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Sangre mía, luna sangre

Foto-performance por: Joyce Jandette

 

tomar y beber de esta sangre que mes a mes re-crea la vida en mi, sangre mia, luna sangre

para unirme en comunión con las multitudes que me habitan

y honrar la única alianza siempre renovada y eterna

la que es conmigo.

…y salú por ponerme cachonda con lo que me sale del coño!

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[box type=»shadow» align=»aligncenter» ] Joyce Jandette artivista transfeminista mexicana, egresada de la Escuela Superior de Música (INBA), trabaja de manera independiente y dentro de colectivas feministas a partir de diferentes lenguajes artísticos y teóricos (performance, video, música, foto, teorías y prácticas queer y feministas, etc.)  para generar propuestas políticas que funcionen como espacios de resistencia a los discursos hegemónicos (sexofobos, homo-lesbo-transfobos, machistas, racistas, clasistas, etc.) y ampliar el imaginario de construcción y relaciones posibles entre sexos, cuerpos, géneros, deseos y afectos por fuera de los ejes normativos y binarios del sistema.

Revisa su blog: http://musicasvisibles.wordpress.com/ .[/box]

Participantes #4

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[dropcap]A[/dropcap]lina Sánchez López (Tlaxcala, México 1983)

Licenciada en Artes Visuales de la Escuela Nacional de Pintura Escultura y Grabado “La Esmeralda” (2009- 2012).

alinasanchezlopez.tumblr.com
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[dropcap]A[/dropcap]naïs Florin. Nacida en Cannes (1987) y residente en Valencia en la actualidad, es Licenciada en  AnaisPublicidad y RRPP, Especialista en Arte Contemporáneo por el Instituto Superior de Arte de Madrid (I|Art, Madrid), Experta Universitaria en E-Commerce y Community Management por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC, Barcelona) y estudiante de último año en Bellas Artes en la Universidat Politècnica de València. http://ensayoerror.tumblr.com/ http://alcaminarveo.tumblr.com/
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[dropcap]A[/dropcap]ntonio Centeno Ruiz.
Nació en 1971 en Montcada i Reixac, vive en Barcelona desde 1999. Adquirió su diversidad funcional antonioa los 13 años. Licenciado en Matemáticas por la Universitat de Barcelona, ejerció como profesor de Matemáticas de Educación Secundaria desde 1998 hasta 2010. Activista del Movimento de Vida Independiente desde 2004.
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[dropcap]C[/dropcap]ésar Cortés Vega (Mx). Algunos de sus libros publicados son Abandona Silicia (novela), espejo-ojepse (noveleta experimental), Periferias y mentiras. Textoscesarcortes sobre arte, banalidad y cultura (ensayo). Poemas suyos han sido publicados en las antologías San Diego Poetry Annual 2013, Paraguas para remediar la soledad, Siete de la poesía, Ecos de la imagen, poesíacero, Región de ruina, entre otras. Ha compilado los libros Textos postautónomos, Citas caníbales y Anti/Pro canibalia. Coordina la publicación Ágora Speed; postliteraturas (http://agoraspeed.org/). Ha presentado obra visual en México, España, Japón, Irlanda y Dinamarca. Ganó el XX Premio Interamericano de Poesía Navachiste 2012 con el libro «Reven».http://cesarcortesvega.com[divider]
[dropcap]M[/dropcap]iroslava Tovarmiroslava

Artista visual, mas bien videoasta cyborgqueerpunk-lo que le de la gana- Principalmente trabaja con temas relacionados a violencia política en Latinoamérica y post-porno. http://miroslavatovar.blogspot.mx/

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[dropcap]J[/dropcap]orge Gómez del Campo

Escritor y bailarín trabajando cuestiones del erotismo y la violencia. Estudió en Estados Unidos, Francia y México. https://www.facebook.com/gonzophilosophy?fref=ts

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[dropcap]U[/dropcap]na Pardo

unaPardo

Mi práctica artística esta dirigida a proyectos pedagógicos, investigativos y de creación, que puedan vincular otras disciplinas ysaberes. Reflexionado sobre la manera en que el arte puede desbordar sus limites institucionales y comerciales, y pueda tener impacto sobre el tejido social. Concretamente, me interesa analizar la producción de subjetividad femenina ligada a los medios de comunicación.

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[dropcap]J[/dropcap]uana Viridiana Becerril Fernández
 viridiana
Pedagoga, viajera y feminista. Ha coordinado diversas actividades y talleres en torno a las construcciones y destrucciones del género. Actualmente colabora en la organización Ando Imaginando Literatura, arte y vida.
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[dropcap]A[/dropcap]ugusto Elías
Fotógrafo y artista visual, con una trayectoria de 3 exposiciones individuales y múltiples colectivas, ganador de varios premios y menciones honoríficas, publicado en varias revistas nacionales. Desde su primer contacto con la fotografía ha sido un incansable explorador del cuerpo/ciudad.
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[dropcap]L[/dropcap]iliana Ang (México D.F. 1983)yo 2012 (2)
 Pintora mexicana que ha participado en más de 15 exposiciones colectivas y cuenta con tres exposiciones individuales: La Persistencia de la Imagen Femenina(2011), Museo Universitario de Ciencias y Arte, Ciudad Universitaria, DF; Un lugar propio (2008), Galería Autónoma, Escuela Nacional de Artes Plásticas (E.N.A.P.), DF; y Caras (2006), Casa Luis Spota, DF.
 Su obra recibió el Premio Único de Adquisición en la II Bienal Nacional de Pintura Gómez Palacio en 2010 y fue seleccionada  en la V Bienal Nacional de Artes Visuales de Yucatán en 2011. Su trabajo forma parte de la Colección Ford y de la Colección del Museo de Arte Contemporáneo de Gómez Palacio.
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[dropcap]L[/dropcap]iliana Marín. Yo

Artista Visual y Maestra en Artes Visuales. Ha dedicado gran parte de su carrera a la investigación y la docencia.

