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TRANS*ITO

por La Sebas

A los tráns*itos lo puedo situar dentro de la lógica de la virtualidad, entendiendo primero a lo virtual aquí como un conjunto o un cuerpo complejo y en potencia, que demanda constante y perpetuamente una efectuación o actualización para hacerse presente.

La disposición perpetua de nuestro cuerpo-espacio determina las cualidades de nuestro trans*ito: una realización permanente de nuestras formas y viceversa, procesos de tensión constante entre la realización actual de nuestras formas con nuestro desconocimiento del futuro y nuestra capacidad propositiva.

El trans*sito no es solamente individual: nos trans*formamos y trans*formamos nuestro entorno a medida que este se trans*forma y nos trans*forma.

El confinamiento por covid-19 actualmente forma parte de nuestros trans*itos y junto con los otros detonantes de nuestros contextos: ¿Qué indicios y evidencias están presentándose en mi/nuestro cuerpo?

#TecnologíasAfectivas #Hipercuerpo

TRANS*ITO from Sebastián Guevara on Vimeo.

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Sebastián Guevara, 1998, CDMX. Prioritariamente exploro mis propias posibilidades creativas a través de mi propio cuerpo y estas las vínculo con otros medios como el video, la animación 2D/3D, el dibujo, la autopublicación, entre otras manifestaciones dentro de la digitalidad como el net.art y la realidad aumentada.
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Feminismo Crítico de Género: Análisis y consideraciones en el marco de los debates feministas. ‘Conclusiones y postura política’

