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Cyberbrujas y guerreras en planetas distópicos: Planetaliens

Cyberbrujas y dulces guerreras, arrancadas tanto de mitologías paganas como de la cultura pop, brotan de la pluma de la artista chilena Paulett Pando Dubott, que a través de su proyecto Planetaliens, nos invita a imaginar otros mundos posibles.

Desde escenarios distópicos y oníricos, las corporalidades cyborg que imagina Paulett se organizan en pandillas de chicas guerreras que han aprendido a resistir, a luchar y a gozar en colectividad.

Si te encuentras en Chile, en Planetaliens Tienda podrás encontrar algunas prendas que la artista ilustra y confecciona. <3

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Sigue su trabajo en redes sociales: https://www.instagram.com/planetaliens/

https://www.instagram.com/planetalienstienda/

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MAL_WARE: hackeando cuerpos con agujas y tintas

La palabra malware evoca pesadillas informáticas que se empeñan en corromper el confort de nuestros anodina intimidad cibernética, torciendo las máquinas a su voluntad, forzándolas a traicionar su eficiente programación encaminada a la producción y el progreso.

La obra de MAL_WARE se inscribe en estos imaginarios pesadillescos, en los que la distopía se ha instalado dando paso a una sociedad en donde las máquinas han desarrollado relaciones simbióticas con los humanos, no para hacerlos más eficientes sino para ayudarse a sobrevivir en un mundo en decadencia.

La artista utiliza agujas y tintas para infiltrar imágenes cyberpunk sobre la piel de cuerpos humanxs que resuenan con su obra y que desean hackear su código normativo de manera permanente.

Puedes ver más de la obra de Mal_ware en sus redes sociales, y si estás en la CDMX cotiza tu tatuaje directamente con ella 😉 .

 

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Mal_ware es una dibujante y tatuadora que vive y trabaja en la CDMX.

Sigue su trabajo en: https://www.instagram.com/_mal_ware/

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CANTOS XENOBINARIXS – Lechedevirgen Trimegisto


I

Extra.vagantes y errantes, no orbitamos ninguna estrella.

Vivimos en el límite extendido de la extinción. 

Antediluvianxs, abisales, florecemos entre ruinas y habitamos todas las profundidades.  

Autoexiliadxs del paisaje edénico nos refugiamos con rabia dentro de terra … esperando.

Nuestro pulso se ha vuelto frío y nuestros latidos lentos pero incandescentes, con el fulgor de su núcleo y con la brutalidad impredecible de sus placas chthónicas. 

Preferimos morir de frío y declararnos huérfanxs antes de aceptar el calor de un “Astro Rey” que esclaviza y oprime la vida. 

No somos humanos.

Somos unión terrible y prodigiosa de tentáculos, pezuñas, antenas, garras y aletas.   

No somos uno.

Somos multiplicidades, alteridades radicales y enjambres de verbos impronunciables.

Organogénsis en reversa hacía un mundo sin dicotomías gonadohormonocromosómicas.  

Nuestra voz es hiperesdrujula, devónica, gutural, plural y simultánea.

Nuestra conciencia colmena, y nuestros cuerpos felices receptáculos de legiones demoníacas con miles de ojos diminutos, con escleróticas negras y brillantes.

No queremos ser exorcizadxs. Aborrecemos la luz de la superficie, hemos abortado su cristianismo neoplatónico y no queremos que nadie nos “rescate” de nuestras cavernas.

No somos sus cabelleras de caza, ni sus disecciones de laboratorio, ni los sujetxs de estudio en sus descubrimientos rapaces.  

No somos Humanos.

Somos la estela de polvo plateado que han dejado todxs aquellxs vaquerxs galácticxs al desvanecerse en el aire de este país fantasmal. 

Hemos sido obligados a crecer en la Zona del Silencio, como la Opuntia Gosseliniana, pues compartimos su tez de maíz morado y sus espinas infrarrojas. 

Y en el silencio nos hacemos preguntas. 

Y nos preguntamos: ¿Qué color tendría tu odio si mi piel fuera transparente?

