Encanecer desde las sienes al coño

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Fotografía Kani Arcada

Por Julia Antivilo

Cuando te aparecen las primeras canas, pues no pasa nada, te ríes haciendo bromas como que por fin tienes para tirarlas al aire, pero con la primera cana en el coño, comienzan miles de conjeturas sobre el peso condenatorio de sentirse vieja como un deshecho en esta sociedad patriarcal, y te asaltan preguntas ¿debo aterrarme? ¿me la saco y hago como que nunca la vi? ¿Qué me da miedo de eso? ¿Realmente me asusta? ¿Me gusta, me das más matiz? ¿La presumo? Y bueno cuando ya van varias es definitivamente mejor presumirlas, sentirte y desearte más.

     Hace varios años atrás en Bogotá dando una conferencia performanceada que hablaba sobre el amor romántico, la monogamia y otros males, en el momento de las preguntas, una mujer levantó la mano para que le contara como lo hacía con respecto a la edad cuando decidía ligar con alguien. Mi respuesta a ese cuestionamiento fue un poco parcial pues di por hecho que hablaba de ligar con menores de edad, y fui políticamente correcta en decir que lo hacía solo con mayores de 18 años. Aunque reconocí que ha habido ocasiones en las cuales me he enrollado sexualmente con personas de 18 años y un poco más, es decir, mucho menores que yo, y que me había causado conflicto al verles tan chicxs. Pero tras conocerles y si no son realmente pendejxs, en amplio sentido desde sur a norte, o sea infantil o imbécil, ya decidía si me apetecía coger o no. Sin embargo, ella no quedó satisfecha con mi respuesta, más bien quería saber otra cosa, que yo había dado por sentada, y volvió a preguntar ¿y qué pasa con las personas de juventud acumulada, como yo? Y me enamoré de esa mujer y de su concepto genial con respecto a los años que acrecentamos llenos de vida. A lo cual le respondí encantada, y que me había cambiado la visión del paso de los años con ese término, pero que no tenía problema con ello. A pesar de que tampoco tenía tanta experiencia con personas mucho mayor que yo, pero no me causaba para nada un conflicto, ni duda.

      Pensé estúpidamente que me había ligado a esa increíble mujer, la busqué al final de la conferencia pero no la encontré. En cambio, y para mi sorpresa, después de que conversara con varias personas al final de la conferencia performanceada, se me acercó una chica muy guapa y que realmente se veía muy joven, que ya había notado que me miraba con insistencia. Me dice que le gustó mucho mi conferencia y me da un beso en la mejilla y deslizándose hacia mi oído, me comenta que es mayor de edad. La historia la dejo aquí para sus mentes retorcidas, pero cuento esto por la importancia del concepto que aportó esa mujer de juventud acumulada para la epistemología feminista que poco encara el paso de los años o encarnar lo viejx, que es también político.

     Sin duda acumular la juventud le toma el peso y le pone el cuerpo a un envejecimiento activo. Mucho hemos hablado desde un feminismo con un axioma centrado en la experiencia, que se ha analizado principalmente desde la experiencia del aquí y ahora, pero no de la que se acumula en el cuerpo como otro punto neural del feminismo, lo digo como invitación a reflexionar sobre cómo vamos encarando no solo las canas, que nos encanta también tirarlas al aire en el sentido metafórico popular … sino también, nuestros pliegues rugosos o el cansancio a veces funesto de saberse en un mundo machista de mierda … y corporizar en el propio cuerpo a la vieja de mierda (muy bien representada en Violencia Rivas) y sacamos la autoridad del devenir Señora, así con mayúscula porque esa es autoridad para no dejarse atropellar. Sólido devenir enriquecido con la sabiduría de la experiencia, la terquedad y la zorroridad[1] feminista.

     Acumular la juventud o experienciar la juventud acumulada es vivirte en la alegría de seguir creciendo cada día con iniciativas comprometidas contigo misma y tus compañerxs por un porvenir mejor que el que nos bancamos en la actualidad. Si bien el cuerpo ya no resplandece de lozanía juvenil, el vigor no se acaba con el paso de los años sino te lanza a atreverte siempre a más y en eso el feminismo es un gran aliado. Esto no es una mera reflexión optimista después de tomar la opción de seguir bancándote este jodido mundo heteropatriarcal, sino es una certeza que he visto en muchxs feministas de juventud acumulada que son lo máximo, como por ejemplo; Eva Izquierdo, Carena Pérez, Ana Victoria Jiménez, Dora Barrancos, Mónica Mayer y un gran número más de bakanas feministas.

     Quien no se atreve a más con los años es que no ha aprendido a vivir libremente. Aún no ha podido tejer entre la teoría y la praxis feminista. Loquillas de jóvenes, más locas de viejas, atrevidas y brujas sabias, ese debería ser nuestros horizontes libertarios si nos pensamos en el devenir de los años. Acumular juventud, mantener un espíritu libre y sanamente acumular años que valen la pena y la alegría de vivirlos. Encarnecer con orgullo desde las sienes al coño, y esas no tirarlas al aire pues duelen mucho, jajjaa.

[1] La zorroriedad es la capacidad de sentirnos en la astucia y en el glamour. La zorroriedad es tener la convicción de hacernos más cabronas con los años. La zorroriedad, así como su prima la sororidad, parte del reconocimiento mutuo y la complicidad para todo, especialmente en la maldad feminista.

Fotografía: Producciones y Milagros A.C.

Fotografía: Producciones y Milagros A.C.

Julia Antivilo. Historiadora y artivista performancera feminista (Huasco, Chile, 1974). Ha escrito Belén de Sárraga. Precursora del feminismo Hispanoamericano, junto a Luis Vitale (2000) y Entre lo sagrado y lo profano se tejen rebeldías. Arte feminista Latinoamericano (2015), así como artículos en revistas sobre estudios culturales, el papel social y cultural de las mujeres y arte, género y feminismos. Es doctora en Estudios Culturales Latinoamericanos de la Universidad de Chile, hizo una investigación posdoctoral sobre Artivismo y disidencia sexual en América Latina (UAM). Colabora con los grupos de arte (y con sus archivos); La Pocha Nostra, Pinto mi Raya, y Producciones y Milagros Agrupación Feminista A.C.

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