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Dieter Brandau

[divider]Dice el refrán “El hombre es como el oso, entre más vello más hermoso” y en la obra de Dieter Brandau lo comprobamos, con sus dibujos de varoniles figuras en oníricos entornos.

[box type=»shadow» ] Dieter Brandau (Chile)
Puedes ver más de su trabajo en:
http://elwueonquedibuja.tumblr.com/
http://dieterbrandau.propulso.cl/

[/box]

 

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Cetuss

“Me estimula la construcción de redes utópicas, cuando la virtualidad se convierte en realidad, surgen nuevos símbolos, una monstruosidad potencial, ciencia y el universo. Mi aproximación artística se alimenta de estudios científicos y en un estudio de campo en diversos dominios sociales y culturales.”

[box type=»shadow» ]Cetuss (Génova, Suiza) también conocido como Petter Viasselfebb y Baptiste Lefevre. Es editor de la revista en línea www.make8elieve.com[/box]

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Hotel Pop Life


por Reilita

¿Cómo sería mi hombre perfecto?

Mi hombre perfecto sería aquel que después de una larga noche de trabajo, en vez de ir a casa a descansar, tuviera ánimos de estar dentro de mí, empeñado en hacerme llegar a las estrellas

Iríamos a un hotel diseñado para el cogimiento puro, como un parque de diversiones XXX, con Mundo acuático (Jacuzzi y regadera), Villita SM-Bondage (La esquina del sacrificio y estructura de tubos con asiento acolchonado) y la Tierra de las posiciones (La enorme cama, la silla giratoria y el sillón tantra). Seis horas: $600.00

Para lavarnos la noche de trabajo, mi hombre perfecto me invitaría a la primera atracción del Mundo Acuático: La Ducha, con espacio suficiente para tener una fiesta grupal, regadera de lluvia que mojaría nuestros cuerpos que se enjabonarían uno al otro, resbalando las manos, resbalando mis senos desde su pecho hasta su espléndido sexo, rodeándonos los brazos del otro, subiendo y bajando, divertidos. Yo me daría la vuelta y tendría la grata sorpresa de ver que hay un tubo para sostenerse. Él y sus manos, la espuma, mi cuerpo en absoluta disposición a sus recorridos, a sus caricias que reconocen mis volúmenes, mis valles, la búsqueda en mis muslos, el remolino de sus brazos. Yo, electrizada, húmeda en caliente, y por primera ocasión entra. Claro. Contundente. Fuerte. Y se queda quieto dentro, en espera de que pase la sorpresa y
cuando yo volviera a tomar aire, él empujaría de nuevo, esperaría otro instante, disfrutando la estrechez inicial, se hundiría. Empujaría, empujaría abriendo, desgarrando como a mí me gusta. Mis ojos temblarían, mis piernas temblarían…

Mi hombre perfecto entendería de cadencia y de ritmo y en la comodidad del agua caliente del jacuzzi, podría yo flotar cara arriba. Él hincado, abriría mis piernas, mi vagina cerrándose por el agua, haría la penetración más ardua, apretada. Él podría dirigir el columpiar de mi cuerpo flotando, la espuma resbalando en nuestra piel. Fuera, dentro. Fuera. Dentro, acariciando mi cuerpo resbaloso sin peso…y en ese flotar y casi llegar nos mantendríamos por largo tiempo… Después, boca abajo, aferrados a la orilla, con fuerza, demasiada fuerza, cuando el dolor deja de serlo, seguiría entrando enorme, enorme en mí, yo aguantando, apenas gritando, gimiendo escaso, perdiendo la cordura y sus palabras resbalando en mis oídos, sintiendo la gloria, la electricidad en mis piernas, llegaría tan intenso que sentiría el líquido caliente que las paredes de mi cueva exudan.

Para jugar en la Villita SM-Bondage, mi hombre perfecto sabría de intensidad, entendería el dominio sin violencia, jalaría el cabello de mi nuca y me atraparía con su cuerpo contra la esquina acolchonada para encontrar maneras de divertirnos aunque la llamada esquina del sacrificio esté incompleta y la barra para agarrarse levantando los brazos no estuviera, él mantendría mis brazos en alto sosteniendo mis muñecas con una de sus manos mientras con la otra me recorrería lentamente, apretando, pellizcando desde mis rodillas, presionando, llenando sus dedos con mi piel y mi carne, subiendo, metiendo su mano en el hueco entre mis muslos, rozando la humedad de esos pliegues, y seguiría subiendo, con mis brazos en alto, mis senos a su disposición, los frotaría y acercaría su boca, rozando con su barba, sus labios, acariciando, su lengua probando, saboreando, su boca succionando, los besos…al cuello…mi oreja…su lengua…su mano, sus dedos jugando en mis pliegues…acariciando, entrando, haciéndome esperar, queriendo que suplique…