por Angie Rueda Castillo

  1. El Feminismo Radical Transexcluyente constituye una vertiente extremista, irracional y promotora del odio en contra de las mujeres trans dentro de los feminismos, que termina dividiéndonos a las mujeres.
  2. Sus planteamientos, discurso, campañas y acciones transantagonistas son circulares y no buscan de ninguna manera, salvo en muy contadas excepciones y solamente en algunos pocos temas, el diálogo respetuoso, el intercambio abierto de argumentos o la discusión razonada de puntos de vista.
  3. Frente a posturas supremacistas e irracionales que llegan al extremo del odio como las del Feminismo Radical Excluyentes de Trans no es posible ni tiene ningún sentido el debate, porque lo que buscan es provocar mediante el esquema de victima/agresión.
  4. No es posible, en consecuencia, establecer ningún tipo de acuerdo y mucho menos de alianza política o de otro tipo con esta vertiente del feminismo. Tampoco lo es, hay que decirlo, con mujeres misóginas, patriarcales, racistas, clasistas, capacitistas, edadistas, fascistas y otras supremacistas y excluyentes que las hay, tanto entre las mujeres socialmente asignadas como tales al nacimiento, y no únicamente feministas radicales, como entre las mujeres trans y en otras.
  5. Convengo en la necesidad de conocer de este tema, de expresar los puntos de vista de las mujeres trans y no trans, de responder sin violencia a los ataques y de posicionarnos.
  6. Reconozco que existe una violencia específica asociada a la biología de las mujeres socialmente asignadas como tales al nacimiento, que no se puede ni se debe silenciar ni tratar de invisibilizar. Cuando se habla de violencia específica por ser mujeres-hembras de la especie humana, nos referimos a temas como: ablaciones del clítoris, criminalización del aborto, aborto selectivo de fetos femeninos, rituales de desfloramiento, matrimonios infantiles, inanición por haber nacido niñas, vientres de alquiler, etc. Poner de manifiesto esta realidad innegable y el hecho de que millones de niñas y mujeres están siendo violentadas y asesinadas por haber nacido hembras de la especie humana no es transfobia ni transmisoginia.
  7. Las mujeres que no fuimos socialmente asignadas como tales al nacimiento, vivimos generalmente a lo largo de nuestra existencia estigmatización, discriminación, marginación y violencia en los diferentes ámbitos de la vida social, que pueden llevar a agresiones verbales y físicas, secuestros, violaciones sexuales y asesinatos, porque no aceptamos ni asumimos la socialización y los roles y expectativas que socialmente se asignan a los hombres, al menos no enteramente, además de que en el mundo la mayor causa de muerte no natural en esta población se debe a los suicidios, fundamentalmente por el rechazo y la condena sociales. El origen y causa de esta discriminación, marginación y violencia se encuentran en el rechazo por parte del sistema de sexo-género dominante y de grupos políticos, sociales y religiosos conservadores a reconocer e incluir como mujeres a quienes no fuimos socialmente nombradas como tales al nacer pero así nos autoidentificamos y construimos. Denunciar esta realidad no constituye ningún acto de misoginia ni de apoyo a la cultura de la violación.
  8. Las mujeres socialmente asignadas como tales al nacimiento y las mujeres que no fuimos nombradas socialmente con esa categoría al nacer, enfrentamos realidades diferentes, derivadas de los distintos roles de género y su jerarquización asociados histórica y sociopolíticamente a la biología y a la crianza y socialización, como en los casos centrales de la división sexual del trabajo y el papel en la reproducción biológica y social de la especie humana. Al mismo tiempo, unas y otras compartimos importantes y significativas semejanzas, relacionadas tanto con los espacios, actividades, limitaciones y amenazas que nos impone este sistema sexual y sociopolítico heteropatriarcal y binarista, como a las búsquedas y luchas en las que nos encontramos y confluimos las diversas mujeres que somos en defensa de nuestras libertades y derechos. Con diferencias y semejanzas, con encuentros y desencuentros, todas las diversas mujeres que somos nos reivindicamos y reinventamos. Las mujeres no somos un grupo homogéneo.
  9. Ha habido mujeres lesbianas y bisexuales que en el pasado se han cuestionado y rechazado ser y/o asumirse mujeres, precisamente por los mandatos del sistema de sexogénero heteropatriarcal y binarista asociados a sus genitales y socialización. También ocurre ello crecientemente entre mujeres heterosexuales que, empero, aún reivindican para sí la categoría “mujer” por razones políticas.
  10. Considero, entonces, que no hay un sujeto universal abstracto ni de Mujer ni del feminismo, pretendidamente sustentados ambos en una esencia ontológica de origen biológico y ajeno o por encima de las condiciones sociohistóricas, materiales y culturales en las que nos desenvolvemos las mujeres reales con nuestras diferentes identidades, características y circunstancias. Un movimiento feminista para las mujeres, que somos y nos asumimos mujeres, debería representar su diversidad, complejidad y riqueza, como expresión misma de su potencialidad.
  11. Para que los objetivos fundamentales de los feminismos de desmantelar el patriarcado, terminar con la dominación masculina y acabar con las violencias machistas, se hagan realidad para todas las mujeres que somos, y no solamente para aquellas socialmente asignadas como tales al nacimiento, heterosexuales, blancas, adultas, de clase media o acomodada y sin discapacidad, es indispensable ir más allá de los aspectos relacionados con la jerarquía entre los géneros, sin negar que éstos son efectivamente centrales, pero no únicos. Para ello, requerimos asumir un enfoque de la interseccionalidad que explore la dinámica entre identidades coexistentes (mujer, negra o indígena, pobre, lesbiana con discapacidad o neurodivergencia) con sistemas conectados de opresión (patriarcado, supremacía blanca, capitalismo, heterocentrismo, capacitismo), esto es, que no se limite al reconocimiento de la diversidad existente, sino que confronte las opresiones múltiples y simultáneas que vivimos.
