El demonio de la obesidad- por Erika Bulle

El demonio de la obesidad- por Erika Bulle

Texto y fotoperformance: Erika Bulle

Fotografías: Mario Patiño

De mis demonios personales. El demonio de la gordura,  la posesión que no ha tenido cura.

Por las mañanas me miro al espejo, un espejo de cuerpo completo, no hay nadie junto a mí, nadie que pueda hacer algún comentario sobre el cuerpo que se está reflejando.

Es mi cuerpo con sus defectos y sus virtudes, con las marcas y cicatrices del paso de los años, con sus demonios imaginarios, aquellos que en cada performance trato de exorcizar, pero ¿cómo poder expulsarlos tras 40 años de control?

El miedo de mi familia a ser gordo, el control de la alimentación, la despensa que se compraba, lo que no se me permitía comer, porque decía el pediatra “La niña tiene predisposición a engordar”, siempre tomé agua de frutas sin azúcar, mi boca siempre paladeó los sabores más insípidos, por herencia a las enfermedades de mi abuelo no había que consumir sal,  quizás solo un poco para que la comida tuviera algún sazón, nunca tomábamos refresco, no había comida chatarra, el pollo siempre estaba hervido, y la carne asada. Nunca comíamos espagueti, eso engorda y las papas fritas también engordan.

En mi adolescencia comía a escondidas, no en exceso, pero sí lo que me prohibían, me llevaban a un médico para bajar de peso, me recetaba algún tipo de anfetaminas que solo destruyeron mi pulso, mis nervios, pero no me quitaban el hambre, la preocupación de que quizás nadie me quisiera era evidente en mi familia, la preocupación de que por lo menos terminara la preparatoria estaba ahí, lo escuche por la noche en una plática de mi madre, ¿porqué me creía incapaz? Era por la misma discriminación que ahora sufría en la secundaria, ya antes había pasado seis años de la primaria con las compañeras molestándome porque tenían un cuerpo esbelto, también eran mucho más bajas de estatura que yo; lo que ahora elegantemente se llama bullying para disfrazar con una palabra como muchas otras el acto del acoso, el acto del odio, nadie piensa que un niño pueda sentir esas palabras, pero así se llama lo que hacen en realidad; veneno infundado por la misma sociedad adulta completamente capitalizada, con sus comentarios, con sus acciones; velar estas conductas con terminología anglosajona es fácil, al fin nadie entiende bien de lo que se habla.

Muchas de estas compañeras ahora se dicen feministas, la vida da muchas vueltas, sin embargo siguen cuidando su figura, dando consejos de cómo llevar una dieta sana e insistiendo en controlar el cuerpo de los demás, de sus hijos, de sus parejas. Adecuándose a la moda para no verse viejas, o quizás para mostrar un estatus económico diferente al que tienen.

En la edad adulta dejé de esconderme para comer, para besar, para fumar, para ser yo, pero esto no me alejó del control que todos creen que pueden o deben tener sobre mi cuerpo, sobre mis gustos, sobre mi peso, sobre mis disidencias escogidas, sin embargo en segundos me sorprendo traicionándome pensando en que tal vez comí demasiado, me sorprendo contabilizando el azúcar que consumí en el día, me sorprendo enojada en el momento de comprar ropa, ésta parece ser cada día más pequeña, a veces cuando cierro los ojos escucho las frases de mi madre “sume la panza”, “no te pongas ropa tan pegada”, “deja de usar falda que se nota mucho que tu pierna está enferma”, “entre más gorda estás más cojeas”. Sin embargo este demonio personal se convirtió en un asunto político, en un asunto transcultural, en un asunto transfeminista, un asunto que dejaron pendientes las líderes del fat activism y que había que replantear, en un asunto que va cruzando las fronteras del cuerpo, las fronteras del peso, en donde cada vez que me enuncio como gorda, le pongo nombre al demonio que me atraviesa dándole más posibilidades de salir para siempre y llevarse lo que aún hoy en día me perturba.

Erika Bülle (México) Performer y artivista gorda. Estudia Doctorado en artes y diseño en la FAD – UNAM, trayectoria como performer por 25 años, participando con colectivos como SEMEFO. Participación en los festivales internacionales, Buzzcut en Glasgow Escocia, Perfoartnet en Bogotá Colombia, Rapid Pulse en Chicago, Hommocult en Ciudad de México, Circuitoposporno Bogotá Colombia, etc. Forma y Sustancia en la Ciudad de Guatemala entre otros.

En el campo teórico cuenta con diversas ponencias y conferencias magistrales tanto en México como el extranjero.

Sus temáticas principales han sido la violencia y el uso del cuerpo disidente en la performance.

 

Scroll To Top