En la estructura tubular con asiento acolchonado a los pies de La cama de la tierra de las posiciones, mi hombre perfecto me sentaría y yo podría sostenerme de los tubos y echar mi cabeza hacia atrás mientras él levantaría mis piernas, sobando su carne, viajando su extensión, abriéndolas. La altura es ideal, con la punta de su verga juguetearía en mis pliegues, induciendo al deseo, a la urgencia, desquiciándome con su sadismo para que le suplicara: Mételo, mételo ya. Me penetraría despacio sin prisas, sin fuerza, desquiciando mis ansias y lo vería a los ojos, ya no diría nada. Extendería mi lengua, ofreciéndola en silencio y él se abalanzaría para aprisionarme en sus labios, apresurando la entrada, la fuerza creciendo: Yo me soltaría de su boca y estirando hacia atrás mi cuello, dejaría mis senos otra vez para él, para que los besara y los mordiera y los lamiera, mientras empuja y casi me caería y mejor nos detendríamos para poder voltearme y agacharme sobre el asiento acolchonado, quedando en una de mis posiciones predilectas, él diría: “empinadita, mi vida, mmm”. Y a darle gusto, bien agarrada de los tubos, gritando sin control, casi cayendo de frente pero no, seguir y seguir hasta que diga: “me voy a venir”…pasarán unos minutos más de fuerza intensa, ritmo rápido, estridente y explotará dentro de mí, el líquido que imagino dorado me cubrirá y lo apretaré, manteniendo presionada su verga dentro de mí, como alas de mariposa, provocándole un intenso y casi doloroso placer. Apretar y soltar y lo iré sacando, apretando y él solo gemirá: ¡aaahhh!, hasta exprimirlo fuera y caería sobre mí cansado, riendo, gimiendo…

Mi hombre perfecto sabría que debe excederse con el lubricante para jugar a penetrar la estrella. Bañaría sus dedos, empezaría con uno, entrando y saliendo, buscando, girando, dilatando, dos dedos…fffuuu……Él vertiría más del líquido suave y espeso sobre el condón que aprieta la furiosa verga. Empujaría, poco a poco, así, con la punta hacia abajo, con suavidad, penetrando. Esperaría, paciente. Poco a poco. Milímetro a milímetro. Me haría gritar: “¡Dioses!, está muy grande”. Alcanzaría mi clítoris, ese botoncito, lo sobaría, lo frotaría hasta provocar en mí la euforia de empujar mis nalgas hacia él. Y él no dejaría de pasear entre mis pliegues y el botoncito, ese condenado botoncito que cuando él toca, pierdo. Y me haría sacudirme y sorprenderme de tener tal bestialidad en mi culito y ver con triunfo que no duele y que es un buen camino para tocar el cielo. Y entre mis movimientos, él estaría perplejo, con cierta cautela para no excederse, yo lo incitaría diciéndole: “Vamos, dale. Ahora puedo. Dale duro, que sí aguanto. Fuerte, tan fuerte como quieras…no quites tu mano de ahí”…y él respondería embistiendo al intenso golpear de mis caderas hacia atrás, flotaríamos juntos, delirando, sorprendidos, jadeantes en una larga laguna de placer.

Mi hombre perfecto sabría usar su lengua para dejar su rastro húmedo ardiendo en mi piel, en mis rincones. Sabría usar su rodilla para presionar entre mis piernas, empujando… Él tendido sobre su costado me llevaría suavemente a montarme en su cadera, me acomodaría sobre el hueso de su pelvis y poco a poco aquello se convertiría en un auténtico potro mecánico, yo, con la espalda erguida, él sostendría mis caderas, impulsando mi vaivén. Sabría decirme tales obscenidades que yo sólo querría azotar mi vagina contra su costado, frotando desesperada mi sexo hirviente contra él, hasta sentir la tensión, la euforia, el grito entrecortado, el abandono de fuerzas, el éxtasis, montada en mi toro mecánico personal…

En el sillón tantra no hace falta imaginación, hace falta conocimiento y si no estuviera en su lugar el catálogo de posiciones, mi hombre perfecto de la era digital, podría en su teléfono entrar a Internet y buscar así, tal cual, “sillón tantra” y encontraría un sin fin de posiciones. Pasaríamos largo rato probando, disfrutando de las tantas formas de tenerlo dentro, arriba, de espaldas, tendida hacia atrás, hacia adelante y él por todos lados, llenándome, gozándome, quitándome el aliento, derritiéndome en sus manos, volteando, chupando, probando, sentada, de pie, piernas al aire, él profundo, se mueve, se detiene, le gusta desesperarme… Mi hombre perfecto la tendría tal cual la delicia que llevo trece años comiéndome.

Mi hombre perfecto tampoco sabría para qué diantres es la silla giratoria…bueno, ni falta que nos haría.

Un pequeño detalle casi sin importancia, mi hombre realmente perfecto, llevaría por nombre Eduardo. Tal vez le cambie el nombre a este que tengo al lado para volver a empezar.

Hotel Pop Life

Revolución No.737, Colonia Mixcoac, D.F.

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Conversación con Fershow Escárcega en relación con su serie No Anastilosis.

Por: César González Aguirre

El siguiente texto está construido a partir de una plática con el autor, se encuentra organizado a partir de sus respuestas e incluye solo algunos títulos, a manera de indicadores.

 Reconstruir lo existente…

Considero a la fotografía como una posibilidad de contar microhistorias, de gritar sin que nadie me vea. La serie No Anastilosis es mi primer acercamiento al retrato masculino. Es importante decirlo porque casi todas mis fotos retratan a mujeres, pues la química entre ellas y la cámara es inigualable. Con esta serie, re-ocupo espacios urbanos, para lo cual me involucré con cinco diferentes personalidades, eligiendo al final solo cuatro para llevar a cabo el proyecto.

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Sobre el proceso…

La serie es del 2010, año en el que estudiaba los primeros semestres de la licenciatura en Arte y Patrimonio Cultural. Recuerdo el día en el que nos hablaron de la anastilosis como un método de restauración en la pintura, el cual utiliza solo elementos apropiados y originales a la obra por intervenir; fue en ese momento cuando reflexioné desde un momento que estaba viviendo, que era cercano a mí: la imagen que se tiene del hombre en la ciudad.

