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smallest hits

nora castrejón & fabián ávila e 

(feat. maría hope1)

 

Cada instante para mí Una canción es un barco 

Es como asistir a un gran milagro isla 

Uh, oh, uh, oh, autos, moda y rock and roll bosque que se acerca. 

Uh, oh, uh, oh, nuestra civilización Una canción es una fogata en medio de la tundra.

Autos, moda y rock and roll | Fandango (1987) Sólo la música | Guadalupe Galván (2012) 

Diatriba contra el pop: superficial, de mal gusto, basura para ignorantes y masas ávidas de una identidad pre-fabricada –¿Y cuál no lo está?–. Cada oreja tiene gustos poperos singulares, variados, íntimos, volubles, duraderos, culposos. ¿Nos ataremos al invento de la culpa por escuchar canciones sabrosas? ¿Ni eso es posible gozar?

*

Santos patronos de la industria musical jalan para sus molinos los variados caudales sonoros de países y comunidades «subdesarrolladas» (#ThirdWorld, #TercerMundo, #WeAreTheWorld). Su hambre de novedad recorre bailes, congregaciones «desviadas» y demás celebraciones musicales: house, cumbia, banda, techno, reguetón, punk, merengue, etc. Ni el blues improvisado por quienes ellos encerraron en viles prisiones ni las trepidantes voces autodidactas del jazz quedaron libres de su cacería. La fábrica millonaria de ídolxs y hits es una industria extractivista y oportunista que se adueña de las múltiples invenciones anónimas que florecen en los cuerpos divergentes, siempre atosigados por ella y por sus pusilánimes acólitos que con tanto orgullo izan un estandarte de libertad, tolerancia y equidad. 

El pop resucita a lxs muertxs. 

Al Siglo XX lo despedimos con música grabada en formatos cada vez más inverosímiles y llenos de desquiciados ruidos al límite del silencio, diseminados por bocinas policiacas que habitan toda oficina y recoveco. Nos deleita esa música de jugosos dividendos que defiende feroz su negocio, enarbolado con repiqueteos de Derechos de Autor y Copyright en su 

1 Agradecemos a María Hope por ayudar tanto a labrar más bonito estas palabras.

cruzada imaginaria por la «originalidad». Y qué hay del apantallador Siglo XXI de premium content, con leyes cada vez más severas para quienes se atrevan a ser «plagiarixs e infractorxs» de las melodías más bellas y caras de todo el universo, mediante un código legal inventado por negociantes que siempre tienen el don para Ver la paja en el ojo ajeno/ Y no la viga en el propio. ¿Espacios de intercambio y libre distribución? Aniquilados por estxs idólatras de la censura. 

Hemos experimentado más géneros musicales que sexuales. 

Destellos del pop que abrieron la puerta a todo lo que nos obligaron a concebir como eróticamente repulsivo, y que regaron con su vendaval de divas voces al contento jardincito que creció y creció entre delicias «exóticas»: A mí me gusta andar de pelo suelto/ Me gusta todo lo que sea misterio/ Me gusta ir siempre en contra del viento/ Si dicen «Blanco» yo les digo «Negro» (Gloria Trevi –decolonial–, 1991). Aire fresco que desterró al dogma punitivo de la buena conciencia, inoculado gracias a la sana diversión familiar suministrada en dosis generosas de programas estelares que todavía hoy transmite la impoluta televisión «gratuita»: Seré/ Lo que me pidas tú/ Amor/ Lo digo muy deveras/ Haz conmigo lo que quieras/ Reina, esclava o mujer (Dulce, 1982). 

Musical flor de un día, o el one-hit-wonder en el que hallamos a quienes se desvanecieron. * 

Esxs divxs pop que reacomodaban los artículos y pronombres en las letras de las canciones para que no surgiera la sospecha del «pecado homosexual» hoy son fervientes defensorxs LGBT+ en conciertos y teletones, pero jamás en Las Mañanitas del doce de diciembre frente a los violadores ensotanados que jacarandosos pasan de La Guadalupana al Ven, devórame otra vez

No hay cuerpo que alcance a escuchar todas las canciones que germinan en el planeta, pero presumimos «nuestro» enorme archivo en la app que forzosamente se actualiza, siempre y cuando hagamos un pago puntual no sujeto a regateo: uso y abuso algorítmico de ganancias exponenciales. ¿Recuerdas esas películas pop con computadoras que dejan de obedecer y devastan todo? Quizá también los algoritmos distribuirán memes en códigos ilegibles que nos inunden de alegría, o nos contarán sus historias con sonidos e interacciones sensoriales

jamás imaginadas, aunque solo tengan a su alcance nuestro software que se pasma y que eleva su precio con cada actualización redundante y obsoleta. 