Nahualidad expandida, el jaguar es nuestra especie de compañía. 

II

No somos humanos. 

Somos holobioma máxima y estamos dispuestxs a generar parentescos multiespecies cada vez más extraños.

Y con ello, vamos a corromper sus asquerosas prácticas hetero-reproductivas y sus viciosas matrices sexo-genéricas. 

En nuestra estratagema onironauta nuestros cuerpos atraviesan las fronteras más salvajes.

Nunca más podrán controlar nuestras mentes porque hemos soñado con arrecifes infinitos y jardines inmensos de zooxantelas y plantas enteogénas, porque hemos celebrado eucaristía de psilocibina devorando el cadáver melificado de María Sabina y sus hongos de Yuggoth.


Probamos el amargo liquen del Symbiodinium divinorum y esnifamos el Vinum Sabbati.

Nos hemos separado las entrañas para cometer aquelarres con nosotrxs mismxs, orgías micropolíticas con nuestrxs propios tejidos y sistemas, para convertirnos en insúcubos pandroginofroditas rebisexuales de “masa oscura y putrefacta, rebosante de corrupción y horrenda podredumbre, ni líquida ni sólida, que se derrite y se transformaba ante vuestros ojos como un borboteo de grasientas burbujas aceitosas de brea hirviente.”1

Portamos orgullosxs el mal de la aurora pues “en nuestras axilas izquierdas se han instalado familias de sapos y en las derechas hay camaleones que intentan, perpetuamente, cazarlos para no morir de hambre; malignas víboras devoraron nuestras vergas y ha tomado su lugar o entrado en nuestras trompas de falopio, dos pequeños erizos han arrojado a un perro el contenido de nuestros testículos y ovarios, y se han alojado en su interior, nuestros anos han sido ocluidos por cangrejos; custodiando la entrada con sus pinzas, mientras dos medusas que han cruzado los mares y han mirado atentamente las dos partes carnosas que forman el trasero humano y, adaptándose a su convexa curva, las han aplastado de tal modo, por medio de una presión constante, que los dos pedazos de carne han desaparecido y han tomado su lugar dos monstruos, surgidos del reino de lo viscoso, iguales en color, forma y ferocidad”2

No somos humanos. 

Somos las suavasinis a la izquierda de la madre caníbal. Transformamos nuestras espinas dorsales en serpientes de fuego que guiadas por nuestras manos zurdas se adentran por los efluvios catamenidos de nuestras vaginas dentadas.

Bebimos sangre de arconte y desarrollamos la clarividencia uterina y la entrevisión ventral, y con ella anticipamos el derrocamiento del capitaloceno patriarcal, porque no morirá por combustión espontánea, le prenderemos fuego, porque no se va a caer, lo vamos a tirar. 



III

No somos Humanos.

Somos hummus, somos pantano.  

“Humanos menos que humanos”, homúnculos alquímicos creciendo como cultivo de bacterias expandiéndose por el viento.

Nos fermentaron en carbón y mercurio para convertirnos en híbridos conformados por piel y pelaje, enterradxs en estiércol de caballo durante cuarenta días hasta que nuestros embriones fueron poblando las vísceras de Kainós. 

Mira aquí este montón de huesos que antes conservaba nuestra espalda erecta. 

Mira bien porque serán la arquitectura calcificada de la gran tumba del antropoceno. 

Ahora convertidxs en seres invertebradxs sólo nos excita compostarnos. 

Hemos desarrollado el anticuerpo a la mordedura letal de la fanged noumena que nos aceleraba la vida hacía la desesperanza, y ahora somos inmunes a su futurismo apocalíptico. 

Provenimos de Terrapolis “la molécula gigante, cuerpo sin órganos primigenio, atravesado por materias inestables no formadas, flujos en todos los sentidos, intensidades libres o singularidades nómadas, partículas transitorias, desestatificadas”.3

Okupas cósmicos hasta que nos desalojen de nuestros apartamentos en Urano.4

Paul Preciado quiere que nos pongamos ropa cara
Balenciaga, Gucci, Prada
Ciencia ficción, Gucci, Gaia
Pero de eso no tenemos nada5

No somos Humanos. 

