa de las religiones absolutistas y monoteístas que ostentan el monopolio de la ritualística, actualmente la gran mayoría de las personas que no profesan ninguna religión, no ejercen jamás su poder metafísico. Es muy triste, pero así es. Cuando digo que mis performances son rituales o actos de brujería lo que estoy proponiendo es rescatar de las hogueras todos aquellos conocimientos que nos fueron robados, todos esos poderes que tenemos. También diría que el origen del arte fue ese: el ritual, la necesidad tan primaria que tenemos los humanos de trascender la realidad, de reconectarnos con nuestra intuición.

 La regina di aghi, Roma, MarziaX
La regina di aghi, Roma, MarziaX

Existen obras polémicas, pero pocas como las tuyas. Podríamos decir que tu obra convulsiona a todo aquél que la observa, resulta prácticamente imposible enfrentarse al mundo de la misma forma en que se hacía antes de ver alguno de tus performances. ¿Qué buscas con estas obras? ¿Con qué te gustaría que saliera el espectador? Cuando llevas a las personas al límite, a un estado de crisis en el que se cuestionan toda su existencia, ¿deseas dejarlos ahí o mostrarles al final una salida, un resquicio de luz sobre el futuro?

Con la performance lo que persigo es una implicación por parte de la gente que viene, que se activen o se pongan en marcha ciertas partes de su pensamiento que creo que les pueden resultar útiles para vivir una vida mejor. Enfrentar a una persona al cuerpo y a la sexualidad es casi siempre ponerla en un límite que no se quiere cruzar porque para eso es para lo que nos ha condicionado el sistema: para no sentir más que lo que se nos dice que es correcto. Pero esa corrección es muy limitante, casi todo lo bueno, empoderante o liberador está prohibido, legal o moralmente. Con mi cuerpo quiero mostrar que cruzar ese límite puede ser una experiencia más poderosa que el miedo a no hacer las cosas como se esperaba de nosotros.

No me considero ninguna guía o gurú ni nada por el estilo, no creo tener las capacidades para ello y tampoco deseo ese tipo de rol en mi vida. Me limito a compartir mis herramientas, y luego que cada cual decida si las quiere usar en su vida y se apañe con ellas.

En tu obra es muy importante el cuerpo, es el eje rector. ¿Qué significa para ti el cuerpo? ¿Es algo sagrado, somos su instrumento, es nuestro instrumento o somos cuerpo?

El cuerpo es el lugar en el que vivo, mi único hogar sin el cual no podría existir y es un lugar con mucho poder. Viviendo en un entorno como esta sociedad, mi cuerpo deviene arma, barricada o refugio muy habitualmente. Así es como lo vivo yo, y creo que sería positivo que empezáramos a entenderlo así también, aunque por supuesto, cada cuerpo es un mundo y yo sólo puedo hablar desde el mío.

Has sido acosada por dependencias de seguridad gubernamentales y saboteada por varias organizaciones y grupos civiles que condenan totalmente todo lo que haces, ¿cómo afecta esto tu obra?

Positivamente, desde luego. No hay mejor pista para saber que voy por el buen camino en mis propósitos que tener pruebas fehacientes de que lo que hago molesta a mi enemigo. Cada censura, una medalla (risas).

No crees en la democracia como sistema de organización social, la crítica al sistema y al capitalismo está presente casi en cada uno de tus pasos. ¿Crees que de alguna forma tu obra se ha vuelto dependiente de ese sistema? Es decir, si la mayor parte de tu obra está orientada hacia la crítica o el cambio con respecto al sistema, ¿qué sería de tu obra si ese sistema desapareciera, y aquello por lo que luchas estuviera garantizado? ¿Tu obra ya no tendría futuro? ¿Cuál sería la función de obras como la tuya en esas circunstancias?

Ojalá algún día, sinceramente, mi trabajo no sea necesario y pueda dedicarme a la carpintería, que me gusta mucho también. Desgraciadamente muchas cosas tendrían que cambiar para que yo me sintiera cómoda y feliz viviendo en un mundo como el nuestro. De esa incomodidad, del instinto de supervivencia y de la rabia, es de donde nace todo lo que hago. Por otro lado, no me preocupa el futuro de mis propuestas, sólo su presente, si algún día se quedan obsoletas, seguro encontraré otras cosas que hacer.

Ahora, ¿qué sigue para Diana? ¿Qué proyectos tienes en mente? ¿Cómo te ves en diez o veinte años?

En mente y en proceso tengo dos libros más, un manual de eyaculación para coños, otro sobre cómo hacer mejor y desde una forma más ética las cosas dentro de las colectividades feministas-queer-anarquistas. Varias performances en mente también, el festival de postporno que llevo a cabo desde hace siete años y que ahora quiero extender a México (http://muestramarrana.org), talleres de eyaculación y hacker-feminismo, entre otras cosas que aún están en estados más larvarios.

En diez o veinte años me veo en una casa linda, en un lugar lindo, con la gente a la que amo cerca de mí, es decir, exactamente igual que ahora (risas). Y haciendo muebles con tarimas. Me encanta el olor de la madera cuando la sierras.

 

Para conocer más sobre Diana y su obra:

http://pornoterrorismo.com/

Nota: Algunos contenidos del link referido son explícitos, se recomienda discreción.

*Todas las imágenes fueron tomadas de la web de la artista

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Entrevista a Senoritaugarte

Por Liz Misterio

Entrevistamos a la artista Alejandra Ugarte (Chile, 1980) también conocida con el seudónimo de Senoritaugarte para que nos contara un poco sobre su obra performática en la que problematiza la maternidad, la violencia y la sexualidad.

1.- En tu obra se observa una profunda preocupación por desarticular los modelos tradicionales de la feminidad, ¿qué nos puedes comentar al respecto?

Para contestar debo hacer una breve regresión… En mi vida las mujeres siempre han estado muy presentes (para bien y para mal, debo señalar). Desde muy chica viví ese tránsito dual: patriarcado y un pseudo matriarcado, crecí viviendo en dos mundos opuestos; el colegio de monjas-represiva y por otro la libertad que me daban en casa, donde siempre me permitieron “ser artista” y estar profundamente enamorada de Boy George desde los 5 años…

De mi hermana mayor heredé el ser rebelde, ella era Thrasher a mediados de los 80`s inmersa en un grupo de puros machotes, vivió más de cerca la dictadura en nuestro país, la represión, la injusticia y el profundo dolor que eso significó para toda esa generación, dolor que aún nos pesa y bueno, fue tan transgresora que terminó suicidándose…

El haber vivido bajo el alero de diversas mujeres; rebeldes, locas, oprimidas, “aperradas” (las que lucharon solas con sus hijxs a cuestas) y un sinfín de etc. Influyó en mi percepción de lo que es ser “mujer” en esta vida y en mi caso el aprender del error se transfiguró en un proceso alquímico: La intensidad de la vida encarnada en mi forma de entender y hacer “arte”.

Básicamente estas fueron unas de las tantas razones de interés que gatillaron un primer acercamiento al feminismo y que reflejan mi constante preocupación por dislocar estos códigos. Me asumo como bio-mujer, pero siempre me he sentido incomoda ante el modelo de belleza patriarcal y lamento que muchas mujeres aún estén muy arraigadas al patriarcado, en posturas muy cómodas donde no se reflexiona sobre la autonomía que pueden ejercer, siguen los mismos patrones y códigos de lo que es “políticamente correcto” bajo construcciones sociales binarias, un nazi-onalismo alarmante y un complaciente cuestionamiento del “me gusta” desde tu ordenador que no dice nada, cero aporte. Hace falta llevar estas reflexiones a lo concreto; en lo cotidiano, en las escuelas, en el arte y al activismo/artivismo en las calles.

Siento que mi trabajo ha evolucionado, ahora que vivo mi maternidad constantemente me reinvento. El feminismo, la maternidad y la performance han jugado un rol muy importante en mi vida y en esta lucha. Nunca me he sentido cómoda con el poder y la autoridad, me ha servido ser “aventada” como me manifestó mi querido Guillermo Gómez Peña cuando nos conocimos en México.

2.-¿ Por qué eliges abordar el tema de la maternidad en tu obra, qué nociones pretendes problematizar con ella?

Soy madre hace 4 años y es evidente que durante el  embarazo mi cuerpo y mi mente comenzaron a enloquecer más de la cuenta. Luego de parir (y lo traumatizante que es la violencia obstetricia en esta sociedad), salté al abismo para reconocer lo que significa ser madre en este mundo. Por suerte no sufrí depresión posparto, pero es deprimente darte cuenta del entorno social que hay detrás de todo, me refiero a la “sobreprotección” paternal del Estado que no se condice con la realidad de muchas madres y familias que viven en situaciones muy vulnerables; son explotadas, mal pagadas. La mujer para poder sentirse autónoma debe dejar a sus hijxs al cuidado de otra mujer, es un círculo vicioso. Sumado a lo aberrante que significa el tener que demandar al padre de tus hijxs  para que te dé un poco de dinero para mantenerlos.  Citando a Frieda Frida Freddy “Un embarazo traspasa el hogar y colabora directamente con el sistema que nos jode en conjunto”.

Es por eso que no me he sentido cómoda, ni cumpliendo el rol de la madre sumisa, estoy lejos de aparentar un ideal de perfección, el asumir tradiciones de mierda como el “Baby shower”, celebrar el día de la madre (que me parece tan insólito como el día del padre debido a su exclusión en los colegios y su mercantilismo),  la madre que alucina amamantar (qué bien por ella), la que habla todo el día de su hijx. Y no es porque se malinterprete el hecho de ser feminista, a mi hija la adoro y la amo. Pero hay algo que no encaja, algo que debo  denunciar y la manera más inmediata y propia que tengo de hacerlo es mediante la performance.

Con la performance quiero problematizar la maternidad tanto a nivel íntimo como lo hace Ana Casas Broda y activista como María Llopis y su concepto de maternidades subversivas. Pero a la vez  encontrar mi lugar, “nuestro” lugar. Me gustaría trabajar siempre con mi hija, creo que lo que estoy haciendo va para largo, es muy compleja la maternidad; el ser madre, el ser hija e incluso ser abuela, es una triada llena de inestabilidades. Como dijo Victoria Sau “La maternidad quedo arrumbada, secuestrada, en el espacio de lo biofisiológico, y es desde ese estadio que hay que desobstaculizar  el proceso trascendente a otros planos superiores de orden simbólico y cultural”.

3. – En México tenemos dos arquetipos femeninos bajo los cuales se juzgan y se clasifican a todas las mujeres: la puta y la madre, y  en el imaginario, estos no se mezclan jamás. En tu obra observo un coqueteo por jugar y descolocar estos arquetipos, mostrándonos a una madre autónoma y sexuada ¿Que me puedes comentar sobre esto?

