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Editorial #10 Anormales

 

 

por Alex Xavier Aceves Bernal
por Alex Xavier Aceves Bernal

 

¿Qué es la normalidad y quién puede habitarla? ¿Quién puede decirse a sí mismo, “yo soy normal, yo soy la norma? ¿Quién puede asegurarlo y sostenerlo? Nadie, ninguna persona. La normalidad es inhabitable. Una tensión constante en algo que debes ser, pero nunca llegas a serlo o nunca terminas de ser. Como la hombría, sea lo que sea que eso signifique, no puedes llorar, no muestres tus sentimientos, tienes que ser fuerte, siempre con el riesgo de que si no lo haces, no eres hombre o no lo suficiente. Nunca se puede ser, siempre estamos en una constante lucha, entre el ser, el deber ser y el no ser.  Un paradigma, un espejismo, es ese oasis que crees estar viendo mientras con sigilo, con la boca seca, con el cuerpo pesado, vas dejando pasos en el desierto, vas recorriéndolo; sigues caminando, la sed es insoportable, deseas, desesperadamente deseas beber esa agua, por fin, te acercas, descubres que es un engaño, una mentira, es pura arena.

La norma, como su nombre lo indica, es la regla, la regla es el patrón, no son las excepciones sino las constantes. Nos pensamos normales. Aseguramos que poseemos la normalidad, que somos hombres y mujeres, que somos heterosexuales, homosexuales, bisexuales, pansexuales. Estas categorías construyen modos de actuar, modos de pensar, de desear, reglas, hacen normalidad. Vivimos en ficciones normalizantes denominadas género, nacionalidad, identidad, amor, etc.

Entonces si nadie es normal, todxs somos anormales. Todxs somos diferentes, diversos, raros, intangibles, líquidos, los patrones nunca se ajustará a nosotrxs. Sí y no, la anormalidad no es diversidad, categoría fagocitada por el liberalismo. La anormalidad, no es la diferencia, sino aquello que incomoda a la regla. No sólo que la incomoda, también que la cuestiona. Es aquello que quiebra la ficción, la pastilla roja para salir de la matrix.

En este número de Hysteria! nos complace de haber recibido tantas colaboraciones tan diferentes unas de otras. Con temas tan desemejantes desde la disidencia sexual, hasta los cuerpos fuera de la norma, desde textos anormales que rompen con las lógicas del idioma mezclando inglés con español hasta poesía. También cuestionamientos sobre las ficciones visuales, la normalidad de las imágenes, ilustraciones que producen otras imágenes, otros cuerpos fuera del ideal.

Sigamos produciendo anormalidad, rompamos las ficciones, desobedazcamos, ya que en la norma no es posible la vida, solo la sobrevivencia.

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 Editor invitado: Tadeo Cervantes Unicornio marginal, princesa caramelo, pasivista no de a pie de a culo, 21 veces primavera. La vorágine, la imposibilidad de ser Tadeo Cervantes. Normal por imposición, más anormal por convicción.

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**Agradecemos al Seminario de Contravisualidades Latinoamericanas- PUEG, UNAM-  por su valiosa y entusiasta participación.

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Editorial #9 ¡Carnitas!

Portada por Almendra Castillo a.k.a. Rurru Mipanochia
Portada por Almendra Castillo a.k.a. Rurru Mipanochia

¿Por qué hacer un número de Hysteria centrado en los cuerpos gordos?

Porque no basta con destruir el género si no dinamitamos también las normas corporales, junto con todos los discursos y los dispositivos que nos controlan y que construyen nuestros cuerpos como espacios de exclusión y de vergüenza, que pretenden robarnos del placer y la alegría.

    El discurso gordofóbico está bien enraizado en nuestra sociedad por contubernio de los mass media, la industria de la dieta y el discurso de salud, que han contribuido a la patologización y la exclusión social de las personas gordas.