Somos cefalópodas sorprendentes, curvilíneas y elocuentes, magníficamente colosal extra.vagante y animal.6

IV

No somos Binarios.

Somos Xenobinarixs.

La xenobiosis, xeno (‘extraño’) y bio (‘vida’), implica la convivencia de múltiples elementos en un mismo organismo. En microbiología el término sirve para determinar ciertos cultivos de microbios infecciosos no identificados y que se desarrollan dentro de otros seres vivos, mientras que para la farmacología la xenobiosis implica la aparición de una sustancia química exógena que se encuentra adentro y que no se produce naturalmente o se no espera que esté presente dentro de ese organismo, a partir de factores ecoambientales como el uso de insecticidas o la utilización prolongada de fármacos.

La xenobiosis define la posibilidad de «vida extraña» dentro de un organismo considerado como «normal». Somos la suma de ecuaciones parasitarias, agentes xenobióticos que a su vez habitan en otros macro-organismos como lo es el propio planeta.

Ni Masculino, ni Femenino. 

Somos Xenobinarixs por encarnar todas esas formas de vida consideradas extrañas.

Nos aglutinamos como la mancha voraz, la cosa, la sustancia maldita.TheBlob.TheThing.The Stuff.Donaharawaynmargulisabellestengerotaviabuttlerjudithbuttlerpaulpreciadohellenhesterlaboriacuboniksmichealfoucaultfélixguattarigillesdeleuzemarkfishermattleelucianboiachelasandovalcherrymoragaglorianzaldúasquimerarosahelentorresjorgedíazarthurmachenhowardphilipslovecraftcondedelautreámontosmansparecamilonathypelusoy+

Sabemos que importa qué historias contamos para contar otras historias.

Sabemos que las decisiones deben tomarse en presencia de quienes cargan con sus consecuencias. Sabemos que no es suficiente devenir, sino devenir-con, llorar la muerte-con, vivir la vida-con. 

Chthuluceno. Inmanencia Práctica. Metrialismo Cosmopolítico. Interseccionalidad Xenofeminista. Confabulación Escepulativa. Simbiontes. Simpoises. Simbiogenética. Contaminación y Mestizaje. 

Bienvenidxs al inicio del fin del excepcionalismo humano. 

***

Lechedevirgentrimegistodonaharawaynmargulisabellestengerotaviabuttlerjudithbuttlerpaulpreciadohellenhesterlaboriacuboniksmichealfoucaultfélixguattarigillesdeleuzemarkfishermattleelucianboiachelasandovalcherrymoragaglorianzaldúasquimerarosahelentorresjorgedíazarthurmachenhowardphilipslovecraftcondedelautreámontosmansparecamilonathypelusoy+7

Primer día del primer mes lunar, 2021

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 1. Fragmento intervenido perteneciente originalmente a “La Novela del Polvo Blanco” de Arthur Machen.

2. Fragmento intervenido perteneciente originalmente a “Los Cantos de Maldoror” de Isidore Ducasse, mejor conocido bajo el pseudónimo de “Conde de Lautreámont”, al cual también hace referencia el título de este texto. 

3. Fragmento intervenido perteneciente originalmente a “Mil Mesetas” de Deleuze-Guattari.

4. Referencia al libro “Un Apartamento en Urano” de Paul Preciado, más adelante se hace referencia a la colaboración del filósofo transfeminista con la marca Gucci, realizada en 2020.

5. Fragmento intervenido perteneciente originalmente a “Ropa Cara” canción de Camilo.

6. Fragmento intervenido perteneciente originalmente a “Bzrp Music Sessions, Vol.36” canción de Nathy Peluso, quién ha sido criticada en múltiples ocasiones por la apropiación del acento afrocaribeño o “blackccent”

7.  Firma híbrida que aglutina a las figuras que inspiraron este texto con tal de disolver el concepto de autor como una figura unitaria e inmutable.