Si, hay un dicho muy siniestro que he escuchado un par de veces “Primero se es madre y luego mujer” o sea una ¡sentencia a cadena perpetua!. En Chile vivimos en una sociedad muy conservadora y cínica en la cual la mujer-madre correctamente caZada es muy bien vista socialmente, cumple con el sueño del patriarcado, muy en la onda de lxs “jóvenes aspiracionales” o la telenovela de arcadas romanticoides, pero ¿qué queda para el resto de lxs mortales?

A la mujer que le gusta disfrutar de su sexualidad inmediatamente es tildada de puta, de guarra, sobre todo si es madre, pero el hombre puede hacer lo que se le dé la gana, desde mear en la calle hasta aparentar la familia feliz teniendo una amante por años y nadie lo juzga con la misma rudeza que a la mujer.

Hay muchos motivos e injusticias históricas que avalan la importancia de la emancipación de las madres en nuestra cultura, romper con la representación arcaica de la madre-virgen. Cuando estuve en México observé esta dicotomía de la “puta” y la “madre” y la fuerza que tiene la virgen de Guadalupe que está inmersa en todo el imaginario colectivo. Conocí a Amor Teresa quien investiga las (re)presentaciones y (re)apropiaciones de las vírgenes madres y la virgen de Guadalupe y es interesante su reflexión sobre la variada imaginería que hay en ellas; las irreverentes, contestatarias, revolucionarias y estigmatizadas que evidencian su disidencia del Arte hegemónico y su carácter trasgresor, del icono impuesto por la iglesia.

Antes de regresar a Chile trabajé con esta dualidad “puta-madre” cuando participé en el Festival Internacional de Performance Extra con la pieza “Fragmentos de poder” donde utilicé términos peyorativos (chilenos y mexicanos) en torno al ser madre/mujer/artista que mostraban mi identificación con la reproducción de la escultura de la Victoria de Samotracia instalada en la Academia de San Carlos, donde accioné. Estas palabras que fueron entregadas al público muestran mi identificación con la escultura, que es una mujer mutilada, abyecta.

Y lejos de la victimización, mi  torso estaba desnudo como muestra de rebeldía ante estos juicios, como símbolo de libertad, exponiendo la sexualidad de mi cuerpo, la sexualidad de la madre que no se victimiza, que se empodera.

4.- En varias de tus performances colaboras con tu hija, ¿cómo negocias con ella su participación en tus acciones? ¿Cómo reacciona ella ante el trabajo de mamá?

Mi discurso va por las maternidades transgresoras y eso atañe mi relación con mi hija, tanto en el cotidiano, lo íntimo como micro político, así como lo público que es lo macro político que vendría a ser nuestra exposición mediante la performance.

No hay un “negociado” de por medio, a pesar de que es difícil romper del todo la jerarquía madre-hija sin que esté de por medio la meritocracia, que ambas no me agradan para nada. Creo que lo más sano ha sido verlo y vivirlo como un juego, siempre le explico someramente sobre el contenido de lo que haremos, por ejemplo en rizomas comunes cuando ella camina en mi espalda es algo que siempre ha hecho desde que sabe caminar, entonces no son actos muy ajenos a los juegos que inventamos con frecuencia. Verlo con un dejo de naturalidad que lógicamente a medida que vaya creciendo se va a ir complejizando.

Cuando fuimos a la marcha “Por un 8 de marzo feminista” organizada por la Coordinadora Feministas en Lucha, le expliqué que íbamos a una protesta a reivindicar los derechos de las mujeres que no querían ser madres o que no podían, le hablé del aborto terapéutico (omití los otros por su corta edad) e hicimos un cartel que decía: “Aborto libre, gratuito y seguro” y por el otro lado “Mujer no es sinónimo de madre”. Ella caminó junto a mí y a mis amigxs, de vez en cuando alzaba el cartel, lo pasamos muy bien, fue un momento muy emotivo para mí ya que siento que me apoya y entiende o atisba mi visión del mundo. Ahora que está más grande disfruto mucho hablar con ella, creo que estoy formando a una pequeña feminista y quiero que siempre exija sus derechos, que se sienta libre de amar a quien quiera y feliz… creo que es lo más valioso que un ser humano puede entregarle a otro.

 5.- El cuestionar la maternidad tradicional es un tema tabú en muchas sociedades, ¿has tenido reacciones desfavorables o cuestionamientos fuertes ante tu trabajo?

Pasé una etapa de cuestionarme mucho esto del “deber ser”,  tuve sentimientos encontrados cuando decidí  ir a estudiar a  México, que era  un país que no conocía, tenía que dejar a mi hija por varios meses al cuidado de mis padres… Fue un proceso muy doloroso, de mucha presión y autocritica. Fue un aprendizaje crucial, entendí que el viajar  y conocer otra cultura te cambia la perspectiva de las cosas, te ayuda a ver con más juicio todo y te ayuda a sacudirte los estigmas sociales.

Los comentarios que he recibido de mi obra (a pesar de que llevo poco tiempo trabajando maternidades) se hallan en la melancolía, con una cuidadosa carga estética, de mucha potencia y fragilidad. Creo que han sido benefactores.

Cuando asistí al taller “Archivo, arte y género” con Mónica Mayer, le gustó mucho la performance “127 cartas, 127 utopías”, que fue una acción en conmemoración a los 40 años del golpe en Chile, ella se refirió  a la carga emocional e histórica definiéndola como una pieza muy conmovedora.

Mi tutora una vez se conmovió, no tanto por mi obra si no que por los temas que estoy trabajando, tuve que hacer una exposición de mis trabajos en su seminario y  mostré el tráiler de “El edificio de los chilenos” de la cineasta Macarena Aguiló que es la historia de muchos niños en situación de abandono debido a la dictadura en Chile,  desgraciadamente esta historia no se conoce como debería, son parte de mi historia como chilena, pero que nos afecta y pertenece a todxs; La madre como la esencia del ser.

6.- Y por último, ¿Crees que es necesario discutir la maternidad desde el arte feminista?

¡Por supuesto que sí!

Es ese escenario doméstico, privado y público que me ha hecho reflexionar sobre las posibilidades de cómo politizar la maternidad mediante la performance, hay mucho  que protestar,  manifestar. Hay muchas injusticias aún sobre las madres, madres que aún buscan a sus hijxs, niñxs viviendo en la miseria, la prohibición del aborto y la negación del Estado al derecho de decidir sobre nuestros cuerpos, las nuevas maternidades trans, lesbianas, homosexuales, apoyar la maternidad en su desborde… son temas que hay que visibilizar.

Quiero más adelante trabajar en comunidades, es algo que estoy pensando hace un tiempo, no quiero ser sólo discurso y performance, también soy profesora y debo ser un aporte desde la educación; ver a la mujer  no sólo como un objeto sexual y reproductor, contribuir a una educación sexual lejana al patriarcado, temprana y diversa.

A mediados de junio participaré de una muestra llamada “New Maternalims” de la curadora canadiense Natalie Loveless, proyecto que se realizó en el 2012 donde invitó a Alejandra Herrera, artista chilena de performance radicada en  Los Ángeles. Ambas junto a la curadora local que es Soledad Novoa, decidieron traer el proyecto a Chile extendiendo la invitación a artistas chilenas.

En esta muestra voy a exhibir el video “Rizomas Comunes” y también haré una performance que trata sobre el abuso sexual en lxs niñxs, que es un tema muy delicado que me tocó vivir de cerca y creo que es importante hablar de ello, denunciar. Lamentablemente el abuso infantil es una epidemia, una triste realidad que desencadena una serie de conflictos sociales. Muchas veces las madres se dan cuenta al interior de la familia del abuso y no lo detienen por miedo, por violencia o por temor a perder al esposo…

Siento que la plataforma que me entregan si bien es un reconocimiento a mi trabajo, también estimo que es importante generar conciencia para proteger a la generación de hijxs y niñxs en el mundo. Me ha servido mucho hablar con una artista mexicana Patricia Meza,  que trabaja este tema, pero lo aborda desde los adultos que sufrieron abusos en su infancia. Me envió su tesis de maestría y me ha servido mucho para tener un acercamiento más reflexivo sobre el tema.

Es necesario asumir la deconstrucción de la familia, de la urgencia de preguntarse sobre estos temas, salir del ensimismamiento en el que estamos, evidenciar la invisibilidad ante el abuso sexual, pensar los recursos legales a los cuales nos des-amparamos,  la “banalidad del mal” recordando a la filósofa Hannah Arendt.


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Para ver más de su trabajo AQUI

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El artivismo de la CUDS y su campaña «Dona por un aborto ilegal»

Por Liz Misterio

Platicamos con Jorge Díaz, miembro de la CUDS (Coordinadora Universitaria por la Disidencia Sexual) sobre la labor artivista del colectivo y en particular sobre el proyecto «Dona por un aborto ilegal»

Liz Misterio:  ¿Qué es la CUDS y cómo surge?

Jorge Díaz: Somos un colectivo de disidencia sexual que está repensado las cuestiones de representación política de la sexualidad contemporánea en un contexto conservador como Chile. No somos un grupo de personas con identidades sexuales particulares, sino un colectivo que interrumpe el imaginario sexual y neoliberal a través de ficciones e intervenciones. La emergencia del trabajo con la sexualidad disidente es muy importante en un contexto donde la política (homo)sexual siempre estuvo limitada por la lógica de los pactos y las negociaciones, de la “democracia en la medida de lo posible”, ese paradigma de los 90´s, luego de la dictadura militar chilena. Por eso, cuando apareció la CUDS en 2002, nos resultaba extremadamente aburrido seguir haciendo lo mismo, continuar administrando el fracaso de la política homosexual chilena. Por eso nuestro activismo es situado, sin respeto, fuera de todo consenso.

Pasamos por el marxismo, el anarquismo, el discurso feminista, el queer, y la localización cuir, la resistencia a ese mismo discurso, los efectos colonialistas de la circulación de saberes Norte-Sur. Lo que sí ha habido siempre en la CUDS es un deseo de disidencia, un deseo de desobediencia sexual y representacional.

LM: Para contextualizar, nos podrían platicar ¿Cuál es la situación legal y social del aborto en Chile?

