Carnita, tripitas y moronga

Carnita, tripitas y moronga

Cine sangriento de cuerpos desparramados en todas sus dimensiones

1897 París, Francia. Es este el primer escenario de una tendencia teatral dedicada a la crueldad, el escándalo y el asombro terrorífico. En la calle de Chantal número 20 se exhibieron las representaciones del Grand Guignol. L&s espectador&s que ahí acudían solían gritar por las barbaries que estaban observando, no salían despavorid&s por saber cuál sería el destino trágico de l&s personaj&s, y debido a ello, se desmayaban a causa del impacto de los horrores perpetuados en contra de hombres y mujeres víctimas de atroces y escalofriantes actos. Esto para el teatro y sus administradores era una forma de medir su éxito. Cada acto era organizado metódicamente, entre más realista mejor.

    Una de sus estrellas principales, la actriz francesa Paula Maxa (1898 -1970) sufrió a lo largo de su carrera histriónica cientos de violaciones, mutilaciones y muertes. Los datos encontrados no coinciden en las cantidades sobre las muertes inhumanas que sus personajes sufrieron, pues en algunos textos se habla desde 358 hasta 30.000 veces, en lo que sí concuerdan, es en que ella fue nombrada como “la mujer más asesinada del mundo”, en algunas ocasiones de manera espantosa y, cabe decir, con bastante ingenio. Por ejemplo, apuñalada con un arma invisible, devorada por un puma o al ser besada por un leproso.

    En este Gran Teatro de Marionetas los seres humanos eran representados desde una perspectiva brutal y cómica a la vez. De modo que la crítica social sobre la existencia era un punto relevante en la dramaturgia de este género. Recordemos que entre una obra de terror dramático se intercalaba alguna comedia. En el teatro se programaban varias obras breves al día, cuya finalidad era involucrar al público en las historias sobre muerte, erotismo y locura, procurando hacer de lo predecible algo insoportable y de la trama algo absolutamente inesperado.

    Su último director, Charles Nonon, desarrolló técnicas para simular varios tipos de sangre, los cuales se usaban para maquillar heridas recientes, heridas más viejas e, incluso, sangre coagulada, así también, creó sangre comestible para aplicar en la boca y sangre que no irritara los ojos.

    De manera irónica el final del Grand Guignol (1962), entre otras cosas, fue la aparición y éxito del cine que cada vez fue acaparando a más público.

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   Ironía si, por que al Grand Guignol se lo considera el ancestro de los subgéneros del cine terror sangriento, cuya filmografía es extremadamente abundante, este subgénero representa uno de los resurgimientos fílmicos del siglo pasado y aún continúa gestando nuevos tipos de público y de narrativas estéticas para alimentar lo torcido, lo asqueroso, lo inmoral…

   Algunos historiadores consideran a la película Blood Feast (1963), del director estadounidense H. G. Lewis, como la primera del género gore. Pero revisando el linaje del subgénero, se menciona que el director nacido en Kentucky, E.U.A, D.W. Griffith, -con una filmografía de más de 250 títulos desde 1908-, es el primero en filmar la mutilación realista del cuerpo humano (Intolerance, 1916).

   Gore que refiere a lo híper sangriento y a la destrucción del cuerpo físico, incluso, no importando tanto el motivo sino el suceso, además con amplias dimensiones:

gore asiático, giallo, splatter, body count, slasher, slapstick, gorno y cine mondo.

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Si le has perdido el asco a comer palomitas con mucha salsa valentina mientras ves alguna de estas cintas, en este texto incluiremos una breve selección para disfrutar.

    El gore como subgénero, suele antecederlo en las fichas técnicas los géneros del western, thriller, o crimen. Algunas joyas son: El topo (Dir. Alejandro Jodorowsky, 1970); La masacre de Texas (Dir. Tobe Hooper, 1974); Ratas de la ciudad (Dir. Valentín Trujillo, 1986); la saga de Final Destinatio, especialmente la 3ª (Dir. James Wong, 2006); Martyrs (Dir. Pascal Laugier, 2008); Reservoir Dogs, (1992), Kill Bill vol. 1 y vol. 2 (Dir. Quentin Tarantino, 2003 y 2004). En el caso del gore asiático mezcla también de terror psicológico, cine samurai y clara influencia del manga –término acuñado por el artista japonés del periodo Edo, Katsushika Hokusai (17601849). Dentro de este tesoro fílmico tenemos las cintas: Ricky oh (Dir. Ngai Choi Lam -Simon Nam-,1991); Battle Royale (Dir. Kinji Fukasaku, 2000); Ichi the Killer (Dir. Takashi Miike, 2001); Old Boy (Dir. Chan- Wook Park, 2003); y su vertiente europea, el cine giallo, bajo la firma del romano Lucio Fulci con sus filmes: La verdadera historia de Beatrice Cenci, Las 7 puertas del infierno (1969, 1981); Rojo Profundo, Suspiria y Phenomena (Dir. Dario Argento, 1975, 1977 y 1985).

