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Nuestro océano inventado

por Gabriela Contreras y Alejandra La Bala Rodríguez

Yo no tengo amigos, tengo amores. La amistad es una construcción burguesa

Pedro Lemebel

Nosotras, insistimos en la porfía

en el hábito invisible de existir

contra todo pronóstico,

estamos hilvanando

nuestras lenguas

lenchas y complices

para decir con el cuerpo.

 

Sabemos de encierros

mucho antes de esta estética apocalípsis

aprendimos a preservarnos

ante el virus violencia

a la pandemia blanca, delgada y heterosexual

de la borradura

y no es victimísmo

sino, sobrevivencia

nuestras pieles de ballena y tortuga

están marcadas

por promesas rotas

de amistad eterna

que en la jerarquía de los afectos

siempre desfavorece

a quienes habitamos

este desacato corporal

¿han visto una gorda caerse?

nos levantamos lento

porque algunas

cuando caemos sembramos

no es tan fácil separarnos del suelo

a veces carecemos de ligereza

para reincorporarnos

y las amigas se cansan

desconocen nuestro origen

oceánico

de animal antiguo

que frota todas las partes de su cuerpo

con el fondo de la playa
denso aliento marino
cómo decir que aquí si hay vida sin decirlo
que compartimos la apnea y la espuma en la boca

borrachas de sol

conocemos el oleaje
la contracorriente es testigo

entonces imaginamos una inmensidad

submarina

para encontrarnos

braceando

al tiempo de nuestro adiposo latido

 

Renunciamos a la soledad de ser nosotras

para volvernos comuna

geografía marina

donde nadar anómalas

embadurnadas de líquidos fluviales

aguas que erosionan el suelo

alteran el cause

superficie

que antes

de que nos saliera agua

por la boca

era aridez

hallamos una comunidad

entre rabia y ternura

renunciamos al mandato moderno

de los sueños personales

para encontrarnos en deseos colectivos

intentando componer

un idioma

una hablada de arrecife

así, contenidas bajo el agua

conocimos el lenguaje de la ausencia
nadando en nuestro océano inventado

afiebradas de cariño salino
migramos más allá

del poderoso relato de la ganancia

tenemos la necesidad de inundarnos

nuestros cuerpos incorregibles

son revelaciones fracturadas

que perviven

bajo el agua.

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Gabriela Contreras. Melipilla 1983, escritora y editora gorda anticolonial, lesbofeminista, diplomada en género y cultura Latinoamericana, como también en feminismo, estética y crítica literaria.

Iniciadora de editorial FEA (Feminismo/ Estrías/ Autogestión). Ha publicado los poemarios Leporina (2012) Subterránea (2014) editorial Moda y Pueblo, en España es parte de las antologías “Acá soy la que se fue, relatos sudakas en la Europa fortaleza” y “Devuélvannos el oro, cosmovisiones perversas y acciones anticoloniales”.

https://www.instagram.com/feaeditorial/

 

Alejandra Rodríguez a.k.a. La Bala Rodríguez (La Paz, BCS, 1986), La Bala, es una performer activista gorda mexicana que centra su producción en el registro fotográfico y audiovisual de sus intervenciones tanto en espacio público como en centros de arte y las difunde a través de las redes sociales Facebook e Instagram como una forma de retar a la censura de los sistemas de vigilancia y autovigilancia que estas mismas redes suponen, así como producir contra-ofensivas visuales de las representaciones corporales/sexuales/étnico-raciales normativas. (perfil escrito por Sayak Valencia para e-misférica)

https://www.instagram.com/labalandra/

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Chequeo de rutina

ilustración por Lolita D´eon

por Rhye Rodríguez (Anne Feta Minaj)

 

Fue difícil abrazar cada pliegue 

atestiguar cómo crecía 

mas yo sin moverme 

con los sentimientos de arribabajo

dejé que siguiera su ritmo

de 47 a 97

jamás fui Ken ni Max Steel 

sólo un cuerpo rehabilitado

no quiero fajas mamá 

ya probé todas las gotas y pastillas

si algo he de bajar

es al suelo a perrear

gané la competencia contra mi primo

la única regla era engordar más en la pandemia

no te espantes

por fin acepto lo que el reflejo espera

si(í) me van amar 

(aun)que sea como esfera

si algún día cambio y vuelvo a como era

no me felicites

no me habré repuesto

estoy bien

como sea

bailaré rebotando

si mis piernas lo desean

capturé al monstruo que bajo mi cama habitaba

juntos comimos alegrías y penas

– en el fondo todo está bajo control

ya te lo dijo el doctor y la enfermera.