JD: La situación legal se puede reducir a que en el parlamento de Chile, el aborto es un tema tabú. En este parlamento se votó para señalar que no se legislará sobre este tema. Y por otra parte, las leyes persiguen a las mujeres que abortan, las tratan como delincuentes, como criminales. El aborto no es promovido, sino que aún es visto como un asesinato. Por otra parte, y como provenimos de una política no-heterosexual, nos sorprende cómo en el plano político y en la esfera pública el debate social sobre aborto sigue estando a la deriva y en cambio otras luchas de la política sexual como puede ser la demanda neo-derechista de matrimonio homosexual llega a tener mucho mayor relevancia que el debate sobre el aborto. Algo que se ha llamado como el pink washing y que en Chile tiene un efecto muy poderoso. Es por este estado de silenciamiento y porque la educación sexual no existe en nuestra educación que sigue con un legado dictatorial por lo cual se hace urgente posicionar algún debate sobre aborto. Con las mujeres, amigas y compañeras con las que conversamos sobre aborto solemos recordar un video que está en nuestra memoria, un video que se mostraba en la televisión durante democracia, y donde un feto decía “me van a matar, me van a matar”. Esa voz de feto está presente en la memoria social de los y las chilenas que fuimos educados bajo paradigmas políticos pro familia. Para nosotras es la familia lo que está sustentando un sistema donde a las mujeres se les obliga a ser madres, es la maternidad obligatoria la que margina cualquier posibilidad de matrimonio y la que convence a las adolescentes pobres de que tendrán una posibilidad de ser alguien en este sistema solo si son madres. Son estos relatos pro familia los que también se refuerzan en una política gay que busca ansiosamente hacer familias. Obviamente, para políticos de la derecha y centro-derecha liberal el aborto es un tema demasiado peligroso y complicado para ser discutido, como si fuera un tema demasiado difícil. ¿Por qué tiene que ver con la vida? ¿por qué aún pensamos que la vida de un feto es más importante que la de una mujer? Sin embargo, se dice que en el actual gobierno de Michelle Bachelet se podría permitir el aborto en el caso de que sea inviable o en caso de violación. Para nosotras esto es legislar para unas pocas, para una minoría, solo para casos especiales. El movimiento feminista no es para unas pocas, no se dedica solo a hacer política para prevenir que nazcan fetos inhumanos, sin cerebro o con cabezas gigantes, el feminismo pro aborto es un feminismo que exige el derecho de abortar para todas las mujeres no sólo para las víctimas, sino para las trabajadoras sexuales, las estudiantes universitarias, para las madres que no quieren otra vez ser madres, para nuestras amigas, para las que simplemente no teníamos el condón a mano. Si no hay aborto es porque el sistema heterosexual y político quiere castigar a las mujeres que no tienen sexo con fines reproductivos y familiares.

LM: ¿Cómo surge la campaña “dona por un aborto ilegal”? ¿En qué consiste?

JD: Lo que hemos venido haciendo de manera muy desprejuiciada es buscar metodologías de activismo que nos resulten productivas, que nos afecten, nos impliquen y que disfrutemos. Entendemos el activismo como una práctica de placer

En nuestra campaña salimos a la calle a juntar dinero para financiar un aborto. Se intentó proponer una ficción en el espacio público chileno con una estética desobediente que emulaba una campaña de solidaridad, de esas tan asistenciales.

A partir de la campaña del aborto dejamos de ser coordinadora para pasar a ser colectivo porque agrupamos diferentes cuerpos: lesbianas, maricas, heterodisidentes, prostitutos, etc. Pero sobre todo fue importante dejar de ser coordinadora para borrar la criminalización de la policía que buscaba un grupo organizado con cabecillas: visibilizarnos así fue más que nada una estrategia política para prevenir la represión policial.

También a partir de nuestra campaña del aborto empezamos a realizar alianzas con grupos feministas y con otros activistas de corte más queer en Santiago. También ciertos académicos escribieron apoyando a la CUDS por el proceso de judicialización en el que estamos implicados todos los grupos que nos organizamos y participamos en la marcha “yo aborto el 25”.

LM: ¿Cómo ha sido la respuesta del público ante estas acciones?

JD: Una crítica feminista tradicional por ejemplo a las estrategias que se utilizaron en la primera marcha por el aborto en Chile -que detonó en la irrupción anárquica a la Catedral de Santiago- es la utilización de un lenguaje no formalista.

Por ejemplo, “I <3 aborto” entre las feministas tradicionales es un problema, porque para ellas hay que seguir trabajando en lo serio del lenguaje, desde una perspectiva ciudadana, como un problema hiper serio, de mucho sufrimiento que hay que abordarlo con cuidado. Eso es super peligroso porque estás reificando la figura de la víctima que es lo que intentamos cuestionar. El feminismo más tradicional sigue insistiendo en una lógica mucho más anuladora, tranquilizadora: Bacheletista.

Sin embargo, la primera marcha por el aborto en Chile tuvo mucha convocatoria, justamente, a partir de los otros feminismos más lúdicos, con estéticas desbordadas, que amplían las categorías de género, edad, raza, etc.

LM: ¿Cómo es ser activista en favor del aborto en el contexto chileno?

JD: Una de las características es que este activismo pro aborto ha sido un punto de encuentro del feminismo en Chile en un momento de emergencia de los movimientos sociales, en un contexto donde si eres parte del movimiento social debes reconocer ciertas demandas feministas. El hacer activismo pro aborto te permite reconocer también la importancia de la ideología de la maternidad, de la reproducción y la familia que se encuentra en los discursos pro familia o pro fetos. Es interesante el trabajo que algunas activistas feministas estamos haciendo para quitar el manto de seriedad y criminalización con el que se estereotipa la lucha feminista pro aborto, para esto en Chile se están generando estrategias de activismos donde el aborto se representa de muchas formas, en el espacio virtual donde se permite discutir y denunciar a quienes generan discursos pro familia, el feminismo pro aborto es radical, está orinando en las fachadas de los ministerios de la mujer, está siendo investigado por la policía como si fueran terroristas, está entregando información a las mujeres sobre cómo abortar en su espacio privados, está dándole la voz a fetos punk que no quieren nacer, está denunciando que la familia es el ejecutor del sistema patriarchal. En nuestra última acción volvimos a reconocer el miedo de la sociedad chilena a hablar sobre aborto, el temor a hablar de estos temas que se tienen que tratar “con mucho respeto”. Nosotras cubrimos algunas paredes del centro de Santiago con un afiche que decía “ESTO NO ES UN SER HUMANO” y sobre esto una figura antropomórfica que parece un no-nacido. Esto generó el rechazo de muchos que creen que esta política es in humana y muchos quitaron el “NO” del afiche para insistir en que lo que se ve es vida. Una imagen que genera vida, una imagen que mata las vidas de muchas mujeres y familias que estuvieron obligadas a parir y que son muchas de nuestras familias donde hay madres y padres insatisfechos, que intentan olvidar lo mal que lo pasaron comprando en el mall. A pesar de esto, no somos activistas depresivas, sino que nuestro trabajo –creemos- es hacer visible el mal que nos produce la familia y el sistema que nos obligue a ser buenas mujeres y varoniles varones.

LM: ¿Que sigue en la agenda de trabajo del CUDS?

JD: Hemos establecido una relación entre práctica política, reflexión crítica y experimentalismo estético, confluyendo en el activismo artístico. Eso nos ha permitido salir de esa lógica programática de la política tradicional y abrirnos a una práctica más situada, no lineal ni partidista, aunque sí con un posicionamiento desde las izquierda(s) más críticas.

Eso ha sido muy enriquecedor para la CUDS: darse la posibilidad de no tener un programa e ir constantemente mutando de acuerdo a los contextos. Eso también es una necesidad para los colectivos críticos precisamente porque el poder es una cuestión que muta. 

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Para ver más sobre la campaña «Dona por un aborto ilegal»

Para conocer más del trabajo de la CUDS

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Entrevista con Shilo McCabe sobre su serie “I masturbate…”

Por Liz Misterio

Shilo McCabe es una fotógrafa de San Francisco que hace activismo retratando de forma erótica a personas de la comunidad pro-sexo de su localidad y que en su corporalidades y prácticas desafían las políticas de representación que dictan los mass media.

     Para su serie I masturbate… Shilo realizó 31 retratos de gente de su comunidad durante sus rituales masturbatorios con el objetivo de visibilizar y profundizar en la discusión de este tema que aún se considera tabú en muchos círculos. Cada fotografía va acompañada de un testimonio de la persona retratada sobre cómo vive la masturbación, ofreciendo una amplia gama de enfoques y preferencias, que van de lo político a lo poético, lo hedonista y lo lúdico.

Liz Misterio.- ¿Que te motiva a hacer este tipo de trabajo?

Shilo McCabe .-Es importante para mi que la gente contribuya a la creación de sus propias representaciones, especialmente personas que históricamente han sido privados de la oportunidad de hacerlo. Mi obra ha sido siempre realizada en colaboración con las personas frente a la cámara. Quiero que todos los involucrados en la sesión de fotos se sientan completamente cómodos con cada parte del proceso, incluyendo las imágenes finales que creamos. Quiero que ellos conserven ese poder, yo no estoy aqui para objetificar a las personas, estoy aqui para documentar y muy a menudo me toca documentar lo erótico. Podría describir mi trabajo como docurótico, un término que acuñé para describir mi enfoque único. Este es más o menos el trabajo que siempre he hecho – documentar identidades/ géneros/ sexualidades. Al principio mis sujetos fueron amigos cercanos e íntimos, se ha diversificado desde ahí, pero el objetivo ha sido siempre el mismo: documentar auténticamente una experiencia genuina, un momento que está sucediendo.

LM.- ¿De dónde viene la idea de hacer esta serie?

SM.-Obtuve la idea para el proyecto “I masturbate…” a principios del 2011, yo había estado hablando en un panel pro-sexo en el Mills College y alguien en el público me preguntó por tips para volverse más pro-sexo, a lo que yo rápidamernte respondí: ¡Mastúrbate! Todos se rieron y asintieron con la cabeza, pero nada más se dijo al respecto.

    Más tarde, me di cuenta de lo mucho más que quería decir al respecto y quise dejar que mi obra hablara por mi, me di cuenta de que el mes nacional de la masturbación estaba a la vuelta de la esquina en mayo y me pareció la oportunidad perfecta para esta discusión, asi que se me ocurrió la idea de hacer un proyecto de blog de una fotografía al día, en donde cada foto estaría compañada por un testimonio del modelo que empezara con las palabras “I masturbate…” (Yo me masturbo…). Apoyo totalmente la idea de que la masturbación es una manera natural, saludable y segura de explorar y expresar la sexualidad propia. Estoy consciente del estigma que rodea a la masturbación en muchas culturas. El tener a personas abriéndose y compartiendo sus historias personales sobre la masturbación ha hecho mucho por normalizar esta práctica y ha ayudado a crear espacios seguros en dónde discutir sobre ella.

LM.- ¿Por qué crees que es importante el hacer consciencia sobre experiencias de masturbación?

SM.- Nuestra cultura, que es negativa ante el sexo, tiende a albergar sentimientos de vergüenza alrededor del tema de la masturbación. Las religiones dominantes enseñan que es algo malo o pecado. Cunado investigas sobre masturbación en linea es imposible no encontrarte con páginas de internet que dan consejos sobre cómo dejar de masturbarse, cómo resolver tu problema de masturbación. No obstante, se espera completamente que los hombres heterosexuales se masturben, está normalizado para ellos. Hay mensajes contradictorios y confusos ahí afuera y he conocido muchas personas para quienes su relación con la masturbación es una fuente de mucho dolor y vergüenza, lo cual me hace pensar que no debería ser de esa manera.

