En esta obra, Paola Esquivel aborda desde una perspectiva lúdica un tema tabú pero crítico en su historia personal: el coito que mantuvieron sus padres y dio origen a su concepción.
Ayudada por su madre, Aydeé, Paola reinventa su historia e intenta llenar el vacío que dejó en su vida un padre al que no conoció, reforzando la comunicación y los lazos afectivos con su madre en una interacción que oscila entre lo infantil y lo pornográfico.
[tabs type=»horizontal»][tabs_head][tab_title][/tab_title][/tabs_head][tab]Tríptico de Video 2005 1.30 min cada video Autora: Paola Esquivel (sólo dos videos en red)[/tab][/tabs]
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Paola Esquivel Silva. Cuernavaca, Morelos, México, 1979. Vive y trabaja en la Ciudad de México. Se graduó de la maestría en artes de Facultad de Artes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, donde también curso la licenciatura. De sus exposiciones destacan: El niño que se comió a su mamá, Centro Morelense de las Artes. Cuernavaca, Morelos; La hijita, Exhibidor Sobre Anaquel, Celda Contemporánea, Claustro de Sor Juana, México D.F.; Carnavalesco, Torre Mayor piso 51, México, D.F.; Sur la mort, Museo Anahuacalli, México, D.F.; (READY) Media: Hacia una arqueología de los medios y la invención en México, Laboratorio Arte Alameda, México. D.F; Contraseñas ciclo 9, Centro Cultural Montehermoso del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, España; Juega, Exposición en línea Museo de Mujeres Artistas Mexicanas, México D.F.; Muestra de verano, Galería Ruta Correa, Freinburg Alemania; Art Frankfurt, Frankfurt, Alemania; Código Local, Centro Cultural Muros, Cuernavaca, Morelos; Recetas de Esperanza, Galería Ojo Atómico, Madrid, En el 2002 recibe una mención honorífica en el Cuarto Concurso de Arte Libertad, Querétaro, México y en 2010 en el XXX Certamen Nacional Arte Joven Aguascalientes. Fue becaraia de las disciplina de Escultura en 2011, Video en 2004 y Medios Alternativos en 2008 del programa de J´venes creadores FONCA y del programa de Jóvenes Creadores del FOECA.
Un delgado hilo de sangre escurre de mi entrepierna mientras camino de regreso a casa. Entro a hurtadillas de mi madre directo al baño, me limpio cuidadosamente y reconstruyo: Entramos al elevador, oprimo el botón del primer piso. En pleno descenso mi novio abre las puertas y coloca un tenis para atorarlo. Lo miro estupefacta y divertida, no sé porqué lo hace, pero tampoco me importa. Me mira con dulzura y con arrebato continua el beso que hicimos tregua.
El beso inocente se transforma en pasión. En cada segundo pierdo un poco de inocencia; mis 15 años no son suficientes para detener sus manos inexpertas que buscan ansiosamente un poco de piel. Al calor de los besos nos deslizamos de la pared al suelo como dos trozos de mantequilla derritiéndose por el calor. Mi vestido es rosa, amplio y floreado. Él desliza sus manos como una serpiente sobre mis piernas y el vuelo de mi vestido llega hasta la cintura. Hábilmente me ha quitado la pantaleta, la sustituye por un par de dedos que juegan con mi sexo. Los besos no cesan, son como llovizna que refresca y despierta mi deseo. Es el paraíso.
Su pene suple los dedos juguetones en mi sexo. Tiene un miembro grande y urgido que me penetra ferozmente. Intentamos que sea el engranaje perfecto. Con dificultad logramos el movimiento rítmico. El espacio en el elevador es muy pequeño. No me acomodo. Me duele todo y comienzo a angustiarme. Afuera, en algún piso, una voz ajena pregunta a gritos si alguien se ha quedado atorado. La voz a llama a alguien. Tocan las puertas del elevador en espera de respuesta. El placer desaparece cuando escucho que intentan desatorar el elevador. Él no presta atención, solo se concentra en los movimientos dentro de mí. Lo empujo con fuerza y dejo fuera el monstruo ardiente.
Con dificultad me levanto, él me secunda cuando se percata de lo que pasa afuera. Nerviosos recuperamos las prendas perdidas durante la batalla. Quita su calzado atorado y el elevador continúa el descenso inicial. Mientras coloca el tenis en su pie, recitas unas palabras que no alcanzo a escuchar. Me da un beso que solo toca el aire, se abren las puertas y corre. Aún nerviosa salgo y observo a ambos lados del pasillo tratando de cerciorarme que no hay testigos. Sacudo y aliso mi vestido floreado. Con las piernas temblorosas subo cuatro pisos de escaleras hasta llegar a mi casa y descubrir el hilo de sangre, prueba de que perdí mi virginidad en un elevador a medio día.
