Yo monstruo mío. Susy Shock: la cuestión del ser y lo divino   en el cuerpo transexual

Yo monstruo mío. Susy Shock: la cuestión del ser y lo divino en el cuerpo transexual

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por Benjamín J. M. Martínez Castañeda

Me gustaría partir de la idea de <<despojo>>. La modernidad se encargó de despojar a sus moradores de condiciones humanas y los redujo a la vida desnuda, el hombre moderno ha sido despojado de la naturaleza, lo divino y de lo humano; hoy en día el hombre contemporáneo, el hombre de la vida desnuda, precaria y vulnerable, va en busca de ese resplandor luminoso. Está en busca de ese instinto de vida. Así lo hace ver Susy Shock[1] en su poema Yo monstruo mío (2008).

 

1  …Yo, pobre mortal,

2  equidistante de todo

3  yo D.N.I: 20.598.061

4  yo primer hijo de la madre que después fui

5  yo vieja alumna

6  de esta escuela de los suplicios

7  Amazona de mi deseo

8  Yo, perra en celo de mi sueño rojo

9  Yo, reivindico mi derecho a ser un monstruo[2]

Las preguntas son: ¿qué es ser un pobre mortal equidistante de todo? ¿Qué significa ser un monstruo en este mundo desalmado? Tal vez para la primera pregunta se pueda recurrir al <<ser ahí>> de Heidegger: “(…) el ‘ser ahí’ es en la forma de un ‘poder ser’ compresor al que en su ser le va este mismo. El ente que es de esta forma soy en cada caso yo mismo”.[3] El ser ahí  como poder ser  implica una <<existencia>> la cual va marcada por una posibilidad der ser: el fin de sí mismo. La muerte.[4] Susy Shock es consciente de algo: se está en el mundo sin nada y que todas esos elementos materiales que nos dan identidad no sirven de nada en este camino a la muerte; con esta escuela de los suplicios, nos da a entender que todos esos elementos que se adhieren a nuestro ser como lesiones, castigos y sufrimientos morales, son despojados de nuestros procesos de identificación y nos dejan desnudos en este camino hacia la muerte. Al final ni mi nombre, ni mi Documento Nacional de Identidad y mucho menos mi cuerpo serán de gran utilidad, pues se van desintegrando en el áspero camino hacia la completud; lo único que queda después de la muerte tras de mí, es mi esencia. La segunda pregunta fue: ¿qué significa ser un monstruo en este mundo desalmado?[5] Antes de llegar a lo monstruoso debo pasar por la guerra del deseo, ¿qué anhela Susy Shock? El que la filosofía contemporánea haya tenido un giro de trescientos sesenta grados, es decir, que se hayan olvidado las preguntas por lo universal y la naturaleza por aquellas que apelan a las singularidades y particularidades, nos puede ayudar a ver en el deseo una guerra; cuando se escribe Amazona en mi deseo, invita a pensarnos como aquellas antiguas mujeres griegas guerreras que con sus armas, arcos, lanzas, hachas, escudos y cascos hacen la guerra a los que con sus garras quieren robarnos lo más natural que le ha quedado al hombre contemporáneo: el soñar.[6] De esta manera, Yo, reivindico mi derecho a ser un monstruo.

10  ni varón ni mujer

11  ni XXI ni H2O

12  yo monstruo de mi deseo

13  carne de cada una de mis pinceladas

14  lienzo azul de mi cuerpo

15  pintora de mi andar

16  no quiero más títulos que cargar

17  no quiero más cargos ni casilleros a donde encajar

 18  ni el nombre justo que me reserve ninguna Ciencia[7]

El cuerpo humano ha sido separado, ya no somos esa quimera que Aristófanes narra en el banquete platónico; la naturaleza del andrógino ha sufrido graves modificaciones. En dicho encomio se cuenta que los hombres al sentirse superior a los dioses, por Zeus fueron separados por la mitad haciéndolos más débiles y útiles para los dioses mismos.[8] ¿Pero qué culpa tenemos nosotros de la insolencia de los antiguos? Si el deseo es la carencia de algo, ¿qué es lo que hace que Susy Shock se vea monstruosa ante su deseo? Considero que no sólo ella se sienta así, entre los hombre hemos perdido la capacidad de amarnos entre nosotros mismos; es el precio que tenemos que pagar por haber sido separados. Lo que nos mueve como monstruos de nuestros deseos es, “(…) el amor de los unos a los otros innato en los hombres y restaurador de la antigua naturaleza, que intenta hacer uno solo de dos y sanar la naturaleza humana”.[9] La cuestión está en no caer en esa vorágine del mundo industrializado y hacer de nuestra vida una obra de arte.  Ya Heidegger lo plantea en El origen de la obra de arte (1936), todo es una cosa que encarna la experiencia del ser en la presencia.

