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La rabia y la calma

Por Emma González

Foto de twitter por 

Hemos hecho de todo. Sí, hasta incendiar estaciones de autobús y hacer pintas en monumentos históricos,que representan la legitimación del poder, los ideales utópicos y las ideas memorables que sirven para forjar una identidad colectiva.

      Las pintas fueron hechas en un tono de protesta, que no se olvide eso. No fue al calor de la victoria por ganar un partido de fútbol, ni en medio de un carnaval o una procesión. Tienen por objetivo materializar lo que se ha dicho miles de veces, con formas igualmente diversas: el hartazgo, el enojo y la desesperación, ante lo que parece inoperancia e indiferencia, una pésima combinación que no es de hoy.

     La justificación o no de la violencia, merece un análisis mucho más profundo que cualquier opinión. Porque en medio de este enunciado existen una serie de aristas a escudriñar. Violencia también es la omisión de las autoridades, violencia son masacres, desaparaciones, violaciones, hostigamiento, acoso y un largo etcétera.

      La protesta feminista del 16 de agosto provocó opiniones divididas que permiten identificar y afinar posturas. Si hoy, ante este panorama, hay que tomar una posición y estar de un lado, yo estoy con las chicas que fueron a pintarrajear el Ángel de la Independencia.

     La protesta fue tolerada por las autoridades de la Ciudad de México. No fue reprimida y hasta donde sé no hay detenidas. Aquí nos metemos a otro vericueto de la ecuación. Porque la acepción de la palabra tolerancia es amplia.

     En México tenemos un museo de Memoria y Tolerancia, que entre otras cosas, habla o pretende hablar de las terribles consecuencias por el uso desmedido del poder.  Pero también tenemos la frase histórica de Díaz Ordaz en la que tras la tolerancia, justificó en su discurso con motivo de su IV informe de gobierno el 1 de septiembre de 1968, el uso excesivo de la fuerza militar y policial que usaría un mes después en la matanza a estudiantes, por todo mundo conocida. “Hemos sido tolerantes hasta excesos criticados, pero todo tiene un límite”[1]y el Congreso de aquel entonces lo interrumpió, para aplaudirle. “No podemos permitir ya que se siga quebrantando irremisiblemente el orden jurídico como a los ojos de todo el mundo ha venido sucediendo” prosiguió.

     La jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, primera mujer electa de esta ciudad, pronunció un discurso luego de la protesta en el que parecía más preocupada por hablarle o amenazar a sus adversarias políticas, que por entender y dialogar con las ciudadanas que se le pusieron enfrente, para exigir una vez más, una investigación, de menos creíble.

     Su discurso, la rueda de prensa y el acto para lavarle la cara a su gobierno que organizó con otras feministas, fueron las reacciones ante la exigencia de una investigación por la denuncia de violación hacia  una niña, por policías.

     En el evento que llevó por nombre: “Cero impunidad y justicia absoluta para las mujeres y niñas víctimas de violencia” donde se expuso un poco  de todo; en lo estructural, representantes de organizaciones feministas expresaron la necesidad y la exigencia por saber aspectos muy concretos traducido a acciones, pero sobre todo a resultados como el seguimiento a los secuestros de mujeres en el metro y la evaluación de  los programas de éste gobierno que solo han sido anunciados.

     También hubo discursos políticos, sumamente lamentables como el de la Senadora morenista Malú Micher que tuvo la audacia, misma que hay que reconocerle, de decir que  “sí nos están cuidando, no nos están violando, pero donde lo han hecho, lo están corrigiendo y hay que seguirlo corrigiendo”[2]Nadie niega que hay que corregirlo, pero de eso a que lo estén haciendo, hay una realidad que pone sus palabras en entredicho.

     De la misma forma se habló de la confianza y del orgullo que sienten algunas de esas feministas invitadas, hacia la jefa de gobierno. Nunca está de más el manifiesto de las muestras de cariño, pero en las acciones de gobierno, incluso al margen del feminismo, es importante respaldar las palabras de orgullo y confianza con resultados.

