Un cómic por Ernest Graves
[box type=»shadow» align=»aligncenter» ]Ernest Graves hace tebeos, performance, video… y ahora está aprendiendo a tatuar.
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Un cómic por Ernest Graves
[box type=»shadow» align=»aligncenter» ]Ernest Graves hace tebeos, performance, video… y ahora está aprendiendo a tatuar.
Foto-performance por: Joyce Jandette
tomar y beber de esta sangre que mes a mes re-crea la vida en mi, sangre mia, luna sangre
para unirme en comunión con las multitudes que me habitan
y honrar la única alianza siempre renovada y eterna
la que es conmigo.
…y salú por ponerme cachonda con lo que me sale del coño!

[box type=»shadow» align=»aligncenter» ] Joyce Jandette artivista transfeminista mexicana, egresada de la Escuela Superior de Música (INBA), trabaja de manera independiente y dentro de colectivas feministas a partir de diferentes lenguajes artísticos y teóricos (performance, video, música, foto, teorías y prácticas queer y feministas, etc.) para generar propuestas políticas que funcionen como espacios de resistencia a los discursos hegemónicos (sexofobos, homo-lesbo-transfobos, machistas, racistas, clasistas, etc.) y ampliar el imaginario de construcción y relaciones posibles entre sexos, cuerpos, géneros, deseos y afectos por fuera de los ejes normativos y binarios del sistema.
Revisa su blog: http://musicasvisibles.wordpress.com/ .[/box]
Por Julia Antivilo
Pruébame, conozco la manera, podemos hacerlo decía en esta canción esta gran filósofa norteamericana, Donna Summer. El video performance registra cómo funciona Aphrodisia. Podría parecer una cita cabaretera duchampiana, podría ser un ready-made del ready-made pero no. Aphrodisia, es un urinario, especialmente diseñado para que las mujeres podamos orinar de pie, es también un bidé y masturbatorio, es un todo, un instrumento de placer para uso cotidiano. Es el arte feminista al servicio de l@s espectador@s. Además es un instrumento político pues invita a subvertir la cotidianidad, lo privado, lo que es también político. Un espacio tan cotidiano como pudiera ser un urinario y/o bidé se transforma en un campo de empoderamiento de las mujeres a través del espacio de la intimidad, de la higiene y que a su vez, se abre para otras prácticas como la masturbación.
Es una creación que a través de la subversión performática celebra conocerse a sí misma a partir de actos cotidianos como podrían ser el orinar y o el lavado genital y también de la masturbación transformándolas en un acto de placer cotidiano que permite no sólo el autoconocimiento, sino también el empoderamiento para las mujeres.
Aphrodisia literalmente son los actos de Afrodita o Venus la misma quien todas conocemos como la diosa de la belleza y del amor. En rigor fueron actos, gestos, contactos que buscan placer sin llegar a una definición completamente acabada de estos actos. En la problematización de una moral equilibrada, en la Grecia Antigua, fueron las aphrodisia las que dieron a los placeres una preocupación sobre sus usos y en la que los filósofos fueron las voces que intentaron regular este campo. En la exploración de la problematización sobre una ética del placer este trabajo pretende, desde la performatividad, esbozar una propuesta política estética en torno al placer como una categoría feminista.
Actos de placer o el goce como categoría política
El placer es quererse. Es un acto de autocomplacencia, de autodeterminación, de satisfacción, es arrancarse la culpa por desear. Es un derecho el de disponer libremente del propio cuerpo y de disfrutarlo como se desee sin dañar a otra persona. Es ser nada más que feliz, lo que deberíamos tomarlo como un deber y exigirlo como un derecho. La condición necesaria para el amor es el autoamor, punto de arranque de cualquier apertura al placer. Para tenerlo es necesario conservar la atención constante en el centro de nuestro ser en todo lo que hacemos. Por ello se hace necesario una ética diferente que apueste, en este caso desde el feminismo, por el placer individual, por la creación de una ética autónoma, de la elección personal, que favorezca al individualismo tradicionalmente ajeno a las mujeres siempre dedicadas a los demás. El individualismo no significa mirarse todo el tiempo el ombligo sino estar abierta a las otras personas, a su descubrimiento y a la consolidación de la intersubjetividad para la cual la otra nos es necesaria en lo afectivo y lo erótico.
Con todo varias preguntas se nos abren ¿el placer sexual es el placer por excelencia? o, con mayor fuerza, ¿todo placer -por serlo- es necesariamente sexual? o ¿puede hablarse de placeres no sexuales? Aphrodisia es una interpelación a estas cuestiones pues lleva al placer no solo al sexo mismo con otra u otro sino con un@ misma y desde el autoplacer invita a transformar acciones cotidianas en un goce conciente, pues no hay nada más placentero que mear cuando nos urge y es un placer que puede llegar a calentar los pies. Asimismo cambiarse una toalla higiénica y poder lavarse después de varias horas en un día caluroso de mucho ajetreo.