    Es por esto que nos propusimos hablar del cuerpo gordo como un espacio de placer, de deseo y de resistencia política, desde el cual es necesario articular espacios de representación, comunidad y respeto, todo esto desde una mirada feminista, porque pensamos que es un posicionamiento de feminismo revolucionario el amar nuestros cuerpos y exigir un alto a las representaciones nocivas que se ciernen sobre ellos.

    En este número usted, querido público, encontrará referentes teóricos y artísticos que abordan el cuerpo gordo desde la lucha contra el estigma, los procesos personales y colectivos de descolonización de nuestros cuerpos de carnes abundantes.

    Nos cagamos en los estereotipos y asociaciones negativas que se nos han adjudicado, y con lxs que se nos ordena desaparecer o resistir burlas y vejaciones: somos gordxs, somos muchxs, estamos rabiosxs y no nos vamos a callar.

    Hablar del cuerpo gordx no es solo hablar de kilos y carnes, porque detrás del discurso normativo de la figura esbelta y de los estándares de belleza, se encuentra un dispositivo muy eficaz de construcción del autodesprecio, muy ligado al racismo, al clasismo y la exclusión.

    ¡Alto a las miradas censoras y al autodesprecio, regocijémonos en el placer de la abundancia de carnes indomables! ¡CARNITAS!

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balitaEditora invitada para el #9 «¡Carnitas!»:

Alejandra Rodríguez a.k.a. La Bala Rodríguez (La Paz, BCS, 1986), La Bala, es una performer activista gorda mexicana que centra su producción en el registro fotográfico y audiovisual de sus intervenciones tanto en espacio público como en centros de arte y las difunde a través de las redes sociales Facebook y Tumbrl como una forma de retar a la censura de los sistemas de vigilancia y autovigilancia que estas mismas redes suponen, así como producir contra-ofensivas visuales de las representaciones corporales/sexuales/étnico-raciales normativas. (perfil escrito por Sayak Valencia para e-misférica)

https://www.tumblr.com/blog/labalaregistros

Facebook: La Bala Rodríguez

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Editorial #8 Cyborg

arte de portada por Liz Misterio
arte de portada por Liz Misterio

Por: Iván Mejía R. / Editor invitado

El presente número de Hysteria aborda las problemáticas del cyborg, figura prestada de la ciencia ficción, del ámbito bélico y espacial, para reflexionar sobre la reconstrucción del cuerpo. Desde la integración de elementos biocompatibles con la interface humana; la tecnología que incrementa las posibilidades corporales por medio de prótesis mecánicas o robóticas, hasta nanomáquinas reconstructoras de órganos biológicos. Un organismo cibernético que, en principio, representa la disolución de las fronteras entre lo natural y lo artificial, tanto como la sustitución de la dicotomía cuerpo/mente por el orden cuerpo/mente/máquina.

   Sin embargo, presentamos al lector una selección de propuestas desmarcadas del imaginario imperialista que, en sus múltiples representaciones falocéntricas, mitad robot mitad humano, dominan el imaginario cultural. Procuramos elegir obras textuales y visuales que se alejan de aquel proyecto hipermoderno y militarmente omniabarcante, tanto en el orden de lo simbólico como en lo social. Viramos, entonces, hacia una noción de cyborg afín a las políticas corporales. Porque sustituir la carne, los órganos, o los huesos, por metal o mecanismos, no es el verdadero problema, como tampoco expandir las capacidades corporales. El cyborg existe pero la condición corporal continúa imponiéndose. De igual modo, la psique predomina, con sus problemas atemporales, sus miedos, sus placeres y sus deseos, etc. En todo caso, nos interesan las modificaciones a las que se somete el sujeto cuando no son efectuadas desde y para el sistema de dominación en el cual se halla inmerso, sino cuando estas trasformaciones son diseñadas por él mismo, en pos de una performatividad disidente.