¿Patrimonio?…

El patrimonio es algo subjetivo, siendo tangible o intangible, puede ser registrado y no por eso, necesariamente conservado. Considero al registro fotográfico como una huella de un suceso con trascendencia, es por eso que creo tanto en la foto, ya que me permite inmortalizar y registrar una mirada personal.

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Contexto…

En ese entonces, mis amigos eran padres de familia, trabajaban para empresas grandes o tenían algún proyecto importante por venir, mientras que yo simplemente tenía mis ideas y dudas sobre la vida. De esta manera, y partiendo de que el machismo existe en mayúscula en México, consideré que también es cierto que no todos los hombres somos iguales y que finalmente, existe una fragilidad dentro de la masculinidad. ¿Qué ocurre con el hombre no exitoso, con el hombre frustrado, expuesto?… un ser frágil y con miedos presentes. Es por esto, que tomo la decisión de elegir cuatros escenarios con características similares para abordar tales preguntas. Una de las locaciones muestra a los cuerpos semidesnudos en la calle, mientras que otra, por ejemplo, ocupa lugares donde la saturación visual permite el camuflaje de los personajes con su entorno.

Sobre los retratados…

Los modelos de las fotos son amigos míos. No tengo hermanos ni primos ni nada por el estilo, así que la representación de la fragilidad que abordé en la serie, se relaciona con mis dudas sobre el cómo ser hombre en la ciudad. Como fotógrafo “a go go», puedo decir que cada serie es un autorretrato del momento que vivo. También, una característica en común que tienen todos los personajes, es que sus cuerpos fueron cubiertos de gel y de algún material frágil, durante la sesión de fotos. Así, en la serie se puede ver a un hombre cubierto con algunas lentejuelas sobre su cuerpo, ubicado en un deshuesadero a las orillas de la ciudad (en el kilómetro 26 de la carretera México – Texcoco). En otra de las fotos, se observa a un chico lleno de popotes en un camellón de la Avenida Zaragoza, el cual es usado para hacer ejercicio entre los vecinos y que para mí, representó un mini bosque perdido en una gran avenida. Otra de las fotografías fue tomada también sobre Zaragoza, en esta ocasión a la altura del Faro de Oriente: en uno de sus puentes circulares, lleno de propaganda política, musical y cultural. Para esta imagen, Luis Olaf fue el muso que se engrandeció para llenar el espacio con esas ganas que sentía de llegar lejos.

El deshuesadero…SONY DSC

Tiene lugar en un cementerio de grúas, lugar similar al «deber ser» masculino y que se muestra poderoso con respecto a ciertas formas de vida. También, las fotografías tomadas ahí, tienen la posibilidad de abordarse de manera poética a partir de la relación entre el modelo y el lugar, mostrando un abandono y una soledad dentro de aquella atmósfera. Parece que la sociedad mexicana y su machismo, solo valora a una masculinidad que busca tener esposa e hijos bajo el matrimonio, como si todo lo demás que se encuentra afuera de aquel modelo, fuera algo vago y sin futuro… En mi familia, lo masculino significa tener hijos. Por ejemplo, tengo quince tíos con sobrinos, lo cuales a su vez tiene hijos muy jóvenes; todos trabajan y se desarrollan en un contexto de machismo, violencia y abandono. Sin embargo, después de seis años de explorar la masculinidad, me doy cuenta de que cada uno se la inventa según su bagaje y experiencias. Durante el tiempo que hicimos la serie, los retratados y yo vivimos un sueño colectivo; después de seis años de chamba, recuerdo que en esas fotos todos teníamos entre 19 y 20 años… Cuando les conté a mis amigos que participaron en el proyecto, sobre el tema e interés de llevarlo a cabo, me mostraron su emoción y al mismo tiempo sus sueños y metas, fue entonces que compartimos y que nos ayudamos entre sí a manera de hermanos.

La serie No Anastilosis se presentó en Ciudad Universitaria, en Casa Hilvana y en las vitrinas del metro La Raza; actualmente forma parte de la Casa de la Juventud de Chicoloapan y se encuentra en exhibición dentro de sus salones.e5

[box type=»shadow» align=»aligncenter» ] Fershow Escárcega fue becario del FONCA en la categoría de Jóvenes Creadores durante el período 2011-2012. En el  2011 participó en la segunda temporada del programa ArteShock en TV-UNAM. En el año 2010 fue acreedor al Programa de Apoyo a la Producción e Investigación en Arte y Medios, Centro Multimedia, a través del Centro Nacional de las Artes. México, DF. Actualmente es estudiante de la Licenciatura en Arte y Patrimonio Cultural en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, UACM.  [/box]

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El fruto del conocimiento

Conversación con Luis García en relación a su serie Campos abiertos.*

Por César González Aguirre

Autor Luis García

1. El Edén.

“A lo largo de la vida, el origen es el que uno mismo se construye. Desde el punto de vista humano o como sociedad, vamos escogiendo qué es lo que forma parte de nuestra vida, tomando decisiones en base a nuestros deseos, gustos e intereses. También tenemos un origen construido, sin embargo uno decide la perspectiva que se toma de los hechos concretos. Identidad por vida”

Luis García

César González – Aguirre: Los primeros cuerpos: Adán y Eva, no nacieron en un jardín.

