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El cuerpo como identidad y lucha política

La base de los movimientos de diversidad funcional en España es el respeto a la diversidad humana y el entendimiento del individuo como un nodo interdependiente capaz de decidir cómo es ayudado, sin caer en asistencialismos paternalistas. Este es un texto de Antonio Centeno que introduce a la discusión existente sobre las políticas de aborto selectivo y la Ley General de Discapacidad, entrada en vigor el 3 de diciembre pasado. Dejamos su opinión para motivar las reflexiones en torno a la temática.

Por Antonio Centeno

Una de las expresiones que ha hecho fortuna en el mundo de la educación –al menos, en los congresos de pedagogía- es la metáfora que afirma que «“una gallina no es una águila defectuosa”», para explicar, por ejemplo, que una niña no es un niño débil y lento en la clase de educación física o que un niño con autismo no es un nefasto relaciones públicas, ni un catalanohablante es un castellanohablante torpe. En general, no tiene ningún sentido describir la diversidad humana en términos de aberraciones respecto a un patrón de normalidad que ni ha existido ni existe ni existirá jamás. Por esto, algunas personas catalogadas tradicionalmente como “discapacitadas” han empezado a proclamar que la manera como funcionan sus cuerpos es una expresión más de la diversidad humana y que lo que hay que cambiar es el medio social.

    Las personas usuarias de sillas de ruedas han dejado de aceptar que la causa de que no puedan subir a un tren sea porque sus piernas sean defectuosas. Tienen muy claro que lo que no funciona es el tren, porque sus piernas son tan humanas y reales como las de cualquier otra persona. Por esta razón, han decidido autonombrarse personas con diversidad funcional, asumiendo que comparten con todo el mundo la realidad intrínsicamente humana de funcionar de manera diversa y, que la necesidad de una etiqueta viene dada por un contexto social discriminatorio.

Un foro para la construcción identitaria

Hay quien dice que las discusiones sobre el lenguaje son bizantinas. –eufemismos nacidos de la obsesión de seguir el patrón políticamente correcto- y que no sirven para resolver los problemas reales. No es el caso de las más de 800 personas que integran el Foro de Vida Independiente (FVI), que están convencidas de que el lenguaje no es únicamente el vehículo del pensamiento, sino que es pensamiento, ya que lo conforma, lo orienta, lo modifica y, por tanto, deviene una palanca importante para el cambio cultural que necesitamos. El FVI nació el año 2001 como un espacio virtual de reflexión y debate para construir un discurso propio sobre la realidad de todas las personas con diversidad funcional, un discurso tejido desde la experiencia vivencial cotidiana. No tiene entidad jurídica, ni estatutos ni junta directiva, ni presupuesto, ni sede, pero ha organizado el primer Congreso Europeo de Vida Independiente, ha publicado diversos libros y decenas de artículos; ha comparecido ante el Congreso de Diputados y ante diversos parlamentos autonómicos; ha promovido acciones reivindicativas en la calle; ha participado en jornadas, conferencias y debates y ha impulsado diversos proyectos piloto de asistencia personal autogestionada.

    Esta dinámica, en la que el discurso proviene de las experiencias y las experiencias del discurso, ha resultado profundamente enriquecedora y fecunda y ha generado una identidad de grupo positiva. Esto ha hecho que muchos de los que lo integran han comenzado a vivir sus diferencias con un sentido de orgullo identitario similar al que, en su momento, experimentaron otros grupos sistemáticamente discriminados y oprimidos (mujeres, etnias minoritarias, personas homosexuales, etc.) Como en estos casos, el orgullo no deriva de creerse mejores que los demás, sino de la clara consciencia del valor que aportan, como expresión intensa de la rica diversidad humana, a la construcción de un mundo más fraterno, en donde acaben por desaparecer precisamente estas líneas absurdas que separan este supuesto “nosotros” de “los otros”.

Los retos del Movimiento de Vida Independiente

El paralelismo entre las trayectorias de construcción identitaria y lucha política de las personas con diversidad funcional y otros grupos humanos discriminados tiene raíces en el mismo origen del Movimiento de Vida Independiente (MVI), un movimiento social internacional que nació en los EEUU en el marco de las luchas de los años 60, por los derechos civiles de colectivos como las mujeres, los afroamericanos, los homosexuales y, con cierto retraso, las personas con diversidad funcional.

    Este nexo de unión histórico es muy significativo y, a menudo, resulta útil para identificar situaciones discriminatorias sutiles. Por ejemplo, imaginad que la ley de interrupción voluntaria del embarazo (IVE) recién aprobada hubiese establecido un plazo diferente del plazo general, en caso que se detectara que el futuro niño será homosexual. La cuestión no sería tanto la posible discriminación del nasciturus homosexual sino la innegable carga de valoración negativa que se estaría proyectando sobre una condición que es parte de la diversidad humana, con el consiguiente daño social, moral y psicológico que esta construcción social estaría infligiendo a las personas homosexuales. Pues, precisamente el artículo 15 b y parte final del 15 c de la citada ley establecen que, a partir de la semana 14, si el nasciturus tiene una probabilidad alta de parecerse a la persona que subscribe estas líneas –“malformada” y “con una enfermedad grave e incurable”-, la interrupción voluntaria del embarazo es legal, mientras que si se va a parecer al señor Brad Pitt, entonces la interrupción no se autoriza. Este acuerdo social agrede a las personas con diversidad funcional y es el primer paso para construir caminos de vida de separación, segregación y exclusión social. La pregunta que yace en la base de todo ello es : ¿por qué las personas con diversidad funcional tendrían que recibir los apoyos sociales necesarios para tener las mismas oportunidades que Brad Pitt, si su vida es valorada menos digna que la de él? Pero, en este caso concreto, no se trata de debatir IVE sí o IVE no, sino de entender que la IVE tiene que ser respetuosa con la diversidad humana y, a partir de aquí, cada cual que formule las demandas en función de sus convicciones.

Bioética y cambio cultural

Otra cuestión bioética recurrente cuando se trata la diversidad funcional es el suicidio asistido. Hay quien propugna legalizar el suicidio asistido sólo para algunas personas, concretamente para aquellas que se parezcan al autor de este artículo (“más tetrapléjico” que el señor Sanpedro) o, como ha sido noticia recientemente en Holanda, para las personas mayores de 70 años. Igual que en el caso de la IVE, se vuelve a señalar con el dedo qué vidas son susceptibles de tener tan poco valor como para ser eliminadas legalmente y cuáles son tan dignas que el hecho de ayudar a ponerles fin sería un crimen. De la misma manera que antes, no se trata de plantear el debate suicidio asistido sí o suicidio asistido no, sino únicamente de señalar que, en cualquier caso, tiene que ser suicidio asistido respetuoso con la diversidad humana y, por tanto, quien defienda el suicidio asistido sí, que lo defienda para todas las personas y quien no lo defienda, que no acepte ningún supuesto. La bioética también se encuentra a la base del cambio cultural que necesitamos y, en este sentido, conviene no olvidar lecciones históricas tan dolorosas como que el primer objetivo del exterminio nazi fueron las personas con diversidad funcional. No se trata solo de que dejen de matarnos, sino de asumir las consecuencias del hecho que nuestras vidas son igual de dignas y que tienen el mismo valor que la del resto de la humanidad.

    El paralelismo entre las luchas identitarias y políticas de grupos humanos históricamente oprimidos pone de manifiesto que el objetivo final es común y muy simple: vivir fraternalmente en comunidad.

 Cuando hablamos de vida independiente no hablamos de vivir aislados y hacer las cosas por nosotros mismos sin el apoyo de nadie, sino de devenir nodos y no islas en medio del entramado comunitario y asumir la responsabilidad y el control sobre los instrumentos sociales que nos dan acceso a nuestro propio cuerpo, a la cotidianidad del hogar, a la participación social en todos los ámbitos. En el caso de las personas que necesitan apoyos de otras personas para poder realizar las actividades de la vida diaria, el instrumento fundamental sobre el que tienen que responsabilizarse y tienen que controlar, es la asistencia personal. Se trata de algo tan básico como poder decidir quién nos acompaña al lavabo o al cajero automático, a qué hora vamos a la cama o al cine, cuánto tiempo pasamos en la biblioteca o asistiendo a reuniones sindicales, por ejemplo.

