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Músicxs y profesorxs en constante formación ¿Entrenar para oír o escuchar para vivir profundamente?

Músicxs y profesorxs en constante formación ¿Entrenar para oír o escuchar para vivir profundamente?

por Ana Mora

Estudiar música en un país donde ésta es vista como pérdida de tiempo y un futuro asegurado de muerte por inanición, es sin duda una decisión de vida para reflexionar. Aunado a esto, el sistema de enseñanza musical en México aún sufre en gran parte de las instituciones, un apego al canon de la música occidental presente no solo en el repertorio, sino también en la forma de enseñar, búsqueda de virtuosismo, relaciones jerárquicas y violentas, lucha de egos entre profesorxs y una carente o nula representación de mujeres, grupos minoritarios y diversidad sexual en la historia de la música dentro de los programas de estudio. Con esto como antecedente de mi propia experiencia educativa y al encontrarme con varias profesorxs y artistxs que me han inspirado, así como el adentrarme a los diversos feminismos, me ha dado la oportunidad de reflexionar mi propia labor artística como pianista, pero también como docente.

Me percaté de todas estas prácticas que incluso comenzaba a seguir inconscientemente en mi primer año como profesora en la universidad donde trabajo. Comencé a utilizar otras formas de enseñar e investigar, a bailar para sentir los ritmos, a escuchar más a mis estudiantes, a descubrir a tantas compositoras y sus obras, a quitarme la idea del genio creador e intérprete, a tener otras perspectivas en la forma de creación y percepción del sonido desde otras disciplinas, es decir, un mundo sonoro totalmente nuevo al que había conocido desde que comencé a estudiar música a las 9 años en el conservatorio de la ciudad donde resido.

Tuve la oportunidad y el privilegio, debo reconocer, de poner en práctica en la ahora aula virtual, el uso de otras herramientas y experiencias resultado de diversos talleres donde trabajamos con el sonido y la escucha desde la cartografía (Auditum/ Alejandro Brianza), la narratividad ( Festival Sur Aural/ Laura Romero) y desde una perspectiva de género (Auditum/ Feli Cabrera- EfeCeLe), seminarios (Reescrituras tecnológicas, estéticas digitales, Investi-creación) e intercambio de reflexiones y proyectos en colectividad (Radio CASo- Minga, Híbridas y Quimeras, RedCla, por mencionar algunxs) que me acompañaron de manera personal y profesional en estos meses de confinamiento y de los cuales estoy agradecida.

Una de las figuras que más han influenciado en mi vida es Pauline Oliveros (1932-2016) , compositora lesbiana estadounidense , docente, investigadora, feminista y pionera de la música electrónica y electroacústica del siglo XX . Su filosofía de escucha profunda guió no solo sus creaciones musicales, sino toda su vida. Sus prácticas de consciencia al escuchar y de crear otros mundos sonoros ha resonado especialmente en este aislamiento y en mi forma de enseñar.

Escuchar ahora los sonidos de lo cotidiano, reconocer su la omnipresencia, percibir la dicotomía del silencio y del ruido dependiendo del contexto, los afectos derivados del espacio y las voces que escuchamos da cuenta de lo inmensidad de lo sonoro y lo limitado de los sistemas de enseñanza en particular en las clases de música que tratan de etiquetar estos sonidos dentro de categorías ya desde hace mucho tiempo sobrepasadas. Una de las actividades que propuse para mi grupo de estudiantes “entrenamiento auditivo” (nombre que habría que replantear) fue precisamente hacer esta escucha profunda y llevar una bitácora de los sonidos que escuchaban diariamente en sus hogares. Apropiarse de las herramientas que tenían a la mano como su celular y grabar estos sonidos-ruidos que formaban su paisaje sonoro.

Al final del proyecto hicieron un podcast que me ha sorprendido para bien. Lograron no solo escuchar y tener un conocimiento situado y consciente de su entorno, de los seres con los que habitan, sino también crear una memoria invaluable de este tiempo tan complejo que estamos atravesando. Por otra parte aplicaron sus conocimientos técnicos, afinaron su habilidad de escucha y afinación en los ejercicios y contenidos del curso. Crearon una obra que los hizo experimentar y reflexionar de forma crítica su sentir como estudiantes, como músicos y personas, que logró trascender de manera interdisciplinaria. Pero más importante aún, me hizo conectar de manera horizontal con mis estudiantes. Saber su sentir y necesidades en esta materia y profesión. Se creó un ambiente de confianza y afectividad muy necesaria en el estudio de la música que muchas veces no se logra en este afán de búsqueda de perfección. Estas experiencias sin duda quedarán en mi memoria por mucho tiempo y justo me interesa compartir que existen otras posibilidades dentro de la pedagogía musical y en cualquier área partiendo de algo tan básico, pero a la vez tan complejo como la escucha profunda. De igual manera, me ha hecho valorar aún más el poder ser profesora y de esta manera tener un poco de resonancia para quien decida escuchar. Así mismo, me motiva a seguir descubriendo y aprendiendo no solo de mis estudiantxs, sino de todxs quienes encuentro en el camino y estar en constante autocrítica Aprender a escucharnos y a escuchar a los demás resulta muy difícil hoy en día ante una marea de sonidos e imágenes en la que nos encontramos inmersos en especial como estudiantxs y profesorxs. Sin embargo , me parece que escuchar es el primer paso para ser seres mucho más empáticos al no pensar de manera individual, sino consciente de nuestro mundo y a la vez nos da la posibilidad de crear otras formas de ser y hacer más inclusivas en todos los sentidos a pesar de lo oscuros e incierto que pueda vislumbrarse, ya no en el futuro, sino nuestro presente.

Ana Alfonsina Mora Flores Licenciada en música por la UDLAP. Maestra en piano por Brooklyn College, NY. Como pianista se ha presentado en escenarios de México, Estados Unidos y Canadá. Actualmente es profesora de piano en la Universidad de las Américas Puebla y doctoranda en Artes (DAVEI: Doctorado en Artes Visuales, Escénicas e Interdisciplina) por el Instituto Nacional de Bellas Artes en la Ciudad de México. Su trabajo de investigación está centrado en el ruido/ noise dentro de las prácticas sonoras experimentales en latinoamérica hechas por artistas que se identifican como mujeres, disidencias y minorías.
Página: https://www.facebook.com/anamorapiano

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