Entrevista a Marisol Salanova

Entrevista a Marisol Salanova

Por Liz Misterio

Marisol Salanova (Valencia, 1982) Filósofa, editora y curadora que ha investigado extensamente sobre diversas manifestaciones de las sexualidades disidentes, desde el postporno hasta el ciberqueer, responde algunas preguntas para Hysteria! Revista.

1- ¿Que es el ciber feminismo?

Si tuviera que definirlo brevísimamente, por mi experiencia y las investigaciones que he llevado a cabo, diría que el ciberfeminismo es una particular forma de activismo feminista, muy ligada al arte, que emplea como herramienta principal los nuevos medios de comunicación tecnológicos, en especial las redes sociales pero empezando por la web 2.0.

2- ¿Cómo se relaciona el ciber feminismo con la lucha histórica del feminismo?

Las luchas históricas del feminismo han encontrado en la tecnología alianzas útiles para amplificar las denuncias de estereotipos femeninos sexistas, así como para coordinar estrategias y acciones por los derechos de la mujer, pero también de las identidades queer o de género indefinido, incluyéndose ahora la transexualidad como nunca antes, en el llamado transfeminismo.

3- ¿Qué clase de subjetividades se producen en el entorno virtual?

Para mí lo más atractivo de los entornos virtuales que la libre proliferación de identidades trans que adquieren la capacidad real de moldear su físico más allá de los límites preestablecidos, me refiero a crear avatares de todo tipo, sin que estén sujetos a determinaciones biológicas.

4- ¿Cómo es la investigación sobre género en un entorno en el que es posible la disolución total de sus marcadores?

El tema viene de lejos y creo que queda mucho por delante, de momento no hacemos más que aplicar conceptos e ideas que surgieron con una tecnología bastante rudimentaria a las situaciones que provoca el desarrollo tecnológico reciente. Haraway, en su ensayo Manifiesto Cyborg (1991) ya identificaba un nuevo tipo de feminismo inspirado en la imagen del ciborg, entendido como un organismo cibernético, un híbrido de la máquina y el organismo. La idea de Haraway es que el ciborg difumina los límites entre el ser humano y la máquina, lo cual convierte en obsoletas las categorías hombre y mujer, abriendo el camino a un mundo más allá de los géneros. Por otro lado, con El género en disputa (1990) Butler había puesto en jaque la idea de que el sexo es algo natural mientras que el género se construye socialmente. Esta obra marcó la evolución de las concepciones que se venían teniendo al respecto dentro del feminismo pero en varias décadas hemos avanzado relativamente poco si una se para a pensar. Butler planteaba que el sexo entendido como la base material o natural del género, como un concepto sociológico o cultural, es el efecto de una concepción que se da dentro de un sistema social ya marcado por la normativa del género, es decir, que la idea del sexo como algo natural se ha configurado dentro de la lógica del binarismo del género. Dicho planteamiento, a partir del cual el sexo y el género son desestabilizados, provocó que se pusiera en duda la categoría de mujer o mujeres, y obligó a la perspectiva feminista a replantearse sus supuestos, y entender que las mujeres, más que un sujeto colectivo dado por hecho, era un significante político, miremos a nuestro alrededor y observemos cuánto feminismo de la diferencia existe no obstante.

5- ¿Crees que el ejercicio de las sexualidades no normalizadas en la red puede llegar a permear las prácticas y las identidades sexuales en el mundo material?

Es cierto que el feminismo de la igualdad puede resultar excluyente y controvertido, dejando de lado por ejemplo a mujeres transexuales. Definir lo que es mujer ya es difícil, pero sin duda los primeros movimientos feministas nos abrieron el paso y provocaron que ahora estemos aquí, libremente, hablando de estos temas, habiendo asumidos ya ciertos derechos mínimos, mirando hacia el futuro y hacia nuevos retos. Sean las ciberfeministas conscientes de ello o no, parte de su acción política y de sus propuestas creativas entroncan con el mismo pasado que rechazan.

6- Los dispositivos tecnológicos se han vuelto indispensables en la vida de muchas personas, al grado de que se han convertido en una parte importante de su cotidianidad erótico – afectivo, ¿nos hemos vuelto ciborgs sin darnos cuenta?

Por supuesto, pero no somos ciborgs desde que tenemos el celular pegado a la mano consultando Facebook cada hora, empezamos a serlo desde que incorporamos exitosos marcapasos para nuestros corazones, manos robóticas, extremidades biónicas, en la línea de Stelarc el arte nos lo ha ido indicando, ofreciendo una mirada ilustrativa sobre la medicina y la técnica, por ejemplo. En el sexo se refleja también, existen cada vez más dispositivos para producir placer a distancia y eso me parece extremadamente bello. Frente a las abominables guerras con el matar a distancia, la tecnología también nos lleva a crear juguetes sexuales que se implican en la experiencia del cibersexo, herramientas hermosas que sirven para difuminar el género, para prolongar las posibilidades de nuestros cuerpos, construir en lugar de destruir, hacer el amor en lugar de la guerra, aunque suene a tópico me gusta verlo así.