La autogestión liberadora

La asistencia personal no nos hace libres sólo por las actividades que nos permite realizar, sino también por el empoderamiento y el potencial emancipador que supone el hecho de poder tomar todas las decisiones sobre quién, cómo, cuándo y en qué nos da apoyo. Esta forma de gestión que nos posibilita transitar de objetos de cuidados a sujetos de emancipación la llamamos autogestión y, técnicamente, se basa en la libre gestión –no necesariamente posesión- de la prestación económica correspondiente a un presupuesto individual en función de las horas de asistencia que cada persona necesite. Actualmente, la prestación económica para asistencia personal generada por la ley de dependencia (en adelante ley de independencia) ha sido integrada en el nuevo sistema catalán de servicios sociales de manera precaria e insuficiente. El importe máximo sólo permite financiar tres horas diarias de asistencia, cuando las personas a las que se dirige (grado 3, gran dependencia) requieren entre ocho y 24 horas al día. El denominado Plan individual de atención no contempla modular el importe de la prestación en función de la valoración individual de las horas necesarias, se reduce toda la complejidad que representa un plan de vida y ciudadanía activa al grado y al nivel que resulte del baremo. Además, la asistencia tecnológica (ayudas técnicas, supresión de barreras, adaptación del entorno) que podría minimizar y potenciar la asistencia personal no se contempla en el plan individual ni tiene el carácter de prestación garantizada en la cartera de servicios sociales.

    Desde la administración se analiza este desarrollo de la ley de independencia y de la ley de servicios sociales desde el punto de vista de los inputs – es decir, del dinero y los recursos que se dedican- y se indica que ha habido un gran avance. Esta mejora de la inversión es real y necesaria, pero no es suficiente ni cuantitativa ni cualitativamente, y este último aspecto es el más preocupante. Tendrían que empezar a valorarse las políticas públicas también desde la perspectiva de los outputs, de los efectos finales sobre la vida de las personas que producen los inputs. Si nos preguntamos cuántas personas con diversidad funcional han podido independizarse de la familia y ejercer una ciudadanía plena y activa, cuántas personas (mayoritariamente mujeres) del entorno familiar han podido recuperar su vida y dejar de hacer asistencia forzosa o cuántas personas (mayoritariamente mujeres inmigradas) que trabajaban como asistentas desde la economía sumergida han podido integrarse al mercado laboral ordinario en condiciones dignas, la respuesta debe ser nadie o casi nadie. La capacidad de transformación social del nuevo sistema ha sido, hasta el momento, prácticamente nula, más bien ha servido para reforzar y perpetuar el sistema patriarcal de atención familiar y asistencialista.

Hacia la vida independiente

Es posible reorientar el desarrollo del nuevo sistema de autonomía personal creando opciones con verdadera capacidad de transformación social. El proyecto piloto –Cap a la vida independent- que desarrolla el FVI, conjuntamente con el Ayuntamiento de Barcelona, hace más de tres años que muestra que podemos autogestionar la asistencia personal que cada persona necesita (siete horas al día de media) para asumir el control y la responsabilidad sobre la propia vida, vivir emancipadas, trabajar, estudiar, cotizar, pagar impuestos, participar en la vida comunitaria, social y cívica de nuestro entorno en igualdad de oportunidades y tener expectativas y planes para formar nuevas familias. Se puede hacer de manera eficaz y eficiente, tanto social como económicamente.

    La asistencia personal autogestionada tiene un coste de doce euros la hora, de media, (el Servicio de Ayuda a Domicilio más de 18 euros cada hora) y 2.500 euros al mes de media, (una residencia del tipo donde iríamos a parar nosotros cuesta más de 3.100 euros al mes, según el decreto 151/2008 punto 1.2.5.3.3.3.2 del anexo 1). Además, este modelo ha posibilitado que mujeres del entorno familiar recuperen plenamente su libertad y que los asistentes personales puedan tener un trabajo con condiciones laborales dignas.

Convivir fraternalmente en comunidad es la única manera de generar empatía, de cambiar la mirada y el pensamiento para que todo esto se traduzca en una firme voluntad política de reorientar las prioridades presupuestarias. Como decía Paulo Freire: «Nadie libera a nadie ni nadie se libera solo. Las personas se liberan en comunión”.

El derecho a la vida independiente, un derecho humano vulnerable

La ONU acordó, en el año 2006, el primer convenio de Derechos Humanos del siglo XXI para garantizar a las personas con diversidad funcional el ejercicio efectivo de todos los Derechos Humanos y el respeto a su dignidad inherente. En particular, reconoce explícitamente el derecho a la vida independiente y obliga a los estados a proporcionar la asistencia personal necesaria para hacer vida en comunidad. Establece el concepto de ajuste razonable como toda modificación necesaria y no desproporcionada que permite el ejercicio de todos los Derechos Humanos y de las libertades fundamentales. En este sentido, los recursos institucionalizadores (por institución hay que entender vivir según las reglas, valores y prioridades establecidas por otros y esto se da tanto en las residencias como si se vive en reclusión en el ámbito familiar), no se pueden considerar un ajuste razonable, ya que vivir en instituciones vulnera los artículos 3, 5, 12, 13, 16, 17, 18, 20, 21, 22, 23, 24, 25, 26, 27, 28, 29 y 30 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

    A nivel europeo, la desinstitucionalización es una estrategia clave y un proceso imparable. En el año 2009, el grupo Ad Hoc de expertos sobre la transición de servicios residenciales a servicios comunitarios entregó al comisario europeo de Trabajo y Asuntos Sociales, Spidla, un informe donde recomendaba «“adoptar estrategias y planes de acción basados en los principios básicos comunes, acompañados de un calendario claro y de un presupuesto para el desarrollo de servicios en la comunidad y la clausura de las instituciones residenciales de larga estancia”». Más recientemente, el comité de ministros adoptó la Recomendación CM/Rec (20010)2 sobre la desinstituzionalización y la vida en comunidad de los niños con diversidad funcional, que pide a los gobiernos de los estados que emprendan “todas las medidas legislativas, administrativas, así como otras medidas adecuadas para adherirse a los principios establecidos en el apéndice de esta recomendación, para sustituir los servicios residenciales por servicios comunitarios, dentro de un calendario razonable y con un enfoque global”.

    Hay que evitar caer otra vez en un proceso de desarrollismo de los servicios sociales que acabe visualizando a las personas con diversidad funcional como mera materia prima para insuflar energía en la poderosa maquinaria económica de la que participan empresas constructoras, aseguradoras, bancos, colegios profesionales y sindicatos. Encerrar a las personas en instituciones no es parte de la solución, sino parte del problema.

(Publicado originalmente en: http://www.forovidaindependiente.org/node/239)

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La Memoria también usa taco aguja (Elogio del Travesti)

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Por Héctor Acuña 

Intro

El contexto corre el telón: inicios de los años noventa, el país convulsionado por la guerra civil interna, las huestes de Sendero Luminoso y del MRTA por fin llegaron al punto central, asolando la Capital. Coches bomba, toque de queda, leva; la ciudadanía y el ejercicio de libertad en crisis. Y, sin embargo, H la vio por primera  vez en una fiesta under en Pueblo Libre (I saw her standing there cantaría Tiffany versionando a The Beatles) con una minifalda de cuero negro y el pelo mediano estilo carré – aquella imagen fue crucial para reactivar el travestismo incipiente que practicaba secretamente en su infancia.

Segundo Acto

Él/ella maquillándose meticulosamente, sentada en el asiento del copiloto ante un espejito de mano en el carro de la Duda Bermejo (a quien le debo un post aparte, ¡¡¡cómo no!!!) Su itinerario siempre era el mismo: llegar ya vestida o terminar de ataviarse en el carro de la Duda a una cuadra de la No Helden o de cualquier fiestucha new wave de fin de semana. Su entrance ocurría siempre pasada la medianoche. Era la norma. Celebrado, vilipendiado, ovacionado, sexualizado pero jamás ignorado.  Se llamaba Giuseppe Campuzano y para lograr tener su amistad – debo confesar – me costó mucho, muchísimo trabajo, pero lo logré. La terquedad y  decisión las heredé de él.

Tercer Acto

H empieza un laborioso, largo y asombroso proceso  de aprendizaje redescubriendo una práctica considerada marginal y hasta peligrosa en aquellos tiempos de guerra. El viaje transgénero se iniciaba, ya no había posibilidad de retorno: el travestirse como acto subversivo per se, el usar el propio cuerpo como artefacto de combate, entablar la lucha social desde tu propia marginalidad corpo-sexual, la desfachatez como consigna, el glamour como arma homicida. No teníamos ni puta idea de lo queer y fuimos lo más queer que produjo esta ciudad. Éramos un puñado de mariKas contra subversivas enarbolando la bandera libertaria desde un narcisismo extremista y compulsivo.

Legado Trans

Giuseppe estudiaba filosofía, era adicto a la lectura, música, cine, moda y siempre estaba atento ante cualquier impostura o torcedura histórica o artística que gustaba contarme como si fuera el último chisme que dejó el fin de semana. Aprendí de ella cosas tan disímiles: desde desarrollar la agilidad mental, la agudeza estética, la tradición ancestral travesti y  algo de crítica filosófica de tocador, hasta trazar un buen delineado, pegarse correctamente las pestañas postizas y calzar con exactitud matemática un corsé y tacos aguja. Era mi modelo perverso a seguir y estoy profundamente agradecido por el lujo de tener su amistad.

