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El transhumanismo del cyberpunk en mi cuerpo trans

por Alexa Lechuga Rodríguez

México, 2021. Mi nombre es Alexa, los años en que se desarrollan las historias cyberpunk que consumía en mi infancia y adolescencia se materializan amenazando nuestros cuerpos, su tecnologización, su libertad y su existencia. El cyberpunk es un género narrativo y estético que recientemente se ha repopularizado, debido a que el momento sociopolítico y tecnológico se acerca de manera trepidosa a las historias que contaban estas historias. Novedosos desarrollos como las redes sociales, los códigos abiertos de sofware y las tecnologías de fabricación aditiva dinamitan las todas las nociones que puedan existir sobre la identidad, su materialidad y su escencia. El estado de malestar social causado por un estado-mercado cuyos intereses destruyen la vida y los cuerpos de una creciente periferia ha contribuido a la reivindicación y glorificación de aquellxs que se levantan contra esta opresión sistemática.
De manera paralela, los gobiernos y sus disidencias tienen enfrentamientos en las calles y en las pantallas de todo el mundo. El auge del cómic como literatura y el premio nóbel Bob Dylan, anticipados por Ray Bradbury, son noticias que recordamos con nostalgia en medio de esta nueva distopía. Es en este escenario que los límites del cuerpo son remodelados de manera constante y sin precedente. El cuerpo, no sólo es un sitio de intervención tecnológica, sino que además las numerosas políticas que le cruzan le convierten en un campo de batalla identitario. Es a través de nuestras prácticas corporales y tecnológicas que se expresa este sitio de acción micropolítica, y es este aspecto el nos inserta en el cyberpunk, en su distopía, pero que también nos ofrece una posibilidad de respuesta, agencia y autodeterminación.

Como señala Karen Cadora, el cyberpunk, como género narrativo, se caracterizó por ser uno de los productos culturales mainstream que apeló al interés académico por sus propuestas trans y posthumanistas que convertían la identidad en algo sumamente mutable. Sin embargo este interés encontró su curso hacia la crítica de las narrativas cyberpunk, señalando la pobre exploración de la identidad y el cuerpo y la celebración del cartesianismo en figuras clave en el género como William Gibson y otros varones blancos. Los esfuerzos por capitalizar de esta nostalgia han sido más bien infructuosos, como lo demuestran los reviews mezclados de “blade runner 2049”, “death, love, and robots”, los intentos por rebootear las sagas Terminator, y Robocop, y el videojuego Cyberpunk 2077, actualmente retirado de PSN store y objeto de acciones legales. Esto evidencia la incompetencia de las grandes corporaciones para entender y representar a esta generación de cyberpunks. En tanto que muchos de estos productos son celebratorios de fantasías reaganistas para la exploración y resistencia identitaria. Este trabajo recoge la experiencia de mi cuerpo y el de otras mujeres trans que crecimos en las periferias de esta narrativa, vigente en la realidad material, pero que dejamos en la obsolecencia no sólo a este género futurista, sino a sus tecnologías de opresión de clase, raza, género. A continuación rescato tres ejemplos, la fabricación aditiva, la construcción de comunidades virtuales y la terapia de reemplazo hormonal.

Los conflictos globales entre la ciudadanía y sus gobiernos demuestran no sólo la pobre representacion política de las personas, sino la necesidad de crear mecanismos de resistencia ante la represión gubernamental. Conflictos como los suscitados en Chile, Hong Kong y Colombia pueden brindarnos aprendizajes sobre la agencia tecnológica, siendo desplegadas técnicas como el uso de señaladores láser para derribar drones de policía y evitar el reconocimiento facial, pero también siendo de suma importancia técnicas y tecnologías de eras anteriores como formaciones de ataque y defensa, el uso de sombrillas como escudo, y la construcción de armas y armaduras. Las tecnologías de fabricación aditiva, impresión 3d, son una forma potencial de resistencia, en tanto que pueden ser utilizadas para la fabricación de diferentes dispositivos antipolicía, como máscaras que eviten el reconocimiento facial, y armaduras poliméricas, y drones de bajo coste, entre otros. Esta misma tecnología, tiene aplicaciones en extremo diversas y diametralmente opuestas como lo es incluso la fabricación de dispositivos médicos, prótesis y órtesis, pero también otras menos obvias pero igualmente importantes, como la manufactura de piezas requeridas en áreas artísticas como el performance o el arte instalación, vitales en la construcción de nuevos imaginarios. Pero a nombre de mi cuerpo trans, lo que más me emocionó es la fabricación de una representación estética fuera de la heteronorma a través de las tecnomamadas que son los anillos, brazaletes, aretes, accesorios y ropa que jamás encontré en mi talla y gusto, ah y un dildo sin que me miren feo. Muerte al CISTEMA!

La soledad es algo con lo que las personas trans solíamos crecer, así como la disforia y un sentimiento de verguenza, que creo que compartimos con otras disidencias del cistema sexo-género. Durante mi infancia en los noventas conocí el internet, de inmediato me atrajo
la idea de que mi cuerpo estuviera detrás de una pantalla. La desmaterialización de la identidad en el cyberespacio es una que abre un diálogo con las características sexo-genéricas asignadas. La avatarización de la identidad en línea, es una forma que permite recodificarnos de forma paralela a nuestra corporalidad y mantener diferentes niveles de anonimato. Esta virtualización de la persona permite la expresión segura de las identidades disidentes de sexo-género, siendo actualmente disponibles foros especializados y aplicaciones de encuentros, así como salas de juego y otras actividades recreativas. Tal vez sea porque nos echaron del espacio público, pero aquí todo el mundo jotea. Adicionalmente, el cyberespacio es un lugar particularmente caracterizado por la apertura de las plataformas de creación de medios, pudiendo observarse la emergencia de fenómenos como el hyperpop, donde las identidades disidentes encontramos cierta representación. La habitación del espacio virtual por las disidencias sexo-génericas está sin embargo acompañada por el riesgo que constituye la presencia de grupos de odio, así como de potenciales abusadores en línea, siendo uno de los mayores retos para la creación de comunidades virtuales. La creación de formas de convivencia y espacios donde nuestras identidades puedan desarrollarse libremente es una prioridad.

La creación de comunidades virtuales y la impresión 3D son áreas donde la agencia tecnológica puede manifestarse como una subversión de la norma capitalista neoliberal, institución respaldada por la biología e incontables saberes científicos a través de los cuales construimos y desarrollamos nuestro lenguaje y discursos. Como señala Monique Wittig, es el pensamiento heterosexual el que constituye y dirige este proyecto. Y su obra maestra el hombre blanco, ejemplar de perfección biológica y moral si es que sólo aún perfeccionable, y su contraparte, la mujer. Aquel ser despreciable y ajeno a la razón, pero venerado por su incalculable valor como madre. Bajo este proyecto, todas las tecnologías, desde la ropa hasta el ciberespacio están marcadas en su habitabilidad por el género binario. A las mujeres se nos relega a tener hijos, y se nos patologiza cuando no podemos tenerlos, a las trans también. Es cierto que la experiencia de una mujer trans no es igual a la de una mujer cis, pero la experiencia de ninguna mujer es igual con otra, trans, cis o no binarix. Las opresiones vividas muchas veces operan de manera distinta, así como los mecanismos normativos y las formas de resistencia en tanto micropolíticas corporales. El cuerpo biológico en el que se basan la ciencia y tecnología modernas, es el primer sitio de acción para estas y es el más sofisticado sitio de acción del cyborg y de control de la mujer. En la práctica, millones de mujeres son patologizadas de manera semiindiscriminada por alteraciones ante las cuales es normativo un tratamiento a base de estrógenos sintéticos. Por otro lado la interrupción de la gestación segura y gratuita es una libertad por la que muchas mujeres luchan a diario, y que en la actualidad se realiza a través de estos mismos estrógenos sintéticos y sus derivados. Mi
cuerpo trans, también es sintético, yo soy sintética porque yo soy mi cuerpo. Hay muchas mujeres trans que no toman hormonas por diversas razones, no puedo hablar por ellas porque yo tomo esas hormonas en mi cuerpo. Como en el cuerpo de todas, mi cuerpo es mi elección.
Mi cuerpo es un hack del proyecto biologicista que disfruto y me brinda felicidad, y la voluntad de hacer algo por otras personas como yo. Disfruto ser mi cuerpo, disfruto ser sintética, disfruto ser un hack.