  12. El feminismo interseccional demuestra que no hay una realidad fija ni única que vivan de la misma manera quienes comparten vivencias, realidades y una identidad paraguas, como la de Mujer, sino una multitud de situaciones, cuya experiencia está dada por la coexistencia de identidades, condiciones y circunstancias. En otras palabras, las mujeres socialmente asignadas como tales al nacimiento y quienes no fuimos nombradas al nacer con la categoría mujer –como de otras maneras ha acontecido con las mujeres blancas y negras, con las mujeres heterosexuales y lesbianas, con las mujeres lesbianas y bisexuales1— experimentamos la condición de mujer de formas diferentes, debido a cómo se configuran y viven la identidad de género, la raza y la sexualidad en unas y en otras. Unas no son más mujeres que otras. Lo contrario es transmisoginia.
  13. Las mujeres no constituimos una clase ni una casta como realidad homogénea y única enfrentada a la de los hombres, también como otra realidad homogénea y única. El ejercicio del poder y el disfrute de los privilegios no son única y de la misma manera para los hombres con exclusión absoluta y total de las mujeres, por más que el heteropatriarcado imponga la dominación de aquéllos para la opresión de éstas. El poder se conforma y distribuye de formas complejas que generan ventajas, beneficios y, también, privilegios. No todos son por igual ni únicamente para quienes fueron socialmente asignados como hombres al nacer o han transicionado para vivirse como tales.
  14. Las condiciones y circunstancias ventajosas y de beneficio de algunas mujeres socialmente asignadas como tales al nacimiento pueden convertirse en privilegios sobre muchas otras e incluso sobre muchos hombres, sin que ello elimine o implique un cuestionamiento a fondo del patriarcado o la completa superación de su situación de vulnerabilidad personal frente al conjunto de los hombres. Estas mujeres no están interesadas en el Feminismo o feminismos que las obliguen a abandonar sus condiciones de privilegio. Muy probablemente no serán aliadas y mucho menos sujetas de la transformación radical del régimen sexual y sociopolítico heteropatriarcal, binarista y capitalista.
  15. Sabemos que las mujeres no vamos ni tenemos por qué querernos o simpatizar todas, que tenemos diferencias, discusiones y desencuentros, pero el principio central de cualquier feminismo nos dice que entre nosotras no podemos ni debemos calumniar ni desacreditar a ninguna mujer. Que la división, la competencia y el enfrentamiento entre mujeres ha sido uno de los grandes objetivos y éxitos del patriarcado para mantenernos sometidas, oprimidas y vulnerables, precondición indispensable para su permanencia.
  16. Me manifiesto, por ello, en contra de cualquier forma, lo mismo de transmisoginia que de misoginia, y de todo tipo de agresión entre las diversas mujeres que somos. Estoy en desacuerdo y en contra del uso de términos como “transfemeninos”, “transféminos” u “hombres vestidos”, al igual que lo estoy en contra de otros como “embraz”, “maquinas de hacer bebés” o “vulvas con patas”, o de considerar como excluyente el uso del símbolo de la vulva en las acciones y movilizaciones feministas.
  17. De manera semejante, y más allá de elementos descriptivo-explicativos, en mi activismo he decidido abandonar el uso del término “cisgénero”, del prefijo “cis” y del acrónimo TERF, porque, en el caso de los dos primeros no dan cuenta de que precisamente es la correspondencia entre el género y el sexo asignados socialmente a las mujeres al nacimiento, la que determina e impone las condiciones de opresión, sometimiento, discriminación, cosificación y violencia que viven desde su nacimiento y a lo largo de sus vidas, en su lugar, por ello, hablo de mujeres socialmente asignadas como tales al nacer, y en el último porque ha adquirido un sentido derogatorio y de insulto, sustituyéndolo por la denominación completa de Feministas Radicales Transexcluyentes. Busco así, además, ampliar y fortalecer las posibilidades de diálogo y entendimiento con las mujeres socialmente asignadas como tales al nacimiento feministas transincluyentes, que sí están abiertas y receptivas a nuestras realidades, particularidades, necesidades, así como a las demandas en favor de lo mucho que objetiva y subjetivamente nos une a las diversas mujeres que somos, diversas no solamente en relación con el sexo-género o identidad de género, sino también en cuanto a raza, condición socioeconómica, pertenencia étnica, nacionalidad, orientación sexual, edad, capacidad funcional, ideología política, creencia religiosa, etc.
  18. Nosotras las mujeres feministas sabemos que el enemigo no somos las mujeres, que el enemigo es el régimen sociopolítico y sexual del heteropatriarcado binarista y los privilegios que se asignan a los hombres socialmente asignados como tales al nacimiento, particularmente a los heterosexuales. No nos equivoquemos en este aspecto crucial.
  19. En lo personal, estoy completamente en contra del “borrado” de las mujeres en la historia, la vida social y el lenguaje, pero de todas las diversas mujeres que somos, incluyendo a las mujeres trans y a todas aquéllas en condiciones y circunstancias de opresión y con identidades violentadas y en riesgo.
  20. El paraguas trans en su creciente diversidad y accionar ha resultado un espacio de mayor comprensión, aceptación y apoyo para las mujeres trans, que lo que ha sido el Feminismo o los feminismos. Lo reconozco y aprecio, por un lado, y lo lamento como feminista, por el otro. Considero que el conjunto de las personas trans, incluyendo a los hombres trans, personas transfemeninas o transmasculinas y las no binaries pueden encontrar en corrientes del feminismo, como el Transfeminismo, el Feminismo Decolonial y el Feminismo Interseccional espacios para la lucha por sus derechos y demandas, como también los pueden hallar en el discurso de los Derechos Humanos, en sus versiones liberal y radical y en los planteamientos de la Diversidad y el movimiento LGBTIQPA+, sea en sus versiones más institucionales como en las más críticas e independientes, tal el caso del Orgullo Crítico.
  21. Con las luchas, la mayor conciencia y la formación de organizaciones trans se ha venido desarrollando un pensamiento trans, propio y específico, que no debe depender de los feminismos y los feminismos no tienen por qué encargarse de las personas trans. 