 Luis García: Desde un inicio, hablando de la religión judeocristiana, se definen dos géneros como algo natural, como un hecho afirmativo y no interrogativo. Dicha cultura es donde hemos crecido, se piensa y se da por hecho esta construcción impuesta. Si vemos otras culturas/religiones, notamos que desde los inicios hay más que solo estas dos posturas; por ejemplo, el nacimiento del Dios Hermafrodito, por mencionar alguno; me parece que lo interesante es cuestionar nuestra propia cultura.

CGA: El esquema religioso que mencionas se mezcla con muchos otros en nuestro país, a pesar de que sigue siendo el imperante, adopta varias creencias y prácticas. Por su parte, los esquemas familiares también cambian o se flexibilizan. Si por ejemplo, un primer referente puede ser un padre o una madre, en un segundo momento, o de modo paralelo, se pueden recibir influencias de los medios masivos de comunicación, de la historia, de los mitos e incluso del arte. ¿Qué dirías de estos esquemas en relación al lugar donde naciste y donde has crecido?

LG: Respecto al tema religioso, yo crecí en una familia sumamente católica, como casi todas en este país. Recuerdo un libro de oraciones de mi madre que decía: «Líbranos señor de los asesinos, las prostitutas y los homosexuales». Si bien han entrado otras religiones o creencias, no distan mucho de la imperante. En cuanto a mis referentes, ubico su procedencia de la televisión, del cómic, y sobre todo de los amigos de mi padre. Yo admiraba a algunos super héroes, de cuerpos robustos y quijada ancha, que con una super fuerza podían solucionar todo. Me parece también, que tenía cierta atracción por algunos programas americanos donde el motociclista pendenciero (musculoso y de pelo ancho) salía bien librado de todo. Admiraba en especial a un amigo de mi padre, el cual reunía la mayoría de estas características: una mezcla de estos super héroes y personajes ficticios de televisión.
CGA: Algo que tienen en común esos personajes es una pulsión relacionada al cuerpo, a lo prohibido, a una alegría por la vida en el sentido de que parece que la vida se relaciona al riesgo y a lo inaprensible. Por otra parte, casi todos se encuentran en conflicto con la religión y las normas sociales. ¿Cómo influyen en tu trabajo estos aspectos?

LG: Sí, esa pulsión relacionada al cuerpo siempre está presente en estos personajes; aunque son series infantiles, siempre lucen visiblemente su fisionomía, como es el caso de Tarzán, los Thundercats y los Defensores de la Tierra; mientras que en otros se van generando conflictos a partir de la artificialidad de sus cuerpos, Robocop es un ejemplo de esto. Como un tercer grupo, hay personajes que viven en la indefinición sexual sin ningún conflicto, Sailor Moon y Ranma pueden ejemplificarlo.
En relación al estigma que mencionas, es un aspecto que he tenido que enfrentar en mi proyecto. Hay zonas de donde está prohibido salirse, porque asustan y confrontan: se oponen a las construcciones prístinas. A nadie le gusta que desestabilicen sus principios o que sean puestos en duda. Uno de aquellos principios es que dos hombres puedan demostrarse cariño; a menos de que sean padre e hijo, o hermanos, no es aceptable; e incluso en tales casos puede ser también difícil y para cierto modo de pensar, cuestionable.
CGA: Algo que encuentro en aquellos personajes, es que representan un modelo de hombre, casi siempre con ciertas características: valiente, osado, atlético, atractivo, alto y fuerte; parece que estas imágenes nos traen ciertos recuerdos de un Adán que existió perfecto. Sin embargo, aquellas representaciones han llegado a una especie de cansancio e incomodidad de su apariencia. ¿Qué significa la incomodidad en tu serie Campos abiertos? ¿Qué papel tienen las múltiples imágenes que provienen de los medios masivos de comunicación y cómo se oponen a la educación religiosa?
LG: No dan una respuesta en oposición a la educación religiosa, al contrario, toman algunos conceptos de dicha educación para ampliarlos, o utilizarlos para un discurso personal. El aspecto de la incomodidad es importante: ¿a qué grado te llegas a sentir incómodo cuando los cuerpos no son o no están dentro de una estructura que parece normal y que se asume como real? No digamos ya solo los cuerpos, sino la interacción entre ellos: ¿qué está permitido y qué no?, ¿hasta dónde se siente uno (o el otro) cómodo ante determinada situación?, o ¿en qué condiciones pueden estar juntos dos hombres desnudos? o son padre e hijo bañándose (hasta determinada edad) o son hermanos cómplices de un juego deportivo… ¿Dónde se ubican los límites?

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2. Campos abiertos.

CGA: ¿Cuál es la médula de Campos abiertos, de qué se trata?
LG: Mi padre muere en un accidente cuando yo era niño, dejándome la sensación de que algo quedó incompleto; tengo pocos recuerdos de él porque casi no estaba en casa. Palabras, imágenes y afectos no se generaron, pues no hubo momento ni lugar de producirlos. Por eso me acerco a otros cuerpos cuyas figuras puedan resanar ese vacío. Evocar su ser en otra piel, emular el contacto.

No se puede compensar la pérdida, sin embargo, esta exploración da paso a nuevas relaciones mediadas por el cuerpo. A través del acto fotográfico genero espacios que me dan acceso a esa intimidad donde el cuerpo se desplaza en acercamientos físicos y simbólicos, generando relaciones de juego y complicidad, acto que de alguna manera da respuesta a mi curiosidad por el cuerpo igual, pero ajeno.

