La bibliografía sobre los cuidados heterosexuales, es decir para familias, parejas heterosexuales y con hijes, es amplia y ha crecido exponencialmente en las últimas décadas. Si bien se trata de un aporte fundamental para el pensamiento lesbiano (¿cuántas lesbianas son las únicas que terminan haciéndose cargo de algún miembro de su familia de origen mientras que sus hermanos cis varones apenas colaboran?) todavía hay aspectos que no se han problematizado lo suficiente, como por ejemplo, la situación de aquellas identidades no-normativas que deciden hacer otra cosa, que apuestan a tejer otras redes por fuera de la lógica de la familia o la pareja. Como dice Ahmed: “Cuando un mundo entero está organizado para promover tu supervivencia, desde la salud hasta la educación, hasta los muros diseñados para salvaguardar tu residencia, hasta los caminos que facilitan tu viaje, no tienes que ser tan creativa para sobrevivir” (2017)[1]. Pero ¿quién cuida de (o cómo se cuida) la lesbiana, la persona trans, bi, o la marica que no se relaciona con su familia de origen y no vive o está en pareja, cuando se enferma? Como se pregunta Caleb Luna, ¿quién cuida de nosotr*s cuando somos solter*s?
Vivir para las amigas es mucho más común cuanto más joven se es. Al acercarse la década de los treinta, esta forma de vida pierde reconocimiento social y comienza a haber una idea generalizada de la importancia de vivir en (y para la) pareja y,efectivamente, es mayor la cantidad de gente que se encuentra en una.
La certeza de que alguien cuidará de nosotras cuando estemos enfermas, o que nos prestarán dinero si nos quedamos sin trabajo, o que tendremos un lugar donde dormir si nos quedamos sin casa, parece un privilegio reservado a la pareja. Hay un acuerdo social implícito respecto a que estos cuidados son deberes de la pareja, pero no hay una idea social generalizada de que son cosas que deba cumplir una buena amistad. Si alguien se queda sin casa y su novix no la invita a vivir a la suya hasta que resuelva su situación, probablemente habrá una sanción social o al menos una opinión sobre lo mala novia que esta persona es, mientras que no se juzgaría rápidamente a una amiga por no ayudar activa y materialmente ante la misma situación. Pareciera ser que de la amistad solo esperamos ayuda y contención afectiva, pero lo material y concreto queda reservado a la pareja y la familia.
Antes de estar tan asimiladas al sistema heterosexual, las lesbianas no contábamos de la misma forma con la posibilidad familiar y la pareja conformada y reconocida; nuestras redes amicales se veían por consecuencia fortalecidas para asegurar nuestra supervivencia. Hoy, con muchas en pareja fuera del clóset, con la posibilidad de casarnos y adoptar, con familias que se ven impelidas a tolerarnos y a no expulsarnos abiertamente de nuestros hogares de origen, estas redes se ven debilitadas.
Como dijimos antes, hay personas que nacen amadas y cuidadas y otras que tienen que insistir en que importan, por eso a diferencia de las políticas liberales del yo, de la exigencia selectiva del amor propio, está el autocuidado. Dice Lorde:“Cuidarme no es autocomplacencia, es autopreservación”. Para las personas que tienen que recordar todo el tiempo que importan, el autocuidado es una guerra. El autocuidado es un rechazo al “no importar”. No tiene que ver con velar por la felicidad personal sino con encontrar maneras de existir en un mundo que dificulta la existencia. En este sentido, Ahmed piensa al privilegio como una zona de amortiguación, apoyos que están dados y naturalizados como derechos. Tener privilegios no implica que estemos excentxs de que nos sucedan cosas malas: podemos enfermarnos, podemos perder el trabajo, podemos tener un accidente. Pero el privilegio reduce los costes de la vulnerabilidad; tenemos más posibilidades de que velen por nosotras, zonas de apoyo que por defecto están allí.
Cuando nos cuidamos a nosotras mismas estamos redirigiendo el cuidado. No estamos cuidando a quienes se supone que debemos cuidar; no estamos cuidando los cuerpos que en teoría merecen ser cuidados (Ahmed 2017). A veces, autocuidado puede ser alejarse de la familia, a veces conservarla, a veces hacerse una amiga y otras, cuidarla. Autocuidado es también la creación de comunidades frágiles. Es cultivar amistades que velen por nosotras.
Se elige a quien se cuida y eso es un acto político. La política puede ser leída de muchas formas, y una de ellas es aquello que acontece por fuera de lo esperado, eso es un acto político. Entonces, lo político no está dado únicamente por lo que nos pasa, a quién amamos o de quién nos enamoramos, sino que tiene que ver con qué hacemos con eso que sentimos, cómo gestionamos lo que nos pasa. Es necesario desconfiar de nuestro deseo en términos románticos, cuestionarnos de quién nos enamoramos, pero también es muy necesario cuestionar a quiénes elegimos dedicar nuestro tiempo, nuestra energía y nuestro dinero más allá de con quién tenemos sexo o un vínculo amoroso. A quién le compartimos nuestra obra social, nuestra ciudadanía, invitamos a comer, le hacemos regalos, mantenemos cuando no tiene ingresos o compartimos la economía. Es necesario dar un lugar importante a los cuidados materiales, además de los emocionales y afectivos a nuestros vínculos no románticos.
Si pensamos en los cuidados como una cuestión de supervivencia, “Una política feminista de la fragilidad podría basarse no sólo en cómo sobrevivir a aquello contra lo que chocamos, sino también en cómo permitir que las relaciones fácilmente amenazadas por aquello contra lo que chocamos sean duraderas” (Ahmed, 2017, p. 236). Ejercer esta política como una práctica cotidiana y activa que no solamente se trate de desear el bien a compañeras y salir de los modos de competencia con los que el sistema nos cría y nos acostumbra, sino pensar políticamente a quiénes ayudamos a no morir, a quiénes nos esforzamos por mantener vivas, alegres y a nuestro lado.
Lorde dice en Outside sister: “para sobrevivir a la intemperie tenemos que volvernos de piedra” también dice que “nos magullamos al golpearnos contra quienes tenemos más cerca”.[2] Sara Ahmed explica que para Lorde la dureza no es la eliminación de la fragilidad sino las gestiones que realizamos para con ella. Cómo romper sin rompernos o, en todo caso, cómo recoger los pedazos.
Las lesbianas tenemos hermosos ejemplos de cuándo estas redes son fuertes, de cómo no nos dejamos morir en soledad, ni pasar frío, ni ir a la cárcel, de cómo nos cuidamos con nuestras exnovias, amigas, amantes y compañeras de militancia, de la resistencia que tejemos entrelazando nuestras fragilidades.