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Rhye Rodríguez (Anne Feta Minaj), dragqueen y poeta, no binarie y neurodivergente. Estudiante de filosofía e historia de las ideas en la UACM de día y medium por las noches, escribe poesía autoconfesional y cuentos de terror para niños. Estudió creación literaria en la Escuela Mexicana de Escritores y en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura. Llegó a la final en la primer edición All Stars de La Carrera Drag De La CDMX.
TW @dragpoeta
FB Anne Feta Minaj
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Editorial #38 Carnitas vol. 2

Dicen que unx siempre vuelve a los lugares en donde amó la vida, y para una parte del equipo de Hysteria! este número es justamente eso, volver a leer a lxs amigxs, mirarnos entre nosotrxs, entre cuerpas gordas, ver donde estamos y donde hemos estado, fortalecernos de las luchas y los activismos de lxs demás, conectar con el cuerpo colectivo de lxs gordxs en resistencia que aunque andamos regadxs en distintos puntos del planeta, nos hermanamos en las experiencias compartidas en este periodo pandémico en el que nuestras cuerpas fueron sumamente señaladas y estigmatizadas, consideradas cuerpas desechables y condenadas a fines funestos.

Es preguntarnos unxs a otrxs ¿Cómo estuviste este tiempo? Te extrañé.

Bienvenidxs a reflexionar, a escuchar y a sentir, en este espacio somos consientes de que hablar del cuerpo gordo es mucho más que hablar de kilos y carne, porque detrás del discurso normativo del cuerpo sano y deseable hay mecanismos efectivos que articulan el autodesprecio y la marginación de las cuerpas gordas, que están íntimamente ligados al sexismo, el racismo, el clasismo y la exclusión.

8/04/2022

*** Arte en portada por Fabiana Andrade @mexicana_silvestre

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Diario de una gorda feliz: Crónicas del deseo en el ciberespacio

por Kika Pérez

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IG del proyecto: @el.diario.de.una.gorda.feliz

Kika Pérez (1986) Egresada del Gimnasio de Arte y Cultura (2014), donde comenzó su especialización en fotografía de autor, posteriormente ingreso al Seminario del Centro de la Imagen 2015.

Ha tomado diferentes talleres y diplomados, los cuales han enriquecido su quehacer fotográfico y visual. Actualmente trabaja recreando escenas del pasado, para así entender lo retorcido que puede ser una historia familiar.

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Matonas Transexuales: gordura, delincuencia y terrorismo transexual

por Demonia Maldita
@_demonia_maldita_

La serie ‘’Matonas transexuales’’ surgió de la necesidad de elaborar contenidos que sacaran del lugar victimizante y dócil a las gordas y transexuales. Históricamente las gordas trans tenemos un cuerpo criminalizado, es decir, la gente espera que seamos delincuentes. Mi intensión por generar narraciones gráficas a través de la delincuencia, gordura y terrorismo transexual tiene como finalidad apropiarme de la ficción y terror como dos ejes que me permitan explorar otras posibilidades de encarnar mi cuerpo que antepongan una respuesta a la disforia, patología de la criminalidad y la lógica del bodypostive que termina colocándonos en lugares que no me interesan habitar.

Apropiarse de la delincuencia cuando eres y tienes un cuerpo criminalizado, para mi es una respuesta que coloco en lo que sería una ‘’mala víctima’’ (Leonor Silvestri) y desechar toda forma de inocencia, humanidad, victimismo y docilidad. Por lo tanto, me he dedicado los últimos meses en ilustrar transexuales en diferentes escenas de crímen y terrorismo, esto último por mi interes en indagar en el fathorror como corriente que aborda el terror encarnado en las gordas.

