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Cuerpos pandémicos, cuerpos cyborg: ¿la enseñanza virtual nos hizo queer?

Por Mabel Ortega R.

Hablar de la pandemia y del encierro a este punto agota. Sin embargo, creo que es imposible dejar de hablar de ello y de cómo nos ha intervenido esta nueva relación con la informática y la cibernética porque ya la hemos admitido como una extremidad más de nuestros cuerpos. Las pantallas, las nuevas tecnologías, la adicción a redes sociales sumado a una vida monótona saturada de capitalismo, nula salud mental y consumismo ha convertido a las computadoras, los teclados y sobretodo los teléfonos inteligentes en una parte más de nuestro cuerpo.

La práctica pedagógica ha tenido que adaptar su metodología también a este nuevo cuerpo de manera abrupta gracias a la pandemia y el confinamiento. Para quienes gozan de dispositivos y conexión, ahora las clases se dictan desde un rincón de la casa transmitiendo hacia cualquier otro lugar que alcance la señal. Antes los docentes nos pedían en clases presenciales que dejáramos el celular a un lado y prestáramos atención, ahora necesitan que estemos allí, pegados y con esta extensión de nuestro cuerpo activa, punzante y conectada a la clase virtual. Sin duda que ha sido complejo, sobretodo cuando es más interesante y más acogedor compartir en redes sociales con amigues que participar de la experiencia pedagógica tradicional online, donde muchas veces no se tienen las experiencias ni el espacio para enfrentarlas, y que además en formato presencial ya se enfrentaba a diversas crisis internas.

Evidentemente, esta enseñanza virtual ha supuesto desafíos, pero no está exenta de ventajas. Los cuerpos enfrentados a la pandemia que asistimos a la escuela hemos sido intervenidos hasta lo más íntimo por la cibernética y las conexiones, convirtiéndonos en un cuerpo cyborg -haciendo un guiño evidente a Donna Haraway (1995)- que opera desde distintas fronteras, más allá de lo físico, y las atraviesa por campos 4G. Al entrar al aula virtual la identidad se desdibuja, se borra, siendo necesario tener que reafirmarse o escribir una nueva, un nombre, salir de la esencia física y transmutar a un mundo intangible. Aquí el análisis se vuelve sumamente interesante al pensar en nuevas metodologías para enfrentar la educación en confinamiento, siendo las pedagogías queer una respuesta bastante sugestiva. En este sentido, la enseñanza virtual nos ha hecho mutar en cuerpos cyborg que se reafirman o reniegan de sí mismos, siendo una oportunidad de educar desde otro lugar, desde esa no-identidad que puede perfectamente estar libre de esencialismos donde el género y sexualidad pasen desapercibidos. Se abre también nuevas oportunidades para pensar nuevos paradigmas pedagógicos que pueden optar por continuar con el saber tradicional o más bien aspirar a transformar el saber cisheterosexual que ha predominado. Desde esto, me pregunto ¿la enseñanza virtual nos ha hecho cuerpos queer? ¿el aula virtual es un espacio queerizado que nos hemos esforzado en normalizar basándolo en las reglas del mundo físico?

Lo virtual y lo queer

Cuando entro a la sala virtual, necesito reafirmar mi nombre. Y también, como lo ha señalado Beatriz Paul Preciado (2008), al igual que al entrar a un baño, necesito reafirmar mi género muchas veces para entrar a plataformas en línea ¿masculino o femenino? ¿o ninguno? ¿y por qué? ¿por qué son necesarias estas afirmaciones? Por supuesto, muchas veces es difícil escapar de la identidad binaria y fija que hemos tenido que adoptar en el mundo físico gracias al afán normalizador y disciplinar en la escuela, que se ha esforzado en trasladarlo a lo cibernético. Sin embargo, desde el tiempo que se inventaron los blogs y los foros en línea hasta las redes sociales, el internet se ha tratado de crearnos otra identidad, un avatar que refleje solamente la parte que queremos que sea visible de nosotres, muchas veces la más bella o deseable para el resto, aunque también siendo una oportunidad de liberación para todos los cuerpos abyectos y anormales que no han encontrado refugio en las convenciones, iniciando muches en la etapa escolar a crear nuestro perfil con un poco de malicia, de incomodidad, de edición y una falsedad ante los ojos del mundo físico para resistir y encontrarnos con otres monstrues perversos que conspiraran desde una vereda similar. La escuela y la pedagogía tradicional se ven enfrentadas a esta paradoja dentro de este mundo cibernético que, hasta el momento, no les pertenecía en lo convencional, ya que continúan esforzándose por normar un espacio que comúnmente no tiene identidad fija, que un día es esto y al otro día se transforma, o al otro día se elimina. Los esfuerzos por pensar que lo online será a lo menos similar a estar en la sala de clases es absurdo: es prácticamente imposible.

La escuela y la pedagogía necesita comprender que hoy puedo registrarme como él, mañana como ella, y luego no me registro. Que puedo escoger una imagen que me represente a mi favor, una foto donde resalte lo que yo más quiero, encender la cámara y mostrar lo que más me agrade o simplemente no mostrar nada, y que esto está fuera del control al que está tan acostumbrada. La sala virtual nos permite relacionarnos de manera distinta a como lo hacíamos en lo presencial, ya que en un aula llena de avatares anónimos no sería posible comenzar a separar en categorías binarias fijas como heterosexual/homosexual, cis/trans, blanco/negro, normal/anormal, o por lo menos no a primera vista, siendo esta una oportunidad de comenzar a (re)pensar en cómo nos relacionamos con nuestros pares y comenzar a mirar(nos) desde otro lugar. En este espacio cibernético en estado salvaje, sin la norma punzante de la escuela tradicional, todes tenemos la oportunidad de comenzar a aprender y compartir desde el mismo lugar, de no ser segregados ni separados por lógicas binarias propias de una pedagogía cisheterosexista, blanca, mercantil, capacitista y que sin embargo se declara apolítica y neutra.

