Quimera Rosa: estimulación, colectividad y transmisión de conocimiento

Quimera Rosa: estimulación, colectividad y transmisión de conocimiento

Sexoeskeleton es su próximo proyecto, que realizan con Oskoff Lovich y Víctor Mazón. Basado en el hackeo, el cacharreo y el DIY (Do It Yourself), es un exoesqueleto para establecer relaciones sexuales a distancia cercana… que además estará disponible para poder armarlo en casa. De eso trata Quimera rosa: estimulación, colectividad y transmisión de conocimiento.

Por Ivelin Buenrostro

Un par de ojos castaños y una enorme sonrisa enmarcada por cabellos rojos da la bienvenida. Es Ceci. Al fondo, el olor de los pimientos del padrón asados invita a pasar y refiere la presencia de Yan, que en la cocina, termina los últimos detalles para subir a la terraza y dar inicio a nuestra entrevista con una ligera cena de tapas.

     Ceci pide un tiempo para comer antes de contestar cualquier cosa. El cuestionario lo he resumido en cuatro preguntas básicas: ¿Cómo empieza Quimera Rosa?, ¿Por qué Akelarre Cyborg? ¿Por qué sadomasoquismo (SM)? ¿Por qué el sonido?

Yan, comienza a contar:

     Quimera Rosa empieza hace cinco años por una relación entre dos personas que no se encuentran satisfechas con los binomios sexo-género en cuales están socialmente catalogadas, y deciden comunicarlo de forma pública y artística.

     Ceci añade, también de encontrarnos en un entorno artístico, diferente, trabajando con gente que se está cuestionando en torno al sexo, al género, a la postpornografía: un espacio fértil para realizar cosas.

     Barcelona ha sido un terreno fecundo en la escena postporno. Las dos hacen referencia y agradecen, por ejemplo, el maratón del MACBA que en la década del dos mil contribuyó a la articulación de una importante red de personas que trabajan ese tema, cada una desde enfoques y preguntas específicas, pero en comunicación y, cuando es posible, encontrándose. El término de quimera lo retoman por Donna Haraway, quien enfatiza la desnaturalización del género y los consecuentes fundamentalismos que acarrea: “Quimera, híbridos teorizados y fabricados de máquina y organismo…”

Akelarre Cyborg

La transformación cotidiana es una cosa, la performance akelarresca, otra. Quimera Rosa trabaja a través del juego que se crea en el escenario, sólo poniendo pautas para el intercambio y la generación de acciones, pero en donde el público hace y deshace a su antojo, juega, bebe, se dispersa, vuelve… Tanto, que a veces no saben cuándo hacer que pare. Como en el último akelarre en Barcelona, que duró dos horas y media. Akelarre Cyborg es una performance que han realizado en diversas ocasiones, pero varía y está en transformación continua.

     Yan escribía sobre brujas, por lo que empezaron a preguntarse: ¿Qué características debería tener una performance desde la dinámica de un aquelarre? Mientras platica, Ceci complementa las ideas. No importa quién lo diga, contesta Quimera Rosa como unidad:

     Yan: La idea del ciborg lo trabajábamos desde antes, la prótesis como extensión corporal, el ciborg como una manera de construcción de las relaciones y los cuerpos. Partimos del anclaje feminista post-identitario, retomamos el aquelarre porque históricamente se ha entendido que el feminismo aparece después de la modernidad, en un sitio dado, en un momento específico y asentado en una cultura determinada. Un subproducto de la modernidad, de la ilustración. ¿Qué ha pasado antes? ¿Qué se ha perdido como historia? ¿Qué ha habido en otros sitios? A través de la brujería, ejercicio de ficción —porque sabemos que la historia ya está escrita y sabemos por quién— queremos acoger estas imágenes y generar metáforas. También tiene que ver con una crítica de todo el  movimiento de la modernidad, que es el momento mismo de la colonización y de la caza de brujas: de la normalización cultural.