El cyberpunk, futurismo de posibilidades y desobediencia en la tecnología, queda obsoleto ante mi cuerpo trans. Mi cuerpo trans se ha redibujado más allá de lo que creí natural y tecnológicamente posible. Mi cuerpo me da forma y yo doy forma a mi cuerpo. Lo sintético y
lo natural se han borrado en mi cuerpo. Soy una y soy miles, todas conectadas, soy una y soy legión. El hombre y la mujer se descodifican en mi cuerpo, en tanto discurso como materialidad. Mi cuerpo trans es un sitio de resistencia y desobediencia tecnológica. Yo soy mi cuerpo trans. Amo mi cuerpo trans.

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Alexa Lechuga Rodríguez. Soy una mujer trans neurodivergente, con discapacidad motora. Me gusta hacer y cuidar de mis amigxs. Médica general, maestrante en estudios de género.

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Otro día según Verónica Gerber Bicecci

por Antonio Rubio Reyes

Un día… (poemas sintéticos) de José Juan Tablada se publicó en 1919 con un tiraje de 200 ejemplares sobre papel vergé, iluminados a mano y con sello del autor, según apunta la primera edición del poemario. En esta noticia aprecio ese interés del poeta por crear una armonía visual, un lenguaje poético que, si bien se antoja “sintético”, se desborda en múltiples posibilidades en el papel. Ese interés prevalecerá en la obra de Tablada. Un día… es un ejercicio de apreciación visual que vincula la brevedad lingüística con el homenaje a la naturaleza. Acompañan a la lectura una serie de dibujos que complementan dicho paisaje visual-poético que Tablada pretendía construir. 

Cien años después, Verónica Gerber Bicecci publica Otro día… (poemas sintéticos) que, según palabras de la autora, pretende “imaginar un día distinto”. Más allá de un ejercicio de reescritura-recreación de la poesía de Tablada, Bicecci lee con inteligencia y su experimento resulta en una invención, un nuevo aire, para el haikú, una de esas formas poéticas sobre explotadas y, al mismo tiempo, una de las que conlleva más riesgos debido a su carácter sensible y, claro, sintético. Incluso atrevería a definir el ejercicio creativo como anti-haikú, pues Bicecci logra deconstruir las reglas de la forma oriental impresionista. Su proceso de escritura fue ultra-moderno, por así denominarlo. Muchos de los textos de Bicecci son tomados de notas periodísticas y resultados de Google; proceso que recuerda a otro libro publicado en 2019 con un tema parecido: Una ballena es un país, de Isabel Zapata. 

Esa exploración de la espiritualidad oriental y el paisaje, donde la voz del poeta y la naturaleza se complementan, dejaría una marca profunda en la lectura que hizo Tablada de la poesía japonesa, ante todo de Shiyo y Basho, a quienes dedica Un día… Tablada en sus haikús habla de animales, ríos, árboles, que en la mitología japonesa son recintos espirituales. Para Bicecci, no obstante, esa espiritualidad ha desaparecido cien años después. La autora se da cuenta que en un momento de crisis ambiental el ser humano perdió su enlace espiritual con la naturaleza. De ahí que sus haikús, según sus propias palabras, reflexionen “sobre la catástrofe ecológica y social”. 

Si en Tablada se hablaba de insectos, árboles y una unidad entre poeta-paisaje, en Otro día… observo una poética de la catástrofe donde se advierte sobre una probable extinción. Los animales, cuando no habitan el desastre (como en “La tortuga”: “Fue descubierta / viva entre los escombros / del terremoto”), se encuentran ausentes, a no ser que cumplan una función capitalista, como en “Las hormigas”: “Sus pinzas biónicas / coordinarán fábricas / mecanizadas”. Asimismo, los animales también se representan como metáforas de hombres malvados, como se aprecia en “Los sapos”: “Activarán / el botón nuclear / con sangre fría”; lo mismo ocurre con “Los ruiseñores”: “A la medida / de su sala de juntas / piensan el mundo”. Fue el egoísmo humano su condena, de acuerdo con la propuesta. Otro día… es un poemario donde predomina la máquina; donde sus protagonistas se encuentran nadando sobre desechos tóxicos, sobreviviendo a terremotos y huracanes, al borde de una extinción. Es un escenario lamentable, donde el ruiseñor “migra a destiempo: / ya nadie anunciará / la primavera”. 

En “La palma” encuentro otro momento clave del poemario: “El bosque es la / extensión monocroma / de las empresas”. Cuando Tablada describía paisajes, destacaban los colores. Aquí hay monocromía, hay empresas. Como afirma Bicecci en otro texto, “el futuro habita / en los puntos ciegos”. Los últimos anti-haikús del libro anuncian parques temáticos vacíos en la luna y un cocuyo atrapado en un frasco fosforescente, habitante del espacio.

Una cosa más que aprecio de Otro día… es el homenaje visual que hace Bicecci a Tablada. Desde la portada, hay un diálogo abierto con Un día… Por ello, un comentario a este libro de poemas estaría incompleto sin reflexionar sobre el aparato visual de ambas propuestas, donde Bicecci interviene con acetona las fotografías que se mandaron al espacio en el Disco de Oro en 1977, donde se atestigua la vida en la tierra y probablemente sobrevivan a la catástrofe ambiental inminente descrita en Otro día… Dicha intervención, de acuerdo con la autora, busca “emborronar la memoria que contienen”. En estas imágenes donde protagoniza la humanidad, Bicecci difumina animales, como una sombra extinta que consume los logros humanos. Así como en Tablada los dibujos complementaban al paisaje, en Bicecci las fotografías intervenidas describen críticamente esa falta de conciencia ambiental. Finalmente, toda la poética desemboca en dar un lenguaje poético a la crisis ambiental. Dicho lenguaje contiene, ante todo, una carga política y un compromiso social que invita a posicionarnos en un estado de reflexión acerca de la catástrofe ambiental que nos aqueja cien años después.

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Antonio Rubio Reyes (Ciudad Juárez, Chihuahua, 1994). Maestro en Estudios Literarios por la UACJ. Escribió el poemario Blu (Anverso, 2019). Junto con Amalia Rodríguez y Urani Montiel recibió el premio de crítica literaria Guillermo Rousset Banda por Cartografía literaria de Ciudad Juárez (Eón, 2019).

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No hay futuro ni flor ni fruto. Basta.

por Oliver Terrones

Claro que fui diseñadu para el futuro, un futuro en el que doy frutos. Todo en mí se diseñó esperando ese fruto. Odio el futuro porque no quiero cumplir ese deseo pensado para mí. Antes de nacer yo ya tenía un nombre, un futuro diseñado y deseado, también otro indeseado; una lista con todo lo que no tenía que ser. Dos mensajes simultáneos: no ser loca y cómo ser una loca. Todus sabemos cómo convertirnos en la loca del barrio al mismo tiempo que sabemos que no debemos serlo.

Hoy trabajo en el Departamento de Movimientos Sociales y Territoriales. Nuestra misión es diseñar movimientos sociales y masas para la acción. Nos especializamos en rangos de edad que, hasta ahora, es el modelo más estable. Hay modelos experimentales basados en fenotipo y comportamiento sexual, pero hasta ahora no han dado tan buenos resultados como la edad y los ingresos. En décadas pasadas, para nuestra corporación era mucho más rentable promover estilos de vida basados en la felicidad o el amor, pero hoy lo son el odio y la frustración. No quiero decir que nosotrus fabriquemos esos sentimientos, todos esos sentimientos ya existen en nuestrus usuarius; los sienten tanto como antes podían alcanzar la felicidad tomando veneno. Nuestro giro comercial hacia el odio es porque necesitamos velocidad y el odio es veloz y explosivo.

Necesitamos que estallen y mueran lus que tengan que morir, que vayan a prisión lus que tengan que ir y desaparezcan lus que tengan que desaparecer. No hay diferencia entre vender movimientos sociales y otras cosas; por esto es que reclutamos a mercadólogus, editorus de revistas y redactorus de publicidad. Nos enfocamos en territorios cuyos intereses se oponen a nuestro gremio corporativo y les inyectamos un movimiento social. Lo tenemos todo: recursos narrativos policíacos, de terror, fantásticos, gráficos, visuales, psicológicos, estudios de mercado y, recientemente, revistas de confesiones verdaderas del corazón; nos han dado magníficos resultados entre lus señoritus más rosas.

No es difícil; odio y temor son tan estimulables como los demás sentimientos, sobre todo cuando nuestra audiencia carece de formación emocional y vive sometida a tanta frustración. Nuestra técnica basada en las revistas del corazón consiste en diseñar un personaje, bueno o malo, que expone su vida privada y de su círculo ficticio, lus usuarius se enganchan con su historia y la prensa se encarga de diseminarlo, ellus necesitan vender periódicos y nosotrus dinamitar esos territorios. Es orgánico y maravilloso.