Iniciamos nuestras correrías desenfrenadas y etéreas en una ciudad catástrofe, con nuestra conchudez como escudo y signo, visitas frecuentes al cine club a ver films de culto, lecturas camp obligatorias (Sarduy, Copi, Puig), colección de vestuario y accesorios cada vez más brutales, intervenciones en galerías de arte, un vampirismo sexual incontenible, experimentación con drogas, tertulias interminables sazonadas con alucinógenos, diseño de tours underground, contra-culturales y sexuales que tratábamos de cumplir a como diera lugar.

Outro

Muchxs podrán ufanarse de haberlo conocido o escribirse con él, de haber leído su maravilloso libro Museo Travesti del Perú o haber visitado sus exposiciones dentro y fuera del país,; pero H sí puede ufanarse de haber disfrutado de su amistad, respeto y cariño – a pesar de todos los inconvenientes, venenos y peleas de mariKas, H te extraña y atesora lo mejor y lo peor de una travesía trasvestista que iniciamos casi juntxs.

 

Publicado originalmente el  13 Septiembre 2013  en http://serabyecto.lamula.pe

 

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Las bocas de las serpientes y el abismo

Ilustración Alex Xavier Aceves Bernal
Ilustración Alex Xavier Aceves Bernal

Por César Cortés Vega 

1.- En los labios de una de las bocas abiertas de la ciudad, escribo esto. No se trata de una plaza, en el sentido estricto, aunque se le parezca un poco. Quizá justo porque se encuentra al lado de un espacio que sí lo es: tantas veces negado y redimido, el centro de un territorio que perdemos poco a poco, sin que sepamos muy bien qué hacer frente a ello. Y justo a su lado, donde me encuentro, las ruinas desactivadas de una cultura que parece sernos ya ajena. Yo, habitando la orilla de las fauces, de su despliegue. Y, mi voluntad de observador dice mucho acerca de esa incapacidad que nos limita frente a ambos espacios. Porque, ¿esta displicencia en las orillas del desastre, no es horror y a la vez deseo ante la incongruencia sacrificial? Alrededor del tragadero de un animal observamos las calamidades del pasado y del futuro. Nos indignamos frente a sus consecuencias, y sin embargo continuamos observando como si no nos afectara del todo, como si aquel llamado no fuera para nosotros. Sin embargo, hay un deseo parcialmente cumplido cuando advertimos la calamidad en el cuerpo de alguien más en el presente. De ahí nuestra verdadera preocupación.

    La plaza es el espacio sociopolítico en el que se señala la conjura contra los cuerpos, su extremo en términos de representación. Por eso, en el centro de ella se induce siempre el recuerdo del origen: un grupo de hombres que lleva el lábaro patrio, para volverlo a erguir todos los días. Marcialmente y sin amor, obligados por sus condiciones de precariedad, revivifican el mito puntualmente. Y luego todo lo demás; pistas de hielo para que el pueblo se divierta; espectáculos basura de cantantes oligofrénicos y una constante cancelación de los deseos subjetivos en una homogenización de la cultura. Las banderas vaciadas de sentido, hondeando. Una plaza es una amenaza reservada para los momentos ejemplares de la ejecución. Ahí es repetido el símbolo de la guerra clausurada, lugar en el que se administra la muerte para ser vista por los observadores, que reservan su derecho vital a mantenerse ajenos a la confrontación. Por supuesto, la plaza se ha des-plazado hacia otros espacios. La televisión se encarga, como ningún otro medio, de su sublimación. El escenario donde se encuentra el actor o cantante; su historia de esfuerzo; su desarrollo para llegar a ocupar el centro; los televidentes que lo avalan; los jueces y los aplausos, etc. Todo tiene también detrás la disputa clausurada por medio de las ingenuas disposiciones de una «paz» mantenida en la relación consanguínea entre ingenuidad y evolucionismo tautológico. Y el deseo, ahí, también cancelado. Lapidado, además, pues en América muchas plazas sepultan otras.

     Se dice que las fauces son el principio colorido del deseo, y a la vez del terror. En la no-plaza ocurre, de manera silenciosa, lo contrario. Si uno se concentra lo suficiente, lo verá. Se trata de un impulso frente al abismo que no es explicable en términos de racionalidad consecuente. Por ejemplo, yo ahora observo desde el balcón de un café, el espacio vacío de este hueco entre los edificios, dentro del cual hay ruinas prehispánicas; una ciudad sagrada entera que ha sido saqueada y que frente a nosotros parece ser tan sólo un museo. Sin embargo, a nuestro alrededor todo indica que aquellos vestigios aún tienen una fuerza atractiva, algo que nos incita a la pérdida de la paciencia. Y habrá muchas explicaciones distintas para ello. A mí se me antoja hablar de una que he leído hace tiempo en un breve relato de Edgar Allan Poe, llamado El demonio de la perversidad, en el que el autor señala lo inexplicable, la prima mobilia de ciertos impulsos irracionales:

     Estamos al borde de un precipicio. Miramos el abismo, sentimos malestar y vértigo. Nuestro primer impulso es retroceder ante el peligro. Inexplicablemente, nos quedamos. En lenta graduación, nuestro malestar y nuestro vértigo se confunden en una nube de sentimientos inefables

     Aquello que es innombrable ocurre en una frontera que divide las cosas simples de su complejidad. Una energía emitida por el deseo de preservación hace de lo conocido, territorio ambiguo. No hay significados radicales sino en el equilibrio que nos incita a atenernos a lo habitual. Sin embargo, hay un móvil que no es dictado por la razón –aunque el concepto “razón” sea apenas un eufemismo para ordenar los cabos sueltos de un caos no reconocido a cabalidad–. Según las normas morales de un orden que se afana en ella, a este móvil oscuro se le puede llamar perversión. Posiblemente también; deseo de ser engullido, pero también arrojo.

 2.- Hay una extraña entrada en el Diccionario de los Símbolos de Chevalier y Gheerbrant que me veo obligado a comunicar acá, por generosas razones:

     La palabra gola (latín gula) lo resume admirablemente: a la vez agresiva y ávida, macho y hembra, ya que muerde y engulle, la gola simboliza por su doble valencia la libido no diferenciada; por esta razón aparece a menudo en los sueños infantiles. Conocida es la universal atracción que sienten los niños al color rojo.

     No más referencias, porque se sugiere que se habla de algún tipo particular de serpiente, y luego el texto le deja a uno en el vacío. En francés el plural de gueule que significa garganta, es gueules que designa al color rojo. Según el Diccionario Crítico Etimológico de Joan Corominas, todo deriva de la costumbre por emplear pedazos de piel de la garganta de la marta para decorar el cuello de los mantos. Es posible que de ahí se derive la voz que denomina el adorno colocado alrededor de pescuezos de mujeres y hombres en el siglo XVI, y que luego nombraría el pedazo de la armadura que servía para proteger la garganta de los guerreros. Sin embargo, las palabras de Chevalier intrigan. ¿No son esos los principales alicientes para continuar una búsqueda cada vez más definida? Se dice que la palabra remite a la coloración de las fauces de un animal al engullir a su presa. Y es probable así que, en los confines de dicha ambigüedad, el terror se presente como invitación en los términos de una negatividad seductora.

     Gules es el nombre que se le da al color rojo en heráldica. Sin embargo, la referencia de Chevalier probablemente sea tomada del escudo de los Visconti, en el que se muestra una serpiente engullendo a un niño. Muchas leyendas alrededor del origen de dicho símbolo: una de ellas es que la serpiente representa protección.

    No me siento en la obligación de decir que esto es mero encantamiento de relaciones. Lo diré de cualquier manera: seducción especulativa que la escritura desarrolla, como una especie de hipnosis frente al posible lector. Y digo esto porque reviso algunas imágenes encontradas en el Templo Mayor, la boca abierta a la que me refiero, la no-plaza que me incita a la curiosidad. La entrada del templo de Ehécatl, que en sí mismo es una serpiente enrollada, es la representación de sus fauces. Ehécatl, entidad del viento, cambia los designios de los guerreros, ayuda a los entes de la lluvia, es el aliento de los seres vivos… Y basta de forzar relaciones.

    Dos espacios intuitivos, en todo caso. La clausura del ánimo en la plaza fundada, y el vértigo frente al abismo en las fauces de la no-plaza. Ante ello nos debatimos. Habrá que decir una última cosa. Para la cultura mexica, el ser engullido por una serpiente simbolizaba un estadio superior de conciencia. Una condición guerrera.