Actualmente forma parte del colectivo Nosotrxs: lxs Otrxs. Tequio de saberes voluntario.

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[dropcap]P[/dropcap]ola RG (México DF, 1986)PolaRG-1

Fotógrafa egresada de la ENAP, ha trabajado para el Centro Cultural Helénico y forma parte de la casa productora “Estudio 42″. Fue directora de fotografía y arte en: “Tres hilos para bordar” corto ganador del reto DocsDF en el año 2010. Su trabajo como fotógrafa se ha usado como portada para la antología de teatro de Tierra Adentro, así como del libro “El amor en cada esquina”.

http://flavors.me/pola_rg#_

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[dropcap]S[/dropcap]elen Arango Rodríguez (1987) s200_selen.arango-rodr_guez
Maestría en Educación. Facultad de Educación, Universidad de Antioquia, Colombia.
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Un perro sin correa

Eldi Dundee FetBoy No 1. (Bound) 2011
Eldi Dundee
FetBoy No 1. (Bound) 2011

Anjesen / Luis Humberto Molinar Márquez

Un hombre de mediana edad entra a su casa en las afueras de la ciudad. Entre cientos de casas aún vacías, la suya no tiene en realidad ninguna pecularidad. Es una morada de interés social pequeñísima, con un espacio grande que es habitación y sala de estar y un baño diminuto y nada más. Ha sido un día de trabajo muy duro y lo único que el hombre quiere es tirarse en su colchón a ver la serie de televisión que ha conseguido en DVD el día anterior. Apenas cruzando el umbral oprime el botón del apagador pero la habitación sigue a oscuras. Decide tirarse así, en la negritud de un cuarto que refleja la negritud de su vida. El control remoto de la tele debe estar tirado por ahí, entre el tazón de las palomitas vacío y una sábana echa bola que huele a sudor de semanas.

    Se quita las botas, se desabrocha el pantalón y lo deja caer a sus pies. Dando un paso se sale de él y se sale de su día. Se quita los calcetines con la mano, se desenfunda la playera y la bota hacia el rincón más alejado de la puerta del baño, para no tropezar con ella cuando tenga que ir a orinar. En la intimidad de su desnudez, se deja caer de espaldas.

El golpe tan fuerte que se lleva en la espalda y el latigazo de su cabeza contra el suelo hacen que vea estrellas como si un hada se hubiera colado en el cuarto oscuro. Se soba la cabeza un minuto y luego agita sus miembros como los niños que dibujan angelitos en la nieve: el colchón no está en su lugar.

Como tampoco encuentra el control remoto, decide pararse a encender la televisión para ver qué es lo que sucede. El televisor tarda unos segundos en encender, el volumen es tan bajo que el murmullo de los grillos que pueblan el pasto crecido afuera de la casa parece ensordecedor. La habitación se ilumina en débiles tonos azules que suben y bajan de intensidad y entonces, entre sombras danzantes, comprueba que el colchón no está por ningún lado. El suelo alfombrado y los muros están desnudos como él, excepto por la ropa que se ha quitado al llegar, la pantalla de televisión y algo oscuro que está tirado cerca del contacto del muro que solía hacer las veces de cabecera. El hombre se acerca a ese objeto lentamente, se coloca en cuclillas y con la poca luz de la pantalla analiza el objeto. Es un cinturón o una correa. La sigue con las manos y descubre una cadena de metal unida a ella por una argolla. No hay duda, se trata de una correa. Una correa de perro.

La puerta del baño está abierta pero las cortinas siguen cerradas y no corre el viento. Quien haya estado adentro se marchó con su colchón y dejó atrás la correa y la cadena. Eso, o la persona que entró sigue adentro con él.

Al pensarlo se le eriza el pelo, entonces nota que una arista de la habitación es más oscura que las demás y comprende que en efecto no está a solas.

¿Quién es?, ¿quién está ahí?

Soy Enrique, tu vecino. La voz es grave, segura, tranquila.

¿Enrique?

Enrique, tu vecino de la casa de enfrente. Me mudé hace un par de días.

Sí, sí. Te vi limpiando tu casa. ¿Se puede saber qué haces aquí adentro? ¿Dónde está mi colchón? ¿Es que también piensas limpiar mi casa y dejarme el puro vacío?

¿El vacío? Ese ya lo tienes. Por eso he venido. Te traje un regalo.

El hombre titubea. Sabe que el vecino bien podría tener un arma. Quizá sean las únicas personas en un par de cuadras a la redonda, así que decide mantener la calma y averiguar de qué se trata todo eso.

¿Te gustó tu regalo? Espero no haber errado la talla.

Mi… ¿La correa?

Sí. Tu cuello se escocerá un poco los primeros días, pero veré que descanses y que la ventilación sea suficiente para evitar heridas e infecciones.

    El hombre está totalmente desconcertado. Está solo, desnudo en el fondo de su habitación con un hombre extraño que bloquea la única salida; un hombre que posiblemente esté armado y que lo tiene arrinconado en un área de diez metros cuadrados de un área casi despoblada. Sin saber qué hacer y sin fuerzas para luchar, decide esperar el tiempo que sea necesario para idear un plan coherente. El vecino le explica que lo ha vigilado incluso antes de mudarse al fraccionamiento. Con una tranquilidad hasta cierto punto contagiosa le dice que sabe que su padre ha muerto recientemente y que ahora la libertad le viene demasiado grande.

Todos los perros de casa necesitan la correa cerca. Te vi cabizbajo y supe en seguida que eras uno de esos perros sin amo que no pueden andar paseando por ahí sin una guía, con todo ese peso encima y sin alguien que te cuide, sin disciplina, solo. Así que te compré una correa para sacarte a pasear y habituarte a todo esto. He decidido adoptarte. A partir de esta noche tú eres mi perro y yo tu amo. Me tomé la molestia de llevar el colchón a la casa de enfrente, para que no estorbe ni se ensucie demasiado durante el entrenamiento. Después me mudaré aquí contigo y verás que cambiará tu semblante. En sus treinta y tantos años de vida el hombre jamás ha sido especialemnte asertivo, así que acepta las condiciones esperando encontrar en algún momento el modo de escapar o de buscar ayuda.