Recibes el cambio de la mucama, subes una escalera que te parece muy alta y blanca. Nunca habías pisado un hotel de paso de $590.00 con sauna y jacuzzi. (Una voz lejana en tu cabeza dice: eso es de putas, eso es de putas y piensas ¡qué más da! Quieres ser una de esas putas, para él, toda la noche).Ya en la habitación, un domo enorme se halla sobre un inmensojacuzzi de mármol, la habitación resplandece, aún no llega el atardecer.
En una sesión interminable de fotos, caricias y labios en tu piel, se desliza una lengua, prueba la extensión de tu cuerpo entre metros y metros de telas; te envuelves en dorados y estampados de pieles, lo sientes trepar por tu cuerpo y sus manos estiran el tejido tensando tu carne. Sobre la cama un lienzo celeste y sobre él, tú, extendida. El total de tu piel, tus huecos, tus montes, dispuestos en sus manos, y sobre tu cuerpo cae suave un encaje rosado, fresco. Te aprisiona con su cuerpo, sus manos aprietan y buscan. Sus dientes sobre el encaje muerden (mordidas pequeñas, escalofríos; y otra vez tú en sus manos), en la búsqueda encuentra el secreto húmedo que tienta y explora. Tú sientes caderas y piernas con ansiedad moviéndose, mientras él sigue prolongando la gloria de sus manos.
La regadera es justa; subes un poco la temperatura del agua, sientes el vapor que enciende más los cuerpos, él con jabón entre las manos, como conchas cerradas, frota tu cuerpo dejando un rastro espeso de espuma suave, con un maravilloso aroma (demasiado bueno para un hotel), recorre y aprieta tu espalda, presiona tus caderas. Sus manos, otra vez, resbalan en tu carne, se diluyen y se funden en tu piel con el agua caliente lloviendo sobre ambos. Suave hasta tus pies volteas para no ver nada, sus manos son garras que suben por tus piernas dejando hilos de ardor, la lija de su barba raspa por detrás, tus nalgas, tu espalda; te aprisiona en sus brazos, tan suave. Sientes su pecho, su vientre, sus muslos calientes, él pegado a ti por detrás, restregándose. (Te preguntas ¿por qué diablos no hay un tubo aquí!) Lo sientes grande, furioso buscando en la suavidad de tu carne que se tensa cuando te penetra. Tomas sus brazos, los aprietas sobre ti… Te detienes, giras y de frente, otra vez, deslizas su mano a tu vagina, él juguetea. De pronto estás montada en su brazo que se desliza desde los dedos hasta el codo entre tus muslos, una y otra vez, suave, espumoso, y otra vez, y otra vez, y otra vez, y otra vez.
Para qué hablar de su boca, de sus labios que aprisionan y acarician, de su lengua fuerte y dulce, de sus besos de agua de jazmín y fuego; labios gruesos y dientes que comen incansables. Burbujas y cuerpos sumergidos en agua caliente. Boca que muerde tu cuello, orejas y derrama palabras en tu oído, y crea torrentes de ansiedad en tu piel, palabras… Te sabes el cuento pero lo quieres creer, te gusta oírlo: tu piel, tu carne, tus nalgas, quiere estar dentro otra vez. Lo sientas dentro del agua burbujeante y te colocas de espaldas a él, sobre su verga. Te deleita la sensación del agua mientras te penetra, encuentras movimientos divertidos, dando cientos de brinquitos y giros. Pasas largo rato disfrutando la ligereza y la imaginación que provoca flotar en esta delicia de agua caliente. (Es tan rico ver todo a través del agua que no sabes si quieres burbujas la siguiente ocasión).
Sobre la cama, otra vez, él dibuja. Un pincel húmedo en acuarela resbala sobre el papel, su mirada posa en tu cuerpo, tratando de arrebatar la esencia. Dibuja tu ser, la redondez y lo ángulos de tu piel, te dibuja toda, ve lo que tú no ves, ve lo que ama y desea. Su pincel roza sobre el papel de tu cuerpo, te come con los ojos y al observarte sonríe; dibuja tus piernas y pinta tu espalda. Después de un rato se da cuenta que tu mirada ya es de espera… con las piernas abiertas, su pecho sobre tu pecho, ya no hay acuarelas ni papel; solo hay, otra vez, un solo ser, un hechizo que no te despega de él, es lento y profundo, muy profundo. Tu pelvis se eleva y cae repetidamente. Su insistencia constante, firme, te permite sentir en segundos el oleaje que retuerce tu cuerpo, que tensa tus piernas mientras él muerde tus senos y aumenta el ritmo para prolongar tu locura y te olvidas de él… Cuando abres los ojos le dices: —Hola, ¿Cómo me dijo que se llama? Él ríe, pero no se detiene.
Sabes que llevan dormidos algunas horas, pero aún no hay luz de día. No te das cuenta, no sientes el momento en que sus manos abren tus piernas, te confunde el suave ardor que inunda y te penetra, sientes el golpeteo; tratas de salir del profundo sueño. Todo tu cuerpo se mueve con la fuerza que te embiste, el deseo es instantáneo, lo reconoces dentro y disfrutas que te haya penetrado sin aviso.