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Un testimonio desde la zona roja de Monterrey

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Por Denise Alamillo

Sandra es una mujer transexual, guapa, con una imagen muy cuidada, extrovertida. Se dedica al trabajo sexual y a cortar el cabello. Cuando habla de sus sueños, suaviza su tono de voz y sonríe, pero cuando se refiere al futuro, se le cortan las palabras y refleja incertidumbre. Colabora en una asociación civil pro diversidad sexual, en la que gusta de repartir condones y generar convivencia entre la comunidad transexual del norte del país.

P.- ¿Cómo ha sido tu vida en Monterrey?

R.-Me salí de casa de mis padres a los ocho años de edad, huyendo de otra golpiza de mi padre que decía que me iba a matar por joto. Empecé a trabajar a esa edad vendiendo periódicos y limpiando parabrisas. A los 13 años trabajaba de lavaplatos pero me despidieron, me dijeron: “eres demasiado joto, rúmbale a la verga” y en todos los sitios en que intenté trabajar después, fue lo mismo. A esa edad comencé a hacer trabajo sexual. Me di cuenta que para mí no hay oportunidades laborales más que de costurera, peluquera, hechicera, y trabajadora sexual. Costurera no se me da, así que aprendí a cortar el pelo para sobrevivir y combinarlo con el trabajo sexual. El corte de cabello es el plus que ofrezco a los clientes, pues hay mucha competencia.

P.- ¿Cómo es para ti dedicarte al trabajo sexual?

R.-El trabajo sexual es sufrimiento, aguantar en ocasiones clientes borrachos, apestosos, necios, que creen que por dinero harás todo lo que quieren; unos te golpean, otros te roban, es un trabajo muy riesgoso, me expongo con cada cliente, desde una infección hasta mi vida. Un día en mi vida es levantarme, bañarme y ponerme guapísima. El inicio de mi labor consiste en verme bien, estar limpia y tener un cuerpazo. Las trabajadoras sexuales somos un pedazo de carne que tiene que lucir lo mejor posible. No sabe la gente lo pesado que es este trabajo, creen que somos unas degeneradas, golfas, de “vida fácil”, no saben que de simple no tiene nada, ni todo lo que hay detrás de mi vida.

P.- ¿En dónde trabajas?

R.-En mi casa, corto cabello y atiendo clientes, me anuncio por páginas de internet, antes era sólo por el periódico pero con internet ha bajado mucho la clientela: allí el sexo es gratis, muchas chicas lo hacen sin costo. Yo quisiera también hacerlo gratis, cuando y con quien quiera, pero no puedo, es mi carga.

Trabajo también voluntariamente en una asociación civil, salgo a repartir condones entre compañeras que se dedican a lo mismo que yo y aprovecho para darles información, sobre todo del trato con los clientes, las posiciones que no se deben practicar por seguridad, para no exponernos más.

P.- ¿Cómo es tu vida en las calles de Monterrey, siendo transexual?

R.-Soy indocumentada, aquí nací y como neolonesa no tengo ningún derecho, violan mis derechos humanos pues lo que dice mi acta de nacimiento es diferente a lo que aparento. No llevamos vida normal, no hay inclusión laboral, nos prohíben la entrada a baños públicos en todos los lugares. Es por eso que nosotras nos aislamos, para no pasar esas vergüenzas, inclusive con nuestras propias familias, que piensan que somos gays. Terminamos alejadas de la sociedad, luego de que te cierran muchas puertas una y otra vez.

P.- ¿Qué tan larga es la vida de las personas transexuales?

R.-No conozco a nadie de más de 55 años; la mayoría de mi generación hemos vivido una vida de excesos, drogas e inyecciones, aceites y polímeros. Yo estuve a punto de morir dos veces porque me inyecté aceite comestible. No vivimos más de 50 años porque somos una bomba de tiempo por todo lo que nos hemos inyectado y traemos en el cuerpo, se nos tapan las venas, tenemos mala circulación. Y si no, pues mueres asesinada, de depresión por portar VIH o cometes suicidio, no se muere por vejez.

P.- ¿Por qué tratan de esa manera su propio cuerpo?

R.-La sociedad me exigía tener el cuerpo de una Barbie que no existe. Las mismas compañeras refuerzan la idea del cuerpo que se debe tener y los clientes más, si no tienes chichis y un buen culo, no te ocupan. Terminamos deformes por cirugías clandestinas mal practicadas, muchas se han quedado ciegas, otras tienen muerte inmediata después de los polímeros. Nos inyectamos entre nosotras, el polímero es el más fuerte porque es frío, previo a él te automedicas con unas ampolletas para que no se congelen los pulmones. Lo venden en el mercado negro, vas al Distrito Federal a un hotel por el Zócalo, pides jugo y te dicen: “ay… nombre mana, ahorita te lo consigo, lo tengo al 2×1 ¿cuántos vas a querer?” Llegamos a este punto porque muchos doctores no nos quieren operar, son muy transfóbicos. Tenemos un cirujano que está sensibilizado, por desgracia sólo tienen acceso a él las que más dinero han podido conseguir en la vida.

P.- ¿Has pensado en tramitar papelería oficial con cambio de género?

R.-En mi credencial de elector los obligué a que me tomaran la foto así de niña, amenazando con denunciarlos en Derechos Humanos. Yo no puedo gastarme los 50 mil pesos que cuestan los trámites legales, más las citas con los peritos, psicólogos y endocrinólogos que son necesarios; todo esto es en DF y no lo puedes hacer en poco tiempo, son diligencias que pueden tardar años y mucho dinero. Considero que es injusto que sea tan inaccesible el trámite, no les cabe en la cabeza que somos mujeres, aunque tenemos genitales masculinos, yo también pago impuestos como cualquier persona, pero el gobierno piensa que vivo de aplausos, no hay políticas públicas para nosotras.

P.- ¿Hay diferencias entre lo que tú viviste en las calles de Monterrey y lo que viven las nuevas generaciones?

R.-Principalmente la policía ha cambiado mucho, ya el acoso es menos, si te ven en la calle a altas horas de la noche se acercan a preguntar “¿Cómo estás?”, o si necesitas algo. Ya son mucho menos los que te piden lana o sexo oral.Eso sí, cuando no lo haces te llevan a la cárcel, argumentan que te estabas prostituyendo, drogando, robando, miles de excusas, siempre va a ser su palabra contra la de una transexual. La frecuencia de estos incidentes es mucho menor, antes era diario. Otro cambio es, por ejemplo, con las chicas transgénero, ellas ahora tienen más posibilidad, como no están moldeadas del cuerpo, encuentran trabajos en los que les dicen que se vistan del sexo que su credencial indica. Aunque tienen que aguantar que les hablen con un nombre que no quieren e ir al baño que les imponen en referencia a su sexo biológico, lo mismo pasa con las que están estudiando carreras universitarias, pero por lo menos ya tienen acceso.

P.- ¿Cómo sería tu ciudad ideal?

R.-Hasta se me puso chinita la piel. Sería tener mi identidad legal, tener una credencial que me reconozca como mujer, un empleo en donde pueda trabajar en un Seven, alguna zapatería, vendiendo comida en un mercado. Tener mi seguro social, poder tramitar un crédito para una casa. Me asusta pensar en dónde voy a terminar. ¿En la calle?, ¿En algún albergue? si pudiera pensar en un futuro, me gustaría que las transexuales lográramos tener un terreno y una vivienda común en la que podamos cuidarnos entre nosotras y morir con dignidad; la mayoría terminamos en la fosa común, la familia por vergüenza no nos reconoce. Principalmente, me gustaría trabajar como cualquier otra persona, no me gusta el trabajo sexual, pero tengo que hacerlo.

Publicado originalmente en Barrio Antiguo.

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La chica de rojo

Por Liliana Marín

Heredera de la mujer caída1 (profusamente representada por los prerrafaelitas), así como de la mujer vampiro, la mujer fatal y la prostituta, el personaje de la Chica de Rojo ha terminado por encarnar el estereotipo occidental de la mujer-objeto sexual. Su rasgo distintivo es precisamente el que la hermana con los prototipos anteriores y le confiere sus principales características: el simbólico color de su atuendo.
Aunque no en todos los casos estas mujeres visten de rojo, sí suelen ir acompañadas por algún elemento de este color. Encontramos ejemplos de ello en representaciones artísticas tales como las pelirrojas Lilith de Rossetti y Mujer Vampiro de Munch; las prostitutas de Lautrec o la Mujer Fatal de Kees Van Dongen.
El vínculo asociativo entre las representaciones femeninas y el color rojo se estrechó conforme fue creciendo la identificación directa del cuerpo femenino con el sexo, particularmente en la esfera de la cultura visual y a través del lenguaje publicitario, donde los roles de género determinados por los estereotipos se han ido perpetuando.
Al insertar dentro de la cultura de masas las imágenes estereotípicas generadas en el ámbito del arte, la publicidad ha jugado un papel crucial para la conformación, asimilación y difusión de los estereotipos de género. Los estereotipos femeninos actuales comienzan a trazarse en los primeros carteles publicitarios realizados por artistas como Toulouse-Lautrec, Chéret y Mucha, quien realizó gran parte de su obra por encargo de Sarah Bernhardt, una de las personificaciones más populares de la Femme Fatale. En estos carteles, los tres artistas recurren ya a la estrategia publicitaria de utilizar imágenes de mujeres semidesnudas para atraer la mirada del espectador
masculino.
El estereotipo de la mujer-carne o mujer-objeto, tan recurrente en las vanguardias, comenzó a hacer su aparición en la publicidad principalmente en Estados Unidos, donde ya a principios de siglo aparecieron las primeras Pretty-Girls en los calendarios impresos que por aquellos años comenzaron a popularizarse. Estas Pretty-Girls preconizarían a las pin-ups, cuya imagen constituye el antecedente directo de la Chica de Rojo.