 

Lo que le da a las cosas su consistencia y solidez, pero el mismo tiempo provoca los distintos tipos de sensaciones que confluyen en ellas, esto es, el color, el sonido, la dureza o la masa, es lo material de las cosas, en esta caracterización de la cosa como materia está puesta ya la forma. Lo permanente de una cosa, su consistencia, reside en que una materia se mantienen con una forma. La cosa es una materia confirmada. Esta interpretación de la cosa se apoya en la apariencia inmediata con la que la cosa se dirige a nosotros por medio de su aspecto. La síntesis de materia y forma nos aporta finalmente el concepto de cosa que se adecua igualmente a las cosas de la naturaleza y a las cosas del uso. [10]

Así es como concibo la posibilidad de ver nuestra vida como cosa, pues tal como  se muestra en lo versos 13-15, nosotros somos  los que le damos forma a esos sueños por alcanzar, nosotros los ideamos, los planeamos y nosotros los concretamos; yo soy ese artista que a partir de la razón[11] me vuelvo uno mismo en unión con la materia que el mundo pone ante mí. Yo ser humano autocreado de barro, de esa tierra que se guarda en el mundo que me contiene, me abro a mi ser; así es como Susy Shock se muestra, en los versos 16-18, en contra de toda imposición industrial de esta era de la técnica que de todo me protege. ¿Pero de qué?

Lo que hace tiempo amenaza mortalmente al hombre, y precisamente con la muerte de su esencia, es lo incondicionado del puro querer, en el sentido de su deliberada autoimposición de todo. Lo que amenaza al hombre en su esencia es esa opinión de la voluntad que piensa que por medio de una liberación, transformación, acumulación y dirección pacíficas de las energías naturales, el hombre puede hacer que la condición humana sea soportable para todos y, en general, dichosa. [12]

La técnica nos protege de ese horrible deseo de individualidad, deseo que nos fortalece como cuerpos en el mundo y que afirma la existencia de nuestro ser en el mundo; lo que el mundo de la técnica busca es ampararnos ante de la desprotección propia del ser humano alejándonos de lo sagrado y lo divino. El mundo de la técnica ha conseguido la muerte de los dioses y con ello pone en peligro la esencia del hombre en relación consigo mismo. En contra de esto, Yo, reivindico mi derecho a ser un monstruo.

19  Yo mariposa ajena a la modernidad

20  a la posmodernidad

21  a la normalidad

22  oblicua

23  Bizca

24  Silvestre

25  Artesanal

26 Poeta de la barbarie

27  con el humus de mi cantar

28  con el arco iris de mi cantar

29  con mi aleteo[13]

 

La modernidad ha fracasado, la gran promesa de progreso nos dejó esperándola sentados en la sala de espera del Seguro Social, o de cualquier otra dependencia que tiene por objetivo regular nuestras vidas. América Latina pasó por la posmodernidad con los pies por delante, sería mejor hablar de una post mortem-nidad. Yo mariposa ajena a la modernidad / a la posmodernidad / a la normalidad, son versos que nos invitan a pensar en que no todos caben en ese cajón de la productividad que nos da forma de seres grises con la necesidad de ser indispensables en el dominio técnico que nos norma y sistematiza en años, meses, semanas, días, horas, minutos y segundos. Ante esta serialidad, Susy Shock se muestra más artesanal, más cercana a la tierra, más al contacto con la naturaleza, haciendo de su vida una vida más arriesgada. “Como todos los seres, sólo somos entes en cuanto arriesgados dentro del riesgo de ser. Como, sin embargo, en cuanto seres que quieren marchamos junto con el riesgo, somos más arriesgados y, por tanto, estamos más a merced del peligro. (…) el riesgo más arriesgado nos crea una seguridad”.[14] La de seguir vivos. Esta pulsión hace que la poeta de la barbarie se concentre en las vísceras y los residuos  de la humanidad, se embadurna de ellos para enfrentar al peligro; se vuelve abyecta. Hay en la pulsión un deseo inquietante como amenaza, es todo aquello que es pensable pero inadmisible; se trata de un lazo de atracción/repulsión que lo lleva a estar fuera de sí como condena, lo abyecto es la oposición a mí ser, que no es en referencia al camino de la muerte sino a lo que me lleva a donde no hay sentido. Es un expulsado que no para de retar y desafiar cuestionando su lugar y su ser como los situacioncitas. En esta deriva, Yo, reivindico mi derecho a ser un monstruo.