Pienso que más que representar a las gordas transexuales, es hacer una extensión gráfica de gordas que nadie quiere ver, es decir, gordas vengativas que están dispuestas a asesinar en la ficción, ya que la ficción es el único lugar que nos posibilita interactuar y da la posibilidad a aquello que no podemos hacer en el mundo material moralizado y judicializado.

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Demonia Maldita: Ilustradora, estudiosa del terror y coordinadora de Casa de Hadas, proyecto de cine de terror LGBT. Actualmente me dedico a la producción gráfica-visual sobre la gordura, delincuencia y lo terrorífico desde la transfeminidad.
Redes: Instagram: @_demonia_maldita_ / @_casa_de_hadasmx

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Activismo gorde, y ¿gordofobia? o ….

por Erika Bulle

No recuerdo en qué etapa de mi vida escuché más veces la palabra gorda, pero si recuerdo que algunas veces fue muy dolorosa y otras solamente era un sonido, una guturación emitida por algún violentadorx.

Las heridas quedan, como pequeñas manchitas que podríamos ver en una radiografía imaginaria, en nuestros huesos, en nuestro tórax o quizás en nuestros pulmones.

esas manchitas con el tiempo se van eliminando, pero ¿qué pasa cuándo llega otra enfermedad que no regresa a la vulnerabilidad de los primeros años?

Así llegó la COVID 19, y junto con ella el discurso de odio hacia las corporalidades gordas más largo e insistente que he escuchado.

He llegado a los 52 años como activista gorde con mis herramientas puestas en las artes y este discurso parecía derrumbar el trabajo de tantos años. El miedo, se apoderó de mí, comencé a experimentar la condición de mis amigas gordas que no tienen accesibilidad a las calles, la sentencia diaria fabricada por un médico evidentemente gordofóbico o mejor dicho gordo odiante.

El problema que enfrentan las corporalidades gordas crece conforme la violencia médica avanza, incorporo en mi pensamiento las palabras del filósofo camerunés Achille Mbembe, quien propone en su tesis Necropolítica la idea de que el terror forma parte implícita de los regímenes coloniales contemporáneos, es aquí donde la necropolítica se erige como un aparato de poder que amenaza constantemente estas corporalidades en México, ya que como Mbembe lo apunta “vivir bajo la ocupación contemporánea es experimentar de forma permanente la vida en el dolor” y en el caso de México donde el sector salud estatal interviene de manera masiva lo que puede experimentar un cuerpx gorde es el constante dolor a ser rechazado, humillado y señalado por el otro. Las corporalidades gordas se encuentran constantemente intimidadas por ese médico que a diario nos mencionaba en la televisión, bajo la amenaza de morir, por el simple hecho de ser gordes, obligandonos a someternos a peligrosas dietas que en ocasiones terminan con la vida. Llegaron las nuevas prácticas de control de los cuerpxs por parte del Estado, una amenaza que puede derivar en un dispositivo de necropoder.

La guerra también es un medio de establecer la soberanía tanto como un modo de ejercer el derecho a dar la muerte”, lo que se puede deducir en la palabra guerra es que ha sido causante de exclusión, discriminación, terror y ha llegado a generar la muerte. Es el poder del capitalismo el que se ha ensañado con estos cuerpxs gordes rechazándolos y mandándolos a la condición de pérdida.

Permanecer en casa por casi dos años, bajo una selección médica de prioridades para vivir, los hospitales llenos, ¿acaso hay una cama para un gorde más?

Al igual que Mbembe describe, el cuerpx gorde se ha sumido en las condiciones del esclavo, donde se pierde el hogar, los derechos sobre el cuerpx y el estatus político, perdimos el derecho a la opinión. Mbembe nos da un panorama de la necropolítica de forma global y problematiza con conceptos como el de biopolítica de Michel Foucautl. Mientras que para Foucault el biopoder es el poder de la vida de los sujetos, para Mbembe esto va mucho más allá; él plantea los mecanismos de control sobre quién debe vivir y quién debe morir; mediante una clasificación de las vidas donde existen cuerpxs que no son productivos, lo que llama el hacer morir y dejar vivir, concepto que da paso al silenciamiento del cuerpx, mecanísmo usado en la pandemia al tratar de dejar en evidencia que las corporalidades gordas solo aumentamos la problemática de la pandemia.