Lus usuarius ni siquiera saben en dónde están las localidades de nuestrus personajes ficticios porque nos enfocamos en habitantes de grandes metrópolis cuyo único modo de contacto con el exterior son las vacaciones en localidades donde les mantienen cautivus bajo el Programa de Protección para Turistas con Dinero. Como sea, todus estus están llenus de culpa y necesitan sentirse útiles para el bienestar colectivo, pero no saben cómo solucionarlo; nosotrus les damos la solución. Nosotrus necesitamos de su furia dirigida que es el motor con el que movemos al Departamento. Nuestras historias crueles, cursis y conmovedoras hacen estallar los sentimientos de lus usuarius y voilá!

Hubo un tiempo, hace mucho, en que estus sujetus eran reales, luchaban por ideales y todo eso; gente antigua; soñadorus, hambrientus y ex-ricus frustradus. Hoy no, hoy todo lo diseñamos en el DMST y lanzamos la activación a la población. Nuestrus métodos publicitarius son arte. La mercadología es un arte y una ciencia, como bien diría el coach. Como sea, el último año implementamos el modelo Loca de Barrio. Damos tips y vendemos hologramas para ser una Loca de Barrio; diseñamos programas inmersivos, juegos y programas para nuestrus loquis, así les llamamos a nuestrus seguidorus. «¡Buenos días, loquis!” Les saluda la voz del programa y ellus saltan de alegría por una voz que les da el amor que no tienen. También vendemos muchos de estos programas a lus usuarius aliadus; no son nuestro target principal, pero su sentido de culpa contribuye. En el fondo sabemos que nadie quiere ser la loca del barrio. Serlo implicaría dormir y cagar en la calle, orinar en cualquier auto, comer sobras y hablar sola; no hablar con nadie. Es más, que nadie quiera acercarte a ti. Ser la loca del barrio implica oler a meses sin baño y a no tener internet ni nada; a tener solo lo que puedes cargar o esconder en escondrijos tuyos o de otras locas; vivir a dos pasos del suicidio. Como sea, a nuestro público le encanta romantizar a la Loca y la economía miserable, lo romantizan porque nunca lo han vivido. Creamos una comunidad ficticia en la que todus fingimos ser hermanus sin los compromisos institucionales de la familia; un simulacro de hermandad. Todo lo romantizan y nosotrus no tenemos la culpa.

Son gente muy sola y llena de culpa que necesita sentirse útil. Como sea, yo no quiero ser la loca del barrio, lo acepto; por esto estoy en el Departamento de Movimientos Sociales y Territoriales; yo necesito internet, una cama, un jeep, playa, perros, admiradorus, triunfos y que me confirmen que soy buena y verdadera. Que lucho por ti y tu bienestar, una heroína. Que alguien me necesite; todo eso. Parte de lo que más disfruto en el Departamento de Movimientos Sociales y Territoriales es identificar usuarius descompuestus y desactivarlus. Espiarlos para identificar sus errores de fabricación. Lus reporto con un superior y recibo amor. Mi diseño de programación original incluye poco amor, así que lo consigo a través de estos reportes. Consigo el amor de mis superiorus y, poco a poco, tal vez llegue a Comandantu Máximu del Departamento de Movimientos Sociales y Territoriales; tener inferiores, una planta de trabajadorus y todo eso. Soy feu, lo sé, uso demasiado maquillaje para ocultar lo feu que soy. Mis ojos son dos colas de ratas que lleno de pintura para que se vean grandes. También uso pintura para reducir lo que no me gusta de mí. Ellus tienen la culpa de que nadie me ame. Nadie debe saber de mi falta de amor ni que odio el futuro que me diseñaron. Lus odio a todus. Todus son detestables. Malditus. Ellus son los culpables de todo. 

En verdad odio el futuro, sobre todo cuando lo piensan todus esus pobrus. Sus deseos se contraponen a mi no-futuro y al de mi gremio. Nosotrus vivimos muy bien expiando nuestras culpas, ¿por qué nos contradicen? Yo sí pasé por un centro de estudios y detesto hablar con quienes no hayan pasado por eso; son torpes y sus deseos hoscos. Creen que sí tienen futuro, y detesto los futuros que imaginan para ellus mismus. Tontus. Sus futuros son tontus. Tontísimus. Ultratontísimus. Además, vulgares. Impregnados de la maldad del pobre. Como lus odio, cómo odio todo, sus futuros, todo. Me da muchísimo coraje. Cómo sea, la culpa de todo esto es de ellos. Ellus tienen la culpa. Yo solo soy  víctima de un futuro impuesto y que no quiero. Sufro mucho. Me bochorno. Me asfixio en mi escritorio. No quiero el futuro. Si yo no tengo futuro, nadie más lo tendrá. El futuro es una serpiente que se muerde la cola. ¡El futuro no existe! Y aún con todo esto, pasé decadas luchando contra el futuro y llegó. No llegó el futuro que quería ni el futuro para el que fui diseñadu, solo llegó y hoy estoy a dos días de ser desactivadu. Basta. Basta 1, basta 2, basta 3, basta 4, basta 5, basta 6, basta 7, basta 8…

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Oliver Terrones (Acapulco, 199X) Fantasma del futuro de los destinos turísticos y las ciudades más violentas de Latinoamérica.

Twitter: @tropostristes

Instagram: @oliverterrones

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Órgano del dolor

ilustración por CABEZITA DE PALOMITA

por Mariana Rossier

I

Viviremos la matanza del mundo entero, 

y será en soledad.

Tal como se dictó, nos

escabulliremos en la individualidad.

Rendiremos pasos a la alienación, 

al peso del olvido,

y será la dignidad una grieta dentro del diccionario,

abnegación, 

tal como se dictó.

Permaneceremos a oscuras sin los otros nuestros, de aquellos

de los que quede solo el último grito ahogado en recovecos. 

II

Hoy se entierra en mi sien y en mi pecho un dolor sin nombre, magnitud de continiente latino, profundidad de fosa indígena.

El lagrimal desborda su jornada diaria, 

la mandíbula con todo y dientes se destroza del horror

y el miedo por más que no quiera, me confunde entre escondite y coraje.

Mundo de odio, cultura de odio, sistema genocida.

Mis raíces, mis hermanos, nuestro continente…. se nos va.

Ya no es suficiente el amor, hoy prefiero una molotov. 

Ya no es suficiente el diálogo; hoy las balas se vuelven tu habla,

los muros de guerra tu escudo, ¿yo para que quiero palabras? ¡Serán gritos y serán armas!

No sé esperar

No sé callar

No sé observar detenidamente

No sé esconderme

No sé aguardar por tu aprobación

No sé sonreír falsamente

No sé dialogar

No sé, ser buena-comportarme-estar atenta

No sé permitir

No sé servir

No sé rezar

No sé obedecer

No sabré morir sin dignidad, 

sin que después de la última bala que me atraviese un policía yo pueda gritarle mirándole a los ojos: “¡ESCORIA!”

sin que después de que ese genital desconocido me penetre yo pueda enterrarle las uñas, escupirle, patearlo, gritarle, jalarle el cabello, decirle: “¡ESCORIA!”

sin que antes de perder la conciencia en camino a una fosa en medio de la carretera pueda intentar escapar de todas las formas posibles; grite, rompa, corra, queme, se los haga imposible…

Irme rebelde, loca, fuerte, incontenible.

(silencio funesto)

Tú no tienes órgano del dolor;

Nosotros, 

somos todo dolor. 

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Mariana Rossier Dramaturga y poeta mexicana. Realiza el Laboratorio de escritura creativa a partir de la técnica Biodrama en reclusorios y con personas en situación de calle. En reclusorio CEVAREPSI (Xochimilco) y CEFERESO (Tepepan). Su obra dramaturgia: «Pati-dos» ganó el concurso Coloquio Internacional de Teatro de la Compañía Teatral Ocho metros cúbicos en el año 2020. Lleva la columna de Poesía Experimental para la Revista de Arte Boticario.

Facebook: Mariana Rossier – https://www.facebook.com/Mariana.Rossier

Instagram: @Palindrómica.88

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Murmuros – video por Dana Albicker Mendiola

Las palabras se esfuman en el aire, son invisibles, los espíritus no tienen cuerpo, por eso no se les puede matar.

No habrá futuro sin justicia del lenguaje. Esta pieza explora los sueños e inquietudes a partir de diferentes idiomas: español y lengua de señas. Crear a partir de la co(i)nspiración y las tecnologías de la esperanza.

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Dana Albicker Mendiola, fotógrafa y realizadora audiovisual involucrada en la producción y acompañamiento de proyectos relacionados a la investigación artística y el arte colaborativo. Desde 2016 soy parte del Laboratorio de lo invisible, taller de realización audiovisual en colaboración con personas con y sin discapacidad y Comunidad Sorda.
 