El campo es transformado en un espacio de reconocimiento, de encuentro, de seducción. Se reconfigura para convertirse en un lecho de apertura y de confianza, de tacto sin prejuicios, donde los cuerpos participan de ese encuentro como sátiros o faunos en la naturaleza salvaje.
CGA: ¿Cómo ha sido la reacción del público al ver tu serie de fotografías? ¿Cómo fue el proceso con los retratados?
LG: Uno de ellos estaba muy a gusto, con la premisa de que no fuera a exponer las fotografías: no fuera a pasar que lo viera alguien de su comunidad; otro con el cual tengo más cercanía se comportó de un modo recatado. En el caso de Campos abiertos, lo privado se convirtió en liberación, y lo público devino en recato. Por su parte, las reacciones del público son similares tanto en Oaxaca como en el Distrito Federal. Cuando se expusieron en la Biblioteca Vasconcelos, uno de los policías me contó que había escuchado expresiones como «y eso qué, son dos putos y qué, ¿qué es lo artístico?». También se dio el caso de señoras que al recorrer la exposición y llegar a mis fotos, bajaban la cabeza o se seguían de largo; en el caso de Oaxaca me felicitaron por las imágenes y también escribieron comentarios como: «Tu eres una vergüenza para tu pueblo».
Pareciera que hemos avanzado… Pareciera. La serie puede verse como reflejo y sin telón, algo que nos desnuda como sociedad al enfrentarnos a pensamientos o gustos atrapados, encarcelados. Cuando se da ese contacto inesperado con el cuerpo (que precisamente cubrió la religión) como sociedad desnuda, nos sentimos vulnerables. Quizá no sabemos qué hacer con esa desnudez, con esa piel expuesta, con ese deseo abierto.
CGA: ¿Con la naturaleza?
LG: Se trata de construcciones, cualquier cosa que salga de los pilares que sostienen a cierta idea de lo natural, será mal vista.
CGA: Retomando la dimensión mediática de las imágenes que se transmiten por televisión, las cuales han abierto algunos caminos de lo que se espera que sea algo, diversificando la oferta y los gustos, te pregunto ¿cómo es el proceso para construir tus fotografías?; ya que gran parte de aquellas imágenes y personajes, han traído consigo una repetición de conductas, volviéndose una especie de resumen torpe de lo que existe afuera en el mundo.
LG: He llegado a este proceso precisamente haciendo un cambio de roles. Como fotógrafo uno está acostumbrado a ver al otro, a ser el observador. Es muy diferente cuando uno está del otro lado de la cámara, cuando uno se convierte en el observado; físicamente, también conlleva a exponer los deseos, miedos y temores propios. Algo similar ocurre en relación a la construcción de la identidad y del género. Por otro lado, hacer esta exploración del cuerpo masculino a partir de una experiencia (deseo y pensamiento personal), evidencia cómo decido que aquella percepción / representación del cuerpo, esté ligada a mi historia de vida. Como una tercera parte del proceso, he volteado a ver lo que me rodea, a los elementos externos que se interiorizan a través de la cultura, y que inciden también, en mi construcción discursiva personal.

de la serie "campos abiertos

3. Adán.

CGA: ¿Por qué el interés en abordar un aspecto autobiográfico en tu trabajo?
LG: Nuestras obsesiones nos mueven. La obsesión y la pasión son cosas parecidas, pero las obsesiones revolotean en nuestra cabeza todo el tiempo. Por otra parte, se me haría lejano trabajar un tema ajeno a mi persona. En relación a esta serie, desde un principio me interesó trabajar con el cuerpo masculino, fui descubriendo que lo haría desde mi propia piel.
CGA: ¿Utilizas la fotografía como un medio de exploración, narcisismo, afirmación de autonomía?
LG: Es una autoafirmación. En un principio, la foto es algo que rellena huecos en mi historia personal, los reconstruye a manera de restauración arqueológica dentro de mi memoria. No sabemos si realmente existió como ahora la vemos, interpretamos lo que alguna vez estuvo allí. Me interesa ir resanando esa historia personal a través de la fotografía. Por otro lado, también es como un reflejo del cómo quiero ver las cosas. La fotografía se convierte entonces, en una vía de exploración y construcción de una memoria e identidad personal.
CGA: ¿Con qué público te comunicas?
LG: El primer público soy yo, ya que busco construir una realidad virtual que no puedo vivir en la realidad real, en el día a día. Posteriormente y como segundo momento, mi trabajo se inserta dentro del campo artístico, donde puede identificarse con historias similares. Un público importante también son, en sí, las estructuras a las que mi obra confronta: posiciones, prejuicios, tabúes, etcétera.
CGA: Tu serie Campos abiertos tiene como escenario principal el campo, un paisaje que se puede vincular a la idea del Edén ¿Por qué el interés en tener de paisaje a la naturaleza?
LG: En primera, porque es el ambiente donde vive mi modelo original, él es un campesino; pero enseguida cobró otro significado: la idea de un retorno a la naturaleza, de aproximarse a las cosas directamente sin pasar por el prejuicio; en esto, la película Japón de Carlos Reygadas es mi referente principal. Luego, aquella imagen e idea del Edén donde habitan
dos Adanes, cobró vida. Finalmente, y de manera personal, se reflejaba en el campo, el anhelo por encontrarme en otra vida con un ser deseado en el paraíso.
CGA: Pareces hablar de una imagen proveniente de un estado de ensoñación. En el Génesis XXVIII del Antiguo Testamento, se nos habla de un episodio donde Jacob se recuesta en la tierra y ve entre sueños a una escalera que comunica al Cielo con la Tierra. Aquí, como en tu serie, la vida parece estar suspendida en un estado de contemplación.
LG: En una realidad virtual; en una especie de ensoñación se desenvuelve parte de mi serie, ya que no sucede en mi presente ni en mi vida cotidiana. (En las escenas fotografiadas la naturaleza es naturaleza.) Para mí, y relacionando la imagen de Jacob con la del hombre que yo he fotografiado: la situación y la imagen provocan una sensación de libertad. La foto donde se encuentra un personaje tendido sobre la hierba, con los ojos cerrados y mirando al cielo, fue la menos construída técnicamente, no tuvo montaje, la iluminación tampoco estuvo planeada; sin embargo, considero que es la que detona más afectos. La pienso como una imagen de mis ideas y deseos, donde el sueño de aquel hombre es también un sueño mío.
CGA: En otra de tus fotos y en contraste con la anterior, se hace evidente que la escena se desarrolla en un estudio y que forma parte de una ficción, ¿por qué decidiste volver transparente al escenario?
LG: Para ese caso, me interesó comunicar que aquella situación tenía lugar en mi vida (en mi departamento) y no solo en mi cabeza. Tal vez, es una pista de cómo lo virtual se filtra en lo real, haciendo a los deseos más cercanos.
CGA: En Campos abiertos existen entonces, imágenes que pueden pertenecer a un tiempo futuro y otras que se declaran en el presente como marcadores de verdad. ¿Qué personajes participan?
LG: Dos: mi padre y yo. Mejor dicho, yo y el deseo por mi padre; yo y la búsqueda de una masculinidad; idea que en toda la serie, adopta la forma de una figura similar a la de mi padre.