No he venido a decir que te tienes que masturbar, o que deberías. Hacerlo o no, es una elección personal para la que no hay respuestas incorrectas, he venido a decir que la masturbación puede ser una fuerza positiva en tu vida, y que no tiene que estar unida a sentimientos de culpa.

LM.- ¿Quienes son tus modelos? Fue difícil encontrar personas dispuestas a participar en tu proyecto?

SM.- Varios de los modelos son amigos mios, pero la mayoría son amigos de amigos. También abrí una convocatoria para contactar participantes en el blog de Good Vibrations, lo cual me trajo muchas pistas. Dos amigxs míos organizan mini fiestas caseras de masturbación en donde pude hacer dos o tres sets de fotos en un día. Al final no fue tan difícil encontrar modelos como lo fue agendar las sesiones fotográficas. Una vez que tuve bien claro el proyecto, empecé a buscar modelos y sólo tuve 60 días para hacer 31 sesiones fotográficas si pretendía alcanzar mi meta de hacer una fotografía por día del mes de mayo. Fueron un par de meses muy locos.

LM.- ¿Consideras que tu trabajo es activista?

SM.- Absolutamente

LM.- Realmente aprecio observar diferentes tipos de cuerpos, razas y géneros en tus fotografías. ¿Cuáles son tus ideas sobre las políticas de representación de los cuerpos en tu obra?

SM.-Gracias. Me motiva la profunda creencia de que cuando no vemos imágenes de gente como nosotros representados en las fotografías, tendemos a internalizar el mensaje de que no somos dignos de ser representados. Es por eso que me he dedicado a la idea de la inclusión radical, considero que es una forma de activismo radical el fotografiar personas que están subrepresentadas en los medios y la erótica mainstream. Es un acto de activismo radical hacer imágenes sexuales de cuerpos gordos, el mostrar sexualidades sinceras y auténticas. Algo que hago, y considero muy importante, es que le doy a mis modelos la última palabara en cuanto a la aprobación de las fotos, de esta manera creo un ambiente seguro en donde las personas pueden abrirse y arriesgarse conmigo, es mi manera de honrar la inmensa confianza que ellos depositan en mi al acceder a ser fotografiados. Ellos saben que sólo las fotografías que ellos amen y aprueben serán parte de mi portafolio y serán compartidas.

LM.- ¿Consideras que tu trabajo es feminista, o como lo describirías?

SM.- Soy una fotógrafa feminista y mi trabajo está basado en un feminismo pro-sexo e interseccional. Las realidades de la raza, la clase social y el género están presentes en mi todo el tiempo.

LM.- Me parece que hay una comunidad pro-sexo muy activa alrededor de ti, ¿de qué maneras ese hecho te ha marcado a ti y a tu trabajo?

SM.- La comunidad pro-sexo del área de la Bahía de San Francisco realmente se ha convertido en el centro de mi trabajo. Me di cuenta, después de haber vivido y estudiado aquí, que tenía 10 años de trabajo con un común denominador: documentar a la comunidad pro sexo y kinky. Decidí abrazar ese hecho y de ahí surgió el The Sex Positive Photo Project. Es un blog de fotografías que administro junto con mi amiga y Directora Editorial Airial Clark. Ahí publicamos artículos y entrevistas con miembros de la comunidad y publicamos mis fotos. Este proyecto me dio la plataforma para mostrar la serie I masturbate…. Le debo mucho a la comunidad pro-sexo de San Francisco y trato de retribuirle cada vez que puedo. Mi lema personal es: ¡Arte! ¡Comunidad! ¡Colaboración!.

Puedes ver el resto de la serie y más del trabajo de Shilo McCabe aquí.

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Manuela Torres García y sus pinturas Histéricas

Por Liz Misterio

Entrevistamos a la artista española Manuela Torres García para conocer un poco más sobre su proceso creativo y las ideas detrás de sus obras que ejercen una siniestra seducción en el espectador, a la vez que levantan cuestionamientos sobre las sexualidades femeninas que escapan a la normalidad.

Liz Misterio.- Tu serie se llama Histéricas, ¿Por que decides emplear éste termino que refiere a la patologización del deseo femenino?

Manuela Torres.- Elegí el título Histéricas para dar nombre a una serie de pinturas y dibujos que he ido desarrollando más o menos entre 2008 y 2011. Todo empezó cuando cayó en mis manos un libro muy interesante, La invención de la histeria, de Georges Didi-Huberman, que me fascinó.  Actualmente utilizamos de forma habitual el término “histeria” para referirnos a una situación inusual de gran agitación o miedo (como por ejemplo “histeria colectiva”), o el adjetivo “histérica” para describir a una mujer que reacciona o actúa de modo “excesivamente emocional”, que llora, grita, se expresa sin comedimiento, que está nerviosa, que se ríe desmesuradamente… resumiendo, que no respeta la norma social en lo que a expresión de emociones se refiere.

En principio, me interesaba comparar el uso actual del término y el uso que se le dio a partir de su nacimiento como enfermedad, allá por el siglo XIX. Aunque más bien se trataba de un síndrome, es decir, de un conjunto de síntomas, sin que en ningún momento el estamento médico-científico haya podido “aislar” el elemento responsable de la histeria (como ocurre ahora con el SIDA, por ejemplo). Y me interesaba también cómo la histeria se definió en aquel momento a partir de una patologización de la sexualidad de las mujeres, ya fuera por exceso, por defecto o por el simple hecho de ser mujeres.

Este libro me abrió los ojos a un mundo que me fascinó de inmediato: por un lado, la construcción histórica de la histeria desvela cómo los distintos aparatos de poder trabajan al unísono para construir y modificar nuestras condiciones de vida, y por otro lado, cómo las personas inventamos estrategias y encontramos recursos para hacer vivible la existencia. En el caso de la histeria, se unieron el aparato médico-psicológico y el visual. Charcot, el médico que intenta definir y clasificar las fases y características de la “enfermedad”, ideó un hospital (La Salpetrière, en París) que funcionó como un auténtico museo científico viviente. Disponía de salas de fotografía, para inmortalizar a las enfermas en mitad de sus ataques, y de un anfiteatro que funcionaba como aula donde los alumnos podían presenciar estos en directo; además, escultores profesionales obtenían moldes de los cuerpos de las mujeres in situ para obtener reproducciones de escayola, así como dibujantes.

Algunos de los absurdos tratamientos que se les aplicaban consistían en hacerles oler materias malolientes, comer porquerías o escuchar sonidos insoportables (con el fin de calmar al útero, fuente de histeria); otros consistían en los conocidos masajes vaginales y clitorianos, ya fuera con los dedos, con chorros de agua o con aparatos (naciendo así el vibrador en su forma arcaica), es decir, la aplicación de orgasmos controlados.

Todo este rodeo es necesario para poner en claro cómo nace la idea de las pinturas y dibujos que componen Histéricas. El primer cuadro de la serie, aún sin haber decidido pintarla, lo realicé en España, poco antes de irme a vivir a París, donde inesperadamente en una exposición me topé con unas fotografías antiguas de mujeres internadas en La Salpetrière. Me impactaron tanto que a partir de entonces me centré en este proyecto.

Me interesan mucho aquellas histéricas rebeldes, que a menudo aparecen burlonas o desafiantes frente a la cámara, que saltaban por la ventana, que seducían a médicos y estudiantes, que desplegaban sus ataques de histeria como coreografías bien aprendidas para que las dejaran en paz, conocedoras de la mentira que se les atribuía…  Ancianas, putas, vagabundas, mujeres que rechazaban el matrimonio, otras que querían vivir solas, las que tenían una vida sexual demasiado intensa… todas convivían en el sanatorio, como un cajón de sastre que para muchas se convirtió en una prisión, de la que ya no salieron con vida. El proyecto Histéricas nació porque me sentía heredera de ese desdén y de esa burla, y al mismo tiempo del drama de sus vidas y de su rabia. Así que decidí dar salida a estas contradicciones por medio de la pintura, tomando como referentes algunas imágenes de la época y otras de personas de mi entorno, mezclándolas con elementos del presente, preguntándome a qué tipo de mujeres y cuáles de sus prácticas sexuales se tacharían hoy de histéricas. Y además he querido incorporar un componente irónico, como una especie de guiño u homenaje a las histéricas del pasado, porque ellas lo sabían, sabían lo absurdo que era todo aquel montaje… como los montajes que nos construyen la vida ahora.

Hysterical 6
Hysterical 6

LM.-Tus personajes a primera vista lucen inocentes, incluso infantiles, pero paradójicamente en sus actitudes rompen con éste estereotipo y se perciben deseantes y desafiantes ¿De donde vienen estos contrastes?

MT.-Estos contrastes, no sé muy bien de dónde vienen, la verdad. Esta es una constante en todo mi trabajo, y sigo sin querer desprenderme de este recurso, aunque cada vez mis niñas son menos niñas, y las cabezas van dejando paso a los cuerpos enteros… Pienso que la vida está impregnada de ambigüedades, de contradicciones; por suerte en todo hay aristas y matices, y no me interesan para nada ni la objetividad ni las verdades absolutas, no me las creo, y la absoluta coherencia tampoco.

Me interesa ese “a primera vista” que señalas, porque es un engaño, una apariencia, un juego, y sin embargo a la vez es real; conozco gente que prefiere quedarse con eso y me parece estupendo, solo quiere ver la candidez o una belleza inocua; sin embargo considero que mi trabajo expresa más allá de eso, que hay que mirarlo varias veces y detenerse en él, y aun así a veces ni yo misma sé del todo lo que busco plasmar. Pero sí, rotundamente uno de mis objetivos es provocar algún tipo de cortocircuito o incertidumbre interpretativa. Es estupendo poder pintar a una “niña” que al mismo tiempo atrae y provoca repulsión; que resulta frágil y adorable pero que tiene muy claros sus deseos y va a por ellos sin pensárselo dos veces, que te mira desafiante, o incluso te amenaza, mientras estás pensando que es hermosa; es una libertad que solo me da la pintura.

LM.-¿Qué papel juega el BDSM en tu imaginario?

MT.- El BDSM para mí simboliza una herramienta para manejar los roles de poder en general, no solo sexuales sino los que se dan en todos los ámbitos de la vida. No siempre es posible, pero sí se puede trabajar sobre ellos, aprender y ser consciente del rol que tú misma estás jugando, a veces sin darte ni cuenta, y sobre todo para ser consciente de qué tipo de roles quieres o no asumir, qué límites estás dejando cerrados o abiertos… me parece un aprendizaje muy arduo.