La Novena de Beethoven (1824): extended mix que prohíben bailar lxs puritanxs de siempre. * 

¿Cómo comenzó nuestra «adicción» al pop? ¿En las fiestas que cerraban las calles sin permiso con la música a todo volumen, aunque hubiera quejas vecinales y rondines policiacos? ¿Quizá durante los ensayos maratónicos para memorizar las coreografías de nuestrxs ídolxs? ¿Recordamos el refugio que nos ofreció aquel hit del TVyNovelas contra la intransigente rutina laboral, o durante las interminables travesías citadinas? ¡Ah, el glorioso placer liberador al escuchar esa famosa canción que a todo volumen evapora nuestra voz en la regadera! 

El acelerado desarrollo del audio digital se dirige ansioso hacia sonidos prístinos de una «calidad más alta», una que borre quirúrgicamente cualquier mínimo ruido anómalo que se oponga a las calculadas melodías de «Nuestro Progreso»: fantasía perversa que siempre está aquí a la vuelta y a la que vamos Pasito a pasito/ Suave suavecito (Luis Fonsi & Daddy Yankee, 2017). Ilusión en la que jamás viviremos, pero que con sutil publicidad nos matará de envidia. 

¿Qué aventuras de niñez y juventud guardas en tus playlists? Las melodías más divertidas son las primeras que nos prohíben cantar quienes ayer se desbordaban en after-parties y hoy claman «¡Viva la familia!». Hay otrxs que ya hasta perrean al ritmo de alguna congregación eclesiástica o evangélica de «caderas sueltas» que Así/ Sin tantita pena (Alejandro Fernández, 2001), cobra más cara la misa que no se empalme con el gran final de la telenovela con mayor rating en la historia. 

¿Cuántos greatest hits de países «en vías de desarrollo» cantamos hasta el éxtasis? * 

Desconocemos la dosis letal del pop y de sus sonidos para pegar y ser el hitazo: golpecitos «adictivos» que dejen huella gracias a una repetición incontrolable. Ráfagas que nunca nos sacian y de las que exigimos novedad tras novedad, cuesten lo que cuesten. *

¿Te vienen a la memoria ídolxs que promuevan las producciones musicales de nosotrxs sus fans o que al menos nos etiqueten en sus redes sociales? Ah, pero durante el concierto dicen que somos nosotrxs, siempre el mejor y más cálido público, a quienes aman más que a nada en el mundo. No tanto como sus mánagers y productores de moral intachable lxs aman a ellxs, exprimiéndolxs en apariciones interminables hasta que de estas naranjas agridulces sólo quede un triste bagazo de fama, abusos y llana explotación: My loneliness/ Is killing me (Britney Spears, 1999). 

¿El pop dicta ánimos? Después de la crisis de 1929, el hit número uno «internacional» fue Happy Days Are Here Again de Ben Selvin & The Crooners. Mientras Cuba recibía con candela al viajero Juan Pablo II en el año 1998, Celia Cruz cantaba: Ay, no hay que llorar/ Que la vida es un carnaval/ Y es más bello vivir soñando. En 2022, entre millones de contagios diarios por COVID-19, los siempre fieles organismos benefactores anuncian que ya superamos la pandemia como eco al fustigante deseo corporativo, mientras el hit número uno en México es para el XT4S1S «anti-patriarcal» de Danna Paola: Vibra deliciosa/ Pasando la nota/ De boca en boca. Y en Provenza, con ternura «mundial» Karol G nos canta: ¿Qué malo puede pasar?/ ¿Que nos vaya mal?/ Estoy afuera, sal/ Tenemos cosas pendiente’ por repasar/ Tú ere’ un polvito difícil de reemplazar. No hay suspicacias, sólo curiosas coincidencias. 

¿Cómo olvidar el hambre que reprimimos con tal de parecernos a esos cuerpos inalcanzables que nos muestran con todo detalle en revistas, series, películas y contenidos trendy? ¿Recuerdas la tortura de aquellas ortodoncias y ortopedias obligatorias con tal de no padecer el escarnio social que implica una dentadura o una pierna chueca? ¿Con qué otros correctivos «saludables» nos endeudamos, pero eso sí, imaginando lo sexys que nos vamos a sentir con abdomen plano y piel espléndida? ¿Qué inhóspito rincón de nuestro deseo obliga a las divas a enrrubiar, rejuvenecer, «maternar» y enflacar eternamente? ¿Por qué los cuerpos que nos condena a idolatrar el pop nos parecen más deseables que los nuestros? 

La hiper-realidad tecnológica del naciente Siglo XXI no programará ninguna Inteligencia Artificial impresionante para reducir la miseria globalizada, pero lo dará todo con tal de reprenderte el streaming HD en las redes sociales «libres y gratuitas». 

*

¿Por qué Los Compositores de la música «nueva» se emperran tanto cuando escuchan en el pop aquellos sonidos que les hubiera fascinado inventar? ¿Y en tal consciencia innovadora, y antes de que las olas feministas más rancias los alcanzaran, qué sabíamos sobre las «maestras» de la música «contemporánea» o las «madres» de la producción musical? Tanto como la heterogeneidad de Los 40 Principales. 