     Ahí es donde se ha fallado, en los resultados. Es la confianza la que se ha minado. “Me cuidan mis amigas, no la policía” fueron unas de las consignas de la protesta, encabezadas sobre todo por jovencitas, quienes ocupan un número importante en las cifras de feminicidio, secuestro, violación  y desaparición. [3]

     El feminismo es un movimiento social sumamente diverso y complejo,  principalmente en lo político, aspecto que algunas mujeres hemos decidido tomar muy en serio. Porque habla directamente de nosotras, pero sobre todo, habla con nosotras y por lo tanto hace que entre nosotras hablemos, no solo de nosotras mismas, sino también de nosotras en relación a lo demás.

     Como toda creación humana, el feminismo no está exento de contradicciones y desigualdades, donde lo acrítico puede anidar por momentos discursos supremacistas, victimistas (sin que por ello deje de reconocer a las víctimas) no está libre de incongruencias y tiene una cantidad infinita de sesgos y rezagos. ¿Y?

     Vaya, ¿Es que por qué tendría que ser distinto? Tampoco es algo con lo que no sepamos convivir. Ahí tenemos a las religiones, por ejemplo, que promueven la pureza y sienten estar hechas de una sola pieza y están plagadas de terribles y aberrantes contradicciones, como la pedofilia, ampliamente conocida y hasta tolerada por sus seguidores, quienes se denominan a sí mismos como bondadosos. Si tenemos éstas y otras manifestaciones aprobadas como bondad, ¿por qué entonces pensamos que el feminismo tendría que ser prístino?

     Aunque muchas personas puedan pensar lo contrario.El feminismo no es una logia. Ni todas estamos de acuerdo todo el tiempo, ni todas pensamos igual. Y al feminismo siempre hay que cuestionarlo. ¿O cómo piensan que hemos sobrevivido y nos hemos fortalecido, si no es a partir de la crítica constante desde el interior del propio movimiento? No crean que las feministas no sabemos de nuestros talones de Aquiles, de nuestras discusiones inacabadas. El desarrollo de literatura y la constante tensión entre nuestras posturas personales y políticas dan cuenta de ello. También sabemos de la descalificación y el escozor que causa entre sus más reacios detractores. Y hemos sabido lidiar con ello.

     En el feminismo estamos quienes queremos. Se está por convicción y del mismo modo, se pueden retirar. Hay un trabajo personal de pormedio para autoadscribirse -o no- como feminista. No hay un sacramento, ni nos otorgamos credenciales vitalicias de miembros preferentes. Tampoco hacemos examen de admisión para calificar  ante el feministrómetro. El feminismo, con todo y sus inconsecuencias (que siempre están muy preocupados por señalar ) es un espacio seguro que construímos entre muchas. Para hacer algo que al menos los gobiernos y parte de la sociedad no han hecho: Escuchar y acompañar.

     Habrá para quienes estas dos cosas les parezcan menores, pero cobran relevancias cuando tenemos un panorama desolador como el que hemos venido teniendo en México desde antes de iniciarse esta guerra absurda por Calderón.

     Las feministas conocemos perfecto donde quedan los tribunales, nacionales e internacionales, las oficinas de gobierno, con todo y sus procesos, algunos muy caducos. A bote pronto, puedo enunciar de menos dos acciones sustantivas en el marco de la ley, (para los que se preocuparon por salvaguardar el estado de derecho y la cultura de la legalidad  con motivo de las pintas) en distinto niveles que se han hecho desde el feminismo: La obtención de la llamada  sentencia Campo Algodonero contra el Estado Mexicano, ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos[4], y en consecuencia  el desarrollo y monitoreo en todo el país de la Ley General de Acceso a una Vida Libre de Violencia. Si no saben qué son, les invito a leer. [5]

     Nos hemos organizado, hemos formado grupos, asociaciones políticas, civiles, colectivas[6]. Hemos hasta trabajado, a veces gratis desde las oficinas de gobierno, como consejeras,[7]de la mano, como a veces parece hay que llevar a las autoridades. Hemos estado ahí en muchas de las mesas de diálogo de muchos gobiernos.  Se ha intentado comunicar el problema desde el periodismo, creando agencias especializadas[8], desde el arte[9], con innumerables iniciativas, se han denunciado a gobernadores ante las instancias correspondientes  y a otros  corruptos que hacen actos tan abominables como la  trata de niñas.[10]

     Se han señalado las fallas, se ha trabajado para repararlas, se han  mapeado las problemáticas[11], no desde una oficina de gobierno que cuenta con presupuesto suficiente, sino desde el ámbito civil, con recursos propios.