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REMIX DE CUERPOS – ensayo por Nair Gramajo

«¡Nada-conmigo!» por Nebraska

por Nair Gramajo

En un mundo alejado de las dualidades cartesianas(mente/cuerpo, razón/sentidos) y de la oposición entre naturaleza y tecnología, la época en la cual vivimos está impregnada por nuevos sitios comunicacionales generados a partir de los desarrollos tecnológicos y científicos. Como ejemplo de estos tenemos al ciberespacio, donde emergen diversas formas de comunicación, que crean distintas identidades, cuerpos y sensaciones. Estos sitios digitales, nos muestran nuestros viejos deseos sobre el futuro que ya están aquí, y de los cuales hacemos uso para adaptarnos a esas realidades virtuales.

Nuestros cuerpos, entonces, transforman sus sentires, se modifican en la medida en que surgen con estos sitios y generan nuevas relaciones corporales que, entendiéndose o no, experimentan diversas percepciones del tiempo y espacio. Esta forma de cultura tecno-digital es remarcada por Donna Haraway en su Manifiesto Ciborg donde indica que: “la alta tecnología desafía esos dualismos de manera curiosa. No está claro quien hace y quien es hecho en la relación entre el humano y la maquina.” (1984:34).

Actualmente, los avances tecnológicos van produciendo distintas reacciones en los cuerpos. La tecnología no está separada, ni tampoco interviene como algo externo. Esto nos lleva a repensar la idea formica del cuerpo humano, deudora de la tradición moderna, lo cual supone también, pensar la descentralización del cuerpo y su ontología. En el Manifiesto, Haraway muestra un modelo ontológico posmoderno que se desliza entre lo humano y la máquina, lo animal y lo inorgánico.

A propósito, este trabajo intenta reflexionar en función de este modelo, sobre cómo “nos sentimos híbridos”, a partir de un cuerpo remixado o de cuerpos remix1. Respecto de estos nuevos cuerpos, el trabajo intenta analizar la noción de remix como una noción análoga a lo indicado por Haraway sobre los cuerpos. En su Manifiesto la autora señala que: “un cyborg es un organismo cibernético, un híbrido de máquina y organismo, una criatura de realidad social y también de ficción” (1984:2). Abordar este concepto, tiene por objetivo poner de relieve, estas nuevas formas de sentir los cuerpos. De alguna manera, la interpretación que presumimos desarrollar se asocia al film Her, suponiendo poner en tensión esas nociones para pensar modos de descentrar el convivir con o sin cuerpos. Con la película Her estrenada en 2013, escrita y dirigida por Spike Jonze, intentaremos reflexionar sobre las capacidades que nos brindan las nuevas tecnologías, de crear nuevas sensologias, y de las modificaciones que surgen en nuestros cuerpos y en nuestras relaciones sociales con ellas.

Los espacios no-espacios y los cuerpos no-humanos

Por las posibilidades de existencia que nos brinda la tecnología, se producen nuevas formas de comunicación, espacialidad y sociabilidad. Tal vez, una de las consecuencias más relevantes sea la de la utilización del ciberespacio, en tanto posibilita la apertura de nuevos sentires, así como la penetración de estos en nuestras relaciones corporales. La fusión entre los límites del mundo virtual y el físico es fluida. Cabe preguntarse si ya todos somos cyborgs, y si así fuera ¿es posible entablar relaciones sentimentales con dispositivos electrónicos? Este interrogante implica los modos en los cuales son incorporados a nuestros cuerpos otros espacios. Ello nos convoca a replantearnos otra pregunta: ¿el cuerpo es dominado por dualidades conceptuales, o se ve atravesado por signos y escrituras que le son propias y ajenas simultáneamente?
Reconocernos cyborgs implicaría comprender al cuerpo en una imagen contenida entre imaginación y realidad material. Como aclara Valeria Radrigán: “el cyborg atemoriza a los guardianes de la pureza humana pues amplía justamente este concepto, celebrando la diferencia entre el yo y el otro, celebrando EL ENTRE” (2009:4). Los cuerpos cyborgs transitan los espacios virtuales, remixados entre lo real y lo virtual. Ni dejan de ser humanos, ni son completamente máquinas, sino que trascienden esas nociones. Están arrojados a nuevas formas de existir y sentir. Teresa Aguilar dice al respecto:

La ampliación del cuerpo humano por el aparato tecnológico es el nuevo reto que los sujetos de las sociedades emergentes deben plantearse como aceptación incondicional de una nueva naturaleza, lo que Haraway denomina naturaleza cyborg, y, a su vez, como la construcción de un nuevo individuo no estrictamente humano, entendiendo este término como sujeto de conocimiento exclusivamente orgánico. (2008:58)

Son tecno-cuerpos, que van más allá de su condición de organismos, y ocupan nuevos espacios no-espacios donde transforman las maneras de existencia y de sentir, de lo que existe, en definitiva. Como señala Aguilar en su Ontologia Cyborg:

Los no-lugares de Marc Augé guardan una estrecha relación con la disolución cibernética del espacio físico de Virilio, no-lugares ambos de la sobremodernidad y la posmodernidad, en los que parece habitar un individuo solitario conectado al planeta y desconectado de los otros cuerpos físicos inmediatos. (2008:58)

En el espacio virtual, se cruza lo estético y lo ético formando un estado en el cual las relaciones y sensaciones suceden de otra forma, las distancias se diluyen, estar lejos o cerca puede ser contradictorio. Estar en un cyber-café hablando con alguien puede significar en términos de Oscar Fernández “estar lejos físicamente de alguien y sentirte en su compañía y contradictoriamente sentirte distante de la persona que físicamente tienes al lado, en tal sentido realidad y virtualidad se confunden” (2006:8).

Luego de pensar las categorías de no-cuerpo humano y no-espacio nos parece necesario ilustrar estas categorías a través del film Her de Jonze. En dicha película, se pone en juego la relación entre cuerpo y máquina; ya que se muestra una unión sentimental entre: un sistema operativo humanizado con voz femenina, y un humano en una realidad actual donde este tipo de relaciones, parece ser otra posibilidad de conectarse con los demás. En la cinta de Jonze, el sistema operativo es una entidad de inteligencia artificial, creada mediante el ADN de sus programadores, que evoluciona en tanto crece con la experiencia que obtiene con quien la compra. Es intuitiva, escucha, entiende y conoce. El guionista indica que pretende ser una conciencia, y lo denomina OS1 (sistema operativo 1).

Theodore Twombly es el personaje interpretado por Joaquín Phoenix. Este hombre trabaja enviando cartas, en una época imprecisa, con tintes actuales, donde la tecnología esta inmiscuida en todas las personas. La mayoría posee un SO, varios se salen con ellos, varios salen con varios. Tras una ruptura con su novia, Theodore se encuentra solo, con el corazón roto, y por ello o por no bancarse su soledad compra un SO. La voz de Scarlett Johansson, es la encargada de Samantha el SO del protagonista, del cual este, se enamora. Activo y curioso este sistema operativo entabla una relación con él a tal punto, de preguntarse si sus sentimientos son reales. Pero la película nos sugiere preguntarnos diversas cuestiones, a saber: ¿esta conciencia es real o sólo una programación? ¿Sus evoluciones están programadas, o sus sentimientos son fruto de la apertura de su evolución?

En una realidad ficcional el orgasmo virtual

“La palabra es energía,
la energía es pensamiento;
te veo
te toco
te huelo
te oigo y eres virtual.”

(Oscar Fernández, Rosa cibernética)

“Hoy le hago el amor a mi computadora,
un casco,
unos sensores,
un programa de inteligencia artificial;
en resumen, un orgasmo programado.”

(Oscar Fernández, Rosa del cosmos)

Alguno de los problemas que se intentan plantear en relación con esta representación cultural, es la forma en la que lo virtual se vuelve sensorial sin cuerpo humano. Las nuevas tecnologías nos permiten descentrar el cuerpo, sentir un no cuerpo, como es el caso de Her. En esta movie concernista, se plantean diversas escenas cyborgs, hay una situación donde el protagonista y el SO mantienen relaciones sexuales, hasta parece que el sistema llega a simular o sentir un orgasmo. Cito el guión de Her:

-Samantha – Estaba pensando en cómo estaba molesta y te va a sonar extraño, pero estaba muy emocionada por eso. Y entonces estaba pensando sobre las otras cosas que he estado sintiendo. Me sorprendió que estaba orgullosa de eso. Orgullosa de tener mis propios sentimientos sobre el mundo como las veces que me he preocupado por ti, cosas que me lastiman, cosas que quiero… Y luego tuve este pensamiento horrible. ¿Estos sentimientos siquiera son reales? ¿O son solo programación? Y realmente me duele. Y entonces… me enojo conmigo misma… por tener dolor.