Por ello, creo que el aula virtual es un espacio que está naturalmente queerizado, que desafía a la norma convencional del mundo físico y sus normas y nos hace replantearnos cómo hemos educado y hemos sido educados hasta ahora, sobretodo en una crisis sanitaria como esta. Es un espacio más gentil donde todes somos desconocidos, se pregunta por quiénes somos, por nuestro pronombre, nuestro género, nuestro nombre, cómo deseamos ser nombrados y donde podemos explorar nuevas formas de habitar este cuerpo cyborg y los deseos, siendo una oportunidad y un espacio seguro para comenzar a sanar las heridas educativas que podían cargarse con anterioridad. Y, al mismo tiempo, es un espacio incómodo y transgresor que hace replantearnos quiénes somos y por qué, que no da nada por sentado, una práctica y herramienta que al volverse política puede ser tremendamente poderosa para pervertir y (des)estabilizar los modos convencionales del saber.

Y lo transgresor es que esta sucesión de acontecimientos y experiencias no sólo ha ocurrido para quienes nos (re)afirmamos desde la disidencia o quienes hemos sido marginados por el sistema educativo, sino que ha obligado a pensar desde este espacio nuevo, incómodo y forzosamente mutante a quienes estaban dentro de la norma y muchas veces no se cuestionaban lógicas identitarias o de diferencias. En este sentido, creo que la educación virtual nos ha vuelto a todes un poco queer, nos ha obligado a hacer otra educación desde la diferencia y a (re)conocernos desde otras perspectivas donde no pertenecemos a ningún lado en esta frontera virtual escurridiza e irreal, que también se ha vuelto una frontera del género (Preciado, 2008). Ha puesto sobre la mesa también discusiones y preguntas que antes no se preguntaban, problemáticas que parecían invisibles como el privilegio de poder acceder a internet o tener un espacio para estudiar desde el hogar ahora se hablan y se intervienen para que todes puedan ser parte, en condición de equidad, de este espacio. Por lo tanto, también se vuelve una oportunidad para reflexionar en torno a cómo nos ha incluido y excluido, en lo personal y en lo político, la educación tradicional y cómo esta crisis sanitaria ha llegado a darnos vuelta y retorcer todo eso que era considerado hegemónico.

En este caso, una pedagogía queer virtual que reconozca las múltiples ventajas y lo valioso que es este ciberespacio es fundamental para poder continuar (des)estabilizando la pedagogía tradicional que, como he dejado entrever, ha quedado obsoleta ante este cambio de paradigma y crisis sanitaria. Una metodología queer apasionada y encarnada, que luche contra estos deseos de normalización que aun se afanan y tejen en la escuela virtual para trasladar las lógicas normalizadoras del saber al campo virtual, necesita articularse como un proyecto político que reconozca que efectivamente somos diferentes, pero la virtualidad nos ofrece un campo para educar y transgredir desde esa diferencia, escapando de las convenciones propias de la pedagogía tradicional de encerrar al otro en el binomio de inclusión/exclusión normal/anormal, sino de pensar cómo encarnamos y vivimos el privilegio o la opresión de ser percibidos como cuerpos que han sido históricamente recompensados o castigados.

Con estas metodologías torcidas, que como lo pensaba val flores (2018), pongan lo íntimo en el corazón del saber, podría transgredirse y superar la complejidad y la desidia que suponen en lo práctico las clases virtuales, apasionando a les estudiantes a encontrarnos en un espacio donde podamos (re)afirmarnos entendiendo que nuestra identidad no es fija ni estable, y que por ende, podemos cambiar nuestro avatar, nuestros iconos y usernames como deseemos sin que afecte el proceso pedagógico, siendo la virtualidad una metáfora sobre formas incómodas de percibirnos y relacionarnos. Esto, acompañado de una práctica pedagógica crítica que reconozca que la educación posee un rol profundamente transformador y político, y que por ende, ensaye metodologías que nos ayuden a comprender desde una mirada anti esencialista la violencia y la discriminación producto de lógicas heterocisnormativas, puede volverse una herramienta profundamente poderosa para destruir lo convencional al mismo tiempo que se (re)inventa con este cuerpo cyborg generado en pandemia, utilizando estas nuevas extremidades a su favor en un afán perverso y quimérico por acabar con los saberes establecidos en la escuela tradicional.

Contradicciones virtuales, contradicciones virtuosas

En este ejercicio de enseñanza virtual se entretejen diversas paradojas, una de ellas es pensar lo virtual como y transgresor en el sentido de poder ser un espacio donde se escape y luche contra la normalización y lo convencional establecido en el mundo físico. El internet es una ventana para pensar y crear en nuevos mundos posibles e inagotables, que difícilmente se podrá normalizar mientras existamos quienes no estamos conformes con la norma hegemónica, siendo una plataforma para reventar y difundir estas nociones retorcidas desde nuestra propia experiencia. Mientras que, por otro lado, la escuela tradicional representa los saberes hegemónicos, straight, heterosexuales que han permeado en todas las esferas de nuestra vida, reproduciéndose en la sala de clases material sin interrupción. En esta contradicción que ha develado la crisis sanitaria, la escuela no puede normar del todo lo virtual, porque ese espacio no le pertenece. Lo virtuoso y a la vez peligroso del ciberespacio recae en eso: que no le pertenece a nadie a la vez que le pertenece a todes.

Fruto de estas contradicciones es donde lo queer puede tomar acción en la práctica pedagógica. La construcción de un proyecto político en la sala de clases virtual que reconozca y aproveche el espacio que ocupan estos cuerpos cyborgs, una generación hijx del internet, en pandemia sería un acto político contrahegemónico en la educación que nos ayudaría a pensar en nuevas formas de conocer, saber y enseñar no sólo en medio de una crisis sanitaria, sino que generando pistas y horizontes para pensar en una pedagogía que traslade ese estudiante cyborg, antinormativo y (des)estabilizado, al campo físico, desataría nuevas transformaciones e incomodidades. Esta vez, en un espacio que escape del avatar y se atreva a salir al mundo de lo terrenal.

Bibliografía

flores, val. (2018b). Esporas de indisciplina. Pedagogías trastornadas y metodologías queer. Pedagogías transgresoras II”(AAVV) Sauce Viejo, Santa Fé: Bocavulvaria Ediciones.

Haraway, Donna. (1995). Ciencia, cyborgs y mujeres : la reinvención de la naturaleza. Madrid: Cátedra.