 

30  Reivindico: mi derecho a ser un monstruo

31  que otros sean lo Normal

32  El Vaticano normal

33  El Credo en dios y la virgísima Normal

34  y los pastores y los rebaños de lo Normal

35  el Honorable Congreso de las leyes de lo Normal

36  el viejo Larousse de lo Normal

37  Yo solo llevo las prendas de mis cerillas

38  el rostro de mi mirar

39  el tacto de lo escuchado y el gesto avispa el besar

40  y tendré una teta obscena de la luna más perra en mi cintura

41  y el pene erecto de las guitarras alondras

42  y siete lunares

43  setenta y siete lunares

44 ¡qué digo! Siete siete siete (777) lunares de mi endiablada señal de Crear[15]

 

La historia contemporánea se ha encargado de culpar a Nietzsche por la muerte de Dios, sin embargo, considero justo decir que fue el cristianismo quien mató a los dioses; el  cristianismo separó al hombre de la naturaleza. En estas dos estrofas Susy Shock se deja ver como el loco de Nietzsche que busca a Dios sin respuesta alguna:[16]

 

<<¿Adónde ha ido Dios?>>, gritó, <<¡yo os lo voy a decir! ¡Nosotros lo hemos matado  –vosotros y yo! ¡Todos nosotros somos sus asesinos! ¿Pero cómo hemos hecho esto? ¿Cómo fuimos capaces de bebernos el mar hasta la última gota? ¿Quién nos dio la esponja para borrar todo el horizonte? ¿Qué hicimos cuando desencadenamos esta tierra de su sol? ¿Hacia dónde se mueve ahora? ¿Hacia dónde nos movemos nosotros? (…) ¡Dios ha muerto! ¡Dios sigue muerto! ¡Y nosotros lo hemos matado! ¿Cómo nos consolaremos los asesinos de todos los asesinos? Lo más sagrado y lo más poderoso que hasta ahora poseía el mundo, sangra bajo nuestros cuchillos. (…) <<¿Qué son, pues, estas iglesias sino las tumbas y sepulcros de Dios?>>.[17]

 

Si Dios ha muerto ¿en qué podemos creer ahora? El problema radica en no ver a Dios como ese ente supremo que nos gobierna, nos vigila y nos castiga; ese ha sido el problema de los modernos. Hay que ver en Dios todo lo mutable, la luz que nos deslumbra al amanecer, el verde del follaje de los árboles que año tras año reverdece, el volcán que hace erupción; habremos de comprender a Dios como la naturaleza que nos contiene, nos envuelve y nos sostiene. Si Dios ha muerto es posible entender el vació cultural, social y espiritual que se vive en estos tiempos de guerra y abandono social. Ante la necesidad que muestra Susy Shock, en estas estrofas, de volver a un punto más primario del ser humano de sí mismo ante la naturaleza; ella pone el ejemplo, al ver en su cuerpo transgénero un proceso de auto-poiesis. Pienso el concepto de poiesis desde Platón: “Tu sabes que la idea de <<creación> (poiesis) es algo múltiple, pues en realidad toda causa que haga pasar cualquier cosa del no ser al ser es creación, de suerte que también los trabajos realizados en todas las artes son creaciones y los artífices de éstas son todos creadores (poietat).”[18] Pensar la situación de Susy Shock como un acto de auto-poiesis implica que ha sido poseída por un impulso creador divino: “(…) la inspiración (o, con mayor propiedad, la condición de quien se sabe poseído por un dios) supone un estado de exaltación emotiva afín a la embriaguez y al delirio amoroso”.[19] Esto me hace pensar que el retorno de los dioses está en el camino hacia la muerte de cada uno, si entendemos ésta como una posibilidad del ser en el mundo; posiblemente Dios ha muerto, pero yo aún no. En mi aún no de la muerte tengo la posibilidad de crear vida con los residuos del mundo; la única posibilidad de vida  se encuentra en el arte. Así pues, Susy Shock se piensa en un estado dionisiaco en el que se estimula, “(…)hasta el grado supremo de sus capacidades simbólicas; algo nunca sentido se esfuerza por exteriorizarse (…) el ser uno con el genio de la especie, incluso con el de la naturaleza. Ahora debe expresarse simbólicamente la esencia de la naturaleza. Un nuevo mundo de símbolos es necesario, todo el simbolismo corporal (…)”[20]. En esta búsqueda por la divinidad, en la que mi esencia, mi ser y mi cuerpo se transforman constantemente siendo poseídos por la naturaleza, Yo, reivindico mi derecho a ser un monstruo.

