Preludios y fugas a la elasticidad del género

Preludios y fugas a la elasticidad del género

Por Alfonso J. Venegas

La realidad es una construcción que pertenece al mundo físico y se aleja de la fantasía. Hace unos años, por ejemplo, se consideraba una realidad que sólo existieran dos géneros: Hombre y mujer. Los cuales se mostraban en su juventud y plenitud, censurando los demás tipos de cuerpos existentes. Más allá de ellos, todo lo que no pertenecía a esta categorización binaria, blanca y hegemónica se consideraba anormal, era como una enfermedad que debía censurarse porque se salía de toda regla moral, alejándose de la función reproductiva que se nos asignó como especie. Poco a poco desde la academia, el arte, el activismo, las ciencias exactas y las sociales, de la mano de planes de política pública en varias ciudades del mundo, se ha permitido por medio de acciones pedagógicas que se compruebe una elasticidad en este binarismo. Al igual que un elástico cuando se extiende, la sexualidad y el género no solo poseen dos extremos: estos convergen en tantos como personas hay en el mundo y el afán de categorizar la diversidad sexual y de género, consiste esencialmente en demostrar ciertas verdades que en el pasado se podían deducir, pero nadie las nombraba. Ahora que ya hay algunas siglas (LGBTIQ+), se evidencia la existencia de una diversidad sexual. El artista Alfonso J. Venegas, con su obra: “Fugas a la elasticidad del género” realiza una serie de ejercicios estéticos para manifestar esta categorización de lo gris en el sexo y el género porque considera que cada extremo es un lado del caucho que se estira y, tanto en la sexualidad como en el género no hay héroes ni villanos. Solo hay una búsqueda de la identidad.

Venegas se aleja de la artificialidad de la pose haciendo que cada modelo que participó interviniera su propio cuerpo y el espacio íntimo establecido por el artista, con el fin de mostrar lo que para ellos es dignificable de sí mismos y que a su vez, se aleja de la normatividad expresada en los medios de comunicación mainstream. Para ello, los modelos utilizaron maquillaje, reorganizaron la habitación en donde se realizaron las fotografías y escogieron cada uno, una hora distinta del día y un esquema de iluminación específicos para realizar sus imágenes y registrar una pequeña entrevista. Así quedaron las fotografías de Gabriela y Germán. Gabriela, pansexual queer, es mujer de casi 50 años, no le gustan los patrones patriarcales de la belleza femenina y protesta contra eso. Ella manifiesta características masculinas tanto físicas como comportamentales sin necesidad de inscribirse dentro de una identidad:

“Ser Queer es ser yo. No ser pública, social y políticamente hombre o mujer, sino ser yo. […] Cuando se reivindica lo privado es una actitud contestataria, es una rebeldía total para que no haya más intrusión en la vida íntima. El género me importa un culo, este existe o no existe, si a uno se le da la gana de que sea binario pues bien pueda, si a otro le parece otra cosa que piense lo que quiera. ¿A mí qué me importa? Eso es privado, es personal”. Gabriela García de La Torre.

Germán, es un hombre gay, abogado LGBT, pionero en derechos humanos en Bogotá, ronda los 60 años, activista reconocido y también opina que la igualdad es compromiso de todos. Apoya causas locales como el matrimonio igualitario, fue el primer abogado en apoyar la trieja como modelo de familia ante la corte y es modelo a seguir en el medio del activismo colombiano.

“Son más de 1.400 tutelas en forma directa, de ellas el 98 por ciento ganadas”, afirma. Otras tantas (más de 20.000, dice), asesoradas. Cuando comenzó, su oficina llevaba casos de manera gratuita, ahora, se cobra una tarifa económica, hay descuentos para enfermos que vienen de una organización de pacientes, pero si es un caso de VIH, se le pide que haga un trabajo, así sea organizando el archivo en la oficina. German Humberto Rincón Perfetti, El hombre de las tutelas. Diario El Tiempo, 20 de noviembre de 2009
Venegas en esta serie establece que las clasificaciones de género son exógenas: Se basan en lo que “los demás creen” de una persona. (Parece lesbiana, Parece gay, Es una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre, etc.). Y tienden además a hacerse binarias, debido al reduccionismo, la ignorancia y al prejuicio interpuesto por dogmas religiosos, políticos y morales. Por lo tanto, se piensa también que las personas que tienen este tipo de identidades están enfermas y se debe censurar su existencia. La búsqueda de la individualidad se convierte en una cacería de brujas. En el caso de Gabriela y German, este binarismo se diluye debido a que no tienen prejuicios y su mente está abierta al deseo y búsqueda de identidad. Ellos han sido víctimas directa o indirectamente de discriminación por prejuicios hacia su identidad sexual o de género ya que quedan en grises y, por ser tan ambiguos, se salen de la imitación. De esta manera, las personas que no los entienden, los convierten en indeseables y, después de ser perseguidos y aniquilados, se transforman en chivos expiatorios, acorde con la teoría mimética de René Girard.

foto-autorAlfonso J. Venegas (Bogotá, Colombia- 1988). Explora a través del sonido, la fotografía y el performance la transgresión del soma al reconstruir la concepción de igualdad para evidenciar el conflicto humano frente a ella y su posición frente a la sociedad. Gusta de romper las máscaras utilizadas para ocultar lo que para su entorno se considera “anormal” utilizando como temática la sexualidad, el crimen de odio y la doble moral, explorando la mnemofobia característica de su país de origen y su temporalidad.

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