   Las potencias como el poscolonialismo, lo queer, y el sur, son las que han estirado la discusión hacia otros sentidos, presentando un cyborg desconfigurado y desemantizado. Post representaciones que se encaminan a ser cuerpos y sujetos, sin género ni sexo específicos, en un mundo post género, post sexual, post porno, y post humano. Ya lo decía Haraway: «todos somos quimeras, híbridos teorizados y fabricados de máquina y organismo […] un mundo cyborg podría tratar de realidades sociales y corporales vividas en las que la gente no tiene miedo de su parentesco con animales y máquinas ni de identidades permanentemente parciales ni de puntos de vista contradictorios».1 Y, perspicazmente, Suely Rolnik formuló que estamos frente a “una negritud que atraviesa todas las razas, y a una homosexualidad que atraviesa todos los sexos”;2 agreguemos que, también, estamos frente a una tecnología que atraviesa todos los cuerpos.

   En tanto cuerpo híbrido/quimérico, el cyborg constituye un espacio temible y seductor, que desestabiliza los cercos semánticos y las fronteras del significante, erradicando los límites convencionales y la lógica del cuerpo inalterable. Mientras los lindes de lo establecido como cuerpo se desquebrajan, y los artefactos high tech suponen la reconstrucción de los cuerpos, también surgen nuevas formas de subjetividad y de relaciones sociales e intersubjetivas entre los sujetos, abriendo paso a otras sexualidades y posibilidades de género, alejadas de lo natural, lo dual, o lo binario. Formas innovadoras mediadas por la tecnología cibernética, la cual se constituye como una segunda piel, como una nueva carne. El control por la definición de los límites corporales queda fuera de escena frente a las nuevas formas de goce, y la posibilidad del contacto social hedonista en sus formas clandestinas que sabotean los regímenes disciplinarios. Así, la erótica, la sexualidad e hiper-sexualidad, que dicho icono corporal puede suscitar, abren un amplio paréntesis al planteamiento de lo que, tradicionalmente, se comprende por sexo,3 y por ende una trasformación de esta categoría y sus efectos, pues queda extirpado de cualquier  valor ontológico y prediscursivo.4

   Una vez más, como nos muestran los trabajos aquí contenidos, lo que está en juego es el cuerpo, campo de batalla de significaciones, donde las interpretaciones racionales e instrumentales coexisten en tensión con otras fuerzas y potencias que suspenden las categorías biopolíticas que pretenden ordenar la vida y los cuerpos. El cyborg, finalmente, resulta un cuerpo postgenérico que perturba las polaridades organismo-máquina, dominación-resistencia, adentro-afuera, penetración-invaginación, masculino-femenino, normal-anormal; irrumpiendo definitivamente la «biología como destino», la máxima que había sido el detonante de las diferencias sociales más considerables de todas, y cuya irrupción representa el inevitable triunfo de los anormales.

México, D.F., Julio de 2014.

1HARAWAY, Donna, Ciencia, cyborgs y mujeres: la reinvención de la naturaleza. Madrid, Cátedra, 1995: 254-263.

2ROLNIK, Suely, y GUATTARI Félix; Micropolítica. Cartografías del deseo. Madrid, Traficantes de sueños, 2006, p. 149.

3Esta visión del sexo permite a Butler llegar a la afirmación de indicar que tanto el  género  como el sexo carecen de un significado unívoco, en tanto en cuanto que ambos son fenómenos culturales, al igual que la raza, la  clase  social, la edad o la  religión (BUTLER, J, 1997).

4La noción de sexo, para  Foucault,  se agrupa en «una unidad artificial elementos anatómicos,  funciones  biológicas, conductas, sensaciones, placeres, lo cual permite el funcionamiento como principio casual de esa misma unidad ficticia» (FOUCAULT, Mt, 1992: 187)

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IvanIván Mejía/ ivanmejia@live.com.mx

Nació en México, D.F. Es Doctor en Historia del Arte por la UNAM. Ha realizado tres postdoctorados en Arte Contemporáneo: en la Universidad Iberoamericana; en la Universitat Autónoma d´Barcelona; y en la UNAM. Es colaborador del Independent Curators International. Actualmente realiza una investigación sobre Arte, Medios, y Economía, financiado por el CONACULTA; y autor del libro: El Cuerpo Post-humano.

