Feminista Hereje: Entrevista a Itziar Ziga

Por Mirna Roldán Gutiérrez

bruxia

Itziar a los 7 años.
Foto: Jorge Boleas

Itziar Ziga  responde algunas preguntas para Revista Hysteria, y para presentarla no hay nada mejor que sus propias palabras: Periodista inadaptada, feminista hereje, diamante en bruta, vedette de extrarradio, vasca sin cencerro, gogo tardía, hipermétrope hiperbólica. Ha publicado los ensayos Devenir Perra, Un zulo propio y Sexual Herria.

Mirna Roldán: Para ti ¿Qué es el transfeminismo?

Itziar Ziga: El transfeminismo es una actualización presente de la radicalidad del feminismo que pretende aglutinar distintas procedencias de lucha, multiplicar las alianzas políticas y desesencializar para siempre la noción sexo-genérica y otras identidades. Gracias al transfeminismo (a los feminismos radicales y bastardos, a las insurgencias queer o kuir, a la lucha trans e intersex, …) afirmo que soy mujer por diagnóstico médico y como estrategia política. Para mi está siendo una efervescente reactivación feminista que ha ilusionado a muchas que ya estábamos, e incorporado a muchísimas activistas más de distinto pelaje, sin que importe lo que tengan entre las piernas. Dispuestas todas a pegarle una buena patada en los huevos al heteropatriarcado capitalista supremacista blanco, y encantadas de asumirnos como feministas, corriéndonos sobre el estigma.

MR: ¿Por qué te autodenominas bruja, puta, feminista hereje, monstrua, abyecta?

IZ: Bruja por mis antepasadas reducidas a ceniza y humo en la hoguera que allanó Occidente para la modernidad heterocapitalista. Y para reventar los asfixiantes límites de lo que nos imponen como realidad. Puta para desenmascarar la trampa de la feminidad decente y patriarcal y negarme a parecer sexualmente inofensiva. Feminista para visibilizarme dentro de esas multitudes de mujeres y demás parias de género insumisas al heteropatriarcado. Y porque sin feminismo, yo estaría muerta. Hereje por negarme a comulgar con credos, ortodoxias ni jerarquías dentro del feminismo. Porque desde que era una enana, siempre tuve la maravillosa costumbre de decir la mía. Monstrua porque las lesbianas acojonamos al patriarcado. Abyecta porque todo lo anterior me sitúa inevitablemente en las alcantarillas del sexo, del género y de la adecuación social.

MR: ¿Dentro de qué tipo de feminismo te posicionas?

IZ: Feliz y ferozmente embriagada en un feminismo radical y comunitario al que hoy podemos llamar transfeminismo pero que siempre ha existido.

MR: ¿Cómo es el feminismo más allá de las mujeres?

IZ: Me irritan todos los planteamientos que pretenden desmantelar el sujeto político, mujeres desde neofeminismos que confunden el hecho de que los géneros son construidos (esto ya lo dijo la Beauvoir en 1949) con que no existan los géneros. Las identidades son estratégicas, queridos, y hoy necesitamos hablar de mujeres más que nunca porque se trata de señalar la opresión. Igual que necesitamos hablar de indígenas, de pobres, de bolleras, de negras, de gitanas, de transexuales. Esto va de sumar, no de restar. Y de no ser tan estúpidas como para dar un salto al vacío en la lucha feminista. ¿Cómo coño combates la violencia machista dentro de la pareja si no localizas a las mujeres que lo sufren? ¿Tenemos que empezar a hablar de violencia indeterminada? ¡Ni muerta! Sobre todo porque entonces, estoy muerta.

MR: ¿Cómo transformar nuestro deseo en una herramienta de lucha?

IZ: Nuestro deseo siempre es herramienta de lucha porque esta mierda de mundo heterocapitalista se construye cada día amortajando nuestro deseo. No creo en ningún activismo que no nazca de la realidad y del deseo de cada una. Si el imaginario patriarcal porno es tan limitadito no es porque los hombres, yendo al ojo del huracán, sean falocéntricos y monocoitales en masa, sino porque a este sistema le encanta representar a los identificados como hombres desde una caricatura del macho. Imagina que cada criatura humana nos atreviéramos a desafiar a lo que se espera que deseamos. El mundo reventaría de placer. Así comprendió el feminismo radical más inteligente (desde los 80) que el porno es una de sus vías de subversión más preciadas.

MR: ¿Para ti que es lo Queer, Cuir o Kuir?

IZ: Cuando en el 2002 tuve noticia, por boca de Beatriz Preciado, de las insurgencias queer que habían detonado en Nueva York una década antes, quedé fascinada. Llevaba esperando esas revueltas desde los márgenes del sexo, del género, de la clase, de la raza, de la inadecuación social toda mi vida. Todas las periferias inscritas en mi cuerpo reventaron y conectaron con otras monstruas que ya no tenían que ser idénticas a mí, sino oprimidas como yo. El género ya no era el centro de la identidad como repetían para mi desazón las feministas europeas blancas burguesas y heterosexuales más prominentes. Y fuimos encarnando nuestras propias individualidades y multitudes queer en las alcantarillas de Barcelona. Yo no hablo de teoría queer, sino de insurgencias. Esa desdramatización, mutación, infección identitaria es para mí queer. Y nació poscolonial, por favor, porque venga de Nueva York no seamos tan burras y tan simplistas de negar a las bolleras chicanas, a las trans negras, a las maricas orientales que dieron cuerpo voz y rabia a colectivos míticos como Queer Nation o Lesbian Avengers. Qué pasa con Sylvia Rivera, la prostituta travesti yonky y sin techo de origen portorriqueño-venezolano que lanzó una taconazo molotov contra la policía el 28 de junio de 1969 frente al bar Stonewall durante aquellos disturbios que fundaron nuestra posibilidad de existir, ¿también era gringa por haber nacido, luchado y muerto en Nueva York? El discurso poscolonial no puede ser un arma arrojadiza contra las otras. Algo sorprendente del queer es que ha fundado sus propias versiones y comunidades en muchos territorios. Y que podemos nombrarlo como nos apetezca, cuir, kuir. En México, nadie mejor que la bruja Sayak Valencia para invocar el sortilegio.

itziarmonred

Lee más de lo que Itziar Ziga tiene que decir aquí:

http://hastalalimusinasiempre.blogspot.mx/

http://paroledequeer.blogspot.com.es/2012/02/confesiones-sentimentales-de-la-doctora.html

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