Pasan las semanas, pero el hombre se habitúa tanto a su nueva vida, a los cuidados de Enrique, a su voz maravillosamente calmante, a las tardes tranquilas escuchando jazz y sintiendo una mano acariciando su cabeza, que poco a poco la idea del escape empieza a parecerle una tontería. Además las croquetas no saben nada mal y el cabello ha dejado de caérsele. Enrique es un buen amo y le da la disciplina que necesita, además le proporciona comida y agua, lo saca a pasear todos los días e incluso lo deja perseguir el chorro de la manguera los sábados cuando riega el césped. A pesar de que no es un perro de jauría, los perros de los nuevos vecinos le tienen mucho respeto. Enrique dice que en poco tiempo podría ser un buen alfa. En efecto, su semblante ha cambiado: es un perro sano, feliz y seguro.

    Cierta noche le es imposible dormir. Se asoma cada cinco o diez minutos por la ventana del frente. Las luces de los autos de los vecinos dan la vuelta en la esquina y pasan de largo para estacionarse frente a sus casas, pero esa noche Enrique no llega a casa. Él se promete que no llorará, que será valiente y fuerte. Ha oído a los otros perros aullar a veces, pero se dice que él no, que será un buen perro para que Enrique esté orgulloso de él cuando regrese. Dos noches más tarde ya no puede soportar más la espera y decide escapar por la ventana del baño en busca de su amo. Su olfato es bueno pero ha pasado mucho tiempo bajo techo. Salvo por algunas confusiones al principio, en lo que se habitúa a los aromas nocturnos, logra seguir el rastro de Enrique fuera del laberinto de casas y se dirige con firmeza hacia la gran ciudad.

    Tres días han transcurrido en su andar. Casi sin aliento, con las tripas pegadas al costillar, llega a un terreno bardeado al otro lado de la ciudad. Amanece, la brisa baña su rostro y los pájaros le dan la bienvenida con su escándalo de trinos y aleteos. La reja de entrada aún tiene el candado puesto, pero atravesar entre los barrotes es cosa fácil estando tan flaco. Adentro todo huele a tierra y flores, el aire es fresco y los árboles enormes. El aroma de Enrique ha cambiado en los últimos días, pero sigue siendo suficientemente fuerte. En un punto específico del vasto campo el aroma es más intenso y escapa entre los terrones frescos que cubren la tumba donde ha sido sepultado Enrique. Como buen perro, se echa junto a la tumba de su amo, suspira profundamente y con los ojos cerrados se dispone a esperar su propia muerte.

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Dieter Brandau

[divider]Dice el refrán “El hombre es como el oso, entre más vello más hermoso” y en la obra de Dieter Brandau lo comprobamos, con sus dibujos de varoniles figuras en oníricos entornos.

[box type=»shadow» ] Dieter Brandau (Chile)
Puedes ver más de su trabajo en:
http://elwueonquedibuja.tumblr.com/
http://dieterbrandau.propulso.cl/

[/box]

 

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De primeras veces

Por: Señorita Pimienta

Pensar en primeras veces puede ser muy ambiguo dado que cada experiencia ocurre en sí misma. He llegado a esta conclusión. Sin embargo, a los 10 y tantos años muchas cosas le pasan a uno por primera vez porque, en efecto, situaciones de la misma naturaleza se presentan a lo largo de la vida (en este caso, en el mejor de los casos).

Desde edades tempranas se ofrece información a los adolescentes y pubertos que necesitarán saber para su «primera vez», y de ahí en adelante. Condones, menstruación, embarazo, ovulación, erecciones, orgasmos, vaginas, pezones, penes, vulvas, pelos y anexos. Pero, ¿de qué está hecho el deseo? ¿Qué es lo que mueve a nuestro cuerpo hacia ese territorio tan desconocido que es el cuerpo del otro? Me pregunto acerca del otro, de los otros, de los hombres. ¿Es su pene lo que tanto nos fascina? ¿Sus erecciones son de tal naturaleza que nos enloquecen y atraen como la miel a las hormigas? Puede ser. Pero vayamos un paso antes. Con la ropa puesta (aunque ya con erecciones, si gustan).
La primera vez que vi un pene en vivo y en directo, tendría unos 16 años. Decidí tomar un taller de dibujo. En el póster que anunciaba el taller, aparecía una acuarela de un cuerpo femenino desnudo. Yo estaba al tanto de que dibujaría gente desnuda, una chica, quizá. Nada que no hubiera visto antes. Pero tomé mi lugar, saqué mis materiales y esperé. No había modelo a quién dibujar. Tras unos 5 minutos de espera apareció un hombre cuyo rostro no recuerdo. Me imagino que no lo recuerdo porque no era importante, ni imprescindible. Es más, ni siquiera necesitaba verlo, mucho menos recordarlo. Mi recuerdo empieza cuando levanté mi cabeza y de pronto, frente a mí, había un hombre desnudo. Era un hombre que pasaba de los veintitantos, eso sí lo recuerdo. Creo que eso me impresionó. Pero más allá de cualquier cosa, lo que recuerdo es la sangre subiendo a mi cara y a mi cabeza. Sentí muchísimo calor y un poco de miedo al ver su cuerpo moreno desnudo, de pie frente a mi caballete sin pudor alguno. Todo ese calor, todo ese bochorno y rubor no fueron provocados por más que por la sorpresa. Al cabo de 10 minutos el calor y el color de mi cara fueron disminuyendo y me encontré observando los bordes y volúmenes de su cuerpo sin pena alguna. Sí. A mis 16 años no había visto el pene de nadie, el cuerpo desnudo de ningún hombre.