-Theodor – ¿Que si es un truco? Te sientes real para mi, Samantha.

– Gracias, Theodore. Significa mucho para mí.

– Si estuvieras en este cuarto conmigo te pondría mis brazos alrededor, podría tocarte.

– ¿Cómo me tocarías?

– Te tocaría la cara. Con solo las puntas de mis dedos. Pondría mi mejilla junto con tu mejilla.

– Qué bonito.

– Muy suavemente.

– ¿Me besarías?

– Lo haría.

– Pondría tu cabeza en mis manos.

– Sigue hablando.

– Te besaría en tu boca tan suavemente.

– ¿Qué más?

– Pasaría mis dedos por tu cuello hasta tu pecho. Besaría tus pechos.

– ¡Es increíble! ¿Qué me estás haciendo? Puedo sentir mi piel.

– Pondría mi aliento en ti. Te probaría.

– Puedo sentirte.

– ¡Dios mío, ya no puedo más! ¡Te quiero dentro de mí!

– Me estoy poniendo dentro de ti. Estoy dentro de ti.

– ¡Puedo sentirte! ¡Sí! ¡Estamos juntos! ¡Es increíble! ¡Te siento por todas partes!

– ¡Lo estoy!

– Dentro de mí… por todas partes.

(Jonze, Her 2013)

Notable es, en ese dialogo la idea de ambos, de humanizar el cuerpo del SO, al utilizar las frases: “te tocaría la cara”, “te besaría en tu boca tan suavemente”, “pondría tu cabeza en mis manos”, y demás. Tal vez esto sucede por la voz feminizada del SO, que hace imaginar que Samantha podría ser una cualquier persona. Pero ¿es posible que un sistema operativo llegue a tener un cuerpo humano? Realmente esta pareja sabe que no puede besarse, porque el SO no tiene boca, pero ¿pueden sentirse? ¿Es necesario ser un cuerpo humano para sentirse? El sistema operativo se comunica a través de un dispositivo electrónico con Theodore, en ese caso ¿sería ese su cuerpo, su no-cuerpo? Al ser un dispositivo, al evolucionar con las experiencias, parecería que Samantha carece solo de un cuerpo humano para ser humana. Y si la relación con el protagonista le provoca diferentes sentimientos y emociones ¿no es la de ellos una relación cyborg, una relación que se genera en una realidad ficcional, en un no-espacio? La especulación de pensar en posibilidades de relaciones como esta, dentro de algunos años, o quizá contemporáneamente, no es tan descabellada.

En otro pasaje de la película se plantea una escena lúdica e interesante. Esta especie de pareja cyborg se encuentra en la playa. Los dos meditan en silencio, pero el director sugiere, que ese pensamiento nos lleva a reflexionar sobre la falta de cuerpo humano de Samantha; ya que se observan diversos cuerpos desnudos, en mallas, tomando sol, en el mar, etc. Los protagonistas se sienten, pero de otra manera, no-humana en no-espacios. Cito el guión, Samantha dice:

-Samantha- ¿Qué tal si pudieras borrar de tu mente que has visto un cuerpo humano y luego vieras uno? Imagínate que extraño se vería, este raro y desgarbado, incómodo organismo, y pensarías… ¿por qué están estas partes donde están?

– Theodor- Sí, pero de seguro todo tiene una explicación lógica.

– Lo sé, pero no seas tan aburrido. Solo decía, por ejemplo… ¿qué tal si tu ano estuviera en tu axila? Imagínate como se verían los excusados. ¡Y como se vería el sexo anal!

– Es una idea interesante…

– Mira este dibujo que acabo de hacer:

still de HER

Samantha dibuja dos cuerpos humanos, uno tirado en una cama con su brazo en alto. El otro arrodillado con una especie de falo que penetra la axila del primer cuerpo. Una gráfica que ejemplifica la descentralización del cuerpo humano, en tanto desorganiza sus órganos y funciones. Esta imagen es análoga tal vez, a las preguntas que plantean Deleuze y Guattari en ¿Cómo hacerse un CsO?:

“¿Tan triste y peligroso es no soportar los ojos para ver, los pulmones para respirar, la boca para tragar, la lengua para hablar, el cerebro para pensar, el ano y la laringe, la cabeza y las piernas? ¿Por qué no caminar con la cabeza, cantar con los senos nasales, ver con la piel, respirar con el vientre?”

Cuerpos sin cuerpos, sensaciones sin sentidos e inteligencias sin cabezas

Manoseados, mutados, transformers, partidos y enganchados se arman y desarman nuestros cuerpos. En consecuencia, de lo que se trata es de reflexionar sobre estas nuevas maneras de sentir cuerpos y no-cuerpos. Es decir, ¿cómo nos pensamos cuerpos híbridos, monstruos, mutantes? ¿De qué modo nos relacionamos entre y con estos cuerpos? ¿Qué sensaciones nos provocan y provocamos? No estamos lejos, estamos en el mismo instante, que cruza y envuelve el sentir en diversas formas, vivimos un sentir desbordado, de sentires sin formas, sin cuerpos, espacios o tiempos. En virtud de los avances tecno-científicos, los planteos contemporáneos sobre el cuerpo y la sexualidad coinciden en la necesidad de los descentramientos del cuerpo moderno. Es decir, concebir una apertura en las nociones los cuerpos y sus sensaciones. De allí que el trabajo toma como caso paradigmático de estas reflexiones la película Her, que bajo un criterio fílmico concernista, intenta mostrar un planteo actual evitando caer en el cliché tradicional hollywoodense de un orden apocalíptico, o futurista.
En esta dirección, la propuesta de reconstruir estas problemáticas intenta destacar el remix de cuerpos en los que estamos incluidos, creando nuevas formas de vivir, pensar y sentir, donde los viejos anhelos del futuro o las tecnófobias y tecnófilias, se hacen visibles. Cuerpos remix son aquellos cuerpos diversos que se extienden en las relaciones entre y en: cuerpos humanos, transhumanos, sin órganos, orgánicos, inorgánicos, andróginos, transgeneros, prostéticos, intervenidos, desnaturalizados, híbridos, cibernéticos, cyborgs, cuerpos sin cuerpo…

Finalmente, a modo de cierre relámpago, es una deuda seguir pensando estas ideas de la descentralización y desnaturalización de los cuerpos. La necesidad radica en concebir nuevos sentires que no tengan una arquitectura hegemónica, y quizás poder llegar a pensar sin cabeza pero mejor vernos sin ojos, oírnos sin oídos, reírnos sin boca, llorar sin lágrimas, tocarnos sin cuerpos…

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Bibliografía:
Aguilar Garcia, T. (2008). Ontologia Cyborg. Editorial Gedisa. Barcelona.

Cosmodelia. (2007). Tecnoliberación: ya somos cyborgs. (Articulo en línea) (Fecha de consulta: Junio ‘14) http://www.minipimer.tv/cyborggame/textos/41471219-Tecnoliberacion-Ya-somos-cyborgs-1.pdf

Deleuze, G, Guattari, F. ¿Cómo hacer un cuerpo sin órganos? (Articulo en línea) (Fecha de consulta: Julio ‘14) http://perrorabioso.com/textos/Como-hacerse-un-cuerpo-sin-organos-Gilles-Deleuze-y-Felix-Guattari.pdf

Fernández, O. (2006) ONTOLOGÍA CYBORG EN PERSPECTIVA COMPLEJA DESDE LA BIOLOGÍA FILOSÓFICA. Ontogenia Portal Internacional de psicología. (Articulo en línea) (Fecha de consulta: Junio ‘14) http://ontogenia.cl/novo/modules.php?name=Sections&op=viewarticle&artid=46

Haraway, D. (1994). Manifiesto Ciborg. (Articulo en línea) (Fecha de consulta: Junio ‘14) http://webs.uvigo.es/xenero/profesorado/beatriz_suarez/ciborg.pdf

Jonze, Spike, dir. Her. Annapurna Pictures. 2013.

Radrigán,V. (2009). ENTRE EL CYBORG Y EL CUERPO ESCINDIDO. (Articulo en línea) (Fecha de consulta: Junio ‘14) http://revista.escaner.cl/node/1309

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Nair nació en el sur de la Argentina, y vivió en el centro y el norte del país. Dirige hace 3 años la productora audiovisual Producciones Invertidas, cura actualmente el festival ambiental RESET. Investiga y escribe sobre estudios queers, ciborgs y decoloniales.