 

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4. El Diablo.

CGA: La idea del Edén puede partir de un principio biológico basado en la descendencia el cual, a su vez, es asumido como natural; cuando aquel principio se rompe o se traduce de otra manera a través de lo prohibido, se produce una situación de conflicto: la expulsión del Paraíso.

LG: Cuando estaba haciendo una de las sesiones en un paraje de la comunidad de San Gabriel Etla, muy cerca de un río, ocurrió lo que podemos considerar una expulsión. Alrededor de 40 hombres armados con palos, machetes y pinzas, nos capturaron a todos los involucrados en la sesión, momentos antes de terminar las tomas. La causa de la agresión fue, para ellos, ver interactuar a dos cuerpos masculinos de forma libre.
A pesar de confrontarlos, obligaron a dos de los participantes del proyecto, a pasearse desnudos por las calles del pueblo. Al inicio, sus acusaciones se escudaron en una ofensa a las buenas costumbres y a la decencia del pueblo por parte de nuestros comportamientos; para ellos, nos encontrábamos haciendo pornografía. Cuando nos llevaron al Ministerio Público, al día siguiente, no pudieron acusarnos de aquello y tuvieron que argumentar resistencia a la autoridad, mencionando que nos habíamos negado a ser detenidos en las condiciones en las que nos encontrábamos al momento del incidente. Lo que ocurrió fue que nos negamos a que dos de nuestros compañeros fueran llevados completamente desnudos, consiguiendo únicamente que pudieran usar sus zapatos para caminar dos kilómetros desde el paraje (un cerro rocoso y lleno de espinos) hasta el centro del pueblo (obligados por nuestros captores). En resumen, nos impusieron un castigo y a la vez, paradójicamente, se deleitaron observando los cuerpos desnudos que se paseaban por la calles.
CGA: Las buenas costumbres están ligadas a comportamientos referidos al interior de la familia, como lo es la organización de esta en roles definidos: basados en actividades encaminadas a una productividad de la vida. Recordemos, por ejemplo, que los castigos
impuestos a Adán y a Eva, se refieren a una atadura basada en la multiplicación permanente del trabajo, a la dominación entre géneros y a un intenso dolor al producir vida. Algo opuesto, sería la contemplación ante el mundo. ¿Qué implicaciones desencadenó esta postura opuesta?
LG: El que tuvo más problemas fue mi modelo perteneciente a otra comunidad, también muy conservadora; parece ser que cuando las relaciones no tienen como intención la procreación, son juzgadas como sucias desde los sectores conservadores. Él regresó a su comunidad; sin embargo, las autoridades buscaron exponer su caso en una asamblea (esta comunidad se rige bajo leyes de usos y costumbres) integrada por 3,000 personas, para decidir lo que se haría al respecto: si lo expulsaban o no, o qué castigo merecería por sus actos; incluso el párroco de la región mandó una carta a las autoridades, solicitando que el personaje en cuestión, no pudiera ocupar jamás algún cargo público.
Al final, tuvimos que recurrir a una persona de derechos humanos para llevar el caso al cabildo, a una instancia de justicia restaurativa, y reiterar que el suceso no había tenido nada que ver con pornografía; diciendo que se trataba de un acto privado y que no tenían el derecho a exhibirlo. Se terminó por firmar el documento debido a la presión de dar una resolución justa a los hechos, generada a través de las reacciones por el cómo se había publicado el acontecimiento en la prensa. Se provocó una inconformidad y muchos alumnos de arte de diversas escuelas reaccionaron al respecto. En Oaxaca en específico, fue completamente una nota roja, originada por el periodista que se robó las imágenes de la cámara; al publicarse en diversos medios, y acusándonos de llevar a cabo actos pornográficos, el regidor de dicha comunidad estuvo a punto de ser linchado. Al reportero, le llaman El Diablo.