    Ceci: También tomamos la idea del aquelarre como arte total, donde hay una cosa compartida, colectiva, festiva, donde se transmiten conocimientos. Vamos probando, trabajando con rituales colectivos, trabajando con la gente ahora, antes no trabajábamos directamente con las personas en el espacio escénico. Nosotros damos las pautas, pero el ritual lo hacen ellas. La idea es que coja una forma orgánica, autónoma y que la gente pueda moverse por el espacio y hacer lo que le apetezca. Es un  proceso de experimentación constante.

    Yan: Mezclamos la imagen entre naturaleza y tecnología, de borrar esta frontera entre lo que es natural de lo que no lo es, también asociada a la bruja como imagen prototipo. La mujer que está cerca de la naturaleza y se opone al ser tecnológico se rompe, queda atrás. Trabajamos con elementos muy sencillos a nivel simbólico —el agua, la sal— pero usando sus propiedades técnicas (como la electricidad). Es hacer alta tecnología con los elementos más básicos, como una bruja: cuando fabricas una droga con la planta, estás haciendo alta tecnología, cuando curas gente con una planta estás haciendo alta tecnología, no estás ahí con un don natural. Hay una producción y transmisión de conocimiento genuina.

          Queremos romper con la imagen esencialista acerca de la brujería que, no es un conocimiento científico. Claro que no lo es porque le quitaron ese estatus. Estás en la Edad media, una época totalmente inculta al nivel del poder, y de repente el Renacimiento, donde aparecen todos los conocimientos. Desaparecen las brujas y te dices a ver, ¿qué ha pasado aquí? Es una transmisión de conocimiento que no se ha dado, sino que se ha robado. Lo mismo pasa con la colonización. De un montón de sustancias que se manejaban, —por ejemplo, la quinina, un ejemplo típico de sustancia que se usaba por las comunidades que vivían ahí y curaba la fiebre, era abortivo, etc.— llegan los colonizadores con la malaria, empiezan a morirse, la ciencia de entonces no es capaz de hacer nada, y se dan cuenta que hay una medicación que les cura. Lo que hacen es robar este conocimiento, desaparece de ahí porque lo tachan de brujería y lo catalogan como descubrimiento científico europeo. Deforestan los bosques y empiezan a producir quinina a saco. Siempre ha pasado este proceso de robar el conocimiento y ponerle el sello científico. Entonces esta cosa de pre-científica y científica es una invensión. Se empieza a crear la universidad, las disciplinas, medicina. Ahora mismo, el  feminismo está ocupando mejor esos espacios de poder y hay ganas de ocuparlo, de subvertirlo desde dentro.

Mientras los vasos de vino se vacían y llenan, hablan de la importancia de descontextualizar el akelarre también, una experiencia en  Cochabamba:

     Ceci: En Cochabamba, Bolivia el akelarre funcionó muy bien porque es una comunidad que maneja mucho los rituales en el aspecto cotidiano, hay otra relación con lo colectivo, con la comunicación no verbal, con cosas que estamos intentando probar y ahí fue mucho más sencillo.

     Yan: Cuando las brujas se encontraban se daban citas en sitios que no eran especialmente suyos, sino que eran favorables para encontrarse porque las condiciones permitían hacerlo, pero venían de varios puntos, de varios países lo cual no era una  complicación en sí, pues se juntaban para producir conocimientos, experimentar cosas, de tener  prácticas pactadas.

      Si trabajas desde unas pautas comunes, simbologías comunes —o diferentes, pero hablando del mismo elemento— no hay mucha complicación. Y, en Bolivia, si bien había una base de entendimiento, también había una de extrañeza frente a nuestras prácticas, y esto generaba un diálogo muy bueno, porque nosotros también estábamos en la misma situación de extrañeza y apertura a la vez, digamos éramos marcianas las unas para las otras, entonces era fácil.

