Gotas doradas

Gotas doradas

Por Enrique Guerrero

Entro al salón de clases, mis compañeros oscilan entre los veinte y veintiún años, somos treinta y dos alumnos, de los cuales veintiséis son mujeres; entre ellos, olvido que recién cumplí cincuenta y cinco años. Una de mis compañeras expone sobre los youtubers, así conozco sobre “Yuya” y sus 19 millones de seguidores, sobre Werever tu morro con sus 13 millones de suscriptores y sobre CaElike , mientras transcurre la exposición, siento un piquete intenso en la uretra, me doblo y siento que mi vejiga está a punto de estallar, me aflojo el cinturón, tengo muchas ganas de orinar, me aflojo el pantalón e inicio un conteo esperando que se me pase; sin embargo, la sensación es de que me estoy orinando, siento mucho ardor, y comienzo a gotearme la ropa, entonces, salgo corriendo rumbo al baño, antes de llegar tengo que apretar y una vez en el mingitorio grito —Yes, yes—, al pasar al lavabo respiro, me miro al espejo y marco una x en una lista imaginaria donde marco cada uno de los baños que he conocido, a la fecha conozco los veinticuatro baños que están en los mercados del sur de la ciudad, los baños que están cerca de las estaciones del metro, los que están cerca de la línea del tren ligero, los de las centrales camioneras, además de los de las clínicas del seguro social, los de Sanborns, los de las cocinas económicas y los terrenos baldíos. El problema de la incontinencia me limita la vida social y limita a mis familiares. Regreso al salón de clases y mis compañeras siguen con su exposición, oigo como desarrollan su tema, y pienso: Si me lanzara como youtuber, mi blog ¿Cómo se llamaría? ¿Quiénes serían mis competidores? ¿Quiénes se interesarían en el tema? ¿Cuáles serían mis palabras clave?

     La incontinencia que padezco se llama “imperiosa” y se debe la mayor parte de las veces a que el que la padece está deprimido. El deprimido dicen que duerme mucho o no concilia el sueño, pierde el apetito sexual, y el interés en acicalarse; pero yo no tengo esos problemas físicos.

     Las expositoras desarrollan su teoría acerca de la publicidad en los medios, y nos hablan de la relación entre la conversación filtrada en internet de un supuesto trío homosexual con Luis Gerardo Méndez y el estreno de la obra de teatro “Privacidad”, en ese momento volteo a mis lados y veo a mis compañeras — ¿Por qué será que no me han invitado a ninguna fiesta? y pienso, — Si un viejo actor famoso tuviera un ligue con una muchachita y las revistas de espectáculos lo filmaran gritando en la farmacia “Un viagra, un viagra”, ¿Eso sería suficiente para que el público volteara hacia los problemas de los viejos?

Enrique Guerrero Pérez. Estudió Literatura dramática y teatro en la UNAM. Actualmente es director del colectivo Locomoción teatro, recibiendo con este tres reconocimientos PECDA.

 

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