por Rubén Maldonado a.k.a. Escalera

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Rubén Maldonado a.k.a Escalera (México D.F.)
Creaciones literarias de cuento, poesía y cómic.
por Rubén Maldonado a.k.a. Escalera

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Rubén Maldonado a.k.a Escalera (México D.F.)

Yo prefiero venirme con cualquiera,
antes de irme con Dios.
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Andrea Alejandro Freire (Ecuador) Actriz en potencia, escritora en esencia y publicista en espera! Sobre todas las cosas: Tortuga Ninja combinada con X- Men!!
Miembrx del proyecto Trans Pride.
http://dreanfreire.tumblr.com/
por Carolina Castañeda y Ricardo Olivares
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Conoce más de su irreverente trabajo en:
https://www.facebook.com/lachicaescatologicayelninogusano/?fref=nf
Carolina Castañeda (1982). Artista plástica, ilustradora y artista textil. Estudió la licenciatura en Artes Plásticas en la Universidad Autónoma de Baja California. Y obtuvo el grado de Maestría en la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM. Carolina ha participado en varias exposiciones individuales y colectivas a nivel nacional e internacional. En su obra utiliza un lenguaje humorístico y sarcástico, se basa en la cotidianidad como detonante principal.

Por César Cortés Vega
Quiero echar a perder acá un poema de Baudelaire:
Una carroña [Poema de Charles Baudelaire] [Dirá el purista que aunque hoy se pueda más fácilmente que antaño, él preferiría que esto no se hiciera con esta soltura, con este descaro / Yo llegué a imaginarlo por una referencia de Philippe Sollers / No hay que olvidar que fue el poderoso Sindicato de Vampiros el que antaño mandó a la picota algunos poemas de Las Flores del mal por antentar contra las buenas costumbres y la religión…/ Anotaciones al margen; siempre me gustó la palabra apostillas / Muy parecida a costillas: escribir sobre las costillas de algo].
Recuerda lo que vimos, alma mía,
esa mañana de verano tan dulce: [Las anotaciones para la costumbre del bien pensar letrado son poco menos que indignas / Algo que debería guardarse en la intimidad de la corrección / Aunque llevar más lejos esta conclusión, quizá podría revelar que lo inacabado apenas es contrario a aquello que se ha finalizado / No sólo como la culminación de un proceso, sino como un esfuerzo de decantación que se mantiene por imitación]
a la vuelta de un sendero una carroña infame [¿La amará en verdad?— Se preguntará el lector, que quizá no intentaría adelantar la conclusión por ingenuidad, sino desde la malicia / Las pasiones crecen ahí donde se les contradice / Rappelez-vous l’objet que nous vîmes, mon âme / La perversión del lector está siendo convocada / Si Baulelaire dice algo así, es porque se hace deudor de una conclusión reveladora / Estamos ante Las flores del mal, no hay que olvidarlo / ¿A quién le habla?]
en un lecho sembrado de guijarros, [Las apostillas pretenden aclarar, y esto apenas volverá más oscuro el texto, al banalizarlo en la mirada de lector que se arriesga a colocar sus comentarios / La peor o la mejor manera de leer / Aclarar que no elijo el texto citado por Sollers apegándome a la referencia exacta / Hojeo mi edición de Las flores del mal traducida por Antonio Martínez Sarrión, y no me convence su literalidad / Elijo otra, entonces / Acá, quizá, estamos frente a este apego rayano en lo devocional / La moral y la especificidad del documento]
[“El Konkistador vació el líquido de los dos recipientes sobre el cadáver de Alejandra. El Güero volvió sobre Tania y la tomó por un brazo que giró por la cintura hacia la espalda y llevó la muñeca hacia su nuca. La muchacha gritó y él la guió hasta la chica muerta. La reclinó para acercar las caras de ambas.” —Tomado del reportaje Un viaje a lo profundo de la prostitución: La historia de “Nataly”, y el hombre que la explotaba, realizado por Humberto Padgett]
con las piernas al aire, como una mujer lúbrica, [En una beau matin d’été si doux, le dice a la amada. / ¿Lo recuerdas? / ¿podrá decir también?; con la verga al aire, como un hombre lúbrico, con las nalgas abiertas como un ángel del astillero? / Genet podría: ¡Oh ven mi cielo rosa, oh mi canasta rubia! / Visita en esta noche a tu condenado a muerte. / Arráncate la carne , mata, trepa, muerde, / ¡Pero ven! Deposita tu mejilla junto a mi redonda cabeza.]