—Buenos días.
Te quedas así, en el movimiento que mece, en la cascada de caricias y la tormenta de besos hasta que la claridad del día lo descubre todo. Él prepara el jacuzzi, otra vez, aún quedan algunas horas para irte…
La primera vez que leí un texto feminista sobre el desnudo, me convenció de que las imágenes de mujeres hechas por hombres, eran violentas y denigrantes. La primera vez que dudé de esta afirmación feminista sufrí una especie de shock –o se puede decir que a consecuencia de un shock personal– tuve la suerte de darme la oportunidad de cuestionar, el dogma feminista de la agresión automática de los hombres hacia las mujeres.
La primera vez que pinté un cuadro de desnudo de un hombre, creí estar cuestionando el concepto tradicional de desnudo. La primera vez que me di cuenta de que en realidad de lo que quería hablar era del placer y no del desnudo, fue cuando comencé a leer el Testo yonki de Beatriz Preciado. El primer capítulo me iluminó, me dijo: a mí me gusta el sexo, lo disfruto y no se trata de cuestionar el concepto de desnudo desde la teoría, sino de hablar del placer.
Al placer– no la primera vez que lo viví, eso no lo recuerdo, sino la primera vez que lo puse como un lugar de análisis, de encuentro de mi pensamiento, de desarrollo de ideas– me enfrenté de una forma intuitiva. ¿Disfrutar? Esa era la pregunta, ¿por qué tendría que desterrar de mi ser el disfrutar, para en su lugar, encontrar una lógica que me encasillara dentro de lo políticamente correcto? Es difícil buscar un punto de vista diferente de las cosas, cuando uno está muy encerrado en los ideales obligados.
La primera vez que me di cuenta, de que el buscar el placer en los ideales que me habían llevado a lo «políticamente correcto», no tenía sentido, perdí la orientación. Me quedé parada frente a una pared blanca que crecía hacia el infinito. Mi nariz pegada a la pared y con una gran incapacidad para voltear la vista.
Después de ver fijamente esa pared en blanco. Por horas y sin sentido. Giré mi mirada, después mi cuerpo y decidí que era la hora de tomar un nuevo camino. Por supuesto, eso no fue fácil. Pero, por primera vez, en mucho tiempo, me sentí independiente. Con esa independencia venía un gusto nuevo en mi boca, en mi cuerpo, en mis emociones y en mi piel. Busqué el placer de decir las cosas que antes, la corrección política, me lo impedía. Busqué el placer de ponerme los colores, los atuendos, las palabras, los goces que yo quisiera sin sentir culpa.
Por primera vez pude enfrentar mis dudas. Mis dudas vestidas en papel, en fotografía, en imagen. Me vestí y me disfracé de placer. Me enfrenté a mi propia imagen sin pensarla como una imagen de víctima. Y la utilicé para mostrarme a mí misma que el tema del placer, del goce, tiene muchas vertientes, muchas formas.
La primera vez que enfrenté mis dudas, después de la gran pared blanca, fue cuando las pude pronunciar en voz alta. Me paré enfrente de mi cómplice de pensamiento, y se las dije. Esa primera vez fue la más divertida. Nos reímos sin parar. Y pude ver que mis dudas se parecían mucho a sus dudas. Y compartimos nuestras preguntas, y nos carcajeamos de lo políticamente correcto. Del pensamiento que no deja espacio para el cambio, para las dudas, para el cariño entrañable entre amigos.
Así que después de la pared blanca he recorrido un camino de primeras veces, de encuentros y también de olvidos. Me acordaré siempre de quienes me dieron la espalda, me acordaré de ellas en el olvido. Porque cuando encuentras un nuevo camino, y te das cuenta de que no puedes clasificar o limitar tu pensamiento, siempre hay alguien que por primera vez te muestra su verdadera cara. Y te traiciona, te quiere obligar, te quiere ordenar. Entonces, por primera vez, la pones en el olvido y te volteas para poder ver el placer.
El tema de la homosexualidad masculina está lleno de tabúes y mitos; aunque cada sociedad maneja este tema de distinta forma los países occidentales se abren cada vez más a la aceptación, tolerancia e incluso establecen leyes para minimizar la discriminación y la satanización que se ejerce sobre este sector de la población.
En lo personal, desde mi niñez hasta mi salida del clóset, tuve que lidiar internamente con los temas tabúes que imperaban en esos momentos (los 90´s), y cuando por fin di ese gran salto intenté, por los medios que tuve, tratar de eliminar esos conceptos e ideas erróneas que giraban en torno al tema.
Debido a que mis círculos más cercanos, amigos y familiares, eran de mentalidad bastante abierta, y por el avance que empezó a tener la sociedad en estos temas, empecé a creer que los tabúes más tontos o más absurdos, a mi parecer, se habían minimizado, o que solo existían en los pueblos más lejanos de la urbanidad y más cercanos al dogma religioso.