Las pin-up girls, (también conocidas como cheesecake), son representaciones femeninas altamente sexualizadas que formaron parte de la cultura de masas entre los años treinta y cincuenta. Con ellas se pretendía despertar el deseo de los espectadores masculinos mediante la exhibición de los caracteres sexuales del cuerpo femenino: «Las pin-ups […] se popularizaron durante los años de la guerra y posteriores. Las características generales de todos aquellos carteles, además del público al que iban dirigidos, eran su carácter erótico, la elaboración de un estereotipo y la construcción de un nuevo modelo de belleza […] Esa nueva imagen de belleza se constituyó mediante la exaltación del papel erótico de la mujer, siempre con relación al hombre. Por ello las partes del cuerpo relacionadas con la sexualidad han sido hiperbolizadas. El pecho, los glúteos, los labios, las piernas y la melena, son exagerados […] Este prototipo estético fue manejado ampliamente por el cine.»2

Alberto Vargas, Pin up, 1945
Alberto Vargas, Pin up, 1945

Las pin-ups, que alcanzaron su apogeo durante la Segunda Guerra Mundial cuando el gobierno estadounidense repartió millones de postales de las mismas entre sus tropas, al convertirse en una de las imágenes más difundidas del periodo de guerra y de posguerra, determinaron también las características de raza, clase y edad del estereotipo de la mujer-objeto sexual o Chica de Rojo, que por lo general posee rasgos occidentales, es
blanca, delgada, joven y normalmente va ataviada con vestimentas que corresponden a una clase  elevada. Su cometido como mujer-objeto es exhibir sus atributos sexuales con la finalidad de seducir, de despertar un deseo que se ancla a una serie de necesidades creadas para fomentar el consumo.

Aunque podemos encontrar los antecedentes más cercanos en la industria cinematográfica de los años veinte –que fue también la época de oro de la ilustración las primeras pin-ups como tales son dibujos que se difundieron principalmente a través de postales, carteles y revistas para caballeros, desde donde saltaron rápidamente a la industria de la animación. Uno de los primeros y más contundentes ejemplos de las pin-ups animadas lo constituye la exitosa Betty Boop, del animador Max Fleischer. Aunque su imagen posee elementos inspirados en la cultura liberal de las chicas anglosajonas de falda y cabello cortos que frecuentaban los bares de jazz en la década de los veinte, y que se conocieron con el anglicismo de flappers, la figura de Betty Boop comienza a definir con claridad las características ideales de la mujer-objeto sexual o Chica de Rojo comercializada por la cultura de masas. Analizando el contenido de esta tira animada se pueden descubrir algunos de los mecanismos de construcción del estereotipo de la mujer-objeto así como el modo en que las generaciones siguientes han absorbido estos estereotipos desde la infancia, a través de “inofensivos” dibujos animados.
La personalidad de la Chica de Rojo se fue enriqueciendo al retomar elementos de otros estereotipos que la industria cinematográfica resucitaba exitosamente, como la mujer fatal y la taquillera vamp o mujer vampiro: una de las primeras apariciones de la Chica de Rojo como tal la constituyó la Tex Avery Girl en los años cuarenta, personaje de las tiras animadas de Tex Avery que aparece al lado de su contraparte masculina: el Tex Avery Wolf.
A diferencia de Betty Boop, la chica de Avery no es simplemente una muchacha dispuesta a complacer. Aunque es, como su hermana, una actriz de cabaret, la chica de Avery parece estar mucho más consciente de sus atributos sexuales: ha incorporado a su temperamento uno de los rasgos más característicos de la femme fatale: el ejercicio de la seducción consciente. En la tira de animación titulada Red Hot Riding Hood3, de 1943, en la que Avery desarrolla una versión sui generis de la Caperucita Roja de Perrault, esta chica aparece como una exuberante cantante que despliega en un número de cabaret todas sus dotes de seducción, lo que desencadena el asedio por parte del depredador sexual encarnado en la mítica figura del lobo. Pero, a diferencia de Betty Boop, la chica de Avery no se comporta como una desamparada oveja. Aquí la Chica de Rojo ya no es esa mujer absolutamente maleable a merced de los hombres, sino aquella que, como un objeto de lujo, enciende su deseo al colocarse justo fuera de su alcance. Este rasgo es, precisamente, el que confiere el último toque a su condición de ideal: el hecho de ser inalcanzable.

Tex Avery´s wolf and girl
Tex Avery´s wolf and girl

Gracias a las vanguardias artísticas, que revolucionaron el modo de representar la figura humana, así como al diseño publicitario que, al integrar progresivamente a su lenguaje estos nuevos modelos de representación, hicieron posible transformar el modo occidental de ver, el espectador se volvió capaz de asimilar e interpretar imágenes de la figura humana aún cuando estas no estuvieran vinculadas con la realidad. Esto permitió que los modelos de belleza comenzaran a trazarse a partir de ideales eróticos que trastocan la figura femenina mediante una perversa deformación corporal, resultante de enfatizar exageradamente los caracteres sexuales de la mujer.
Paulatinamente, la exitosa proliferación de las pin-ups y chicas de rojo motivó a los productores a intentar llevar a la realidad este modelo  obligando a sus actrices a ceñirse a él. Con el paso del tiempo, este proceso invadió todos los medios de comunicación visual, hasta hacer de la Chica de Rojo el estereotipo de la mujer ideal (y como tal, inalcanzable) a la que todxs, independientemente del género, parecemos estar obligadxs a aspirar: las mujeres, como un ideal que debemos esforzarnos por encarnar para ser deseadas, aceptadas y admiradas; los hombres, como un ideal que deben codiciar e intentar obtener. Este modelo condiciona profundamente la forma en que nos miramos a nosotras mismas, somos miradas o miramos a las demás.
Por otra parte, el atuendo de esta chica ideal, más que otorgarle una identidad, se la arrebata: si el vestido suele diferenciarnos y conferirnos una identidad como sujetos, el de la Chica de Rojo es casi un uniforme, un elemento esencial para la construcción del personaje, un símbolo que la identifica como tal y que resulta siempre un recurso erótico que se ciñe a su cuerpo para exhibirla semidesnuda.

La Chica de Rojo ha llegado a ser una figura tan idealizada que es prácticamente imposible acceder a ella. Uno de los mejores y más cercanos ejemplos de esto es el mítico personaje de Jessica Rabbit de la película ¿Quién engañó a Roger Rabbit? de los años ochenta. En esta película, dirigida por Robert Zemeckis y Bob Hoskins, la mujer ideal es un dibujo animado que seduce, al estilo de la femme fatale, a todos los espectadores masculinos, particularmente en la secuencia en la que, desempeñando el papel de una actriz de cabaret de los años cuarenta interpreta, para un público compuesto por hombres de carne y hueso, el tema titulado Why don´t you do right?4, canción con un clarísimo mensaje de fondo para la reafirmación del estereotipo masculino: el prestigio de un hombre depende de su éxito económico, ya que mediante él puede obtenerlo todo… especialmente mujeres.

Escena de la película ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, Robert Zemeckis, 1988
Escena de la película ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, Robert Zemeckis, 1988

No es difícil explicar cuán profundamente arraigado se halla este estereotipo en el imaginario colectivo de Occidente cuando se considera el hecho de que el espíritu de esta chica ha dado vida a casi todos los personajes femeninos tan exitosamente difundidos por Disney. El estereotipo de la Chica de Rojo pasó directamente de aquellos primeros dibujos animados a las afamadas cintas infantiles y se ha divulgado a través de ellas durante más de siete décadas prácticamente sin ninguna censura. (Una muestra es la escena de la controvertida película Aladdín en la que Jasmine, ataviada con la clásica vestimenta roja, seduce al malvado Jafar para ayudar a su amado a huir)5.