ardiente y sudando los venenos [ardientes, sudamos los venenos todos, por eso encontramos la imagen exacta / Gaston Bachelard habla de la imagen poética en ese esforzado libro La poética del espacio, diferenciando al fenomenólogo del crítico literario / Dice: …la creación se produce sobre el hilo tenue de la frase, en la vida efímera de una expresión. Pero esta expresión poética, aún no teniendo una necesidad vital, es de todas maneras una tonificación de la vida.]
abría de un modo negligente y cínico [No es a Baudelaire al que le pasa esto, sino entonces al lector que ha comprendido / ¿La voz del poeta es la voz de aquel que se dedica a corregir y corregir un texto? / Alguna vez lo vi en la FIL Guadalajara / Imprecaciones de Lydia Cacho —respetabilísima— al mismísimo García Márquez por su Memorias de mis putas tristes / ¿Cómo es posible que escriba acerca de un hombre mayor que quiere tener sexo con una niña?— imprecaba / A ninguno habrá que culpar, «imagino / Son dos mundos que se tocan / El de una realidad que es filtrada por la rejilla del periodismo / Y el de una sofisticación añejada por siglos como la literatura, que posee licencias no pragmáticas]
su vientre lleno de exhalaciones. [Quien ve, es lo mirado / Principio de desidentificación / Y en la falta de comprensión de esto, se cumple la segregación carcelaria a la que la literatura ha estado condenada desde que el concepto se inventó / Un confinamiento que por otro lado, ha resultado favorable / Las infinitas posibilidades de lo otro / Un vientre lleno de exhalaciones / Baudelaire es, sin duda, la carroña y la prostituta con la que seguramente habla, aventuro, nomás]
[“Solas, escondidas y despreciadas fallecen violentamente en México 182 trabajadoras sexuales cada mes, 2,184 al año, según el compendio hemerográfico de la asociación nacional Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer. / “Se cree que la muerte de una prostituta es de lo más normal, que se lo merecían”, denuncia Jaime Montejo, activista de una de las organizaciones que desde el pasado martes analizan en la Ciudad de México la vía de enfrentar la incursión del narcotráfico en el oficio más viejo del mundo” Prostitutas en México son víctimas del ‘narco’ realizado por Por Gardenia Mendoza Aguilar. La Opinión, Los Ángeles, USA]
El sol brillaba sobre esta podredumbre, [Como un cómplice]
como para cocerla en su punto, [Como un cocinero cómplice]
y devolver ciento por uno a la gran Naturaleza [La complicidad tiene, claro, un fin]
todo lo que en su momento había unido; [Cómo un cocinero cómplice al que le valen verga nuestras elucubraciones morales / Luego, si el moralista lo ha replicado con esta imagen, probablemente se trate de uno sofisticado, que no puede sino entrever los motivos de su contradicción / Que no por ello renuncia a su argumentación moralista / Una dulce mañana de verano no es el contexto para una cosa así, pues nuestro apaciguamiento metafísico hecho de una didáctica que ha creado categorías formales para el entendimiento de las cosas, no lo confirma / Y sin embargo…]
y el cielo miraba el espléndido esqueleto [Aquello, lo invisible, escapa del registro a menos que se presente así de radical / No en una nota de diario / No —todavía— en una recreación de realidad aumentada que apenas complementa los medios superficiales incapaces de guardar lo que la imagen subjetiva tiene de inaprensible / Jan Hendrik van den Berg, citado por el mismo Bachelard, dice que las cosas nos “hablan”, como…]
como flor que se abre. [Debo resultar ya odioso / pero, probablemente este texto no es especialmente recordado / Pocos de los que habrán llegado hasta acá acaso lo leyeron / Me defiendo / Este es un lugar solitario / No huele bien]
Tan fuerte era el hedor que tú, en la hierba
creíste desmayarte. [Los moralistas del texto denegarán mis imágenes frente a estas otras / Ese, en todo caso, es mi problema con Bachelard; una jerarquíe de las imágenes / La historiografía europea habrá documentado los beneficios de esa estratificación / Baudelaire es Baudelaire / Además en esta velocidad de las interpretaciones, mis asaltos son partículas fugaces que ¿qué querrían agregar a lo ya mil veces sobado? / Nos desmayamos por violencias así de sutiles / No quiero saber qué haríamos frente a la contundencia del vertedero de cuerpos como el que describe el poeta / #balebergalabida]