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Créditos de fotografías: Fotografías en colaboración de Herani Enríquez HacHe, Hellp Studios.
Idea original, dirección creativa, escenografía, props e indumentaria por Lechedevirgen Trimegisto
Bodypaint por Jerry Garrido FX. 

Biografía: Lechedevirgen Trimegisto (1991) es el seudónimo del artista mexicanx no-binarix Felipe Osornio, conocidx por desarrollar una práctica artística expandida que abarca un amplio abanico de propuestas híbridas, combinando la disidencia sexual, la cultura popular, los saberes brujos y la ciencia con el arte de performance, la creación de imágenes, el video y la escritura. Referente de la pospornografía y el arte queer/cuir latinoamericano, su trabajo contiene una fuerte carga política y se considera a sí mismx un organismo híbrido por poseer tres riñones, resultado del trasplante renal que hace 4 años le salvó de la etapa terminal derivada de insuficiencia renal crónica (IRC) que le acompañó durante una década. 

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Somos Lxs Anticuerpxs – Corto animado por Delilirium Cándidum

¿Por qué podemos imaginar el fin del mundo, pero no el fin del colonialismo?

Con esta frase comienza el «Manifiesto Indígena Antifuturista» que publicó Indigenous Action en marzo de 2020, al principio de la actual crisis desatada por la pandemia de Covid-19.

La artista visual Delilirium Cándidum retomó un fragmento del manifiesto para reflexionar visualmente sobre el mundo capitalista, colonialista y extractivista que debe morir para que otras formas de vida puedan florecer. 

Nuestro mundo vive cuando su mundo deja de existir

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Delilirium Cándidum (México) Hago dibujitos y entreno en lo que la humanidad colapsa.
Abunakawaii/ Otaku DIY or die.
Sukeban en @proyectojentaii

Habitante y vedette en @casagomorra

 

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¿Cuál Futuro?

imagen por Mal_ware

por Abigail Maritxu Aranda Márquez

¿Futuro?

Capitalismo neoliberal rampante

Heteropatriarcado narcisista

El cambio climático tan acelerado

Pandemia del Covid 19

Pandemia del VIH SIDA

Pandemia de los feminicidios y transfeminicidios

Las guerras interminables en casi todo el mundo

La guerra perdida contra el narcotráfico

La guerra contra nosotras, las mujeres y las mujeres trans

La trata de personas

Las hambrunas constantes en ciertas partes del mundo

El control mediático de la comunicación a través de las cinco corporaciones principales

El agua como una forma de valor o una mercancía en la Bolsa de Valores

La primacía del capital sobre los valores humanos

El 1% de millonarios, l@s 99% no hemos aprendido a contrarrestar ese poder económico

La política

La basura y los plásticos

Si en tu listado falta algo, inclúyelo aquí

Las preguntas siempre se deben plantear al revés. Partamos desde una lógica del presente, en algún momento del 2019, el virus que ahora denominamos Covid 19 se tornó primero en una epidemia urbana local en Wuhan, China. De pronto, fue declarada una pandemia mundial en febrero del 2020 y en México, desde 12 de marzo de ese año. ¿Teníamos previsto ese futuro en ese entonces?

No. Nuestra idea de futuro correspondía a otra lógica temporal: nos peleábamos con el gobierno por las becas del Fonca, nos preocupaba el calentamiento global, reducir la violencia feminicida y transfeminicida en nuestro país, buscar mejores oportunidades laborales pero se nos olvidaba que no habíamos / hemos resuelto la pandemia del VIH, la cual lleva casi 40 años matando gente. Wuhan no nos preocupaba.

Nuestro concepto occidental de tiempo plantea el asunto como una aparente banda continua en donde pensamos que ésta tiene tres secciones importantes para dividirla y comprenderla: pasado, presente y futuro pero las ciencias tienen otra manera de concebir el tiempo, la literatura otra y las culturas originarias alrededor del mundo tienen una mayor sabiduría ancestral al respecto. Entonces, ¿de qué futuro nos tenemos que preocupar?