     Se han creado instancias gubernamentales a todos los niveles,[12]se han instalado comisiones en la Cámara de Diputados y en congresos locales,[13]se ha trabajado en propuestas económicas para la asignación de recursos a programas para una vida libre de violencia hacia las mujeres y otros, se ha monitoreado el presupuesto asignado[14], se han creado Tribunales de Conciencia[15]para exponer la actuación de las autoridades e informar a la ciudadanía, se han retomado los Encuentros Nacionales Feministas, para promover puntos de acercamiento a nivel nacional, [16]se han creado protocolos de actuación en distintos niveles y sobre diferentes problemáticas[17], se han hecho memoria de los feminicidios,[18]etcétera. Todas y cada una de estas acciones y otras, muchísimas otras más,  han sido impulsadas desde el ámbito feminista.

     Pero así como enumero las acciones feministas, también puedo enumerar con una facilidad apabullante al menos 7 feminicidios: Nadia Muciño[19], Ernestina Ascencio[20], Lesvy Berlin[21], Mara Castilla[22], Adriana Morlett[23]o Marisela Escobedo[24],  a quien vimos caer muerta en la puerta del palacio de gobierno de Chihuahua[25], tras una bala en la cabeza, luego de ir a protestar por el feminicidio de su hija Ruby Fraire [26]

     Es duro tener al duelo aguijoneando la memoria. Más duro es aún, ver a sus familias de frente, hablar con sus madres que te miran con una tristeza inconmensurable, donde el llanto es constante, igual que su resistencia infinita a la implacable muerte de sus hijas a través de actos llenos de crueldad. Ininteligibles, difíciles de dilucidar. Es vergonzante dolerse frente a ellas y frente a muchas otras. Por favor. No nos pidan calma. Qué calma quieren que tengamos si hace mucho tiempo que nos la arrebataron y no solo a las feministas.

Las feministas estamos furiosas y no nos vamos a calmar.

[1]https://www.youtube.com/watch?v=izxy42v7Mfk

[2]https://www.pscp.tv/w/1MYxNdMkORLGw

[3]https://www.animalpolitico.com/2019/04/crecen-feminicidios-violaciones-cdmx/

[4]http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_205_esp.pdf

[5]https://www.gob.mx/conavim/documentos/ley-general-de-acceso-de-las-mujeres-a-una-vida-libre-de-violencia-pdf

[6](algunos poquísimos ejemplos)  https://cimacnoticias.com.mx/node/57052https://cladem.org/mexico/

https://www.facebook.com/morrashelpmorras/

https://gire.org.mx/

http://catolicasmexico.org/ns/

http://www.scielo.org.mx/pdf/argu/v25n69/v25n69a13.pdf

[7]https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/331211/convocatoria-inmujeres-organos-auxiliares.pdf

[8]https://www.cimacnoticias.com.mx/

[9]http://micgenero.com/http://www.gaceta.unam.mx/las-reinas-chulas-y-las-heroinas-del-68/

[10]https://aristeguinoticias.com/1408/mexico/lydia-cacho-denuncia-mario-marin-esta-en-puebla-no-lo-detienen-porque-esta-protegido/

[11]https://www.eluniversal.com.mx/tag/maria-salguero

[12]http://puntogenero.inmujeres.gob.mx/madig/igualdad/seccion4.html

[13]http://www.aldf.gob.mx/archivo-b44079545c7b92cb7ca84ab11314bcf0.pdf

[14]http://2006-2012.funcionpublica.gob.mx/index.php/transparencia/contraloria-social/observatorios-ciudadanos

[15]https://www.cimacnoticias.com.mx/node/64662

[16]https://www.facebook.com/ENF2019/

[17]https://www.gob.mx/conavim/documentos/protocolo-para-la-atencion-de-la-violencia-contra-las-mujeres-en-razon-de-genero-2017

