Reencuentro

por Ardiente Scarlett

pruebareenc00

Me llamó después de años de no saber de él. Platicamos poco pero me dijo que necesitaba verme. Acordamos que pasaría a recogerme a las ocho de la noche. Estaba nerviosa, después de tanto tiempo tenía que verme guapísima. Decido ponerme la falda tableada que tanto le gustaba y hace que mis piernas se vieran largas y torneadas, una blusa blanca entallada con mi bra favorito, (el que se abrocha por delante). Botas y cabello suelto, atuendo perfecto para verme radiante. Espero que él piense lo mismo.

Ocho en punto y suena el timbre. ¡Oh Dios mío, ya llegó!, abro la puerta y ahí está él, su sonrisa es tan sexy como la recordaba. Me saluda con un beso en la comisura de mis labios y cuando me abraza me susurra al oído:

Estás más hermosa de lo que recordaba. Después me mira de pies a cabeza.

Y veo que aún te acuerdas que esa es mi falda favorita. Los colores se me suben al rostro y solo logro decir, gracias.

¿Nos vamos? —Me dice señalando una motocicleta estacionada. Yo pienso; no es cierto, ¿Cómo voy a subirme con la falda? Él sonríe.

Vendí el auto, ahora este es mi vehículo. No te preocupes por la falda, yo sé cómo viajar y que vayas cómoda. Él se sube y después me pide que lo haga, ya arriba me pongo el casco y me abrazo a su torso. Su olor es delicioso y sentirlo tan cerca hace que me empiece a dar más calor del que ya hace.

Llegamos al estacionamiento y quedamos justo entre una camioneta y la pared. Cuando bajo de la moto y me quito el casco mi cabello está un poco revuelto; me ayuda a acomodarlo. Nuestras miradas se cruzan y estamos tan cerca que puedo oler su aliento, me mira fijamente y me dice:

De verdad nunca has dejado de gustarme. Me toma por la cintura y empieza a besarme, cuando menos lo espero coloca una de sus manos en mi rostro y va bajando lentamente por mi cuello hasta llegar a mis senos que para ese momento están tan erectos que siento que pueden verse a través de mi blusa la cual empieza a desabotonar. Su otra mano baja por mi trasero y explora por debajo de la falda.

No sabes cuantas ganas tengo de hacerte mía en este momento, murmura.

¿Se te antoja? Le pregunto mordiéndome el labio.

No hagas eso, no voy a poder controlarme.

¿Hacer qué? —Sé perfectamente que mis labios lo provocan. Pongo mi mano en su entrepierna y puedo sentir que me desea. Solo contesto:

¡Hazlo, nada te detiene!

Con un movimiento rápido me pone en cuatro sobre la moto, sube mi falda y de un tirón me quita la tanga, empieza a masajearme las nalgas mientras yo me mojo. Lo nota y usa su lengua para probar mis fluidos, empieza a chupar suavemente mientras escucho sus gemidos haciendo coro con los míos. Me toma por los hombros y me voltea, quedamos de frente y empieza a besarme. Puedo sentir mi sabor en sus labios.

Llevo mi mano a su pantalón y lo desabotono, bajo el cierre y meto la mano para sentirlo. Ya está grueso y firme, creo que está listo para penetrarme. Lo saco y me inclino frente a él, de reojo busco su rostro pero sólo puedo ver su barbilla y escuchar unos gemidos ahogados que salen de su boca. Empiezo a tocarlo con mi lengua, vaya que está excitado, trato de meter todo lo que cabe en mi boca y empiezo a chuparlo lo mejor que puedo, mientras que con una mano juego con sus testículos, con la otra desabrocho mi bra. Mis senos ahora están libres y empiezo a masturbarlo con ellos. Tener su miembro entre mis senos lo excita mucho. Él observa lo que hago mientras mete uno de sus dedos a mi boca. Me toma del cuello y me levanta, me da un beso tan apasionado que su lengua me invade por completo mientras sus manos juguetean con mis senos y mi sexo.

¿Estás lista para sentirme? Apenas puedo contestarle que sí, su dedo en mi vagina no me permite pensar más. Me acomoda encima de la moto y empieza a abrir mis piernas, de una embestida me penetra muy profundo, lo siento y solo debo pensar que este es uno de los momentos más excitantes de mi vida. Sus movimientos me dejan sin aliento, sus manos no paran de explorar mis pechos y mi clítoris y yo no puedo hacer más que gemir y sentir como se mueve dentro de mí. Llega mi orgasmo como un estallido múltiple, estoy extasiada y no tengo otra forma de demostrárselo más que de esta manera, mi postura en la moto no me permite hacer movimientos. Él siente mis fluidos y saca su miembro al mismo tiempo que pregunta:

¿Qué te ha parecido nena? Me incorporo con su ayuda.

No hemos terminado. — Le digo mientras le planto un beso y muerdo sus labios, bajo lentamente por su torso, no sé en qué momento se desabrochó la camisa, y llego hasta ese miembro que hace unos momentos me hizo estallar de placer, empiezo a chuparlo mientras lo masajeo con mis manos, juego con mi lengua en sus testículos y solo siento como agarra mi cabello con fuerza, aguantando sus ganas de gritar y guiándome sobre el ritmo que debo seguir para darle placer. Le empiezo a hacer una de mis mejores mamadas.

Ya casi me vengo, —Me dice. Saco su pene de mi boca y su semen se derrama sobre mis senos.

Baja la mirada y me observa mientras le limpio la cabeza con la lengua. Cuando termino me levanta me muerde los senos, con sus manos sobre ellos me dice:

No sé cómo he podido dejarte ir, necesito más de ti.

Y yo de ti.

Me limpia dulcemente y empieza a arreglarme el bra y la blusa, yo lo arreglo a él. Me doy cuenta que sigo sin mi tanga y cuando intento pedírsela solo contesta:

Esto me pertenece nena, tiene tu aroma y quiero conservarlo. Da un beso a mi nariz.

Te llevo a tu casa.

Nos subimos a la moto y cuando llegamos a mi puerta volvió a meter su mano en mi entrepierna mientras me da mi beso de despedida.

Cómo me hacías falta nena,murmura y suspira. Nuestras frentes están pegada una a la otra.

Quiero verte otra vez.

Yo también bombón, ¡me encantas! Le contesto dulcemente colgada de su cuello

Me besa nuevamente, sube a su moto y lo veo desaparecer.

Suena el celular y es un mensaje suyo… “Eres una Diosa nena, gracias por cumplir mi fantasía, quiero ver que más puedes ofrecer a este mortal. Ojalá me hagas un descuentito la próxima vez”. Sonrío esperando vuelva a llamar.

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