[“El problema es que hasta hace siete años no morían con cuernos de chivo (AK47) ni había tantas decapitadas, desmembradas… ahora es con más saña», agrega.” —Tomado del reportaje Un viaje a lo profundo de la prostitución: La historia de “Nataly”, y el hombre que la explotaba, realizado por Humberto Padgett]
Zumbaban las moscas sobre este vientre pútrido [Al rededor de la literatura —en un sentido amplio— los lectores revolotean también / Ávidos de representaciones que reivindicar / El centro de ello son las luchas en defensa del tipo de imágenes para decir el mundo / Luchas sobre cuáles serán las que prevalecerán / Si aquellas que intenten disfrazar la contundencia de los hechos / O aquellas que tratan de describirla a detalle / Las que imaginan dulces mañanas de verano, sin esperar la complicidad de la versión de la naturaleza a la que esté adscrito quien mira]
del cual salían negros batallones [El mal, escrito en una combinación de alejandrinos y octasílabos, sugiere este forzamiento / Control de lo que se le dice a la amada / ¿Recuerdas? / ¿Aquellas moscas?]
de larvas que manaban como un líquido espeso [De Bataille: Las moscas permanecen, iguales a sí mismas, como las olas del mar. Esto, aparentemente, es forzado; un biólogo separa esta determinada mosca del enjambre, basta para ello un toque de pincel. Pero ella separa para él, no para las moscas. Para separarse de las otras, sería necesaria a la «mosca «la fuerza monstruosa del entendimiento y entonces ella se nombraría, haciendo lo que el entendimiento hace con el lenguaje, que funda la separación de los elementos y al fundarla se funda sobre ella, en el interior de un mundo formado por entidades separadas y nombradas. Pero en este juego el animal humano encuentra la muerte: precisamente la muerte humana, la única que espanta, que hiela, pero sólo al hombre absorbido en la conciencia de su desaparición futura, en cuanto ser separado e irremplazable; la única verdadera muerte, que supone la separación y, por el discurso que separa, la conciencia de estar separado.]
por aquellos vivientes andrajos.
Todo aquello descendía y subía como una ola, [Iguales a sí mismas como las olas del mar / tempos fugit virgilianos, que el autor coloca en bandeja para su amada —a Jeanne Duval están dedicados los primeros poemas de Las flores del mal— como contraposición venida de una oscura tradición que el amor romántico no podría negar del todo, y que es un preámbulo para un moralismo que se acerca al objeto de su deseo]
o se lanzaba chispeante
se hubiera dicho que el cuerpo, hinchado por un aliento vago, [Baudelaire llamaba a Jeanne Duval, La Venus negra / Ambos contrajeron sífilis / Antes de Duval, Baudelaire había conocido a Sarah, una prostituta judía a quien llamaba La Louchette —La Bizca— / Se dice que fue ella quien le transmitió la enfermedad / Una noche en que estaba con una horrible Judía, como un cadáver tendido junto a otro, pensaba, al lado de aquel cuerpo vendido, en esta triste belleza de la cual mi deseo se priva.]
vivía y se multiplicaba. [Muy probablemente fue Baudelaire quien le transmitió la sífilis a Sarah]
[“Mujeres y niñas de rostros y nombres anónimos viven y mueren bajo la esclavitud que nunca se abolió y que sigue ahí, a la vista, no en pueblos enterrados bajo las fronteras asfixiantes del sur o del norte, sino a pocas cuadras de la Cámara de Diputados, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el Palacio Nacional o la Catedral Metropolitana.” —Tomado del reportaje Un viaje a lo profundo de la prostitución: La historia de “Nataly”, y el hombre que la explotaba, realizado por Humberto Padgett]
Y este mundo producía una música extraña [¿Ofrenda exculpatoria de un machismo errante? / Memento Mori que tiene origen en un clasicismo como justificante formal]
como el agua que corre y el viento [Recuerda que puedes morir desde un humanismo que se construye en la adquisición perceptiva de la podredumbre / Una subversión que Baudelaire habría cumplido, con los ojos puestos en la modernidad]
o el grano que un ahechador con movimiento rítmico [Detención en el fracaso de los cuerpos / En la reconstrucción morbosa de la mirada / Un nuevo tipo de estética revela la promesa que el lector presiente / En la mirada moral acerca de aquello que es efectivo en la imagen, justo porque es un deseo que se oculta tras la cara de una belleza que nunca puede completar el placer verdadero]
agita y voltea con su criba.