En los personajes de Disney, el espíritu de la Chica de Rojo se mezcla además con otros rasgos que conforman un estereotipo femenino aún más complejo que involucra características asociadas a la feminidad además de la belleza y la sensualidad seductora, y que tiene entre sus mensajes subliminales la reafirmación de la supremacía del varón, así como de la hegemonía de la raza blanca y del poderío imperialista estadounidense.
Por si esto fuera poco, estas imágenes han sido difundidas también a través de historietas y tiras cómicas, juguetes, videojuegos y series de dibujos animados, además de mensajes publicitarios dirigidos a niñxs y adolescentes. Las repercusiones que ha tenido en el imaginario colectivo la difusión masiva de este estereotipo van desde la forma distorsionada en que se percibe la sexualidad hasta los altos índices de violencia de género y la baja estima que se registra comúnmente entre las mujeres como resultado de la incapacidad real de satisfacer exigencias irreales; violencia que se perpetúa a través de todas aquellas formas de representación que niegan la individualidad a los sujetos femeninos al regatearles una identidad propia.
Hasta aquí, ha quedado evidenciada una parte del proceso histórico mediante el cual se ha conformado la imagen del estereotipo femenino de belleza que predomina actualmente en la cultura occidental, y se han esbozado algunos de los mecanismos a través de los que dicho estereotipo ha pasado a formar parte del imaginario colectivo, sin embargo, es importante señalar que la noción de imaginario colectivo se refiere a un conjunto de imágenes que han sido internalizadas y en base a las cuales teñimos nuestras percepciones de nosotrxs mismxs y de lxs demás. Esto quiere decir que, aunque todavía predomina el pensamiento erróneo de que las imágenes se construyen a partir de la realidad y de que son representaciones más o menos auténticas de ella, lo cierto es que, antes que representar la realidad, las imágenes son procesos de simbolización de la misma. Elaboramos nuestras nociones del mundo en gran medida a partir de estas simbolizaciones. Es por ello que constituyen elementos esenciales dentro del proceso de construcción de nuestras identidades, particularmente en las etapas formativas. Una de las grandes interrogantes que surgen al cobrar conciencia de lo anterior es: ¿Cómo podemos detener y revertir el proceso de internalización de los estereotipos al que estamos constantemente sometidxs por los medios de comunicación?
La búsqueda por responder a esta cuestión es uno de los móviles que han sustentado el Arte Feminista que, desde finales de los años sesenta, busca contraponerse a las imágenes estereotípicas que nos han sido y nos siguen siendo impuestas.

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1 Nochlin, Linda; “Lost and Found: once more the fallen women” en The Art Bulletin, Vol 60, No.1 (Mar. 1978), Publicado por College Art Association, E.U., pp. 139 a 153

2 Pérez Gauli, Juan Carlos; El cuerpo en venta. Relación entre arte y publicidad, España, Cátedra, 2000, p. 66

3 “Tex Avery-Red Hot Riding Hood (1943)”, video de DailyMotion, 7:15, publicado por “hérmetik mind”, 5 de septiembre de 2009, http://www.dailymotion.com/video/xae8g6_tex-avery-red-hot-riding-hood-1943_fun

4 “Jessica Rabbit Sing Canta Why Don´t You Do Right Unica Lirica Subtitulada Spanish Español”, video de YouTube, 2:24, publicado por “fipatorneos”, 17 de noviembre de 2010, https:// www.youtube.com/ watch?v=U__NUl1ViEw
5 “Oh Jafar… Fandub with me as Jasmine” video de YouTube, 1:10, publicado por Tisha Eaton, 8 de noviembre de 2009, https://www.youtube.com/watch?v=AtVX0jOn7N0&feature=related

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La sangre de las matrias. Mi experiencia en el taller de menstruación sensible

 

Ilustración por Rulo Ag
Ilustración por Rulo Ag

Por Viridiana Becerril

“La sangre de las matrias se derrama en las cosechas durante una danza, donde sus cuerpos brujiles cómplices con la luna opacan los augurios de guerra y destrucción”.

Sangre, cosechas, matria, guerra son algunas de las palabras de la cita mencionada que me parecen fundamentales para entender la fuerte dimensión histórica y política que se esconde todos los días en la normalización de la vida, con respecto a la sangre menstruante y nuestras experiencias.

La curiosidad respecto a ello surgió a partir de la invitación que le hice a mi compañera Iluna para que en la biblioteca comunitaria en la que colaboramos pudiera darnos un taller de menstruación sensible como ella lo llama, taller que forma parte de las actividades que respecto a desmitificar las construcciones de género estamos gestionando.

Y ahí estábamos un grupo conformado en su mayoría por mujeres queriendo hablar, aún con cierto temor y vergüenza de nuestros cuerpos. Las palabras que sonaban al principio son aquellas que hemos aprendido del patriarcado y sus instituciones quienes nos imponen una lucha y una insatisfacción eterna con nuestro cuerpo: “incomodidad, suciedad, silencio, mancha, enfermedad, gasto, dolor, molestia, un ya qué, etc”.

Así iniciamos el diálogo entre las que estábamos presentes, pero también un diálogo con nuestras generaciones pasadas, con nuestras madres, con nuestras abuelas, nuestras primas, amigas, hasta con la mujer que sale en los anuncios de toallas sanitarias pidiéndonos uno solo de nuestros días.

     Sucia e impura fueron dos de las palabras que más se escucharon de nuestras bocas, cuando a manera de provocación Iluna preguntó a qué nos remitía hablar de ello. La sangre menstrual como impura, como un desecho.

     Considero que lo que hay que empezar a desechar, es que esta idea ha sido siempre así y lo será por los siglos de los siglos, haciendo alusión al pensamiento que nos la ha transmitido, el patriarcado envuelto en religión, que nos susurra en su Levítico 16, “Cuando una mujer tenga flujo, si el flujo en su cuerpo es sangre, ella permanecerá en su impureza menstrual por siete días; y cualquiera que la toque quedará inmundo hasta el atardecer”.

     Y así este mandato se va reproduciendo en nuestro cotidiano “shhh solo tú debes saber que estas en tus días”, “no puedes ir al panteón porque estás impura”, “no puedes tener relaciones sexuales con tu pareja por que pueden contaminarse los dos”.

     La sangre de las mujeres como impura, que debe ser escondida frente a una sangre, la bélica, la única reconocida como muestra de triunfo de honor. ¡Vaya herencia! En tono a la idea de desmitificar como un primer ejercicio de crítica feminista me pregunto. ¿Pero qué se sabe de lo que algunas antropólogas como Rianne Eisler y Moreno Sarda señalan respecto al carácter sagrado y mágico de la sangre menstrual al vincularse esta con la sexualidad y como un fertilizante para la tierra? ¿Por qué no, más que rechazarla, esconderla o ponerla en manos de fármacos y médicos vinculamos la menstruación con un ciclo que puede propiciar el escucha y conocimiento de nuestro propio cuerpo?

     Esta pregunta es fundamental si recordamos que ya es histórica esta persecución de mujeres, en un tiempo acusadas de brujas por portar un saber específico en torno a la sexualidad y el cuerpo, representando un desafío y un cuestionamiento a la ciencia moderna androcéntrica.

     Rechazar el control y dominio de los cuerpos y de la naturaleza, por los otros y buscar formas de estar coexistiendo con ella y no explotándola, es una propuesta de la menstruación sensible, por ello nos lleva también a reflexionar sobre el uso desmedido de las toallas y tampones, consecuencia de la publicidad de quienes hacen de nuestros cuerpos un negocio enriquecedor y que en el mismo tono patriarcal y androcéntrico de la religión nos hace pensar que no existen otras opciones ¿qué sabemos de las copas menstruales que recogen nuestra sangre y que pueden durarnos años y que no contaminan el medio ambiente?

     Por último, me gustaría señalar que esta aproximación que se propició con el taller, de ser mas sensibles a nuestras menstruaciones y de conocer las formas de vincularnos con un conocimiento de nuestro cuerpo y sus potencialidades creativas para vivir lo que en ese cuerpo se dá, nos da pauta para descubrir o inventar nuevas formas de vincularnos con nuestro entorno, con la naturaleza.

     Incluso podemos hablar de movimientos ecofeministas como los de Vandana Shiva que señalan que la desvalorización y conquista de la mujer y la desvalorización y conquista de la naturaleza y la tierra son del mismo tipo, creando una opción política frente al capitalismo desde nuestros propios cuerpos.

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Reseña del webcomic Nimona

por Pola RG

 Rojo Nimona… bueno, rosa.