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1 Historia que queda brutalmente puesta de relieve con la vida de las mujeres negras esclavizadas, como en el caso de Sojourner Truth (1797-1883), quien nació esclava en el estado de Nueva York y obtuvo su libertad en 1827, convirtiéndose en una oradora antiesclavista. Sojourner Truth pronunció su famoso discurso “¿No soy una Mujer?” en la convención de Mujeres en Akron, Ohio, el 29 de mayo de 1851, en el que clamaba por el reconocimiento de las mujeres negras como mujeres y por su libertad. Por otra parte, en 1970, un grupo feminista lésbico irrumpió en el Segundo Congreso para Unir a la Mujeres, celebrado en Nueva York, con un panfleto titulado The Woman Identified Woman (La mujer que se identifica mujer), en el que responden a los comentarios peyorativos de Betty Friedan sobre la cuestión de la participación de las mujeres lesbianas en el feminismo. Friedan, un referente del feminismo (heterosexual), se oponía a vincular los asuntos lésbicos con el feminismo por miedo a que la homofobia de la sociedad pusiera freno al éxito feminista, llamando a las lesbianas feministas la “amenaza violeta” (Lavender Menace).

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Angie Rueda Castillo: Mujer feminista, de identidad política lesbiana y devenir trans; promotora de derechos humanos de las poblaciones LGBTIQPA+; Licenciatura y Maestría en Sociología y estudios de Doctorado en Ciencias Sociales en la Universidad Iberoamericana.

IG: @castilloangierueda

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La disidencia sexual/ ensayo/ posicionamiento político.

por Leafrox

1. Nunca antes había creado o escrito un posicionamiento político o quizá todavía no termino de comprender sobre cómo se tiene que hacer uno, o quizá cada vez que escribo para desahogar la rabia y canalizar la existencia cada vez que me escribo con las letras que sangran, esto es un posicionamiento político. Cada vez que abro mi boca saco de adentro lo que soy, lo que me conforma dolorosa pero rebeldemente, existo desde aquí y cuando no hablo, cuando no emito sonidos mi cuerpo se comunica por mi voz, mi lengua se comunica por mi voz, mis cabellos se comunican por mi voz, la rabia se comunica por mi voz.

Escucho y siento la música al igual que la rabia que se mueve entre mis venas, porque me conecto para sanar dentro y fuera de mí, cierro los ojos como cuando era una niña y aprendí a sentir el coraje antes que mostrar mi dolor, arrodillada ante aquella mesa del ¨santo¨ que estaba en el mismo cuarto donde dormía, en ese mismo cuarto donde todas las noches rezábamos de rodillas pidiéndole a dios para que nos ayudara y nos protegiera, aunque yo sabía que aquello era mentira porque a mi dios nunca me ayudo, en ese mismo cuarto donde me arrodillaba cuando mi madre adoptiva azotaba mi espalda con un azote de cuero por tenía que sacarme la sangre mala, ese mismo cuarto que tenía un pedazo de lámina de luz en el agujero que dejaron en el techo cuando se metieron a robar un domingo que andábamos en la misa por la visita del padre que llegaba una vez al año a la única iglesia del pueblo que nos quedaba a cuarenta minutos caminando, en ese cuarto donde compartía el colchón con mi hermano menor que me orinaba las costillas todas las madrugadas por algún trauma que mi hermano y yo nunca pudimos resolver pero que en mi casa buscaban corregir a través de la violencia que ejercían sobre su cuerpo y el mío, aunque en el suyo pesaba menos porque él era el nieto, un hombrecito, y yo la hija adoptada y la hermana mayor de mi hermano, que también lo pario mi mamá biológica que trabajo como empleada doméstica en esa casa donde me dejaron para servir, vivir y resistir todo tipo de abusos que con el tiempo se cargaban en mi cuerpo adolorido, mutilado, despreciado, adoptado, pobre, negro y feminizado.