Las formas se borraban y no eran más que un sueño,
un esbozo tardo en aparecer [Es por ello que la invisibilidad se sugiere / Lo que nuestra moral completa en el cuerpo que se desintegra paulatinamente / Si dirijo los ojos de la amada al memento mori, es porque esa política conviene / Porque aquello que no ve, hace que lo visible que respondería a una moral de lo verificable, sea sopesado de otra manera]
en la tela olvidada, y que el artista acaba
sólo de memoria. [Baudelaire dice en el estudio que le dedica a Théophile Gautier / …es un privilegio prodigioso del Arte que lo horrible artísticamente expresado deviene belleza / ese es el nuevo tipo de estética que si bien es una recreación inversa, aunque consecuente con aquella visión petrarquista que trasciende el amor pagano para reivindicarlo en una elevación del espíritu / El sostén del nuevo mercado de la carne que hoy es el ideal secreto de todo tiempo libre]
[“Llegan a dar hasta 50,000 pesos (unos 4,500 dólares) para que ellas acepten la mercancía y la revendan: ‘chochos’ (metanfetaminas), marihuana y cocaína en piedra», revela Sonia, una sexoservidora del Distrito Federal. / Sonia afirma que ella se ha mantenido al margen de ese negocio por sus «principios morales»; en cambio, está enterada de compañeras que aceptaron y después desaparecieron sin dejar rastro.” Tomado de Prostitutas en México son víctimas del ‘narco’ realizado por Por Gardenia Mendoza Aguilar. La Opinión, Los Ángeles, USA]
Detrás de las rocas una perra inquieta
nos miraba con ojos enfadados, [Casi lo puedo imaginar riéndose, advirtiendo que ese es apenas el comienzo de un largo tránsito por la vida descarnada de las formas débiles, de vidas oscurecidas por la segregación y el odio / Una especie de advertencia para escandalizar]
espiando el momento de recuperar en el esqueleto
el trozo que había soltado. [Dice J.-D. Hubert en L´estétique des “Fleurs du Mal”. Essai sur l´ambiguïté poétique / Encontramos un género de ironía en este poema. La ironía proviene, de una parte, de la comparación entre el animal en descomposición y el amor, y, de otra, de ciertas alusiones religiosas que sirven para describir la carroña. La primera de estas ambigüedades aparece desde el comienzo del poema: “Les jambes en l´air…”]
Y, sin embargo, tú serás igual que esta basura, [Tú, precisamente tú]
que esta horrible infección, [Que soy yo]
¡estrella de mis ojos, sol de mi naturaleza, [Mis ojos / Mi naturaleza / Aquello que desde mi romanticismo, que quería morir con la prosa de Stendhal, y que Flaubert intenta también matar, y que quiere morir también con mi poesía, sigo atesorando al borde del ridículo / Más acá de lo real que somos incapaces de ver, porque estamos tan interesados en la corrección de las frases / En la estructura de las rimas]
tú, mi ángel y mi pasión! [¡Tú!]