Pero regresando al pensamiento gordoodiante de las conferencias COVID, quiero reflexionar sobre la palabra “gordofobia”.

La discriminación a los cuerpxs gordes en especial el de las mujeres gordas es una problemática que a diario se presenta en el contexto del Abya Yala; para enunciar esta forma de violencia se utiliza el término gordofobia; el vocablo tiene la potencia necesaria que señala la denuncia al agresor, sin embargo resulta un tanto paradójico debido a que la palabra fobia en esencia es una patología, por lo que es necesario consientizar sobre la palabra.

Según la página, Glosario de Psicología encontrada en la red, y cuyas definiciones coinciden con otros diccionarios especializados encontrados, dice que una fobia es:

Miedo irracional y obsesivo a ciertos objetos y situaciones; Temor patológico angustioso, que se experimenta ante circunstancias u objetos que normalmente no son temibles, y que por lo tanto no tienen justificación objetiva. El término fobia deriva de la palabra griega phobos, que significa temor, terror y pánico.

Para el DSM1 la fobia tiene las siguientes características diagnósticas.

La característica esencial de la fobia específica es un miedo intenso y persistente a objetos o situaciones claramente discernibles y circunscritos. La exposición al estímulo fóbico provoca casi invariablemente una respuesta inmediata de ansiedad. Esta respuesta puede adquirir la forma de una crisis de angustia situacional o más o menos relacionada con una situación determinada. Aunque los adolescentes y adultos con este trastorno reconocen que este temor es excesivo e irracional, esto no sucede a veces en el caso de los niños. En la mayoría de las ocasiones el estímulo fóbico es evitado, si bien a veces puede experimentarse, aunque con sumo terror. El diagnóstico es correcto sólo si este comportamiento de evitación, miedo o ansiedad de anticipación en relación con el estímulo fóbico interfiere significativamente con las actividades cotidianas del individuo, con sus relaciones laborales o sociales, o si la existencia de esta fobia provoca un malestar evidente”.

Al teclear en el buscador Google, cuáles son las fobias más comunes, aparecen la aracnofobia, sociofobia y aerofobia. Nuevamente acudí al DSM IV, aquí encontré los siguientes resultados:

Subtipos de fobias:

Tipo animal. El miedo hace referencia a animales o insectos. Este subtipo suele iniciarse en la infancia.

Tipo ambiental. El miedo hace referencia a situaciones relacionadas con la naturaleza y los fenómenos atmosféricos como tormentas, precipicios o agua. Este subtipo suele iniciarse en la infancia.

Tipo sangre-inyecciones-daño. El miedo hace referencia a la visión de sangre o heridas, o recibir inyecciones u otras intervenciones médicas de carácter invasivo. Este subtipo presenta una incidencia marcadamente familiar y suele caracterizarse por una intensa respuesta vasovagal.

Tipo situacional. El miedo hace referencia a situaciones específicas como transportes públicos, túneles, puentes, ascensores, aviones, coches o recintos cerrados. El inicio de este trastorno sigue una distribución bimodal, con un pico de mayor incidencia en la segunda infancia y otro a mitad de la tercera década de la vida.

