Editorial #17 “Trabajo Sexual”

Editorial #17 “Trabajo Sexual”

ilustración por Carmelina Jardón

ilustración por Carmelina Jardón

El uso del propio cuerpo (unx mismx) como forma de lucha, parece tener su punto álgido cuando ese cuerpo es portador de un placer que genera retribución económica para sí. Para diversos autores, el cuerpo es el anclaje de la produccion capitalista, pues en él radica la fuerza de trabajo; es por ello que el trabajo sexual de cualquier tipo incomoda no sólo al ala social más conservadora, sino a una generalidad que, basada en discursos victimizantes no pueden aceptar la construcción de una corporalidad autónoma capaz de disfrutar no sólo el intercambio económico, sino el sexo fuera de los parámetros de “lo legal”.

     Esta incomodidad incluye, por ejemplo, las llamadas”sex wars” o guerras del sexo que se dieron a partir de los 70, y en donde se discute si la prostitucion, la pornografia y el BDSM, entre otras prácticas económicas y sexuales, debían o no de ser abolidas en favor del avance de los derechos de las mujeres. Esta discusión se sigue dando en diversos espacios feministas hasta el día de hoy, con debates que igualan la prostitución autónoma a la trata, que invibilizan las maneras de agenciamento de lxs trabajadorxs y que se niegan a ver que vivir en la precariedad no tiene nada de esa romántica dignidad de la que hablan muchas activistas rescatistas, que en sus discursos excluyen las demandas de trabajadoras sexuales, como el acceso sin estigma a la Salud.
 
 
     Y es que en una cultura en donde el sexo sin concepción es pecado o anormalidad, el goce y la autonomía son dos maneras de ejercer una libertad que cuestiona de fondo las regulaciones hechas a través de las instituciones, las cuales, a partir de un proceso histórico, siguen controlando nuestra manera de ser y pensar (familia, iglesia, sistema penal, estado, medicina, psiquiatría) y que logran gobernar a lxs individuxs desde lo más íntimo.
 
     Ante esta dinámica que polariza el uso del cuerpo y el ejercicio de la sexualidad libre, autónoma y retribuida, vemos la necesidad de reflexionar y generar la discusión en torno al trabajo sexual sin remitirnos a la dominación hacia el cuerpo de lxs trabajadorxs sexuales, más bien, a la negativa a la obtención de derechos laborales y reconocerles como portadoras de fuerza de trabajo, pero, además, reconocer la diversidad de posibilidades que se han abierto en este ámbito y que hablan de la libertad de decisión en cualquier espacio.
 
No se trata de ser románticxs con el ejercicio sexual retribuido, sino de desestigmatizar a quienes, conscientes de su decisión, lo ejercen, quienes fortalecen una posibilidad de placer compartido y gozan colectivamente: quienes ponen en marcha un dispositivo de respeto mutuo que además se organiza desde experincias de vida y visiones muy distintas sobre lo que es y puede ser libre y potenciar la toma de decisiones en corporalidades disidentes o no hegemónicas.

 

Editora invitada María del Carmen González Hernández

ma.carmenMi nombre es María del Carmen González,  tengo 25 años y soy mamá de Batman, experiencia que me gustaría repetir, pero ahora quiero a La Mujer Maravilla. Tengo dos hijas caninas, me gusta la pornografía y las drogas. Me gusta ese feminismo que es incómodo para las institucionales, me han cerrado espacios. Me gusta David Bowie, New Order. Me gusta leer y no me gusta el lugar donde trabajo. 

Carmelina Jardon Da clases de artes plasticas en primaria y dibuja de vez en cuando.

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