Preciado, Paul Beatriz. (2006). Basura y género. Mear/cagar. Masculino/femenino. Errancia, la palabra inconclusa.(S/D).

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Mabel Ortega R. Lesbiana feminista y disidente. Licenciada en Trabajo Social y estudiante de Magíster en Psicología Educacional de la Universidad de Chile.  https://www.instagram.com/mabeltrbl/

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Imagen por Diary Free Design para The Noun Project

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Diversidad sexual en museos latinoamericanos

por Florencia Croizet

Durante siglos, los museos han contribuido a la conformación de un sentido común patriarcal, blanco, burgués y heteronormado: se han jactado de poder determinar unidireccionalmente “lo Bueno, lo Bello y lo Verdadero” (Montpetit, 2000: 5). En este sentido, la configuración de sus acervos patrimoniales y discursos expositivos, han legitimado determinadas formas de ser y estar en el mundo, invisibilizando las memorias de mujeres, disidencias sexuales, pueblos originarios, afrodescendientes. Sin embargo, ha habido en los últimos años, diferentes cambios conceptuales, como la irrupción de la museología crítica y social, las cuales han posibilitado cierta democratización de las narrativas de las exposiciones. En este sentido, los museos han ido aceptando el hecho de que no sólo son instituciones que resguardan patrimonio, sino que también son actores capaces de contribuir con la construcción de justicia social. (Chagas & Gouveia, 2014). Paralelamente, su rol educativo -en alianza o no con la educación formal-, ha ido creciendo a medida que lxs visitantes fueron tomando mayor relevancia en las gestiones museales.

En este contexto, surge la propuesta de una serie de capacitaciones que vislumbran el curriculum oculto de la enseñanza de la disciplina museológica. Por un lado, un curso online sincrónico, titulado Museología y memorias queer en Latinoamérica, destinado a profesionales de la cultura de la región. Es auspiciado por el Instituto mexicano de Curaduría y Restauración y sus dos primeras promociones tuvieron lugar en 2020. La capacitación tiene por objetivo principal brindar un panorama generalizado del nivel de integración de las memorias de las disidencias en los ecosistemas museales de América Latina. En este sentido, y en un contexto de gran activismo cuir, el curso teórico-práctico comienza por un estudio de la coyuntura social de la región en cuanto a la equiparación (y efectiva garantizacion) de los derechos del colectivo LGBTIQ+, continuando por la descripción de acciones activistas que han preservado las memorias del colectivo ante la indiferencia de los estados (en el pasado y en la actualidad), concluyendo con un análisis propositivo y desagregado del potencial nivel de apertura queer que los diferentes departamentos de los museos (curaduría y gestión de colecciones, educación, marketing) podrían alcanzar.

Anteriormente (2019), fueron diseñados dos cursos para profesionales de la Argentina, que abordan la diversidad sexual a través del currículo de la Educación Sexual Integral (ESI), titulados ESI: Museos y escuelas y ESI+ Museos. Mientras que el primero de ellos, estuvo destinado a docentes de nivel medio y maestrxs del primario; el segundo, fue dirigido a profesionales de museos. Las organizaciones que lo auspiciaron fueron la Escuela de Maestros, dependiente del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires y ASINPPAC, respectivamente. Ambas capacitaciones se enmarcan dentro de una coyuntura de alta demanda de enseñanza de la ESI con un enfoque transfeminista por parte de estudiantes, y tiene como principal objetivo proponer a los productos museales (colecciones, exposiciones, catálogos, talleres) como herramientas educativas que lxs docentes tienen a su alcance a la hora de diseñar un proyecto pedagógico para impartir ESI en clave queer. En otras palabras, presentar a los museos como instituciones culturales que pueden contribuir con la consolidación del derecho a la educación sexual de miles de estudiantes.

En referencia al análisis realizado luego de la ejecución de las capacitaciones, se vislumbró que ha resultado crucial para muchxs docentes y profesionales de museos el aprendizaje del marco legal en el cual generan sus proyectos, integrado en las fundamentaciones conceptuales de los mismos. El conocimiento de dicha normativa les ha permitido lidiar con obstáculos y oposiciones a la hora de generar proyectos patrimoniales- educativos desde una perspectiva de diversidad sexual. Asimismo, en los tres cursos dictados se ha visto un gran compromiso y voluntad por parte de lxs participantes a la hora de diseñar colaborativamente proyectos en los que, de una vez y para siempre, se acabe con el silenciamiento de las memorias de las disidencias sexuales tanto en las curriculas de las escuelas como en el quehacer cotidiano de los museos.

Referencias

-Chagas, Mario & Gouveia, Inês, “Dossier Museologia social. Cadernos do CEOM”, v.27, n 41, 2014

-Montpetit, Bryan, “Les musées: generateurs d’un patrimoine pour au jourd’hui”  Ministere de la Culture et de la communication, 2000. Disponible en : https://www.mcc.gouv.qc.ca/publications/montpetit.pdf.Recuperado:12 septiembre de 2020

Links: https://asinppac.com/esi-museos/

https://www.instagram.com/p/CEcoRoMAVuZ/

https://www.linkedin.com/in/florenciacroizet/

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Florencia Croizet (Argentina)

Lic. en Museología y gestión del patrimonio cultural(UMSA), especializada en educación de museos (UAI) y gestión cultural (FLACSO). Especialista en industrias culturales en la convergencia digital (UNTREF). Trabaja en museos nacionales argentinos desde el 2014: Museo Yrurtia y Museo Evita. Asimismo, desde 2017, se desempeña como profesional independiente dictando cursos sobre museología. Gracias a sus investigaciones, ha publicado y disertado en diferentes revistas y congresos internacionales de museología.

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Proyecto Ovotabú: Introducción a la Anatomía y Fisiología de las féminas género diverses

por Daniela Alejandra Pastor

Sobre el Proyecto Ovotabú

Desde el año 2017 este proyecto ha realizado talleres sobre la fisiología del ciclo menstrual dirigido a adultas género diverses. Sostengo un profundo convencimiento de que es necesario crear instancias de formación y debate para adultas acerca de los temas relacionados a la educación sexual integral y los derechos reproductivos. Las mismas cuentan con necesidades y características particulares de aprendizaje que están relacionadas con la deuda de una correcta implementación de una educación sexual integral en su etapa escolar, una cultura predominante desinformante y a las curiosidades particulares que despiertan las vivencias sexuales a lo largo de sus vidas.