Otros tipos. El miedo hace referencia a otro tipo de estímulos, entre los que se incluyen las situaciones que pueden conducir al atragantamiento, al vómito, a la adquisición de una enfermedad; fobia a los «espacios» (es decir, el individuo tiene miedo de caerse si no hay paredes u otros medios de sujeción), y el miedo que los niños tienen a los sonidos altos o a las personas disfrazadas. Resalta el hecho de que en ninguno de estos diccionarios especializados, aparezca la palabra gordofobia, o la insinuación de que pudiera existir este padecimiento; al parecer no se han registrado casos en los que un sujeto experimenta un miedo irracional a las personas gordas, sin embargo en el grupo de las fobias sí se encuentra clasificado el temor a engordar, a esta fobia se le llama pocrescofobia, que puede ser una de las causantes de la anorexia, sin embargo muchas personas anoréxicas tienen relaciones amistosas o familiares con gordos, lo que resulta contradictorio, ya que por un lado un sujeto con anorexia no desea engordar, aunque no necesariamente rechaza al gorde, aquí también encontramos algo interesante y es que durante el año en él escuchamos las conferencias COVID las corporalidades en extremo delgadas, nunca se mencionaron como factor de riesgo e incluso se supuso que no tienen las llamadas comorbilidades. ¿Pero, las personas delgadas en realidad nunca son diabéticas o hipertensas?

La palabra gordofobia se usó a partir del año 1984, en los Estados Unidos como fat phobia, por L.C Bacon y J O/Reilly (Taringa 2014), castellanizándose hace algunos años, primero en España y América del sur, hasta llegar a México más recientemente.

Wikipedia que es la enciclopedia de la red más consultada por los jóvenes y estudiantes, la enciclopedia ha trabajado en la definición de una palabra llamada obesofobia, el término actualmente fue aceptado para su publicación después de una discusión y propuesta de borrado.

La obesofobia del inglés obesophobia, también referida en la literatura como pocrescofobia, miedo a ganar peso, fobia al peso o fobia a la grasa es un neologismo que alude al miedo o desagrado exagerado a la gordura propia o la de otros. En los ámbitos de la psicología clínica y la nutrición, algunos autores la asocian a problemas de conducta alimentaria riesgosas y trastornos psicológicos tales como la anorexia nerviosa.

Sin embargo, la palabra indica que el sujeto obesofóbico padece de una patología al igual que el obeso por lo que ambos deben entrar en tratamientos que compete atender a la psicología y a la psiquiatría, ambos términos patologizan al sujeto, por lo que se da por hecho que la conducta discriminatoria hacia el cuerpx gorde es aceptable o justificable por tratarse de una enfermedad. El mismo uso de la palabra gordofobia por la persona gorda ha ido obligando al uso y creación del término formal, lo que concede la duda al que con su conducta agrede sistemáticamente al gorde, generando un sentimiento de culpa y desamor solo por el hecho de poseer un cuerpx gorde.

Para evitar esta disculpa y tolerancia hacia el insulto y discriminación por parte del gordofóbico se tendría que considerar la búsqueda de algún otro término que no pertenezca al aparato de la clínica, pero que refiera a la actitud discriminatoria de manera tan contundente como hasta ahora ha sido la palabra gordofobia. Con esto quiero proponer el uso de la palabra gordoodio, misma palabra que me ha ayudado a entender y visibilizar más fácil el activismo gorde una vez que llegué a los 50 y me acompañó una pandemia.

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Erika Bulle (9 de junio de 1969, Ciudad de México), Activista gorda y performer, cuenta con 14 años de experiencia docente. Ha dado ponencias y performances sobre activismo gordo y performance a nivel nacional e internacional.

“Beneficiaria de sistema Nacional de Creadores de Arte 2021, del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales (SACPC)”

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Conoce la «gordoridad» de la Red 4G

La Red 4G, cuyo nombre responde a los adjetivos Gordas Gritonas Guerreras Globales es una colectiva integrada por alrededor de 30 mujeres de México, Argentina, España y Chile, todas convocadas por una experiencia común de vida: somos gordas en un mundo y sistema gordofóbicos y hemos decidido activar nuestras cuerpas contra el odio, el rechazo y la violencia.