Entre los muchos prejuicios que existen, los que más llamaron mi atención fueron dos: que homosexual es sinónimo de afeminado y que el proceso de un homosexual es intentar una transformación a lo transexual o travesti. Mi preocupación hacia estos prejuicios en específico surgió a través de dos comentarios que surgieron en unas charlas, primero la novia de un primo:
—“Se supone que a los gays les gustan los hombres, entonces ¿cómo le hacen para coger si los hombres que les atraen son heterosexuales?”.
Luego una prima me comentó lo que le dijo su papá, sobre mi salida del clóset:
—“No es que no lo acepte; a mí lo que me da miedo es que se empiece a vestir de mujer y comportarse como tal”.
En ambos comentarios casi solté una carcajada, pensé: ¡qué cosa tan absurda!, inmediatamente comprendí que falta un largo camino por recorrer, y que mi consideración de las distinciones que hay entre la urbe y lo rural era muy tonta y muy alejada de la realidad.
Dentro de la homosexualidad masculina se encuentra marcado el estereotipo del homosexual afeminado; sin embargo, ser homosexual no significa que todos sean o tengan que ser afeminados; tampoco por el hecho que exista gente que no empata con el género que nació, o le guste actuar de forma contraria al rol del sexo que pertenece significa que todos los homosexuales busquen una transformación hacia el sexo opuesto.
Para romper este tipo de prejuicios decidí hacer un glosario de lo que significan las iniciales del movimiento L.G.B.T.T.T.I. que tanto se ven en las marchas y carnavales del orgullo gay; sé que algunos saben lo que significa, pero creo que no está de más un repaso y, tal vez, hasta resuelvan alguna duda. Son muy resumidas, por el espacio pero trataré de ser lo más correcto y claro posible:
L= Lésbico/Lesbiana: Mujer homosexual que es atraída sexualmente por otra mujer.
G= Gay: Hombre homosexual es atraído sexualmente hacia otro hombre (la palabra también refiere a la generalidad de la homosexualidad).
B= Bisexual: Mujer/Hombre que son atraídos sexualmente hacia personas de sumismo sexo, y también por las del sexo contrario a distintos niveles.
T= Travestí: Persona que gusta vestirse y actuar de forma contraria al canon estético del sexo al que pertenece; puede, o no, ser homosexual.
T= Transgénero: Persona que no se identifica con el sexo de nacimiento o que se encuentra en una situación de ambigüedad.
T= Transexual: Persona que al no identificarse con el sexo de nacimiento, tiene un proceso de transformación para lograr ser lo más parecido al sexo con el cual se identifica.
I= Intersexual: Persona con características sexuales físicas ambiguas, ya sean a nivel hormonal, genético o genital.
A pesar de los logros sociales y legislativos que se han alcanzado estos últimos años todavía hay mucha gente que le es ajeno al tema de la homosexualidad, ya sea por vivir en una comunidad muy cerrada, por pertenecer a un grupo que condena la homosexualidad, o por diversas razones; Creo que la sociedad todavía no alcanza la madurez en estos temas. Aunque en la capital de la República Mexicana ya se permita la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo, aún existen comunidades que lo siguen viendo como pecado. Por eso creo que la lucha por la aceptación de la mayoría de la población sobre estos temas, es apenas el principio de un largo recorrido que tenemos por caminar.
“Porn is a huge part of the culture we’re living in. Women can not just ignore porn, we have to participate and discuss this very influential genre”
Erika Lust
[box type=»shadow» align=»aligncenter» ] [dropcap]E[/dropcap]rika Lust (Estocolmo, 1977), guionista, productora, directora de cine erótico y dueña de su propia compañía –Lust Films–, no escribe desde cualquier lugar ni para cualquier público. Su filmografía, inseparable de su escritura, apunta a crear una alternativa del mainstream porno; un porno diferente que forme parte de un discurso contemporáneo más amplio en torno a la sexualidad. Desde el año 2004 su trabajo (cortometraje, largometraje y documental) ha sido ampliamente reconocido y premiado en el ámbito del cine porno feminista en Estados Unidos, Canadá y Europa. Aunque es imposible resumir en pocas líneas la amplitud y variedad de contenidos que el libro abarca en sus 11 capítulos, quiero rescatar tres puntos -más críticos que descriptivos- que desde mi óptica aparecen desplegados y entrelazados en las páginas de Porno para Mujeres.[/box]
Monopolio
“Pertenezco a una generación que no ha encontrado una representación de su sexualidad moderna y plural en la pornografía machista y tradicional. Las mujeres debemos tomar medidas inmediatamente y empezar a cambiar la visión que los hombres han impuesto del sexo a través del cine X. De lo contrario, las nuevas generaciones solo tendrán acceso a su visión, más bien pobre, de la sexualidad”. Con esta frase, Lust revela y denuncia una cuestión más amplia y evidente: los hombres productores y directores de cine X han tenido durante décadas el monopolio de la definición de la pornografía, de construirla a partir de sus ideas y deseos, representando solamente su sexualidad con un claro resultado: En la actualidad existe un porno monocolor y monogénero, una especie de estándar universal del porno, que reproduce siempre los mismos clichés y retratan los mismos personajes.