Esto implica retomar, si se quiere, el viejo dilema de los «placeres superiores» frente a los «placeres inferiores»: los espirituales o del alma frente a los materiales o del cuerpo, que marcan la dualidad humana que tanto sufrimiento innecesario nos han ocasionado (Andolfi, 1987). La segunda pregunta nos plantea la cuestión de saber si toda ética es sexual o si la sexualidad es sólo una parte de la ética.
Graciela Hierro, filósofa mexicana, nos dice que “La ética feminista se ha «sexualizado» porque las mujeres, en tanto género, nos hemos creado a través de la interpretación que de los avatares de nuestra sexualidad hace el patriarcado. Sin duda, nuestra opresión es sexual; el género es la sexualización del poder”.1 La ética del placer se levanta de la crítica de la moralidad femenina tradicional, de un tejido que surgió con Diótima –citada pero no invitada a El banquete platónico, como apunta Luce Irigaray-, Hiparquia e Hipatia -a quienes rara vez se menciona en las historias de la filosofía- y Safo y tantas otras poetas presentes en el imaginario femenino.
El método feminista sigue los pasos iniciados con el despertar de la conciencia, generalmente con base en una situación de crisis existencial y sigue con la deconstrucción, mediante la ironía, del lenguaje patriarcal y la creación de una gramática y de una estética feminista. Este proceso, que nos da una nueva perspectiva, nos guía a modos diferentes de conocer y a las formas prácticas de ejecutarlos.
La ética feminista propone partir con la descripción del estado de cosas en el ámbito de la sexualidad e informarse a través de la ciencia social acerca de la profunda influencia de la cultura sobre la sexualidad, incluyendo las creencias del «sentido común», para destacar las visiones patriarcales que determinan el pensamiento masculino y femenino acerca del deseo amoroso o los llamados mitos de la sexualidad. Por ejemplo, la heteronorma, o que las mujeres son propiedad de los hombres o, en el mejor caso, su otra mitad; que la sexualidad daña a las mujeres por lo que su ejercicio requiere una justificación más allá de la sexualidad misma, como los hijos, la familia, la patria, la Iglesia entre otras; que el impulso sexual masculino es incontrolable y la violación es un delito que se origina a partir de los dos mitos anteriores, por mencionar algunos.
Con todo, Aphrodisia es una guía para el placer femenino, se propone un hito para la pasión y el placer femenino que pretende orientar la liberación de las mujeres a través del hallazgo del autoplacer. Es el apoderarse de su cuerpo y erigirse como jueza de sus elecciones éticas. Es una guía apasionada para liberar nuestro ser para el amor libre. Por el lado práctico, ahorra papel higiénico y evita contagiarse con cualquier bacteria por el hecho de sentarse en los sanitarios, pues cabe señalar que el 40% de las mujeres se contagian de infecciones sólo por el hecho de sentarse en baños públicos o en el de sus hogares, donde muchos hombres orinan los bordes de los sanitarios.
El poder, el saber y el placer son tres conceptos que se enlazan siempre en un discurso sexual referido exclusivamente a la sexualidad masculina. Por ello, el poder se infiltra y controla nuestros cuerpos a través del placer. Es un hecho que las mujeres continuamos sujetas al poder, bajo las reglas de la llamada «doble moral sexual», que propone una conducta distinta para cada género en relación con lo bueno y lo malo. Por este hecho, para proponer una ética feminista del placer es necesario adentrarse en la ética sexual y sus relaciones con el feminismo y hablar del erotismo femenino como condición necesaria para acceder a otra forma de ser humana y libre.
Onania, masturbación, autoplacer, paja
La onania o sexo solitario históricamente en Europa (desconozco si se han hecho trabajos en América Latina) es datable con el nombre de vicio solitario por la historia cultural hacia el iluminismo por los años 1708 o 12, en que se publica un texto anónimo sobre el tema en la que pasa de ser una problemática moral a una preocupación médica pues corrompe los cuerpos y la razón e inclusive podría causar la muerte. “El autor anónimo (…) un cirujano de prestigio que escribió pornografía médica soft, inventa la brillante, casi completamente original y notablemente asociación entre el entusiasta autoabuso y la historia del Génesis sobre Onán, aquel que preferiría sembrar su semilla en la tierra antes que fecundar a la mujer de su hermano muerto y morir castigado por eso. Nacía el onanismo. El nuevo pecado”2
Con Freaud sería una etapa en la vida del hombre, especialmente inscrita en la adolescencia, y para la mujer una cura para su histeria endógena según el misógino psicoanalista. Pero a partir de la década del 70’ las feministas encuentran en la masturbación una categoría política para el empoderamiento de las mujeres.