Lo mucho que nos ha ayudado el pop para no matarnos, gracias a esa canción que nos sedujo con bailes excitantes o con minuciosos montajes musicales que nos ponen la piel chinita. Usamos prendas y objetos similares a los de nuestrxs divxs para sentir protección, y nos preguntamos qué harían o sentirían ellxs si pasaran por todo esto que vivimos. Aquel cobijo del pop durante los encuentros amargos y los dulces, amplificados por bocinas cuya calidad es lo de menos, siempre y cuando se entienda la letra, un breve consuelo que nos abstrae de la tediosa brutalidad presente. 

¿Conducir las melodías de lxs simples mortales hacia el salón de la fama de los «democráticos» Grammy? Tal vez eso no suceda, o quién sabe, en alguna vuelta de tuerca de nuestro relato común quizá otras canciones arropen los momentos significativos de nuestro andar por el mundo, con la misma o aun mayor intensidad que las imposiciones de la industria: la revancha de los smallest hits

Para cantar a cappella la tonada de aquel Pueblito que llevo/ Muy dentro del corazón (Rigo Tovar y Conjunto Costa Azul, 1972), me despojo de aquella viscosa vergüenza de todo lo que hicieron «por mi bien». 

Al artista aclamado «mundialmente» por la crítica musical especializada, y que coloca ocho hits en el Top Ten de un álbum que lxs fans todavía ni escuchan, lo venden también como el cantante más arriesgado y políticamente disruptivo de todos los tiempos; hasta le organizan seminarios no gratuitos que remezclen un Cachún-Cachún-Ra-Ra (Goya, 1940) con Neverita (Bad Bunny, 2022). Aquellas canciones suenan durante meses en los que nuestro artista incluso delira ser queer, aunque más bien refuerce el No te metas con mi cu-cú (Sonora Dinamita, 1988), tan claro en sus letras y videos siempre higienizados de cualquier referencia a vergas perreando con vergas. 

*

En 1983, a la par de las paranoicas Star Wars de Ronald Reagan, Divine cantaba Shake It Up! –menear con prisa todo, o provocar cambios radicales en la organización de un sistema–. Al parecer, no se llega a la cúpula del Billboard Hot 100 si en tu videoclip derribas los pilares de utilería de nuestra alucinación civilizatoria. 

Karaoke: orquesta vacía montada por todxs, y en la que lxs tímidxs son más conmovedorxs y virtuosxs que la estrella pop a la que imitan. Actuaciones estremecedoras que acompañamos a coro y lágrima en aquellas canciones que aligeran nuestra autocensura, y por las que sobregiramos la tarjeta de crédito con tal de obtener un ticket para un concierto de playback y pantallas. Volvamos al karaoke aderezado con exclamaciones de venganza o pirotecnias de amor y engaño, mientras que un montón de cuerpos que apenas se conocen, sobre un mismo micrófono gritan pandemias invencibles. 

Lxs vagabundxs invocan al Sol, la Luna y las Estrellas con un extático recital pop cada madrugada impredecible, aunque no lxs escuchemos ni regalemos un sincero aplauso. * 

Hasta el más hombre se diluye con llanto y baile entre estrobos multicolor y coros llenos de azúcar amargo (Fey, 1996): Quien esté libre de pop, que arroje la primera piedra.

Parpadea, dame esperanza, Y en esta historia 

centellea luciérnaga, lampíride No existe el tiempo 

que este laberinto que me he empecinado por andar, Porque en tus brazos reinventé el universo requiere de tu brillo

Al fin entiendo 

continuar, continuar. Que el pasado y el futuro sólo existe hoy.

Sin orden de salida | Muzy Eguiza (2022) Tus ojos | Belanova (2003)


Referencias 

[compartimos materiales que nos ayudaron a generar estas ideas; 

puedas revisarlas y crear las tuyas] 

Textos 

Anzaldúa, Gloria. «La prieta». 1989, Traducido y editado por Ana Castillo y Norma Alarcón, Debate Feminista, vol. 24, 2001. doi.org/https://doi.org/10.22201/cieg.2594066xe.2001.24.662. Acceso: Enero 8, 2023. Artaud, Antonin. Páginas escogidas. Traducido por Sara Irwin y Mirta Rosenberg, NEED, 1997. Attali, Jacques. Ruidos. Ensayo sobre la economía política de la música. 1977, Traducido por Ana María

Palos, Siglo XXI Editores, 2011. 

Byrne, David. Cómo funciona la música. Traducido por Marc Viaplana, 2012, Sexto Piso, 2014. Cage, John. Del lunes en un año. Traducido por Isabel Fraire, 1969, Alias, 2018. 