[“–¡Y como te niegues, te parto tu madre! ¡Y como te largues o me denuncies te mato y si no te encuentro, mato a tu familia! ¡Puta, puta! ¡Nadie les cree a las putas, como tú!– rugía El Güero a quien los diablos le poseían la lengua cada 15 minutos. Luego parpadeaba sin control y desbocaba en una golpiza. A migajas, las conversaciones con las otras esclavas de San Pablo le dejaban claro que su padrote, uno de los más connotados en el rumbo, cumplía las amenazas.” —Tomado del reportaje Un viaje a lo profundo de la prostitución: La historia de “Nataly”, y el hombre que la explotaba, realizado por Humberto Padgett]
¡Sí! tal tú serás, oh reina de las gracias, [Aquel que señala, es señalado / Observar en las particularidades esa contradicción / Aquellos beneficios que incluso diera la aparente posición intelectual de quien le explica a la amada las contradicciones del mundo, serán negados de algún modo / Walter Benjamin dirá de Baudelaire que la prostitución para él es es la incitadora de la imaginación en las ciudades / Esto implicará una igualación mercantil del alma, lo que se traduce en la potencia de desigualdad del capitalismo en su concentración patriarcal de la utilidad]
después de los últimos sacramentos,
cuando vayas, bajo la hierba y las fértiles florescencias,
a enmohecer entre las osamentas. [Sin embargo algo es redimido / Aquel cuerpo putrefacto dará pié para hablar de una degradación de los valores en aquella potencia que retoma su naturaleza negada, en tanto regresa, mediante la paulatina invisibilización de la materia, como belleza que sólo puede percibirse si a la vez su transmutación se evidencia]
Entonces, oh belleza mía,
di a los gusanos que te comerán a besos, [Benjamin hace énfasis en la mirada de la puta como la de alguien que observa la ley por debajo, pero a la vez ofreciéndose, tal cual el poeta bohemio, haciéndose pasar por un paseante, oferta las calidad de su mirada a las reglas del capital / Son quienes nos desean, aquellos que a la vez intentarán cumplir el proceso / Una mirada que bien vale la pena redefinir para crear todo un andamiaje de relaciones nuevas / Justo como Baudelaire concibe espacios de relaciones de reciprocidad política con el Estado en las que los creadores sean capaces de sostener su incapacidad para producir bienes materiales de circulación similares a los de la producción industrial de la época que amenaza con cubrirlo todo]
¡que he guardado la forma y la esencia divina [Bourdieu, en Las reglas del arte, observa algo similar al referirse a la equivalencia de posturas que Flaubert y Baudelaire / La autonomía de los campos moderna dependerá de ello / La idea de Secretarías de Estado que estén dedicadas a velar los intereses culturales establecen esta relación de reciprocidad / Casi una confesión / Baudelaire es, en términos muy inmediatos / Muy de anotación improvisada / La prostituta que se observa a sí misma en la degradación / En aquella negación de las aspiraciones a una belleza simple, enfrentada a aquella otra belleza que paulatinamente se vuelve una repulsiva masa informe…]
De mis amores descompuestos!
[Hacéis que se / avergüence de sus hijos con vuestra conducta (¡que, / por mi parte, yo venero!); vuestra prostitución, ofreciéndose / al primer recién llegado, ejerce la lógica de / los pensadores más profundos, mientras vuestra / exagerada sensibilidad colma la medida de la estupefacción / de la propia mujer. ¿Vuestra naturaleza es / más o menos terrestre que la de vuestros semejantes? / ¿Poseéis acaso un sexto sentido que nos falta? / Cantos de Maldoror. Isodore Ducasse]
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César Cortés Vega (Mx). @cesarcortesvega Algunos de sus libros publicados son Abandona Silicia (novela), espejo-ojepse (noveleta experimental), Periferias y mentiras. Textos sobre arte, banalidad y cultura (ensayo). Poemas suyos han sido publicados en las antologías San Diego Poetry Annual 2013, Paraguas para remediar la soledad, Siete de la poesía, Ecos de la imagen, poesíacero, Región de ruina, entre otras. Ha compilado los libros Textos postautónomos, Citas caníbales y Anti/Pro canibalia. Coordina la publicación Ágora Speed; postliteraturas y Cinocéfalo (http://agoraspeed.org/). Ha presentado obra visual en México, España, Japón, Irlanda y Dinamarca. Es director editorial de Telecápita. http://cesarcortesvega.com

por Katherine Supnem

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Lía y sus lios es un cómic elaborado en tinta china sobre temas de género. Lía es una niña con problemas de identidad de género, se anda buscando.
Autora: Katherine Supnem. supnem@gmail.com
Portafolio de ilustración: supnemilustraciones.blogspot.com
puedes leer más de Lía y sus lios aqui: http://liaysuslios.tumblr.com/
por Rubén Maldonado “Escalera”

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Rubén Maldonado a.k.a Escalera (México D.F.)