Anne Koedt3 fue una de las feministas radicales que trabajaron desde la base de que la liberación de la masturbación podía transformarse en un acto político pues servía tanto a la autocreación del individuo como a la construcción de la sociedad. Su texto “The myth of vaginal orgasm” hace explícito la vinculación entre la liberación femenina a partir de la liberación sexual.
Las feministas abren paso a este fundacional momento en la política sexual sembrando reescrituras de la historia freudiana, rompiendo con el prototipo de la narrativa patriarcal moderna. Nuestros cuerpos, nuestras vidas4 que es un texto que promueve el amor por un/a misma/o como un punto de partida, y señala que “el autoerotismo no es un sustituto del sexo con un hombre o con una mujer es sólo una forma diferente y en nada inferior al sexo de a dos”5. Para Betty Dodson6 la masturbación es una reivindicación de la autonomía y predica que “la masturbación es nuestra vida sexual primaria. Es nuestra base sexual. Cualquier cosa que hagamos más allá es simplemente elegir socializar nuestra vida sexual”7.
También el arte feminista ha acumulado muchas obras desde el video, la fotografía, la pintura y la performance lo que las han denominado despectivamente algunas críticas como el arte del coño.
Otras como Anne Sprinkle que invitó a sus espectador@s en la performance Post-Porn Modernist Show (Nueva York, 1992) a que con una linterna miraran el interior de su vagina, la que tenía abierta con un espéculo después de haberse masturbado. Elke Krystufek (Viena, 1996) en su performance Satisfaction se exhibe a través de un vidrio donde l@s espectador@s pudieron verla como se bañaba en una tina y después se masturbó con un vibrador tendida en el piso.
Desde aquí las artistas resignifican el cuerpo como espacio de placer o deseo sólo para el otro, masculino, y transforman sus cuerpos en territorios de placer y deseo para otras o para sí mismas. La masturbación o autoplacer, el uso de dildos, las relaciones lésbicas, son temas explícitos e implícitos en las obras que hablan de la relación cuerpo-mujer-deseo o placer. La exploración del cuerpo como territorio inexplorado por las mujeres en la invitación de las muchas propuestas político estéticas de las artistas feministas. El deseo y el placer son, a mi juicio, valores políticos que ha incorporado el feminismo para el empoderamiento de las mujeres. Otro ejemplo es el corto de Barbara Hammer, llamado Multiple Orgasm. (Corto en 16mm dura 6,5 minutos, color y sin sonido. 1976.) en el que se muestra en primer plano la frotación del clítoris hasta provocarse un orgasmo múltiple.
En síntesis, la búsqueda de un cuerpo con existencia propia, no asimilable a la paralizante mirada cosificadora conformada por el deseo masculino, es una constante en el trabajo de casi todas las artistas feministas.
Si bien la masturbación para los hombres puede ser un lugar de la burla pero reconocida o cedida con la adolescencia. Para las mujeres lleva dos milenios de culpa. En general nuestra educación ha sido guiada en una atmósfera de negación de la vida y del sexo. Paradójicamente a pesar de decir defender la vida -los sectores más conservadores y los que se dicen progresistas- no la defienden porque ven en el sexo una amenaza. Sin embargo, el no tener que dejar satisfecha/o a nadie más que a una misma es una ventaja que dice que no es necesario bancarse a nadie para sentir placer, de sentirse autónoma y con la posibilidad de decidir sobre todo lo que le compete a mi cuerpo.
La función sexual
Wilhelm Reich en su libro La función del orgasmo describe claramente que esta negación al sexo provoca una reacción fisiológica que llama como angustia de placer8 que no sólo causa enfermedad del cuerpo humano sino también del cuerpo social. “Esa angustia de placer es el terreno sobre el cual el individuo recrea las ideologías negadoras de la vida que son la base de las dictaduras. Es la base del miedo a una vida libre e independiente. (…) Es una angustia fisiológica y constituye el problema central de la investigación psicosomática. (…) ha constituido el mayor obstáculo para la investigación de las funciones vitales involuntarias, que la persona neurótica sólo puede experimentar como algo siniestro y atemorizante”9. Para Reich además el proceso sexual, o sea, el proceso biológico expansivo del placer, es el proceso vital perse.
Para este científico, inventor, médico, psiquiatra, psicoanalista, perseguido tanto por los comunistas como por fascistas, seríamos l@s únic@s en la naturaleza que iríamos en contra de la fórmula de la vida, la no tener una vida sexual activa, tampoco es follar, follar que el mundo se va acabar.
