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cartografía de niñe esperando un autobus

imagen por Lolita-D’eon

por Marycarmen Lara-Villanueva

te encuentro en la parada de autobus de esta ciudad “multicultural”—nuestras miradas se cruzan y se trenzan en un si y un no. presto atención a tu cuerpo que no cabe en este espacio que nos asignaron. tu ropa es un ensamblaje de estrofas—tu sudadera negra con esa capucha que cubre tu cabeza, es teoría. los audífonos que adornan tus orejas me dicen que también tienes sueños inconcebibles y en una canción nos encontramos. la pedagogía del hip-hop haciendo conjuro y escucho a lo lejos a Kendrick Lamar. me quiero infiltrar en tu playlist, dejarme influenciar.

tu cuerpo y su teoría, desestabilizan la parada del autobús y con tu magia incendias todo. el esmalte en tus uñas hace juego con tus pulseras, que me recuerdan lo que se siente tratar de encajar en los discursos académicos en los que me enredo, me escondo, me pierdo. tu cuerpo y sus adornos son un marco teórico y ahí me sitúo. miro como encarnas la epistemología de la subversión y así empiezas una revolución: en tu playlist, en tus manos y en los sueños en los que nos encontramos. no cabes en este asiento, tampoco en el autobús, ni en la calle, ni en la ciudad que nunca ha sido amable contigo, ni con el esmalte de tus uñas —tampoco conmigo.

el tiempo linear es una herramienta colonial y en espera del autobús, tu y yo sabemos que hay mas tiempo que este tiempo. intentas buscar refugio, pero yo estoy aquí y no es necesario. tu madre y yo tenemos una alianza que—aún sin conocernos—nos rebaza. ella sabe que las políticas identitarias hegemónicas de la masculinidad tampoco te gobiernan y aunque teme, todos los días me pide que también te proteja, con la misma furia con la que resguardo a mis hijes.

en tus manos llevas un libro de ciencia, pero bien sabes que el racismo epistémico configura los conocimientos de tal forma que no estamos. en tu escuela te vas a encontrar con una estructura que te quiere borrar, pero tu trasciendes los libros de texto y las lecciones blanqueadas en las que aun tratan de incluirte, al mismo tiempo que pretenden arrebatártelo todo: mul-ti-cul-tu-ra-lis-mo. rebazas su currículo con tu presencia sin complejos, desestabilizas el orden de todas las instituciones que han tratado vanamente de desaparecerte. te escapas y en tu playlist, nos encontramos.

te quiero decir que te veo. te digo que hay mejores futuros. yo estoy aquí para sostenerte, mi niñe. trépame como a un árbol. yo ya estoy anclada y no tengo miedo, tu tampoco lo tengas. escálame como a un cedro, que nada nos detendrá. imaginemos sueños idealistas, seamos ilusxs, que lo que no se imagina no existe y ya nada nos detendrá!

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Sobre la autora:

Marycarmen Lara-Villanueva: organizadora comunitaria y estudiante de doctorado en el Instituto de Estudios en Educación de Ontario, en la Universidad de Toronto, donde investiga temas de racismo anti-Negro, teorías anti-coloniales y maternidades subversivas. Sus publicaciones incluyen artículos sobre la supremacía blanca en el sistema educativo euro-canadiense, así como políticas de la maternidad. Ha presentado su trabajo en conferencias académicas en Mexico, Canada, Francia y próximamente Ghana. Marycarmen también es madre de dos hijes, disfruta correr largas distancias y tomar café a solas.

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Cuerpas desnudas frente al lente. Reflexiones con amigas

imagen por Magalli Salazar

por Alejandra Bonilla González

Cuando Raquel me pidió que posara desnuda para ella acepté, primero, porque era mi amiga y necesitaba ayuda en su propuesta de sesión de desnudos feministas para un trabajo final de la escuela de fotografía, pero también porque me daba curiosidad experimentar el mostrarme sin ropa y posar frente a mis amigas, pues Alondra, la chica más divertida y confiable de mi universidad, haría la sesión conmigo. No me lo planteé como una situación erótica entre mujeres (¡que cuando así se quieren son tan placenteras!), más bien, significaba reconocer mi cuerpa como mi primer territorio y mostrarla libre, plena y verdadera frente a otras féminas, y más importante, frente a mí misma. Pero por obvio que sea, la situación ameritaba varios retos por los que yo no había atravesado.

Al llegar con mis amigas hablamos un poco y Raquel nos hizo algunas preguntas importantes para plantear su proyecto como desnudos feministas, y, entre tanta charla, una de las preguntas que mayormente recuerdo fue si nuestra cuerpa nos pertenecía o no. “¡Pues sí! ¡Claro que nos pertenece!”, contestamos Alondra y yo efusivas. Pero entonces, ¿qué pasaba cuando transgredían nuestra corporeidad, desde las opiniones misóginas de nuestros profesores hasta el feminicidio por nuestras parejas? Bajo estas circunstancias, ¿la cuerpa seguía siendo nuestra? ¡Por supuesto que sí! Lo diré y lo gritaré las veces que sean necesarias.