En ese entonces, estaba en la preparatoria. Yo juraba estar enamorada de un chico con quien salía, aunque realmente lo que sentía por él  ahora no le pondría el mismo nombre, pero el tipo me fascinaba, me provocaba unas sensaciones abrumadoras sólo con mirarme como me miraba. Para ese entonces, ya habíamos compartido bastante saliva, abrazos, y ligeros toqueteos (y otros no tan ligeros) de la cintura para arriba. Nada más.
Nuestros amigos estaban planeando un viaje al rancho de uno de ellos. Íbamos pocas chicas, y algunos chicos. Iba él e iba yo. En la escena aparecemos él y yo en una hamaca, afuera de la casa. Mucho viento, mucho pasto, mucho cielo alrededor y poca luz, pues se estaba haciendo de noche; nuestros amigos algunos al lado y otros frente a  nosotros, platicando de cualquier cosa. Estábamos tapados desde los pies hasta los hombros y nuestros cuerpos tan cerca que casi estaba uno encima del otro. De pronto, su mano se acercó a mi muslo. Lo acarició repetidas veces hasta que sentí su mano entre mis piernas. Fue como si todos los sonidos y las luces que nos rodeaban se hubieran fundido en una sola cosa, sorda y borrosa. Empecé a temblar. Era un temblor que se concentraba en mis piernas, pero corría desde los dedos de mis pies hasta mis orejas De pronto caí en cuenta de que mi mano estaba recargada en su muslo. Decidí moverme hasta tocar lo que había más arriba. Estaba tocando eso que yo había sentido con mi pelvis cuando nos besábamos, esa tumescencia que de pronto crecía cuando estaba cerca de mi cuerpo. Me pareció sentirlo mucho más grande de lo que había imaginado. Y lo acaricié hasta que la sensación de calor, temblor, tensión y voluptuosidad fue tal que no supe qué más hacer y tuve que fingir que me estaba quedando dormida. Sí, como no.  Dormida.

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Conversación con Fershow Escárcega en relación con su serie No Anastilosis.

Por: César González Aguirre

El siguiente texto está construido a partir de una plática con el autor, se encuentra organizado a partir de sus respuestas e incluye solo algunos títulos, a manera de indicadores.

 Reconstruir lo existente…

Considero a la fotografía como una posibilidad de contar microhistorias, de gritar sin que nadie me vea. La serie No Anastilosis es mi primer acercamiento al retrato masculino. Es importante decirlo porque casi todas mis fotos retratan a mujeres, pues la química entre ellas y la cámara es inigualable. Con esta serie, re-ocupo espacios urbanos, para lo cual me involucré con cinco diferentes personalidades, eligiendo al final solo cuatro para llevar a cabo el proyecto.

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Sobre el proceso…

La serie es del 2010, año en el que estudiaba los primeros semestres de la licenciatura en Arte y Patrimonio Cultural. Recuerdo el día en el que nos hablaron de la anastilosis como un método de restauración en la pintura, el cual utiliza solo elementos apropiados y originales a la obra por intervenir; fue en ese momento cuando reflexioné desde un momento que estaba viviendo, que era cercano a mí: la imagen que se tiene del hombre en la ciudad.

¿Patrimonio?…

El patrimonio es algo subjetivo, siendo tangible o intangible, puede ser registrado y no por eso, necesariamente conservado. Considero al registro fotográfico como una huella de un suceso con trascendencia, es por eso que creo tanto en la foto, ya que me permite inmortalizar y registrar una mirada personal.

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Contexto…

En ese entonces, mis amigos eran padres de familia, trabajaban para empresas grandes o tenían algún proyecto importante por venir, mientras que yo simplemente tenía mis ideas y dudas sobre la vida. De esta manera, y partiendo de que el machismo existe en mayúscula en México, consideré que también es cierto que no todos los hombres somos iguales y que finalmente, existe una fragilidad dentro de la masculinidad. ¿Qué ocurre con el hombre no exitoso, con el hombre frustrado, expuesto?… un ser frágil y con miedos presentes. Es por esto, que tomo la decisión de elegir cuatros escenarios con características similares para abordar tales preguntas. Una de las locaciones muestra a los cuerpos semidesnudos en la calle, mientras que otra, por ejemplo, ocupa lugares donde la saturación visual permite el camuflaje de los personajes con su entorno.

Sobre los retratados…

Los modelos de las fotos son amigos míos. No tengo hermanos ni primos ni nada por el estilo, así que la representación de la fragilidad que abordé en la serie, se relaciona con mis dudas sobre el cómo ser hombre en la ciudad. Como fotógrafo “a go go», puedo decir que cada serie es un autorretrato del momento que vivo. También, una característica en común que tienen todos los personajes, es que sus cuerpos fueron cubiertos de gel y de algún material frágil, durante la sesión de fotos. Así, en la serie se puede ver a un hombre cubierto con algunas lentejuelas sobre su cuerpo, ubicado en un deshuesadero a las orillas de la ciudad (en el kilómetro 26 de la carretera México – Texcoco). En otra de las fotos, se observa a un chico lleno de popotes en un camellón de la Avenida Zaragoza, el cual es usado para hacer ejercicio entre los vecinos y que para mí, representó un mini bosque perdido en una gran avenida. Otra de las fotografías fue tomada también sobre Zaragoza, en esta ocasión a la altura del Faro de Oriente: en uno de sus puentes circulares, lleno de propaganda política, musical y cultural. Para esta imagen, Luis Olaf fue el muso que se engrandeció para llenar el espacio con esas ganas que sentía de llegar lejos.

