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Sobre la representación simbólica del cuerpo y la violencia hacia lxs otrxs

Revisión al trabajo fotográfico de Luca Gaetano Pira

Por Marisol Maza

IN LAK’ECH – HALA K’IN (Yo soy otro tu – Tu eres otro yo)

En las culturas de los pueblos originarios el entorno es concebido como parte de un todo; un universo en el que animales, plantas, elementos y fenómenos naturales coexisten en una cosmovisión basada en un profundo respeto a la Naturaleza.

Mientras tanto, la filosofía occidental parte de la contraposición entre lo humano y todo el resto del género animal y remarca la supremacía del “hombre” basada en estas diferencias.

      El control sobre la naturaleza es el principio de la Modernidad y es sobre esta noción de violencia que se funda la noción de mundo. El pensamiento moderno legitima la violencia ejercida sobre otrxs velando por el dominio de la vida, es decir, el dominio occidental de la muerte.Se plantea la categoría del “otro” como alteridad, donde el conquistador establece valores de tolerancia, donde todx lx distintx debe ser sometidx.

     La noción de progreso fractura la unidad Naturaleza a partir del especismo, el racismo, etc. poniendo como centro al “hombre moderno” en contraposición a lo femenino, lo salvaje, lo no civilizado. Se construye una hegemonía del poder, y el principio del biopoder para administrar la vida de unxs en provecho de otros.

     Luca Gaetano Pira es un fotógrafo radicado en Berlín que trabaja con la noción del sufrimiento como un problema de cuerpo, común en lo animal y lo humano y hace evidente la violencia ejercida sobre estos, una violencia que esta culturalmente normalizada; que estamos acostumbradxs a ver y raramente nos incomoda.

     Su trabajo no es una critica a la depredación natural, sino a la maquinaria de industrialización de los cuerpos para satisfacción de otros; al sometimiento y la apropiación de sus condiciones de vida; en ocasiones desde su nacimiento, a la modificación de sus cuerpos, de su movilidad, de sus hábitos.

     Sus personajes son seres híbridos, que contemplan un entorno agresivo, contaminado, violento.

     Plantea lo animal/humanx no como oposición sino como una misma naturaleza, como una afinidad que no parte de las similitudes sino de la pluralidad y la multiplicidad.

     Pienso el devenir animal sugerido por Deleuze como un contagio o como un “agenciamiento”, un devenir animal que se reconoce en su entorno y desde ahí construye su territorio. Este devenir múltiple es una postura contra la opresión de otrxs porque hace objeto de reflexión a los emsamblajes de existencias conformadas por devenires animales que comúnmente se mantienen al margen, reprimidos, prohibidos…

     Volver a pensarnos en la naturaleza a partir de la afinidad y las múltiples diferencias es generar nuevas condiciones para pensar y representar al otrx y por lo tanto de poner en cuestión todo sistema de valoración jerárquica.

Mas información: http://www.luca-gaetanopira.com

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El espejo como ventana. Historias privadas de territorios públicos

Reflexiones a partir de las fotografías de Maya Goded

Por Marisol Maza

La ciudad en cuanto territorio se gestiona a partir del control social, del control de las masas y de los cuerpos. Dentro del orden público se regula la conducta social como una forma de control de lo visible y lo no visible.

    Durante el siglo XIX, se hace un reordenamiento urbano en función de la creciente burguesía, resaltando los valores morales de las clases acomodadas; se designan espacios para el esparcimiento, preponderando los valores de “la familia” y las buenas costumbres.

    Particularmente el cuerpo femenino se restringe al interior, a la intimidad. Durante mucho tiempo las mujeres no tuvieron derecho a una vida pública. El acceso al exterior se estipula a horarios específicos, siempre en compañía y bajo la vigilancia y juicio social de su comportamiento en público.

    En contraposición con las mujeres de casa, han estado siempre las mujeres “de la calle”; los cuerpos que se venden, que son accesibles y pertenecen a lo público. A estxs se les tiene que poder localizar, pero hay que mantenerles a distancia; no permitir que estén demasiado cerca, primeramente por el reproche moral a la libertad y por otra parte la incomodidad que provoca la deuda social que se tiene con ellxs, porque ponen en evidencia los vacios de la sociedad; la desigualdad, la corrupción y la doble moral.

     Por lo tanto, es necesario también controlarlo; y es ahí cuando comienza el juego de visibilidad-invisibilidad, que es el campo perfecto para la extorsión y el abuso de poder.