La cuerpa es nuestra y NO le pertenece a nadie más que a nosotras mismas, ni a nuestras parejas, ni a Dios, ni a mamá y papá, ni al tipo que nos manosea en la calle, ni a NADIE más. El problema cuando lo dudamos (y quiero aclarar que Raquel nunca lo dudó, sino que trataba de provocarnos con sus preguntas para escuchar nuestras respuestas) es que le sistema lleva generaciones completas haciéndonos sentir y creer que esto no es así, y más bien, nos obliga a pensar que nuestra cuerpa existe para crítica y disfrute ajeno. Por ejemplo, los medios nos bombardean con imágenes de mujeres jóvenes, esbeltas y bien arregladas todo el tiempo, además de mostrarlas como las favoritas de los hombres. ¿Y qué pasa con las mujeres que no cumplimos con esos cánones estéticos al pie de la letra? ¿O con las mujeres que no sean ser las favoritas de los hombres ni nada de ellos? En mi propia historia, recuerdo que hace años cuando era una adolescente, me puse de todo en las estrías de los senos para que desaparecieran, después gasté mensualidades completas en productos para el cabello, maquillaje y ropa que no necesitaba, pero siempre tenía una sensación de que no era suficiente, como si siempre me faltara algo. Pero no, a mí no me faltaba nada, mi cuerpa estaba y está completa. Ahora sé que hagas lo que hagas para el patriarcado nunca es suficiente, siempre hay algo que puedes hacer para “verte más hermosa” según sus parámetros de lo bello en una cuerpa de mujer. Aunque, de hecho, el sistema siempre busca que te sientas así y no sólo en lo estético: insuficiente.

Por otro lado, y mientras combates los demonios que el patriarcado te introdujo, un día sales a la calle sintiéndote bonita, feliz, libre y plena y es ahí cuando algún cobarde te mete la mano en la entrepierna mientras vas en el bus o bailas en el bar, te levanta la falta cuando sales del colegio o cuando vas a un encuentro erótico, te lanza algún piropo mientras sales a hacer ejercicio o caminas ebria por la banqueta, la situación da completamente igual. Y es ahí donde el Estado, los usos y costumbres culturales y la gente que te rodea te culpan a ti porque “algo debiste haber hecho para provocarlo”. Las compañeras chilenas con el grito tan sonado de “y la culpa no era mía, ni dónde estaba, ni cómo vestía, el violador eres tú”, hacen referencia al sistema violador donde se señala no solamente a quien perpetua el acto, sino también al sistema misógino que permite y fomenta que las transgresiones a nosotras ocurran a diario con evidente odio. La cuerpa nos pertenece, sin duda. Fue el patriarcado el que nos hizo dudar o sentir que esto no era así.

Después de esas reflexiones comenzamos la sesión. Y ahí, viendo la cuerpa desnuda de Alondra, me di cuenta que no solamente se trataba de mostrarme y reconocerme, sino también de reconocer una cuerpa ajena que se estaba mostrando libre frente a mí. Mientras nos tomaban las fotos y posábamos, como las mejores amigas que somos, manteníamos la conversación con Raquel sobre las luchas internas que hemos edificado en la reapropiación de nuestros cuerpos, y claro, también contábamos anécdotas, sentimientos, secretos e ideas sobre cómo esas luchas internas las estamos transformando en colectivas y día a día nos hacemos más fuertes dentro del territorio que son nuestras cuerpas. Amo a mis amigas profundamente y a todas las fuertes enseñanzas que a diario construimos y sembramos juntas, y claro, no es que siempre estemos felices y dispuestas a tomar un té y reír, es que a su lado también comparto y exploro el enojo que generamos, el miedo que sentimos, la tristeza que nos golpea, la agonía que mata y la rabia que quiere incendiarlo todo cuando tocan a una de nosotras. Con ellas me conozco y me reconozco en mi propio territorio corpóreo.

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Alejandra Bonilla González: Estudiante de Historia de la Faculta de Filosofía y Letras de la UNAM; bisexual, amiga, hija, nieta, pareja sentimental y, sobre todo, compañera de lucha de mis hermanas. Por otro lado, soy becaria CONACYT en el Instituto Mora, coorganizadora de varios congresos y coloquios sobre mujeres en la Historia en la UNAM, además de ponente en diversas universidades de la República Mexicana como la UNAM, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y la Universidad Autónoma de Tlaxcala con trabajos sobre violencia, movimientos sociales y disidencias sexuales.