Estas cintas se centran en códigos muy particulares: cosificación y humillación de las mujeres, centralización del placer masculino y mínima importancia del placer femenino, nula elaboración del guión e historia, nula calidad y cuidado por la estética, solo por mencionar algunos rasgos que hacen un producto poco realista y muy predecible. Poco a poco, en los años 80 con cintas como Candida Royalle, llega la producción de las primeras películas eróticas escritas, y dirigidas, desde la perspectiva de la mujer; con esto se le comienza a considerar potencial consumidora de películas X. Actualmente, en particular con más fuerza desde los años 90, muchas directoras pretenden redefinir el porno; lo que es y tiene que ser, centrándolo en el placer y deseos femeninos y cambiando los términos de la representación.
El porno: una herramienta útil
“A mi me gusta ver el cine pornográfico como un subgénero más del mundo del entretenimiento audiovisual -dice Lust- con la particularidad de que, a diferencia del cine de terror o la comedia, este cine busca la excitación de quien lo mira. Como la sexualidad misma, lxs espectadorxs somos todos diferentes, la diversidad de gustos y del cine X responde a este parámetro: cada quien debe encontrar su gusto y placer”.
Así, una de las apuestas más evidentes del libro es la de construir una audiencia que sepa todo sobre lo que rodea al porno, y le es pertinente. Aquí va la lista, muy resumida: la pornohistoria, con breves referencias desde imágenes eróticas del paleolítico hasta Porntube. Las FAQ´s más populares: un diccionario dónde consultar el vocabulario técnico que rodea a este tipo de cine y una larga lista con crítica incluida de lo mejor del cine X desde los años 70 (su época dorada, según la autora) hasta la actualidad. Cuando terminas de leer el libro, sin duda, te siente más informada y entiendes la diversidad dentro del subgénero mucho más que antes.
Nacerá entonces un nuevo tipo de mujer a la que Lust da el nombre de masturbadora informada, una mujer que conoce y puede diferenciar las peculiaridades y sabores del cine para adultas: porno convencional, cine erótico vintage, gay, les, bisex, trans, fetish, hentai,gonzo, amateur, nouvelle vague porno, el movimiento alt, el género documental, y el DIT (do it yourself), entre otros.
Más allá de la lectura obvia (hay que crear consumidoras informadas y cada vez más especializadas para el buen alimento de la industria del porno femenino, que además compre por internet) se dejan entrever algunas preguntas y respuestas sencillas e interesantes a lo largo del libro: ¿Por qué una mujer debería mirar porno? ¿Es el porno una perversión o nos ayuda a aprender sobre la sexualidad?
Los argumentos son varios, comenzando porque las mujeres llevamos poco tiempo teniendo el derecho de disfrutar de nuestro propio cuerpo y nuestra sexualidad. Factores como el patriarcado, la Iglesia e incluso la educación dentro de la familia condiciona y reprime fuertemente la sexualidad de la mujer, reforzando la idea de que el sexo está estrechamente vinculado a la reproducción o a la satisfacción del hombre. El potencial del porno (al menos este tipo que propone y defiende) consiste en que es una herramienta más para seguir desarrollando nuestra revolución sexual, que comenzó en la década de los 70. Las películas explícitas y sus imágenes pueden inspirar la búsqueda del placer y permite explorar con mayor profundidad la sexualidad. Evidentemente, no está la intención de sentar una doctrina sobre cómo debe ser el cine para adultas sino dar más opciones de búsqueda.
Manifiesto por un nuevo cine
Explícito, inteligente, femenino y feminista. Esa es la propuesta del libro: que el cine para adultas muestre mujeres reales protagonizando historias de sexo reales, que hablen de su sexualidad, que no retrate a la mujer como objetos pasivos o víctimas, sino dando y recibiendo placer; ver a otras mujeres disfrutar. Un cine, además, con otros valores estéticos.
¿Por qué un porno feminista? Como toda expresión artística y cultural, la pornografía también tiene un discurso y es, más allá de un producto comercial, una manera de hablar sobre sexo; de ver y entender lo masculino y lo femenino. Para Lust, todo aquello que tenga un discurso es susceptible de ser abordado y modificado desde una óptica feminista. Por eso se debe participar en este discurso creándolo, expresando otras miradas para explicar cómo somos, cómo es nuestra sexualidad y cómo vivimos la experiencia del sexo, dándole más y mejores contenidos.