[divider] [1]Ahmed retoma a Audre Lorde, quien sugiere en Burst of light que algunas tenemos que ser inventivas para sobrevivir. Cabe hacer la precisión, sin embargo, de que Lorde está refiriéndose a esta inventividad a partir de la lucha contra el racismo, una situación desprivilegiada desde el momento en que se nace con cierto color de piel. Reconozco, entonces, que se trata de opresiones distintas pero que pueden articularse a partir de las estrategias de supervivencia generadas por cada grupo en relación a un grupo hegemónico.
[2]Lorde se refiere con ello a lo fácil que resulta que las mujeres negras se hieran entre sí viviendo en un mundo tan duro (Ahmed 2017).
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Mana Muscarsel Isla. Artista interdisciplinaria, escritora, performer, música y activista queer. Nació en la Patagonia argentina en 1987 y migró a Buenos Aires en 2006. Se licenció en psicología y se especializa en géneros y sexualidades.
Publicó la “Casino Casa Grande”, (EME Editorial, 2018); un libro infantil con música original “Un regalo de Cuento” (Editorial Muchas Nueces, 2017), y ha publicado ensayos y poesías en revistas, fanzines y libros colectivos. Es compositora e intérprete de cinco lanzamientos en formato EP y LP. Desde el 2013 lleva adelante el proyecto experimental “Swing Queer” de investigación y performance.
Jesús Manuel González Huerta Juana Guadalupe Reynoso Mata Froylán Mauricio Díaz Rojas
Hablar de lo que no se habla permite dimensionar los alcances de un problema, a su vez, identificar los aspectos que lo generan y, finalmente, ofrecer soluciones o alternativas. En este ensayo optamos por dialogar con sensibilidad y respeto de un tema complejo; debido a que conocemos las causas y consecuencias desde experiencias personales, así como aquellas que hemos recuperado a través del trabajo de acompañamiento de personas en situación discapacidad.
Es importante resaltar que no pretendemos generar ningún juicio valorativo ni mucho menos una crítica a la manera en que se construyen las relaciones entre las personas que cuidan y la persona en situación de discapacidad que requiere de cuidados, por el contrario, es abrir un diálogo que desde hace mucho tiene que de los silencios a los que se ha sometido debido al atentado que esto puede causar a las susceptibilidades de una sociedad que se rehúsa hablar de lo urgente y lo importante.
Con esto se quiere decir que no se habla de un tema porque no se encuentra la manera de abordarlo, de rodearlo con la suficiente objetividad para encarar lo que puede ser una problemática que culmina afectando la vida de estas personas.
La llegada de una persona en situación de discapacidad a un sistema familiar, viene acompañada de una serie de sentimientos ambivalentes por parte de las madres, los padres, los hermanos y de cada miembro de la familia, además, es un factor de cambio radical en la estructura de la dinámica familiar, por lo que la familia tiene que organizarse y restructurarse en cuanto a las actividades nuevas para los cuidados de la persona en situación de discapacidad y las actividades propias del hogar.
La organización del sistema familiar cambia en cuanto a los cuidados, la atención, las citas médicas y las terapias que la persona en situación de discapacidad requiera, esto va a estar relacionado con el tipo de discapacidad que la persona presenta, a mayor grado de severidad en la discapacidad mayor dependenciaen atenciones para los cuidados por parte de la familia. En muy pocas familias se logra que los cuidados y la atención de las personas en situación de discapacidad sea equitativo, pues varía de acuerdo a la edad, a las ocupaciones, y a las actividades que cada uno realiza, y el rol de cada miembro de la familia en el hogar. Por lo general el cuidado y la atención se sesga a un miembro de la familia que toma el rol del “cuidador” o “cuidadora” y es quien asume la responsabilidad de hacerse cargo de la persona en situación de discapacidad, la mayor parte del día y de su vida, generando una dependencia y no una relación interdependiente entre ambas personas.
Recuperamos dos testimonios que permiten hacer un ejercicio de reflexión sobre las relaciones que se originan en torno a los cuidados.
TESTIMONIOS DE FAMILIARES QUE CUIDAN A PERSONAS CON DISCAPACIDAD.
El primer testimonio es relatado por una mujer de 32 años, hermana de una mujer de 27 años con discapacidad motora de nacimiento.
Desde que tengo memoria mis padres me inculcaron el respeto al prójimo y el amor a Dios pues nací en una familia católica y conservadora. La ciudad en la que vivo tiene tradiciones religiosas muy arraigadas y al ser una población muy pequeña los chismes y los rumores corren rápidamente, cuando nació mi hermana menor recuerdo que los doctores y mi familia estaban preocupados por la salud de ella pues tenía una enfermedad que no lograban diagnosticar correctamente. Con el paso del tiempo y varias operaciones, la salud de mi hermana y su movilidad no mejoraban. Esto provocó que poco a poco nuestra familia se fuera resignando en que entre nosotros tendríamos que cuidar a mi hermana con discapacidad. Obviamente los rumores y las condolencias por la situación en la que se encontraba mi hermana y nuestra familia no tardaron en llegar. Mi familia y yo así como mis amigos y conocidos todo el tiempo procuramos atender las necesidades de mi hermana y apoyarla moralmente pues sus estados de ánimo varían de un momento a otro por diferentes razones; la escuela, el bullying, los chavos que le gustan y no la pelan etc. No sé por qué pero mi hermana menor siempre ha preferido salir conmigo a fiestas, de paseo simplemente que yo sea quien la atienda, tal vez por ser la mayor o tal vez por ser la más paciente, realmente a mi esta situación no me molesta pues yo creo que en esta vida estamos para servir y ayudar a quien más lo necesita, además que las labores de mis padres y la impaciencia de mi segunda hermana me orillan a ser yo quien la procure más, sé que no es culpa de ella aunque a veces tiene actitudes que no ayudan mucho, como por ejemplo que es muy celosa conmigo cuando un galán se me acerca o me pretende; otro ejemplo sería como cuando quiero salir con mis amigos o amigas a solas y mi hermana o mis padres me piden que me la lleve, realmente nunca me lo han exigido o condicionado pero yo me siento comprometida con mi hermana y mi familia tal vez sea por mi manera de ser, o tal vez sea porque mi otra hermana siempre busca algún pretexto para zafarse de situaciones como esta. En algún tiempo decidí por mi propia cuenta ir a terapia con un psicólogo pues tenía algunos problemas en el trabajo y problemas amorosos, estas terapias removieron sentimientos que tal vez no pensaba o que me costaba trabajo aceptar principalmente porque mi vida se estaba convirtiendo en algo aburrido, monótono y pesado. Hace un año mi hermana la de en medio se casó y se fue de la casa, mi hermana menor lleva tres años en un trabajo estable pero poco remunerado y mi relación con ella sigue igual pues sigo siendo yo quien la atiende y la acompaña a donde quiera, estoy consciente que no me gustaría estar así toda la vida pues los años pasan y estoy dejando de hacer actividades que me gustarían hacer. Por otra parte mis padres cada vez están más grandes y cansados y no los culpo de mi situación ni la de mi hermana menor pues ellos de una u otra forma nos han dado lo necesario para salir adelante.