A nivel del imaginario, me interesa porque evoca una carga bastante ambivalente, porque no están nada claros los roles de los personajes de mis cuadros, no se pueden delimitar claramente. También a un nivel puramente visual, me interesa incorporar elementos de la cultura BDSM para situar cronológicamente las escenas en el presente, en un presente de mujeres que los incorporan en su sexualidad.

LM.- Tus imágenes evocan a la movida postporno ¿Cómo te relacionas desde la pintura con éste movimiento?

MT.- Tampoco sé muy bien cómo me relaciono con el postporno, ni si se puede establecer una relación directa entre este y mis pinturas… Lo cierto es que he creado Histéricas en una etapa de absoluto fervor hacia la postpornografía, que acababa de descubrir. En 2009 pude presenciar algunas performances en directo, durante las jornadas Interferencias Viscerales, organizadas por Arms Idea en la universidad politécnica de Valencia. Me parecía increíble llegar a la facultad de bellas artes, como de costumbre, y encontrarme por allí a Diana J. Torres paseándose medio desnuda, a María Llopis, a Post Op… parecía el mundo al revés. Durante los días que duraron, aquel entorno habitual bastante gris y previsible se llenó de colorido y se convirtió en algo inesperado donde cualquier cosa podía pasar. A partir de aquí mi interés fue creciendo, y al final la investigación teórica sobre arte contemporáneo (otro de mis intereses), que había ido a hacer a Francia, terminó por centrarse en el postporno “español”. Y he de decir que despertó bastante interés y que estoy muy satisfecha de todo lo que aprendí en aquella etapa de trabajo frenético: escribir y pintar, pintar y escribir.

Y pinté a mis histéricas mientras estaba totalmente sumergida en el postporno: fotos, vídeos, poemas, jornadas, textos, cine… todo eso está presente en las pinturas. De alguna manera también me movía el deseo de plasmar estos descubrimientos a través de los pinceles, de abrir mis propios imaginarios sexuales y ver qué pasaba…

LM.- A menudo las obras que retan los cánones de representación de la sexualidad confrontan a las espectadores con sus miedos y sus deseos ¿ha habido alguna actitud de los espectadores o de la crítica ante tu trabajo que te sorprenda?

MT.- Sí, hubo quien me tachó de pederasta hace un tiempo, una persona con buena intención que trabajaba con niñxs abusadxs, y que en su rabia se equivocó de enemigo al que linchar… porque llegó a utilizar un lenguaje bastante violento hacia mí. No hubo manera de hacerle entender nada, así que desistí, cada cual que piense y que interprete lo que pueda o quiera…  Esto por un lado me enseña que no se puede razonar con quien no quiere razonar, y por otro pienso en la verdadera caza de brujas que estamos viviendo ahora con todo este tema de la pederastia. En un clima como este alguien así te puede hacer mucho daño, pero finalmente esta interpretación se quedó en algo anecdótico que cayó por su propio peso. He de recalcar mi rechazo a cualquier tipo de abuso o de violencia hacia quien sea, niño, adultx o animal no humanx. Pero creo que en el fondo no se están poniendo los medios para que estas violencias desaparezcan, y que toda esta paranoia es una cortina de humo; las instancias poderosas están ocupadas con otros asuntos.

A veces aún me sorprende que, en general, mi trabajo suele tener una buena acogida. Esto quizás sea porque no es totalmente desagradable ni inquietante, por esa imposibilidad de no ver la parte hermosa que hay en él, la belleza, que por otro lado cada vez me interesa más encontrar.

Lo mismo expongo en salas de museo que en peluquerías o en sex shops, y esto que en un principio llegó a decepcionarme bastante, ahora me parece estupendo porque puedo llegar a más público y más diverso. Me gusta exponer en galerías, pero entra mucha menos gente, y no sueles vender porque tienes que inflar mucho el precio, ya que tu margen se reduce a la mitad, con suerte. Pero también me gusta exponer en restaurantes, porque hay más público y es un perfil mucho más diverso, y puedes hacer más accesible tu trabajo en todos los sentidos, aunque a menudo no cuentas con las mejores condiciones técnicas (iluminación, etc).

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Quimera Rosa: estimulación, colectividad y transmisión de conocimiento

Sexoeskeleton es su próximo proyecto, que realizan con Oskoff Lovich y Víctor Mazón. Basado en el hackeo, el cacharreo y el DIY (Do It Yourself), es un exoesqueleto para establecer relaciones sexuales a distancia cercana… que además estará disponible para poder armarlo en casa. De eso trata Quimera rosa: estimulación, colectividad y transmisión de conocimiento.

Por Ivelin Buenrostro

Un par de ojos castaños y una enorme sonrisa enmarcada por cabellos rojos da la bienvenida. Es Ceci. Al fondo, el olor de los pimientos del padrón asados invita a pasar y refiere la presencia de Yan, que en la cocina, termina los últimos detalles para subir a la terraza y dar inicio a nuestra entrevista con una ligera cena de tapas.

     Ceci pide un tiempo para comer antes de contestar cualquier cosa. El cuestionario lo he resumido en cuatro preguntas básicas: ¿Cómo empieza Quimera Rosa?, ¿Por qué Akelarre Cyborg? ¿Por qué sadomasoquismo (SM)? ¿Por qué el sonido?

Yan, comienza a contar:

     Quimera Rosa empieza hace cinco años por una relación entre dos personas que no se encuentran satisfechas con los binomios sexo-género en cuales están socialmente catalogadas, y deciden comunicarlo de forma pública y artística.

     Ceci añade, también de encontrarnos en un entorno artístico, diferente, trabajando con gente que se está cuestionando en torno al sexo, al género, a la postpornografía: un espacio fértil para realizar cosas.

     Barcelona ha sido un terreno fecundo en la escena postporno. Las dos hacen referencia y agradecen, por ejemplo, el maratón del MACBA que en la década del dos mil contribuyó a la articulación de una importante red de personas que trabajan ese tema, cada una desde enfoques y preguntas específicas, pero en comunicación y, cuando es posible, encontrándose. El término de quimera lo retoman por Donna Haraway, quien enfatiza la desnaturalización del género y los consecuentes fundamentalismos que acarrea: “Quimera, híbridos teorizados y fabricados de máquina y organismo…”

Akelarre Cyborg

La transformación cotidiana es una cosa, la performance akelarresca, otra. Quimera Rosa trabaja a través del juego que se crea en el escenario, sólo poniendo pautas para el intercambio y la generación de acciones, pero en donde el público hace y deshace a su antojo, juega, bebe, se dispersa, vuelve… Tanto, que a veces no saben cuándo hacer que pare. Como en el último akelarre en Barcelona, que duró dos horas y media. Akelarre Cyborg es una performance que han realizado en diversas ocasiones, pero varía y está en transformación continua.

     Yan escribía sobre brujas, por lo que empezaron a preguntarse: ¿Qué características debería tener una performance desde la dinámica de un aquelarre? Mientras platica, Ceci complementa las ideas. No importa quién lo diga, contesta Quimera Rosa como unidad:

     Yan: La idea del ciborg lo trabajábamos desde antes, la prótesis como extensión corporal, el ciborg como una manera de construcción de las relaciones y los cuerpos. Partimos del anclaje feminista post-identitario, retomamos el aquelarre porque históricamente se ha entendido que el feminismo aparece después de la modernidad, en un sitio dado, en un momento específico y asentado en una cultura determinada. Un subproducto de la modernidad, de la ilustración. ¿Qué ha pasado antes? ¿Qué se ha perdido como historia? ¿Qué ha habido en otros sitios? A través de la brujería, ejercicio de ficción —porque sabemos que la historia ya está escrita y sabemos por quién— queremos acoger estas imágenes y generar metáforas. También tiene que ver con una crítica de todo el  movimiento de la modernidad, que es el momento mismo de la colonización y de la caza de brujas: de la normalización cultural.

    Ceci: También tomamos la idea del aquelarre como arte total, donde hay una cosa compartida, colectiva, festiva, donde se transmiten conocimientos. Vamos probando, trabajando con rituales colectivos, trabajando con la gente ahora, antes no trabajábamos directamente con las personas en el espacio escénico. Nosotros damos las pautas, pero el ritual lo hacen ellas. La idea es que coja una forma orgánica, autónoma y que la gente pueda moverse por el espacio y hacer lo que le apetezca. Es un  proceso de experimentación constante.

    Yan: Mezclamos la imagen entre naturaleza y tecnología, de borrar esta frontera entre lo que es natural de lo que no lo es, también asociada a la bruja como imagen prototipo. La mujer que está cerca de la naturaleza y se opone al ser tecnológico se rompe, queda atrás. Trabajamos con elementos muy sencillos a nivel simbólico —el agua, la sal— pero usando sus propiedades técnicas (como la electricidad). Es hacer alta tecnología con los elementos más básicos, como una bruja: cuando fabricas una droga con la planta, estás haciendo alta tecnología, cuando curas gente con una planta estás haciendo alta tecnología, no estás ahí con un don natural. Hay una producción y transmisión de conocimiento genuina.

          Queremos romper con la imagen esencialista acerca de la brujería que, no es un conocimiento científico. Claro que no lo es porque le quitaron ese estatus. Estás en la Edad media, una época totalmente inculta al nivel del poder, y de repente el Renacimiento, donde aparecen todos los conocimientos. Desaparecen las brujas y te dices a ver, ¿qué ha pasado aquí? Es una transmisión de conocimiento que no se ha dado, sino que se ha robado. Lo mismo pasa con la colonización. De un montón de sustancias que se manejaban, —por ejemplo, la quinina, un ejemplo típico de sustancia que se usaba por las comunidades que vivían ahí y curaba la fiebre, era abortivo, etc.— llegan los colonizadores con la malaria, empiezan a morirse, la ciencia de entonces no es capaz de hacer nada, y se dan cuenta que hay una medicación que les cura. Lo que hacen es robar este conocimiento, desaparece de ahí porque lo tachan de brujería y lo catalogan como descubrimiento científico europeo. Deforestan los bosques y empiezan a producir quinina a saco. Siempre ha pasado este proceso de robar el conocimiento y ponerle el sello científico. Entonces esta cosa de pre-científica y científica es una invensión. Se empieza a crear la universidad, las disciplinas, medicina. Ahora mismo, el  feminismo está ocupando mejor esos espacios de poder y hay ganas de ocuparlo, de subvertirlo desde dentro.

Mientras los vasos de vino se vacían y llenan, hablan de la importancia de descontextualizar el akelarre también, una experiencia en  Cochabamba:

     Ceci: En Cochabamba, Bolivia el akelarre funcionó muy bien porque es una comunidad que maneja mucho los rituales en el aspecto cotidiano, hay otra relación con lo colectivo, con la comunicación no verbal, con cosas que estamos intentando probar y ahí fue mucho más sencillo.