 44  mi bella monstruosidad

45  mi ejercicio de inventora

46  de ramera de las torcazas

47  mi ser yo entre tanto parecido

48  entre tanto domesticado

49  entre tanto metido “de los pelos” en algo

50  otro nuevo título que cargar

51  baño: de ¿Damas? O ¿Caballeros?

52  o nuevos rincones por inventar[21]

En lo monstruoso existe la seguridad de estar vivos, pues ante la mirada del otro no hay fuerza que resista y enfrente lo monstruoso; esto infunde terror ante la vida del otro. La naturaleza ha dejado de ser la fuente de expresión y contemplación de lo divino, para el hombre posmoderno <<la seducción>>[22] ha ocupado el lugar de la divinidad; en este sentido, el posmoderno no se diferencia tanto del medieval, pues ambos ven en lo monstruoso una atracción exótica. La belleza de lo monstruoso radica en que, al igual que lo normal, es una creación de la naturaleza (divina). Ante mi carácter de ser homosexual, de ser andrógino, de ser travesti, de ser transgénero, de ser transexual, de ser quimera, de ser abyecto; Yo, reivindico mi derecho a ser un monstruo.

 

53  Yo: trans…pirada

54  mojada nauseabunda germen de la aurora encantada

55  la que no pude más permiso

56  y ésta rabiosa de luces mayas

57  luces épicas

58  luces parias

59  Menstruales Marlenes bizarras

60  sin Biblias

61 sin tablas

62  sin geografías

63  sin nada

64 solo mi derecho vital a ser un monstruo

65  o como me llame

66  o como me salga

67  como me pueda el deseo y la fuckin ganas

68  mi derecho a explorarme

69  a reinventarme

70  hacer de mi mutar un noble ejercicio

71  veranearme otoñarme invernarme:

72  las hormonas

73  las ideas

74  las cachas

75  y todo el alma!!! …amén. [23]

 

El cuerpo transexual se ha vuelto en el mundo contemporáneo el centro de lo sagrado. La mirada, el cuerpo y la voz de lo otro han cuestionado las lógicas dominantes[24], para darle paso a las <<otras historias>>; las cuales consideran que: “No todas las culturas reconocen los mismos marcadores anatómicos y no todos perciben las marcas anatómicas como naturales y contrapuestas a un dominio distinto de lo cultural. En muchos casos, conocer los genitales que un individuo tiene es menos importante que conocer cómo los cuerpos son culturalmente construidos y qué rasgos y procesos particulares se consideran comprometidos con el sexo”.[25] En estas últimas dos estrofas Susy Shock muestra su condición de vida como un acto trascendental, una fuerza mayor que la lleva a la unión paradójica de los contrarios;[26] así pues, Susy Shock nos muestra en su transitar, en su trans…pirada que:

 

“Transing”, in short, is a practice that takes place within, as well as across or between, gendered spaces. It is a practice that assembles gender into contingent structures of association with other attributes of bodily being, and that allows for their reassembly. Transing can function as a disciplinary tool when the stigma associated with the lack or loss of gender status threatens social unintelligibility, coercive normalization, or even bodily extermination. It can also function as an escape vector, line of flight, or pathway toward liberation. [27]

 

El cuerpo y la vida trans…pirada para Susy Shock ha sido de resistencia, burla y dominio de los estigmas; no busca ser definida, ni reconocida como hombre o mujer. Su estar en el mundo se abre a lo masculino, a la maternidad, y a la luz de la naturaleza que la abraza día con día. Las categorías no le importan, siempre las rompe, escapa de ellas para no ser domesticada por reglas de convivencia y reconocimiento. Ella no tiene problemas con las normas y los normales, son éstos los que los tienen hacia ella. Susy Shock en este trascender las categorías ontológicas e identitarias…reivindica su derecho a ser un monstruo.