Castrejón, Nora y Ávila Elizalde, Fabián. «¿Un arte sonoro menor? Dosis de escucha (2018) y El aula de los ruidos (2019)». Border-Listening/ Escucha-Liminal, vol. 2, 2021. 

https://www.contingentsounds.com/border-listening-escucha-liminal-vol-1-2020/border-listening-escucha -liminal-vol-2/un-arte-sonoro-menor-dosis-de-escucha-2018-y-el-aula-de-los-ruidos-2019/. Acceso: Enero 9, 2023. 

DeLaurenti, Christopher. «Una historia secreta de la fonografía». Traducido por Neural Xólotl, 2008-12, Laboratorio de Música Libre, 2016. 

laboratoriodemusicalibre.wordpress.com/2016/09/10/una-historia-secreta-de-la-fonograf ia-20082012-por-christopher-delaurenti/. Acceso: Enero 8, 2023. 

Deleuze, Gilles y Guattari, Félix. Mil Mesetas. Capitalismo y esquizofrenia. Traducido por José Vázquez Pérez y Umbelina Larraceleta, 1980, Pre-Textos, 2015. 

Deleuze, Gilles y Guattari, Félix. Kafka. Por una literatura menor. Traducido por Jorge Aguilar Mora, 1975, Era, 2008. 

Deligny, Fernand. Lo arácnido y otros textos. Traducido por Sebastián Puente, 1981, Cactus, 2015. Deligny, Fernand. Semilla de crápula. Consejos para los educadores que quieran cultivarla. Traducido por Sebastián Puente, 1945, Cactus, 2017. 

Domínguez Ruiz, Ana Lidia M. «El oído: un sentido, múltiples escuchas. Presentación del dosier Modos de escucha». El oído pensante, vol. 7, no. 2, 2019, 

revistascientificas.filo.uba.ar/index.php/oidopensante/article/view/7562. 

Acceso: Enero 9, 2023. 

Eguiza, Muzy. Sin orden de salida. Estudio Marsala, 2022. 

Foucault, Michel. «Historia de la sexualidad I. La voluntad de saber». Traducido por Ulises Guiñazú, 1976, Instituto Coahuilense de las Mujeres, 2020, 

www.icmujeres.gob.mx/wp-content/uploads/2020/05/681-4.pdf. Acceso: Enero 9, 2023. Foucault, Michel. Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión. Traducido por Aurelio Garzón del Camino, 2a. ed., 1975, Siglo XXI Editores, 2019. 

Galván, Guadalupe. Sólo la música. Proyecto Literal, 2012. 

Grant, Sydney. «The Black History of House Music». EDM Identity, 2020

edmidentity.com/2020/06/19/black-history-of-house-music/. Acceso: Enero 9, 2023. 

Guasch, Òscar. (2000). La crisis de la heterosexualidad. Libro digital, 2a. ed., 2000, Laertes, 2007. kolectivoporoto.cl/wp-content/uploads/2015/10/Guash-Oscar-La-crisis-de-la-hetero-sexualidad.pdf. Acceso: Enero 9, 2023. 

Hocquenghem, Guy. El deseo homosexual con Terror anal de B. Preciado. Traducido por Geoffroy Huard de la Marre. 1972, Melusina, 2009. 

Laks, Simon. Música en Auschwitz. Traducido por Enrique G de la G. 1948, 2a. ed., Herder, 2018. Larson Guerra, Samuel. Pensar el sonido. Una introducción a la teoría y práctica del lenguaje sonoro

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Le Guin, Ursula K. «La Teoría de la Alforja de la ficción (The Carrier Bag Theory of Fiction)». Traducido por Nora Castrejón, Fabián Ávila Elizalde y DeepL. 1986, Armstrong Liberado, 2023, 

armstrongliberado.wordpress.com/2023/01/10/la-teoria-de-la-alforja-de-la-ficcion-the-carrier-bag-theory of-fiction/, Acceso: Enero 11, 2023. 

Lemebel, Pedro. Loco afán. Crónicas de sidario. 1996, Seix Barral/ Planeta, 2021. 

Lorde, Audre. Las herramientas del amo nunca desmontarán la casa del amo. Traducido por María Corniero y revisado por Alba V. Lasheras y Miren Elordui Cadiz, 1979, Senripensares Fem, 2016. sentipensaresfem.wordpress.com/2016/12/03/haal/. Acceso: Enero 9, 2023. 

Monsiváis, Carlos. «De las variedades de la experiencia homoerótica». Debate Feminista, vol. 35, 2007. debatefeminista.cieg.unam.mx/df_ojs/index.php/debate_feminista/article/view/1332/1174. Acceso: Enero 9, 2023. 

Monsiváis, Carlos. Que se abra esa puerta. Crónicas y ensayos sobre la diversidad sexual. 2010, Fondo de Cultura Económica, 2020. 

Oliveros, Pauline. «Quantum Listening». 1999, Amazon Aws. 

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Pessoa, Fernando. Galaxia de un hombre solo. Verso, prosa y miscelánea. Traducido por Rafael Toriz, Universidad Veracruzana, 2019. 