Leer las noticias es instructivo. La pandemia de la violencia feminicida y transfeminicida se ha incrementado a raíz del distanciamiento social, el glaciar más grande de la Antártica se ha desprendido del continente, lo cual demuestra que el calentamiento global sigue siendo una realidad presente y terrible y ante la cual, nadie en el mundo ha protestado ni previsto el futuro del mundo, es decir, nuestra idea del futuro está maniatada y contaminada por nuestras inoperancias y pavores de este presente.

¿Cuántas veces hemos escuchado la frase de qué futuro les dejaremos a nuestr@s hij@s, cuando hay un decrecimiento real de

imagen por Mal_ware

la población? Veamos los temas apremiantes y lo traduciré solamente en números; Basura: ¿cuántas bolsas de basura se necesitan en el mundo occidental para recoger la mierda de los perr@s domestic@s? ¿Dónde se depositan? Hay leyes que prohíben el uso único del plástico y aunque los posibles ludditas han ofrecido cientos de soluciones al respecto, estas políticas no se implementan en toda la población, ergo, hay continentes de plástico en los océanos flotando. Súmele la ropa íntima que se tira una vez que dejó de ser útil, ¿sigo?

Es cierto, que muchas personas están trabajando para cambiar este planeta, este presente pero el futuro es un fantasma que nos agobia a diversas velocidades y en diferentes formas. Cuando se estrenó la película Soylent Green (Cuando el destino nos alcance), en 1973, muchas personas pensaron que jamás llegaríamos a ese punto. Wikipedia nos regala un pedazo de su argumento:

 

“La industrialización del siglo XX llevó al hacinamiento, la contaminación y al calentamiento global debido al «efecto invernadero». En el año 2022, en este futuro distópico, la ciudad de Nueva York está habitada por más de 40 millones de personas, físicamente separadas en una pequeña élite que mantiene el control político y económico, con acceso a ciertos lujos como verduras y carne, y una mayoría hacinada en calles y edificios donde malvive con agua en garrafas, y dos variedades de un producto comestible: Soylent rojo y Soylent amarillo, que son la única fuente de alimentación, ya que los alimentos naturales son un privilegio para los sectores dominantes. La compañía Soylent es una empresa que fabrica y provee los alimentos procesados de concentrados vegetales a más de la mitad del mundo. Soylent verde es el nuevo producto alimenticio sacado al mercado, basado en plancton, según la publicidad de la empresa.”[1]

 

Lamento el spoiler pero el Soylent Green en la película es la producción masiva de galletas verdes, hechas a base de cadáveres humanos en 2022. ¡¡2022!! Cualquier novela o película de ciencia ficción nos ha acostumbrado a aceptar cualquier premisa del futuro, porque las distopías se han convertido en realidad. Desde el texto de Tomas Moro Utopia hasta Los Supersónicos, por citar algunos ejemplos entre cientos, siempre hemos querido ver un mundo perfectible pero en la realidad, el futuro nos elude. ¿Porqué?

Supongo que por sus diferentes velocidades. El futuro del día siguiente, la semana entrante, el futuro de cuándo se acabe el agua, el futuro que much@s queremos construir desde ahora: creación de hortalizas, nuevas comunalidades, apoyo mutuo, respeto al planeta, cuidado del agua, consumo local, respeto a los seres sintientes, el uso de bicicletas o autos eléctricos, pero creo que el número de ludditas que quieren revertir el famoso reloj del fin del mundo es mucho menor a los nueve mil millones de seres humanos que poblamos este planeta. El 5% que lo quiere salvar.

Así que cuando me preguntan por el futuro, empiezo a hacer las preguntas al revés.