Reich es el descubridor del orgón: la energía vital de todo organismo, es la fuerza motora del reflejo del orgasmo. Además, es de color azul, medible y omnipresente. Toda materia viva es creada y produce esta energía. Desarrolló la terapia que se llamó «Vegetoterapia Caracteroanalítica», concebida para liberar las tensiones de la coraza caracterológica, producto de los impulsos sexuales y emociones reprimidas. Cada individuo se crea una coraza mediante hábitos corporales y actitudes, con el fin de protegerse tanto del mundo externo como de sus propios deseos e instintos. Reich afirmó que la coraza corporal se encuentra dividida en siete áreas o sectores. Estos sectores forman bandas alrededor del cuerpo en su área, y en esa banda se estanca la energía. En órden cefalo-caudal las áreas son las siguientes: Ojos, Boca, Cuello, Pecho, Plexo Solar, Cintura o Pelvis, y Genitales.
La función sexual es vital, tal como el respirar, si no se tienen orgasmos no se puede liberar energía que produce nuestros cuerpos que lo hacen finalmente tensionar, localizar y enfermar el organismo creando una geografía física del sufrimiento. La función del orgasmo es la descarga económica de energía sobrante, sería la fórmula de la vida para Reich, todo organismo vivo cumpliría esta ley.
Con todo, llevar una vida sexual plena es una reivindicación política, pues ha sido históricamente donde se ha destinado a las mujeres a tener un papel de subordinación, pasivo y complaciente para el otro masculino.
Palabras finales
Aprhodisia tiene como fin el promover el empoderamiento de las mujeres por medio del derecho a apropiarnos de nuestros cuerpos, o sea, de nosotras mismas y desde ahí exigir el derecho a decidir por nosotras, y que ningún cura, ni político o militar intervenga en lo que sólo nos compete a nosotras, como por ejemplo, en la despenalización del aborto o en el derecho a no ser violentada o asesinada y menos con respecto a nuestros placeres. Finalmente nuestro trabajo propone que el placer es un derecho. Esa es una línea que hemos desarrollado con el colectivo Malignas Influencias donde se encuentran otras creaciones como los Columpios del placer, un par de columpios vibradores que se activan con un dispositivo eléctrico.
1 Graciela Hierro: Ética del placer. Diversa 16. UNAM/ Programa Universitario de Estudios de Género. Prólogo. 2 Tomás Laquear: Sexo solitario. Una historia Cultural de la masturbación.FCE, Buenos Aires, 2007, p. 17. 3 Texto de 1970, Boston, New England Free Press, reproducido en Barbara A. Crow (ed.), Radical Feminism: A Documentary Reader, Nueva York, New York University Press, 2000. 4 Boston Women’s Health Book Collective, Boston, New England Free Press, 1971. La traducción en español fue editada por Icaria, Barcelona, 1984. 5 Thomas Laquear, Sexo Solitario. Una Historia Cultural de la masturbación, F.C.E., Buenos Aires, 2007 6 En su texto “Liberating Masturbattion: a Meditation on Self Love” Cit. Por Thomas Laquear, Sexo Solitario, p. 93. 7 Ibid., p. 94 8 Ed. Paidós, Buenos Aires, 1972, p.16. 9 Ibid.
Por César Cortés Vega
Intro…
El orden del pensamiento común da vuelcos con velocidad inusitada. Doy un ejemplo. Para contrariedad de los conservadores escondidos detrás del buenaondismo internacional de hoy, corre un rumor que podría ser trascendental para su existencia, si la lentitud moral no cerrara los ojos de los peones que la sustentan; se dice que la penetración anal ayuda a resolver los problemas de próstata. Si bien una cosa así parece ser publicidad para mandar a tomar por culo a todo el mundo, en cuanto a «natura» se refiere, nos encontraríamos frente a un descubrimiento médico que podría salvar miles de vidas. Se trata, sin duda, de un problema espiritual inagotable, pues obligaría a colocar la discusión en un territorio de confrontación de ideas bien interesante: o se sostiene el mito de que el placer no puede a la vez ser placebo, o se olvidan las inconveniencias respecto a la idea de que la mierda es mala, así como todo lo que tenga que ver con ella, y se decide por darle un buen masaje al órgano interno con algún objeto que por muy fálico que pareciera, tendría ante todo el carácter de un medicamento preventivo. El anterior, como muchos otros, es un clásico dilema de definiciones y usos culturales de los signos. Si es cierto que no podemos ocultarnos siempre tras la ambigüedad detrás de todo lo que nos sustenta, tampoco vamos a creer en las idioteces heredadas, por mucho que hayan sido mantenidas por cientos de generaciones. Al fin y al cabo, ¿no estamos hablando de un orificio y de un fetiche cultural que lo penetra? Un cup cake en la boca de un hermoso y lascivo ser –agreguémosle a la imagen unos tatuajes en las manos, embarrados de crema pastelera azul– puede parecer lo mismo. Una uña con cerilla, el placer del palillo en la encía o lo que se les antoje que tenga que ver con una cosa entrando en otra que deja entrar.