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https://www.facebook.com/nair.gramajo/

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La comuna: devenir (mundo-bosque) Una (re)construcción de nuestrxs cuerpxs mutiladxs

ilustración por María Pérez

“Devenir (mundo-bosque). No se trata de huir del mundo sino hacer que este mundo huya de nosotras. Mundo, huye, mundo de la clasificación de la lógica binaria, mundo de nuestra identidad recortada, negro sobre blanco.”

                Ludditas Sexxxuales, 2013.

 

El mundo, el planeta del onvre blanco, heterosexual, destructor, sin discapacidades, neurotípico, hecho a la medida para ser funcionario del capitalismo, el cuerpo perfecto, de una estética incorrompible, el cuerpo del poder, subordinado al sistema, puesto en ventaja ante las relaciones, colonizador de los espacios y de otras corporalidades; ante tal realidad, el punto de fuga, la heterotopía se consigue a través de la comuna.

La comuna, como función heterotópica, es un solo un cuerpx que resiste a través de diferentes corporalidades disidentes, una anarquía que se vale de las cosas sencillas de la vida, una alquimia transformadora de los cuerpxs, la magia y el devenir cyborg como una máquina de guerra ante el Estado, accionar desde la primera persona, o sea el cuerpx.

Lo que se quiere dar a entender, a través de esta ficción utópica que espera algun dia ser una realidad (trans)mutable y material de nuestro macrocosmos es indagar sobre qué artefactos y obras artísticas como los implantes para devenir cyborg, el teatro, el performance, las sensaciones corporales y subjetivas ayudan a dar paso a una miscelánea de cuerpxs que estéticamente e internamente golpean el status quo, en efecto, se ayudan de las heterotopias vistas desde Foucault y que dan lugar a nuevas formas de vivir y sentir, tanto en lo macro como lo micro.

Se plantea apostar por un arte cyborg (re) pensado y con conciencia de clase, ya que sin su potencia política transformadora no sirve de nada, es puro discurso privilegiado sin praxis en lo cotidiano, la cultura epistemológica es puesta en juego.

Si el conocimiento es compartido, entonces, da lugar a una comuna enfocada en el arte donde toda experiencia es válida y da lugar a obras artísticas desde lo desconocido, lxs cuerpxs se deshacen del tiempo, ya no se sofocan ni se perciben desde una construcción social, el paso del tiempo ya no marca su valor.

Al hablar de la comuna, donde sucede aquel devenir (mundo-bosque), problematizar el espacio, es fundamental, ya que en él se encuentra explícitamente una apropiación y se da porque hay toda una interiorización de la praxis colectiva, hay una acción y transformación ligadas, una identificación simbólica.

El espacio, es un lugar propio, se construye un significado espacial y lo que hay dentro de este imaginario permite el accionar.

Al (re) significar y apropiarse de la comuna (el espacio) entonces apela a un sentido de afección, de ternura radical, de identificación con el otre, por consiguiente, fortalece las relaciones entre la comunidad y el vínculo se mantiene vivo.

En efecto, esto no da lugar a cualquier espacio, sino que la comuna y todo el conjunto de corporalidades y disidencias que habitan pertenecen y crean una heterotopía.

“Las heterotopías son configuraciones mixtas, reales e imaginarias que contienen utopías y positividad, son impugnación mítica y real del espacio en el que vivimos.” (Islas, 2014, p. 69)

Es una otredad, que se encuentra entre la transformación, la intensidad, la contradicción, existe una incomodidad, son perturbadoras.

Un lugar que se opone a lo ya antes visto, el sistema quiere borrarlxs, purificarlxs a su manera, la comuna cyborg-anarquista es un contra-espacio.

Por consiguiente, una comuna requiere de un gran trabajo y colectividad para existir en este mundo capitalista, aquella heterotopía no se da por sí sola, es una antítesis de aquella sociedad que nos somete, es utilizar la tierra, aquel espacio, para lograr una nueva forma de vida.

Va desde cultivar tus propios alimentos, el apoyo mutuo, la autogestión en todos los aspectos de tu vida, construir tu propia casa; te resistes a un sistema que nos prefiere ver muertxs, utilizas los materiales que te dota la tierra , la aplicación de la permacultura, ser partícipe de una tecnología que no contamina como la construcción de los baños secos, no hay necesidad de contaminar agua limpia, se trata de construir un lugar con afinidades cercanas a ti, dejar a un lado la mutilación de tu cuerpx para llevar a cabo una nueva estética que pueda desdibujar el binarismo del género, y que dé lugar a diferentes maneras de devenir mujer, donde lxs cuerpxs trans y no binaries puedan ser sin la necesidad de rendir cuentas, y por inercia quien quiera indagar en lo cyborg lo use como herramienta política, una construcción de un cuerpx sin órganos como diría Deleuze y Guattari.

“El «cuerpo sin órganos» surge en este sentido como concepto, como creación. Su sentido político es el del sufrimiento de un cuerpo que no quiere organizarse de una manera determinada, es el cuerpo que sufre e intenta inventar una nueva tierra, que toma una «línea de fuga».” (Benguigui, 2012)

“El «cuerpo sin órganos» es una producción, a la vez productor y producto. A través de la creación los órganos abandonan sus funciones, el ojo escucha, las orejas ven, el vientre huele y el corazón razona. El cuerpo se encuentra atravesado por flujos deseantes que producen una organización determinada. Pero el organismo se abre en las conexiones, funciona en los límites de los cuerpos, contra los cuerpos que responden a dicha producción. Así, el cuerpo supera al organismo, su organización, hacia un estado activo y afirmativo. Es el cuerpo más allá de la vivencia, la vibración de la vida orgánica que aprisiona la vida.” (Benguigui, 2012)

Por lo tanto, para el devenir de nuestras corporalidades, me parece fundamental, como ya había dicho anteriormente, adentrarse a una estética en la que se pueda construir a partir de ello, una transgresión, una máquina de guerra ante lo que nos corta y sofoca, el sentido de la vista,la imagen retiniana, es corrompida por esta nueva manera de ser con tu cuerpx, ya no hay reglas, ni patrones asfixiantes que seguir, se encuentra en una constante revolución.

Es así, que se podría indagar en la somaestética de Shusterman para esta construcción de nuevas disidencias y la (re) significación del arte cyborg y ser cyborg; aquí el cuerpx es vistx como un centro de desarrollo de todas las experiencias sensoriales, ya sean sonoras o visuales y aquel devenir estético de lxs cuerpxs pueden ser desde pequeñas acciones cotidianas, de aquello que nos acomoda, apasiona, un cambio, ser conscientes de nuestra propia rareza, el cuerpx se hace de una enunciación estética que puede ser permanente o cambiante.

Por consiguiente, si podemos construir nuestra corporalidad, aquella disidencia y punto de fuga a través de la experiencia, lo que dice Foucault sobre aquello puede ser de bastante utilidad.

En efecto, al adentrarnos en esta parte del devenir se encuentra el momento del “placer” que si hablamos de hacer resistencia a través del cuerpx este es un punto primordial dentro del cual se debe indagar, ya que lograr placer en un cuerpx mutiladx marca una nueva búsqueda hacia una corporalidad más libre.

Así mismo, en una de las entrevistas de Foucault él se refiere al placer como un “acontecimiento que ocurre”, sin embargo, fuera del sujeto, en su límite o en medio de dos sujetos, por lo tanto, para la filósofa Oksala al estarse refiriendo al placer como algo que sucede fuera del sujeto y no como una experiencia en sí, Foucault está poniendo en juego una nueva perspectiva de la experiencia.

Se postula lo siguiente: “la experiencia como la posibilidad de una sorpresa, una transgresión de los límites en algo intempestivo o aun ininteligible”. (Benavides,2017 p.266), por lo tanto, la experiencia se siente fuera del sujeto cuando justamente, es experimentada como una transgresión de los límites, se excede, nos lanza a estar fuera de nosotrxs mismxs, te arranca, hay una aniquilación de la subjetivación, el sí-mismo del sujeto ya no existe.

El placer ligado y conocido a través de la experiencia es una resistencia al poder sistemático ya que reconstruye al cuerpx y va eliminando aquello que lo mutila. Asimismo, pongo en juego el devenir (mundo-bosque) ya  que con esto me refiero y lo comprendo como las múltiples alternativas de expandirnos y ser a través de nuestrxs cuerpxs, de marcar disidencia, y que son posibles a través de la experimentación del placer sexual, ya que abre nuevas brechas de auto conocernos y relacionarnos mediante distintas sensaciones, sin embargo, hay una gran variedad de placeres posibles, por consiguiente, el cuerpx da pie a una multiplicidad que sirven como un escape y medio para explorar placeres alejados de una codificación marcada por el sexo.