Sé que debo buscar una solución a esta situación pero la costumbre y esta relación tan estrecha con mi hermana menor hacen que posponga esa búsqueda. Observación: actualmente y después de dos años de este relato la dinámica entre la hermana mayor y la hermana menor continúa de la misma manera, afortunadamente la hermana mayor consiguió un buen trabajo con un sueldo aceptable pero los escasos ingresos de su hermana menor la orillan a compartir gran parte de su paga con ella.
El segundo testimonio proviene de una familiar de dos personas con discapacidad severa un hombre de 42 años y una mujer de 39 años los cuales están bajo el cuidado de su hermana de 50 años quien nos relata lo siguiente:
En mi familia yo soy la mayor de 9 hermanos, de los cuales 3 nacieron con una enfermedad degenerativa que rápidamente los hizo usuarios de silla de ruedas. Mi primer hermano falleció cuando yo tenía aproximadamente 20 años por la misma enfermedad, mi segundo hermano con discapacidad nació cuando yo tenía casi 9 años de edad y la tercera hermana con discapacidad nació cuando yo tenía 11 años de edad. Ella es la más chica de mis 9 hermanos, algunas veces me preguntaba por qué mis papás decidieron seguir teniendo hijos a pesar de esta enfermedad congénita. Uno de mis primeros recuerdos con mis hermanos con discapacidad fue cuando repetidamente mis papás y principalmente mi papá nos dijeron que a pesar de la condición de nuestros hermanos nosotros teníamos que continuar con nuestras actividades y que no era nuestra responsabilidad hacernos cargo de ellos, que ese rol era de ellos, que estábamos en toda la libertad de seguir con nuestros planes de vida. A pesar de esto, uno de los primeros recuerdos que tengo de mi hermana menor fue cuando yo tenía 13 años aproximadamente, una noche mi mamá llego a mi cuarto y me dijo que al ser yo la más grande y mi hermana la más pequeña esta dormiría de ahora en adelante conmigo, hasta la fecha siempre he visto por mis papás y por todos mis hermanos sin distinción alguna y lo hago con gusto.
Observación: cabe hacer mención que durante este relato la cuidadora decidió no continuar con la entrevista, actualmente la cuidadora continua viviendo con sus papás y su hermano con discapacidad. La hermana menor con discapacidad consiguió un trabajo estable donde conoció a un hombre con discapacidad y hace algunos meses se casaron. Aun así la hermana mayor sigue estando al pendiente y atendiendo sus necesidades.
A modo de conclusión:
Es necesaria la visibilización del trabajo que realizan las personas que cuidan y acompañan a personas en situación de discapacidad, especialmente cuando son familiares directos, con el objetivo de diseñar e implementar acciones que permitan el pleno desarrollo de las personas involucradas en el cuidado, así como políticas públicas que posibiliten el goce y ejercicio de derechos y libertades en condiciones de igualdad.
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Nosotras somos un equipo que se conformó a raíz de nuestros intereses personales en el tema y a nuestras lineas de acción en el campo laboral. Froylán Diaz y Guadalupe Reynoso desde el sector gobierno apoyan a las personas en situación de discapacidad. Manuel González, desde la parte de la investigación en el Centro de Estudios para la Inclusión y la Cátedra UNESCO «Igualdad y No Discriminación». Nos consideramos personas defensoras de derechos humanos de las personas en situación de discapacidad, así como activistas, debido a que realizamos trabajo de acompañamiento y hemos realizado algunas activaciones en contextos universitarios sobre el tema.
Una mirada feminista de la “ética del cuidado” en las colectividades
Por Tibisay Mendoza
imagen: En la calle te crees el Che, en tu casa eres Pinochet»/ Lily Cursed
Hace una semana atrás en mi país se suscitó una denuncia de violencia sexual por parte de una compañera, una activista internacionalista que venía en cooperación y voluntariado a permanecer en un espacio comunitario donde varios colectivos políticos y culturales hacen vida en función al accionar una zona agrícola comunitaria y de formación, cosas que en mi país siempre ha sido una carencia por décadas. Esa denuncia nos puso en estado de alerta a las feministas y asimismo nos preguntábamos ¿sino estamos a salvos dentro de nuestros propios espacios de luchas, entonces cómo nos cuidamos todes? A su vez me preguntaba en lo individual ¿entonces el mundo de la izquierda, es un mundo de hombres pero además de hombres machistas que además al parecer responden solo a los pacto de la fatria?
Vivimos en una sociedad donde el patriarcado es funcional al capital y a su vez el capital afecta al patriarcado haciendo que se recrudezca y se fortalezca. Así lo menciona Rita Segato dentro de sus tantas entrevistas sobre cómo se construyen la sociedad patriarcal[1]. Por otra parte entendemos que no pueden existir espacios comunes anticapitalistas, decolonial, sin estar consciente cómo se articula estos dos “ordenes” históricos como señala la antropóloga Segato. Cuando un hombre dentro de un espacio mancomunado y de accionar en una comunidad colectivista ejecuta una escena de poder machista llevándola a su máxima consecuencia como es la agresión sexual, violentando con afán de consumir un cuerpo de una mujer, y forzando a la conquistualidad del poder, el patriarcado al igual como los hábitos del capitalismo, del colonialismo han ganado nuevamente y por lo tanto “ningún patriarcón hará la revolución”[2]
De los cuidados y los feminismos
Varias críticas casi peyorativas hablan de la visión que tenemos algunas feministas en el tema de cuidados, uno de lo más contiguo es la sentimentalización del cuidado[3]. Se nos ha tildado de propiciar un “pensamiento maternal” de codependencias en el operar colectivo. Sin embargo, hay una defensa sobre las múltiples teorías entorno a la “ética de cuidado”. Para algunas y algunos esta teoría solo se basa en estar consciente y luchar por la reivindicación (sobre todo económica) de quién es la sujeta que apoya, sostiene o labora para mantener a seres que necesitan de ser cuidados por causas de salud o de crecimiento como son los infantes, entre otros, y por el otro lado existe un ecofeminismo que se centra en repensarse las relaciones humanas y sus vínculos con la naturaleza en torno a la “ética del cuidado” en miras a una sociedad pospatriarcal[4]Adherido a esta malgama teórica tenemos recientemente otra “ética del cuidado” y de acción colectiva que ha empezado a emanar desde los feminismos y que permite dar frente a la violencia machista que cada vez va en incremento.
