En números rojos

En números rojos

por Adriana Raggi

Los daños a la La Venus del espejo de Velázquez

Los daños a la La Venus del espejo de Velázquez

El 10 de marzo de 1914 una sufragista llamada Mary Richardson entró en la National Gallery de Londres y atacó con un picador de hielo La Venus del espejo de Velázquez. La obra fue severamente dañada, Richardson declaró:

He tratado de destruir la imagen de la mujer más hermosa de la historia mitológica como una protesta contra el Gobierno por la destrucción de la señora Pankhurst, quien es el personaje más hermoso de la historia moderna. Justicia es un elemento de belleza tanto como el color y contorno en el lienzo. La señora Pankhurst pretende procurar justicia para la mujer, y por ello está siendo asesinada lentamente por un gobierno de políticos traidores. Si hay una protesta en contra de mi hecho, que cada uno recuerde que tal protesta es una hipocresía, siempre y cuando permitan la destrucción de la señora Pankhurst y otras hermosas mujeres vivas, y  hasta que el público deje de tolerar la destrucción humana, las piedras lanzadas en mi contra por la destrucción de esta imagen son cada una una prueba en su contra de las patrañas y la hipocresía artística, así como moral y política.[1]

 Richardson fue detenida y juzgada, permaneció en la cárcel varios meses. Este no fue su único ataque violento, ni la única vez que estuvo en la cárcel. También fue detenida por provocar un incendio, por romper las ventanas de un edificio gubernamental y por poner una bomba en una estación de trenes. La lucha de Richardson, junto con la de las Suffragettes, sufragistas inglesas, era por el derecho al voto de la mujer y por sus derechos políticos.

La historia de Richardson podría verse como la de una mujer que lucha por sus derechos de todas las maneras posibles. En su discurso está la búsqueda de la justicia para la mujer, y en su forma de protesta está la intención de llamar la atención a como de lugar. La destrucción de La Venus del espejo es para ella solamente un medio de protesta, una muestra de su capacidad como mujer que lucha y está en la lucha. La fuerza de su argumento es grande. La primera vez que lo leí me impresionó, sobre todo porque en el contexto feminista en el que lo leí Richardson era una heroína.

Hoy me puedo preguntar ¿qué sería de las mujeres hoy en día sin las sufragistas? Yo entiendo que hay necesidades, formas de lucha, momentos complicados en cuanto a la búsqueda de los derechos de las minorías o las mujeres o la gente en general. Pero también hay elementos, pequeños elementos en esas luchas que rompen los límites. Que dejan de ser luchas por la equidad y se vuelven luchas por el poder político, social y económico. Que olvidan el origen de la lucha social y a quienes se supone que defienden, y muchas veces en donde más se olvida no es en las luchas originales sino en los discursos posteriores, en las formas distorsionadas de contar la historia. Mary Richardson es un ejemplo de eso, esta heroína del feminismo se unió a las Suffragettes y buscó los derechos políticos de las mujeres. Para posteriormente unirse a la BUF (British Union of Fascist). Ella no fue la única que se unió al movimiento fascista inglés, varias de las sufragistas lo hicieron: Nora Elam y Mary Allen, otras como la fundadora del movimiento sufragista Emmeline Pankhurst (a quien Richardson defendió destruyendo La Venus del espejo) fue una ávida defensora del partido conservador y del imperio inglés, su hija Adela Pankhurst  fue una de las fundadoras del partido fascista de Australia (Australia First Movement) y un largo etcétera.

¿Por qué el movimiento sufragista se volvió hacia la derecha, hacia la xenofobía y el autoritarismo? En las estructuras del movimiento sufragista se encuentra una base igual de autoritaria que la del fascismo, dice Julie V. Gottlieb en su libro Feminime Fascism. Women in Britains’ Fascist Movement:

Huellas de proto-fascismo se han identificado en el movimiento sufragista, y el mandato de las Pankhursts sobre la WSPU[2] ha sido caracterizado como una dictadura. Cecily Hamilton argumentó que la WSPU era ‘la primera muestra de los movimientos dictatoriales que son la forma de desplazar la democracia del continente europeo.’ Emmeline Pankhurst fue precursora de Lenin, Hitler y Mussolini – el líder cuyo mandato no debe ser cuestionado, el líder que no podría hacer nada malo.’[3]

 La líder incuestionable es un clásico del feminismo, las luchas por el poder, el sectarismo y la manipulación de información son elementos que se manejan sin ningún cuestionamiento, sin que nadie pueda levantar la voz para decir ya no sin ser acusada de traición, de machista, de misógina. Por supuesto la unión con la derecha no es exclusiva de las Suffragettes. Durante la segunda ola feminista, la unión con la derecha, la promulgación de leyes que limitaban la libertad de expresión (las leyes anti-pornográficas), la condena a quienes pensaban diferente, las luchas de poder eran la característica del movimiento. Pero esa información no es difundida, quienes marcharon en contra de la pornografía ahora lo niegan, porque no está de moda hacerlo. Ahora quienes se dicen luchadoras por los derechos de las mujeres y por los derechos de la prostitución citan a Andrea Dworkin o a Catherine MacKinnon, sin darse cuenta de que estas dos mujeres lucharon por prohibir la prostitución y la pornografía, a tal punto que hacían comparaciones absurdas entre la pornografía y los campos de concentración, y que veían la libertad de expresión como un mal a eliminar.