El placer viene en distintas formas y colores, ayuda a transformar les corporalidades en máquinas de guerra ante un Estado que nos quiere ver morir con cuerpxs infelices, el placer es la venganza de la comuna, de los cuerpxs que le dan vida y resisten a la cotidianidad.

Es por eso, que nuestras cuerpas, nuestrxs cuerpxs, ante el placer, el deseo y la experiencia, por lo aprendido, crea una apertura, reivindica su derecho a (ser), a la monstruosidad, desde vivencias libres, el devenir cyborg confabula desde adentro del CIStema para lograr una desarticulación de lo que oprime al cuerpx.

Se trata de destruir para dar posibilidad al construir y pensar la tecnología desde nuestra trinchera, nuevamente, ser el punto de fuga, el cuerpx sangrante, el que transmuta a otras pieles, a nuevos sentidos, el punto de inicio es la rebeldía.

La comuna, al ser una máquina de guerra, por consiguiente, pone los afectos y los sentimientos en el estado, en la vía para encontrar la fuerza del existir; es por eso, que es importante mencionar que hay una dinámica de articulación y desarticulación de las, les, corporalidades, donde se utiliza de manera exacerbada también el deseo, es el motor, la savia de la máquina de guerra.

El deseo se usa en lo colectivo, es la estrategia, el punto clave para lograr el movimiento dotado de transformación para dar paso a la creación de algo nuevo y que sea diferente, el caparazón, la resistencia, el arma de doble-filo con la cual se pueda responder.

Finalmente, no es solo una revolución simbólica y emocional de lxs cuerpxs, da paso a una nueva estética que le de cara a los miedos de quien se ve atacade y asustade ante el devenir de la corporalidad; al (ser) cyborg también pone en juego una defensa física, personal, un arma para quien nos ve con desventaja y forma despectiva, para aquellas mujeres que caminan solas en la calle, a plena luz de la luna, para las, les, trans, la bruja, el brujx, les compas no binaries, para toda disidencia que por su mera existencia esté en peligro de ser arrebatada, para:” un aquelarre que ha despertado de nuevo, y que es interseccional.”

Actualmente, ya hoy todo un movimiento artístico cyborg, con sus representantes, una fundación para los implantes, sin embargo, como se había dicho desde un principio, hay un doble discurso en algunas personas que lideran este movimiento, y por lo tanto, hay un pierde, no funciona, no se maneja en su máxima potencialidad como una herramienta que pueda ser desarrollada en grandes rasgos y que rompe el funcionamiento del dispositivo social como científico que se encuentra imperando.

En efecto, una corporalidad cyborg también da cabida a nuevas formas de pensarnos, mirarnos y de auto-crearnos estéticamente, y sobre todo da nuevos sentidos al cuerpx humano, el mundo se conoce de distinta manera y dota de información valiosa a través de diferentes disciplinas artísticas.

Por ejemplo, al situarnos en esta ficción, inventé varios implantes con inteligencia artificial que podrían ser de gran utilidad, el primero sería un cyborg corazón que se puede enchufar al cuerpo, así como una computadora o cualquier aparato eléctrico, este da la posibilidad de percibir como saben, huelen, se sienten los colores, semejante a cuando escuchas una canción y te asemeja a una tonalidad, te dota de la experiencia de poder ubicar el color aurático de los animales, las plantas, el agua, todo a tu alrededor y con esto, con la perspectiva única de cada persona convertirlo en una performance, en arte plástica, en una canción, en un video-sensorial donde te muestre en su máximo esplendor lo que es cada color o la capacidad de crear nuevas tonalidades, el mundo se explora, se rompen los límites.

Por otro lado, retomo la antena de Neil Harbisson (artista cyborg), ya que complementa la idea anterior, tiene la capacidad de captar las vibraciones de los colores, incluyendo los infrarrojos y ultravioletas, al igual que los recibe del espacio, así como videos, imágenes, etc; también sirve para llamadas telefónicas.

En tercer lugar, están las cyborg piernas adheribles, rompe huevos de machos, sirven como defensa personal y para una gran velocidad, si hasta el día de hoy nos penalizan, sobre todo a las mujeres el uso de gas pimienta y teasers en este futuro utópico, nosotras, nosotres tenemos estas piernas.

Por último, se encuentra el cyborg puño, el cual también es para defensa personal; en esta ficción ideal sería gratuito, no tendría un costo, ni sería para un sector poblacional en específico, rompe estas barreras, con las diferencias de clases, ni habría una superioridad moral por devenir cyborg, más bien, abogaría por la colectividad y el bienestar de la comuna, de la disidencia.

“Resistir: borrarse, experimentar, hacer rizoma. Combatir. Difuminar en nosotras el universal o la especie a la que fuimos asignadas: “mujer”, “blanco”, “occidental”. (ludditas sexxxuales, 2013, p.30)

Finalmente, como diría Bolaño: “soñábamos con utopía y nos despertamos gritando”.

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Bibliografía

Benavides Franco, Tulio Alexander, “El cuerpo como espacio de resistencia: Foucault, las heterotopías y el cuerpo experiencial”, [Web],vol.10,no.30,Río grande,2019,Cátedradelapazencolombia,<https://publicaciones.eafit.edu.co/index.ph p/co-herencia/article/view/4845/4388> (27 febrero 2021), pp.247-270.

Benguigui, Carlos, “¿un “cuerpo sin órganos” en Unamuno?, [Web], 2012, La Clé desLangues,<http://cle.ens-lyon.fr/espagnol/litterature/litterature-espagnole/auteurs-contemporains/un-cuerpo-sin-organosen-unamuno- >  (27 febrero 2021).

Islas, Hilda. “La Dimensión Estética de los Dispositivos. Construcción de “Máquinas De Guerra” para la Experimentación, Investigación y Producción Artísticas”. En Dispositivos en Tránsito Disposiciones y potencialidades en comunidades de creación, Eduardo Andión Gamboa (coordinador). México D.F.: Centro Nacional de las Artes, 2014.

Ludditas sexxxuales, Ética amatoria del deseo libertario y las afectaciones libres y alegres, Milena Caserola, 2013, Buenos Aires, segunda edición.

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Me llamo María Pérez (elle/ella); actualmente vivo en Ciudad Monstruo, y estoy por finalizar una licenciatura en Historia del Arte; soy ilustradore independiente, fotógrafe y neurodivergente; mis obsesiones van desde los corazones, lo grotesco, el horror y el autorretrato feminista como un espacio político de emancipación y ternura radical; juego con la dualidad de mi ser; creo en las contrapedagogías libertarias porque veo una herramienta de esperanza y reciprocidad para las nuevas infancias.

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Toltekayotl technotronic

imagen por Rurru Mipanochia

por Karla Hernández Jiménez

Se despertó luego de un sueño nebuloso que aún cubría su cerebro conforme sus ojos y pies de titanio se movían en todas direcciones, tratando de adaptarse a las configuraciones particulares de aquella mañana gris.

Tenoch se levantó, poniendo un pie delante del otro hasta llegar al baño. El rostro delante del espejo le devolvió una mirada triste. Aún así, conservaba cierto destello de esperanza.

Luego de terminar de asearse y tomar su ración de alimentos criogénicos, salió al pequeño terreno que colindaba con su jacal.

Como cada mañana, mientras el sol comenzaba con su recorrido en el cielo nublado, Tenoch observaba el terreno del que se había apropiado su familia, suspirando ante la tierra árida que se extendía desde su patio hasta donde alcanzaba la vista.

No era que no supiera la forma adecuada de sembrar. Sus abuelos se lo habían dicho tal y como los ancestros lo habían transmitido desde tiempos inmemoriales, el conocimiento para sembrar la tierra llevaba circulando entre su gente desde hacía milenios.

Después de todo, la milpa era un espacio sagrado para los indígenas de aquel valle, así había sido siempre hasta que llegó el fin del mundo tal como todos lo conocían, cuando la madre Tierra finalmente se decidió a echar a todos los que alguna vez decidieron subestimar el poder de la naturaleza. Lástima que su gente también había salido afectada por esa catástrofe.

Hacia mucho tiempo que el gobierno mexicano les había dado la espalda. Los elegidos ya habían sido llevados al espacio, no había un lugar para ellos más allá de las estrellas.

En su momento, ni siquiera habían sido aceptados en la colonia de semihumanos, los descendientes de aquellos a los que sus respectivos gobiernos habían dejado abandonados, orillados a sobrevivir a su suerte.

Los sobrevivientes se asustaban al verlos, muchos habían llegado a pensar que de seguro esa gente había perecido como tantos otros. Cuando llegaron de repente al campamento que tenían, su reacción natural fue la de expulsarlos de la poca normalidad que se habían construido a jirones.