Así pues, mantenerse en una ambigüedad suspicaz, siempre será cruel para espíritus definitorios, pero a nosotros nos ahorrará tiempo frente a las ciencias que avanzan a pasos caracólicos.
Lo que quiero decir en este breve texto a través de cinco ángulos es una idea que si se le piensa con calma, es bien común: más allá de nuestro ánimo moral, el orgasmo sucede. Por eso hay que advertir antes que sostengo que quienes no descreen de su propio pensamiento gracias a que bloquean la sencilla idea de que éste está regulado por una cantidad indeterminable de sucesos micro-históricos que hacen la conciencia de una época, y las proporciones de su emergencia, forman parte de un linaje distinto al mío. Así pues, hoy me rehúso a perder tiempo en convencerlos de manera directa. Una vida no bastaría para modificar los dos milímetros de poder cerebral que han conseguido mediante la necedad y el respeto a su propia genealogía. En todo caso una provocación como esta, tiene su parte clara (la oscura es que si chingas demasiado, no tendrás participación en el circuito de poder que se hace de silencios y complicidades fraudulentas). Si bien la argumentación en un desafío retórico puede llegar a ser pobre, de plática de café y berrinchazos nefastos, lo que establece es un sistema de perspectivas definidas a través de las cuales los campos se negocian por una estrategia emocional que fuerza posiciones. Los energúmenos microcefálicos de Pro-vida y sus arengas furiosas son un ejemplo: en tanto más los provoquemos, más asomarán la cabeza, y más fácil será declarar que siguen ahí, que por mucho que se disfracen de liberales, continúan operando bajo lógicas similares a las de sus predecesores históricos. Y es que hay que tener desconfianza cuando no los vemos, porque no por ello habrán desaparecido, y quién sabe qué necedades estarán planeando así en lo oscuro.
Entonces:
Chaqueta mental 1: Ipanema y Copacabana
Así el origen, una parte de este texto lo escribí de regreso de Brasil. Y, entonces, específicamente hablo de las playas de Copacabana e Ipanema. Yo había elaborado la idea de que el paraíso estaba en las playas desiertas, cerca de la relación especular que a muchos nos hace pensar en que fuera del «mundanal ruido» se encuentra el espacio que nos salvará de la incongruencia racionalista que nos hace vivir en ciudades cada vez más estúpidas, ofrecidas a las instancias mediocres del capital y sus sabuesos. Sin embargo, las playas de Brasil son distintas y alucinantes, en lo que cabe de conciencia operativa del presente; nunca vi tantos cuerpos hermosos, tantas nalgas y senos presentes en su cotidianidad. Inundado todo de seres humanos, yo sencillamente estaba ahí como un espectador, incluido en su diferencia, o quizá, en su indiferencia latinoamericana. Y frente a todos esos cuerpos, inhibido en mi silencio, la cosa era imaginar, imaginándonos, en una estructura de poder fabulosa que no implementara la sexualidad fincada en un preconcepto de lo que debe ser, sino en una especie de orgía de miradas asumida desde la ambigüedad. La vocación del sexo en potencia. Belleza primigenia; todo comienza en la imaginación, y quien no lo considere así es un poco idiota.
Hermosos cuerpos masculinos, y no tanto. Un hombre acariciándose la verga mientras veía a un adolescente de pelo brillante. Nunca nada, sino pura especulación. Mujeres de nalgas inconmensurables danzando su estrategia culilínea frente a ti. Quiero decir; toda esa gente contoneando ese cuerpo extraordinario en su diferencia. Una sexualidad incorporada al cotidiano. Por eso, la ambigüedad a la que me refiero arriba es apenas una manera de nombrar lo innominado: ahí el pensamiento conservador no puede hacer nada, porque no entiende. Ya sea en la oscuridad del bosque, o en la luminosidad de la playa, los ritos silenciosos seguirán cumpliéndose, una y otra vez donde la masturbación no se diferencia, porque está presente todo el tiempo en la base de los sentidos, invisible para quien no tiene ojos conceptuales para verla, y plena para quien sin nombrarla, la comprende.