 

[1] Buenos Aires, 1968. Actriz, escritora, cantante y docente trans sudaca como ella se define.

[2] Susy Shock, Yo monstruo mío, en http://susyshock.blogspot.mx/2008/03/yo-monstruo-mio.html

[3] Martín Heidegger, “El ‘ser ahí’ y la temporalidad”, en El ser y el tiempo, (Trad. José Gaos), 2ª ed., FCE, México, 1971, p. 253.

[4] “(…) la muerte sólo es en la forma de ser del ‘ser ahí’ en un existencial ‘ser relativamente a la muerte’”. M. Heidegger, Op. Cit., p. 256.

[5] Responder esta pregunta en un primer intento me fue imposible; por esta razón, será un pregunta que me acompañe a lo largo del texto con diferentes respuestas.

[6] Entiendo el sueño como María Zambrano lo plantea en El sueño creador.

 “Si los sueños no fueran un despertar, un cierto modo de despertar, hubieran pasado desapercibidos siempre, como quizás pasen desapercibidos todavía algunos aspectos de la vida humana en el mundo del sueño, bajo los sueños o, en la vigilia, del otro lado de las fronteras de la conciencia.

Soñar es ya despertar. Y por ello hay un soñar que despierta la realidad aún dormida en los confines de la vigilia: en esa tierra donde la conciencia no se aventura (…)”. María Zambrano, El sueño creador, Universidad Veracruzana, México, 1965, p. 13.

[7] S. Shock, Op. Cit.

[8] Cf. Platón, Banquete, §§189c-194c.

[9] Platón, “Banquete (§191c-d)”, en Diálogos III, (Trads. C. García Gual, M. Martínez Hernández, E. Lledó Íñigo), Gredos, Madrid, 1988, pp. 225-226.

[10] Martin Heidegger, “El origen de la obra de arte”, en Caminos de bosque, (Trad. Helena Cortés y Arturo Leyte), Ed. Alianza, Madrid, 2010, p. 18.

[11] Habrá que entender el concepto de razón como Heidegger lo plantea; esto es, como una manera de pensar mas no la única ni la más superior, pero sí un calcular. “La razón es la percepción de lo que es, y eso significa a la vez: lo que puede ser y lo que tiene que ser (…) La percepción que actúa en la razón se propone fines, establecer reglas, prepara medios y así pone en marcha la acción”.  Apud. Jorge Acevedo Gurra, “La razón poética. Una aproximación (María Zambrano y Heidegger)”, en Aurora No. 9. Papeles del “Seminario María Zambrano”, Universidad de Barcelona, Noviembre-Diciembre 2008, p. 8.

[12] Martín Heidegger, “¿Y para qué poetas?”, en Caminos de Bosque, (Trad. Helena Cortés y Arturo Leyte), Ed. Alianza, Madrid, 2010, p. 218-219.

[13] S. Shock, Op. Cit.

[14] M. Heidegger, “¿Y para qué poetas?”, en Caminos de bosque, p. 221.

[15] S. Shock, Op. Cit. Los paréntesis son míos.

[16] Cf. Friedrich Nietzsche, La Gaya Ciencia, §§ 108, 125 y 343.

[17] Friedrich Nietzsche, “La ciencia jovial”, en El nacimiento de la tragedia. El caminante y su sombra. La ciencia jovial, (Trad. Germán Cano), Gredos, Madrid, 2010, pp. 440-441.

[18] Platón, Op. Cit., §205c, p. 252.

[19] Giovanni Lombardo, La Estética Antigua, (Trad. Francisco Campillo), La balsa de la Medusa, Madrid, 2008, p. 57.

[20] F. Nietzsche, “El nacimiento de la tragedia”, en Op. Cit., p. 32.

[21] S. Shock, Op. Cit.