En este caso me referiré a este último postulado y eje de acción. Hace un mes leía una anécdota de cómo varias chicas (jóvenes) de una barriada Argentina habían encontrado la manera de cuidarse entre ellas para salir a rumbear (salir de fiesta) las chicas describían el entorno común como una zona lo suficiente violenta, machista y caracterizada por varios femicidios perpetuados, estas consecuencias habían territorializado la ética del cuidado popular y cómo el feminismo popular investigaba sobre los hechos de violencia de la localidad, narraban como iniciaban estrategias formativas en el barrio en materia de género y la prioridad de explicar a las jóvenes y a la población general el tema del consentimiento sexual[5]esa historia me hacía pensar en mi país en ¿cómo era la dinámica en mi país?
Acá nos hemos acercado a entender lo que implica esta “ética de cuidado”. Aunado a ello vivimos en una crisis de toda índole: económica, social y política, por dar un ejemplo no tenemos cifras oficiales que nos permita monitorear la violencia de género pero estamos consciente que la problemática va en aumento. En tal sentido, algunas feministas se han dado a la tarea de ir a la calle a denunciar y presionar a la “justicia”, otras se han dado la tarea de hacer acompañamiento a los familiares en casos concretos de femicidio y otras han diseñados estrategias para monitorear estas violencias a través de plataformas tecnológicas que son conocidas por algunos grupos feministas y por otros no. Estas tareas refuerzan el crecimiento dentro de la “ética de los cuidados”. Sin embargo, a pesar del esfuerzo, el tiempo y la dedicación todavía no somos mayoría, algunas son consecuentes y todavía no hemos terminado de concretar y aterrizar esas redes de apoyo, que a su vez salga de las bases y sea lo suficiente visible creo que estamos en ese proceso. Es una ardua tarea en un país polarizado por la política y los feminismos no están ausentes de tal situación.
Por otro lado en mi país la formación en temas de historia del feminismo, violencia de género, el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo, entre otros, están presente en el quehacer de los diferentes grupos feministas sobre todos centrado en grupos de mujeres de diferentes clases sociales pero son muy pocos los hombres que se acercan a estos espacios, aunque si bien es un hecho importante este accionar, al parecer se necesita de mucho más para que podamos construir comunidades verdaderamente colectivas, libre de violencia, de entender los feminismos como diversos, plurales y transversal al Estado, de tejer vínculos por encima de los proyectos histórico de las cosas.
Comunidades colectivista, y los cuidados
«Retejer vínculos no puede ser para una finalidad inmediata. La meta histórica tiene que ser el ser comunidad» Rita Segato 2015
A raíz de la denuncia que mencioné dentro de mis primeros párrafos que a su vez fue avalado por un comunicado oficial por diferentes organizaciones políticas, comunicacionales que hacen vida en el espacio me llamó mucho la atención que se solicitaba practicar la formación feminista y fue allí justo en ese párrafo del comunicadoque reflexioné que siempre va faltar hacer más.
He reflexionado mucho estos días esa especie de manía entre algunas feministas venezolanas de estarnos comparando con los feminismos foráneos esa causa nos ha traído sus consecuencias, observo que tenemos construidos métodos parecidos a los feminismos de afuera, siempre tenemos un referente exterior, yo también lo tengo. No fue sino hace poco que hubo un debate corto pero condensado que se mencionaba sobre el hacer un feminismo a la venezolana, crear identidades feministas donde podamos reconocernos y me preguntaba ¿cómo somos las venezolanas? Bueno, de verdad nos encanta crear vínculos de hecho a pesar que hemos sido invisibilizadas, las mujeres venezolanas son las que más se organizan en sus comunidades, tienen capacidad para trabajar de manera horizontal y tienden a la colectividad, eso lo vemos en espacios populares, espacios comunes, esa es una fortaleza que a pesar que algunas se acercan más al “sentimentalismo del cuidado y al pensamiento maternal” también otras entendemos que la dinámica del cuidado podrían ayudar a formar esas redes que tenga cómo fin último hacer comunidad.
Los hombres y las mujeres que se acercan a espacios colectivos deben tener claro varios valores necesarios como es la reciprocidad, la justicia social, la armonía de las relaciones (implicando todas las relaciones humanas y no humanas) poder entender que hay formas de convivencia posibles fuera del colonialismo de eso realmente se trata los cuidados colectivos que buscan sociedades comunitarias más justas, las feministas venezolanas tan diversa como nuestra cultura busca esos valores y debemos seguir armando estos discursos para que no suceda en ningún espacio colectivo, comunitarios, familiares hechos de violencia.
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[1]Video a Rita Segato. Serie 14 entrevistas en reunión anual del Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al desarrollo, en mayo de 2018 en Ecuador. https://www.youtube.com/watch?v=CqdFtS208T8
[2]La consigna de Rita Segato en la marcha del 8 de mayo del 2017 en Madrid, España.
[3]María Luz Esteban. Los cuidados, un concepto central en la teoría feminista: aportaciones, riesgos y diálogos con la antropología. Revista 22 (2) Quaderns-e.
[4]Maristella Svampa. Las fronteras del neoextractivismo en Ámerica Latina: Conflictos. 2017.
[5]Eleonor Faur y Maria Alcaraz. Una ética del cuidado popular. Revista Anfibia http://revistaanfibia.com/ensayo/una-etica-del-cuidado-popular/
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Tibisay Mendoza. Licencia en Letras por la Universidad de los Andes, Venezuela con diplomado postgrado en Técnicas de Información y Comunicación por la cátedra de la Unesco del Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño Habana, Cuba. Redactora, bloggera, investigadora, comunicadora y docente instructora en Lenguaje y Comunicación, en diferentes institutos universitarios. Feminista y activista del movimiento de autoayuda (Self help) y el autoconocimiento por la descolonización de nuestros cuerpos.
ya cuidé a la mía enferma y fui madre de mi madre,
no quiero ser madre,
ya cargué a mi hermana pequeña
igual de pequeña que yo,
a la orilla de la presa
para que no muriera en el agua estancada de mamá.
No quiero ser madre,
mi espalda ya fue puente
pisada por hombres
que lavaron sus nudos en mi río.
No quiero ser madre,
llevé mis cactus a la casa
de la mujer a la que amé,
cuidé también sus plantas,
y dejé que esa peste amor secara mi jardín.
No quiero ser madre,
esta sangre es para el placer y las revelaciones
esta sangre no (re) produce,
esta leche que escurre,
solo es alimento para lobas.
