Lxs revolcaditxs en la Calle de la Amargura

 Luisa, g. Tolentino

¿Qué desafíos tenemos en América Latina para definir lo Queer? En caso que pudiera ser definido. Y ¿Qué tanto podemos rastrear en lo Queer para imaginar formas Otras para nombrarnos? En consideraciones desde lo local.

Nótese que lo Queer lo lían con la identidad, cuando la intención es más cercana a un sentir-se identificadx.

El propósito de este deshilachado, es un ejercicio para hacer atraer las nociones que le dieron origen a lo queer como nombre. Así, ¿cómo pensar desde los significados de la noción a principios del siglo xx? Con la intención de imaginar desde lo inmediato. Imaginar con las relaciones que ha establecido mi propio cuerpo, no sólo en las acepciones de práctica sexual, sino que además, comencemos por creer que somos capaces de expresiones Otras.

Ya Diego L. Sanromán (2007), había aportado al Diccionario Crítico de Ciencias Sociales que “en el inglés británico de comienzos del siglo pasado, lo queer se decía de alguien que pasaba por apuros financieros, que se encontraba en la Queer Street (en la calle Queer o en la Amargura, si se prefiere).”[1] Entonces, queer también es andar quebrado, no sólo a la alusión del quiebre en la cadera mientras caminas, o el quiebre en la caída de la mano cuando hablas, sino un quebranto de dinero. Bolsillos rotos o echados hacia fuera. Al revés.

En este tono, es curioso que conozca físicamente dos calles de la amargura. Una en Xalapa[2], Veracruz, a la que actualmente se le conoce como calle Revolución. Así, tal pareciera que ha habido una rara intención por jugarnos chueco en un simbolismo. Pues la instrucción es salir por “el costado” de la catedral (algo así como Adán y Eva), cruzar y leer su placa. Así, cuando bajas y doblas a la derecha, te lleva al palacio municipal de la ciudad, y a la izquierda te lleva al in-mueble del gobierno estatal. Entonces, se puede entender que la Calle de la Amargura está triangulada entre los dos niveles de gobierno (municipal y estatal) y el otro poder que es un catolicismo resignado más no re-significado.

Por si fuera poco, también nos encontramos que a su altura, en la siguiente calle (Clavijero)[3], está el Cabaret, como el sitio de encuentro entre la diferencia multicolor.

 

Si además sumamos que el Parque Juárez (se encuentra al frente), tiene muchas atracciones ya entrada la noche, pues el “Mirador” mira desde la rendija y “El Esclavo” del ágora[4] se libera de las cadenas para ser preso de sus deseos.

En esta geografía tan local, Xalapa, ofrece que sentir la noche, ahí, es diferente a la de cualquier ciudad, pues los pesos de simbolismo se contonean y hacen aún más turgentes sus subidas y bajadas. Por otro lado, si pienso en su leyenda, me hace considerarla con otra sugerencia; la cual data en épocas de la Revolución: Se cuenta del noviazgo de una muchacha con un profesor, éste siempre se desviaba de su camino a la escuela para pasar a verla, así fueron varios meses en los que ya imaginaban sus vidas unidas en matrimonio. Inicia la revuelta por derrocar a Porfirio Díaz y el joven se alista, pero ya no regresa. Ella; apesadumbrada, vestida de novia y llevando entre sus manos un ramo de jazmines, caminaba por la calle preguntando por su amado. Los niños hacían mofa de ella, así que su madre la resguardó entre los muros, allí murió prematuramente de amargura[5]; de ahí el nombre de la calle. El afecto también se vincula, y ante el amor mal o no correspondido, se alega que se anda cacheteando, de hocico o de nalgas en la calle de la amargura.

La otra Calle de la Amargura; está justo en mi pueblo, Acultzingo[6], también en Veracruz; esta calle lleva al panteón municipal. Así cuando lxs deudxs llevan a sus familiares en hombros, es precisamente para hacer transitar una calle de amargura hasta llegar al depositario final de otra vida más. La forma que ofrece esta calle con el conjunto que le rodea, ofrece el parecido con un escalón, un acento en la Avenida Unión, pues ese escalón forma un descanso para mirar entorno y recontinuar con la ligera pendiente, ya sea hacia arriba o hacia abajo.