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Editorial#7 Madres

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¿Por qué hablar sobre maternidades desde Hysteria, medio dedicado a la sexualidad y el arte? ¿Nos habremos vuelto locas, feministas esencialistas, o peor.. PRO-VIDA? Pero, ¿por qué no hacerlo?

    Abordamos la maternidad como tema porque siempre genera polémica y porque es necesario hacer la polémica desde aquí. Sabemos que es importante apropiarnos de los debates sobre maternidad en todas sus vertientes no sólo porque reiteramos que lo que sucede en nuestro cuerpo lo decidimos nosotras, sino porque estamos hartas del uso imperativo que la Iglesia, el Estado-Nación, la política partidista y las ilustrativas novelas mexicanas hacen de los modos de asumirla.

    Además, sabemos que la maternidad es (entre otras cosas) un estado sexual del cuerpo, aunque a veces se nos olvide. De manera frecuente se continúa difundiendo sólo un lado de la historia de la maternidad, el lado en donde esta es obligatoria, abnegada, modesta y sufridora, posición que inevitablemente invisibiliza la experiencia del goce construyéndola como asexuada y, además, siempre basada en una práctica heterosexual. Todo esto es una manera de ver la maternidad como mandato que consume a las mujeres, las domestica y perpetúa los sistemas de opresión.

    Sin embargo, creemos que al ser la maternidad un hecho decisivo y trascendental en la vida de muchas personas, en tanto que “lo personal es político”, no es un tema para tomarse a la ligera. Por esto, nos posicionamos en favor al derecho de lxs individuxs a decidir sobre sí mismxs el ser madres o no, interrumpir sus embarazos o no, y por el derecho a vivir cualquier decisión que se tome en comunidad, de manera placentera, informada y alejada de mandatos sociales opresivos, pues creemos que si reinventamos las maneras en que vivimos y concebimos la maternidad podemos fisurar el sistema patriarcal.

    En este número toman la voz lectorxs y colaboradorxs que, ante las coordenadas propuestas (maternidades + sexualidad + Hysteria) reaccionan generando escritos, imágenes y acciones que contribuyen a uno de nuestros objetivos: dejar de ver y narrar la maternidad como un estado natural y exclusivo del cuerpo llamado mujer, y problematizarla a partir de palabras e imágenes críticas, alejándolo de la noción tradicional de LA madre y LA maternidad.

¡Porque madre NO sólo hay una, porque madres habemos tantas como personas en el mundo, porque la revolución en la maternidad será feminista o no será!

* Hysteria agradece de todo corazón los valiosos comentarios de Amor Teresa, nuestra editora invitada en este número.*

 

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Editorial#6 Primer Aniversario

Especial Primer Aniversari

Revista Hysteria se complace en celebrar un año de existencia, un año de experimentaciones que nos han nutrido para replantear constantemente nuestro papel como medio de comunicación, de difusión e intercambio de ideas, obras, imágenes, textos en donde el cuerpo es el espacio político desde el cual nos enunciamos y ejercemos el debate de los condicionamientos que reprimen, coartan, restringen la libertad de expresión no sólo sexual, sino social, pero además desde el cual la mayoría de lxs participantes ha logrado subvertir esos mismos condicionamientos.

Agradecemos enormemente la apuesta de la gente que nos ve, lee y envía sus obras para seguir compartiendo y creciendo, y que ha posibilitado un discurso plural dentro del cual queremos seguir invitándoles a enviar sus sugerencias, obras, experiencias y reflexiones para seguir articulando las diferentes manifestaciones en torno al derecho al cuerpo, al género y cómo trascenderlo, las disidencias sexuales y sociales y el placer como forma de resistencia y lucha continua.