Finalmente, la evidencia: “Vivimos en una sociedad que, nos guste o no, está pornificada”. El porno se hace presente en internet, en los medios de comunicación masivos, circulando fuera del armario oscuro donde se encontraba. El cine para adultas que esta directora propone tiene efectivamente una mirada crítica ante lo ya existente y preponderante; busca no solo ampliar la diversidad de opiniones sino una participación activa y protagonista en la creación de este discurso.
El libro es una valiosa interpretación y propuesta sobre el porno como producto cultural con poder para formar e incidir en nuestras prácticas, también podríamos leerlo teniendo presente que no son solamente las nuevas erotic boutiques, las reuniones de tupper sex, los nuevos juguetes de lujo, o el porno para mujeres los elementos en exclusividad liberadores de las mujeres, como sugiere en gran medida el texto. Ser una consumidora activa e informadísima de lo mejor del cine de sexo explícito para mujeres difícilmente nos permita equiparar consumo a liberación en un sentido amplio, menos leyendo esta propuesta en contextos ajenos al europeo. Pensemos en qué otras maneras (más allá de poder o no comprarme el mejor dildo del mercado) existen desde el feminismo, y son muchas: solidaridad entre mujeres, compartir y circular saberes, no cerrar la boca ante cualquier atropello o violencia por cuestiones de género, en cualquier espacio y aunque de golpe nos parezca “fuera de lugar”, no dejarse amedrentar por la violencia cotidiana en la calle, en el metro, en toda la ciudad, responder, platicar con hombres y mujeres al respecto cuando sea posible, y también, por qué no, elegir y mirar una buena película porno
Esta película es más que una guía, paso a paso, de cómo practicar el sexo rudo; nos muestra cinco escenas de fantasías comunes que coquetean con el intercambio de poder, dolor y sumisión como fuentes de placer sexual.
Lo interesante de esta propuesta, hardcore pornográfica, de la directora Tristan Taormino, son las fantasías sexuales de las actrices, ellas son quienes diseñan la escena: eligen a sus contrapartes masculinas, deciden cómo se desenvolverá la acción, establecen las prácticas sexuales que sucederán y marcan sus límites. La directora transparenta esta parte del proceso de creación de la película entrevistando a las actrices y los actores antes de cada escena, donde revelan su predilección por el sexo rudo; qué los excita, cómo son las relaciones sexuales en su vida personal, y en general nos cuentan cómo logran hacer del sexo rudo algo divertido, seguro y sexy.
Algo que me gustó mucho de la película es que muestra el intercambio de roles de poder como un juego para incrementar el placer y no como una condición social o biológica establecida, hay escenas que muestran un hombre dominante con una mujer sumisa, una mujer dominante con hombre sumiso, y una pareja switch que intercambia el poder varias veces durante la escena. Esto resulta refrescante ante la habitual representación pornográfica que privilegia el placer del hombre y somete a la mujer a este.
En Tristan Taormino´s Rough sex se hace especial énfasis en mostrar el placer de las mujeres como resultado de prácticas sexuales sanas y consensuales; puede ser un buen punto de entrada a para los no iniciados, pero curiosos de los adrenalínicos juegos de poder y dolor, ya que vemos parejas jugando fuerte, siendo consecuentes con la fantasía y disfrutándola bastante.
Esta película pertenece a una serie de guías que produce Taormino entre las que se encuentran Tristan Taormino´s guide to anal sex y Tristan Taormino´s expert guide to female orgasm.
Por Pola RG
What the fuck am I doing?
Al comenzar algo es cuando más miedo tenemos, la incertidumbre de no saber bien lo que estamos haciendo paraliza a más de dos. La primera tira de DAR! ilustra perfectamente esta sensación.
What the fuck?
Hace algunos años, mientras revisaba el trabajo de Lucy Knisley (French Milk) me topé con una colaboración que hizo con una chica llamada Erika Moen. El trabajo de Lucy es interesante y divertido de por sí; el que colaborara con alguien me daba la garantía de que me la iba a pasar bien leyendo lo que hiciera esa persona. Nada me preparó para lo que encontré… DAR! A super girly top secret comic diary, un diario ilustrado que comprende desde el 2003 hasta el año 2009, me sorprendió y pasé toda esa semana recomendado el cómic a todos los que tuviera cerca. Cuando lo empecé a leer, Moen ya había dado por concluida la publicación en línea y estaba en trámites para imprimirlo. Me receté las cerca de 170 tiras de un jalón y me sentí tan identificada con Moen que aún ahora, regreso y leo algunas de mis favoritas.
Sin pudor, honesto, vulgar y soez… El humor y la introspección están equilibrados; se habla desde queefs, sexo seguro, dildos y vibradores (todos temas muy importantes en mi opinión) hasta la maduración de la artista tanto técnica como personal; y el proceso el descubrimiento y aceptación de su sexualidad como algo fluido, la llevó a identificarse como queer para resistir los prejuicios de una sociedad tan ansiosa de clasificarnos de acuerdo con quién cogemos, sin tener en cuenta que las personas no somos simplificables, mucho menos cuando de nuestra sexualidad se trata.