En ambas calles, es despedir a quien ya no regresará, a quien se fue, a la misma ausencia, o mejor aún, aquello que no está y que se ha quedado de otras maneras; y que quizás quede… “la mala presencia”, “lo que no nos gusta”, “lo que no corresponde”. “Alguien que entró y salió despacio del silencio”. [7]

Si trato de atraer todas estas ideas a lo queer, son eso, intentos. Hilos en posibles tramas. En el repaso de la geografía que han conjurado esas leyendas, o bien, son esas leyendas las que han conjurado a la geografía. De ahí que he intentado este ejercicio, un rastreo desde la noción para atraerlo a mí, entre próximo y cercano, aquello con lo que también mi cuerpo ha dialogado.

Aquí pongo un acento, entre lo aquello que no está, destaca que lo queer no sólo es para figurar las prácticas sexuales, sino que lo queer transfigura y reconfigura sin contornos. Es liminal y abisal. Fronteras y profundidades. La posibilidad de imaginar desde y con lo mío, me es posible hacer materia. En estos llamamientos, también atraigo otra noción, la cual está en lo revolcadito. Aquí, pronto entiendo que de un estar, es a un ser, y luego a un hacer.

Lo revolcadito, es una categoría muy particular que Doña Mary[8] atribuye. Ella califica de revolcaditxs a quienes no están tan prietitos y que “pasan” (haciendo un ademán con su mano derecha confirmando un más o menos y que acompaña con la mirada en un ahí se van).

En ese mismo lado, pongo al revolcadito con el revolcón. Sí, en la práctica del tener, del ser y también del hacer. El revolcón de cama como práctica.

De y en estos modos, puedo apoyarme para pensar en idearios que me den sentido. Precisamente porque esos idearios están matizados a partir de referentes comunes.

Así, desde esos lugares e idearios, habiéndoles caminado, habiéndoles conocido, habiéndoles escuchado y sentido. Sólo puedo decirme como revolcaditx en la calle de la amargura.

[1] Diego L. Sanromán (2007) “Teoría Queer”: Entrada en el Diccionario Crítico de Ciencias Sociales (Coord.- Román Reyes), Tomo III. Editorial Plaza & Valdés (Madrid / México). ISBN: 978-84-96780-14-9; 84-96780-14-7.

http://colaboratorio1.wordpress.com/2007/10/06/queer-teoria/ Recuperado el viernes 12 de abril de 2013, a las 15:54 horas.

“Pero es también a lo largo del siglo XX cuando todos estos contenidos se organizan primariamente en torno al núcleo simbólico del sexo y el género, de los deseos y de los afectos.”

 

[2] https://www.google.com.mx/maps/@19.527408,-96.923127,3a,15.8y,254.54h,77.12t/data=!3m4!1e1!3m2!1suckRUnL7quvYiDlAEGh8Vw!2e0

 

[3] https://www.google.com.mx/maps/@19.5274234,-96.924518,3a,75y,81.18h,82.6t/data=!3m4!1e1!3m2!1sX4Xhz3aWC-L2Zws5iL04zA!2e0

 

[4] https://www.google.com.mx/maps/place/Teatro+-+Galeria+%C3%81gora+de+la+Ciudad/@19.526139,-96.924016,2a,90y,90t/data=!3m5!1e2!3m3!1s-cD-zdR0jIZ4%2FT-0GKJ24OHI%2FAAAAAAAAABw%2FysrDXj073ps!2e4!3e12!4m2!3m1!1s0x85db2dfed0a39829:0xac326678309d67f5!6m1!1e1

 

[5] http://www.xalapaveracruz.mx/la-calle-de-la-amargura-revolucion/

 

[6]https://www.google.com.mx/maps/place/C+de+La+Amargura,+Parque+Nacional+Ca%C3%B1%C3%B3n+del+R%C3%ADo+Blanco,+Acultzingo,+VER/@18.7230739,-97.3098985,3a,90y,162h,90t/data=!3m4!1e1!3m2!1sNn4gJvqmzkWcpCHDP-3AhQ!2e0!4m2!3m1!1s0x85c50902c17d5127:0x9a51ee706663c7d5!6m1!1e1

 

[7] Manifiesto gordx, de Constanza Álvarez. http://missogina.perrogordo.cl/manifiesto-gordx/

 

[8] Ella es una viejecita de Yolomécatl, Oaxaca y cuenta con 86 años de edad.

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