Noelle Stevenson es una artista norteamericana que en el 2011 consiguió atraer un gran número de fans gracias a “Broship of the rings”. Su humor y amor por las grandes producciones como “The Avengers” y “Los juegos del Hambre” van de la mano. Ella misma lo dice: “Me burlo de las cosas que amo porque solo así puedo expresar esta gran cantidad de sentimientos que me provocan”. Nimona es el primer cómic que ella escribe completamente, su estilo no presta atención al detalle o al realismo pero es tan expresivo que funciona perfecto para el humor y burlas a los tropos que abundan en la historia.

nimona1

Nimona es una adolescente metamorfa que llega a desnivelar la dicotomía que existía entre Lord Ballister Blackheart y Sir Ambrosius Goldenlion; eternos rivales que solían ser mejores amigos en la academia de caballeros pero cuya relación fue destrozada.

nimona2Al unirse Nimona a Lord Ballister como su aliada, se aprecia un interesante contraste entre la estricta moral del villano ( a veces parece que Lord Ballister busca más conseguir un cambio a través del caos que sembrar realmente el caos) con la a veces psicótica amoralidad de la joven y poderosa Nimona. Los personajes son complejos e interesantes de tal modo que uno se pregunta quién es realmente malo y porqué.

nimona3

Sinceramente, Nimona es uno de mis cómics favoritos y podría ser debido a que el humor es una muy buena mezcla entre sarcasmo e infantilada, podría ser porque fusiona armas futuristas con una ambientación medieval, quizás sea debido a que el diseño de los personajes refleja diversidad de cuerpos, o quizás sea porque la propia autora juega con sus personajes y sus historias para crear historias alternativas más alegres.

nimona final

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Reseña de la Copa menstrual

Por Ivelin Buenrostro

Es necesario hablar de la copa menstrual por dos cosas: independencia y amor propio.

Por un lado, este pequeño dispositivo permite que te olvides de toallas íntimas y tampones, así como cosas superfluas que se usan para evitar los malos olores, como desodorantes y duchas vaginales (que suelen ser menos benéficos de lo que dicen). Y por otro, el uso de la copa menstrual, promueve otra manera de mirar un proceso natural que se nos ha inculcado como degradante, sucio, malo, engorroso, etc.

Así pues, unos factores que intervienen para aceptar la adquisición de una copa son:

  1. Modifica la forma de percibir la menstruación.- Porque te das cuenta de que es menos sucia de lo que te han hecho creer. Te olvidas del supuesto olor que dice a todxs: “sí, estoy menstruando”. Cuando usas toallas sanitarias, muchas de estas prendas vienen con aromatizantes, que hacen creer que realmente hueles mal. La copa menstrual, al estar dentro de tu cuerpo, hace que ningún tipo de olor salga, e incluso cuando la retiras para vaciarla puedes darte cuenta de que el supuesto aroma que despides es menos penetrante de lo que imaginabas. Es más, no necesariamente se percibe. Así pues, la forma de verte en esos días cambia mucho.
  2. Es muy cómoda y práctica.- Si bien los primeros dos meses puede ser difícil quitar y ponerla una vez que has dominado esta tarea y has aprendido cada cuánto tiempo retirarla, serás bastante feliz. Y es que puedes hacer cualquier actividad que desees: correr, nadar, brincar, dormir… sólo es necesario estar atenta a la cantidad de flujo que tienes por día, para evitar que se llene y derrame. Si eres de las que tiene un flujo muy abundante, por prevención puedes ponerte los primeros días una toalla sanitaria en lo que aprendes a calcular cuándo vaciarla (busca toallas sanitarias de tela, que lavas y vuelves a usar). Otro punto importante es que si vas de viaje no tienes que llevar decenas de tampones o toallas. Con una sola copa es suficiente, la enjuagas y listo. Sólo recuerda llevarla en una bolsita de tela, para que se ventile y quede protegida. Si vas a estar durante todo el día por la calle siempre puedes llevar una cantimpora con agua si te incomoda enjuagarla en el lavabo. Aunque no debería.
  3. Es económica, ecológica y saludable.- Su costo fluctúa entre 400 y 500 pesos… pero te dura unos diez años. Evitas el consumo constante de productos desechables que acumularían más residuos tóxicos al medio ambiente, además de que no está asociada al Síndrome del Shock Tóxico y es una buena opción si eres alérgica a los materiales de tampones y toallas sanitarias convencionales.
  4. Sexualidad.- Es una chulada. Puedes masturbarte, ser masturbada (frotando o introduciendo los dedos en la vagina) y que te den sexo oral sin problema de que se derrame (a menos que así lo quieras), y sin el molesto hilito del tampón. O sea que facilita no interrumpir juegos sexuales cuando estás en tu periodo, cosa que a muchas mujeres puede inhibir. Además, con su uso te familiarizarás más con tu cuerpo. 

Como puedes ver, hay varios puntos positivos para animarte a hacerte de una, ya que a cambio de tantos beneficios, sólo debes preocuparte de unas cuantas cosas muy sencillas:

  • Enjuagarla bien para que no queden residuos, aunque esto es realmente fácil de hacerlo. Sólo necesitas un poco de agua y, si acaso, un cepillo suave y jabón neutro. Para evitar que cambie de color lo mejor es retirarla en un máximo de 8 horas y siempre enjuegarla muy bien. Puedes meterla en agua oxigenada cada cierto tiempo para mejorar su apariencia.
  • Procurar esterilizarla cada vez que termina tu período, hirviéndola 10 minutos cada mes.
  • Retirarla a buen tiempo antes de que se derrame, así como elegir el tamaño de copa que te venga mejor. Cada marca maneja distintas medidas, pero no varían mucho entre sí. Infórmate bien de cuál te conviene antes de comprarla.

En Tienda Hysteria puedes conseguir tu copa Femmecup y Meluna

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Reseña de la película Morir de pie

Por Yolotl Cuetlachtli

“Ser revolucionario es problematizar tus propios prejuicios”

En el cine de ficción, cuando nos cuentan historias dramáticas o terroríficas, de alguna manera siempre nos quedamos con un sentimiento de tranquilidad al saber que lo que vemos no es real y a veces hasta nos regalan finales felices, no sucede lo mismo en el cine documental.

La historia de Irina y Nélida pareciera tener tintes de ficción, pues de pronto no podemos creer la carga de drama en la historia. El personaje principal decidió teñir su vida de rojo revolución, y apropiarse la imagen del “Che” Guevara para sí mismo, al no soportar su propia imagen en el espejo.

El desprecio por lo que uno mismo es, puede llevarnos a tomar decisiones radicales que no sólo nos afectan a nosotros, sino también a quienes nos rodean; la condición personal de Irina, ha sido una lucha constante desde el primer momento que llegó a este mundo y este documental nos ofrece una instantánea que retrata su experiencia.

La discapacidad introduce al ser humano en una especie de cápsula que te obliga a ver y vivir el mundo de otra manera en que las personas “normales” difícilmente llegamos siquiera a pensar o preguntarnos alguna vez.

A pesar de todo, Irina y Nélida viven un amor que sobrepasa las fronteras del entendimiento común, va más allá de las normas establecidas y los ideales del amor platónico, demostrándonos el significado de que el verdadero amor no conoce límites.

“Yo creo que el amor no tiene género”

– Nélida –

El relato que nos comparten Irina y Nélida no es fácil de digerir para mentes muy cerradas. Durante toda su vida, Irina ha ido contracorriente, convirtiéndose al principio en un fuerte luchador social y defensor de la Revolución Cubana, llegó a conocer a Fidel Castro y ser reconocido entre los cubanos como el “Che” mexicano. Sus valores naturales lo obligaron a tener un carácter duro, nadie lo ayudó a entender su propia condición e incluso tuvo que soportar el rechazo de su familia, añadiendo a esto la lenta degradación de su organismo que complica de muchas maneras su existencia, ha sido común caer en la desesperación. Sin embargo, Nélida ha sido su compañera, más que eso una especie de ángel guardián que lo ha comprendido y apoyado en todas las maneras posibles, incluso sobrepasando las fronteras de su pensamiento. Nélida es quien persuade a su esposo a descubrir su lado femenino, y cuando él encuentra en éste la mejor manera de lidiar con sus demonios, Irina llega a cambiar por completo sus vidas.

A pesar de que en los últimos años el documental mexicano parece estar realzando el nombre de nuestro país y colocándolo en un buen lugar en la cinematografía internacional, no mentiré al decir que la realización y propuesta estilística de este documental aportan alguna novedad importante, de hecho contiene fallas técnicas y narrativas bastante desafortunadas, sin embargo, logra asomarse a la intimidad de los personajes para que el espectador logre enfrentarse con sus propios prejuicios frente a temas tan controversiales como la sexualidad, la discapacidad y el concepto de la revolución. Esta película multipremiada en nuestro país y en el extranjero por el enorme valor del relato que nos presenta, es una buena elección para quien apetezca cuestionarse sobre lo que significa ser humano.