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María José VM (Ciudad de México, 1992) Suave y redondo ratón. Investigadora en las ciencias ambientales y poeta. Su obra se ha publicado en las revistas Rojo Siena, Cascabel, Enchiridion, Saltapatrás, El Periódico de las Señoras, La sublime lenchitud y en la antología La voz de la semilla, Nueva cartografía poética de Baja California Sur a cargo de Ediciones de viaje en el 2016. Organizadora y participante en el 1° Festival de arte Feminista Caleidoscópica Violeta en La Paz B.C.S.
la primera vez que fui mamá todo sucedió en un hilo hace diez años no había nadie solo mi hijo y yo un amor titánico y el instinto de supervivencia ahora soy mamá por segunda vez en la era millennial pero no soy millennial o al menos no por fecha de nacimiento me tocó ver trainspotting en el cine eso cuenta para mí como no ser millennial y tengo videos de mi hijo grabados con una cámara de vídeo ahora existe una tribu virtual hay aplicaciones para el teléfono donde puedes obsesivamente anotar cada cosa que hace tu hijo desde tu vientre hasta que te aburras cientos de blogs cuentas de instagram grupos de maternidad en Facebook donde las mamás se quejan de sus suegras o de otras mamás ¿haces colecho o lo dejas en su cuarto? ¿cuánto tiempo más le vas a dar chichi? ¿le vas a hacer la circunsición? ¿le pusiste aretes desde que nació? ? ¿pañales de tela o desechables? ¿le das papillas o BLW? ¿lo vas a rapar? ¿lo dejas llorar para que duerma? ¿vas a usar andadera o a dejarlo gatear? ni se te ocurra decir que no compras pollo orgánico ¿porteas o usas carriola?¿alopatía o homeopatía? ¿montessori, waldorf, constructivista, tradicional? ¿qué le vas a decir cuando te pregunte de dónde vienen los niños? ¿vacunas o no vacunas? ni toques ese son ¿cuánto tiempo los dejas ver la tele? ¿a los cuántos años les regalas un ipad? ahora hay una matrushka virtual con los dichos de las abuelas remasterizados en google leí que no debes dejar de hacer las cosas que te gustan y si ya no sabes qué te gusta te inventes algo no te descuides si quieres seguir trabajando no te sientas culpable de que se quede con una nana o en la guardería ocho horas no descuides a tu pareja vayan al cine o a cenar pero no dicen que es posible que no tengas ganas sobre todo tienes que sentirte bien porque si tú no te sientes bien tu bebé se va a sentir peor si lees bb mundo te dicen cómo hacerlo yo no encuentro el tiempo lo busco entre los pañales y las toallitas húmedas se volvieron algo indispensable en mi bolsa nunca las puedo olvidar porque si lo hago me arrepiento diez veces al día pero no importa tengo lavadora soy una mamá privilegiada el multitasking existe desde que existen las mamás si gugleas ¿cómo ser una buena mamá? aparecen 92,100,000 resultados pero la palabra maternar no existe en el diccionario de word tengo siempre a la mano ibuprofeno no infantil de adulto a mis amigos ya casi nunca los veo pero siempre le dan like a las fotos de mis hijos en facebook nunca he hecho amigas en los grupos de mamás las toallitas húmedas del costco son baratas tal vez ahí pueda encontrarme a otra mamá que va los martes en la mañana porque a esa hora todos los demás están trabajando mientras yo ya sellé el boleto del estacionamiento y tengo diez minutos para salir pero ¡chin! se cagó el niño y se la sale todo por el pañal tengo que ir a cambiarlo me voy a pasar de los diez minutos voy a tener que pagar estacionamiento no tengo dinero sólo la tarjeta y el cajero no sirve lo bueno es que el niño ya no está cagado pero ahora quiere chichi ya aprendí a no salir sin un rebozo así puede ir tomando chichi mientras dejo las cosas en el coche y salgo caminando a buscar otro cajero cuando llego a mi casa la ropa ya está lista para sacarla de la lavadora pero primero la comida me acuerdo que desde hace horas tengo ganas de hacer pipí ¡ay qué rico se siente hacer pipí! me quiero quedar en el baño hasta que sea de noche el otro día me tomé una selfie en el baño cagando con diarrea y mi bebé sentado en mis piernas no había nadie más que lo cargara estábamos él mi teléfono aka mamá virtual y yo que no podía levantarme del escusado entonces vi nuestro reflejo en el espejo que está frente al baño “autorretrato de un día de mierda” le puse y la subí a instagram nunca te hace tanta falta tu mamá como cuando eres mamá así no son las selfies de las mamás millennials
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Anaité Ancira Garcia. México DF, 1980.
Tengo estudios en psicología clínica, tarot y descodificación biológica sistémica. Desde el 2010 he publicado poemas en diversas revistas digitales e impresas como errr magazine, dédalo revista, periódico de poesía de la unam, revista consideraciones, punto en línea, registro mx, revista trajín, el periódico de las señoras y revista el humo.
Mi primer libro de poesía “play, pausa, rec, mute” se publicó en 2018 con la editorial Grupo Rodrigo Porrúa.
Además de ser mamá de dos hijos soy terapeuta y actualmente estoy trabajando en dos poemarios, uno sobre maternidad y otro de poemas basados en las “figuras” del libro de Roland Barthes “Fragmentos de un discurso amoroso”.
En homenaje a mi amada tía Félix Bañuelos y mis abuelas. Especialmente para mi madre.
Creo, que aprendí a cuidar porque mi mamita me compraba mis vestiditos para los bailables de la guardería, veía su felicidad en mis logros de danzarina, de ahí la épica foto de rumberita power con sus olanes rojos y mi sonrisa que quedó encuadrada ayer y ahora en su despedida y que pende de la pared de mi casa desde hace un año que ella se fue. Mi cuerpa, tiene en sus saberes a mi tía-madrina de bautizo Félix Sánchez Bañuelos; quien trabajó de empleada doméstica con la mamá de “La Doña Félix” en Sonora. Ahí estuvo por tres años consecutivos vistiendo el hábito de Carmen, para ahorrar y comprar una casa en Domingo Arenas, en el pueblo de Nativitas Tlaxcala (antes y ahora en mi corazona, Yaucuitlalpan). Ella logró, junto a todas las mujeres de la familia, inlcuyendo a mi tío Tomás, la manutención-cuidado de la enfermedad imposibilitante del abuelo; la depresión y tristeza profunda de Alberto. Ese diagnóstico invisibilizado nos dio tal protagonismo a pesar de su y mi tierna edad, ella junto a mi madre revelaron en mi esa tarea que me ha dado mucho e incluye cuestionarme. El cuidado de mis amigas amadas como si fueran mis carnalitaos. A mi padre y madre porque los vislumbré unos adolescentes a mi cuidado y se me olvidó que yo era 20 o 25 años más pequeña que ellaos. Que si por ser la más grande, que si porque fui a la escuela, que si porque soy la que no tiene hijos, que si porque soy la sobrina consentida, la hija predilecta… los cuidados en la familia se heredan de aprender a quienes nos toca cuidar o porque elegimos como un lenguaje amoroso y, a veces, vivificador. Yo hoy elijo husmear en lo positivo de la cuidadera hermosa.
Mi abuela Herlinda me cuidaba dándome consejos de que si el tesito de floripondio para abortar, que si hay que cuidarnos en manada, que si es nahual o cuerpo de hombre violador, por no decir del tráfico de personas en el Estado proxeneta más reconocido a nivel internacional como lo es Tlaxcala.
