Fat power attack

Fat power attack

Texto: Andrea Barragán

Las fotos que aquí se presentan son el registro de un flashmob que se realizó el 28 de agosto en el que se citaba desde la insumisión de lxs cuerpxs a comer alimentos de alto contenido calórico enfrente de un gimnasio de grandes ventanales ubicado en la zona marica de Bogotá.

  Alcanzamos a ser alrededor de 10 personas las cuales, en medio de risas, besos y comida, disfrutamos de esta intevención frente a un gimnasio llamado Bodytech, la cual fue una acción sencilla pero totalmente contundente y directa. Allí establecimos un diálogo visual con lxs deportistxs domésticos, quienes entre risas padecían cada pedaleo de la clase de spinning. Tal fue el impacto que el instructor apagó la luz del salón; nocreo que para lograr mayor concentración -ni ellxs ni nosotrxsdejábamos de vernos-, sino más bien como acto para velar la acción.

  Por lo tanto, puedo pensar que la acción fue un éxito y no sólo por eso sino por lo divertido que resultó celebrar, erotizar, desobedecer; desafiar desde el placer de nuestrxs cuerpxs gordxs insumisxs, que se resisten a entrar dentro del modelito de cuerpx hegemónicx.

   Que este gimnasio se llame Bodytech es un rótulo bien particular que ejemplifica muy bien cómo se han popularizado e incorporado las tecnologías corporales para producir y reproducir cuerpos-máquina obsoletos que se tonifican para verse bien, más no para hacer uso de los mismos; de lo contrario los cuerpos se ejercitarían directamente en el entorno y no como hamsters en una rueda giratoria.

   Cuerpos de consumo que se exhiben cuando se ejercitan, como ya lo decía Walter Benjamin en El libro de los pasajes: la incorporación de los pasajes en la ciudad hacia un nuevo paisaje citadino en el que la burguesía se habría posicionado como élite -ahora no se exhiben sólo joyas y lujos para ser deseados, también se exhiben maniquíes vivientes como naturalezas muertas, artilugios domésticos, escenas silenciosas (still-life) contemporáneas dispuestas allí como aperitivos para ser comprados y adquiridos, pero tan artificiales y aburridos como las obras pictóricas de ese estilo artístico.

  Es así como el velo o sesgo que se interpuso sobre esta acción, me resulta completamente significativo, en donde un régimen de visualidad y representación decide censurar su aparición para cortar un canal de comunicación con unxs cuerpxs que se salen del canon de sus aspiraciones. Como sucede en la vida diaria, la representación hegemónicos encubre la diversidad de cuerpos que habitan las calles, sin darse cuenta de que al apagar la luz cedió la espectacularidad a nuestrxs corporalidades animando la fiesta, recordando una vez más que: “cuando se apaga la luz empieza la función”.

  De ésta manera, este fat power attack invita a ampliar la escena, a empoderar nuestros cuerpxs gordxs y salir a las calles para resistir, celebrar reafirmarnos ensanchando hasta romper este canon incómodo de cómo deberían ser, verse y sentirse.

Participantes del flashmob:

Patricia A. / Damián Acosta / Andrea Barragán / Solvey Delgado/ Carolina Esguerra / Adriana Hernández / Diana Pulido / Marcela Salas / Mabel Vargas

Fotos: Mabel Vargas y Solvey Delgado

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