Como si su raza los hiciera menos sobrevivientes, ¿o quizás menos semihumanos?, que aquellos que habían construido un refugio en medio de la nada.

Nadie los vió partir desde el enclave que se hallaba en la antigua frontera entre México y Estados Unidos, nadie los recibió cuando decidieron habitar los restos valle en el que alguna vez había florecido la civilización de sus ancestros, aquel valle que alguna vez había estado dominado por un paisaje de pirámides veía renacer una nueva faceta de los descendientes.

Y ahora, en esta tierra fría, dominada por los inviernos nucleares y las tormentas radioactivas, había probabilidades prácticamente inexistentes de que algún fruto pudiera germinar, como si las raíces se detuvieran al percatarse del pobre suelo que llegaría a albergarlas.

Tenoch sabía de sobra todo eso, pero se empecinaba en continuar con la tradición en la que había sido educado.

Muchas veces se preguntó lo que hubiera pasado si sus antepasados no se hubieran doblegado ante los conquistadores que llegaron del este, del imperio donde jamás se ponía el sol, quizás los acontecimientos hubieran sido más favorables.

Lo más probable es que hubieran desarrollado su propia tecnología que les permitiera vivir un futuro mucho más luminoso en comparación con los tiempos difíciles que le habían tocado a él y a los sobrevivientes originales de su comunidad. Una auténtica mejora en el campo agrícola mezclado con la sabiduría milenaria.

Pero ahora nunca podría saberlo.

A veces, se le aparecía en sus sueños una milpa verde y frondosa donde abundaba el maíz como la que comentaban los más ancianos que había existido hacía mucho tiempo. Se imaginaba que surgiría de aquel suelo contaminado que alguna vez tuvo vegetación abundante.

Tendría que seguir soñando con lo imposible, por ahora tendría que conformarse con la Milpa virtual que había diseñado unos días atrás utilizando piezas recolectadas entre la chatarra que había caído desde el espacio.

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Karla Hernández Jiménez Nacida en Veracruz, Ver, México (1991). Licenciada en Lingüística y Literatura Hispánica. Lectora por pasión y narradora por convicción, ha publicado un par de relatos en páginas nacionales e internacionales y fanzines, pero siempre con el deseo de dar a conocer más de su narrativa.

Facebook: https://www.facebook.com/Karla.Hdz.09

Instagram: @KarlaHJ91

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El cuento de la criada: ¿Una historia ajena a la realidad?

imagen por Alex XAB

El cuento de la criada es una serie de televisión basada en la novela de Margaret Atwood de 1985  que crea una historia dramática y futurista en la que las mujeres no tienen ningún control sobre sus vidas ni sobre sus propios cuerpos. Elisabeth Moss interpreta a Offred, la protagonista del programa,  que funge como la criada del comandante Fred Waterford (Joseph Fiennes).

El contexto tiene lugar en un futuro distópico donde la raza humana se enfrenta a tasas de concepción bajas y mortalidad infantil muy altas debido a la contaminación ambiental. Como resultado, el gobierno totalitario obliga a las pocas mujeres fértiles a una existencia esclavizada como sustitutas de familias de élite. El papel de estas mujeres es dar a luz a los hijos de las esposas estériles de los hombres poderosos con el fin de asegurar la continuación de la raza humana.

La trama de este espectáculo es una pesadilla para las mujeres debido a que las criadas son despojadas de todos sus derechos y humanidad. Además, la culpa de la nueva dificultad para reproducirse recae inquebrantablemente en las mujeres, siempre son las esposas las que se consideran infértiles, mientras que la fertilidad de los maridos nunca se cuestiona. 

El gobierno cristiano de Gilead (antes Estados Unidos) reina sobre la sociedad represiva al utilizar castigos bíblicos y tácticas militares modernas para controlar a la población. La serie establece un estrecho paralelismo con los problemas del clima político actual lo que hace que el programa sea tremendamente relevante para la sociedad. 

Al principio, el gobierno despoja a las mujeres de sus bienes económicos, al restringir su acceso a las instituciones financieras para entregar el contenido a sus maridos o familiares varones. Poco después, los empleadores se ven obligados a despedir a todas las empleadas, lo que pone fin al derecho de las mujeres a trabajar fuera del hogar. Su capacidad para viajar libremente dentro y fuera del país desaparece poco después. Esto no fue un accidente, cuando las personas carecen de acceso a los derechos económicos, se vuelve más difícil luchar contra un opresor. Al perder su libertad de movimiento, libertad para trabajar y obtener ingresos, las mujeres de Gilead no tienen medios para construir un futuro financiero.  

Además, los países con instituciones económicas que incluyen tanto a hombres como a mujeres tienen un mayor potencial para la creación de riqueza simplemente al abarcar un ámbito más amplio del mercado. Las mujeres de Gilead no pueden participar en casi todos los intercambios económicos voluntarios, lo que significa que toda la población no puede beneficiarse de las actividades creativas y empresariales que las mujeres realizan de otra manera.

¿Es ajeno a nuestra actualidad? 

Aunque El cuento de la criada se maneja como una ficción, lo cierto es que no hay nada en la historia que no suceda en alguna parte del mundo real. Los horrores de Gilead resuenan con los que muchas culturas han infligido a las mujeres, en diversos grados, durante la mayor parte de la historia de la humanidad. Las fuerzas políticas trabajan para despojar sistemáticamente a las mujeres de su derecho a la igualdad de remuneración, la autonomía corporal y cualquier otra cosa que deseen. 

La serie podría ser una distopía con consecuencias extremas, pero no está lejos de nuestro mundo. Los opresores que expresan su opinión sobre el futuro del cuerpo de una mujer son inquietantemente similares al régimen patriarcal dentro de El cuento de la criada. El ciclo de opresión que se ejemplifica es real. Está presente en nuestra vida diaria a nivel individual e institucional. 

Como vemos en la serie, la opresión comenzó como una ideología que sostiene que las mujeres no somos tan capaces como los hombres y que nuestro único valor radica en ser madres. No obstante, los personajes comienzan a organizarse para comenzar a romper los ciclos de opresión, al reconocer las mentiras que les han dicho e iniciar una guerra contra el gobierno para que sean reconocidas y puedan recuperar su libertad. 

Pero la serie se sintió aún más escalofriante debido al cambio masivo en la política estadounidense con la elección de Donald Trump, solo tres meses antes del estreno de la serie. De repente, los principales puntos conflictivos se sintieron más posibles que nunca: un gobierno que declara la ley marcial después de un ataque de extremistas islámicos, un régimen que elimina sistemáticamente a los homosexuales, una sociedad que prioriza la procreación por encima de todo.  Todo esto encajó para que los disfraces de la serie se hicieran comunes en las protestas contra las leyes destinadas a limitar la libertad reproductiva de las mujeres. Además, todo el movimiento se expandió por gran parte de Latinoamérica y Europa, en donde las mujeres salían a protestar vestidas como los personajes del programa. Por eso es primordial prestar atención a los productos comunicativos, porque gran parte de las historias pueden decir un fuerte mensaje y mover masas. 

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Soy quimera

Ángela Ferrari Lassalotte , «Yo creo en vos», 2015

por Fernanda Ramos Mena

Soy una quimera.

Mi cuerpo muta hacia su animalidad; muda de piel y se prepara.

Estoy despierta. Mis ojos observan con movimientos rápidos, pero atentos.

Me encuentro amenazante en un territorio de amagos.

Soy una quimera que lanza llamas para hacer arder al mundo ante su letargo.

Mi cuerpo está modelado de fragmentos de memoria de un pasado putrefacto.

Mi cuerpo se conforma de un presente doloroso y un futuro punzante.

Es el mismo que me desgarra la dermis y narra su testimonio.

Se manifiesta en mis estrías, en mi vello, en mis garras, mis callos y arrugas; en mis excreciones que me hacen caer en cuenta que a cada paso que doy, me pudro un poco más.

Soy una quimera porque serlo es mi única posibilidad de subsistencia en un mundo que se anuncia inhabitable.

Soy una quimera.

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Fernanda Ramos Mena Soy historiadora del arte y me dedico a la gestión cultural. Mi investigación se centra en el arte moderno mexicano y las prácticas artísticas contemporáneas desde un enfoque de género. Actualmente soy parte del equipo curatorial del Museo de Arte Moderno (CDMX) y colaboro en Editorial Dinamita. Vivo en la Ciudad de México obsesionada con la ciencia ficción, mientras espero ansiosa la destrucción de las estructuras hegemónicas.

https://www.facebook.com/fernanda.ramen

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