Comenzamos este nuevo año con una experimentación más, un ejercicio visual en donde varixs fotógrafxs y modelos nos reunimos para generar las imágenes de este número. El proyecto fue realizado en Casa Galería, que amablemente proporcionó el espacio en donde las sesiones fueron creadas. La experiencia no sólo fue divertida, sino emocionante, amorosa y tremendamente potente. Con este mismo ejercicio además introducimos la posibilidad de que en las Galerías X haya una mayor diversidad de cuerpos, antes sólo destinadas a mostrar masculinidades, para ser cada vez más incluyentes con otras corporalidades e identidades sexo- genéricas.

Esperamos francamente cualquier sugerencia, reclamo, opinión, debate y ¿porqué no?, felicitación. Es nuestro más ferviente deseo seguir mejorando, continuar experimentando, siempre en tono lúdico y placentero, pero respetuoso y consciente de la diversidad que nos une y reclama el apoyo mutuo.

En este año que se nos fue rapidísimo logramos generar alianzas y complicidades con muchas personas quienes se han ido sumando a este proyecto y con quienes ahora formamos comunidad, les agradecemos profundamente por su confianza y su trabajo, esperamos seguir contando con ustedes para futuras aventuras, y besos especiales para la tropa Cuir, que nos ha brindado su apoyo y su amor desde el primer momento, ustedes saben quiénes son…

 Gracias por este año maravilloso

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Editorial #5 Onanismo

Ilustración por Iurhi Peña
Ilustración por Iurhi Peña

El término Onanismo tiene su origen bíblico en la relación que tuvo Onán con la viuda de su hermano, Er: al tener que casarse con ella como disponía la ley, Onán debía, además, concebir un hijo que tuviera el mismo nombre que el hermano muerto.

Onán, renuente a esto, decide ir contra el designio divino, y riega su semen sobre la tierra, por el cual, Jahveh le hace morir.

De esta manera, el término onanismo se refiere tanto al coito interrumpido, como a la masturbación: ambas designan una resolución del sexo, ajeno a la reproducción.

Por ello, este número va dedicado a las múltiples maneras de reconocimiento de las capacidades para darnos placer por propia mano: el autoplacer como acto de definición de un cuerpo que nos pertenece, y sobre el cual debemos ejercer una sexualidad libre, ajena a las necesidades de su reglamentación como acto de producción necesario: de reproducción, pues.

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Editorial #4 «Rojo»

 

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Rojo es el color del consumismo y la navidad. Es diciembre, y en la Ciudad de México se ven adornos rojos por todas partes, adornos que nos recuerdan a cada paso que la única forma de demostrar nuestro amor a los seres queridos es comprando mierda. Precisamente por eso, en este número recordamos al Rojo de las entrañas, de las pasiones, del cuerpo y sus pulsiones, de resistencia y disidencia…

Rojas son también muchas cosas proscritas por el heterocapitalismo y la moral cristiana (que en estas fechas se nos plantan de narices en cada esquina de las maneras más cursis y políticamente correctas) y que los cuerpos combatientes redefinen y visibilizan: los fluidos, la diversidad, el trabajo sexual, la disidencia política, la sexualidad y el afecto compartidos en lógicas que escapan a la pareja y la familia entre muchas otras cosas que en Hysteria Revista reivindicamos.

Que tengan un mejor año, aunque se nos venga muy cabrón con todas las reformas aceptadas. Unión, fuerza y suerte.

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Editorial #3 «Akelarre»

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Dibujo de portada: Alex Xavier Aceves Bernal

Los aquelarres eran reuniones de brujas en cuyos encuentros intercambiaban conocimiento: sabían de animales, plantas, minerales, así como del cuerpo y sus misterios. Creaban recetas para curar, tenían conocimientos avanzados de medicina, lo cual fue convenientemente interpretado como poder diabólico: se les acusó de herejes y se les condenó a muerte. El saber que las mujeres tenían, especialmente en sexualidad y reproducción, representaba una amenaza que ponía en riesgo las estructuras de poder de la iglesia y el patriarcado.  Sólo hay una cosa más peligrosa que una sabia: un grupo de personas sabias y solidarias entre sí.