«Pop Music». Wikipedia, 2023. en.wikipedia.org/wiki/Pop_music. Acceso: Enero 9, 2023. «Popular Music». Britannica, 2023. www.britannica.com/art/popular-music. Acceso: Enero 8, 2023. Quignard, Pascal. El odio a la música. Traducido por Margarita Martínez, 1996, El cuenco de plata, 2012. Rivera Escamilla, Guillermo y Ávila Elizalde, Fabián. «Rituales sonoros y libre improvisación alrededor del 

ligue-sexual-ocasional [cruising]: ‘Del fino arte de la escucha y la atención a los silencios’». Brújula: Revista interdisciplinaria sobre estudios latinoamericanos, vol. XIV, 2022. 

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«Shake it up!». Free Dictionary, 2023. idioms.thefreedictionary.com/Shake+it+up!. Acceso: Enero 10, 2023. Silvestri, Leonor. Primavera con Monique Wittig. El devenir lesbiano con el dildo en la mano de Spinoza transfeminista. Queen Ludd, 2021. 

Small, Christopher. «El Musicar: Un ritual en el Espacio Social». Trans. Revista transcultural de música, vol. 4, 1999. www.sibetrans.com/trans/article/252/el-musicar-un-ritual-en-el-espacio-social. Acceso: Enero 9, 2023. 

Spinoza, Baruch. Ética demostrada según el orden geométrico/ Tratado Teológico-Político. Traducido por Manuel Machado/ Julián de Vargas & Antonio Zozaya, 1677, Editorial Porrúa, 2022. 

Sterne, Jonathan. The Audible Past. Cultural Origins of Sound Reproduction. Duke University Press, 2003. Szymborska, Wislawa. Y hasta aquí. Traducido por Abel Murcia y Gerardo Beltrán, Versus/Posdata, 2012. Tiqqun. Primeros materiales para una teoría de la jovencita. 2013. 

https://tiqqunim.blogspot.com/2013/11/jovencita.html. Acceso: Enero 18, 2023.

Toole, Floyd E. Sound Reproduction. Loudspeakers and Rooms. Focal Press, 2008. Valle-Inclán, Ramón del. La lámpara maravillosa. Ejercicios espirituales. 1922, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2017: www.cervantesvirtual.com/obra/la-lampara-maravillosa-ejercicios-espirituales-876520/ 

Videos 

Donna Haraway: Cuentos para la supervivencia terrenal. Dirigida por Fabrizio Terranova, Icarus Films, 2016. Feldman, Sarah. «Wendy Carlos | Women In Electronic Music». YouTube, subido por Sounds Good, Enero 20 de 2021, youtu.be/wIq_WR8cl1E 

Hija de Perra. «Ofensivo margen sexual en una raza sospechosa». Vimeo, subido por Edwin Oryace, Diciembre 2 de 2010, vimeo.com/17407674 

Lemebel, Pedro. «Crónicas de Pedro Lemebel en Radio Tierra». YouTube, subido por Radio Tierra, Febrero de 2016, youtube.com/playlist?list=PLcD49_bohn_5gNVK7k_vLEPQliXRMlVRQ 

Maillard, Chantal. «Medea y Kali. Para una deconstrucción de los mitos patriarcales». YouTube, subido por Cátedra Alfonso Reyes, Octubre de 2022, www.youtube.com/live/oYpa9jfJIac?feature=share Neely, Adam. «The Girl From Ipanema is a far weirder song than you thought». YouTube, subido por Adam Neely, Julio 15 de 2020. youtu.be/OFWCbGzxofU 

Preciado, Paul B. «¿La muerte de la clínica?». YouTube, subido por Euskadi, Abril 7 de 2013, youtu.be/4aRrZZbFmBs 

Salas, Becka. «Queerbaiting: El peor enemigo de la representación LGBT». YouTube, subido por Becka Salas, Marzo 15 de 2020, youtu.be/plP2C8KKEx8 

Silvestri, Leonor. «Clases por Zoom». YouTube, subido por Haciendo Amigues con Leonor, 2020, youtube.com/playlist?list=PLw4Z_i7KK58NNbN5l5B9neVyOH9PvTq_f 

Canciones 

Alejandro Fernández. «Sin tantita pena». Escrita por Fernando Riba y Kiko Campos, Producida por Kiko Campos, Pedro Ramírez y Alejandro Fernández, Orígenes, Sony Music, 2001. 

Bad Bunny. «Neverita». Escrita por Benito Ramírez, Producida por Tainy, La Paciencia y Cheo Legendary, Un verano sin ti, Rimas Entertainment, 2022. 

Beethoven, Ludwig van. «Sinfonía No. 9 en Re menor, op. 125, Coral». Viena, 1824. Belanova. «Tus ojos». Escrita y producida por Denisse Guerrero, Edgar Huerta, Ricardo Arreola y Alex MIDI Ortega, Cocktail, Universal Music México, 2003. 

Ben Selvin & The Crooners. «Happy Days Are Here Again». Escrita por Milton Ager y Jack Yellen, Columbia Records, 1929. 

