Otro porno es posible: hazlo tú misma

Otro porno es posible: hazlo tú misma

por Ars Eroticas

Depiladas, perfectas y siempre receptivas. Así es como normalmente se representa las vulvas. Son objetos aislados, moldeados y utilizados para un solo fin, el placer. ¿El placer de quién? De los hombres por supuesto. Hasta ahí ha llegado su dominación heteropatriarcal sobre nosotras. Las agarran, las utilizan a su antojo y se las apropian para su disfrute. Pero decimos basta. Basta de utilizar el cuerpo de las mujeres como reclamo publicitario, como ilustración para atraer las miradas, como objetos de deseo. Nuestras vulvas son solo nuestras. A las mujeres nos han educado en una sexualidad llena de represiones y de miedos. Del miedo de ser la puta, de disfrutar libremente del cuerpo que nos pertenece. Nuestro cuerpo es político y debemos utilizarlo para de-construir lo asumido. Para darle la vuelta a este sistema establecido. La tendremos llena de pelos, arrugada, estirada, con los labios finos o gruesos, con el clítoris salido, pequeño o grande. La tendremos como la tengamos, y no por ello es menos bella. No queremos que normativicen nuestras vulvas. No queremos que nos digan cómo debemos disfrutarlas y sentirlas.

     La industria pornográfica se ha ocupado durante muchos años de clasificarlas y de guiar nuestros placeres. Para muchas personas el porno es una fuente de educación sexual mediante la cual se aprenden roles y prácticas, que más tarde llevamos a la cama. Pero, ¿para qué y con qué fin se crea este tipo de cine? Principalmente para satisfacer los deseos y las fantasías de los hombres heterosexuales, que hasta hace muy poco han sido los únicos en filmarlas. Para romper esta norma, en los años 90 en Estados Unidos surgió el Postporno como confrontación al porno tradicional o mainstream. Sirvió para dar rienda suelta a todas las ideas que bullían en las cabezas de personas que no estaban de acuerdo con la representación del sexo que se hacía. Pero, en  realidad ¿qué es el Postporno?

    Como en todo, cada uno de nosotrxs tenemos nuestra opinión y nuestra forma de ver y descubrir qué es el Postporno. María Llopis en su libro El postporno era eso, lo califica de esta manera: “es una visión más compleja del sexo que incluye un análisis del origen de nuestro deseo y una confrontación directa con el origen de nuestras fantasías”.

     El término postpornografía lo acuñó Wink Van Kempen para definir un tipo de producto pornográfico en el que el objetivo era que las personas que vieran porno no lo hicieran solo para masturbarse sino que cambiaran la visión a un enfoque de crítica, humor y política. De aquí es de donde Annie Sprinkle tomó prestado el término para su performance Post Porn Modernist Show, con el cual empezó toda esta revolución, y es que como ella misma afirmó “la respuesta a mal porno no es negar la pornografía, sino hacer buen porno tú misma”.

     Se relaciona el Postporno con el movimiento Queer y el postfeminismo principalmente, que luchan contra la heterosexualidad dominante. A partir de aquí, las obras y las artistas se fueron sucediendo, Itziar Ziga, María Llopis, Diana J. Torres, Beatriz Preciado, Erika Lust, Virginie Despentes o Liandra Dahl, quien dijo “Produzco y aparezco en pornografía porque quiero devolverle al cine para adultos los cuerpos naturales, el sexo real  y la verdadera química. Quiero que la atención esté puesta en los orgasmos reales y en la conexión auténtica entre la gente teniendo sexo. Para mí producir porno no se trata de encontrar a la gente más hermosa y hacerlas desempeñar una serie de movimientos”.

     Ellas publican libros, filman películas o ruedan cortos en los que la sexualidad femenina es la constante. Unos cuerpos que demandan sexo, placer, sudor y orgasmos que sean más afines a la realidad. A veces se tiende a pensar que este tipo de porno es exclusivamente para mujeres porque contiene más relato erótico o cuentan con una escenografía más cuidada. Se cree que el soft sex es para ellas porque pueden ver dañada su sensibilidad viendo sexo duro. Pero no es así, el Postporno ha servido para reivindicar que las mujeres también vemos porno y nos gusta.

     A diferencia del porno tradicional, el Postporno no sólo se ofrece como objeto para ser contemplado, sino que interactúa e involucra al espectador o la espectadora, como afirmó Itziar Ziga “Lo maravilloso del postporno es que nosotras lo ideamos, lo proyectamos, lo reivindicamos, y lo ponemos en nuestro propio cuerpo. Aquí no hay distancia entre quien teoriza y quien practica”. El Postporno va mucho más allá, no son solo películas, son performances, espectáculos en vivo, talleres de eyaculación femenina y mucho más. De lo que se trata es de reivindicar, de apoderarse del cuerpo como arma política y de crítica. Defender que quien manda sobre nuestras vulvas, vaginas y nuestros placeres somos nosotras.

Logo ArsArs Eroticas es un espacio en el que queremos de-construir y analizar las relaciones sociales con un enfoque de género y de manera multidisciplinar. Hablamos sobre sexo, sexualidad, feminismo, género, arte y sobre todo aquello que nos importa. Ponemos la lupa violeta en los asuntos públicos, privados y políticos.

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