El deshuesadero…SONY DSC

Tiene lugar en un cementerio de grúas, lugar similar al «deber ser» masculino y que se muestra poderoso con respecto a ciertas formas de vida. También, las fotografías tomadas ahí, tienen la posibilidad de abordarse de manera poética a partir de la relación entre el modelo y el lugar, mostrando un abandono y una soledad dentro de aquella atmósfera. Parece que la sociedad mexicana y su machismo, solo valora a una masculinidad que busca tener esposa e hijos bajo el matrimonio, como si todo lo demás que se encuentra afuera de aquel modelo, fuera algo vago y sin futuro… En mi familia, lo masculino significa tener hijos. Por ejemplo, tengo quince tíos con sobrinos, lo cuales a su vez tiene hijos muy jóvenes; todos trabajan y se desarrollan en un contexto de machismo, violencia y abandono. Sin embargo, después de seis años de explorar la masculinidad, me doy cuenta de que cada uno se la inventa según su bagaje y experiencias. Durante el tiempo que hicimos la serie, los retratados y yo vivimos un sueño colectivo; después de seis años de chamba, recuerdo que en esas fotos todos teníamos entre 19 y 20 años… Cuando les conté a mis amigos que participaron en el proyecto, sobre el tema e interés de llevarlo a cabo, me mostraron su emoción y al mismo tiempo sus sueños y metas, fue entonces que compartimos y que nos ayudamos entre sí a manera de hermanos.

La serie No Anastilosis se presentó en Ciudad Universitaria, en Casa Hilvana y en las vitrinas del metro La Raza; actualmente forma parte de la Casa de la Juventud de Chicoloapan y se encuentra en exhibición dentro de sus salones.e5

[box type=»shadow» align=»aligncenter» ] Fershow Escárcega fue becario del FONCA en la categoría de Jóvenes Creadores durante el período 2011-2012. En el  2011 participó en la segunda temporada del programa ArteShock en TV-UNAM. En el año 2010 fue acreedor al Programa de Apoyo a la Producción e Investigación en Arte y Medios, Centro Multimedia, a través del Centro Nacional de las Artes. México, DF. Actualmente es estudiante de la Licenciatura en Arte y Patrimonio Cultural en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, UACM.  [/box]

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Pearl Shine

dildo

por Ivelin Buenrostro

[dropcap]E[/dropcap]n una bonita fiesta, hubo una rifa en la que nos ganamos el dildo Pearl ShineTM modelo 2PS210, de lindo color azul. Obviamente, teníamos que probarlo. Mide ocho pulgadas de los “testículos” a la punta. Buena opción para darte placer a solas o para experimentar con tu(s) pareja(s).

Es un vibrador con tratamiento de caucho que permite una sensación suave y agradable al contacto. Firme pero ligeramente flexible en la punta -los siete centímetros en donde el mecanismo no se extiende-, tiene la cualidad de absorber de inmediato el calor de tu cuerpo además de dar una sensación esponjosa al apretarlo, por lo cual no es agresivo al introducirlo.

Tiene una perilla para manipular la intensidad de la vibración. La más fuerte permite extender la sensación hacia la pared del ano, lo cual intensifica el placer sobre todo cuando estás a punto del orgasmo y después de él.     Puedes usarlo mientras te duchas o en una bañera, ya que es completamente a prueba de agua, solamente asegúrate de haberlo cerrado bien después de poner las pilas (2 AA). Y cuida el agua.

Por cierto, es libre de ftalatos, si no sabes qué son, te recomendamos el artículo de Sexo Verde.

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El fruto del conocimiento

Conversación con Luis García en relación a su serie Campos abiertos.*

Por César González Aguirre

Autor Luis García

1. El Edén.

“A lo largo de la vida, el origen es el que uno mismo se construye. Desde el punto de vista humano o como sociedad, vamos escogiendo qué es lo que forma parte de nuestra vida, tomando decisiones en base a nuestros deseos, gustos e intereses. También tenemos un origen construido, sin embargo uno decide la perspectiva que se toma de los hechos concretos. Identidad por vida”

Luis García

César González – Aguirre: Los primeros cuerpos: Adán y Eva, no nacieron en un jardín.

 Luis García: Desde un inicio, hablando de la religión judeocristiana, se definen dos géneros como algo natural, como un hecho afirmativo y no interrogativo. Dicha cultura es donde hemos crecido, se piensa y se da por hecho esta construcción impuesta. Si vemos otras culturas/religiones, notamos que desde los inicios hay más que solo estas dos posturas; por ejemplo, el nacimiento del Dios Hermafrodito, por mencionar alguno; me parece que lo interesante es cuestionar nuestra propia cultura.

CGA: El esquema religioso que mencionas se mezcla con muchos otros en nuestro país, a pesar de que sigue siendo el imperante, adopta varias creencias y prácticas. Por su parte, los esquemas familiares también cambian o se flexibilizan. Si por ejemplo, un primer referente puede ser un padre o una madre, en un segundo momento, o de modo paralelo, se pueden recibir influencias de los medios masivos de comunicación, de la historia, de los mitos e incluso del arte. ¿Qué dirías de estos esquemas en relación al lugar donde naciste y donde has crecido?

LG: Respecto al tema religioso, yo crecí en una familia sumamente católica, como casi todas en este país. Recuerdo un libro de oraciones de mi madre que decía: «Líbranos señor de los asesinos, las prostitutas y los homosexuales». Si bien han entrado otras religiones o creencias, no distan mucho de la imperante. En cuanto a mis referentes, ubico su procedencia de la televisión, del cómic, y sobre todo de los amigos de mi padre. Yo admiraba a algunos super héroes, de cuerpos robustos y quijada ancha, que con una super fuerza podían solucionar todo. Me parece también, que tenía cierta atracción por algunos programas americanos donde el motociclista pendenciero (musculoso y de pelo ancho) salía bien librado de todo. Admiraba en especial a un amigo de mi padre, el cual reunía la mayoría de estas características: una mezcla de estos super héroes y personajes ficticios de televisión.
CGA: Algo que tienen en común esos personajes es una pulsión relacionada al cuerpo, a lo prohibido, a una alegría por la vida en el sentido de que parece que la vida se relaciona al riesgo y a lo inaprensible. Por otra parte, casi todos se encuentran en conflicto con la religión y las normas sociales. ¿Cómo influyen en tu trabajo estos aspectos?