 

5. Minar el cielo

CGA: Cuando los ojos de Adán y Eva se desnudan y observan el Mundo en sus múltiples formas, sabemos que han desobedecido y que su voluntad se ha vuelto en contra de su Creador. «¿Quién te ha hecho advertir que estás desnudo, sino el haber comido del fruto del conocimiento, del que yo te había prohibido que comieras?»
LG: Dos hombres desnudos fueron la causa de una gran ofensa para el público de San Gabriel, siendo este en realidad, mi público específico. Aquellos hombres atrapados en un mundo de prejuicios.
CGA: “La amenaza es, tener en la cabeza una tierra reducida”.
LG: Por mi parte, planteo una forma personal de abordar la relación entre cuerpo y masculinidad. Prejuicios y deseos abandonan su fosa donde han estado enterrados. Es por ello que he titulado a mi serie Campos abiertos.

 * Publicada también en http://tertium-datur.com.mx

[box type=»shadow» align=»aligncenter» ]Luis García (Oaxaca, 1981) estudió en La Curtiduría. Actualmente es becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA); ha participado en diversas exhibiciones de fotografía en diferentes estados del país. Ahora, se encuentra desarrollando un proyecto relacionado a la vida que llevan los traileros, a un ambiente que se mueve en las carreteras dentro de ritmos nocturnos y de riesgos. Para aquel acercamiento, el fotógrafo parte de su historia personal, se refiere a la profesión que tuvo su padre y toma al concepto de cuerpo como eje articulador.[/box]

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Portafolio fotográfico del artista Grundvold (Thomas Petersen)

“Estas fotografías representan fragmentos de mí. Los humanos somos complejos y consistimos de distintos sentimientos, características y pensamientos. Todas estas cosas nos hacen ser quienes somos. Los fragmentos en mis fotos están en movimiento y muy a menudo corren o caminan alejándose de la cámara. Ellos están perdidos y yo estoy perdido sin ellos“

 

[box type=»shadow» ]Grundvold/Thomas Petersen (1989 Kristiansand, Noruega)

Encuentralo en: http://grundvold.tumblr.com/[/box]

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Fotografías de la serie “Don´t” del artista Gerardo Cedillo

La obra de Gerardo Cedillo trata de la normatividad que somete al hombre común mediante aparatos de coerción finos, a veces invisibles, con los que el orden social lo envuelve adueñándose de su tiempo y regulándolo desde sus más íntimos afectos normalizándolo y convirtiéndolo en el sujeto sexual de la modernidad.

Las fotografías  negocian la identidad y el deseo sexual con un medio social opresor, en una primera intención de confrontar al mundo desde la homosexualidad.

[box type=»shadow» align=»aligncenter» ]Gerardo Cedillo Bolaños (Ciudad de México, 1986) Egresado de la Licenciatura en Artes Visuales de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM. Ha participado en diversas exposiciones colectivas a nivel nacional entre las que destacan Medios Múltiples en el MUCA CU, Raíces: paráfrasis contemporánea, en la Galería José Luis Beinllure y en el Palacio de Autonomía, ambos de la UNAM. Su trabajo fotográfico ha sido publicado en dos ocasiones en el suplemento Letra S del periódico La Jornada. Ha colaborado en la producción y realización de proyectos con los artistas Raúl Cárdenas/Torolab y Rosângela Rennò. [/box]

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La hijita de Aydee

Videos de la serie “La hijita de Aydeé” de la artista Paola Esquivel

En esta obra, Paola Esquivel aborda desde una perspectiva lúdica un tema tabú pero crítico en su historia personal: el coito que mantuvieron sus padres y dio origen a su concepción.
Ayudada por su madre, Aydeé, Paola reinventa su historia e intenta llenar el vacío que dejó en su vida un padre al que no conoció, reforzando la comunicación y los lazos afectivos con su madre en una interacción que oscila entre lo infantil y lo pornográfico.

 

[tabs type=»horizontal»][tabs_head][tab_title][/tab_title][/tabs_head][tab]Tríptico de Video 2005 1.30 min cada video Autora: Paola Esquivel (sólo dos videos en red)[/tab][/tabs]

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Paola Esquivel Silva. Cuernavaca, Morelos, México, 1979. Vive y trabaja en la Ciudad de México. Se graduó de la maestría en artes de Facultad de Artes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, donde también curso la licenciatura. De sus exposiciones  destacan: El niño que se comió a su mamá, Centro Morelense de las Artes. Cuernavaca, Morelos; La hijita, Exhibidor Sobre Anaquel, Celda Contemporánea, Claustro de Sor Juana, México D.F.; Carnavalesco, Torre Mayor piso 51, México, D.F.; Sur la mort, Museo Anahuacalli, México, D.F.; (READY) Media: Hacia una arqueología de los medios y la invención en México, Laboratorio Arte Alameda, México. D.F; Contraseñas ciclo 9, Centro Cultural Montehermoso del  Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, España; Juega, Exposición en línea Museo de Mujeres Artistas Mexicanas, México D.F.; Muestra de verano, Galería Ruta Correa, Freinburg Alemania; Art Frankfurt, Frankfurt, Alemania; Código Local, Centro Cultural Muros, Cuernavaca, Morelos; Recetas de Esperanza, Galería Ojo Atómico, Madrid, En el 2002 recibe una mención honorífica en el Cuarto Concurso de Arte Libertad, Querétaro, México y en 2010 en el XXX Certamen Nacional Arte Joven Aguascalientes. Fue becaraia de las disciplina de Escultura en 2011, Video en 2004 y Medios Alternativos en 2008 del programa de J´venes creadores FONCA y del programa de Jóvenes Creadores del FOECA.