Hacer público tu diario y no embellecer los detalles de tu vida requiere valor, es de esperar que no todo se encuentre allí en línea (o impreso) pero lo que hay fue liberador para alguien con tanta ansiedad social como yo.
Erika Moen es una artista norteamericana, que vive en Portland y trabaja en HYPERLINK Periscope Studio. Actualmente participa en el reality show Strip Search, organizado por los creadores de Penny Arcade para encontrar al nuevo artista del webcomic.
Telalandia es una propuesta de la artista Dayana Ligas Garliv que cuestiona la industria de la moda y la cultura del desperdicio.
Los diseños de Telalandia buscan dar un segundo aire a prendas desechadas mediante diseños únicos, cercanos al collage pero sencillos en cuanto a la arquitectura de la ropa. Las prendas son unisex y proponen una silueta andrógina en respuesta a la cultura de la belleza y los estereotipos de género con los que la sociedad de consumo nos bombardea para homogenizar la apariencia de los cuerpos y sus identidades.
Con sus diseños Dayana busca dejar abiertas las posibilidades de uso de las prendas independientemente de lo que esté de moda o de las condiciones climatológicas para enfatizar el libre albedrio de los usuarios.
En la habitación de un hotel encontré un folleto de juguetes sexuales, además de los productos que ofrecía, contenía un artículo que trataba el peligro de los ftalatos, (químicos que se hallan en las mezclas con que se fabrican muchos consoladores y que pueden provocar cáncer) de la exudación permanente, presente en el dildo que los fabricantes decidieron llamar auto lubricación; lo que exudan es kerosén, aguarrás, biodiésel, o cualquier otra cosa que ayude a disminuir costos y hacer un producto más transparente o carnoso.
Los ftalatos son sustancias que aportan flexibilidad y elasticidad a los plásticos, cuyo uso industrial está ampliamente extendido. Experimentos con ratones han demostrado que pueden dañar la salud de los roedores y, en menor medida, a los humanos. La precaución ha llevado a la Unión Europea a limitar la utilización de estos compuestos en juguetes para niños.
En Dinamarca, la Agencia de Medioambiente, informó que a través del embarazo o la lactancia, un feto o un recién nacido puede sufrir algunos problemas tras ser expuesto a ellos, en particular los niños varones debido a que la reducción de la testosterona causa algo llamado feminización de los futuros varones, mientras que un adulto está razonablemente a salvo de estos compuestos. Los machos roedores renuncian a algunos hábitos propios de su condición sexual. Estos materiales son demasiado parecidos a las hormonas masculinas; por eso mismo, pueden causar alteraciones en el sistema endocrino que es más sensible en fases tempranas del desarrollo.
Los ftalatos están peligrosamente presentes en gran cantidad de productos que nos rodean: manteles, pisos, pinturas, barnices, empaques de comida, artículos de belleza, cosméticos, biberones, utensilios para bebé, en el aire que respiramos, en ¡el vinil!, no únicamente en juguetes sexuales; además se recomienda usar los juguetes con condón, sea tóxico o no. La alarma producida por las frases en el folleto me llevaron a visitar la página sexoverde.org.; donde, casualmente, mencionan que los únicos que no utilizan esos químicos en sus productos son los que venden los artículos del folleto del hotel. Sí, así de alarmista resulta ser. El peligro de los ftalatos es real, como es real que esta alarma es solo publicidad y que si tienes dudas de la composición del juguete que usas, utilices condones, guantes, etcétera.
Total que buscando en sexoverde.org.,encontré bajo el término sexo verde cuestiones relacionadas básicamente con la ecología como Los diez mandamientos que, en 2008, Greenpeace México publicó como las reglas que debe seguir un ecosexual para tener un sexo sustentable y amigo de la tierra; con una óptica similar a la que aborda el libro de Begoña García, Eco Sex o cómo disfrutar el sexo ecológicamente.
Te presento los mandamientos de Greenpeace y algunas opiniones de la doctora Begoña García.
1. Apaga las luces. El jugueteo verde.
Cuando se trata de preámbulos y juegos sexuales, en una pareja, es cierto que no hay más regla que la de hacer sentir bien al otro y disfrutar el momento. Sin embargo, para un ecosexual, la cosa cambia.
Si bien, se puede preferir acompañar el acto sexual con una película ad hoc o música motivante (a menudo, las imágenes dejan de interesar y no hacen más que distraer la relación, malgastando energía); es por eso que la española Begoña García aconseja un striptease en reemplazo de una película erótica, además apagar televisores, equipos de música o computadoras. Para eso lo mejor es desenchufarlos ya que muchos de ellos se mantienen en modo stand by, consumiendo electricidad. “Desconectarlos de la red no sólo reduce el consumo, sino también las emisiones de dióxido de carbono que impactan en el medio ambiente provocando el cambio climático”, comenta.