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Esta es una edición autogestionada. Se solicita colaboración en la difusión del Proyecto Ovotabú y este material para poder seguir investigando y publicando. En caso de querer contratar talleres, charlas, acercarme comentarios, etc. pueden contactarse a: Instagram: @ovotabu

Página: www.ovotabu.com

e-mail: ​ovotabu@gmail.com

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Daniela Alejandra Pastor es Licenciada en Biotecnología y Biología Molecular egresada de la Universidad Nacional de La Plata. Actualmente se desempeña como Personal de Apoyo de CONICET en el área de cultivo celular en el IHEM (Instituto de Histología y Embriología de Mendoza). Es miembra del IDEGEM (Instituto Multidisciplinario de Género y Mujeres de la UNCuyo). Durante su tiempo de estudiante participó en el Espacio Pedagógico de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP y tiene experiencia docente en los niveles medio y universitario. Creadora del proyecto de educación independiente y autogestionado “Ovotabú” (en el año 2017) desde el cual pretende democratizar conocimientos sobre la fisiología del ciclo menstrual desde una perspectiva de género. Este proyecto ha realizado actividades en varios países de Latinoamérica: Argentina, Chile, Colombia y Costa Rica.

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Drag King: Pedagogía Lúdica

Por Nad MA

Una “nueva normalidad” se asomó en 2020. Todo lo que creíamos establecido, nuestras rutinas, nuestros modos de vida, nuestra relación con el espacio-tiempo se trastornó. Otra experiencia de vida (que esta vez pegó fuerte) nos enfrenta con un cambio de paradigma en todos los sentidos. Aprendemos de esto mientras transitamos la incertidumbre, pero ¿de qué manera lo hacemos, lo hemos hecho y lo haremos en el futuro?

Acostumbradxs a la educación formal, jerárquica, heteronormativa y lineal, esta realidad pandémica nos lleva a re-cuestionarnos cómo aprendemos, quienes enseñan, cómo compartimos conocimiento y quienes aún no tienen acceso a conocer otras realidades.

Dentro de estos compartires y pedagogías, quisiera poner el foco en el drag king no solo como herramienta metodológica y de investigación, sino como parte de los cuidados colectivos tan necesarios en estos tiempos pandémicos.

¿Qué es ser Drag King?

Ser drag King, es trastocar el género, es jugar, fluir y retorcer la norma. Es reconocerme con varies. Es salir a la calle para pasar desapercibide, para no recibir las miradas lascivas y el acoso. Es preguntarme ¿Qué te hace ser hombre? ¿Qué te hace ser mujer? ¿Y si no quiero ser ni uno ni lo otro? ¿Si quiero transitar libremente? Vivirme entre géneros me hace sentirpensarme como alguien fuera de las cajitas, no me empodera, sino que me permite habitar ese fluir. También me pregunto todas las condiciones, decretos y formas heredadas por mi familia, por el Estado, por la sociedad y la norma, por el “deber ser”. Estoy en Nepantla, me gusta transitar y habitar diversas corporalidades. Rompí mis límites y fronteras, me encuentro en el puente, en el presente, no soy más la mujer que nací ni el hombre que imaginé ser.

El drag king como propuesta surge a mediados de los años ochenta debido a la  efervescencia del movimiento post-porno (con Anne Sprinkle), la teoría queer (Judith Butler) y con una gran influencia del movimiento feminista interseccional. Contó como principales impulsorxs Shelley Mars, el movimiento Burlezk, Del LaGrace Volcano y Diane Torr. Los talleres, o laboratorios, drag king van de la mano con el aprendizaje político de cómo los hombres adquieren poder, tanto en el ámbito público como entre otros hombres.

No es una práctica corporal común pues: “(..) esta no tiende a generar cuerpos dóciles sino que irrumpe en la lógica secuencial del género (…)”.[1] A diferencia de lo que se conoce sobre la práctica drag como show o espectáculo, el drag king transita hacia una experiencia corporal-política y más allá de un performance, se refiere más a una performatividad; un día a día que puede trascender (o no) del habitar la masculinidad “solo por un día” a incorporarlo como parte de una dimensión individual o acuerpamiento colectivo, como resultado del cuestionamiento y práctica del ideal de género impuesto desde el sistema sexo-género.

Cabe mencionar que los talleres drag king no solo desmenuzan como se conforma la identidad masculina y los roles de género; sino que también nos permiten cuestionar nuestros estereotipos de la categoría hombre, tanto en lo corporal (fisionomía) así como los cuerpos masculinos que deseamos ser o a quienes deseamos sexualmente, siendo de esta manera una forma de visualizar la diversidad corporal e identitaria, ya que: “al dramatizar o representar figuras de la retórica del género distintas a las que acostumbramos cotidianamente se evidencia que toda experiencia corporal y de género tensiona las categorías identitarias”.[2] Indiscutiblemente, además de ser una práctica metodológica y de investigación, el drag king forma parte de cuidados colectivos y acompañamiento entre nosotrxs.

En mi experiencia compartiendo el taller en México desde el 2015, se ha creado un espacio lúdico de escucha y diálogo. Los ejercicios corporales y gestuales que conforman la Laboratoria Drag King[3] funcionan principalmente como técnica de relajación, bienestar y concientización de nuestras corporalidades como primer espacio de acción. Se recrea un ambiente de respeto a todo tipo de corporalidades y experiencias psico-emocionales. La recreación y formación del drag king propio se desarrolla orgánicamente dando lugar a una reflexión y experiencia colectiva. Podemos mencionar, si bien los talleres drag king como tales surgen de un contexto Occidental, hay una referencia de prácticas de drag en Abya Yala y especialmente en México; en donde por cuestiones de sobrevivencia y apropiación del espacio, las mujeres ya se vestían y adoptaban una performatividad masculinizada, un ejemplo notable de esto es el coronel de la Revolución Mexicana, Amelio Robles, quien es considerado el primer hombre trans en México.