por Tlal VG
No quiero ser un chico y que todo lo que hago sea «normal» porque mis actitudes se las asignaron a un género
No quiero ser una chica, y siempre ser «la chica rara» porque tengo muy pocas de las muchas habilidades que se le asignan a las cisgénero de mi sexo
No quiero ser un ente en un cuerpo femenino
Pero tampoco quiero ser un «hombre» en un cuerpo masculino
Y tampoco quiero seguir sintiendo incomodidad
Ni seguir sintiéndome inadecuada al extrapolar lo femenino en una vestimenta «atrevida para las cisgénero de mi sexo»
Pero tampoco quiero encerrar mi lado femme y dejarlo morir cuando es el más atractivo…
No quiero nada, lo quiero todo, pero tampoco ya no puedo vivir aventando papelitos y esperando despertarme con la respuesta… ni quiero hacerme preguntas, ni quiero recibir respuestas obvias…
Solo ya no quiero sentir, ni pensar.
Tal vez uno inunda sus pensamientos, tal vez uno los entierra, desde que los encuentra, para no complicarse la existencia… pero en las horas vacías, se tortura, pues, se sabe que el debate con uno mismo es interminable.
Que si hoy soy «a», que si hoy soy «b», que si puedo ser el abecedario completo, pero, en el espejo jamás encontraré lo que late en el fondo de mi alma.
Y si me deshiciera de todas las reglas y conceptos absurdos, tal vez sería feliz, pues quién dijo que para ser «YO» tendría que verme de otra manera que no fuera esa gelatina azul que juega con la refracción de la luz.
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Tlal VG, autorx de Nogiedra, es Licenciadx en Comunicación, escritor y artista escénico
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Por Gabriela Binder
Chicatrans es un compendio de experiencias propias y apenas ajenas, historias graciosas, sobre nuestra forma de vida. Escrita y dibujada por mi…

Va más historias increíbles historias de Chicatrans, en su Fanpage.
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Gabriela Binder. Dibujante de comix,hice 3 muestras de dibujo este año: en el Hotel Bauen, en el Centro Cultural Carlos Gardel y en la galería de artre de Casa Brandon. Hace poco mas de un año que dibujo y publico en forma virtual en Chicatrans.
Cómic de Katherin Supnem
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Lía y sus lios es un cómic elaborado en tinta china sobre temas de género. Lía es una niña con problemas de identidad de género, se anda buscando.
Autora: Katherine Supnem. supnem@gmail.com
Portafolio de ilustración: supnemilustraciones.blogspot.com
puedes leer más de Lía y sus lios aqui: http://liaysuslios.tumblr.com/

por Iván Landázuri
– Creo que mañana me baja – Pronunció Rebeca mientras se subía las pantaletas.
Fernando no dijo nada. La miró vestirse a un costado de la cama. Siguió recostado, el tema recién le comenzaba a angustiar, pero no lo suficiente. A pesar de encontrarse en la etapa de retractación, su libido no disminuía. Hasta cierto punto, ver el cuerpo esbelto y juvenil de Rebeca le devolvía cierta vitalidad oxidada. La observó abrocharse el brassier y cómo desaparecían sus costillas bajo la blusa escolar.
– Vístete que me tienes que ir a dejar – Dijo planchando con la mano la falda beige del uniforme.
– Te dejo cerca de tu casa, así nos da tiempo quedarnos otro rato.
Pero ella, hizo caso omiso al ofrecimiento. Se encontraba casi por completo vestida, a excepción de una calceta que se esforzaba por encontrar. Fernando se levantó con pesadez. Entonces apareció la media enrollada entre las sábanas del mismo color merengue. Se sintió ridículo siendo el único que aún permanecía desnudo. Se vistió con lentitud mientras ella entraba al baño. La cama quedó sin tender. Afuera era la rutina pactada de siempre. El salía primero y tras encender el motor ella lo alcanzaba con rapidez cerrando el zaguán oscuro tras de sí. El trayecto en auto era por lo regular en silencio. Encendían la radio y en cada semáforo él le tocaba la rodilla mientras ella sonreía en señal de aprobación. La dejaba en un cruce próximo a la preparatoria a la que ella asistía. En el mismo sitio, donde la había recogido la primera vez que se vieron en persona. Bajó del auto rápidamente. Fernando seguía mudo, Rebeca intuía el porqué. Arrancó el auto y se perdió entre el tráfico de la hora pico. Ella cruzó la calle y en lugar de doblar en la calle acostumbrada, siguió de largo por dos cuadras más. Tragó un poco de saliva y entró a la farmacia.