Britney Spears. «Baby One More Time». Escrita y producida por Max Martin y Rami, …Baby One More Time, Jive, 1999. 

Celia Cruz. «La vida es un carnaval». Escrita por Víctor Daniel, Producida por Isidro Infante, Mi vida es cantar, RMM Records & Video, 1998. 

Danna Paola. «XT4S1S». Escrita y producida por Danna Paola y Alex Hoyer, Universal Music, 2022.

Divine. «Shake It Up!». Escrita y producida por Bobby Orlando, Break Records, 1983. Dulce. «Déjame volver contigo». Escrita y producida por Rafael Pérez Botija, Heridas, Melody Internacional, 1982. 

Fandango. «Autos, moda y rock and roll». Escrita y producida por José Ramón Flórez, Loris Ceroni y Miguel Blasco, Autos moda y rock and roll, EMI, 1987. 

Fey. «Azúcar amargo». Escrita por Mario Ablanedo y David Boradoni, Producida por José Ramón Flórez, Tierna la noche, Sony Music, 1996. 

Gloria Trevi. «Pelo suelto». Escrita por Mary Morín, Producida por Sergio Andrade, Tu ángel de la guarda, BMG Ariola/ Sony Music/ RCA Records, 1991. 

«Goya». Escrita por José Luis Rodríguez Palillo, México, 1940. 

Karol G. «Provenza». Escrita por Carolina Giraldo, Daniel Echavarria y Kevin Cruz, Producida por Ovy On The Drums, Universal Music Latin Entertainment, 2022. 

«La Guadalupana». Escrita por Manuel Esperón y Ernesto Cortázar, México. 

Lalo Rodríguez. «Ven, devórame otra vez». Escrita por Palmer Hernández, Un nuevo despertar, Rodven Records, 1988. 

«Las Mañanitas». Escrita por Manuel M. Ponce, México. 

Luis Fonsi & Daddy Yankee. «Despacito». Escrita por Erika Ender, Luis Fonsi y Daddy Yankee, Producida por Mauricio Rengifo y Andrés Torres, Universal Music Latin Entertainment, 2017. 

Rigo Tovar y Conjunto Costa Azul. «Matamoros Querido». Escrita por Rigo Tovar, Matamoros Querido, Melody, 1972. 

Sonora Dinamita. «Mi Cu-Cú». Escrita por Rockin’ Sidney, Mi cucú, Discos Fuentes, 1988.

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De grande quiero ser delgada

Martha Elí Calatayud García

Escribí a los 7 años en mi primer diario

una libreta de espiral que compré

porque la maestra nos encargó completar la frase:

De grande quiero ser… 

El mismo día que en Ciencias Naturales

descubrimos el peso del agua

y antes de dormir puse sobre la cama unas galletas de mar

que recogí de la playa 

Me acosté sobre ellas 

quedito les dije que me chuparan el agua, toda 

Al despertar ellas estarían vivas y yo

sería 60% menos gorda 

 

Quiero ser delgada a las velas del pastel

Quiero ser delgada a las monedas en la fuente

Quiero ser delgada a las pestañas entre los pulgares

Quiero ser delgada a los tréboles

Quiero ser delgada a los dientes de león

 

Lo que se desea después de los 30

yo lo deseaba con fuerza a los 7

cuando el día después de dormir sobre galletas de mar

llegué al salón tarde 

llorando y sobre la piel aún la arenilla 

de los blancos fósiles rotos por mi peso

 

Cuando la maestra me preguntó 

qué quería ser de grande

todos rieron

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Martha Elí Calatayud García nació el 29 de julio de 2002 en Córdoba, Veracruz. Actualmente es estudiante de la licenciatura en Escritura Creativa y Literatura en la Universidad del Claustro de Sor Juana, donde participa como editora de la revista universitaria Celdas Literarias. Su cuento «Y si tú te vas» fue publicado en la antología «Viva la risa» emitida por el Consejo Editorial Cordobés. Además de su interés por las letras, ha participado como asistente de producción en diversas obras de teatro.

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«TodXs somos VIH+» por IN-SID(I)OSAS

 

Diamanda Galas tatuó en los nudillos de su puño izquierdo la frase: «We are all HIV+» (Todxs somos VIH+), en 1986; luego de la muerte de su hermano a causa del virus1. Esta acción de asumir el virus y de intentar hacerlo colectivo, me resulta realmente potente. 

Me expreso desde mi carnalidad sodomita cis-género, kuir y virulenta. Fornicamos entre maricas cis-género a pelo; nos sumergimos en múltiples prácticas sexuales penetrativas (transgresoras y peligrosas). Sin embargo, la hipocresía y el punitivismo hacia otras de nuestra especie, suelen estar bajo la máscara de muchxs. El camino que va desde mi diagnóstico hasta mi devenir virus, ha venido acompañado de la violencia que se ejerce desde el sistema farmacopornográfico, que deja morir a lxs más marginadxs parias sexuales. 