     Yan: Cuando las brujas se encontraban se daban citas en sitios que no eran especialmente suyos, sino que eran favorables para encontrarse porque las condiciones permitían hacerlo, pero venían de varios puntos, de varios países lo cual no era una  complicación en sí, pues se juntaban para producir conocimientos, experimentar cosas, de tener  prácticas pactadas.

      Si trabajas desde unas pautas comunes, simbologías comunes —o diferentes, pero hablando del mismo elemento— no hay mucha complicación. Y, en Bolivia, si bien había una base de entendimiento, también había una de extrañeza frente a nuestras prácticas, y esto generaba un diálogo muy bueno, porque nosotros también estábamos en la misma situación de extrañeza y apertura a la vez, digamos éramos marcianas las unas para las otras, entonces era fácil.

     Ceci: Trabajar en Bolivia fue trabajar un poco fuera de la comodidad. Estábamos repitiéndonos, estancándonos y  aunque no era  un sitio que entendiera a lo mejor la base de lo que estábamos haciendo, nos dejaron trabajar de manera totalmente libre, sin ningún tipo de censura… hicimos cosas que pudieron parecer fuertes y no hubo ningún rechazo ni problema, al revés. De hecho nos han censurado más aquí.

    Es curioso porque estando paradas desde un discurso de desidentidades, desidentificación, muchas veces  acabamos juntándonos con un cierto ghetto, con unas ciertas personas o con unas ciertas prácticas, que en un momento pueden ser rompedoras de algunas cosas pero si uno se acomoda en eso también puedes ser un poco conservador en cierto orden: “hago estas cosas, hago estas prácticas, hago estas performance, me dedico a tal cosa”.

Akelarre Cyborg son Yan y Ceci, pero también Paula y María de TransNoise, cuatro personas que trabajan en conjunto cuando la situación lo permite, es un proyecto nómada, circunstancial, contextual y modular. Como el aquelarre, viene quien puede, pero siempre fluye.

BDSM

     Yan: Para mi es una herramienta de revelación y de liberación sexual porque permite modificar la configuración corporal habitual de las relaciones sexuales basada en los genitales exclusivamente, entonces es tanto una herramienta para trabajar a nivel sexual como de género porque no importan las supuestas preferencias que puedan tener las personas si están en juego otros parámetros más allá de su género o sexo. También trabajas a nivel de las relaciones de poder, porque en las relaciones heterosexuales clásicas el poder está dado de por sí en la relación hombre-mujer. En el sadomasoquismo se pacta todo, los roles se pueden intercambiar y siempre hay consciencia de estar performándolos, entonces es una herramienta de deconstrucción muy potente.

     Ceci: Se performa la masculinidad, la feminidad. Lo que pasa al tener que pactar con alguien, comunicarse con  alguien para decir “bueno, hacemos esto, a mí me gusta esto, a mí no me gusta esto”, es precisamente deconstruir la naturalidad que pueden tener las relaciones sexuales, que parece que fueran una cosa dada de una manera entre un hombre y una mujer, o entre dos hombres, o  entre dos mujeres. Te genera un espacio de deconstrucción de las relaciones sexuales, de lo que pudimos haber aprendido que deben ser pero también tiene que ver también con el trabajo en las fronteras: público-privado, placer-dolor, qué es lo corporal. También es una forma de deconstruir lo que son los placeres y lo que es diferente, que no es la manera establecida socialmente. Además quita prejuicios. Hay miles de grados en el SM, desde un juego de rol, hasta electricidad, y siempre se ve algo rudo y fuerte, pero tiene que ver más con esa deconstrucción sexual donde las cosas son pactadas. Por ejemplo, la primera vez que vi a alguien que se daba electricidad me dije: “joder, yo vengo de Argentina, 30 mil muertos y desaparecidos, la picana eléctrica, los militares”. Pero no lo vi como “eso es malo” si no que yo tengo una limitación: La única manera como puedo ver esto es como un modo que genera dolor, represión, pero esta forma de verlo ha cambiado. Con este ejemplo, puedes ver la artificialidad que hay en las relaciones de poder, ya que te das cuenta que las prácticas no tienen una naturaleza establecida para que sean sexuales o no sean sexuales, placenteras o dolorosas, hay más elementos en juego, como el contexto y un montón de cosas.

     De hecho generalmente las relaciones sexuales básicas se ven como naturales pero no es así. Mi primera relación sexual la asumo como una violación, pues fue una cosa de poder de un tío sobre una tía. El SM no es una práctica de un guetto, de un grupo, sino una práctica de cualquier persona que se relaciona con otra, de dos personas conversando, una recibe placer y cuando dice basta  pues basta y se acabó. Porque en la base debe haber un pacto para relacionarte sexualmente con alguien, no hay nada natural dado, las relaciones se juegan, tú pones las reglas y dices hasta dónde puedes llegar.

    Estamos acostumbrados a que las cosas no se negocian, tú no puedes decir “hasta aquí no quiero jugar más” o “esto no me gusta”… hay ciertas cosas que tienes que sí o sí, seguir, porque parecieran de la naturaleza humana y no es así.

    Yan: Naturalización de la violencia, también. El SM lo que hace es desplazar un poco la noción de violencia. Me  interesa dejar bien claro que el SM nunca es violencia, la violencia no está en la práctica, sino en el no consenso. Hay gente a la que le gustan unas cosas, a otras no, se van cambiando de gustos, se juegan con relaciones intensas sensoriales.

    En el SM, yo no siento dolor. Lo que pasa es que la gente proyecta su imaginario y piensan que eso duele. No me duele, de lo contrario no lo haría. Cuando paso la frontera en que el placer ya es dolor, paro, este tipo de relaciones te permiten decir cuándo es suficiente.

    Ceci:  No es que dejes a mitad el polvo, es eso el polvo, relaciones que no tienen un principio ni un fin establecido, un protocolo, sino un contexto y particularidad de las dos o tres personas que se estén relacionando. No hay una meta ni  un recorrido establecido sobre lo que debe ser la relación sexual, ni se entiende que deba ser puramente genital. El cuerpo entero es un órgano sexual, además ampliable. En las perfos, trabajamos el BDSM con sonido: por ejemplo con agujas, cuando la persona toca las agujas, genera sonido: transformas el cuerpo, es como un instrumento, juegas con él, modificas la relación sexual, lo que podrías hacer. Yan, agrega, el SM es una práctica creativa.

El sonido

     Ceci: El cuerpo implica todos los sentidos, no es sólo el coño o la polla. Vas tocando algo y generas sonido, es una  relación nueva.

    Yan: Hay ganas de deshacerse de lo visual, de la visibilización, pues te hace repetir estereotipos y normas. El sonido está mucho menos codificado, se trabaja la sinestesia, mezclar los sentidos, escuchar sonidos y colores. Si el tacto genera sonidos, genera sentidos nuevos, por lo tanto cuesta más dar unicidad y normalizar, es algo completamente marciano.

    Ceci: Sobre todo porque abre también las posibilidades de no ver cuerpos tan definidos, se amplía el paisaje de percepción al ser más confuso, genera mucha sensación, abre otros canales de percepción. Es interesante tanto si lo haces como si lo ves. Y al igual que el aquelarre, funcionan otros patrones mentales que los habituales, y la visión está muy ligada a la normalización de los cuerpos. El sonido está un poco menos racionalizado.

    Vemos el sonido como un espacio más anárquico y posible de abrir percepciones que la imagen. Vivimos en un mundo visual, nos manejamos por la imagen, nuestra cabeza funciona de manera estándar en ese sentido. Al sonido, sobre todo trabajando con noise, no con melodía ni estándares musicales que lo guíen, te posibilita relacionar otras cosas.

Las contingencias les permiten trabajar y aprender de gente de diversas áreas, contagiarse, articularse. Como con Post-Op, con quien hacen performance, o en los Genera Tech, que organizaba Klau Kinki y los Summerlab organizados por Pedro Soler. Como en un akelarre, con gente que deja los conocimientos abiertos, a los que todo mundo tenga acceso, con tecnologías baratas, que cualquiera puede construir. Como en un akelarre, ampliando los canales de percepción. Habrá que esperar a que el desarrollo del Sexoeskeleton pronto esté terminado, para poder experimentar con él.  Acá el video de la performance Akelarre Cyborg y las ligas de Quimera Rosa, para que vean mejor de qué va:

Akelarre Cyborg [Performance] from Quimera Rosa on Vimeo.

http://quimerarosa.tumblr.com/

http://vimeo.com/quimerarosa

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Entrevista a Katnira Bello en relación a su serie fotográfica Juillet 1976

Por César González-Aguirre

El cuerpo, la mirada y el deseo son perfectamente
naturales e inherentes a nuestra vida diaria.
Están ahí ¿Por qué no usarlos como tema?

Katnira Bello

El mirar se identifica tradicionalmente con conocer. En algunos casos, tanto el beso como la mirada, son ambos actos de reconocimiento, de ecuación y de comunicación absoluta.

César González – Aguirre: ¿Qué proyectos previos te llevaron a realizar tu serie Juillet 1976?

Katnira Bello: Hago arte acción y fotografía desde hace 17 años. Creo que inevitablemente iba a llegar a un proyecto donde el cuerpo fuese el tema central de una serie fotográfica. Juillet 1976 fue el encuentro de varios intereses personales de creación y estudio. Aunque me di cuenta de eso hasta que la había terminado. No llegué a partir de un proyecto anterior, fue el azar de encontrar una revista de fotografía que coincidiera con mi fecha de nacimiento y entonces tuviera el deseo irrefrenable de tener que producir algo a partir de ella. La premisa era utilizarla como detonante creativo dentro de un proceso, se me fueron ocurriendo varias opciones, Juillet 1976 es la final.

De la serie Juillet 1976 (2009), Katnira Bello.
De la serie Juillet 1976 (2009), Katnira Bello.
Dans un train surchauffé (1976), Jeanloup Sieff. Publicada en la revista PHOTO no. 106 Julio 1976.
Dans un train surchauffé (1976), Jeanloup Sieff. Publicada en la revista PHOTO no. 106 Julio 1976.

CGA: ¿Qué tipos de imágenes y formas de representar están presentes en la revista de los años 70, de la que partes, y cuáles están presentes en tu serie fotográfica que fue realizada recientemente?

KB: La revista PHOTO era emblemática para el trabajo fotográfico en esa época, era referente y guía. Existían pocas revistas fotográficas entonces. Este número, el de julio del 76, es casualmente un número dedicado en específico a los Maestros del Erotismo; en general la revista no sacaba números temáticos sino más bien heterogéneos. En este número especial, todas las fotografías representan un erotismo partiendo desde distintos puntos de vista, desde la ensoñación hasta lo lúdico surrealista. Un erotismo que para nosotros es casi de manual pero que proviene precisamente de esa época, se consolidó en ese entonces y luego se ha reiterado.