Nuestra red surgió a mediados de 2020, en plena pandemia, a través de un grupo antigordofobia y por la necesidad de conectar con otras mujeres. No podíamos haber previsto lo similares que son nuestras experiencias y narrativas, aunque venimos de diferentes contextos, edades, formaciones y lugares del mundo. A nuestro grupo lo teje la sororidad gorda y la empatía que surge de forma inherente al escuchar nuestras experiencias de vida siendo articuladas en otras bocas, en otros corazones; pero también nos une el hartazgo frente a la violencia y discriminación que hemos recibido por habitar corporalidades gordas y no hegemónicas. Queremos dejar de callar nuestras voces y mostrarle al mundo que somos guerreras y gozadoras, pero también queremos acompañarnos y darnos fuerza entre nosotras y a lxs gordxs de allá afuera.

De niñas a gordas: Colección de cartas para (nuestras) niñxs

A mí desde muy chica me enseñaron a atribuir a la palabra «gorda» más peso del que mi cuerpo iba adquiriendo. Muy pronto fui entendiendo que para los demás aquella palabra no sólo describía mi físico, sino que definía mi valor… ¡que ninguna infancia más se prive de disfrutarse la vida porque se le dice que tiene que cambiar su cuerpo para hacerlo!

Manifiesto Gordx, es un video hecho en homenaje y basado en la obra de Constanzx Álvarez Castillo @lacerdapunk, Samuel Hidalgo («Salmuera») y la Gorda! zine. Este video se hace desde el dolor y la vergüenza que, tras años de habitar corporalidades gordxs, se han convertido tanto inesperada como necesariamente en motores de un profundo amor que ahora genera raíces, abre caminos, busca comunidad y la encuentra en la gordoridad.

Manifiesto Gordx from Natalia Martínez Mejía on Vimeo.

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Conoce más de su trabajo en su página https://red4g.org/ y no les pierdas la pista!

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La Espera Intermitente de las cuerpas gordas confinadas

por Mayel Tello Carrasco

Habiendo vivido una cuarentena que se extendió por casi dos años, es imposible ver los dibujos de la serie Espera Intermitente de Mayel Tello Carrasco y no conectar con la sensación de aislamiento, auto reflexividad y zozobra que se hacen manifiestos en estos dibujos.

Cuerpas gordas que desbordan los confines de su hogar, que voltean hacia el interior de su psique, mientras esperan que pase la crisis o a que sobrevenga una catastrofe mayor, ante lo incierto, solo queda esperar.

Dibujos de la serie «Espera Intermitente»

2020

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Mayel Tello Carrasco Egresadx de la ENPEG o “La Esmeralda”. Se ha desarrollado como dibujante con un interés respecto a la diversidad corporal y sus problemáticas, la construcción de personajes sin género definido que, en su mayoría, habitan corporalidades fuera del arquetipo de lo normal. Estos personajes derivan en múltiples narrativas, desde la violencia simbólica a la que el cuerpo está sometido hasta los espacios que ocupa desde la diversidad.

Perfil de Instagram: @panck_racker

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Fat Horror: Una historia visual del terror gordo desde la transfeminidad

Durante el periodo de esta pandemia mi cuerpo se vio atravesado por tres

sucesos: el miedo, la transición y el terror, motivo por el que decidí escribir este texto entorno a una historia visual del terror gordo desde la transfeminidad. Este texto es un ensayo visual entorno a lo que considero una secuencia de transfeminidad en diversos escenarios de terror social que van desde crímenes, asesinatos, robos y descanso. Las ilustraciones que lo acompañan son un registro personal que he realizado en este proceso de pandemia en el que me vi envuelta en lo que yo llamo ‘’encarnar el terror’’.

A principios de pandemia toda persona gorda escuchó que quienes no éramos delgadas, seríamos las primeras que moriríamos, todo mundo nos daba por muertas. Ese periodo coincidió con una depresión prolongada que me mantuvo en escenarios de miedo constante. La segunda fase de la pandemia para mí fue la transición, pues decidí comenzar el tratamiento hormonal, sin embargo, no fui lo suficientemente sana y delgada para los médicos como para ser una chica trans ideal. Mi tercera fase fue el terror, que yo llamo mi fase fathorror que fue donde comencé a estudiar y rastrear la genealogía del terror gordo y el cómo me atravesaba a mi desde la transfeminidad.