A mi abuela Elsa la amé cuidándome al sacarle punta a mis colores de la primaria y enseñarme las tablas de multiplicar y su paciencia que a naiden regalaba. Para mi fue el moño que se empeñó en gritarme que eso mero era el cuidado una tarde sentadas en la tranquilidad porque crear, aprender, leer y enseñar. Eso es para mi cuidar. Y aunque ahora en mi tostoñera vida adolezca de ese autocuidado, el feminismo me ha dado la pauta de virar pa mi sin subestimar que va de la mano. Apenas este año hice mi currículo de la participación política y de ahí nació el deseo de cuidar de la colectividad y de mis profesoreas, quienes me han enseñado que un nosotroases como masco en esta vida. Con ellas no me da tanto miedo escribir, además siento que tengo tanto que decir desde mi, que ya no tengo esa sensación de achicamiento, por el contrario, escribir ahora después de la manifestación del 16 de agosto de 2019 me dio impulso para decir que pa mi es importante sin que me preocupe cómo huir. Entintar con las historias de las mujeres de mi familia ese preciado acto de cuidar es, por tanto, un verdadero agasajo.
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Lilith Silva Sánchez. Alquimista de la corazona, trotamundos y saltapatrás. Ingeniera Química de profesione y cotidiano, artivista, cábula y standupera rapera y 30 años de ex-vendedora de nopales, habas y requesón en San Lucas Tepetlacalco en Tlanepalntla, Edo. de México.
Esto no es un texto escrito por una persona académica y no pretende ser cordial con ningún estándar de la escritura. Es un experimento con algunas indagaciones y alertas de lo que me afecta cuando pienso en la pospornografía como una vertiente de arte/antiarte/política contemporánea. Mis observaciones pueden dar algunos caminos de cómo la pospornografía es una propuesta de subversión al cis-tema[1].
La pospornografía aparece como una propuesta contra la pornografía comercial y tradicional. La historia de esta nomenclatura (post porn) viene del manifiesto escrito por Verónica Vera (firmado por actrices y directoras de porno) y de la performance “short post porn modernist” de la actriz/directora/sexóloga Annie Sprinkle (EUA). Surge en el Norte y trae consigo una carga que me deja dudas; como un ejercicio de verificar lo que proviene de los colonizadores, que a menudo son mostrados como perfectos…
Hace más de 10 años produzco obras/performance que hablan sobre estas opresiones que los cuerpos disidentes vivimos.
Pienso en la popularización de la pospornografía, siempre de manera interseccional, porque la gran parte del posporno visto (podemos expandir la imagen a otros sentidos) por cuerpos hegemónicos también puede caer en la trampa de convertirse en fetiche. Pensemos en otros pornos que no sean los de cuerpos hegemónicos, o en un porno que no sea comercial.
Existe pospornografía coptada por el mercado del arte. El proyecto de pospornopiratería[2] es un ejemplo de eso, hecho con una red de afectos y personas que producen por fuera del molde.
foto Ariel Terra Boa
Muchas de mis producciones dialogan con el arte de la sexualidad y el arte contemporáneo, otras se distancian del mercado y son más políticas, como se evidencia en mis producciones actuales, objetos, instalaciones, etc.
Esta crítica al posporno, trata sobre la representatividad de los cuerpos que en el porno convencional son cosificados o invisibilizados. A menudo toman como referencia la blanquitud (lo que proviene de Europa/Estados Unidos); anulando corporalidades, sin dejar espacios cómodos para determinadas cuerpas. Es un proyecto político que excluye cuerpas disidentes del Sur global e incorpora la supremacía blanca, lo binario, el goce preponderante del macho, la higienización, la clase social, etc. Debemos estar alertas a esas prácticas venidas del Norte y esas afirmaciones de deconstrucción (ellos esclavizaron a nuestras ancestras).
Busco hablar acerca de las potencias en el Culo del Sur. La performer Pedra Costa escribió “Manifesto O Cú do Sul” (Manifiesto del Culo del Sur), habla sobre la pornografía en Europa y utiliza el término “del Sur”[3] para designar la pornografía racializada, o fetichizada con cuerpos del sur del mundo. Pedra subvierte en su obra, mostrando otras coyunturas, lo que nos puede llevar a interseccionalizar diversas cuestiones que nos atraviesan en tanto somos cuerpos subalternos.
En el posporno, veo producciones que muchas veces reproducen lugares de dominación/sumisión, reproduciendo también toda una cuestión racista, colonial implantada, asimilada y arraigada. Una de las convenciones del posporno es pensar en el BDSM como posibilidad de diálogo y consenso. Pero, ¿qué pasa cuando un látigo trae a la memoria, en un cuerpo diaspórico, a una imagen de un cuerpo negro siendo esclavizado y torturado? Estas son las cuestiones históricas, que en el contexto de Brasil, América Latina que hace necesario repensar esta práctica “libertaria”. Tengamos en cuenta de dónde proviene y a que accedemos en el posporno queer, punk y diversas prácticas que nos llegan como subversivas y desafiantes. La potencia está en cuestionar la colonialidad en estas manifestaciones, lo cual no significa que la potencia de hacer una posporno sudaka, kuir en el Culo del Sur no sea transformadora y revolucionaria.
foto por Cristina Maluli
La necesidad de repensar el imaginario sobre las sexualidades, es inminente y eso se ramifica en muchos otros sectores/estructuras sociales. Debemos prestar atención a las interseccionalidades para deconstruirnos y destruir esas carabelas que tratan a la fuerza de normalizar nuestras mentes.
La pospornografía no es necesariamente un porno feminista. De hecho, gran parte de lo que he visto del porno feminista también se limita a la cissexualidad y la blanquitud. ¡Pongamos atención a lo que reproducimos: otra vez corporalidades invisibilizadas! Al igual que en el porno, sólo aparecen personas blancas y eso también es racismo; a menudo esto se manifiesta incluso entre líneas. Houra Bouteldja dice: “el feminismo blanco es una redundancia, ya que el feminismo siempre ha sido un fenómeno blanco”. Estas reproducciones de blanquitud que muchas veces provienen de pensar el mundo a partir de la cultura hegemónica, por lo general no reflexionan sobre cuánto anulan otras corporalidades que se desechan; otras veces actúan cínicamente replicando al sistema con la inocencia blanca/white innocence.
¡Cuántas veces el feminismo blanco se cierra y se compagina con el racismo! Podemos ver en la historia del feminismo, que mientras las mujeres blancas reclamaban derechos civiles para equipararse con los hombres, las mujeres negras aún vivían la esclavitud y estaban subordinadas a esas mismas mujeres blancas. Incluso hoy, los salarios son inconsistentes, la violencia doméstica es flagrante, la violencia policial injustificada, las muertes por aborto tienen una tasa mucho más alta y todo se dimensiona más cuando eres una persona negra. Las mujeres negras son puestas en primera fila del holocausto negro en el que vivimos viendo morir a los nuestros.