Katie Roiphe, una feminista disidente que ha sido tachada de traidora y anti-feminista, cuenta en su libro The Morning After, la impresión que tuvo de MacKinnon en una conferencia que dio en su universidad:

 Con grandes florituras metafóricas, MacKinnon compara la pornografía con el Holocausto, la esclavitud, los linchamientos, la tortura, aferrándose a cualquier palabra de la historia del mal le ofrece. En su deseo de establecer la situación desesperada, la urgencia de vida o muerte, de su causa, MacKinnon toma prestados los símbolos de otras instancias, más aceptadas de la opresión. Su envidia del símbolo la lleva a una hipérbole extraña:  ella comparó la supuesta violación en la cita de William Kennedy Smith al linchamiento, en un artículo de opinión en el New York Times. En su conferencia, dice en un momento: “Incluso Hitler no sabía cómo volver la matanza en sexo de la misma forma en que la industria de la pornografía lo hace”.[4]

 Roiphe abarca en un capítulo de su libro la impresión que MacKinnon le dejó, y también se pregunta porqué una feminista disidente como Camille Paglia es considerada por las feministas como una loca, mientras MacKinnon es tomada muy en serio. Roiphe, al principio de su libro nos cuenta que se le dijo en varias ocasiones que publicar su crítica al feminismo era darle herramientas al enemigo, ella dice que no puede callar su experiencia negativa en un movimiento que ella creció admirando, y que ha caído en una lucha de poder absurda. De la misma forma Camille Paglia o Christina Hoff Sommers, quienes cuestionan al feminismo en el poder, han sido tachadas de traidoras y misóginas.

Mi experiencia al respecto es parecida, en el momento que decidí cuestionar esas verdades absolutas se me tachó, por quienes se decían mis amigas, de misógina o neo-machista, de tirar todos los logros del feminismo a la basura, por atreverme a cuestionar actitudes del feminismo que me parecen totalitarias. En alguna ocasión en la que defendí a un hombre atacado y acusado de forma injusta, una de ellas me dijo: yo también creo que es inocente, pero ni modo, la falsa acusación de un inocente a cambio de salvar a muchas mujeres, es un mal necesario.

Yo no creo de ninguna forma que el esconder información histórica acerca del feminismo  valide nada, tampoco creo que el sacrificar a un inocente pueda ser un mal necesario, ni creo que eso salve a ninguna mujer de nada. Mucho menos que sea un argumento válido la acusación de quien piensa diferente como: misógina, neo-machista o traidora. En mi experiencia, el feminismo está en números rojos: las falsas acusaciones, la información histórica que se esconde, la destrucción pública y social de quien piensa diferente o es diferente, las luchas por obtener el poder ante todo, el odio y la culpabilización de los hombres por ser hombres, el deseo de aplastar al otro, la autovictimización de las mujeres por ser mujeres, la facilidad del insulto y la desacreditación del pensamiento disidente, son los elementos que me obligan a decir no más, se acabó. Yo admiro y respeto las ganancias del feminismo, sé que sin ellas no estaría escribiendo este texto, también admiro a quienes están ahí y pueden, desde ese lugar, seguir pensando de forma independiente y crítica, agradezco a quienes me escuchan y son mis amigas. Pero definitivamente los números rojos me han expulsado de ahí, me movieron a otro lugar que no tiene nomenclatura ni límites.


[1] The Times, 11 de marzo de 1914, p.9-10, http://www.heretical.com/suffrage/1914tms2.html, consultado el 17 de diciembre de 2013. (Las traducciones en este texto son mías).

[2] Women’s Social and Political Union, la organización de las sufragistas inglesas, fundada por las Pankhurst en 1903.

[3] Julie V. Gottlieb, Feminime Fascism. Women in Britains’ Fascist Movement, Londres: Tauris, 2000, p. 159.

[4] Katie Roiphe, The Morning After. Sex, Fear and Feminism, Boston, Little, Brown and Company, 1994, p. 141.

  • Muy bien expresado. Objetivo, imparcial. Como es difícil ser, como muchos no entienden que se puede ser… O no lo saben, o no pueden serlo, o no quieren. Contra el sectarismo maniqueísta e intolerante que se encuentra con tanta frecuencia en la política, y en la mente de muchos que se autoproclaman defensores de causas meritorias, cuando en realidad son destructores de quienes no piensan como ellos, y también de sus obras, sus logros… que son obras y logros de todos. Contra los que se ceban en los inocentes que no tienen culpa alguna de su sobrevalorada egolatría. Magnífico análisis y valiosa declaración.

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