He mencionado que las Laboratorias Drag King son espacios de contención y escucha, de compartición y recreación de otras realidades en las cuales si queremos, podemos transitar de género temporalmente o de forma más constante. En su mayoría lxs participantes de las Laboratorias en un primer momento crean un personaje dentro del estereotipo machista-misógino y de violencia patriarcal, ya sea en forma de sátira o crítica, pero esto de ninguna manera es una propuesta final y se invita a llevar al personaje a una evolución o transformación.

Otra parte del acuerpamiento y acompañamiento colectivo es cuando salimos al espacio público e irrumpimos como drag kings, siendo esta una experiencia única por el hecho de cómo nos leen y cómo nos expresamos y movemos en un espacio donde por años las corporalidades feminizadas han sido violentadas y acosadas. En la calle es donde podemos apreciar como al performear una corporalidad masculinizada nos volvemos invisibles a pesar de estar en grupo. La Laboratoria Drag King ha servido, además, para crear red entre nosotrxs, siendo este aprendizaje en varios niveles importante en la conformación de un sentido de comunidad y acuerpamiento colectivo.

Los talleres Drag King como pedagogía lúdica y cuir

Cuando hablamos de pedagogía nos referimos a técnicas y metodologías de enseñanza, una forma de educación o conocimiento. Lamentablemente hemos aprendido a obedecer, a no cuestionar el sistema sexo género y a concebir la educación como un proceso jerárquico desde lo social hasta lo espacial; debido a que: “El ideal del pedagogo promedio no es un ser completo, integro, original; en vez, busca que el resultado de su arte de la pedagogía sean autómatas de carne y sangre, para adecuarse mejor al molino de la sociedad y al vacío y la insipidez de nuestras vidas”.[4] Desde las diferentes propuestas pedagógicas como es la educación popular, la pedagogía social, así como las pedagogías libertarias que se nutren entre otras corrientes ideológicas y movimientos, del anarquismo y la comunalidad, podemos rescatar la propuesta de Paulo Freire, quien menciona que es justo la educación tradicional quien oprime, domestica y reproduce el orden; donde el “educador” o maestro, piensa, programa y decide, mientras que el educando acata, no sabe, acepta y recibe la información. Dentro de esta estructura vertical y unidireccional, no hay espacio para el cuestionamiento, el intercambio de saberes y la escucha.

En los talleres drag (tanto king, queen o cuir) podemos encontrar otra forma de compartir conocimiento, no solo teórico sino más humano: “Estoy en contra de las relaciones verticales, yo no puedo renunciar a la relación director maestro que sostengo con mis patrones, pero si puedo romperlas dentro de mi salón de clases (…)”.[5] El hecho de impartir talleres o de crear la Laboratoria Drag King me lleva a más allá de ser “maestrx” o “tallerista” a reconocerme como deformadorx, ya que la misma dinámica del compartir descoloca el binomio saber-poder; en el entendido de que todxs poseemos un conocimiento, y sobre todo, diversas experiencias de vida que atraviesan nuestras corpo-realidades de maneras diversas. Es un espacio en donde todxs aprendemos de todxs y carece de la rigidez que en los ámbitos académicos prevalece y justamente por esto se puede crear otro tipo de aprendizaje, uno más cuidadoso y juguetón, en donde podemos expresarnos, movernos y conectarnos de muchas formas posibles.

Referencias:

[1] Alba Pons Rabasa, “Los talleres Drag King: una metodología feminista de investigación encarnada”. En Investigación Teatral. Revista de artes escénicas y performatividad. Vol. 9. Núm. 13, abril-septiembre 2018. Universidad Veracruzana: Xalapa. Disponible en: https://investigacionteatral.uv.mx/talleresdragking (Última consulta: 31 de marzo de 2021).  

[2] Idem.

[3] Las laboratorias Drag King se han realizado en distintos espacios, autogestivos en su mayoría, como:  FEMSTIVAL, Jornadas contra la violencia Batafems-RAAT y en espacios transfeministas. A su vez, existe una Red Latinoamericana de Drag King que reúne varias propuestas de América Latina.

[4] Emma Goldman, “El niño y sus enemigos”. En rebeldealegre. 2015. Disponible en: http://rebeldealegre.blogspot.com/emma-goldman-el-nino-y-sus-enemigos  (Última consulta: 31 de marzo de 2021).

[5] Lizeth Gamboa y Benjamín Martínez, “Vivir la teoría. Enfoques desde la pedagogía feminista cuir”. En Mitote ICDAC. Pedagogías afectivas de resistencia comunitaria. Disponible en: https://mitote.org/vivir-la-teoria-enfoques-desde-la-pedagogia-feminista-cuir/ (Última consulta: 31 de marzo de 2021).

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Nad MA es originarie de CDMX, estudio Geografía Humana en la UAM-I y es Terapeuta masajista por la Universidad de Chapingo.

Sus líneas son al arte/cuerpo- espacio/género. Pertenece a diversos colectivos desde las artes gráficas en donde colabora con artivistas. Imparte talleres de concientización corporal, mapeo colectivo, artecuidados y Drag King.

Con la creencia firme de que a través del arte se puede transformar la realidad, participa en diversos proyectos en donde convergen el performance, instalación y la producción audiovisual. Así mismo, junto con BATAFEMS, Red King Latinoamericana y de manera individual imparte jornadas, cursos y talleres sobre diversidad sexual y prácticas disidentes.