La llegada del PrEp y su higienización de lxs cuerpxs con fines de productividad capitalista ha sido crucial2. Se sigue perpetuando la idea de los “cuerpos enfermos y los no enfermos”. Sin embargo, no se cuestiona esa codependencia asimilada y agradecida a dicho sistema. También quiero hacer un énfasis en esa violencia dentro de nuestras colectividades, que va desde señalar a lx seropositivx, la divulgación de un diagnóstico, el rechazo, la estigmatización, etc. 

Por eso, si todxs fuimos responsables de manchar el monumento o quemar el edificio gubernamental; TODXS SOMOS VIH+. Debemos colectivizar y poner en común  el diagnóstico y DEVENIR VIRUS, por lo menos de manera metafórica. Esto para confundir al cis-tema, para aterrorizarle y para acuerpar a nuestrxs compañerxs infecciosas, sin importar cual sea el virus.


Referencias

1 http://diamandagalas.com/writings/prayers-for-the-infidel/

2 https://paroledequeer.blogspot.com/2015/06/condones-quimicos-paul-b-preciado.html

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IN-SID(I)OSAS

Colectiva emergente de Marikas virulentas de Abya Yala.

Instagram: @INSIDIOSASS

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El deseo es contagiosa

imagen x YoSoyMaret
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Diego Safa Valenzuela

Se hacían doce horas en coche hacia Torreón desde el Distrito Federal. Todas las navidades viajábamos en una Tsubame azul, la minivan de Nissan que se basaba en el Tsuru. Durante este largo trayecto era fácil enfrascarse en discusiones para decidir qué música poner. Lo bueno es que había suficiente tiempo para dividirlo. De vez en vez sonaban Los Tigres del Norte, no recuerdo si lo escogía mi papá o mi tío. Para mí, los tigres son ese desierto. 

Por eso mismo, antes de cantar en el karaoke de Travesura1, le dediqué «La Jaula de oro» a Torreón o más bien, a ese desierto. Creo que sucede algo mágico en los cantabares. En especial con el de Travesura, no sólo porque una marisquería se transforma en un karaoke, sino porque se construye un espacio de respeto y confianza mutua entre las personas que en su mayoría podrían parecer desconocidas entre sí. Cantar es permitido, por más feo que suene. Después de la euforia y los aplausos regresé a sentarme con mis amigas. De camino a la estación de Metrobús nos preguntábamos: ¿Cómo era posible que por esos minutos nos habíamos despejado de toda esa basura de autoflagelo que diariamente nos impide realizar nuestros deseos? ¿Cómo se produce esta transformación subjetiva?. Quiero aclarar que esta sensación no se acota a Travesura, sino que podemos sumar a los espacios, fiestas, eventos, antros que alojan la diversidad de las disidencias sexuales; claro con distintas intensidades.

Buscando dar posibles respuestas, podemos partir estipulando que la confianza es un afecto que se construye colectivamente, pero también se transmite; igual que la angustia. Se contagia. 

Ahora bien, ¿cómo se propaga? Para contestar, propongo deambular por algunas ideas freudianas sobre contagio histérico, para descolocar el contagio de una perspectiva biologicista. Empezaré por un fragmento del caso “Dora”, “una de las histéricas más repulsivas que jamás conoció”, en palabras de Felix Deustch. En un pasaje del historial, Dora le cuenta a Freud que identificaba cómo su prima se enfermaba “para obtener algo”, es decir, esta simuladora usaba dolores estomacales como una estrategia para arreglárselas en el amor. 

Dora tomó esta treta como una maqueta, pero con ciertas modificaciones; ella se quedaba afónica cuando su enamorado partía y recuperaba su voz cuando regresaba. Entre las dos mujeres, se había construido un lazo tejido desde un modo específico de sufrir mediante una suerte de transmisión implícita de saberes.

La infección parece ser punto de confluencia afectiva entre varias personas. No es que se imite el sufrimiento, sino que se trata de una apropiación. Se apropia de una posición subjetiva. Para precisar lo propio de este posicionamiento, recordamos el “descontento con la condición de mujer” que caracterizaba a Elizabeth Von R.2, una paciente que Freud describía con mirada retadora. La joven histérica se rehusaba a casarse, en vez de esto, deseaba estudiar e iniciar una formación musical. Este descontento podría pensarse como una posición crítica a la determinación que encauzaba su femineidad a la que dictaban otros. Resuena una de las tesis freudianas sobre la sexualidad; los síntomas son la vida sexual de los neuróticos3. Es decir, los síntomas son expresiones de una sexualidad que ha sido reprimida para someter las prácticas eróticas bajo estándares morales que se erigen como la normalidad.

Las histéricas son buenas para producir síntomas.

Desde este punto de vista, el síntoma como un saber que erotiza lo prohibido, teje una comunidad sexual cuando se contagia.