     Ceci: Trabajar en Bolivia fue trabajar un poco fuera de la comodidad. Estábamos repitiéndonos, estancándonos y  aunque no era  un sitio que entendiera a lo mejor la base de lo que estábamos haciendo, nos dejaron trabajar de manera totalmente libre, sin ningún tipo de censura… hicimos cosas que pudieron parecer fuertes y no hubo ningún rechazo ni problema, al revés. De hecho nos han censurado más aquí.

    Es curioso porque estando paradas desde un discurso de desidentidades, desidentificación, muchas veces  acabamos juntándonos con un cierto ghetto, con unas ciertas personas o con unas ciertas prácticas, que en un momento pueden ser rompedoras de algunas cosas pero si uno se acomoda en eso también puedes ser un poco conservador en cierto orden: “hago estas cosas, hago estas prácticas, hago estas performance, me dedico a tal cosa”.

Akelarre Cyborg son Yan y Ceci, pero también Paula y María de TransNoise, cuatro personas que trabajan en conjunto cuando la situación lo permite, es un proyecto nómada, circunstancial, contextual y modular. Como el aquelarre, viene quien puede, pero siempre fluye.

BDSM

     Yan: Para mi es una herramienta de revelación y de liberación sexual porque permite modificar la configuración corporal habitual de las relaciones sexuales basada en los genitales exclusivamente, entonces es tanto una herramienta para trabajar a nivel sexual como de género porque no importan las supuestas preferencias que puedan tener las personas si están en juego otros parámetros más allá de su género o sexo. También trabajas a nivel de las relaciones de poder, porque en las relaciones heterosexuales clásicas el poder está dado de por sí en la relación hombre-mujer. En el sadomasoquismo se pacta todo, los roles se pueden intercambiar y siempre hay consciencia de estar performándolos, entonces es una herramienta de deconstrucción muy potente.

     Ceci: Se performa la masculinidad, la feminidad. Lo que pasa al tener que pactar con alguien, comunicarse con  alguien para decir “bueno, hacemos esto, a mí me gusta esto, a mí no me gusta esto”, es precisamente deconstruir la naturalidad que pueden tener las relaciones sexuales, que parece que fueran una cosa dada de una manera entre un hombre y una mujer, o entre dos hombres, o  entre dos mujeres. Te genera un espacio de deconstrucción de las relaciones sexuales, de lo que pudimos haber aprendido que deben ser pero también tiene que ver también con el trabajo en las fronteras: público-privado, placer-dolor, qué es lo corporal. También es una forma de deconstruir lo que son los placeres y lo que es diferente, que no es la manera establecida socialmente. Además quita prejuicios. Hay miles de grados en el SM, desde un juego de rol, hasta electricidad, y siempre se ve algo rudo y fuerte, pero tiene que ver más con esa deconstrucción sexual donde las cosas son pactadas. Por ejemplo, la primera vez que vi a alguien que se daba electricidad me dije: “joder, yo vengo de Argentina, 30 mil muertos y desaparecidos, la picana eléctrica, los militares”. Pero no lo vi como “eso es malo” si no que yo tengo una limitación: La única manera como puedo ver esto es como un modo que genera dolor, represión, pero esta forma de verlo ha cambiado. Con este ejemplo, puedes ver la artificialidad que hay en las relaciones de poder, ya que te das cuenta que las prácticas no tienen una naturaleza establecida para que sean sexuales o no sean sexuales, placenteras o dolorosas, hay más elementos en juego, como el contexto y un montón de cosas.

     De hecho generalmente las relaciones sexuales básicas se ven como naturales pero no es así. Mi primera relación sexual la asumo como una violación, pues fue una cosa de poder de un tío sobre una tía. El SM no es una práctica de un guetto, de un grupo, sino una práctica de cualquier persona que se relaciona con otra, de dos personas conversando, una recibe placer y cuando dice basta  pues basta y se acabó. Porque en la base debe haber un pacto para relacionarte sexualmente con alguien, no hay nada natural dado, las relaciones se juegan, tú pones las reglas y dices hasta dónde puedes llegar.