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Pedagogías de lo menor

por Viridiana Viajera

Son tiempos complicados en los que se abusa de la palabra muerte.
Jornadas escolares de siete horas diarias frente a la computadora
es otra forma de morir.
Sin embargo, siempre hay cómplices con quienes refrendar la utopía pedagógica de rastrear o inventar fisuras para reafirmar una y otra vez la vida;
mi sobrino y mi sobrina han sido aquellos cómplices.
Todos los días trazamos diversas estrategias para sobrevivir:

Dándole lugar al llanto por la frustración al no poder resolver una división
Desplegando saberes clandestinos como dibujar (para luego crear una exposición) mientras la maestra los aburre con sus discursos adultocéntricos sobre el buen comportamiento.
Mandándonos mensajes en papelitos que lanzamos por el suelo, esquivando el ojo panóptico de la cámara de la compu.
Festejando que “es viernes” (quien ha sido parte el sistema escolar sabe lo que eso significa).
Permitiéndonos (los tres) el llanto (otra vez) cuando no estamos listos para los duelos de lo que significa crecer.
Inventándonos personas como Grani o “el pipas” que acompañan en la tristeza de no estar con sus amigos de la escuela
Rememorando anécdotas escolares con los grupos de amigos como “los incidencias”

Haciendo de las “guajolotas” un ritual de los viernes, mientras escuchamos nuestras canciones favoritas
Convirtiendo la sala de la casa en una pista de baile a través de los “perreos intensos”.
Exigiendo y ejerciendo el derecho a ir al baño aun cuando la maestra no lo permita.
(sabemos que lo escolar está peleado con esta necesidad básica)
Torciendo los sin sentidos de la autoridad pedagógica, como cuando mi sobrino pregunto a la profesora de Formación Cívica el sentido de copiar de nuevo todo el examen.
Conversando en la barra de la cocina (nuestro patio escolar) sobre lo chido de las canciones de reggaeton pero su horrible sexismo.
Amándonos, salvándonos del tedio y la desesperanza.

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1 Esta poesía fue creada a raíz del acompañamiento pedagógico que hago con mi sobrino y sobrina, quienes estudian primero de secundaria y cuarto año de primaria en línea. Acompañamiento sentipensado desde lo que Giuliano Facundo señala como espacios de posibilidad de inscribir proyectos de liberación juntos mediante una inquietud compartida.

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Viridiana Viajera. Pedagoga feminista, que encuentra en los viajes y caminar una forma de aprender desde el placer de la vida. Insistente en la búsqueda de vínculos dignos y amorosos con las infancias https://www.facebook.com/viridiana.becerril.1

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¿Que es lo queer en la educación queer? – Lucas Platero

El Grupo de Educación y Género de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UAB, nos comparte un registro del seminario que tuvieron con Lucas Platero, titulado «¿Qué es lo Queer en la educación Queer?».

El Grupo de Educación y Género estudia y fomenta experiencias de contrapedagogías que en sus palabras «retan las convenciones, destruyen el closet, y se permiten reinventar las relaciones en el aula».

 

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#35 Pegagogías Cuir / Contrapedagogías Torcidas

portada por Alex XAB

Por si aún había dudas, hace un año el progreso, el futuro y la ciencia ficción nos rebasaron; la crisis sanitaria por Covid 19  ha evidenciado lo caduco de los sistemas educativos, su nula empatía a las diversas situaciones que viven estudiantes y docentes, las omisiones a las necesidades de la comunidad de aprendizaje, el sexismo del currículum oculto, así como otro tipo de prácticas que conllevan violencia simbólica entre pares.  

Ante dicha emergencia sanitaria que ha reventado la normalidad de la pedagogía convencional, entendemos la pedagogía cuir como algo sexy no sexista, como dicen las vecinas de la CUDS: un campo creativo para accionar en la diversidad afectivo-sexual; es hablar de realidades corposexuales diversas en los espacios que nos han excluido de sus discursos.  Por tal motivo, nos preguntamos: ¿qué nos queda por hacer cuando los espacios educativos no están preparados para estas transformaciones? 

¿Qué lugar ocupan nuestras cuerpas e identidades trans, maricas, travestis, feministas, diversas funcionales, disidentes, en las relaciones que establecemos desde el aula?  Si lo cuir es resistencia, habrá que llevarlo a los espacios normativos como la Universidad; es nuestra obligación incorporar estos problemas en nuestros temarios, con ello abriremos las aulas al diálogo y al reconocimiento de lxs artistas, estudiantes y colegas diversxs.

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Editorx Invitadx:

Benjamín Martínez Castañeda (Ciudad de México, 1988). Artista-investigador marica y travesti. Su investigación gira entorno a las figuras del Drag Queen y el travestismo en la cultura visual contemporánea en América Latina. Considera el dragcuinismo como una metodología de investigación y producción artística.

Su obra se ha mostrado en el CENIDIAP, CCBorder, FFyL (UNAM), UACM, SNTISSSTE, Instituto Lou Andreas Salomé, Ex Teresa Arte Actual, MUAC, Fundación Pedro Meyer, U. del Norte (Colombia), U. Alberto Hurtado (Chile), U. de Valparaíso (Chile), U. de Viña del Mar (Chile); entre otras. Cuenta con publicación de obra en Hysteria! Revista, Maricarmen Zine y Agenda Kuir.

Actualmente, es profesor de asignatura de la ENPEG “La Esmeralda”, y de la FAD (UNAM); en esta última, forma parte del Seminario de Creación, Diseño y Gestión de Exposiciones “Patricia Real Fierros”. También estudia el Doctoreado en Artes Visuales, Escénicas e Interdisciplina (INBAL), con la investigación peDRAGogía. Educación artística y travestismo.

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Hacia una pedagogía incluyente, algunas observaciones de campo

imagen cortesía de Juan Guillermo Ley B
imagen cortesía de Juan Guillermo Ley B

por Abigail Maritxu Aranda Márquez

«El día que te aceptes como una persona freak, serás feliz»

Mariana Botey, 1988 (Una alumna mía, entonces)

I

Partamos de hechos concretos, el Censo de Población y Vivienda INEGI 2020 no específica cuántas de esas personas encuestadas somos miembr@s de la comunidad LBGTTTIQ+ y mientras esperamos que se resuelva esta solicitud expresada ya desde 2017 por diferentes colectivos, tampoco tenemos la información de nuestros grados de educación y ocupación in/formal. Si las expectativas de vida para nuestra comunidad es de 35 años, la educación juega un papel fundamental como agente de cambio.

El otro hecho concreto es que ni la Secretaría de Educación Pública ni las Universidades Públicas o Privadas contemplan programas específicos de educación para nuestra comunidad, aunque hay algunas excepciones notables. Las preguntas, inquietantes, es si podemos plantear, planificar e impartir un tipo de educación incluyente para todo el espectro social de las comunidades LBGTTTIQ+, desde el kínder hasta el posgrado.