LG: Sí, esa pulsión relacionada al cuerpo siempre está presente en estos personajes; aunque son series infantiles, siempre lucen visiblemente su fisionomía, como es el caso de Tarzán, los Thundercats y los Defensores de la Tierra; mientras que en otros se van generando conflictos a partir de la artificialidad de sus cuerpos, Robocop es un ejemplo de esto. Como un tercer grupo, hay personajes que viven en la indefinición sexual sin ningún conflicto, Sailor Moon y Ranma pueden ejemplificarlo.
En relación al estigma que mencionas, es un aspecto que he tenido que enfrentar en mi proyecto. Hay zonas de donde está prohibido salirse, porque asustan y confrontan: se oponen a las construcciones prístinas. A nadie le gusta que desestabilicen sus principios o que sean puestos en duda. Uno de aquellos principios es que dos hombres puedan demostrarse cariño; a menos de que sean padre e hijo, o hermanos, no es aceptable; e incluso en tales casos puede ser también difícil y para cierto modo de pensar, cuestionable.
CGA: Algo que encuentro en aquellos personajes, es que representan un modelo de hombre, casi siempre con ciertas características: valiente, osado, atlético, atractivo, alto y fuerte; parece que estas imágenes nos traen ciertos recuerdos de un Adán que existió perfecto. Sin embargo, aquellas representaciones han llegado a una especie de cansancio e incomodidad de su apariencia. ¿Qué significa la incomodidad en tu serie Campos abiertos? ¿Qué papel tienen las múltiples imágenes que provienen de los medios masivos de comunicación y cómo se oponen a la educación religiosa?
LG: No dan una respuesta en oposición a la educación religiosa, al contrario, toman algunos conceptos de dicha educación para ampliarlos, o utilizarlos para un discurso personal. El aspecto de la incomodidad es importante: ¿a qué grado te llegas a sentir incómodo cuando los cuerpos no son o no están dentro de una estructura que parece normal y que se asume como real? No digamos ya solo los cuerpos, sino la interacción entre ellos: ¿qué está permitido y qué no?, ¿hasta dónde se siente uno (o el otro) cómodo ante determinada situación?, o ¿en qué condiciones pueden estar juntos dos hombres desnudos? o son padre e hijo bañándose (hasta determinada edad) o son hermanos cómplices de un juego deportivo… ¿Dónde se ubican los límites?

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2. Campos abiertos.

CGA: ¿Cuál es la médula de Campos abiertos, de qué se trata?
LG: Mi padre muere en un accidente cuando yo era niño, dejándome la sensación de que algo quedó incompleto; tengo pocos recuerdos de él porque casi no estaba en casa. Palabras, imágenes y afectos no se generaron, pues no hubo momento ni lugar de producirlos. Por eso me acerco a otros cuerpos cuyas figuras puedan resanar ese vacío. Evocar su ser en otra piel, emular el contacto.

No se puede compensar la pérdida, sin embargo, esta exploración da paso a nuevas relaciones mediadas por el cuerpo. A través del acto fotográfico genero espacios que me dan acceso a esa intimidad donde el cuerpo se desplaza en acercamientos físicos y simbólicos, generando relaciones de juego y complicidad, acto que de alguna manera da respuesta a mi curiosidad por el cuerpo igual, pero ajeno.

El campo es transformado en un espacio de reconocimiento, de encuentro, de seducción. Se reconfigura para convertirse en un lecho de apertura y de confianza, de tacto sin prejuicios, donde los cuerpos participan de ese encuentro como sátiros o faunos en la naturaleza salvaje.
CGA: ¿Cómo ha sido la reacción del público al ver tu serie de fotografías? ¿Cómo fue el proceso con los retratados?
LG: Uno de ellos estaba muy a gusto, con la premisa de que no fuera a exponer las fotografías: no fuera a pasar que lo viera alguien de su comunidad; otro con el cual tengo más cercanía se comportó de un modo recatado. En el caso de Campos abiertos, lo privado se convirtió en liberación, y lo público devino en recato. Por su parte, las reacciones del público son similares tanto en Oaxaca como en el Distrito Federal. Cuando se expusieron en la Biblioteca Vasconcelos, uno de los policías me contó que había escuchado expresiones como «y eso qué, son dos putos y qué, ¿qué es lo artístico?». También se dio el caso de señoras que al recorrer la exposición y llegar a mis fotos, bajaban la cabeza o se seguían de largo; en el caso de Oaxaca me felicitaron por las imágenes y también escribieron comentarios como: «Tu eres una vergüenza para tu pueblo».
Pareciera que hemos avanzado… Pareciera. La serie puede verse como reflejo y sin telón, algo que nos desnuda como sociedad al enfrentarnos a pensamientos o gustos atrapados, encarcelados. Cuando se da ese contacto inesperado con el cuerpo (que precisamente cubrió la religión) como sociedad desnuda, nos sentimos vulnerables. Quizá no sabemos qué hacer con esa desnudez, con esa piel expuesta, con ese deseo abierto.
CGA: ¿Con la naturaleza?
LG: Se trata de construcciones, cualquier cosa que salga de los pilares que sostienen a cierta idea de lo natural, será mal vista.
CGA: Retomando la dimensión mediática de las imágenes que se transmiten por televisión, las cuales han abierto algunos caminos de lo que se espera que sea algo, diversificando la oferta y los gustos, te pregunto ¿cómo es el proceso para construir tus fotografías?; ya que gran parte de aquellas imágenes y personajes, han traído consigo una repetición de conductas, volviéndose una especie de resumen torpe de lo que existe afuera en el mundo.
LG: He llegado a este proceso precisamente haciendo un cambio de roles. Como fotógrafo uno está acostumbrado a ver al otro, a ser el observador. Es muy diferente cuando uno está del otro lado de la cámara, cuando uno se convierte en el observado; físicamente, también conlleva a exponer los deseos, miedos y temores propios. Algo similar ocurre en relación a la construcción de la identidad y del género. Por otro lado, hacer esta exploración del cuerpo masculino a partir de una experiencia (deseo y pensamiento personal), evidencia cómo decido que aquella percepción / representación del cuerpo, esté ligada a mi historia de vida. Como una tercera parte del proceso, he volteado a ver lo que me rodea, a los elementos externos que se interiorizan a través de la cultura, y que inciden también, en mi construcción discursiva personal.

