¿Seguimos en el principio?

Por Alan Palma

El tema de la homosexualidad masculina está lleno de tabúes y mitos; aunque cada sociedad maneja este tema de distinta forma los países occidentales se abren cada vez más a la aceptación, tolerancia e incluso establecen leyes para minimizar la discriminación y la satanización que se ejerce sobre este sector de la población.

En lo personal, desde mi niñez hasta mi salida del clóset, tuve que lidiar internamente con los temas tabúes que imperaban en esos momentos (los 90´s), y cuando por fin di ese gran salto intenté, por los medios que tuve, tratar de eliminar esos conceptos e ideas erróneas que giraban en torno al tema.

Debido a que mis círculos más cercanos, amigos y familiares, eran de mentalidad bastante abierta, y por el avance que empezó a tener la sociedad en estos temas, empecé a creer que los tabúes más tontos o más absurdos, a mi parecer, se habían minimizado, o que solo existían en los pueblos más lejanos de la urbanidad y más cercanos al dogma religioso.

Entre los muchos prejuicios que existen, los que más llamaron mi atención fueron dos: que homosexual es sinónimo de afeminado y que el proceso de un homosexual es intentar una transformación a lo transexual o travesti. Mi preocupación hacia estos prejuicios en específico surgió a través de dos comentarios que surgieron en unas charlas, primero la novia de un primo:

—“Se supone que a los gays les gustan los hombres, entonces ¿cómo le hacen para coger si los hombres que les atraen son heterosexuales?”.

Luego una prima me comentó lo que le dijo su papá, sobre mi salida del clóset:

—“No es que no lo acepte; a mí lo que me da miedo es que se empiece a vestir de mujer y comportarse como tal”.

En ambos comentarios casi solté una carcajada, pensé: ¡qué cosa tan absurda!, inmediatamente comprendí que falta un largo camino por recorrer, y que mi consideración de las distinciones que hay entre la urbe y lo rural era muy tonta y muy alejada de la realidad.

Dentro de la homosexualidad masculina se encuentra marcado el estereotipo del homosexual afeminado; sin embargo, ser homosexual no significa que todos sean o tengan que ser afeminados; tampoco por el hecho que exista gente que no empata con el género que nació, o le guste actuar de forma contraria al rol del sexo que pertenece significa que todos los homosexuales busquen una transformación hacia el sexo opuesto.

Para romper este tipo de prejuicios decidí hacer un glosario de lo que significan las iniciales del movimiento L.G.B.T.T.T.I. que tanto se ven en las marchas y carnavales del orgullo gay; sé que algunos saben lo que significa, pero creo que no está de más un repaso y, tal vez, hasta resuelvan alguna duda. Son muy resumidas, por el espacio pero trataré de ser lo más correcto y claro posible:

L= Lésbico/Lesbiana: Mujer homosexual que es atraída sexualmente por otra mujer.

G= Gay: Hombre homosexual es atraído sexualmente hacia otro hombre (la palabra también refiere a la generalidad de la homosexualidad).

B= Bisexual: Mujer/Hombre que son atraídos sexualmente hacia personas de sumismo sexo, y también por las del sexo contrario a distintos niveles.

T= Travestí: Persona que gusta vestirse y actuar de forma contraria al canon estético del sexo al que pertenece; puede, o no, ser homosexual.

T= Transgénero: Persona que no se identifica con el sexo de nacimiento o que se encuentra en una situación de ambigüedad.

T= Transexual: Persona que al no identificarse con el sexo de nacimiento, tiene un proceso de transformación para lograr ser lo más parecido al sexo con el cual se identifica.

I= Intersexual: Persona con características sexuales físicas ambiguas, ya sean a nivel hormonal, genético o genital.

A pesar de los logros sociales y legislativos que se han alcanzado estos últimos años todavía hay mucha gente que le es ajeno al tema de la homosexualidad, ya sea por vivir en una comunidad muy cerrada, por pertenecer a un grupo que condena la homosexualidad, o por diversas razones; Creo que la sociedad todavía no alcanza la madurez en estos temas. Aunque en la capital de la República Mexicana ya se permita la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo, aún existen comunidades que lo siguen viendo como pecado. Por eso creo que la lucha por la aceptación de la mayoría de la población sobre estos temas, es apenas el principio de un largo recorrido que tenemos por caminar.

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