Reseña de la película “Fat girl” de Catherine Breillat

Reseña de la película “Fat girl” de Catherine Breillat

por Amado Cabrales

A Ma Soeur!

Dos hermanas en oposición, en competencia y complicidad para alcanzar su plena sexualidad. Dos cuerpos en conflicto, uno anegado del placer en convite y otro objeto-fetiche, buscado y deseado. Ambas en búsqueda de perder su virginidad, ambas de vacaciones, aburridas, tarareando una canción:

Me aburro de 6 a 10
de 6 a 10
Toda mi vida
de noche y día
Me aburro tanto
Si solo pudiera encontrar
vivo o muerto
un hombre, un cuerpo
un animal
No me importa
solo soñar

     Anais y Helena son hermanas, están de vacaciones en lo que probablemente es el sur de Francia. Salen de su aburrimiento caminando. Salen al pueblo, lejos de su retiro familiar en la residence. Buscan algo, lo que sea, sea hombre o animal. Es entonces que encuentran a Fernando.

     A Ma Soeur! (léase A mi hermana! 2001) con una trama aparentemente simple y plana, logra el extrañamiento frente a cuestiones de temática adolescente: el despertar sexual, el verano, las relaciones entre hermanos, incluso el aburrimiento como principio de acción, pues Fat girl, como fue titulada en inglés, las trasciende, profundiza, mas allá y se interna en sus detonantes, los expone y ridiculiza al mismo tiempo que critica la superficialidad y voyerismo con que son tratados.

     Catherine Breillat (36 fillete 1988, Romance 1999) crea en el film personajes borrosos, carentes de pasado y llenos de contrariedad, y por lo tanto de realidad. Coloca dentro de la trama la sexualidad femenina, la vuelve el sujeto de análisis visual, y desde su perspectiva amoral, desgrana poco a poco los mecanismos de sumisión cultural del cuerpo y mente de las protagonistas, exhibiendo de manera cruda sus respuestas a tal sometimiento, sea consciente o no.

     El papel de la cámara es paciente, toma su tiempo para observar el letargo de las vacaciones de Anaís y Elena. Se mantiene en medios planos y contempla, hace sutiles paneos a la hora del torpe cortejo de Fernando en la habitación, y se abre poco a poco para recordar al espectador que no está solo. Los rostros de Anaïs y Helena son el objeto de los close ups que revelan sus diferencias y afinan sus coincidencias. Reveladora es la escena de ambas frente al espejo, en donde a partir de sus diferencias físicas encuentran en sus ojos la condición esencial que las hace ser iguales.

     Entre el hecho de que Anaïs sea gorda o quiera perder su virginidad con un desconocido al que no ame y la alienación y aparente soledad a la que la confina su hermana y su familia porque Helena es más bella o semejante a su madre, ambas hermanas son tratadas bajo un parámetro que las rivaliza y confronta y que impide se apoyen mas allá del simple solaparse sus aventuras sexuales.

    Anaïs encubre y cuida a Helena a pesar de sus insultos y malos tratos, y lo que lo hace posible, más allá de la camaradería de hermanas, es el reconocimiento de Helena como un igual, con las mismas necesidades y deseos: aquello que ven ambas en el espejo es su condición de mujer. Ambas son torpes en lo que respecta expresar su sexualidad al sexo opuesto: juegan a seducir, Anaïs con las barandillas de la alberca, frotándose aceite sobre la plancha de la alberca, Helena con Fernando, quien literalmente la obliga a tener sexo con ella, mediante alegatos aberrantes.

    Las diferencias físicas y de perspectiva ante la primera vez llevan, por un lado, a Helena a topar con pared con su ideal del amor con sexo como medida para perder la virginidad en donde es tratada como un objeto del cual se vale Fernando como un medio para una satisfacción unilateral y misógina. Anaïs, por otro lado, defiende hasta la última toma su falta de creencia en los mecanismos que la llevan a la marginalidad de su cuerpo, de su derecho a la satisfacción sexual y al placer.

    A pesar de lo que sugiere el titulo en inglés, la obra de Breillat no versa solo sobre los problemas que conlleva tener un físico como el de Anaïs, sino en mostrar en clara dualidad las desventuras sexuales de dos hermanas. Cómo éstas son sometidas bajo los cánones de belleza, aspiración-obligación social de tener un cuerpo lo más apegado al icono sexual para poder disfrutar de la sexualidad.

    Son muchos los temas que saltan en la hora y media de película, que no pueden ser tratados sin el terrible spoiler, razón por la cual dejo al lector que haga sus propias opiniones al ver el filme. No obstante, un comentario final: la escena de los camiones acechando el pequeño auto con madre e hijas a bordo, es por demás tenso, y encaja perfectamente en un ambiente de violencia hacia la mujer por parte de los personajes masculinos de la película.

Encuentra más de las críticas de Amado Cabrales en la revista F.I.L.M.E.

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