La pospornografía se trata principalmente del cuidado, como táctica de guerrilla contra la maquinaria de heteronormas, la industria del porno convencional, la industria estético-farmacéutica, etc. Se trata del cuidado en las relaciones, la denuncia de los opresores y el goce para/por/en la disidencia. Es la desgenitalización del deseo, el ejercicio de otras posibilidades, el auto placer, el conocimiento y la comprensión del propio cuerpo. La práctica de la autonomía en los procesos de producción, ya sea desarrollando otras formas de vida que no sean las burbujas urbanocéntricas/consumidoras del estilo de vida en el sureste, o pensando en el extractivismo y la relación de consumo que subyace en la formación de la sociedad moderna (como propone la ecología interseccional propuesta por Mogli Saura con la producción de cosméticos y maquillajes naturales y artesanales, medicamentos originarios y procesos de hormonización a base de hierbas) y los espacios de diálogo profanokuir y performances rituales. Experimentando en sus prácticas y también pensando en el autocuidado, están lxs artistas Puri Yaguarete y Sucia Inmunda, brujes contemporánees.
El posporno surge como resistencia política y rompe la norma de castración impuesta por la Iglesia, el Estado, el núcleo familiar y varias construcciones sociales que conciben exclusivamente al sexo monógamo y falocéntrico (todos estos aliados del capitalismo y el patriarcado). La red se amplía y el cuidado resulta necesario de muchas maneras: el autocuidado, la defensa personal y otros conocimientos se transmiten entre unes y otres. Se trata de comprender la necesidad de empoderamiento, de la otredad, de otros lenguajes y el reconocimiento de los privilegios.
Muchas personas y colectivos hacen reuniones/encuentros para compartir el conocimiento adquirido en autonomía o fuera de la educación formal. Por ejemplo: el Colectivo Quimera Rosa (experimentos biohacker), el Colectivo Coiote (espacio de pornoreciclaje y perras empoderadas), la Colectiva Vômito (espacio de vómitos) , Maldita Genni Thalia (taller de desCULOnización), Klau Chinche (taller de ginecología hacker), Sue Nhamandú (placeres a chorros / squirting), Mogli Saura (vivencias experimentales en kaos butoh), El Gabinete de la Dra. Kaligari (tecnología DIY), talleres/espacios de Drag King, hormonización a través de la alimentación, Grupo de Estudio Prostático Des-generadx, Ballroom, Cabaret, Hazte tu propio consolador, etc.
Colectivo Coiote
La propuesta del taller Maldita Genni Thalia desCULOnización, una serie de performances realizados por Pêdra Costa de_colon_ization, y mi proceso en los últimos años, propone repensar cómo el culo, la práctica anal y la ruptura de sus tabúes pueden revolucionar el cuerpo y lo político-social, debido a que la heterociscastración del culo se expande y ramifica a través de nuestras relaciones; estos son experimentos artísticos que proponen o representan la descolonización del cuerpo de manera decolonial.
¿Qué puede un cuerpo? En el posporno podemos investigar y rescatar tecnologías ancestrales, futuristas y contemporáneas. Las modificaciones de los cuerpos sudakas y travestis, por ejemplo, a menudo se realizan sin muchos recursos, creativamente y por necesidad, como el uso de prótesis temporales, con silicona industrial dañina, etc., incluso la transgenitalización ha permitido trasplantar recientemente un útero a una mujer trans usando electrodos y chips.
Entre 1963 y 2018, más de 8.027 personas LGBT fueron asesinadas en Brasil por su identidad de género u orientación sexual (según cifras oficiales), lo que significa que hay muchas más personas. Recordemos que el transfeminicidio no es estadístico y que las muertes son contabilizadas por este mismo sistema opresivo, racista y cissexual; por lo que las políticas son necesarias para que podamos acceder a estas modificaciones que sentimos que son necesarias. Puede parecer y es muy horrible depender del poder del Estado, pero también es una advertencia a esta gran crisis que estamos experimentando: ¡colapso!. ¿Qué hacer? Confiar en lo menos posible puede ser un camino. A veces una alternativa, a veces una urgencia. Y no olvidemos: «Mi cuerpo, mis reglas». En el festival Kuceta, utilizamos una frase que era otra versión: «Mi cuerpo, mis reglas, mi culo sin marcas”
La medicina blanca y la Iglesia patologizan una serie de diversidades corporales, que en la pospornografía aparecemos para decir: “Nosotrxs existimos». La patologización de la transexualidad y la intersexualidad son dos ejemplos de cómo la medicina occidental mutila y mata a las cuerpas. En otras culturas, las costumbres son diferentes y la diversidad a menudo se reconoce más allá de lo binario. Ej: Muxes (MEX), Hijras (IND), Two Spirits (Norteamérica), etc.
Recientemente participé/organicé un encuentro de posporno en Argentina, donde conocí a Ce, quien es parte del colectivo Quimera Rosa, investiga en un artículo reciente la mutación genética de las células vegetales en el cuerpo humano. Un trabajo anterior a este proyecto tiene un nombre que abre una gama de posibilidades: Mi sexualidad es una creación artística (Lucía Egaña, 46 ‘, 2011). Actualmente, el proyecto Mi enfermedad es una creación artística, del mismo colectivo, investiga el virus del papiloma (VPH).
El arte del performance es uno de los campos donde tienen lugar la resistencia y la manifestación política; la visibilidad no es como en otros segmentos del arte, pero el impacto con las acciones de performance es innegable. Cuando se trata de sexualidad, siempre está presente la polémica; en ocasiones surge la punición católica, la persecución y las amenazas de muerte.La libertad corporal sigue siendo un tabú, pero suele encontrar en el arte un aliado. Acciones como la de la artista Pêdra Costa en el Salón de Artes Visuales de Navidad donde se saca del culo un rosario religioso (2010), la acción del Colectivo Coiote en la Marcha de las Putas de Río de Janeiro con masturbación y rompimiento de símbolos religiosos (2013), la actuación conocida como Xêreca Satanik (Coyote Colectivo-2014) donde la intérprete Raíssa Vitral toma una bandera brasileña y cose su vagina, la performance de Viviany Beleboni, transexual crucificada en el desfile LGBT de São Paulo (2015), una performance de Golden Shower ( 2019), etc., son un ejemplo de resistencia.
foto: Paulx Castello foto: Paulx Castello
foto: Paulx Castello foto: Paulx Castello
foto: Paulx Castello foto: Paulx Castello
foto: Linga dc Acácio foto: Linga dc Acácio
foto en encuentro postporno Wácala (ARG) en performance con Raíssa Vitral, Ce Quimera, Roy, Kore y MariaBasura foto en encuentro postporno Wácala (ARG) en performance con Raíssa Vitral, Ce Quimera, Roy, Kore y MariaBasura
foto por Ariel Terra Boa foto por Ariel Terra Boa
¡Estamos siendo censuradas!
