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Ecos desde las membranas

Ecos desde las membranas

por Christian Fajardo y Cristina Torres

. la ventana

desde el 18 de marzo del año pasado empecé la cuarentena antes

de la declaración oficial en la CDMX, el último día que vi a mis alumnes

de secundaria estaban cabizbajes, sorprendides e incrédules

ante el escenario que nos tocaría vivir. la pandemia puso

en jaque al Cistema, valores como la solidaridad, solo por decir uno

, ponen en entredicho los cimientos de su estructura epistemológica

donde a la ciencia se les fue de las manos la situación a través de los márgenes

de error, mientras el ejercicio del poder dejó ver su rostro sin ningún tipo de

máscara y la necropolítica nos puso en la primera fila de una película gore

con un final de muchos inicios ; donde la ficción a ciencia cierta nos ha demostrado

la fragilidad del presente en fragmentos de capturas de pantalla como evidencia

. algo que pudo ser sencillo y práctico, aunque no por eso fácil, pasó a ser

una historia que espero se guarde en la bolsa de viaje colectiva como la que

propone Ursula K. Le Guin, para contarla a quienes estamos y a quienes vendrán

he sentido a mis alumnes, colegas y compañeres del primer seminario de PEEx

cansades, ansioses, en pijamas con la cámara apagada bajo la estructura

de una educación que no dio el resultado esperado ante la vida, en el que

las emociones no nos alcanzaron para continuar intermitentemente

este teatro del mundo que desde la Nueva Escuela Mexicana

se pretende resolver con un cuestionario de opción múltiple

, y que así como esta institución las demás también han dejado de lado la otra pandemia

, la de la violencia de género. este es mi ventana, mi marco

desde donde miro al mundo, donde me encuentro en una conversación

a través de grafías, silencios, cuerpos y reflejos de une misme en la pantalla

, gestos que se entrecortan porque la conectividad de la red se ve superada

y un desfase interrumpe la práctica educativa en dirección

hacia lo desconocido: ¿pero qué es la ventana sino el aire enmarcado por unas escuadras?1

Escribir

Me gusta escribir y que hacerlo me ayude a sobrevivir otro día, comer de las palabras

y los espacios y los sonidos imaginarios que aparecen en el soundtrack mental mientras leemos desenfocando el entorno para fijar los ojos en una ventana luminosa que simula

un papel impreso al infinito. Qué hambre a veces cuando la suerte se termina y qué bello

que haya quienes se dedican incesantemente a sostener abiertas esas puertas. Dice mucho

de nuestro presente que las prácticas de la libertad, como escribir y amar y el aprendizaje

y el arte, tengan el costo social del hambre y la gradualidad de un exilio silencioso.

¿Se han dado cuenta de lo incómodo que resulta escribir o leer cuando el texto no

está dentro de una retícula de 90º, en los contrastes de colores convencionales y tipografías estandarizadas?, ¿o la reactividad que detonan los discursos de lxs cuerpxs no autorizados?, ¿o de la ubicuidad de la policía que vigila sutilmente el brote de nuevas palabras, sonidos, significados y materias para la escritura, marcándolas como errores y desviaciones

inferiores? Un miedo colectivo sostenido por el mito de que la poesía es un lujo de

las élites, que el arte no es útil ni tiene relación con la supervivencia,

que la creatividad debe ser contenida porque desordena.

. el aire

parar y respirar me han ayudado a ir hacia la calma y la tranquilidad

, la educación queer es una inhalación y exhalación de escrituras de posibilidades infinitas

en las que lo primero que se siente es el cariño y el espacio seguro para decir tü nombre

, tü manera de intuir el mundo

, tü manera de estar en el mundo

, tü manera de ser en el mundo y tü manera de sentir el mundo en este presente

que requiere urgentemente un contacto amoroso para que las experiencias puedan ser

un punto de fuga y los imaginarios entretejan un acuerdo de las realidades para sobrevivir

Entre otras cosas, trabajo como profesorx

Me apasiona y también me está consumiendo. Por la precariedad laboral, el esfuerzo emocional de guiar a grupos, la estúpida aceleración de la productividad y también

porque volver a las escuelas normalmente es volver a probarse la camisa de fuerza

para mostrarle a lxs niñxs cómo quitársela y luego dejar de ponérsela, con la

esperanza de que ojalá puedan caminar más allá de lo que sueñas que tu mismx podrás.

Practicar el aprendizaje es participar en la escritura colectiva de una película

de ciencia ficción sobre la posibilidad de un tratado alquímico por el que dos

duraciones han luchado desde el inicio de nuestro tiempo; entender el papel

dentro de esa historia es de vital importancia. La pedagogía cuir, ese río

que se abre paso hacia el océano así mientras tus ojos y los míos pasan

por estas letras digitales, es el camino de la disidencia que es siempre la poesía,

escrita desde y para la materia viva, pulsante, con la cual todas las estructuras y

todos los sistemas se ponen en juego. No más la retícula milenaria que ha trazado

la línea divisoria entre mente y cuerpo, “hombre” y “mujer”, público y privado,

inútil y productivo, genio y público, banalidad y conocimiento, ciencia y arte,

entre tantos otros binarios que son tan rígidos como absurdos. No más porque

precisamente esa estructura sutil, esa gramática que sostiene a cada dimensión

de la escuela y la academia, está allí para la interiorización del abuso, la desconexión

de unx mismx, la domesticación y la atomización compulsiva de las colectividades.

No más porque otros mundos siempre han brotado, posibles, y para

volver a catalizar su paso de la latencia a la potencia tenemos que entender que

se trata menos de una utopía y más de la imaginación artística.