En este número, Hysteria, retoma el aquelarre para plantear la posibilidad de generar alianzas y complicidades con distintas corporalidades: trans, gays, hetero,bio hombres/mujeres no hegemónicos, mujeres solidarias, lxs que caben en muchas de estas categorías y lxs que prefieren no meterse en ninguna. Un espacio ritual donde se haga política, amor, amistad y complicidad: la fiesta, la orgía, la protesta, las comilonas, los talleres, el arte: la propuesta es disentir gozando, riendo, gritando, juntxs.

Akelarre, para Hysteria, no es sólo reunión de brujas o liderazgo de seres que definen sus propios modos de actuar, representarse y ejercer su conocimiento, es también, el quehacer colectivo y no normativo, es la manifestación, el encuentro. La unión de una serie de subjetividades que se vinculan y ejercen, aunque sea momentáneamente, su derecho a participar; es el momento liberador de placer, consigna, desahogo, independientemente de la etiqueta que cada persona lleva consigo; no es sólo un momento de euforia, es también vinculación efectiva entre las diversidades que se comunican, interactúan y se hacen un sólo cuerpo: el de la voz colectiva que respeta cada una de esas particularidades de la masa que alcanza fines comunes actuando en conjunto y sacudiéndose el patriarcado todo el tiempo.

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Editoral #2 «El beso»

 

Lo primero en lo que se piensa cuando se habla de besos, son aquellos besos color de rosa, como los que aparecen en las películas, perfectos, cursis y apasionados. Pero ¿qué hay de todos aquellos besos que no salen en las películas, de los que nadie habla? Los que muchos deseamos pero no nos atrevemos a pedir. Los que nos causan morbo, los que nos causan horror.

En este número celebramos los intercambios de saliva y fluidos entre las personas, desde los más castos e inocentes, pasando por los atascados, hasta llegar hasta los que pueden ser desagradables para algunos.

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Editorial #1 «El hombre perfecto»

PORTADA

Se sugirió el tema de El hombre perfecto para apreciar diversas opiniones y manifestaciones de lo que se considera como tal, teniendo en cuenta que la perfección no existe, y lo que conocemos como hombre, es un constructo que se transforma a cada momento. Este número de Hysteria es más que nada una provocación para pensar qué significa y cómo se construye la masculinidad así como cuáles son los paradigmas que existen sobre la misma.

 

En el imaginario colectivo femenino, el hombre perfecto suele ser un príncipe azul que llega a dotar a la mujer de todo el amor, cuidados y manutención económica. Hay mujeres que desde muy niñas introspectan el ideal del marido perfecto, gracias a lo cual se llevan  decepciones importantes, pues la realidad no se parece nada a los cuentos. Por otro lado, a los cuerpos asignados como masculinos se les requieren una serie de cualidades a las que tienen que responder, principalmente para diferenciarse de lo femenino y que tensan sentimientos y emociones que muchas veces deben ser reprimidos para cumplir con los estándares de una cultura por lo demás machista que (¡oh, sorpresa!) afecta también a los hombres de maneras profundas y violentas.

 

Con este tema se intenta descubrir otros discursos sobre la masculinidad, los que siempre han estado ahí, pero que el constructo binario de los géneros invisibiliza, por lo que no se pretende hablar de un solo tipo de hombre, —ni siquiera considerar que solamente quienes tienen pene lo son—; sin embargo,  no se puede negar la existencia de esos parámetros identitarios que continúan categorizando a los cuerpos y desde los que se siguen construyendo interacciones cotidianas.

 

Recibimos muchas participaciones que serán dosificadas en dos entregas con distancia de un mes, esperando tener diversidad para que cada quién pueda decidir cuál sería su hombre ideal.

 

Fue fortuito que este número saliera casi el día del padre, sin embargo, consideramos como una coincidencia simbólica bastante reveladora.

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