Este posicionamiento político es el dolor colectivo, la rabia, la ternura, todo junto que rompe e irrumpe con todos estos silencios blancos, normales, hegemónicos y binarios a los que renuncio total y definitivamente porque ya no voy a guardar nunca jamás estos silencios que me destruyeron durante tanto tiempo, censurando, silenciando y hasta blanqueando mi negro ser, habitable, posible, en otras vivencias, realidades e historias de mi piel, mis pies, mis manos y mi cuerpo que han sembrado los hijos de las matas de huerta, estas manos y esta espalda que han cargado los sacos del café en uva del cafetal para luego despulparlo en una máquina, este cuerpo que ha corrido detrás de las vacas para encerrar los terneros y sacar algo de leche al día siguiente por la mañana, estas manos y estos pies que trepaban los arboles de naranja para llevarme un saco a la casa donde habitaba mi ser, porque si se siembra se cosecha y si cosecha entonces tiene para comer, estas manos que saben matar la gallina, alinearla y envolver los tamales, las montucas y los tamalitos, estas manos y callos de mis dedos de darle vuelta y vuelta al molino para moler el maíz para la masa que luego hay que pasar por la piedra de moler para hacer las tortillas.

2. Estoy volviendo y aprendiendo a caminar, a hablar, a sentir, a decir lo que siento, lo que veo, lo que vivo, lo que soy como persona, esta piel que habito, hablo con mi negricia que quiere ser borrada, otra vez blanqueada, pero que este cuerpo negro lo repele como una forma de rebeldía, de autocuidado, de rabia, de ternura para mí, mi madre, mis hermanas, mis abuelxs también negros, también pobres, también desterrados, también rebeldes y ancestrales como todo lo verde que todavía me rodea y rodea a mis hermanes/as/os marikas, trans, lesbianas, travas, no binaries, no blanques pero sobre todo disidentes de esta esta normalidad que apesta a colonialidad.

Estoy siendo como nunca antes lo había hecho, muevo mi cuerpo y mi cabello de lado a lado y a todas partes como las olas del mar atlántico que guardan la sangre, el alma y el espíritu de mis ancestrxs negrxs que fueron secuestrados para ser esclavizados y que en esa travesía terminaron en el corazón del mar, fuerza y rabia inmensa como los ríos que resguardan mis ancestrxs indígenas, rabia inmensa como la madre áfrica, como la madre pachachama, como la planta de la mota que me ayuda a sentirme más conmigo, con este entorno y con esta antecesion a esta historia blanqueada que ya no soporto y que es esa misma construcción blanca/racista que ahora dice que la mariguana solo es para pobres y negrxs, me rio y pienso mientras veo sus ojos enmotados que son aceptados y que no se ocultan pero que tienen aceptación todo lo contrario a cómo ven mis ojos rojos enmotados que no le hacen daño a nadie pero que están en este cuerpo, en esta piel, con esta cara, con este pelo, con este pueblo y con este barrio que traigo encima, con estas palabras no reales académicas de la lengua española.

Todavía se me hace un nudo en la garganta cuando escribo estas verdades que no tengo que ocultar porque quiero contar otras realidades que son posibles pero que me han dolido tanto.

3. Este posicionamiento político es este dolor convertido en rabia colectiva, es el eterno llanto para sanar los cuerpos adoloridos, maltratados, la sed de este fuego que quema el alma, estas ganas de gritar muy alto y que termine esta maldita humanidad.