. las escuadras

las pedagogías queer son un reiniciar el Cistema educativo

, un volver a escribir la página de los espacios públicos y privados

para que dejen de ser un campo de concentración, una narración hegemónica e idealizada

, y crezcan en su lugar el amor, el respeto y la escucha radical1

para hacer frente a esta crisis en la que el Covid es solo el catalizador

las pedagogías queer nos permiten reconectar con une misme

de afuera hacia dentro desde el amor propio. las pedagogías queer pueden ser

una manera de trabajar con el tiempo no contra el tiempo2

, sumar críticamente lo conocido para tener más herramientas

que nos ayuden desde el contexto en el que estemos, tener claro lo que no queremos y preguntarnos lo que sí queremos nombrar y hacer visible aquello que nos pasa

, ver en los errores una forma de inicio

. las pedagogías queer pueden ser un espejo para sabernos educadores y alumnes

que aprendemos de les demás, en las que ceder es parte de entender que

cualquier ser es parte de una conversación entre mundos paralelos

desde una caja de emociones3 que nos permita sentir a flor de canto

las notas que cada une ha tomado en el camino

La mentalidad escolar

Para la mentalidad escolar las cosas deben estar separadas, estáticas, en loop y ser predecibles; las bases para la producción de la verdad entendida como la

especialización y racionalización masculinizante del todo. La escuela es una

larga obra de teatro sobre un laboratorio con condiciones estables y enteramente reproducibles —en teoría— dedicado a la programación de la escritura

electroneurológica de la normalidad. Para el rito de homogeneidad que es la

educación moderna, la anomalía es una herejía peligrosa que debe ser castigada,

perseguida, avergonzada, expulsada. Es decir, la violencia es la inmunidad de

la comunidad normal y el género una de sus tecnologías de escritura más exitosas.

Pienso en la repetición histórica de esta categoría, desde la taxonomía

de Aristóteles y su énfasis insistente en encontrar los bordes que separan a la vida,

en la explotación de lxs cuerpos a manos de la patriarquía y en las jerarquías de

los géneros artísticos. Frente a lo incontenible de la mutación y la divergencia,

el control predeterminado de la diferencia. Géneros biológicos, géneros humanos,

géneros pictóricos o literarios o cinematográficos… Entendamos entonces

que por analogía nuestra manera de enseñar orto-grafía incide en lo verbal,

como la coreografía de lo normal regula las posibilidades de acuerpar,

o la exclusión sistemática de ciertas personas de lxs cuerpxs docentes es

la preparación para su epistemicidio, y esta mecánica continúa desdoblándose

de la misma manera hacia todas las dimensiones del habitar.

Hablar sobre libertad dentro de la academia es una contradicción de fondo,

lo más a lo que puede aspirarse allí es a contemplar el holograma.

Parte del chantaje intelectual del capitalismo planetario implica resignarnos

a que cierta definición de la poesía le pertenece a los cuerpos con pene y piel blanca

que hablan lenguas europeas, tienen títulos universitarios, usan traje sastre

y un aroma a hombre ilustrado y contenido; que la poesía no se arrastra indigente

ni se prostituye ni es autodidacta ni tiene las manos curtidas de tanto limpiar

la mierda de otrxs ni goza por los orificios no autorizados ni ha tenido que cargar

la marca del abuso ni goza en el flujo de las hormonas y las emociones ni cambia

las reglas del juego ni huele a la pólvora suave que derrumba el artificio

que pretende hacer de unxs más que otrxs. Atravesar la ilusión de esta falacia

y reclamar de vuelta el poder creativo, sin atender ya a la mirada teórica

descarnada de la torre de marfil y la crueldad de sus distinciones para enraizarse

de nuevo en el suelo donde el arte es el ensayo y la obra es la vida,

eso es también una pedagogía cuir.

1 Escucha radical es un concepto trabajado por Lía García y Canuto Roldan, compartido por Canuto durante su sesión en el “Seminario Perspectiva de género, aprendizaje experimental para educadorxs” de Proyecto Escrituras Experimentales (PEEx).

2 Cita tomada de la novela Los desposeídos de Ursula K. Le Guin.

3 En la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick existe un dispositivo que se llama Caja de emociones, este permite a las personas compartir e intercambiar emociones a aquelles que se conecten a ella.

1 Clarice Lispector

Proyecto Escrituras Experimentales (PEEx) es un colectivo flexible y mutable dedicado a la la búsqueda de nuevas intersecciones entre las pedagogías experimentales, el arte contemporáneo y la perspectiva de género. Integrado en su núcleo por Cristina Torres y Christian Fajardo, más lxs colaboradorxs que se suman en cada proyecto, PEEx trabaja desde tres líneas principales: la investigación práctica transdisciplinar, la difusión y la apertura de espacios de diálogo y aprendizaje para compartir herramientas que catalicen la transformación de las prácticas educativas de todo tipo de contextos.

En 2020 PEEx llevó a cabo su primer Seminario Perspectivas de género y aprendizaje experimental para educadorxs gracias al apoyo del Fondo PAC-COVID, en el cual colaboraron seis artistas-educadorxs invitadxs: Ketzali Arreola (bailarina contemporánea), Ana Escutia (artista y educadora en arte contemporáneo), Cecilia Pompa (gestora y educadora en arte contemporáneo), Ana Torres (curadora pedagógica), Canuto Roldán (slammer, performer, poeta marika y promotor de lectura LGBTIQ+) y Lucía Vidales (artista y profesora de pintura).

El colectivo PEEx participó como invitado en la mesa de diálogo “Pedagogías afectivas, pedagogías radicales” organizada por el Centro de Cultura Digital y La Colmena Tlaxcala en noviembre 2020, así como en una entrevista en el programa Violeta Radio transmitido por el 106.1FM en diciembre 2020.

Proyecto Escrituras Experimentales

Instagram: @escrituras.experimentales

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