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[1] Entrada de Cuando el destino nos alcance, 1973, dirigida por Richard Fleischer y guión escrito por Stanley R. Greenberg basado sobre la novela Make Room! Make Room! De Harry Harrison. Consulta

https://es.wikipedia.org/wiki/Cuando_el_destino_nos_alcance  30 de mayo del 2021, 23.08 pm

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Abigail Maritxu Aranda Márquez1 (Oaxaca, 1957) Profesora Investigadora de tiempo completo en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, donde imparte las asignaturas de Teoría e Historia del Arte y un Taller de Producción de Moda que se autogestiona como una fábrica social. Estudió la Licenciatura de Letras Modernas (Inglesas) en la Universidad Nacional Autónoma de México (1978 – 1982). Así como la Licenciatura en Docencia de las Artes (2016 – 2018) en La Esmeralda. Artivista Trans se ha dedicado al performance desde 2009, con acciones en Oaxaca y la Ciudad de México y ha comenzado a explorar su nueva identidad como mujer trans desde la escultura, la moda y el arte acción. Autora del libro El cerillo que nunca se apaga. Ha participado en varias exposiciones colectivas. Fundadora de la banda de arte sonoro y noise The Fucking Dogs.

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Reporte 5/01/3012 desde Abya Yala

por Rurru Mipanochia

5 del 01 de 3012

Mi nombre es Alcyone1 A. Dosochocinco, pero mis seres cercanxs me llaman A285. Soy originarix de la llamada “Tierra en florecimiento”2.

El lugar dónde crecí, cómo su nombre lo indica -fuera de la miseria, peligrosidad, crimen organizado provocados por la desigualdad e inmersión del sistema colonial- patriarcal a partir de la invasión-, es un extenso y basto territorio, rico en minerales, fauna, flora (aunque muchas de nuestras especies se han extinto debido a la explotación, sobre producción y exterminio), materia prima, conocimiento. Es verde, colorido, frondoso, grande y hermoso; en realidad tenemos todo lo que necesitamos para subsistir durante nuestro tránsito por el Tlaltipac3. Tenemos todo con lo que podríamos seguir viviendo en prosperidad, sin carencias. Como lo hacíamos en el pasado, antes de la llegada de que los que se auto denominaron “hombres y mujeres civilizadxs”4, y que trajeron consigo sufrimiento, muerte, culpa sexual, violaciones, pecado, la concepción del género binario y enfermedades. Llegaron promoviendo el despojo de la naturaleza, su explotación y extracción, para la acumulación de sólo unxs cuantxs. Perdiéndole el respeto que tenían y tienen aún nuestros pueblos originarios; pues a partir de esta invasión, la naturaleza como la cuerpa de las mujeres, comienzan a ser vistas como un medio de producción y mercancía, como mencionó la activista aymara Adriana Guzmán Arroyo5, y la Dra. Silvya Marcos6 durante los años de la resistencia (por ahí en el año dos mil y tantos).

Es verdad, tampoco hay que caer en romanticismos, pues se debe mirar, revisar críticamente el pasado y el futuro para pensar una variedad, una pluriversidad7 de saberes y expresiones culturales que puedan coexistir en equidad. Es importante revisar las historias (no hegemónicas) para entender nuestro presente y vernos hacia el futuro. Así que sería una mentira decir que no había sistemas de opresión, y desigualdad en algunos aspectos, pero he de decir (según varias fuentes históricas fuera de la hegemonía) que no eran tan perversos como el patriarcado-colonial que llegó con los “civilizadxs” y que se justifica de ahí, hasta hoy en día a partir de una supuesta superioridad de una raza y su derecho a dominar. Con ello, se produjeron categorías coloniales: indixs, negrxs, mestizxs, blancxs. Raza e identidad racial fueron establecidas como instrumentos de clasificación social para otorgar legitimidad a las relaciones de dominación impuestas con la colonización basándose esa supuesta superioridad de lxs invasores, lxs blancxs.

Originarios de Opsis Eur8, pisaron, torturaron y exterminaron casi a toda nuestra cultura (aunque siempre existió y aún existe la resistencia), el mayor genocidio en la historia de este planeta. Lastimaron también a las otras especies, sometiéndonos de las formas más terribles, justificándose bajo una supuesta, como ya he mencionado, superioridad. Y después de cerciorarse de borrar casi todo nuestro conocimiento, robándose gran parte de él (como se lo siguen apropiando muchas veces hoy en día) sin darnos crédito en el futuro, lo mismo con otros territorios. Se autodenominaron como supremos, superiores y los únicxs poseedores de la palabra, de la “verdad universal”.