7- Muchos dirán que el ciber sexo no es sexo real entre dos personas sino jugueteos sin importancia, ¿tu qué piensas?

A esas personas yo les pregunto qué es para ellas el sexo, si es que lo reducen a una única posibilidad, una sola dirección… Desde mi punto de vista el cibersexo sí es sexo real porque lo virtual está dentro de nuestra vida y cada vez es más palpable. La cuestión tiene que ver con un trasvase de fronteras por parte del deseo. Fronteras sobre todo físicas, territoriales, genitales, geográficas. No es un mero consuelo, ni una perversión o el reflejo de un aislamiento social. Tampoco estoy de acuerdo con la idea de que el cibersexo implique necesariamente cierta promiscuidad, ya que muchas parejas formales hacen uso de estas prácticas cuando se encuentran lejos, por cualquier motivo, y echan de menos el contacto del uno con el otro o el nexo íntimo que se crea durante la expresión de pensamientos eróticos compartidos en charlas privadas. Por otro lado, exhibirse libremente y difundir tu imagen en chats de encuentros o plataformas al estilo de CAM4 entiendo que es un tipo de autopornografía nada censurable y totalmente en boga.

8- ¿Crees posible un empoderamiento comunitario de las disidencias sexuales a través del uso del internet?

Absolutamente sí. Todavía no hemos explorado todo lo que nos ofrece internet, no nos hemos empoderado, las redes fluyen y aparecen nuevas formas de compartir y comunicarse para trabajar por objetivos comunes. Debemos combinar el trabajo comunitario a partir de la comunidad cercana en que nos desenvolvemos, en el ámbito local, y la inconmensurabilidad de internet.

9- ¿Hay algo más que quieras compartir con nuestra audiencia?

Estoy escribiendo mi segundo libro, un ensayo sobre el acto de enterramiento en la performance que analiza el trabajo de artistas como Ana Mendieta, Marina Abramović o Sophie Calle en peculiar diálogo con fenómenos como Lady Gaga. Se va a titular Enterrados. El ocaso de los cuerpos, llevo aplazando su final muchos meses y es que mi trabajo me impide sentarme a escribir todo lo que quiero cuando quiero. A menudo he de esperar, dejo reposar las ideas, comento con colegas filósofos, artistas, amigos, es estimulante y me enseña mucho. Me gustaría contactar con otras personas que investiguen este u otros temas similares para compartir opiniones, ampliar horizontes e incluso emprender colaboraciones. Tengo una tendencia natural hacia el diálogo y el debate, invito a quien quiera a ponerse en contacto conmigo a través de mi página www.marisolsalanova.com o mi mail marisol@marisolsalanova.com, muchas gracias.

* Marisol Salanova es Licenciada en Filosofía por la Universidad de Valencia en España, Máster de Producción Artística y futura Doctora en Bellas Artes. Crítica cultural y curadora, dirige además su propia editorial desde 2012, publicando diferentes ensayos de autores jóvenes sobre Arte Contemporáneo. Ha participado como editora en la sección de publicaciones de la feria ARCO Ifema Madrid este año y colaborado con varios medios internacionales como la revista de diseño y arquitectura Arquine México, el magazine de Ivorypress London Turn On Art, donde escribe con regularidad, y ArtPulse Miami. Docente en seminarios y workshops ha impartido cursos en la Universidad de Oxford, la Universidad de Brighton, Berkeley… El ciberfeminismo ha sido una materia clave en sus clases, la última en el centro CAMON de Madrid hace unos meses, realizando un pionero recorrido histórico y filosófico en torno a sus orígenes y vínculos con el arte. Su trabajo Machinima Sexual Choreographies, sobre el sexismo en los videojuegos, participó en el Festival de videoperformance online Low Lives 2011, con el patrocinio del New York State Council on the Arts. Formándose constantemente, entre sus campos de acción está el performance art, ya que siempre le ha interesado lo escénico por cursar muy temprano la carrera de teatro abandonándola pronto pero llegando a actuar con la compañía Vivarium Studio de París. Siempre viajando, leyendo, embarcándose en nuevos proyectos, en Nueva York ha gestado la próxima exposición que curará y que se inaugurará en octubre, una individual del artista Juanli Carrión titulada ONSTAGE.

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