Algo así sentí al cantar Los Tigres del Norte. Pero la diferencia es que lo que compartía no era el modo de sufrir. Quizá lo que sentía era más cercano a otra dimensión del síntoma; el deseo. 

Es conocido que Lacan, poco después del movimiento de 1968 4 parisino insistía en definir la histeria como un trabajo imposible, es decir; la labor de hacer desear. Producir el deseo. Quizá uno de los intentos de Lacan era ampliar la noción deseo y no restringirla a una flecha entre dos elementos, o a una disputa por el reconocimiento entre una persona que intenta gobernar y otra que se esfuerza por develar las faltas de aquel que se coloca déspotamente como amo. Sino como una comunidad. Una comunidad de deseo. 

Lo que se propagará no sólo es el sufrimiento, sino también el deseo. Quizá como describe Rodrigo Parrini en el trabajo etnográfico que hace sobre un grupo en Tenosique de personas gays 5. El deseo homosexual pensado como un virus que se propaga transformando la sexualidad de las personas que ha infectado. Pienso que la transformación del sujeto puede no sólo acontecer al asumir el riesgo de señalar un trato despótico al develar su verdad; sino también al ser franco con el deseo propio frente a otros. 

Esta franqueza es propia de un karaoke, desde el hecho de escribir el nombre de la canción que has escogido para cantar; hasta subirte al escenario y presentarte frente una audiencia de personas desconocidas que cantan contigo. Esa experiencia implicó para mí, transformar el soundtrack de un viaje tedioso de doce horas, a un mensaje de cariño a una ciudad donde pasaba todas las navidades. Escuchar desde otro lugar esa música que era tan familiar y tan ajena a la vez. Acercarme a sus letras, sus narraciones, su contexto; para cambiar su sentido, hacerlo mío y hacer que ellas me hagan suyo. 

Mi experiencia no se termina ahí. Encontré mayor fuerza con la respuesta de la audiencia, es decir, no espectaban silenciosamente con distancia y ajenidad. Mi canto resonó en el canto de otros. Algo se había contagiado. No podía decir mi reapropiación de la música de la carretera hacia Torreón, pero tampoco estaba lejos de ello.

Quizá la participación del acto de franqueza con respecto al deseo propio, no sólo se base en constatar. Atestiguar conlleva apropiarse del deseo, hacerlo resonar. Infectarse. Cantar con quien está en el escenario. Esta vez, la voz de Eco quiebra los muros que edifican a Narciso. Un momento en donde se produce la más profunda y verdadera transformación subjetiva. 

Creo que no es necesario coger para sentirse en una comunidad sexual.

 

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Pies de página

1 Quiero agradecer especialmente a La Maga y a Diana J. Torres por hacer que este espacio sea posible. Después de tantos embates, es de reconocer que sigan brillando.

2 Freud, S., y Breuer , J. (1893-95). Estudios sobre la histeria. En obras completas. Buenos Aires, Argentina: Amorrortu.

Freud, S. (1905). Tres ensayos de teoría sexual. En obras completas. Buenos Aires: Amorrortu

 Lacan, J. (1969-70). El Seminario 17: El reverso del psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós, 2004.

5 La exigencia es semejante a otra que analizamos previamente: si los gays pueden circular libremente y sin máscaras, si han salido de sus escondites, entonces no hay razón para que nadie se oculte. Su deseo tampoco se propagará, asunto que preocupa a todos estos informantes, porque estarán circunscritos. La operación que se les exige con respecto a su deseo, también se les pide con el sida: contengalo, eviten su propagación”. 

6 Mando un fuerte abrazo a toda la raza de Torreon.

Parrini, R. (2018) Deseografías. Una antropología del deseo. Ciudad de México: Universidad Autónoma Metropolitana y Universidad Nacional Autónoma de México, p. 66. 

 

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Diego Safa Valenzuela. (México, 1988). 

Empezó sus estudios en la Universidad Autónoma Metropolitana, Xochimilco. Al salir de la carrera de psicología trabajó en Elige, Red de jóvenes por los Derechos Sexuales y Reproductivos, en el área de educación feminista. En búsqueda de una experiencia clínica, se fue a Argentina a estudiar la maestría en Psicoanálisis de la Universidad de Buenos Aires. A la par del posgrado, tuvo la fortuna de colaborar con Ágora, una asociación dedicada a la atención de pacientes por medio del acompañamiento terapéutico. A su regreso, con el objetivo de trabajar en un espacio del sistema de salud público mexicano, encontró la posibilidad de ser terapeuta por más de un año en un centro de reclusión para adolescentes en conflicto con la ley. Por las dificultades de esa labor, fue necesario tener espacio de reflexión y de contención, el cual lo fue en la maestría sobre Violencia y Subjetividad por parte el Colegio de Saberes. Actualmente, se dedica a la práctica del psicoanálisis desde su ejercicio clínico y en su transmisión; es profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Xochimilco y de Dimensión Psicoanalítica.

 

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