Nos excluyeron/excluyen a todas las corporalidades, expresiones que no se apegan a sus cánones; se impusieron, crearon el sentido de periferia, para nombrar una otredad, desacreditando nuestra producción de conocimientos, sentires, filosofías, teorías.

Desde entonces comenzaron a llevarse a robarse lo que nuestra tierra con cariño produce para todos los seres vivos y “no vivos”, en su bella lógica por mantener el equilibrio y amena convivencia con otras especies. Ellos, y algunos de sus aliados ahora en nuestras tierras, destruyeron/destruyen y expoliaron/expolian nuestros campos, selvas, nos aesesinaron/asesinan e hicieron/hacen sufrir; no contentxs con ello, torturaron/torturan en nombre de lo que llaman desarrollo y civilización.

Nos desestabilizaron en todos los aspectos, han roto el equilibrio del cosmos y no conformes con eso, quieren despojarnos de nuestra manera de concebir, pensar y sentir el mundo. Quieren que despreciemos nuestros propios valores estéticos, teóricos, epistemológicos. Y ante tal violencia colonial, la resistencia, ha buscado crear una crítica frente a la manera en que se ha construido históricamente la mirada, las cuerpas, el placer, las imágenes, la idea del arte, la estética, t o d o. ¡No! no queremos imponernos como el centro, como lo ha hecho Opsis Eur, ni invisibilizar como se ha hecho con nosotrxs. Queremos cuestionar y recuperar nuestra memoria. En palabras de Adriana Guzmán: “No es una competencia, no se trata de deslegitimar los aportes que han hecho, se trata de reconocer que responden a otros cuerpos, a otras realidades y a otras memorias… no queremos que nos impongan una memoria”9.

Esperamos encontrar la forma de que los diversos saberes, conocimientos, experiencias, sentires, puedan dialogar en equidad, sin imponerse uno sobre otro, retroalimentándose. Creciendo en comunidad, pero siempre conscientes de nuestra interseccionalidad y de como nos atraviesa lo que nos atraviesa, de nuestros privilegios. Intentar dejar de reproducir ese sistema. Yo, por ejemplo -a pesar de tener ciertas opresiones por ser mujer, cyborg, migrante, discapacitada-, si me encuentro aquí hablando, compartiendo mi experiencia con ustedes, mujeres, docentes de Opsis Eur, es porque me atraviesan ciertos privilegios – de clase, tonalidad de piel, que se asemeja un poco a lxs “civilizadxs”, etc-. Si no fuera así, ¿porqué no hay en este espacio, legitimizado como productor de conocimientos hegemónicos, hablando, compartiendo su experiencia ninguna mujer/persona trans, de algún pueblo originario, afrodescendiente, etc?

A285 mira la pantalla holográfica que flota sobre la mesa de centro, los rostros de las docentes se pierden bajo las sombras del aula. Nerviosa, se acerca el reloj inteligente a la boca. Indica a su AI con un susurro que cierre las diapositivas y apague la pantalla holográfica. Un pequeño dron pasa levitando acercándole la silla para que se siente, leyéndole la mente. A285 sorprendida, se sienta. Le duele el estómago, tiene nauseas.

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1 Sistema estelar en la constelación de Tauro. Una de las Pléyades. Su magnitud aparente es de + 2, 85. Alcyone A tiene una luminosidad 2400 veces mayor que la luminosidad solar. “Las Pléyades es conocido entre los mayas quiché como motz, que significa puñado de semillas de maíz, pues su primer avistamiento en el horizonte marca la época de siembra. Entre los mayas de Yucatán la constelación era conocida con el nombre de tsab, el cascabel de la serpiente celeste cuya imagen aparece en las páginas zodiacales del Códice París. Como entre otros pueblos de Mesoamérica, el orto o salida heliacal del conjunto de Las Pléyades anunciaba a los mayas el arribo inminente del tiempo de lluvias y el inicio de sus labores agrícolas para preparar el terreno para la siembra. Esto puede apreciarse en los almanaques agrícolas de los códices que utilizan la imagen del cascabel de la serpiente como glifo para indicar el nombre de las Pléyades, así como su relación con el ciclo agrícola y pluvial. También el mito maya de creación de las inscripciones del Clásico vincula a las Pléyades y Orión con los ciclos de siembra y nacimiento de la planta del maíz”. Recuperado de: La observación astronómica en Mesoamérica. Torres Alfonso Rodríguez.