Criminally Insane (1975) es un film de terror sobre Ethel, una gorda desquiciada con trastornos alimenticios que la llevarían a encarnar el terror en su entorno y decide hacer una masacre hasta que termina convirtiéndose en una gorda caníbal. El fathorror, desde mi punto de vista, es el terror y horror que encarnan las personas gordas, es decir, es entender el terror como un fenómeno social y que por tanto está constituido por dos elementos principales; el miedo y la moral. Para que el terror pueda ser terror, por lo menos deben existir estos dos componentes para que se hagan carne y por tanto, materia.

Podría decir que el fathorror es una dimensión grotesca de lo que en el cine se conoce como bodyhorror o terror corporal. Quienes fuimos y somos gordas, sabemos que el mundo le tiene miedo y pavor a nuestro cuerpo, encarnamos el terror que viene desde adentro.

Nunca había escuchado el término fathorror hasta que durante la pandemia encontré un cortometraje llamado «Cerdita» (2018) de Carlota Martínez que va de una gorda que es atacada por un grupito de rubias y que pronto se convertiría en un revenge que yo lo interpretaría y concluiría (para mi agrado) más como algo metafórico y con un desenlace alternativo, en donde Para, la protagonista, agoniza tanto su venganza e impotencia que crea un personaje ajeno a ella para atacarlas, algo así como un juego de terror psicológico donde se invierten los papeles. Mientras veía este corto pensaba qué si existe el queerhorror y blackhorror, este corto inauguraría tal cual el fathorror, sin embargo no sabía realmente nada sobre la genealogia del terror gordo y fue ahí que entendí la dimensión del miedo y la transición de pasar a la dimensión del terror.

La monstruosidad y el terror gordo tienen su historia y esta la encontramos prácticamente en la genealogia de la gordura en occidente. En el siglo XX el historiador Vigarello escribió «Historia de la obesidad» donde hace un recorrido histórico sobre los diversos procesos sociales, políticos, económicos y simbólicos de la gordura en la sociedad occidental y lo poco que él entendió de las sociedades no occidentalizadas. Todo esto me detonó una búsqueda por generar notas para conocer y conceptualizar sobre el fathorror o terror gordo y así entender el cómo se construye también la monstruosidad desde el cuerpo, pues históricamente aquello que nos da miedo simboliza la fuga de lo que está condenado y castigado socialmente y habitar el cuerpo también ha significado una persecución y exilio.

No se puede entender la historia del terror sin entender el terror como un proceso social más que estético. Cualquiera que quiera entender la gordura y su relación con la monstruosidad, tendría que recurrir a los archivos históricos para encontrar que nosotras siempre hemos encarnado y habitado eso.

Compartir una historia del terror gordo me llevaría muchas páginas, sin embargo, quiero dejar antecedentes visuales sobre gordura y terror en su intersección con la monstruosidad y transfeminidad gorda.

Las transexuales por si mismas ya estamos destinadas a ser criminales y delincuentes para los demás, somos peligrosas. Una transexual gorda entonces, es una bestia gigante que no tiene compasión por nadie y que no dudará en usar su cuerpo contra el mundo inofensivo que tanto la odia. Desde que tengo memoria, cuando la gente me insultaba, agredía o golpeaba, y mi reacción era de autodefensa, estaba destinada al castigo moral y físico, porque yo era una bestia que no debía responder ante ninguna agresión porque mi cuerpo era grande y gordo.

Fui castigada varias veces moralmente con el escarnio y exilio por tener un cuerpo de gorda y además, ser violenta. La gente solo me tenía miedo cuando yo estaba decidida a defenderme, porque en tanto vivía mi vida cotidiana, yo era un ser pasivo, inofensivo y dónde la gente podía depositar todo tipo de comentario y acción sin ninguna reacción. Cuando eres una transexual gorda la gente por lo regular espera mucho de ti; no eres lo suficientemente femenina porque la feminidad heterosexual es delgada. Una feminidad heterosexual en la gordura por tanto no encaja, entonces como la transfeminidad asimilada está cimentada en la heterosexualidad, no eres lo suficientemente trans por gorda. Pienso entonces que el miedo y la gordura se llevan bien con la delincuencia, criminalidad y lo bestial. Leer sobre asesinas, ladronas, transexuales terroristas y gordas golpeadoras me hizo renunciar a ser la víctima para traicionar incluso esas narrativas visuales donde yo como gorda, tendría que ser ilustrada y narrada en la ficción como víctima del mundo y no como devastadora del mundo, cuando por lo menos la ficción es el único lugar que por ahora me pertenece e interesa para encarnar el terror y la delincuencia y que por tanto es una urgencia desmoralizarlo.