[22] Sobre la seducción dice Lipovetsky: “La seducción posmoderna no es ni un sucedáneo de comunicación ausente ni un escenario destinado a ocultar la abyección de las relaciones comerciales. Sería remitirla de nuevo a un consumo de objetos y de signos artificiales, reinyectar engaño allí donde existe ante todo una operación sistemática de personalización, dicho de otro modo, de atomización de lo social o de expansión en abismo de la lógica individualista. Hacer de la seducción una <<representación ilusoria de lo no-vivido>> (Debord), es reconducir el imaginario de las pseudonecesidades, la oposición moral entre real y aparente, un real objetivo al abrigo de la seducción, cuando ésta se define ante todo como proceso de transformación de lo real y del individuo. Lejos de ser un agente de mistificación y de pasividad, la seducción es destrucción cool de lo social por un aislamiento que se administra ya no por la fuerza bruta o la cuadrícula reglamentaria sino por el hedonismo (…)” Gilles Lipovetsky, La era del vacío. Ensayos sobre el individualismo contemporáneo, (Trad. Joan Vinyoli y Michèle Pendanx), 13 ed., Anagrama, Barcelona, 2000, pp. 23-24.

[23] S. Shock, Op. Cit.

[24] Eva Giberti entiende por lógicas dominantes al: “(…) pensamiento binario que instituyó –patriarcado mediante- la oposición/complementariedad hombre/mujer; a partir de ese ordenamiento, cualquier diversidad fue consignada como desvío, perversión, vicio, degeneración, pecado, peligro social”. Eva Giberti, “Transgéneros: síntesis y aperturas”, en Diana Mafia (comp.), Sexualidades migrantes, género y transgénero, Feminaria, Buenos Aires, 2003, p. 38.

[25] E. Giberti, Op. Cit., pp. 44-45.

[26] Es el deseo innato e inherente al hombre el que lo obliga a intentar concebir los opuestos como aspectos complementarios y tratar de acercarse al misterio de la Realidad Última. De ahí que el espíritu del mal puede revelarse como incitador del bien, mientras que los demonios pueden aparecer como aspectos ocultos o nocturnos de los dioses.  Liliah Shivananda, Coincidentia Oppositorum: el Misterio de la Totalidad y su Manifiesto, en http://sol-oriente.blogspot.mx/2011/04/coincidencia-oppositorum-el-misterio-de.html , última consulta diciembre 2015.

[27] “<<Transitar>>, en definitiva, es una práctica que se lleva a cabo en el interior, así como a través p entre, los espacios del género. Es una práctica que reúne los géneros en las estructuras contingentes de asociación con otros atributos del ser corporal, y que permiten su re-ensamblaje. Transitar puede funcionar como una herramienta disciplinaria cuando el estigma asociado con la falta o la pérdida de la condición de género amenaza la inteligibilidad social, la normalización coactiva, o incluso el exterminio físico. También puede funcionar como un vector de escape, línea de vuelo, o vía hacia la liberación”.  Susan Stryker, Paisly Currah y Lisa Jean Moore, “Introduction: Trans-, Trans, or Transgender”, en Women’s Studies Quarterly, Volume 36, Numbers 3&4, Fall/Winter 2008, p. 13. La traducción es mía.

Fuentes de consulta.

 

GIBERTI, Eva, ““Transgéneros: síntesis y aperturas”, en MAFIA, Diana (comp.), Sexualidades migrantes, género y transgénero, Feminaria, Buenos Aires, 2003, pp. 31-58

 

HEIDEGGER, Martín, El ser y el tiempo, (Trad. José Gaos), 2ª edición, FCE, Buenos Aires, 2009, 479 pp.

 

__________________, “El origen de la obra de arte” e “¿Y para qué poetas?”, en Caminos de Bosque, (Trad. Helena Cortés y Arturo Leyte), Alianza, Madrid, 2010, pp. 11-62, 199-238.

 

NIETZSCHE, Friedrich, El nacimiento de la tragedia. El caminante y su sombra. La ciencia jovial, Estudio introductorio por Germán Cano, (Trad. Germán Cano y Alfredo Brotons), Gredos, Madrid, 2010, 610 pp.

 

____________________, “Escritos preparatorios de El nacimiento de la tragedia”, en El nacimiento de la tragedia o Grecia y el pesimismo, (Trad. Andrés Sánchez Pascual), Alianza, Madrid, 2009, pp. 203-272.

 

SHOCK, Susy, Yo monstruo mío, http://susyshock.blogspot.mx/2008/03/yo-monstruo-mio.html , última consulta diciembre 2015.

STRIKER, Susan, Paisley Currah y Lisa Jean Moore, “Introduction: Trans-, Trans, or Transgender?”, en WSQ: Women’s Studies Quarterly, Volume 36, Numbers 3 & 4, Fall/Winter 2008, pp. 11-22.

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