En la revista se representa la belleza del cuerpo femenino en el canon y esquema cultural de la época, desde una visión masculina setentera. En mi serie se presentan cuerpos masculinos que no corresponden a ningún ideal de belleza específico, son hombres comunes, personas que considero 100% reales y no un ideal inexistente.  Se encuentran en espacios mucho más sencillos y cotidianos (es decir, los cánones de mi época); representan una búsqueda hacia el imaginario erótico femenino difícil de precisar partiendo de mi visión personal. Algo importante es que forcé bastante menos la postura de los modelos, evité los escorzos -exceptuando un caso- para hacerlos un tanto más naturales, aunque por supuesto estando en situaciones que no corresponden a la vida cotidiana sus posturas tampoco lo son.

Hay una foto de Jeanloup Sieff, tomada en un pasillo vacío de un tren en París, ahí se encuentra inclinada una mujer de espaldas, usando únicamente unos calzones que baja mientras mira hacia la cámara. Pensé en hacer mi versión en un espacio semejante y elegí las escaleras de un teatro, donde un hombre sube mientras baja su ropa interior y mira a la cámara, pero su postura es erguida.

En contraste con esta operación, está una foto de Christian Vogt que muestra solamente de la cintura a media pierna, a una mujer acostada sobre un mosaico, masturbándose con un tubo de metal. La foto que yo hice conserva el concepto: alguien dándose placer con un objeto que simbólicamente representa los genitales del/la ausente. Abrí el encuadre desde el cuello hasta el tobillo para mostrar una erección provocada por un par de rosas blancas sobre sábanas blancas. La idea es la misma, pero el resultado visual es muy diferente.

De la serie Juillet 1976 (2009), Katnira Bello.
De la serie Juillet 1976 (2009), Katnira Bello.
Fotografía de David Hamilton. Publicada en la revista PHOTO no. 106 Julio 1976.
Fotografía de David Hamilton. Publicada en la revista PHOTO no. 106 Julio 1976.

CGA: ¿Cómo fue el proceso para elegir qué hombres participarían en el proceso creativo de tu serie?

 KB: Sencillísimo. Nunca había fotografiado hombres para un proyecto, solo mujeres (ya fuera vestidas o desnudas) y objetos, cientos de objetos. Así que recurrí a lo que recurrimos todos cuando necesitamos solidaridad y apoyo: a los amigos. Era un experimento para mí y quería realizarlo con personas con las que me sintiera cómoda, en parte porque no sociabilizo con facilidad y porque a los amigos les puedes proponer jugar contigo y lo harán, o te dirán honestamente que no quieren hacerlo. Con un modelo contratado para posar, el proyecto hubiera sido imposible, así es que busqué entre los amigos más cercanos, no todos dijeron que sí pero la mayoría accedió a participar.

CGA: ¿Cuál es tu interés en que algunas de las fotografías de la revista PHOTO, sean seleccionadas y actuadas posteriormente bajo tus interpretaciones, por personas cercanas a ti?

KB: La revista de la que parto está llena de mujeres fotografiadas por hombres. Yo pensé en realizar la operación inversa, ser una fotógrafa retratando a hombres como espacio central de una contemplación femenina.

Ahora bien, no quería que fueran simples modelos repitiendo posturas, sino que fueran parte del proceso de la obra. Quería subvertir por entero el tema del erotismo, que el deseante fuera el deseado. Tenía que convertir a mis modelos de observadores a observados. Para ello necesitaba saber qué fotografías les resultaban eróticas a ellos y partir de la elección de sus deseos eróticos, en una charla previa les mostraba la revista de manera casual para luego preguntarles qué foto les parecía la más erótica. Luego analizaba e interpretaba desde qué conceptos estaba trabajando el fotógrafo y pensaba en mi equivalente. ¿Cómo resolvería yo la misma pregunta, con qué elementos, en qué entorno, o bien cómo la hago pasar al otro lado del espejo?

De la serie Juillet 1976 (2009), Katnira Bello.
De la serie Juillet 1976 (2009), Katnira Bello.
Fotografía de John Thornton. Publicada en la revista PHOTO no. 106 Julio 1976.
Fotografía de John Thornton. Publicada en la revista PHOTO no. 106 Julio 1976.

CGA: ¿A qué público va dirigida tu serie?

KB: A todos. Prefiero que  sean mayores de 12 años o bien, que si son más jóvenes «estén acompañados por un adulto coherente» que pueda resolver sus dudas. El día de la inauguración descubrí a una niñita de ocho años entre las fotos, la hija que no conocía de unos amigos, su mamá le explicaba qué estaban haciendo los modelos: encontrándose con otro yo, jugando con una muñeca, caminando. Veían detalles de la composición. El cuerpo humano es lo más natural que tenemos. Nacemos con él y nos vamos cuando deja de funcionar, nada más simple que ello. Esta serie fotográfica es para cualquiera dispuesto a mirar. En especial me interesan las mujeres como público pero me encanta la idea de que la vea todo mundo, los abuelitos sobre todo, que creen que una mujer joven desnuda es hermosa y un hombre desnudo una barbaridad.

CGA: Siendo la serie una captura de atmósferas íntimas, ¿qué papel adquieren al ser exhibidas de una forma pública?

KB: Siempre fueron pensadas para exhibirse. Creo posible que el espectador se involucre con la atmósfera de las imágenes, que sienta espiar un momento íntimo, pero eso varía de persona en persona. Pocas fotografías sobre hombres se refieren a la intimidad, también era un tema que me interesaba. Algunas son divertidas o juegan con el absurdo, espero que a alguien le arranquen una ligera sonrisita. Al ser exhibidas públicamente creo que también adquieren el estatuto de algo sobre lo que se puede dialogar abiertamente.

CGA: ¿Qué lugar ocupa la contemplación en tu serie y en tu vida?

KB: Cuando era niña mi familia pensaba que tenía flojo algún tornillo porque podía pasar horas contemplando cualquier tontería: la tela de la cortina, los mosaicos del piso, el interior de un vaso vacío, una pila oxidada, la punta de un lápiz. Me es muy natural perderme en la contemplación. A menudo me preguntan “¿Qué piensas?” y respondo “Nada, solo estaba mirando”, y es verdad. El arte justo es para mirar y que algo suceda con quien mira, una reacción por más pequeña que sea, trastoca por un momento lo cotidiano. En el caso de la serie, el proyecto es circular, inicia y concluye con imágenes para contemplar por puro placer estético. No en busca de la excitación sexual sino de la placidez visual. Los hombres también deben ser algo digno de ser mirado.

De la serie Juillet 1976 (2009), Katnira Bello.
De la serie Juillet 1976 (2009), Katnira Bello.
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Dans une chambre presque vide (1974), Jeanloup Sieff. Publicada en la revista PHOTO no. 106 Julio 1976.

CGA: ¿Es importante crear representaciones del cuerpo masculino actualmente?

 KB: Seguro que sí. Aún no somos cyborgs, así es que el cuerpo humano sigue siendo tema de nuestra existencia corpórea, sensual y sexual. Eros y Tánatos residen campechanamente en nuestro cuerpo, a la par. Tendemos a pensar el cuerpo como tema intrascendental porque creemos que es algo ajeno a nosotros que somos mente y espíritu, que somos construcción cultural y no animalidad, que somos civilización y no pulsión. Pero lo cierto es que somos todo lo anterior interactuando simultáneamente.

En cuanto al cuerpo masculino en particular, sí, me parece importante. El imaginario erótico se ha elaborado principalmente desde la mirada masculina, para el consumo masculino (independientemente de las preferencias sexuales).

Es curioso, pero es un campo poco explorado, especialmente desde la mirada heterosexual femenina. Un tema poco tratado… sí, ellas también gustan de mirar pero no necesariamente buscan perfección. Creo que hace falta hablar del placer femenino, y ahí estarán incluidos cuerpos humanos con seguridad. Por otro lado, en una época de homogenización mediática creo necesario también hablar de cómo son los cuerpos masculinos que no son rubios y «perfectos».

El cuerpo masculino como espacio de contemplación estética no tendría por que ser un tema extraño ni viejo; a todas las personas, independientemente de nuestro género y preferencia sexual, nos gusta deleitarnos observando. Existen muchas barreras que deben continuar derribándose. Es necesario hablar del tema, de los tabúes e ideologías que niegan el interés de la mujer sobre la imagen de los hombres.

CGA: ¿Dónde se ha exhibido esta serie?

 KB: La primera vez en Guadalajara, como parte de la exposición colectiva Jóvenes Creadores en 2009. Como exposición individual la serie se presentó en julio del 2012 en la galería Casa del Tiempo, de la Universidad Autónoma Metropolitana. También fue publicada una selección de las fotografías en Literal, gaceta de literatura y gráfica en 2011. Ese mismo año mostré la serie a través de un video para la exposición colectiva “Bataclán”. Quise también exponerla en provincia pero les pareció algo grosero el tema.

CGA: ¿Cómo decidiste el formato de exhibición y distribución de tu serie? ¿Influyó en algo el formato editorial, donde se encontraban tus referentes?

KB: En un principio pensé en hacer una especie de revistita. La primera vez que expuse las imágenes estaban en un formato de plancha de impresión, como si fuesen los pliegos que saca la imprenta antes de cortarlos. Pero resultaba poco comprensible para mucha gente que desconoce cómo se hacen libros y revistas. Finalmente me decidí por impresión en papel fotográfico para exhibición. Aunque la idea de hacer una pequeña publicación sigue gustándome.

CGA: Partiendo de algunas formas de mirar a los cuerpos de sus modelos, que se manifiestan en las imágenes de los fotógrafos incluidos en la revista referente:

David Hamilton: mira al cuerpo como inocente – indefenso

Christian Vogt: mira al cuerpo como objeto – mero asunto formal

Jeanloup Sieff: mira al cuerpo como fetiche

Duane Michals: mira al cuerpo como narración

John Thornton: mira al cuerpo como consumo / formato editorial

Lewis Carroll: mira al cuerpo como proposición

… me gustaría preguntarte ¿qué formas en las que miras a los cuerpos ajenos, detectaste al llevar a cabo esta serie? 

KB: Lo primero es que estaría en desacuerdo contigo. Mostrar exactamente lo que miro desde mi perspectiva sería trabajo documental. Un fotógrafo no mira un cuerpo como _______, sino que lo convierte en ________ a través de su lente para que entonces tú lo mires así. Pensando en mi trabajo anterior, no miro los juguetes como personajes, tampoco veo los objetos cotidianos como algo que desborda el espacio, no veo el paisaje con relatos que le flotan encima; pero quiero que tú sí lo mires así, esa es mi intención.