de la serie "campos abiertos

3. Adán.

CGA: ¿Por qué el interés en abordar un aspecto autobiográfico en tu trabajo?
LG: Nuestras obsesiones nos mueven. La obsesión y la pasión son cosas parecidas, pero las obsesiones revolotean en nuestra cabeza todo el tiempo. Por otra parte, se me haría lejano trabajar un tema ajeno a mi persona. En relación a esta serie, desde un principio me interesó trabajar con el cuerpo masculino, fui descubriendo que lo haría desde mi propia piel.
CGA: ¿Utilizas la fotografía como un medio de exploración, narcisismo, afirmación de autonomía?
LG: Es una autoafirmación. En un principio, la foto es algo que rellena huecos en mi historia personal, los reconstruye a manera de restauración arqueológica dentro de mi memoria. No sabemos si realmente existió como ahora la vemos, interpretamos lo que alguna vez estuvo allí. Me interesa ir resanando esa historia personal a través de la fotografía. Por otro lado, también es como un reflejo del cómo quiero ver las cosas. La fotografía se convierte entonces, en una vía de exploración y construcción de una memoria e identidad personal.
CGA: ¿Con qué público te comunicas?
LG: El primer público soy yo, ya que busco construir una realidad virtual que no puedo vivir en la realidad real, en el día a día. Posteriormente y como segundo momento, mi trabajo se inserta dentro del campo artístico, donde puede identificarse con historias similares. Un público importante también son, en sí, las estructuras a las que mi obra confronta: posiciones, prejuicios, tabúes, etcétera.
CGA: Tu serie Campos abiertos tiene como escenario principal el campo, un paisaje que se puede vincular a la idea del Edén ¿Por qué el interés en tener de paisaje a la naturaleza?
LG: En primera, porque es el ambiente donde vive mi modelo original, él es un campesino; pero enseguida cobró otro significado: la idea de un retorno a la naturaleza, de aproximarse a las cosas directamente sin pasar por el prejuicio; en esto, la película Japón de Carlos Reygadas es mi referente principal. Luego, aquella imagen e idea del Edén donde habitan
dos Adanes, cobró vida. Finalmente, y de manera personal, se reflejaba en el campo, el anhelo por encontrarme en otra vida con un ser deseado en el paraíso.
CGA: Pareces hablar de una imagen proveniente de un estado de ensoñación. En el Génesis XXVIII del Antiguo Testamento, se nos habla de un episodio donde Jacob se recuesta en la tierra y ve entre sueños a una escalera que comunica al Cielo con la Tierra. Aquí, como en tu serie, la vida parece estar suspendida en un estado de contemplación.
LG: En una realidad virtual; en una especie de ensoñación se desenvuelve parte de mi serie, ya que no sucede en mi presente ni en mi vida cotidiana. (En las escenas fotografiadas la naturaleza es naturaleza.) Para mí, y relacionando la imagen de Jacob con la del hombre que yo he fotografiado: la situación y la imagen provocan una sensación de libertad. La foto donde se encuentra un personaje tendido sobre la hierba, con los ojos cerrados y mirando al cielo, fue la menos construída técnicamente, no tuvo montaje, la iluminación tampoco estuvo planeada; sin embargo, considero que es la que detona más afectos. La pienso como una imagen de mis ideas y deseos, donde el sueño de aquel hombre es también un sueño mío.
CGA: En otra de tus fotos y en contraste con la anterior, se hace evidente que la escena se desarrolla en un estudio y que forma parte de una ficción, ¿por qué decidiste volver transparente al escenario?
LG: Para ese caso, me interesó comunicar que aquella situación tenía lugar en mi vida (en mi departamento) y no solo en mi cabeza. Tal vez, es una pista de cómo lo virtual se filtra en lo real, haciendo a los deseos más cercanos.
CGA: En Campos abiertos existen entonces, imágenes que pueden pertenecer a un tiempo futuro y otras que se declaran en el presente como marcadores de verdad. ¿Qué personajes participan?
LG: Dos: mi padre y yo. Mejor dicho, yo y el deseo por mi padre; yo y la búsqueda de una masculinidad; idea que en toda la serie, adopta la forma de una figura similar a la de mi padre.

 

entrevista01

4. El Diablo.

CGA: La idea del Edén puede partir de un principio biológico basado en la descendencia el cual, a su vez, es asumido como natural; cuando aquel principio se rompe o se traduce de otra manera a través de lo prohibido, se produce una situación de conflicto: la expulsión del Paraíso.

