Autorretratos de Melisa Fort

El acto erótico de los sujetos procede de una afección recíproca desprendida de una profunda perturbación: el deseo de los cuerpos es solo la parte física visible de una experiencia extática muy superior al placer del orgasmo. La pasión de los sujetos lleva consigo un desorden violento que revela la significación plena del éxtasis del deseo. El sujeto se libera de todo límite en un acto de transgresión.

En el erotismo el “yo” se pierde en una experiencia íntima que no suprime el juego físico, pero lo lleva a un límite que ya no es placer sino deseo de ir más allá de sí, deseo de violar las regulaciones autoimpuestas. El hecho de que se puedan romper hasta los impedimentos más admirables conduce a un mayor placer, lo cual expresa que solo en la transgresión se encuentra el éxtasis que ya no es orgásmico sino estético, o sea, un éxtasis que remite al deseo de transgresión.

La experiencia erótica es privada en tanto que uno se juega en una apuesta de sí mismo que hace emerger el éxtasis, es decir, el deseo que se produce en el momento en que se cede a la desnudez y a la obscenidad. La transgresión pone de manifiesto que el deseo es una alteración de la subjetividad que no es satisfacción sino deseo de deseo; el erotismo es el deseo de infringir esos límites, pero para gozar del deseo de la transgresión. En el fondo, el erotismo es la experiencia interior de perderse en un movimiento que no pertenece al acto sexual, sino a un mundo de la vida que se pierde y a la conciencia de esa pérdida.

La presencia del cuerpo como registro, soporte o huella en las prácticas artísticas que abordo desde la noción de desobediencia sexual, perturba la coherente estabilidad de la relación sexo-género y sus asignaciones identitarias fijas. Los cuerpos constituyen el territorio privilegiado de producción y control biopolíticos, de inscripción y regulación de la norma social, pero a la vez operan como potencias políticas, territorios de enunciación y resistencia críticas desde donde deconstruir e insubordinar las articulaciones de dicho régimen de poder.

(fragmento del texto Manifiesto de Melisa Fort)

Melisa Fort es una artista argentina, nacida el 2 de abril de 1986. Es profesora de Grabado y Arte Impreso, recibida de la U.N.L.P. Su trabajo se encuentra en constante mutación. Además de grabadora es fotógrafa, performer y modelo. Actualmente se encuentra trabajando en obras de formato audiovisual (video performance y video instalaciones).

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