De cualquier forma el espectador siempre va a interpretar de acuerdo a sí mismo, vi el trabajo de cada autor en la revista y a partir de ello retomé o contrapuse los conceptos, estilos. Cada uno mira el cuerpo como belleza a ser mostrada, pero cada uno utiliza una operación muy diferente para lograrlo. En la selección fotográfica que aparece en la revista, David Hamilton hace una oda a la juventud y al halo de ensoñación que la envuelve, te convierte en espía de atmósferas sencillas pero muy íntimas. Christian Vogt muestra fragmentos, detalles, de mujeres auto erotizadas entre agua y vapor; una declaración sin tapujos sobre la sensualidad. Jeanloup Sieff tiene la capacidad de convertir un lugar común o cotidiano en un espacio irreal colocando en perfecta armonía a la modelo en él. Duane Michals usa el cuerpo como excusa para el desconcierto, quizá incluso como crítica a la vanidad. John Thornton juega con una narrativa a medio camino entre la publicidad y lo ilustrativo. Helmut Newton es intenso, es muy fuerte la presencia del cuerpo. Por último Lewis Carroll creo que no estaba trabajando con cuerpos como tales sino con personajes, sus fotos son retratos cargados de vitalidad.

La forma en la que miré los cuerpos durante la realización de la serie fue ante todo como una presencia a dialogar con el espacio, incluso como un problema a resolver pues tenía que decidir qué haría con ellos dentro de las composiciones, ¿cómo subvertir a través de su presencia la mirada culturalmente amaestrada del espectador?

¿Cómo quería que los vieran y en qué quería convertirlos? En personajes de una historia que resulta inaccesible pero de la que tenemos un atisbo, quería convertirlos en una pregunta sobre la mirada, la belleza y el deseo.

CGA: ¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?

KB: Estoy preparando el trabajo que llevaré a cabo próximamente en una residencia de dos meses en el Banff Centre en Canadá, será un cuerpo de obra que incluye arte acción, video, fotografía, instalación, objeto y un par de piezas sonoras. El tema central es el bosque y mi relación con éste a partir de la  buenísima chilanga que soy. Ese proyecto me tiene absorbida, incluso aunque está en fase de apuntes-bocetos-rayones-cambios de opinión.

[box type=»shadow» ]Katnira Bello (México, 1976). Licenciada por la Escuela Nacional de Artes Plásticas, UNAM. La mayor parte de su obra se centra en procesos que culminan formalmente en arte acción, fotografía o video. A la par de su trabajo como artista ha colaborado en la gestión y desarrollo de diversos proyectos culturales; combinando labores curatoriales, organizativas, museográficas, administrativas y editoriales, entre otras. Ha presentado su obra en México, Canadá, Suecia, Venezuela, Argentina, Brasil, Colombia y Japón. Ha sido Becaria de los programas Residencias Artísticas, Jóvenes Creadores, Educación por el Arte, Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales del FONCA; del Programa Artes por Todas Partes de la Secretaría de Cultura del GDF y de la Residencia Artística PAIN 2011 en Norbotten Suecia.[/box]

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Unhung Heroes de Lazlo Pearlman

Por: Liz Misterio

 

Lazlo Pearlman ( E.U.A.) creador, performer, director, conferencista y maestro; que desde su obra, su cuerpo y su vida desafía las convenciones culturales de lo que es el género y cómo se construye. Su trabajo se centra en su experiencia transexual de mujer a hombre así como las maneras en que la sociedad marca y decodifica el cuerpo.

Lazlo muy amablemente nos contestó algunas preguntas que nos ayudarán a comprender mejor su obra.

Hysteria: ¿Qué es la masculinidad?

Lazlo: En realidad, no tengo ni idea. Queremos separar la hombría de la masculinidad para que las personas que no son hombres cisgénero[1] puedan reclamar la masculinidad para sí mismos. Estoy de acuerdo y apoyo a esto, por supuesto. Pero ¿qué es la masculinidad? ¿Un conjunto de comportamientos, de estilos,  de ropa? NO es ser fuerte o no llorar. NO es ser el que compone el coche en lugar de la persona que prepara la comida.  De eso puedo estar seguro. Cada persona que se identifica como masculina puede decidir lo que es para él mismo.

H: ¿Cómo se construye?

L: Yo estoy con Judith Butler, el género es performativo. En el momento en que el bebé sale del vientre de su madre y el médico o la partera dice  es un niño, todo el peso de la historia de la hombría y la masculinidad recae sobre ese niño. Todo lo que alguna vez, ha, fue depositado en esa palabra ahora se deposita en ese bebé.  Se sigue de ahí, las culturas la refuerzan, la reiteran, añaden a los marcadores de la misma, de generación en generación, momento a momento.

H. —¿Cómo podría ser  el hombre perfecto?

L. —En nuestras culturas, creo que el hombre perfecto sería aquel que fuera capaz de rechazar todo su privilegio masculino y requisitos machistas y simplemente ser una persona viviendo con humildad en este mundo.

 

Unhung Heroes (2002) es un cortometraje cómico en el que se parodia a un grupo de chicos transgénero que conspiran para obtener el dinero que necesitan para hacerse un transplante de pene.

Unhung Heroes from Lazlo Pearlman on Vimeo.

 

Puedes ver mas de su trabajo en: http://www.lazlopearlman.com

 


[1] Alineamiento entre identidad de género, sexo biológico y comportamiento acorde al género biológico.

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Conversación con Fershow Escárcega en relación con su serie No Anastilosis.

Por: César González Aguirre

El siguiente texto está construido a partir de una plática con el autor, se encuentra organizado a partir de sus respuestas e incluye solo algunos títulos, a manera de indicadores.

 Reconstruir lo existente…

Considero a la fotografía como una posibilidad de contar microhistorias, de gritar sin que nadie me vea. La serie No Anastilosis es mi primer acercamiento al retrato masculino. Es importante decirlo porque casi todas mis fotos retratan a mujeres, pues la química entre ellas y la cámara es inigualable. Con esta serie, re-ocupo espacios urbanos, para lo cual me involucré con cinco diferentes personalidades, eligiendo al final solo cuatro para llevar a cabo el proyecto.

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Sobre el proceso…

La serie es del 2010, año en el que estudiaba los primeros semestres de la licenciatura en Arte y Patrimonio Cultural. Recuerdo el día en el que nos hablaron de la anastilosis como un método de restauración en la pintura, el cual utiliza solo elementos apropiados y originales a la obra por intervenir; fue en ese momento cuando reflexioné desde un momento que estaba viviendo, que era cercano a mí: la imagen que se tiene del hombre en la ciudad.

¿Patrimonio?…

El patrimonio es algo subjetivo, siendo tangible o intangible, puede ser registrado y no por eso, necesariamente conservado. Considero al registro fotográfico como una huella de un suceso con trascendencia, es por eso que creo tanto en la foto, ya que me permite inmortalizar y registrar una mirada personal.

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Contexto…

En ese entonces, mis amigos eran padres de familia, trabajaban para empresas grandes o tenían algún proyecto importante por venir, mientras que yo simplemente tenía mis ideas y dudas sobre la vida. De esta manera, y partiendo de que el machismo existe en mayúscula en México, consideré que también es cierto que no todos los hombres somos iguales y que finalmente, existe una fragilidad dentro de la masculinidad. ¿Qué ocurre con el hombre no exitoso, con el hombre frustrado, expuesto?… un ser frágil y con miedos presentes. Es por esto, que tomo la decisión de elegir cuatros escenarios con características similares para abordar tales preguntas. Una de las locaciones muestra a los cuerpos semidesnudos en la calle, mientras que otra, por ejemplo, ocupa lugares donde la saturación visual permite el camuflaje de los personajes con su entorno.

Sobre los retratados…

Los modelos de las fotos son amigos míos. No tengo hermanos ni primos ni nada por el estilo, así que la representación de la fragilidad que abordé en la serie, se relaciona con mis dudas sobre el cómo ser hombre en la ciudad. Como fotógrafo “a go go», puedo decir que cada serie es un autorretrato del momento que vivo. También, una característica en común que tienen todos los personajes, es que sus cuerpos fueron cubiertos de gel y de algún material frágil, durante la sesión de fotos. Así, en la serie se puede ver a un hombre cubierto con algunas lentejuelas sobre su cuerpo, ubicado en un deshuesadero a las orillas de la ciudad (en el kilómetro 26 de la carretera México – Texcoco). En otra de las fotos, se observa a un chico lleno de popotes en un camellón de la Avenida Zaragoza, el cual es usado para hacer ejercicio entre los vecinos y que para mí, representó un mini bosque perdido en una gran avenida. Otra de las fotografías fue tomada también sobre Zaragoza, en esta ocasión a la altura del Faro de Oriente: en uno de sus puentes circulares, lleno de propaganda política, musical y cultural. Para esta imagen, Luis Olaf fue el muso que se engrandeció para llenar el espacio con esas ganas que sentía de llegar lejos.

El deshuesadero…SONY DSC

Tiene lugar en un cementerio de grúas, lugar similar al «deber ser» masculino y que se muestra poderoso con respecto a ciertas formas de vida. También, las fotografías tomadas ahí, tienen la posibilidad de abordarse de manera poética a partir de la relación entre el modelo y el lugar, mostrando un abandono y una soledad dentro de aquella atmósfera. Parece que la sociedad mexicana y su machismo, solo valora a una masculinidad que busca tener esposa e hijos bajo el matrimonio, como si todo lo demás que se encuentra afuera de aquel modelo, fuera algo vago y sin futuro… En mi familia, lo masculino significa tener hijos. Por ejemplo, tengo quince tíos con sobrinos, lo cuales a su vez tiene hijos muy jóvenes; todos trabajan y se desarrollan en un contexto de machismo, violencia y abandono. Sin embargo, después de seis años de explorar la masculinidad, me doy cuenta de que cada uno se la inventa según su bagaje y experiencias. Durante el tiempo que hicimos la serie, los retratados y yo vivimos un sueño colectivo; después de seis años de chamba, recuerdo que en esas fotos todos teníamos entre 19 y 20 años… Cuando les conté a mis amigos que participaron en el proyecto, sobre el tema e interés de llevarlo a cabo, me mostraron su emoción y al mismo tiempo sus sueños y metas, fue entonces que compartimos y que nos ayudamos entre sí a manera de hermanos.

La serie No Anastilosis se presentó en Ciudad Universitaria, en Casa Hilvana y en las vitrinas del metro La Raza; actualmente forma parte de la Casa de la Juventud de Chicoloapan y se encuentra en exhibición dentro de sus salones.e5

[box type=»shadow» align=»aligncenter» ] Fershow Escárcega fue becario del FONCA en la categoría de Jóvenes Creadores durante el período 2011-2012. En el  2011 participó en la segunda temporada del programa ArteShock en TV-UNAM. En el año 2010 fue acreedor al Programa de Apoyo a la Producción e Investigación en Arte y Medios, Centro Multimedia, a través del Centro Nacional de las Artes. México, DF. Actualmente es estudiante de la Licenciatura en Arte y Patrimonio Cultural en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, UACM.  [/box]

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