    Estamos acostumbrados a que las cosas no se negocian, tú no puedes decir “hasta aquí no quiero jugar más” o “esto no me gusta”… hay ciertas cosas que tienes que sí o sí, seguir, porque parecieran de la naturaleza humana y no es así.

    Yan: Naturalización de la violencia, también. El SM lo que hace es desplazar un poco la noción de violencia. Me  interesa dejar bien claro que el SM nunca es violencia, la violencia no está en la práctica, sino en el no consenso. Hay gente a la que le gustan unas cosas, a otras no, se van cambiando de gustos, se juegan con relaciones intensas sensoriales.

    En el SM, yo no siento dolor. Lo que pasa es que la gente proyecta su imaginario y piensan que eso duele. No me duele, de lo contrario no lo haría. Cuando paso la frontera en que el placer ya es dolor, paro, este tipo de relaciones te permiten decir cuándo es suficiente.

    Ceci:  No es que dejes a mitad el polvo, es eso el polvo, relaciones que no tienen un principio ni un fin establecido, un protocolo, sino un contexto y particularidad de las dos o tres personas que se estén relacionando. No hay una meta ni  un recorrido establecido sobre lo que debe ser la relación sexual, ni se entiende que deba ser puramente genital. El cuerpo entero es un órgano sexual, además ampliable. En las perfos, trabajamos el BDSM con sonido: por ejemplo con agujas, cuando la persona toca las agujas, genera sonido: transformas el cuerpo, es como un instrumento, juegas con él, modificas la relación sexual, lo que podrías hacer. Yan, agrega, el SM es una práctica creativa.

El sonido

     Ceci: El cuerpo implica todos los sentidos, no es sólo el coño o la polla. Vas tocando algo y generas sonido, es una  relación nueva.

    Yan: Hay ganas de deshacerse de lo visual, de la visibilización, pues te hace repetir estereotipos y normas. El sonido está mucho menos codificado, se trabaja la sinestesia, mezclar los sentidos, escuchar sonidos y colores. Si el tacto genera sonidos, genera sentidos nuevos, por lo tanto cuesta más dar unicidad y normalizar, es algo completamente marciano.

    Ceci: Sobre todo porque abre también las posibilidades de no ver cuerpos tan definidos, se amplía el paisaje de percepción al ser más confuso, genera mucha sensación, abre otros canales de percepción. Es interesante tanto si lo haces como si lo ves. Y al igual que el aquelarre, funcionan otros patrones mentales que los habituales, y la visión está muy ligada a la normalización de los cuerpos. El sonido está un poco menos racionalizado.

    Vemos el sonido como un espacio más anárquico y posible de abrir percepciones que la imagen. Vivimos en un mundo visual, nos manejamos por la imagen, nuestra cabeza funciona de manera estándar en ese sentido. Al sonido, sobre todo trabajando con noise, no con melodía ni estándares musicales que lo guíen, te posibilita relacionar otras cosas.

Las contingencias les permiten trabajar y aprender de gente de diversas áreas, contagiarse, articularse. Como con Post-Op, con quien hacen performance, o en los Genera Tech, que organizaba Klau Kinki y los Summerlab organizados por Pedro Soler. Como en un akelarre, con gente que deja los conocimientos abiertos, a los que todo mundo tenga acceso, con tecnologías baratas, que cualquiera puede construir. Como en un akelarre, ampliando los canales de percepción. Habrá que esperar a que el desarrollo del Sexoeskeleton pronto esté terminado, para poder experimentar con él.  Acá el video de la performance Akelarre Cyborg y las ligas de Quimera Rosa, para que vean mejor de qué va:

Akelarre Cyborg [Performance] from Quimera Rosa on Vimeo.

http://quimerarosa.tumblr.com/

http://vimeo.com/quimerarosa

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