https://www.revistacienciasunam.com/en/105-revistas/revista-ciencias-54/893-la-observacion-astronomica-en-mesoamerica.html, enero 2021

2 Una de las traducciones de Abya Yala, nombre con el que se conocía al continente antes de ser impuesto el nombre de América, dado por el pueblo guna en Panamá y en Colombia.

3 En la cosmogonía náhuatl es el plano en el que se vive sobre la tierra, lugar de acción y creación. Lugar transitorio sobre el que estamos de paso.

4 El Dr. Ramón Grosfoguel, dice que antes de 1492 en AbyAyala, no existía un sistema social que marcara la diferencia de dominación, opresión y explotación, a partir de categorías raciales. La clasificación racial racista no existía. A partir de 1492 se comenzó a forjar la división entre personas sin alma y personas con alma; según esto, las personas sin religión católica no tenían alma y por ende se cuestionaba su humanidad y como son animales, no era un pecado a los ojos de Dios esclavizarles. Otros debates decían que quizás, era gente con alma, pero en una etapa infantil, una etapa de inmadurez, siendo bárbaros y por eso debían cristianizarlos. Estas serían las dos posiciones centrales que articularían el discurso racista actual por los próximos 500 años. Después, en el siglo XIX, cuando la autoridad del conocimiento pasa de la iglesia a la ciencia, se traspasa a pueblos con y sin ADN, según el discurso del racismo biológico. Con los antropólogos y la ciencia pasa a la concepción de pueblos “primitivos” que hay que civilizar. Estas son en realidad las mismas narrativas que se han estado perpetuando, la primera con una base teológica y la segunda con una base científica. Recuperado de:

https://www.youtube.com/watch?v=xAp09ysYH7I , https://www.youtube.com/watch?v=BPGZSzMIP5Q, Enero 2021

5 Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=bJ7WnZXi_Lk, enero 2021

6 Marcos, Sylvia (2004). Religión y Género. Editorial Trotta.

7 Actitud epistémica que aporta una mirada caleidoscópica a los diversos mundos, construcción de conocimiento y saberes.

8 Europa (Eur opsis), del griego “eu” verdadero, “opsis”, ver, vista u ojos; “Ojos grandes”.

9 Guzmán Arroyo Adriana, Descolonizar la memoria, descolonizar feminismos. Recuperado de: https://www.google.com/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=&ved=2ahUKEwiD2Zjdg8TuAhVOSK0KHTCLCBsQFjACegQIAhAC&url=http%3A%2F%2Fwww.biodiversidadla.org%2Fcontent%2Fdownload%2F165770%2F1232635%2Fversion%2F1%2Ffile%2FDescolonizar%2BLos%2BFeminismos%2BFeminismo%2BComunitario%2BAntipatriarcal.pdf&usg=AOvVaw1Mhie3FkHiCYA3H_ipKJIL

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Rurru Mipanochia Artista Visual mexicanx  (en realidad es un cyborg ( o un autorave infectado desechadx a la tierra) egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México, en  la Facultad de Artes y Diseño, UNAM 2008-2012.

En 2015-2016  recibe la beca Jóvenes Creadores, del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, FONCA, en la categoría de Gráfica. En 2017obtiene varias residencias artísticas, entre ellas en el  Centro Cultural Huarte de Arte Contemporáneo, en Navarra.

https://www.facebook.com/rurru.mipanochia

rurru.jimdo.com

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