II

No me hago ilusiones. La educación occidental heteropatriarcal es, en realidad, un ejercicio social de dominación para capacitar, entrenar y adecuar personas para la producción capitalista neoliberal. Los hombres son adiestrados para trabajar como gerentes o trabajadores y las mujeres somos relegadas a las labores domésticas y de reproducción de la especie. Este sistema funcionó así desde el siglo XIX hasta mediados de la década de los 60 del siglo XX. La primera gran rebelión fue de las mujeres que exigieron educación universitaria, derecho al voto, igualdad de salarios y respeto a sus decisiones personales sobre sus cuerp@s y si vemos lo que ocurre en la actualidad, si ganamos muchas posiciones en cuanto a la educación universitaria, el derecho al voto pero la equidad de salarios, posiciones laborales y libertad de decisión sobre nuestras cuerpas siguen estando en el frente de nuestras luchas actuales.

La segunda rebelión no ha alcanzado a plenitud sus demandas. Es decir, las comunidades LBGTTTIQ+ llevamos medio siglo luchando por el derecho a una educación incluyente, derecho al trabajo profesional y respeto a nuestros modelos de vida. Es cierto que muchas personas LBGTTTIQ+ hemos llegado muy lejos en el campo de las artes y las humanidades pero si comparamos los números, son menores en relación a la ciencia, la ingeniería y los trabajos administrativos y el ejército. Si leemos los periódicos impresos o las noticias en las redes sociales, la violencia machista, heteropatriarcal es el pan de cada día con la cantidad de hechos desgraciados de mujeres violadas y asesinadas, miembros de nuestras comunidades LBGTTTIQ+ golpead@s y/o asesinad@s. La guerra contra nosotras empezó en la época medieval y la otra guerra contra los homosexuales empezó en el siglo XIX y ambas continúan ferozmente hasta nuestros días.

III

Después de dar clases durante 40 años en diferentes instituciones y haber introducido más de 35 diferentes seminarios en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda en los últimos 20, los programas de los Planes de Estudio 1994 y 2007 no contemplaron cursos y talleres para la comunidad estudiantil LBGTTTIQ+. L@s estudiantes se adaptaban al sistema de enseñanza porque el sistema de talleres de producción les permitía aprender técnicas de diferentes lenguajes artísticos y el sistema de Teoría e Historia del Arte les abría una ventana a diferentes seminarios teóricos / históricos para comprender su propia producción artística.

Las cosas sutilmente cambiaron cuando La Esmeralda aceptó más mujeres que hombres, además de tener su primera mujer directora y el Plan de Estudios 2016 introdujo materias como estudios de género, talleres de historieta y novela gráfica, graffitti, tatuaje, animación, entre otros y los seminarios de Teoría e Historia comenzaron a abordar la poscolonialidad, la deconstrucción, estudios de cine y la escuela empezó a recibir a sus primer@s estudiantes trans.

No es lo mismo dar clases a grupos donde sabes que tendrás estudiantes gays o lesbianas y tu lenguaje intentará ser lo más incluyente posible a ofrecer seminarios donde uno de los elementos centrales es ofrecer servicios académicos a una comunidad trans.

IV

¿Cuál fue la diferencia? Los chicos gays van al baño de hombres, las chicas lesbianas van al baño de mujeres, pero que pasa ¿si una chica trans va al baño de mujeres? Los policías la sacaron del baño, llamaron a Carla Rippey, la directora, para reportar la situación y ella al ver a la chica trans, le permitió que usara el baño que necesitara. Se discutió el tema en el Consejo Académico y entonces, felizmente, éste sugirió que las personas trans deberían usar los baños según su género. En ese momento, era la única persona trans en la escuela.

Al siguiente año, entraron dos, un chico trans y una chica no binaria y en medio de todo esto, yo decidí salir del closet y asumirme plenamente como profesora trans. Poco a poco, otr@s estudiantes también se aceptaron como no binarias o trans. Pero debemos ir al verdadero problema: ¿Es posible una educación queer? Las profesoras que impartían estudios de género trazaron un nuevo hito en la escuela porque tuvieron y tienen muchísima demanda porque se toca/ban temas fundamentales del feminismo, la transfobia, las nuevas masculinidades y nuevas maternidades, entre otros temas fundamentales.

El seminario de teoría de la arquitectura tenía en su currícula diseñar baños y estudios de artista para personas trans, entre muchos otros temas y el Taller de Producción de Modas ha recibido a tod@s los estudiantes de la comunidad LBGTTTIQ+, el seminario de Teoría del Performance contó con un chico trans, artista extraordinario, que retó a la misma autoridad en su intento por censurar uno de sus performances y recibió un aplauso muy cálido de muchas personas porque eran las Muestras Académicas de fin de semestre en diciembre del 2019.

V

La pedagogía queer tiene que desarrollar mucho trabajo teórico y práctico, todavía, porque los ejemplos de arriba son a nivel de educación profesional universitaria en el área de artes visuales pero debemos pensar en una educación incluyente para l@s niñ@s trans y/o LBGTTTIQ+ en etapa de educación primaria y secundaria. Ahí radica el gran reto, cómo meter en las agendas de trabajo al interno del SNTE o el CNTE de la SEP, la posibilidad de una pedagogía queer que tome en cuenta a es@s niñ@s y adolescentes. Entonces el Censo Nacional de Población y Vivienda de las comunidades LBGTTTIQ+ ofrecerá una lectura más completa de si hemos mejorado como sociedad.

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Abigail Maritxu Aranda Márquez1 (Oaxaca, 1957) Profesora Investigadora de tiempo completo en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, donde imparte las asignaturas de Teoría e Historia del Arte y un Taller de Producción de Moda que se autogestiona como una fábrica social. Estudió la Licenciatura de Letras Modernas (Inglesas) en la Universidad Nacional Autónoma de México (1978 – 1982). Así como la Licenciatura en Docencia de las Artes (2016 – 2018) en La Esmeralda. Artivista Trans se ha dedicado al performance desde 2009, con acciones en Oaxaca y la Ciudad de México y ha comenzado a explorar su nueva identidad como mujer trans desde la escultura, la moda y el arte acción. Autora del libro El cerillo que nunca se apaga. Ha participado en varias exposiciones colectivas. Fundadora de la banda de arte sonoro y noise The Fucking Dogs.