La prohibición del funk «carioca» es también una prohibición de la manifestación libertaria y subversiva de los barrios marginales, la relación con el cuerpo es libre y su rebelión se manifiesta artísticamente. Y no estoy ignorando el contenido machista de la letra, pero una vez más es necesario interseccionalizar. MC Carol, Tati Quebra Barraco, MC Dandara, Deyse Tigrona, son diversos MCs racializades y luchando por sobrevivir en este sistema donde el encarcelamiento es un mecanismo racista y 2/3 de las personas en la cárcel son negras, esto también es resistencia. Aún más cerca de la pospornografía, Solange, tô aberta!, Putinhas Aborteiras, Coletivo Coiote, Anarcofunk e Anarcofake.
A menudo buscamos referencias del Norte, por esta validación gringa/colonial que es casi una presión para continuar con este borrado histórico. Recordemos algunas de las personas que también subvirtieron/subvierten la norma de género impuesta: Claudia Wonder (BR) con sus performances y actitud punk, Lemebel (CH), Lacraia subversiva (BR), Lia La Novia Sirena (MX), Claudia Pantera (BR), Laura de Mink (BR), Héctor Acuña (PE), Susy Shock (ARG) “no queremos ser más esta humanidad” y “reivindico mi derecho de ser un monstruo”, Marlene Wayar (ARG), Hija de Perra (CH) con sus Interpretaciones inmundas de cómo la teoría queer coloniza nuestro contexto sudaca, pobre en aspiraciones, tercermundista, perturbando con nuevas construcciones de género a humanos fascinados por la heteronorma, que deconstruye la carabela queer y habla acerca de ser kuir sudaka. Estos son sólo algunos nombres, porque existen muchas otras personas y colectivos que producen por fuera de la norma, y a medida que hacemos producciones (que por lo general no son asimiladas por el sistema élite de las artes) necesitamos divulgarlas entre nosotras, es una táctica de guerrilla para darle realce a las disidencias. (La rapera y artista performer Rosa Luz tiene en su trabajo la pregunta «¿Y si el arte fuera travesti?»)
En mis performances busco hablar sobre la frontera geográfica, el narcotráfico y la necropolítica, la prostitución, el cuerpo migrante, las racializaciones, la transgeneridad; y pensar no solo en los límites geográficos, sino también en los límites del cuerpo. Por eso trabajo con prótesis, principalmente temporales. En la performance «escorpiônika», que realicé con varios otros artistas como Ventura Profana, Diana Pornoterrorista, Mogli Saura, el cuchillo también funciona como prótesis, mi cola afilada, el culo a tope. He estado investigando los sonidos del cuerpo en otro proyecto de posporno sonoro – micrófonos de contacto y objetos resignificados como bólidos. Por ejemplo: en la performance «La frontera del cuerpo es el propio cuerpo y/o las prótesis», me aplico un enema anal y alternadamente voy colocando excrementos hacia fuera y hacia dentro mientras interpelo la higienización social. Otros proyectos como objetos hechos de resina, publicaciones independientes, entre otras, forman parte de mis producciones actuales.
Performance en el An*rmal Festival 2017, México. Foto por Liz Misterio
Este texto fue construido con la colaboración de varias personas que son parte de mi vida, personas disidentes a quienes les tengo mucho cariño, afecto, admiración, etc.
Gracias a Gil Porto Pyrata (investigación de pospornografía, lenguajes como circo, danza y arte callejero), Vulcanica Pokaropa (maestrante en teatro, productora de la serie web Desaquenda y performer), Pêdra Costa (Solange, tô aberta!), Mogli Saura (compositora, bailarina, kaos butoh, actualmente con los proyectos Anarcofake y Profanokuir) y Juliana da Silva Henrique (madre de Maria Rita, periférica, historiadora y psicoanalista).
El texto no termina, no se cierra, espero que estimule otras preguntas y cuestionamientos.
La guerra de clases en la que vivimos me ha hecho inconforme y deseo recapitular/retomar la história, hacer visible lo invisible, la redistribución de ingresos y posicionamiento a los cuerpos que tienen privilegios. ¡Insurrección sexual!
«Tú solo miras de izquierda a derecha, y el Estado te aplasta de arriba hacia abajo». Rafael Braga
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[1] Con C de cisgenénero, palabra creada para identificar a las personas no trans. Haciendo referencia a la nomenclatura, cis-tema habla del sistema social centrado en la heterocissexualidad obligatoria, algunas disidencias lo llaman heteroland.
[2] El proyecto PORNOPIRATA (2017) fue creado para ser fuente de ingresos y autogestión en la marginalidad; para la popularización del POSPORNO y afrontar la heteronormatividad obligatoria, la idea es participar de eventos y ferias principalmente en la calle para mostrar que otro porno es posible y que la mayoría de veces nuestros deseos están condicionados. Sexorcismos, pornoterrorismo, pospornografía, glitterrorismo, sexualidades disidentes, cuerpas no capitalizables, marginalizadas y oprimidas, cuerpas gordas, travestis, enfermas, ciborgs, kuirs, sudakas, negres, indígenes, trans, intersexuales, con diversidades funcionales, sucias, antiheterokapital. Las producciones que componen los DVD’s son la mayoría de esta red sudaka posporno, otras hackeadas de internet de sitios como xvideos y xtube, producciones escatológicas, etc. Participan de los DVD’s posporno piratas: La Bala Rodriguez, Aily Habibi, Lechedevirgen Trimegisto, Constanza Álvarez Castillo, La Fulminante Roja, Hija de Perra, Liberta Morón, Post – Op, Tina Pit, Congelada de Uva, Invasorix, Walla Capelobo, Héctor Acuña, Raísa Inocêncio, Tertuliana Lustosa, MaríaBasura, Raíssa Vitral, Colectio Coiote, Colectiva Vômito, Ventura Profana, Geni Granado, Space Labia, Sara Kaaman y Ester Martin Bergsmark, PorNoporSi, Nishmi, Theo Meow, Wolfe Madam, Tora Martens, Antropofagia Icamiaba, Flasher Girl, etc.
[3] El término usado en inglés es: “Southern” y en alemán: “Südländer”.
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Bruna Kury – (1987), brasileña, anarcatransfeminista, performer, artista visual y sonora que actualmente reside en Sao Paulo (BR). Desarrolla trabajos en diversos contextos, ya sea en el mercado institucional del arte o en producciones periféricas. Enfocada en creaciones atravesadas por cuestiones de género, clase y raza (contra el cis-tema patriarcal heteronormativo obligatorio vigente y las opresiones estructurales – GUERRA de clases). Participó haciendo performance con: Colectiva Vômito, Colectivo Coiote, la Plataformance, MEXA y el Colectivo T. Actualmente investiga sonoridades en el posporno y la creación de objetualidades que son ramificaciones de su trabajo en el performance.