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Sapatoons, comics queer desde la vivencia transmasculina

Lino Arruda es el artista detrás de Sapatoons Queerdinhos Zine, una propuesta editorial en la que a través de la narrativa gráfica, se exploran diversos aspectos de la vida y los tránsitos de una persona transmasculina en la sociedad actual.
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Conoce más de su trabajo en:
instagram: monstrans_hq
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No tengo pechos pero tengo corazón

por Nayla Mondragón Urrutia

Cuando era niñx amaba los cuentos de princesas, pero los personajes que más me fascinaron eran las brujas, pues consideraba que sin ellas el cuento no podría desarrollarse, ahora pienso que la oportunidad de encontrarte con estas mujeres sanadoras existe y te rompen por completo referentes de vida, pre conceptos y prejuicios. Que las brujas no siempre son las más maternales y sumisas, por el contrario, nos enseñan a valorar,  nos ponen pruebas que no siempre son fáciles de superar.

Pensemos ¿qué sería de Blanca Nieves si no le hubieran dado la oportunidad de renacer?, la oportunidad de transicionar para valorar sus vivencias, esto es una experiencia de reconocimiento y una prueba de amor propio muy extrema.

Yo creo que en el fondo todxs tenemos la oportunidad de desarrollar esos poderes que se activan con la energía femenina, esa instancia chamánica que tenemos todxs para poder reconocer y honrar desde lo más profundo nuestra luz y nuestra sombra, pues sin ella no podríamos conformarnos tal cual somos. Y a propósito de transiciones, esto ocurre cuando unx hace un reconocimiento a consciencia de unx mismx y nos toca reconstruirnos desde lo más herido de nuestro ser, desde esas vivencias dolorosas que nos marcan en la infancia, y considero que una transición de vida para todo individux es ese reconocimiento del niñx interior. Saber que esta lucha y esa resistencia de defender tu identidad surge porque es la manera más honesta y amorosa de subsanar toda esa privación que se vivió en la infancia, esa falta de libertad de elección, ese tiempo perdido de sentirte identificadx con lo que la sociedad relaciona como femenino y que punza en el corazón como espina en la piel.

Ahora solo queda mirarte al espejo y reconocerte no solo física si no emocional y espiritualmente abundante porque ese es el milagro de la feminidad, ese poder de creación de empatía, liberación mutua, representar un ser libre, un ser que, aunque parece tener todo en su contra, sigue con la convicción de ser feliz, tomando en cuenta que la felicidad es una decisión no una meta.

Romper con todas estas ramas torcidas que se encarnan en las lealtades familiares de las mujeres de nuestro clan, esa referencia que muchas veces tienen que ver con culpa, prohibición, injusticia y falta de amor propio. Nos toca cortarla de raíz, nosotrxs como agente de cambio tenemos en nuestra espalda generaciones de mujeres en cautiverio que piden que se corte desde lo más profundo de la tierra este agente nocivo, ese obscurantismo de validez propia. Nos toca lamer nuestras heridas y reconocerlas desde adentro y saber que sin ellas no podríamos retornar en lxs guerrerxs que somos.

No es raro que en esta búsqueda de aceptación «social» y esta herida de rechazo se persiga un ideal corporal que muchas veces hace presa al cuerpo trans apegándose falsamente a un ideal de belleza, una valoración superficial que consume y que hace que se pierda la importancia de lo que ya eres en si y no el de perseguir lo que te gustaría ser.

Por tal motivo yo hoy grito la consigna de «No tengo pechos pero tengo corazón» porque todos los días agradezco la posibilidad de estar vivx para poder aprender de mis errores y aciertos, de descubrir que los sueños sí se cumplen y están al alcance de la mano más de lo que imaginamos, que todxs tenemos la capacidad de construir un ser espiritual, un ritual o un decreto que con fé se cumplirá, que todos tenemos la capacidad de poder dialogar de frente con ese ser superior que te escucha y que acciona porque eres tú mismx. No se trata de hacerlo desde la manera más banal y egocéntrica, por el contrario, tener gratitud de las experiencias y crear redes que puedan replicar tu vibración positiva al universo.

Recuerda que el cambio es fundamental y las transiciones de mente y espíritu nunca terminan afortunadamente, pues estas son el motor que te recarga de vida la vida.

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Nayla Mondragón Urrutia (Momo Transchanga) Artista Visual transfeminista nacida en la Ciudad de México. Maestra en formación docente graduada de la licenciatura en psicología por la Universidad de Londres artivista y performer desde hace más de 8 años, su quehacer artístico está basado en temas queer y disidencia de género. Su formación teatral y dancística ha permeado su interés en las técnicas corporales aplicadas en la escena.

Queer, Transfeminismo e Identidad Mexicana son temas fundamentales y bases para su trabajo escénico integrando la interdisciplina, ciencia- arte, psicoanálisis, teatro, danza, cabaret y disidencia de género posibilitando el performance producto de la investigación y experiencia personal.

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