    En cambio, el término de splatter, se refiere al sonido de las vísceras al salirse del cuerpo, como en La noche de los muertos vivientes (Dir. George A. Romero, 1968) y Bad Taste (Dir. Peter Jackson, 1987). Pero, si hablamos del body count, agregamos: Pesadilla en las calles del infierno (Dir. Wes Craven, 1984); Viernes 13 (Dir. Sean Cunningham, 1980). El slasher tiene su obra cumbre en Halloween (Dir. John Carpenter, 1978), y el «splatstick» (un acrónimo de «splatter» y «slapstick»), es decir, el gore de comedia podemos citar a las cintas Evil Dead (Dir. Sam Raimi, 1981); Blood for Dracula (Dir. Paul Morrisey, 1974); Braindead (Dir. Peter Jackson, 1992) y, Pet Cemetary (Dira. Mary Lambert, 1989) película basada en la novela homónima del escritor estadounidense Stephen King. A la lista le sumamos el gorno, otro acrónimo de «gore» y «porno», caracterizado por imágenes de violencia explícita, pornografía y tortura. Sus inicios pueden verse en algunos de los filmes de la británica Hammer Productions, por ejemplo, en Drácula (Dir. Terrence Fisher, 1958). En la actualidad las películas de este subgénero más conocidas son Hostel (Dir. Eli Roth, 2005) y, Saw (Dir. James Wan, 2004). Por último queda el denominado cine mondo. Los italianos Gualtiero Jacopetti y Franco Prosperi estrenaron su cinta Mondo cane (Mundo perro) en 1962, que mostraba a manera de un documental lo bizarro y extravagante del mundo humano. Por dar un ejemplo: se realizan recopilaciones de eventos alrededor de varias culturas y se las une a través de una narración. Quizá una de las escenas filmadas más impactantes está en el “opening”, y aquella de los rituales de una tribu en la que sus celebraciones duran 3 días y 3 noches, en donde, como relata el narrador, la mayoría de sus miembros ya han probado carne humana. De aquí se derivan también las llamadas cintas snuff, que aunque no hay ninguna evidencia de que existan, sí las hay con escenas explícitas reales de muertes en accidentes, fusilamientos, violencia extrema, etc., pero que no son propiamente de ese género pues ningún actor o actriz se le ha indemnizado por morir en escena. Un caso aparte es la espeluznante cinta del subgénero guinea pig, actualmente prohibido en Japón, ya que en algún tiempo se creyó que se trataba de hechos auténticos de tortura y asesinato Flower of Flesh and Blood (Dir. Hideshi Hino,1985). Y para no relatar la historia sólo se dirá que el personaje del samurai termina engullendo una parte del cuerpo de su víctima.

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   Todas las personas disfrutamos poder presenciar cosas peligrosas y salir ilesos, eso lo saben perfectamente los que realizan los filmes, por esa causa se han derrochado miles de técnicas, recursos y efectos para lograr destrozar nuestra tranquilidad en las salas de cine, mostrándonos experimentos psicológicos fallidos, muerte, incesto, violaciones, accidentes atroces, contagio de enfermedades mortales, secuestros, locura, tortura física y mental, encierro, asesinatos, canibalismo.

*    El último ingrediente de nuestro menú cinéfilo son los filmes de crimen-drama y horror sangriento sobre asesinos caníbales. Una de las prácticas ancestrales que tienen origen en diversas culturas de Mesoamérica, Sudamérica y África, ya que formaba parte de sus rituales religiosos. A diferencia de la antropofagia, el canibalismo se realiza con la finalidad de “absorber”, mediante la ingesta de alguna parte del cuerpo del “otro”, su esencia energética, es decir, poder poseer sus dones: fuerza, inteligencia, carácter, etc. Cintas como Las colinas tienen ojos (Dir. Wes Craven, 1977); El cocinero, el ladrón, su esposa y su amante(Dir. Peter Greenaway,1989); Tomates verdes fritos (Dir. Jon Avnet,1991); Ciudadano X (Dir. Chris Gerolmo, 1995); Dahmer (Dir. David Jacobson, 2002); Sweeney Todd(Dir. David Moore, 2006); y, Rohtenburg (Dir. Martin Weisz, 2006). Sin duda una selección para aquell&s de estómago curtido que les dejará un buen sabor de boca.

¡Buen provecho!

Por SALCON | Magalli Salazar_31 Agosto 2014

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