Chaqueta mental 2: las cuentas de vidrio
Una especie de paraíso hereje: ignorantes acerca de las bellezas de una moral hecha de cuentas de vidrio, intercambiamos todo. Sin embargo, ¿qué tienen de malo las cuantas de vidrio que en sí son hermosas, lejanas siempre a la especulación del mercado decadente?: permiten la difusión lumínica del sol, hacen de los colores una experiencia ambigua del presente, nos hermanan con la luz… No así las cuentas de una economía regulada por la carencia promulgada hace siglos por el cristianismo y su experiencia heredada del vacío y la culpa. Cambiar cuentas de vidrio por joyas verdaderas, hace más incautos a quienes ya están dentro de un sistema de intercambio siniestro, y en ese sentido, yo seguiría condenando su engaño. Sin embargo, los sentidos pueden muy bien no ser burlados: ¿han colocado la mirada frente a un prisma de pedrería luego de haberse fumado un porro? Ninguna experiencia se le iguala, porque lo que entendemos ahí es inconmensurable. La luz se fragmenta y señala así espacios coincidentes, una geometría que si midiésemos dejaría de ser azarosa. Y el mapa mental que posibilita, dice complejidades poéticas, dice palabras radicalizadas por las sombras, dice sentido de vida más allá de un utilitarismo cruel y chato.
Chaqueta mental 3: The Presets
El tiempo no existe, babanclas inmemoriosos. Existe, sí, una definición del tiempo que predetermina nuestros movimientos. Yo hoy tengo quince años, pero podría tener menos o más. Hoy tengo diez o treinta. ¿Importa? Sí, para ánimos convencionales. Pero hay que hacer ahora una salvedad: sin mentir, escribo esto en el aire, de regreso a la Ciudad de México. He bebido más wiskys de los que a la aerolínea le convendría. Y qué voy a decir, sino la verdad; escucho a los Presets, un grupo ya viejo, pero que sigue siendo parte de mi relato de vida. Sin embargo, allá de nuestra historia personal, hay algo que nos mantiene fuera de las estructuras. The Presets, son ahora para mí más que cualquier cosa realizada por la cultura. Pero no soy su fan. Es decir, no puedo recordar ni uno sólo de los álbumes que han grabado, y difícilmente me he aprendido el título de alguna de sus mezclas. Apenas bailo cada que los escucho, incautamente pero recibiendo un cierto tipo de energía que no se consume sino en la consecución de sí misma. Aquello que limpia la presencia, en un preset, concibe un futuro distinto… Un futuro que tiene su propio «futuro»; es decir, una conciencia de sí. Futuro con una estructura in-moral. Se ama a sí mismo, y por ello no conviene a ningún vaticinio. Ese futuro, por ejemplo, extermina la tontería porno: no tiene momento para el placer diferido. Es como una canción así, que por supuesto es producto de la cultura pop, y que sin embargo puede colar a través de los elementos que la propia estructura le brindó un memento radical, sin redención ni ánimo salvador, con una buena dosis de lo que parecerá cinismo, pero que apenas es revisión de los nuevos lugares comunes de la cultura, su rodeo, su pasar de ello por medio del baile y la hinchazón.
Chaqueta mental 4: Phillip José Framer y «La imagen de la bestia»
El detective Childe se viene, literalmente, en el momento menos esperado. Una cosa que me fascinó, pues en el evento narrativo, recordé que Bataille relataba algo parecido en su Historia del ojo; un tipo que se corría a la menor provocación, sin tacto ninguno, sin otro estímulo salvo el de la inconsciencia. Entonces, grandes chorros de semen brotaban en medio de las situaciones menos provocativas. Cuando leí el libro, no antes de una edad infantil que me hacía pensar estas cosas como si estuviera hipnotizado, me pareció que era ese el mayor recurso que ubicaba a la novela como género de ciencia ficción:
Abrió los cajones, con la esperanza de encontrar alguna ropa que ponerse. Antes de que pudiera examinar el primero, se vio estremecido por otro orgasmo epiléptico y eyaculó sobre las ropas colgadas en su interior. Había un lavabo que utilizó para lavarse los genitales, la cara y las manos. Bebió varios vasos de agua y regresó al buró. Había algunas camisetas y unos shorts de gimnasia. Encontró unos que eran casi de su talla y se los puso. Entonces se le ocurrió pensar que pronto tendría otro orgasmo y que no resultaría nada cómodo con los shorts empapados de esperma. Se resignó a dejarse la polla fuera del short, aunque se sentía ridículo. Ridículo que constató al mirarse al espejo. Un caballero andante con una frágil y rechoncha lanza. ¡Valiente caballero andante! ¡Valiente detective! ¡Un detective privado que se había vuelto público!