“**”
Esa mañana Andrea amaneció con ciertos dolores debajo y a un costado del ombligo. Fue a la escuela con una sensación extraña en el cuerpo, la mañana le parecía más calurosa de lo habitual. Las clases de Matemáticas y Geografía fueron largas y extenuantes. Fue hasta el tercer módulo, con el profesor de Civismo que se animó a pedir permiso de salir a los baños. Algo extraño pasaba en ella, pues de ser posible evitaba acudir a ellos, sobre todo sola y durante clases. Atravesó el patio. Los del segundo F ocupaban gran parte del espacio, se encontraban en Educación Física. En los baños un par de alumnas se acomodaban el cabello frente al espejo. Vieron como Andrea se metía en el último cubículo. Las escuchó parlotear un rato más antes de que se marcharan y ella quedara sola. Con vergüenza se bajó la falda temiendo haber tenido un accidente. Palideció y tuvo que apoyarse bien para no desvanecerse ante la impresión de ver su calzón cubierto de sanguaza. La ansiedad incrementó al percatarse que aquellos puntos habían atravesado la tela y manchado la falda. Todavía sentía las punzadas en su vientre como si un alacrán la pinchara por dentro. Permaneció largo tiempo allí, sentada en el retrete con los calzones entre las rodillas, que no se percató del sonido de la campana anunciando el receso. Afuera toda una jungla de adolescentes corría, se empujaba y depredaba sin reparar en la ausencia de Andrea.
Fue Tania quien casi en la recta final de la hora, asomó sus narices por el baño en busca de su amiga. Andrea estuvo tentada a no contestar ante el llamado de su compinche, pero no deseaba permanecer en el último cubículo del baño pese a lo vergonzoso que le resultaba su condición. A pesar de sus esfuerzos de explicarle lo ocurrido a Tania, no hubo forma en que Andrea articulara un enunciado completo y coherente que revelara lo acontecido.
– ¿Qué pasa Andrea? Ya toca clases con la de Inglés.
– ¿No hay nadie afuera?
– No
Y dicho esto, la chica corrió el pasador de la puerta metálica. –Entra y cierra rápido– Lo primero que vio Tania fueron los calzones enrojecidos de su amiga a mitad ya de sus muslos. Hubo poco que decir. Por suerte para Andrea, a su amiga le habían explicado en casa el hecho de menstruar. –Es normal, es algo que…– Se detuvo al reflexionar lo ridículo que sería dar una explicación en ese momento.
Andrea lloraba más por la vergüenza que por los cólicos. El plan era simple. Regresar al salón, sacar disimuladamente las toallas sanitarias de su mochila, junto con la sudadera de su amiga, para que ésta tapara las manchas de la falda. Ambas estuvieron de acuerdo. Y quizá el plan hubiese resultado exitoso si la profesora de Matemáticas no hubiese entrado a los sanitarios tan silenciosa como un roedor y observando dos pares de piececillos en el último cubículo, situación que de inmediato reportó a la directora, quien a su vez se dirigió al lugar junto con la testigo y la prefecta en un tono casi inquisidor.
“**”
– ¿Dónde estabas? ¡Te he dicho que te vengas directo de la escuela! – Le recriminó su madre al llegar a casa.
Rebeca guardó silencio.
– ¿¡Eh!? ¿¡En dónde estabas!? – Volvió a preguntar.
Respondió con el mismo silencio.
– Ponte a limpiar la cocina.
