El reconocimiento y los cuidados en la resolución de conflictos a través de la performance

El reconocimiento y los cuidados en la resolución de conflictos a través de la performance

Por Lorena Méndez Barrios

Texto sobre La performance Días Rojos. El sonido del malestar y el sonido del gozo…
Lorena Méndez/ La Lleca (Rocío Nejapa/Fernando Fuentes)
Santa Martha Acatitla, prisión de mujeres, zona de castigo. Ciudad de México
Imágenes: Archivo de La Lleca  2019

Uno de los propósitos más importantes de la propuesta La Lleca1, es profundizar en los actos afectivos, para hacer conciencia de aquello que nos afecta y nos violenta. La reflexión a través del trabajo sensible con el cuerpo y nuestros sentidos prepara el terreno para la experiencia significativa, que sucede a través de la performance. Detectar la comunicación violenta en nuestras vidas para movernos de lugar a través de un acompañamiento respetuoso y de la práctica de los cuidados, es una de nuestras tareas con los grupos de personas en reclusión.

Tener una fuerte depresión, y estar enojadas, es común en los castigos de mujeres que se encuentran en prisión. Estar aisladas, y no poder moverte mas que en un pequeño espacio ocasiona una serie de malestares emocionales y físicos. Cuando llegamos La Lleca a la zona de castigo, les contamos que es aquello que nos mueve para estar con ellas. Es a través de nuestra propia historia (como método para compartir en grupos complejos) que hacemos el primer puente para reconocernos semejantes a ellas, con sus resistencias, rebeldías y malestares. De inmediato pasamos a los ejercicios de respiración para poder estar en el presente y concentrarnos en el viaje que iniciaremos. Posteriormente nos conectamos a través de la energía y de varios juegos con el cuerpo, y algunos con la palabra, el sonido, y el movimiento.

Los cuidados están siempre presentes, y posibilitan una atmósfera de respeto y expresión importante para que ocurran los actos performativos, y mágicos, detonantes de sentires y pensares que nos llevan juntas a la reflexión y a la profundidad de nuestra alma.

Realizamos una performance en la cual, uno de los propósitos fue detonar actos significativos con el cuerpo y la voz para buscar una liberación emocional, y el principio de un proceso de sanación, además de ir contra la atmósfera del encierro, y el dolor. Sentimos mis compañeras y yo al principio de la sesión, la dureza de quienes desconfían de personas extrañas, pero nos desnudarnos con nuestras propias historias, y mostramos la alegría de estar con ellas después de una serie de negociaciones, haciendo posible ese momento de mirarlas y de poder abrazarlas. Convertir el encierro en otra realidad es nuestra gran ilusión y se los hicimos saber.

El enojo en los cuerpos de las compañeras, era el primero de los conflictos, y una de las problemáticas; la desconexión afectiva entre ellas por sus malestares y diferencias.

Fue también el deseo de llevarlas con nosotras a otros lugares, y la rabia de la injusticia, lo que hizo que en aquella sesión inventáramos unas partituras con unas preguntas sobre nuestras emociones, y que respondiéramos sobre la intensidad de lo que sentíamos con rayas cortas, y círculos que se convertirían en sonidos provocados por pequeñas piedras que golpeábamos contra los barrotes.

Colocamos las únicas sillas que teníamos en forma de vagones de un tren, mirando hacia la puerta de la celda, pegamos cada una nuestra partitura en los barrotes que teníamos a nuestra derecha, para verlas, mientras hacíamos la impetuosa interpretación.

Lo mejor del tren. Fotografía que documenta el performance hecho con mujeres en reclusión. Descripción: Mujeres sentadas en fila en un aula de castigo diciéndose secretos.

Lo mejor del tren

Ahora cierro los ojos, y siento la interpretación de Sol (seudónimo) que nos dijo que tenía mucho enojo, y mucho trabajo personal para sanar sus emociones, por eso tenía tantas rayas…yo también, como ella, la acompañaba con muchas líneas cortas, que hacían intensa mi composición.

La otra acción que es una de sus preferidas, y que nos contaron, que en algunos momentos la hacen cuando no estamos, es la de “El sonido del afecto”, donde paradas, y derechas, después de hacer respiraciones para sacar un mejor sonido, colocamos nuestra boca entre dos barrotes, y sacamos el sonido hacia una celda vacía y cerrada. Lo hacemos con diferentes ritmos, repeticiones e intensidades, vamos gritando palabras; nuestro nombre, nombres de las compañeras, nuestro color preferido, y conceptos que trabajamos como solidaridad, fuerza, alegría, tejido, y por supuesto; “justicia”.