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Rojo Génesis: Es Ilustradora, investigadora y creadora de Casa de Hadas, espacio de investigación en cine y terror transexual, lesbiano y gay en Latinoamérica. Coordina HORRORA, una revista que reúne contenidos de terror y horror hechos por personas LGBTIQ+. Su trabajo de ilustración tiene como propósito intersectar la gordura, transexualidad y terror, colocando en diferentes escenarios de delincuencia y miedo a sus personajes.
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Instagram: @_demonia_maldita_

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(In)Visible

Dibujo «Cuerpo gordx sobre vacío» de Alex XAB

por Flor Azul

Me desaparecí por completo. El espejo sigue a mi lado. Espero que se rompa. Qué irónico que, mi cuerpo y mi sombra se engrandecieron, pero mi reflejo se achicó. Comencé esta pandemia con un cuerpo que yo ya sabía que no era normativo: era grande, gordo. Me lo habían dicho antes. Tienes que bajar de peso. Citas con nutriólogos. Pantalones que ya no me quedaban. Entradas a probadores que terminaban en no salir ni enseñar porque no había cerrado, era la talla más grande y ya no podía hacerse más. Qué horror. 

Pero llegó la pandemia. Y vino con la promesa de que iba a durar poco. Todo era falso. Pero había ahí una promesa de un periodo pequeño que prometía darnos tregua: transformarnos. ¿Cuántos kilos puedo bajar en 40 días? Si me esfuerzo, puedo salir renovada de esto. No recuerdo cuándo fue la primera vez que ese pensamiento apareció en mí. Parece haber estado dentro desde siempre. Supongo que llegó en algún momento, que de alguna forma se implantó en mí. Me gustaría creer que no fue por gusto propio.

Al inicio, sentí la pandemia como ese momento clave, esa pausa, que había estado buscando y necesitaba con tanta desesperación. Había mil y un pendientes en mi vida: trabajo, salud, amigues, relaciones… Pero lo único que me preocupaba a mí era cómo conseguir llegar a “mi peso ideal” para cuando la cuarentena terminara. Pero hoy, a dos años de eso, veo en retrospectiva cómo me diluí por completo. No recuerdo en qué momento se me escurrió de las manos. Pero sí puedo enumerar la lista de cosas que han pasado. 

Desde que tengo memoria, he vivido esto como una lucha secreta: no dejes que nadie se entere, que quieres bajar de peso y que no te sientes bien con tu cuerpo, demasiado superficial, pero tampoco vayas a no preocuparte. Como cuando tenía 7 años y hacía ejercicios en mi cuarto pero nadie tenía que verlo porque era demasiado pequeña para preocuparme por eso. Como cuando tenía 12 años y no me comía los sándwiches porque iba a subir de peso. Los escondía en mi mochila, pero me compraba un dulce en la cafetería por la ansiedad del hambre. Como cuando a los 15 una chica me pidió una playera, se la presté y respondió con un “Así es cómo se debería ver en un cuerpo delgado” y yo me limité a sonreír y darme media vuelta porque estaba acostumbrada a no incomodar y porque éramos amigas, ¿no? Como cuando tenía 19 años y comencé a caminar todos los días hasta que cumpliera una meta de pasos, sin importar qué, el chiste era cumplir. Porque, claro, tenía que hacer pequeñas acciones que nadie notara. 

Pero mi cuerpo nunca respondió. Parecía que en lugar de reducirse se expandía. 

Yo me desbordaba.

Pero también me achicaba. Por todas las cosas que dejé de hacer.

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