Como buen escritor salido de los movimientos underground de los setentas, Framer es uno de los primeros autores que mezclan en sus novelas ciencia ficción, suspense y sexo explícito. En el caso de su personaje Childe, en La imagen de la bestia, el conflicto se evidencia entre la estructura de la ley y el carácter de monje a su servicio que tiene todo detective, y lo pagana que resulta la gratuidad de su orgasmo sobre los cadáveres que investiga.
Chaqueta mental 5: las chaquetas mentales
La idea común en México: chaqueta mental es una de esas estrategias rápidas para inhabilitar los embates reflexivos de alguien que intenta ganar –o recuperar– poder discursivo frente a los otros. Todo depende, también, del lugar en donde se sitúe el que utiliza la frase para desde ahí equilibrar su peso al lado de las acciones y las cosas que alguien más dice sobre ellas.
Pienso, sin embargo, que el límite entre acción y pensamiento no es definitivo. Que aquella frase latina res non verba (algo así como «el que hace no dice») es poco certera. Eso porque se puede hacer con unas ganas tan estériles que al final se termine no haciendo nada significativo o, también planificar discursos a la vez que se juega a la posibilidad de error en la acción. Un hacer es finalmente una consecución de resultados que además de ser concretos, representan modelos que de no estar sustentados por ideales específicos, no serían útiles ni a nivel teórico, ni a nivel práctico. Las ideas, incluso, son un hacer simbólico, una configuración imaginaria de supuestos. Se hace como se dice y se dice como se hace.
No es una acción en el espacio lo que representa una transformación, sino la idea que es capaz de operar a través de ella. Por eso una acción es más la transformación de figuraciones que la realización de una cosa que puedas palpar. Incluso en el trabajo meramente utilitario, lo que está en juego no es la practicidad manifiesta, sino una serie de intercambios que pueden pasar desapercibidos, sí, pero que representan formas meramente ideales de realidad.
Lo que puede ponerse a discusión es si eso que se imagina sobre un hacer concreto tiene o no sentido, que visto desde cierto ángulo le parezca bueno o no a quien lo contempla. Por eso lo que me parece sustancial no es si se hace o si se dice, sino la posición que ocupa quien, como todo actor que configura realidades a través del discurso activo, afecta el entorno en el que vive. Para decirlo en otras palabras bien comunes: cuáles son los ideales que representa la chaqueta y su sucesivo orgasmo. A quien, o a qué encarna –dado que toda cultura es una entidad dinámica de herencias creativas de distinta procedencia–por medio de su hacer-decir en acto. Qué placeres más allá del tiempo intenta reproducir una y otra vez.
Por Alex Xavier Aceves Bernal
Jugando Portal (un juego de video en el que utilizas un dispositivo que genera portales que se interconectan, rompiendo las reglas de la continuidad del espacio) me puse a imaginar todas las cosas que haría con tecnología como la presentada en el juego…
Beautiful Agony como su nombre lo dice, es un sitio dedicado exclusivamente a retratar la muerte chiquita, es una web dedicada a retratar la belleza del orgasmo humano. Sin embargo, en ella no encontrarás imágenes de coitos ni cuerpos masturbándose, ahí verás únicamente los rostros de placer de una gran cantidad de personas que han decidido compartir su intimidad de esa manera.
Lxs modelos son gente común y corriente que un buen día decidió grabar en video su rostro durante sus rituales masturbatorios. Podemos ver desde que las personas se acomodan, hablan con la cámara, se sienten intimidados por ella, pasando por el momento en que deciden dejar ir sus inhibiciones y se entregan a sus placeres favoritos. Es fascinante observar a un montón de personas desconocidas en ese momento de total vulnerabilidad y poder ver qué es lo que pasa cuando una persona deja las máscaras de la vida cotidiana junto con las inhibiciones, cómo su rostro va pasando de la timidez al estremecimiento, cómo cambia de color y su respiración se agita, los sonidos que genera, hasta llegar a la cúspide del placer, y corroborar que cada persona se viene de manera distinta y singular.
Es inquietante lo poderosamente erótico de estos clips de video en donde la única desnudez que se observa es la de los rostros de los modelos. En este ejercicio se descoloca por completo la lógica de la pornografía convencional que nos muestra hasta el más mínimo detalle del acto sexual. Beautiful Agony nos ofrecen la posibilidad de desgenitalizar el centro de la mirada pornográfica y a cambio tenemos acceso a escudriñar a detalle cómo se ve el deseo y el placer de los otros en realidad.
Cada orgasmo está acompañado por un video llamado Confessions en donde lxs modelos revelan sus experiencias sexuales, sus miedos, sus deseos y conectan con su audiencia en un ejercicio de cálida honestidad.