La manera hostil en la que fue recibida le indicó que más valía andarse con cuidado y pasar desapercibida por el radar materno lo que restara de la tarde. Fue a la recámara a quitarse el uniforme. Allí encontró a su hermana tendida boca abajo sobre la cama sollozando. Ambas compartían habitación. Asoció el hecho al humor de su madre. Otra disputa en la que ella pagaba los platos rotos de Andrea. Se cambió en silencio. Casi a hurtadillas lavó los trastes, trapeó el piso y acomodó la despensa. Al mismo tiempo su madre pegaba gritos en el patio trasero. Miró por la ventana cómo colgaba el uniforme de su hermana en el tendedero. En el cuarto, aún lloraba Andrea. Nunca fueron muy unidas. En realidad, la mayor parte del tiempo su presencia le era intolerable. Pero sentía pena por ella. Se recostó en su cama.
Quiso enviarle un mensaje a Fernando, pero no logró encontrar su página en Facebook. Reinició el móvil pero el resultado era el mismo. Marcó su número, pero una grabación le indicaba que el número no se hallaba disponible o se encontraba fuera del área de servicio. Sintió urgencia por salir a buscarlo. Temía que éste se evaporase como un fantasma. En realidad lo que conocía de Fernando era aquello que éste le había dicho sobre sí mismo. Lo que en resumidas cuentas era nada. Le entraron ganas de llorar. Sacó el pequeño empaque de su mochila cuidando que Andrea no se percatase. Ella seguía hundida en un hondo llanto. Lo escondió entre las mangas de suéter y salió del cuarto.
Los pasos eran sencillos pero el nerviosismo le impedía concentrarse. Tuvo que volver a leer el instructivo nuevamente. Desenvolvió la varilla de la envoltura. Notó que su mano temblaba. Se sentó en el inodoro y orinó sobre el extremo absorbente de la varilla. Lo más difícil era la espera que seguía. Los minutos parecían tardar horas en morir con una agonía que Rebeca experimentaba en carne propia. Un par de gotas se estrellaron sobre su pierna. Tardó en comprender que lloraba. Notó que el cesto de basura se encontraba lleno de papeles ensangrentados. Su mente jugó con ella por un momento, como si se encontrara ahí, no por un retraso de dos meses.
“*”
Las pastillas que tomaba Su hermana no parecían surtir el mismo efecto que en ella. El dolor seguía allí y por si no bastara sabía que su padre la reprendería al llegar a casa. El citatorio con el que había llegado tenía un carácter de urgente y lo citaba como su responsable a compadecer frente a la directora. “Actos indebidos dentro de la institución” decía en letras grandes y subrayadas en tinta roja. Sin duda esta había sido hasta ahora el peor día de su vida. El escándalo suscitado por la tarde le carcomía además la mente. El regreso a su salón escoltado por las tres brujas de Macbeth, ante la mirada y cuchicheo de los del segundo F. El interrogatorio de la directora a ella y Tania. Las amenazas de expulsión. Además era seguro que mañana ya todos sabrían de lo ocurrido. Le parecía una carga difícil de llevar por los dos años restantes.
– ¡Andrea! –Gritó su madre llamándola desde la sala.
Se levantó en silencio. Escuchó los resortes de la cama crujir con el peso de su cuerpo. Deseaba estar en una tumba y no en la recámara. Le resultaba tan incómodo portar la toalla entre las piernas. Una sensación de la que sabía debía habituarse en adelante. No reparó en que su hermana ya no estaba en la habitación.
Su madre veía un tele-drama recostada en el sillón. –Junta toda la basura y la echas en el contenedor–
Andrea sacó una bolsa negra de las gavetas y vacío en ella el cesto de la cocina. Se dirigió al baño para hacer lo mismo. No podía apartar de su mente lo que le esperaba al día siguiente en la escuela. También pensaba en Tania. Esperaba no haberla metido en problemas aunque sabía que su madre era más comprensiva. Temía perder su amistad. Quizá le habría mandado ya un mensaje: “Lo siento Andrea, no podemos seguir siendo amigas o todos pensarán que sí somos lesbianas” pero su teléfono estaba decomisado como castigo. Tendría que esperar hasta mañana para saberlo y eso la consumía todavía más. Empujó la puerta del baño. Se sorprendió al ver a Rebeca llorando con las pantaletas en las rodillas y sosteniendo en la mano un extraño objeto. La escena le resultó genuinamente familiar.
-¡Cierra la puta puerta! ¡Salte!
– ¿Qué pasa allí? Gritó su madre desde la sala.
Andrea se quedó inmóvil en el umbral de la puerta sosteniendo una bolsa oscura.
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