[18]https://fridaguerrera.blogspot.com/2019/01/2019-una-historia-diferente.html

[19]http://cmdpdh.org/casos-paradigmaticos-2-2/casos-defendidos/caso-nadia-alejandra-mucino-marquez/

[20]https://www.cimacnoticias.com.mx/node/44002

[21]https://es.wikipedia.org/wiki/Feminicidio_de_Lesvy_Berl%C3%ADn

[22]https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-41303542

[23]https://www.eluniversal.com.mx/articulo/metropoli/cdmx/2017/05/4/adriana-morlett-el-feminicidio-que-marco-cu

[24]https://es.wikipedia.org/wiki/Marisela_Escobedo_Ortiz

[25]https://www.youtube.com/watch?v=QNvgrEKedsw

[26]https://www.cimacnoticias.com.mx/etiqueta/rub-marisol-frayre-escobedo

[divider]

Ema Gonzalez. Feminista, psicoanalista, ha colaborado en diversas organizaciones de la sociedad civil con temas relacionados a derechos humanos, factores discapacitantes debido a la violencia, incluyendo violencia de género, acceso a la justicia y acompañamiento terapéutico y psicosocial a sobrevivientes de violaciones graves de derechos humanos. Colabora en 17, Instituto de estudios críticos, en la Clínica Jurídica del Programa Universitario de Derechos Humanos de la UNAM, Foro Psicoanalítico Mexicano, entre otros.

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La herida que sí ves

foto via Twitter

por Orly Cortés

17/08/2019

Dicen que ahora a la gente no le va a importar la lucha feminista porque vandalizaron monumentos, coches, ventanas. Lo cierto es que esas mismas personas, en los años que se llevan luchando, no han puesto atención.

Poco les importa que maten a 9 mujeres al día en México. Lo ven como un número, si a caso sale de su boca un lastimero “ay, qué mala onda”. Mucho menos les interesa escuchar que esas mujeres probablemente fueron asesinadas por un hombre que conocían, una pareja sentimental. Tampoco les importa que el hogar es un lugar peligroso para una mujer en México: la mayoría de las niñas son violadas por un familiar cercano en la “seguridad” de su casa.

Los temas del feminicido, del aborto, de los derechos de la mujer en general, se guardan en las reuniones porque “es de mal gusto” incomodar. No se hablan en el trabajo. No se hablan en las escuelas. No se hablan. Parecen incapaces de sentir compasión por una persona, entonces que la sientan por las paredes.

Hoy,  por lo menos volteaste a ver, aunque fuera una pared pintada. Espero que una parte de ti sí haya notado la furia de las que luchan por vivir sin miedo. Por vivir.

El cuerpo de la ciudad queda marcado como una extensión de los miles de cuerpos violentados de las mujeres, para que ahora sí lo veas, para que no voltees al otro lado. Esas cosas quemadas, pintarrajeadas, rotas, son una extensión de nuestros cuerpos. Es la humanidad destrozada de la que te niegas a hablar con tal de “no incomodar”. Es la cicatriz expuesta que se abre una y otra vez y que a ti no te inmuta.

Vela, muy de cerca y muy bien. Porque si te indignas por las heridas de esas cosas al grado de humanizarlas diciendo “qué culpa tienen las paredes”, debes saber que la respuesta es “ninguna”. La culpa la tienes tú, que te haces de la vista gorda cuando acosan a una mujer frente a ti, que te ríes cuando tu amigo te manda “chistes” misóginos al whatsapp, que  culpas a la víctima cuando la violan, que llamas feminazis a las que piden derechos, que no te interesa la justicia, que violas, que matas.

Si todo arde, si todo se destroza, es porque autoridades y sociedad cómplice niegan la justicia cada día. Es porque se nos ha secado la boca y se nos secará el cuerpo reclamando nuestros derechos. Esas paredes pintadas se han vuelto aliadas en la lucha porque al menos de ellas sí hablas.

Al menos esa herida sí la volteas a ver.

[divider]

Sobre Orly Cortés: Soy candidata a doctora en Literatura Comparada por la UNAM. He publicado artículos en revistas especializadas nacionales e internacionales y contribuido en libros como Cartografías de nuestras realidades, publicado por el Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe.

Lee más de sus textos en: https://orlycortes.com/

 

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