1 Mi nombre legal es Carlos Gerardo Aranda Márquez

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imagen por Alex XAB

Las grietas que menos se ven. Preguntas para sostener una pedagogía incierta.

imagen por Alex XAB
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por Lucía Egaña Rojas

¿Acaso la palabra pedagogia no es igual a la palabra demagogía, sólo que con dislexia?

¿Por qué la dislexia no es considerada algo sexy?

¿Podemos imaginar una poesía de cuerdas para atar un pacto del aprendizaje?

¿La excitación es un argumento expositivo?

¿Por qué insiste el gesto de desacreditarse a una misma ante los criterios heterosexuales de legitimidad pedagógica e institucional?

¿Por qué esos heterosexuales, viéndote ahí despojada de todos sus principios de legitimación, aprovechan de quitarte el saludo, te denuncian o te botan a un precipicio?

¿No será el camino de las pedagogías cuir uno que sólo retrocede y se degrada, en el sentido de que no es capaz de proyectarse a ningún futuro promisorio?

¿Es posible entender dentro de un marco normal y normalizante una práctica pedagógica que busca romper divisiones, entre teoría y práctica, entre arriba y abajo, entre hombre y mujer, entre futuro y pasado?

¿Quién hace válido el buscar que atenta contra las relaciones de poder?

¿Se le pueden poner bombas molotov al poder?

¿Cómo le pones bombas molotov al capacitismo?

¿Se pueden plantear procesos pedagógicos donde ni el futuro ni los padres sean lo más importante?

¿Quién aprende como un perro, quién pregunta como un hongo, quién observa como una partícula de polvo?

¿Se puede pensar (puedes imaginar) una pedagogía que no se fije en resultados esperados?

¿Cuándo cae el logro por el hueco agrietado de lo roto?

¿Cómo ignorar ese intento por moldear el cuerpo, la subjetividad y el intelecto de la educación que te brindaron?

¿Cómo ignorar la producción de la ignorancia como modelo de conocimiento occidental, blanco y heterosexual?

¿Por qué esa ignorancia desconoce lo que ignora, hace como que no existe, lo convierte en un detenido desaparecido?

¿No son las escuelas que conocemos fábricas o agentes de producción de ignorancia, simplemente, sin sospecha, sin inquietud, simplemente, el ignorar como borramiento de la complejidad?

¿Cuándo la educación heterosexual se constituye como elemento terminantemente homogeneizante?

¿Qué hacen metidos aquí los proyectos de estado-nación?

¿En qué contextos puede conducir la rarificación de lo cuir hacia un lugar no concluyente?

¿Se puede hablar de pedagogías cuir sin hacer cuenta de la existencia de las heterosexuales?

¿Por qué insisten tanto en la relación entre sexualidad obligatoria y cuerpo “normal”mente capaz?

¿Se podrían usar las pedagogías cuir para develar la incoherencia de la heterosexualidad?

¿Por qué entienden lo de “incorporar el cuerpo en el discurso pedagógico” de una forma tan anticorporal?

¿Alguien lo entiende?

¿Por qué algunos “textos de estudio” parecen escritos con amoxicilina?

¿Con qué objetivo matar todo rastro de bacterias?

¿La asepsia es algo de lo que deberíamos aprender?

¿Cuánto de esto que lees es cuir?

¿Cuánto del texto es pedagógico?

¿Puede haber una definición cerrada de algo que se llamaría “pedagogía cuir”?

¿Cómo interviene la diferencia entre queer y cuir cuando acompaña a lo pedagógico?

¿Acaso los marcos teóricos existentes son capaces de definirlo?

¿Cómo hacer una pedagogía que no sea extractivista?

¿Cuáles serán los conjuros contra la deuda, el robo y la violencia?

¿Cómo enseñar algo sin robar lo material ni lo doloroso?

¿Cómo no esperar siempre del futuro lo rápido y la velocidad del logro desmemoriado?

¿Cómo hacer una pedagogía que no sea racista?

¿Se puede acaso enseñar algo haciendo como si la violencia no existiera?

¿Cómo orientarse ante el binomio que disgrega teoría y práctica?

¿Cómo emanciparse de la “distancia crítica” y de esa noción de crítica que expulsa al cuerpo de las esferas de lo pensante?

¿Existe un lugar en el que se pueda mezclar pedagogía y sexualidad sin los marcos que han regulado ese vínculo habitualmente permeado por el abuso y la perversión?

¿Cómo “incluir” la sexualidad va a ser tan difícil si se supone que la traemos puesta?

¿Puedes enseñar poniendo el culo compañera, prima, vecina, hermana de una sangre ansiosa por una ética del aprendizaje?

¿Cómo emancipar la sexualidad que no es heterocentrada de lo pervertido?

¿Por qué podría escribir yo sobre pedagogía cuir?

¿Qué me habilita para hacerlo?

¿Existen expertas del tema?

¿A partir de qué se configuraría la experticia en algo tan difuso?

¿Por qué no existen lxs expertxs cuir, y sólo los expertos de lo queer?

¿Por qué en los procesos pedagógicos que ejerzo, o que creo ejercer, tantas veces las estudiantes me preguntan si utilizo o tengo una metodología porque no se nota que la tengo si voy vestida así y trato de escuchar cómo se organiza un grupo cuando no se le dan órdenes?

¿Un texto que no afirma nada y solo duda es quizás lo más pedagógico y lo más cuir que logro decir?

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Lucía Egaña Rojas (1979 Münster [Chile]) Es Doctora en Comunicación Audivisual (UAB, 2016), Licenciada en Artes Visuales (PUC, Chile 1998-2001), Diplomada en Estética y pensamiento contemporáneo (UDP, Chile 2002), y Máster en Documental Creativo (UAB 2004-05). Artista independiente y video-maker. Como artista trabaja en proyectos que a través de metodologías colaborativas problematizan la noción de autor, la construcción de imaginarios sociales en la cultura popular. Durante unos años formó parte del colectivo barcelonés desBASURAment, tendente a la reutilización de objetos, tecnología e imágenes. En 2011 realizó “Mi sexualidad es una creación artística”, su primer documental, exhibido en festivales y encuentros en más de 15 países.

https://luciaegana.net/

 

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