 

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En números rojos

por Adriana Raggi

Los daños a la La Venus del espejo de Velázquez
Los daños a la La Venus del espejo de Velázquez

El 10 de marzo de 1914 una sufragista llamada Mary Richardson entró en la National Gallery de Londres y atacó con un picador de hielo La Venus del espejo de Velázquez. La obra fue severamente dañada, Richardson declaró:

He tratado de destruir la imagen de la mujer más hermosa de la historia mitológica como una protesta contra el Gobierno por la destrucción de la señora Pankhurst, quien es el personaje más hermoso de la historia moderna. Justicia es un elemento de belleza tanto como el color y contorno en el lienzo. La señora Pankhurst pretende procurar justicia para la mujer, y por ello está siendo asesinada lentamente por un gobierno de políticos traidores. Si hay una protesta en contra de mi hecho, que cada uno recuerde que tal protesta es una hipocresía, siempre y cuando permitan la destrucción de la señora Pankhurst y otras hermosas mujeres vivas, y  hasta que el público deje de tolerar la destrucción humana, las piedras lanzadas en mi contra por la destrucción de esta imagen son cada una una prueba en su contra de las patrañas y la hipocresía artística, así como moral y política.[1]

 Richardson fue detenida y juzgada, permaneció en la cárcel varios meses. Este no fue su único ataque violento, ni la única vez que estuvo en la cárcel. También fue detenida por provocar un incendio, por romper las ventanas de un edificio gubernamental y por poner una bomba en una estación de trenes. La lucha de Richardson, junto con la de las Suffragettes, sufragistas inglesas, era por el derecho al voto de la mujer y por sus derechos políticos.

La historia de Richardson podría verse como la de una mujer que lucha por sus derechos de todas las maneras posibles. En su discurso está la búsqueda de la justicia para la mujer, y en su forma de protesta está la intención de llamar la atención a como de lugar. La destrucción de La Venus del espejo es para ella solamente un medio de protesta, una muestra de su capacidad como mujer que lucha y está en la lucha. La fuerza de su argumento es grande. La primera vez que lo leí me impresionó, sobre todo porque en el contexto feminista en el que lo leí Richardson era una heroína.

Hoy me puedo preguntar ¿qué sería de las mujeres hoy en día sin las sufragistas? Yo entiendo que hay necesidades, formas de lucha, momentos complicados en cuanto a la búsqueda de los derechos de las minorías o las mujeres o la gente en general. Pero también hay elementos, pequeños elementos en esas luchas que rompen los límites. Que dejan de ser luchas por la equidad y se vuelven luchas por el poder político, social y económico. Que olvidan el origen de la lucha social y a quienes se supone que defienden, y muchas veces en donde más se olvida no es en las luchas originales sino en los discursos posteriores, en las formas distorsionadas de contar la historia. Mary Richardson es un ejemplo de eso, esta heroína del feminismo se unió a las Suffragettes y buscó los derechos políticos de las mujeres. Para posteriormente unirse a la BUF (British Union of Fascist). Ella no fue la única que se unió al movimiento fascista inglés, varias de las sufragistas lo hicieron: Nora Elam y Mary Allen, otras como la fundadora del movimiento sufragista Emmeline Pankhurst (a quien Richardson defendió destruyendo La Venus del espejo) fue una ávida defensora del partido conservador y del imperio inglés, su hija Adela Pankhurst  fue una de las fundadoras del partido fascista de Australia (Australia First Movement) y un largo etcétera.

¿Por qué el movimiento sufragista se volvió hacia la derecha, hacia la xenofobía y el autoritarismo? En las estructuras del movimiento sufragista se encuentra una base igual de autoritaria que la del fascismo, dice Julie V. Gottlieb en su libro Feminime Fascism. Women in Britains’ Fascist Movement:

Huellas de proto-fascismo se han identificado en el movimiento sufragista, y el mandato de las Pankhursts sobre la WSPU[2] ha sido caracterizado como una dictadura. Cecily Hamilton argumentó que la WSPU era ‘la primera muestra de los movimientos dictatoriales que son la forma de desplazar la democracia del continente europeo.’ Emmeline Pankhurst fue precursora de Lenin, Hitler y Mussolini – el líder cuyo mandato no debe ser cuestionado, el líder que no podría hacer nada malo.’[3]

 La líder incuestionable es un clásico del feminismo, las luchas por el poder, el sectarismo y la manipulación de información son elementos que se manejan sin ningún cuestionamiento, sin que nadie pueda levantar la voz para decir ya no sin ser acusada de traición, de machista, de misógina. Por supuesto la unión con la derecha no es exclusiva de las Suffragettes. Durante la segunda ola feminista, la unión con la derecha, la promulgación de leyes que limitaban la libertad de expresión (las leyes anti-pornográficas), la condena a quienes pensaban diferente, las luchas de poder eran la característica del movimiento. Pero esa información no es difundida, quienes marcharon en contra de la pornografía ahora lo niegan, porque no está de moda hacerlo. Ahora quienes se dicen luchadoras por los derechos de las mujeres y por los derechos de la prostitución citan a Andrea Dworkin o a Catherine MacKinnon, sin darse cuenta de que estas dos mujeres lucharon por prohibir la prostitución y la pornografía, a tal punto que hacían comparaciones absurdas entre la pornografía y los campos de concentración, y que veían la libertad de expresión como un mal a eliminar.

Katie Roiphe, una feminista disidente que ha sido tachada de traidora y anti-feminista, cuenta en su libro The Morning After, la impresión que tuvo de MacKinnon en una conferencia que dio en su universidad:

 Con grandes florituras metafóricas, MacKinnon compara la pornografía con el Holocausto, la esclavitud, los linchamientos, la tortura, aferrándose a cualquier palabra de la historia del mal le ofrece. En su deseo de establecer la situación desesperada, la urgencia de vida o muerte, de su causa, MacKinnon toma prestados los símbolos de otras instancias, más aceptadas de la opresión. Su envidia del símbolo la lleva a una hipérbole extraña:  ella comparó la supuesta violación en la cita de William Kennedy Smith al linchamiento, en un artículo de opinión en el New York Times. En su conferencia, dice en un momento: «Incluso Hitler no sabía cómo volver la matanza en sexo de la misma forma en que la industria de la pornografía lo hace».[4]

 Roiphe abarca en un capítulo de su libro la impresión que MacKinnon le dejó, y también se pregunta porqué una feminista disidente como Camille Paglia es considerada por las feministas como una loca, mientras MacKinnon es tomada muy en serio. Roiphe, al principio de su libro nos cuenta que se le dijo en varias ocasiones que publicar su crítica al feminismo era darle herramientas al enemigo, ella dice que no puede callar su experiencia negativa en un movimiento que ella creció admirando, y que ha caído en una lucha de poder absurda. De la misma forma Camille Paglia o Christina Hoff Sommers, quienes cuestionan al feminismo en el poder, han sido tachadas de traidoras y misóginas.

Mi experiencia al respecto es parecida, en el momento que decidí cuestionar esas verdades absolutas se me tachó, por quienes se decían mis amigas, de misógina o neo-machista, de tirar todos los logros del feminismo a la basura, por atreverme a cuestionar actitudes del feminismo que me parecen totalitarias. En alguna ocasión en la que defendí a un hombre atacado y acusado de forma injusta, una de ellas me dijo: yo también creo que es inocente, pero ni modo, la falsa acusación de un inocente a cambio de salvar a muchas mujeres, es un mal necesario.

Yo no creo de ninguna forma que el esconder información histórica acerca del feminismo  valide nada, tampoco creo que el sacrificar a un inocente pueda ser un mal necesario, ni creo que eso salve a ninguna mujer de nada. Mucho menos que sea un argumento válido la acusación de quien piensa diferente como: misógina, neo-machista o traidora. En mi experiencia, el feminismo está en números rojos: las falsas acusaciones, la información histórica que se esconde, la destrucción pública y social de quien piensa diferente o es diferente, las luchas por obtener el poder ante todo, el odio y la culpabilización de los hombres por ser hombres, el deseo de aplastar al otro, la autovictimización de las mujeres por ser mujeres, la facilidad del insulto y la desacreditación del pensamiento disidente, son los elementos que me obligan a decir no más, se acabó. Yo admiro y respeto las ganancias del feminismo, sé que sin ellas no estaría escribiendo este texto, también admiro a quienes están ahí y pueden, desde ese lugar, seguir pensando de forma independiente y crítica, agradezco a quienes me escuchan y son mis amigas. Pero definitivamente los números rojos me han expulsado de ahí, me movieron a otro lugar que no tiene nomenclatura ni límites.


[1] The Times, 11 de marzo de 1914, p.9-10, http://www.heretical.com/suffrage/1914tms2.html, consultado el 17 de diciembre de 2013. (Las traducciones en este texto son mías).

[2] Women’s Social and Political Union, la organización de las sufragistas inglesas, fundada por las Pankhurst en 1903.

[3] Julie V. Gottlieb, Feminime Fascism. Women in Britains’ Fascist Movement, Londres: Tauris, 2000, p. 159.

[4] Katie Roiphe, The Morning After. Sex, Fear and Feminism, Boston, Little, Brown and Company, 1994, p. 141.

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