Para aquellos que les gusta mirar las expresiones y el cuerpo de la pareja durante una relación sexual cuando se hace de noche, puede significar un desincentivo si no hay una luz cerca, ante eso, un ecosexual optará por focos de bajo consumo.
2. Come frutas de la pasión (frambuesas, cerezas, moras, frutillas) libres de transgénicos y pesticidas.
3. ¿Amor a toda costa? En vez de fomentar la sobrepesca de mariscos afrodisíacos, apoya los proyectos sustentables de las comunidades que ofrezcan aceites y jabones biodegradables que sirvan para aumentar la libido.
4. Amor reciclado: Decora de manera linda, e incluso cursi, envases de productos empaquetados para guardar ahí condones, lubricantes, juguetes, etcétera.
5. Usa ecolubricantes: “Nunca uses lubricantes hechos a base de petróleo, como aceite o vaselina, por ejemplo. Usa los que son a base de agua y otros que son resistentes a esta como los de silicón”.
En cuanto a la resequedad femenina, la doctora aconseja el uso de lubricantes naturales, como el aceite de oliva, de coco (que además da vigor a los órganos masculinos). Eso sí, advierte que se estos no deben ser utilizados con diafragmas o preservativos porque los pueden dañar. Sobre estos últimos, los condones, García sugiere que sean 100% naturales, “de origen orgánico, sin olor ni sabor y lubricado con un lubricante neutro a base de agua”.
6. Esclavo de la pasión, no del petróleo: Mucha ropa y accesorios que se comercializan para los juegos sexuales están hechos de PVC o vinil, que pueden generar químicos muy tóxicos. “En lugar de eso opta por accesorios de sustancias naturales como el caucho, látex o piel”.
7. Ahorra agua en pareja: Comparte la ducha. “Recuerda que más de 500 millones de personas no tienen acceso al agua limpia y corriente”.
¿Ducha juntos? Mejor un pequeño remojón
Si bien una ducha con la pareja podría ayudar a reducir el consumo de agua en una casa, tener sexo mientras se bañan puede llevar a descuidos, como dejar correr el agua; algo que dista mucho de ser ecológico. Además, a veces resulta incómodo; sobre todo si se toma en cuenta, tal como lo confirma García, “La vagina se reseca en remojo”.
Para un buen momento en la ducha, la doctora propone dejar muy poca agua en la tina, mientras se dan masajes y se enjabona. “Un fino hilo de agua recorriendo nuestro cuerpo mientras las manos liberan la piel de espumas puede ser mucho más excitante que un chorro intenso y potente de agua a presión”, afirma.
8. Cama sustentable: Asegúrate que tu cama de madera esté hecha con material sustentable, que esté certificada por organismos como el Forest Stewardship Council. Por ejemplo, recomienda que la cama esté firme, ya que se requiere cuando se practican diversas posturas e intensidades, que no solo sea un diseño que agrade, sino que también tenga materiales ecológicos y dure por muchos años. “¡La cama es para disfrutarla cuando más mejor!”.
“Si soñamos con atar a nuestr@ ecoamante a los barrotes, el hierro o aluminio, metales abundantes en la naturaleza, suelen ser muy duraderos y, además, son 100% reciclables”, asegura García, antes de prohibir el uso de cualquier cama que tenga plástico.
“El material más natural es la madera, pero nada de aglomerados procesados con colas y otros adhesivos que desprenden partículas volátiles al medioambiente con cada uno de nuestros eróticos movimientos”, aconseja la doctora. Demás está decir que aquellas elaboradas con maderas tropicales quedan rotundamente fuera de la lista de posibles compras.
En cuanto al colchón, García pide averiguar si están hechos con espuma de poliuretano, látex sintético u otros materiales tóxicos que contaminan. En cambio, recomienda adquirir aquellos hechos con elementos orgánicos: látex natural, lana o algodón. El futón parece ser una opción ideal, ya que además de cómodo, “es natural, orgánico y biodegradable, porque se trata de una funda gruesa de algodón rellena de algodón de fibra corta”.
9. Sexo verde: Utiliza ropa orgánica y opta siempre por lo natural.
10. Haz el amor, no la guerra
Por último, ¿Qué tal el movimiento activista ecoeróticoFuck for forest?
Fuck for forest es una organización ecológica y erótica sin fines de lucro cuyo objetivo es «liberar nuestras mentes, estar más en contacto con la naturaleza, con nosotros mismos y con el planeta», explica Ellingsen a BBC Mundo. Han recaudado más de $345,000.00 dólares, gracias a los internautas que pagan para ver los contenidos de su página web: fotos y videos de sexo explícito cuyos escenarios suelen ser al aire libre. Tienen más de 1,300 activistas en todo el mundo. Saltaron a la fama en el año 2004 cuando Johansson y Ellingsen copularon en vivo en el escenario durante un concierto de rock en Noruega.