LG: Cuando estaba haciendo una de las sesiones en un paraje de la comunidad de San Gabriel Etla, muy cerca de un río, ocurrió lo que podemos considerar una expulsión. Alrededor de 40 hombres armados con palos, machetes y pinzas, nos capturaron a todos los involucrados en la sesión, momentos antes de terminar las tomas. La causa de la agresión fue, para ellos, ver interactuar a dos cuerpos masculinos de forma libre.
A pesar de confrontarlos, obligaron a dos de los participantes del proyecto, a pasearse desnudos por las calles del pueblo. Al inicio, sus acusaciones se escudaron en una ofensa a las buenas costumbres y a la decencia del pueblo por parte de nuestros comportamientos; para ellos, nos encontrábamos haciendo pornografía. Cuando nos llevaron al Ministerio Público, al día siguiente, no pudieron acusarnos de aquello y tuvieron que argumentar resistencia a la autoridad, mencionando que nos habíamos negado a ser detenidos en las condiciones en las que nos encontrábamos al momento del incidente. Lo que ocurrió fue que nos negamos a que dos de nuestros compañeros fueran llevados completamente desnudos, consiguiendo únicamente que pudieran usar sus zapatos para caminar dos kilómetros desde el paraje (un cerro rocoso y lleno de espinos) hasta el centro del pueblo (obligados por nuestros captores). En resumen, nos impusieron un castigo y a la vez, paradójicamente, se deleitaron observando los cuerpos desnudos que se paseaban por la calles.
CGA: Las buenas costumbres están ligadas a comportamientos referidos al interior de la familia, como lo es la organización de esta en roles definidos: basados en actividades encaminadas a una productividad de la vida. Recordemos, por ejemplo, que los castigos
impuestos a Adán y a Eva, se refieren a una atadura basada en la multiplicación permanente del trabajo, a la dominación entre géneros y a un intenso dolor al producir vida. Algo opuesto, sería la contemplación ante el mundo. ¿Qué implicaciones desencadenó esta postura opuesta?
LG: El que tuvo más problemas fue mi modelo perteneciente a otra comunidad, también muy conservadora; parece ser que cuando las relaciones no tienen como intención la procreación, son juzgadas como sucias desde los sectores conservadores. Él regresó a su comunidad; sin embargo, las autoridades buscaron exponer su caso en una asamblea (esta comunidad se rige bajo leyes de usos y costumbres) integrada por 3,000 personas, para decidir lo que se haría al respecto: si lo expulsaban o no, o qué castigo merecería por sus actos; incluso el párroco de la región mandó una carta a las autoridades, solicitando que el personaje en cuestión, no pudiera ocupar jamás algún cargo público.
Al final, tuvimos que recurrir a una persona de derechos humanos para llevar el caso al cabildo, a una instancia de justicia restaurativa, y reiterar que el suceso no había tenido nada que ver con pornografía; diciendo que se trataba de un acto privado y que no tenían el derecho a exhibirlo. Se terminó por firmar el documento debido a la presión de dar una resolución justa a los hechos, generada a través de las reacciones por el cómo se había publicado el acontecimiento en la prensa. Se provocó una inconformidad y muchos alumnos de arte de diversas escuelas reaccionaron al respecto. En Oaxaca en específico, fue completamente una nota roja, originada por el periodista que se robó las imágenes de la cámara; al publicarse en diversos medios, y acusándonos de llevar a cabo actos pornográficos, el regidor de dicha comunidad estuvo a punto de ser linchado. Al reportero, le llaman El Diablo.

 

5. Minar el cielo

CGA: Cuando los ojos de Adán y Eva se desnudan y observan el Mundo en sus múltiples formas, sabemos que han desobedecido y que su voluntad se ha vuelto en contra de su Creador. «¿Quién te ha hecho advertir que estás desnudo, sino el haber comido del fruto del conocimiento, del que yo te había prohibido que comieras?»
LG: Dos hombres desnudos fueron la causa de una gran ofensa para el público de San Gabriel, siendo este en realidad, mi público específico. Aquellos hombres atrapados en un mundo de prejuicios.
CGA: “La amenaza es, tener en la cabeza una tierra reducida”.
LG: Por mi parte, planteo una forma personal de abordar la relación entre cuerpo y masculinidad. Prejuicios y deseos abandonan su fosa donde han estado enterrados. Es por ello que he titulado a mi serie Campos abiertos.

 * Publicada también en http://tertium-datur.com.mx

[box type=»shadow» align=»aligncenter» ]Luis García (Oaxaca, 1981) estudió en La Curtiduría. Actualmente es becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA); ha participado en diversas exhibiciones de fotografía en diferentes estados del país. Ahora, se encuentra desarrollando un proyecto relacionado a la vida que llevan los traileros, a un ambiente que se mueve en las carreteras dentro de ritmos nocturnos y de riesgos. Para aquel acercamiento, el fotógrafo parte de su historia personal, se refiere a la profesión que tuvo su padre y toma al concepto de cuerpo como eje articulador.[/box]

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Portafolio fotográfico del artista Grundvold (Thomas Petersen)

“Estas fotografías representan fragmentos de mí. Los humanos somos complejos y consistimos de distintos sentimientos, características y pensamientos. Todas estas cosas nos hacen ser quienes somos. Los fragmentos en mis fotos están en movimiento y muy a menudo corren o caminan alejándose de la cámara. Ellos están perdidos y yo estoy perdido sin ellos“

 

[box type=»shadow» ]Grundvold/Thomas Petersen (1989 Kristiansand, Noruega)

Encuentralo en: http://grundvold.tumblr.com/[/box]

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Fotografías de la serie “Don´t” del artista Gerardo Cedillo

La obra de Gerardo Cedillo trata de la normatividad que somete al hombre común mediante aparatos de coerción finos, a veces invisibles, con los que el orden social lo envuelve adueñándose de su tiempo y regulándolo desde sus más íntimos afectos normalizándolo y convirtiéndolo en el sujeto sexual de la modernidad.

Las fotografías  negocian la identidad y el deseo sexual con un medio social opresor, en una primera intención de confrontar al mundo desde la homosexualidad.

[box type=»shadow» align=»aligncenter» ]Gerardo Cedillo Bolaños (Ciudad de México, 1986) Egresado de la Licenciatura en Artes Visuales de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM. Ha participado en diversas exposiciones colectivas a nivel nacional entre las que destacan Medios Múltiples en el MUCA CU, Raíces: paráfrasis contemporánea, en la Galería José Luis Beinllure y en el Palacio de Autonomía, ambos de la UNAM. Su trabajo fotográfico ha sido publicado en dos ocasiones en el suplemento Letra S del periódico La Jornada. Ha colaborado en la producción y realización de proyectos con los artistas Raúl Cárdenas/Torolab y Rosângela Rennò. [/box]

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