Magia negra como forma de dominio y manipulación en el tráfico de mujeres nigerianas.

Magia negra como forma de dominio y manipulación en el tráfico de mujeres nigerianas.

 Sobre el foto reportaje Esclavitud Moderna de Lorena Ros

Por Marisol Maza

 Cada año centenares de mujeres nigerianas son víctimas del tráfico de personas en Europa occidental para trabajar en la industria del sexo. Industria que beneficia a unos pocos y genera un espacio para el abuso y la manipulación de mujeres que, orilladas por las condiciones económicas en su país y atraídas con mentiras, salen de Nigeria en busca del sueño europeo. El 80% son de la provincia de Edo, al sur del país.

    Para viajar a Europa contraen deudas con sus traficantes, deudas que después deben pagar trabajando en condiciones de esclavitud, pues todo el dinero que ganan está destinado a solventar hasta 50.000 dólares, más los gastos que se generan de su renta y manutención. El no tener papeles las obliga a vivir al margen de la ley, sin derechos, sufriendo discriminación por parte de una sociedad que no las acepta por su situación irregular y por el color de su piel, expuestas a todo tipo de abusos por parte de sus traficantes, sus clientes y la policía.

    Por absurdas que sean las cantidades por pagar y por más violencia que sufran, ellas nunca van a escapar, ni a dar por terminada la relación que las mantiene al lado de sus traficantes, aunque tengan la oportunidad de hacerlo.

    Antes de viajar a Europa, estas mujeres se someten a un ritual a través de la práctica del juju, arraigada tradición espiritual del sur de Nigeria, en el que dejan su alma en prenda hasta saldar la deuda impuesta por sus traficantes.

    Durante la ceremonia su cuerpo es marcado con pintura en polvo para que los espíritus puedan reconocer el alma que se les está ofreciendo; de este modo se lleva a cabo un juramento de lealtad entre el dios al que invocan, el traficante y las mujeres. Ellas están convencidas de que el incumplimiento a este contrato les traerá las peores desgracias, la locura y la muerte. Ni por un momento dudan de la veracidad de estos decretos.

    A partir de este momento están dispuestas a soportar todo tipo de abusos. Le tienen más miedo al ritual y sus consecuencias que a cualquier otra cosa que pueda sucederles.

    El único que puede liberarlas o dar por terminado el pacto es el mismo hechicero que realizó el ritual.

Esta práctica es una garantía de explotación a las mujeres que se someten a ella.

    El miedo, la desinformación y la desesperación de mujeres jóvenes que desean un mejor futuro para ellas y sus familias; el oportunismo de los brujos y traficantes, aunado a la histórica opresión patriarcal de Europa hacia África con su permanente saqueo y demanda de productos y servicios, generan las condiciones perfectas para dar lugar a estas nuevas formas de esclavitud.

 

Lorena Ros (Barcelona, 1975) estudió Humanidades en la Universidad Pompeu Fabra e hizo un posgrado de fotoperiodismo en Londres. En 2001 ganó el World Press Photo con un reportaje sobre la inmigración ilegal en España y en 2004 igualmente obtuvo una Mención honorífica con el proyecto sobre tráfico de mujeres nigerianas a Europa. Con este mismo, obtuvo la Beca Fotopress 03 y el premio OneWorld Media de Amnistía Internacional en 2005.

Mas información:

‘Unreported World’, ‘Nigeria: Sex, Lies and Black Magic’. Reportaje de Jenny Kleemans.

 Más sobre Lorena Ros:

www.lorenaros.com/

Marisol Maza

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