Aplaudo esta iniciativa y a las valientes personas que han decidido compartir sus orgasmos con el mundo, de verdad adentrarse en Beautiful Agony es una experiencia que no tiene desperdicio, y lo recomiendo especialmente para aquellas personas que no gustan de la pornografía convencional por encontrarla demasiado directa y ordinaria.
Beautiful Agony #2953, 2014 from Beautiful Agony on Vimeo.
Por Miroslava Tovar
Estando en Buenos Aires, buscando colectivos que trabajaran en video cuestiones de disidencia sexo-política, me llegó esto. Si bien no atraviesa exactamente esos temas, la forma en que lo encontré si. Y para nada por casualidad, resulta que los primeros días conocí a Pío, un chico guionista del que aprendí mucho en largas pláticas por varios días. Luego de hablar de política, sexualidades, movimientos sociales, cine, educación, cocina vegetariana y mas, llegamos a The Onanist.
¿Quién dijo que no podías hacer tu propio porno, con un solo personaje, sin mostrar genitales ni penetración? Esto pensaba mientras veíamos el video. Además me preguntaba cómo llegas a lograr una producción cinematográfica de calidad, con sátira y humor, diseño de arte impecable, cuando en general a las personas les aterra hablar de pornografía.
Entre muchas posibles respuestas, había una muy buena. Tener 10 u 11 años, muchos amigos en tu colonia, ver muchas películas y series de televisión, vivir en los primeros años de “post-dictadura” argentina y sobre todo: una cámara VHS a tu disposición.
Empezaron con una animación en dibujos que contaba la pelea entre un lápiz y una goma (Faber y Castell , 1990), pero nunca se filmó. Para el mismo año surgió Boluman, las aventuras de un superhéroe; y con este corto nació FARSA Producciones.
En 1992 estarían haciendo La zaga de New York Cop, continuando con cortos y mediometrajes. En 1997 empezaría la trilogía Plaga zombie con «Plaga zombie: ¡la venganza alienígena ha comenzado!, y continuó en el 2001 con «Plaga zombie: Zona mutante» y en el 2011 «Plaga zombie: Revolución Tóxica». Una trilogía claramente al estilo serie B, que incursionó en el género terror-comedia, y que fue pieza elemental para el cine de zombies en Argentina. Habría que hacer un escrito mucho más exhaustivo para poder ahondar en estos términos, pero con sólo ver la primera parte de esta saga queda evidente el nivel técnico, creativo, propositivo de esta productora “adolescente”. Efectos especiales, ángulos de cámara, edición en cinta, dignos de cualquier profesional-aficionado comprometido. Esto da cuenta el nivel observacional y creativo de estos chicos cuando su escuela fue pasarse viendo cine y tv.
(No fue para más, actualmente la mayoría de sus integrantes son actores, directores, productores, guionistas, dibujantes, etc.).
En 2012 llega, en sus palabras, «una producción secreta de FARSA … manejando un género inusual para la productora: el cine condicionado” con The Onanist (El solitario).
Es una serie de 8 videos, ambientados en la década de los 80, está publicado, aunque en la página personal de la productora aparentando estar en Poringa (página para compartir porno) con una leyenda a manera de presentación del video, como una rareza encontrada en actualmente . El supuesto publicador de este video nos antepone: «El protagonista es Job Malone, un actor porno búlgaro de culto, no sé, pero es más gracioso que la mierda«.
Al parecer resultó muy bien esa estrategia pues, por lo menos yo, si lo vi desde la idea que fue realizado en 1986; luego caí en cuenta de que más bien, la dirección de arte, la postproducción, etc, estaban perfectamente logradas.
Tiene algunos puntos que a mi me parecieron muy interesantes. Existe un solo personaje y con eso basta; cuando parecería que están por mostrar genitales justo ahí se termina cada sección del video; está hablado en inglés con diálogos casi nulos; las transiciones de escena, el diseño sonoro y el color de la cinta le dan el toque especial que completa la ambientación ochentera; aparece un animal disecado en primer plano en varias escenas aunque siempre está en diferentes lugares de la casa; está rotulado para 17 partes pero son sólo 8; la fascinación por la belleza del uno mismo.
Habrá que verlo para comprobar en experiencia propia que, en efecto, puede ser una rareza pero bien pensada, definida, creativa, con un humor hilarante e irreverente, con una historia de producciones de más de 20 años.
Farsa producciones: http://www.farsaproducciones.com.ar/queesfarsa.htm
The Onanist: http://www.farsaproducciones.com.ar/the_onanist.htm
Aquí les presentamos los hermosos y divertidos selfies que nos han mandado nuestrxs lectorxs para el concurso que hemos convocado.
No te quedes sin participar, puedes llevarte unos regalos muy lindos, cortesía de Hysteria!!!