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Hotel Costa del Sol Carretera México-Cuernavaca.

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por Reilita

Recibes el cambio de la mucama, subes una escalera que te parece muy alta y blanca. Nunca habías pisado un hotel de paso de $590.00 con sauna y jacuzzi. (Una voz lejana en tu cabeza dice: eso es de putas, eso es de putas y piensas ¡qué más da! Quieres ser una de esas putas, para él, toda la noche).Ya en la habitación, un domo enorme se halla sobre un inmensojacuzzi de mármol, la habitación resplandece, aún no llega el atardecer.

En una sesión interminable de fotos, caricias y labios en tu piel, se desliza una lengua, prueba la extensión de tu cuerpo entre metros y metros de telas; te envuelves en dorados y estampados de pieles, lo sientes trepar por tu cuerpo y sus manos estiran el tejido tensando tu carne. Sobre la cama un lienzo celeste y sobre él, tú, extendida. El total de tu piel, tus huecos, tus montes, dispuestos en sus manos, y sobre tu cuerpo cae suave un encaje rosado, fresco. Te aprisiona con su cuerpo, sus manos aprietan y buscan. Sus dientes sobre el encaje muerden (mordidas pequeñas, escalofríos; y otra vez tú en sus manos), en la búsqueda encuentra el secreto húmedo que tienta y explora. Tú sientes caderas y piernas con ansiedad moviéndose, mientras él sigue prolongando la gloria de sus manos.

La regadera es justa; subes un poco la temperatura del agua, sientes el vapor que enciende más los cuerpos, él con jabón entre las manos, como conchas cerradas, frota tu cuerpo dejando un rastro espeso de espuma suave, con un maravilloso aroma (demasiado bueno para un hotel), recorre y aprieta tu espalda, presiona tus caderas. Sus manos, otra vez, resbalan en tu carne, se diluyen y se funden en tu piel con el agua caliente lloviendo sobre ambos. Suave hasta tus pies volteas para no ver nada, sus manos son garras que suben por tus piernas dejando hilos de ardor, la lija de su barba raspa por detrás, tus nalgas, tu espalda; te aprisiona en sus brazos, tan suave. Sientes su pecho, su vientre, sus muslos calientes, él pegado a ti por detrás, restregándose. (Te preguntas ¿por qué diablos no hay un tubo aquí!) Lo sientes grande, furioso buscando en la suavidad de tu carne que se tensa cuando te penetra. Tomas sus brazos, los aprietas sobre ti… Te detienes, giras y de frente, otra vez, deslizas su mano a tu vagina, él juguetea. De pronto estás montada en su brazo que se desliza desde los dedos hasta el codo entre tus muslos, una y otra vez, suave, espumoso, y otra vez, y otra vez, y otra vez, y otra vez.

Para qué hablar de su boca, de sus labios que aprisionan y acarician, de su lengua fuerte y dulce, de sus besos de agua de jazmín y fuego; labios gruesos y dientes que comen incansables. Burbujas y cuerpos sumergidos en agua caliente. Boca que muerde tu cuello, orejas y derrama palabras en tu oído, y crea torrentes de ansiedad en tu piel, palabras… Te sabes el cuento pero lo quieres creer, te gusta oírlo: tu piel, tu carne, tus nalgas, quiere estar dentro otra vez. Lo sientas dentro del agua burbujeante y te colocas de espaldas a él, sobre su verga. Te deleita la sensación del agua mientras te penetra, encuentras movimientos divertidos, dando cientos de brinquitos y giros. Pasas largo rato disfrutando la ligereza y la imaginación que provoca flotar en esta delicia de agua caliente. (Es tan rico ver todo a través del agua que no sabes si quieres burbujas la siguiente ocasión).

Sobre la cama, otra vez, él dibuja. Un pincel húmedo en acuarela resbala sobre el papel, su mirada posa en tu cuerpo, tratando de arrebatar la esencia. Dibuja tu ser, la redondez y lo ángulos de tu piel, te dibuja toda, ve lo que tú no ves, ve lo que ama y desea. Su pincel roza sobre el papel de tu cuerpo, te come con los ojos y al observarte sonríe; dibuja tus piernas y pinta tu espalda. Después de un rato se da cuenta que tu mirada ya es de espera… con las piernas abiertas, su pecho sobre tu pecho, ya no hay acuarelas ni papel; solo hay, otra vez, un solo ser, un hechizo que no te despega de él, es lento y profundo, muy profundo. Tu pelvis se eleva y cae repetidamente. Su insistencia constante, firme, te permite sentir en segundos el oleaje que retuerce tu cuerpo, que tensa tus piernas mientras él muerde tus senos y aumenta el ritmo para prolongar tu locura y te olvidas de él… Cuando abres los ojos le dices: Hola, ¿Cómo me dijo que se llama? Él ríe, pero no se detiene.

Sabes que llevan dormidos algunas horas, pero aún no hay luz de día. No te das cuenta, no sientes el momento en que sus manos abren tus piernas, te confunde el suave ardor que inunda y te penetra, sientes el golpeteo; tratas de salir del profundo sueño. Todo tu cuerpo se mueve con la fuerza que te embiste, el deseo es instantáneo, lo reconoces dentro y disfrutas que te haya penetrado sin aviso.

Buenos días.

Te quedas así, en el movimiento que mece, en la cascada de caricias y la tormenta de besos hasta que la claridad del día lo descubre todo. Él prepara el jacuzzi, otra vez, aún quedan algunas horas para irte…

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