Para poder encontrarme y poder escribir esto que posiciono políticamente tengo que volverme el tiempo, hacerme une sole con el dolor, la rabia, la alegría, la ternura y volver al pasado, poder mirarme con estos ojos cicatrizados y con esta existencia negra, cimarrona que me mira fuerte, rebelde, sin mentiras blancas y me acompaña para hacer ese recorrido para abrirme con estas otredades que somos la disidencia sexual contrahegemónica, somos estas corporalidades monstruas enrabiadas con un puñal en la lengua, en la rabia que compartimos para acompañarnos desde la ternura disidente marika, loquísima, negra, cimarrona, indígena, prieta, gorda, lesbiana, trans, barrial, disca, neurodivergente, antirracista, anticapitalista, anticolonial, antiestatal, antinormal.

Esta apuesta política colectiva y esta ruptura con lo normal, es la rabia contenida en las historias vividas que necesitamos contarnos, escucharnos, sentirnos, abrazarnos, decolonizarnos y sanarnos para construir una otredad diferente, alterna, disidente, contrariada a la normatividad universal, hegemónica eurocéntrica sobre lo que es el, la, lo ser. Una existencia alterna a esta narcodictadura que atraviesa nuestro cuerpo/territorio que es ancestral. Una apuesta antirracista en una sociedad racista, en una sociedad antinegra que reproduce la aceptación como ese constructo blanco histórico, binario y hetercisnormativo que sigue arraigado en la cotidianidad, en el lenguaje, incluso en la desesperanza. Una apuesta colectiva que rompa con la hegemonía individual que ha sostenido como bandera de lucha y por nombre sálvese quien pueda, somos comunidad, somos barrio, somos pueblo, somos de la tierra, somos disidencia sexual y diversidad, somos ancestralidad, somos para la tierra, nuestra retribución es la colectividad y nuestra bandera de lucha es la contrahegemonia antiblanca, anticolonial antinormativa, antindividualista.

Nuestra apuesta política disidente sexual también es la ternura de abrazarnos y llorarnos nuestras dolencias, hacernos cargo sacudirnos lo colonial, seguir resistiendo y nunca dejar de sentir rabia, es construir otras formas de amarnos, de sentirnos, de darnos placer, de juntarnos unes con otres y ser esta fuerza que no se rompe y que en su lugar se reconstruye, nos reconstruye.

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Soy Leafrox, lesbianx, no-binarie, y disidente sexual, soy una persona negra, afroindígena, cimarrona y adoptade. Soy Poeta/Escritore y actualmente estoy creando una serie de dibujos experimentales. Escribo desde mi barrio en medio de la pandemia de covid-19 y de una narcodictadura desde Honduras, Centroamérica. Tengo 23 años.

Escribo para mí, escribo para que mi gente negra, indígena, racializada, pobre, diversa, gorde y con discapacidades se identifique con mis palabras y que juntxs/es venzamos el miedo a través de la escritura o de cualquier forma de crear y/o hacer arte que vaya más allá de la academia y de la hegemonía occidental, porque nuestras realidades no son académicas, no son formales ni normales, no son blancas, no son heterosexuales ni de clase, no son cisnormativas. Escribo y TRANScribo esta rabia universal y ancestral como forma de retribuirles a mis ancestrxs su lucha por una tierra libre y en armonía con nuestras energías. Estoy creando y escribiendo para que otros mundos y otras formas de vida nos sean posibles.

Hablo desde esta marginalidad que habito junto con otrxs cuerpxs empobrecidxs por un sistema racista, capitalista, patriarcal, colonialista y neoliberal. Escribo desde aquí para no dejarme morir en esta agonía diaria de mantenernos con vida, escribo porque quiero dejar mis letras, palabras y creaciones como prueba infalible de mi existencia maricona, desvergonzada y a mucha honra rebelde, descarada y enrabiada.

No soy de este mundo, solo soy un viajere mas y si pronto me voy estaré feliz de haber escrito mucho de lo que soy, de lo que somos. Mi corazón, mi cuerpo y mi existencia es migratoria desde antes de haber nacido en este plano que me duele, que nos duele tanto.

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