Temas

Temas

Poder gritar, hacernos cómplices, reflexionar juntas, decirnos secretos, hicieron posible el sonido del gozo entre nosotras.

Nuestro gran amor (o buscando justicia)…

Las miro, y recuerdo nuestro primer día, cuando nuestro amor no era este amor maduro  de quienes ya han vivido aventuras juntas….

Nuestro principio en la celda, en una celda de protección, en Iztapalapa, en Sta. Martha.  El principio de un amor que fue matizándose con los días, con las horas, con las risas, y con mucho llanto…

Rocío compañera de línea indígena y yo mestiza, recordamos ese primer día, cuando todo fue de una precisión brutal, pero sin ese amor que ahora sentimos… Recordamos el segundo día, con caos y abandono, pero al final con un fuerte amor. También recordamos el tercer día, con su hastío y soledad, pero con gritos de rabia, de la rabia de ellas, de nosotras performanceando…

 Nuestro amor, es el amor en un mundo perdido, pero real, el mundo de la prisión…

Los principios de las sesiones fueron empeorando, y nuestro amor fue creciendo al igual que nuestros gritos, que nuestra rabia, que nuestras risas, y nuestro gozo

Gritamos con alegría, gritamos con ilusión, gritamos con amor…

Gritando amor. Fotografía que documenta el performance hecho con mujeres en reclusión. Descripción: Mujeres paradas gritando hacia el exterior en fila frente a los barrotes de un aula de castigo.

Gritando amor

Las celdas se convirtieron en salas de vuelo, en interiores de trenes, en salas de concierto, en puntas de montaña desde las cuales gritábamos, en cabinas de grabación donde hacíamos sonidos salidos de las cuerpas. Las celdas son escenarios de nuestra danza, y por supuesto puentes entre la vida y la muerte…Todas estábamos del lado de la vida, sacando de las ilusiones pretextos para hacer mas fuertes y profundos las performances…La performance que es mi vida…

Nunca antes pensé que podía ser tantas cosas una celda, un abismo, un “no”, un vacío… Nunca pensé que podríamos inventarnos todo, todo sin tener recursos materiales, y objetos…Y tuvimos todo para viajar, para hacer música, para hacer danza, para hacer pintura, para hacer canto, para hacer  gráfica… Todo estaba en esa zona gris entre las celdas…

Nunca pensé que la performance fuera este tesoro tan grande. Y tampoco la performance pensó que Rocío y yo estuviéramos unos días vestidas por dentro, y por fuera de violeta, y rosa diamantina, y otros días de rojo, de ese rojo que reclama justicia. Rojo fue nuestro grito en todos los pasillos de la prisión mas grande para mujeres en la Ciudad de México…

(Tomado del diario del mes de agosto del 2019).

Despedida tren. Fotografía que documenta el performance hecho con mujeres en reclusión. Descripción: Mujeres sentadas en fila en un aula de castigo diciéndose secretos.

Despedida tren

 

  1.  «La LLeca» es una propuesta artística feminista continua de acompañamiento, performance, saberes situados, y pedagogía de los cuidados. Trabajamos con grupos de jóvenes libertarixs, personas en prisión, inmigrantes, estudiantes, y personas disidentes sexuales.

Lorena Méndez Barrios. Se formó en Comunicación Visual y Artes en México. Debido a su condición precaria pidió una beca para terminar su maestría en Artes Visuales en San Carlos, pero en el año de 1996, los apoyos sólo se otorgaban para estudios en el extranjero. Y por ello, terminó sus estudios de Maestría en la Universidad de Barcelona, y pudo hacer dos programas de doctorado en la facultad de Bellas Artes, y una maestría en Cultura Visual en la UB. Desde el año 2004 desarrolla propuestas en La Lleca, proyecto activista e independiente de acompañamiento e intervención artística con mujeres, adolescentes, personas de la diversidad sexual, y con hombres. Los afectos, los cuidados, los saberes situados, son parte de las herramientas que junto con la performance, las artes visuales, la pedagogía radical y de contexto, hacen posible construir una realidad con comunicación respetuosa dentro de lugares como: fronteras, prisiones, la calle, aulas con adolescentes, mujeres y jóvenes. La Lleca se ha convertido en un anti-método que se reproduce en México y en el extranjero a través de desarrollar propuestas de formación, y de viajar cada año a diferentes lugares para compartir “Cómo hacemos lo que hacemos”(título de un libro de La Lleca del año 2007).

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