Las llamadas “zonas rojas” o “zonas de tolerancia” son lugares específicos para el ejercicio de la prostitución, que tienen sus orígenes en el sistema reglamentarista. Este sistema, que se puso en práctica en México desde mediados del siglo XIX, consolidó toda una serie de medidas higiénicas, legales y administrativas, dirigidas a la vigilancia y al control, tanto de las personas como de los espacios en los cuales se debía ejercer la prostitución.

    Con ellas, las mujeres dedicadas al comercio sexual quedaron sometidas al cumplimiento de deberes y obligaciones, registradas, clasificadas y controladas a través de un libreto. Asimismo, se establecieron burdeles “oficialmente tolerados”, que se pretendía sirvieran como espacios “ideales” para el ejercicio de la prostitución sin peligro venéreo y sin amenazar la estabilidad patriarcal, es decir, que fueran funcionales para salvaguardar la salud de los clientes, pero además, que se usaran para administrar lo visible y lo invisible y para gobernar las conductas de las mujeres que en ellos residían. [1]

    Los prostíbulos debían ocultar su verdadera función, por lo cual, desde esa época se estableció que no llamaran la atención para no interferir con la vida social de la ciudad.

La Ciudad de México, por su extensión y falta de previsión, tuvo varias “zonas de tolerancia”, que crecieron de manera irregular en vecindades y barrios populares. Una de las primeras zonas fue el Barrio de la Merced, zona comercial desde la época colonial, a la que llegaban constantemente comerciantes de otras ciudades que venían de paso.

    En el siglo XVI la casona de la calle de Galias, hoy Las Cruces esquina Mesones, fue sede de una de las primeras casas de tolerancia de la ciudad, lo que a lo largo de más de 400 años se convirtió en un negocio redituable que siguió expandiéndose por la zona.

    Es en esta zona donde la fotógrafa mexicana Maya Goded realizó el proyecto fotográfico Plaza de la Soledad, en el que durante varios años retrató a trabajadoras sexuales, de una manera íntima y cercana. Años más tarde decidió hacer una película con el mismo título, que comenzó a grabarse en febrero del 2012 y se terminó de editar en 2015.

El valor de estas imágenes es el nivel de proximidad que tiene con ellas. Acercarse a personas que están en el margen de la visibilidad es sumamente complicado.

Dejarse fotografiar es volverse visible, estar expuestx ante la mirada del otrx y por lo tanto vulnerable. En este proyecto fotográfico, ellas (las retratadas y la fotógrafa), apuestan por la visibilidad, por la mirada de otras mujeres para vernos y reconocernos desde dentro y fuera de estos márgenes.

     Con este trabajo pone sobre la mesa otra de las incomodidades que tiene la sociedad en cuanto al cuerpo femenino: la vejez. Los cuerpos viejos son de nuevo territorios que deben existir de forma periférica, no ser mostrados, pasar desapercibidos.

    Las fotografías de Maya Goded abren un espacio de complicidad, el compartir basado en la confianza mutua, y defender el derecho a elegir verse y ser vistas, mostrarse y ser mostradas, como madres, amigas, amantes…

    A lo personal sólo se accede a partir de lo personal. Sus imágenes son el espejo que devuelve la mirada; desde el cual ellas se miran, en el cual ella se mira desde de sus propias dudas y su propia curiosidad e identificación como mujer y como madre; donde ella siempre está presente, buscando sus propias obsesiones.

En el año 2010 realizó el proyecto Welcome to lipstick, nombre de un bar en la Zona Roja de Reynosa, Tamaulipas; cerca de la frontera de México con Estados Unidos, donde las trabajadoras sexuales viven aisladas y ocultas detrás de muros. Un territorio particularmente hostil.

Debido a la violencia desatada en el país la mayoría de los habitantes ha migrado a otros estados, y lo que en un tiempo fue un concurrido y lucrativo negocio, se ha convertido en un lugar desolado. A pesar de esto, la necesidad de estas mujeres por sobrevivir mantiene viva la zona, y se miran a través de la cámara de Maya sobreponiéndose a la muerte, al peligro latente y la violencia extrema; negándose a volverse invisibles.

 

[1] “Reglamento de la prostitución, 1865” AGN, Gobernación, leg. 1790 (1), caja 1, exp. 2, pág. 21

 

Más información sobre su trabajo:

http://mayagoded.net/site/

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11 Semanas, 23 Horas, 59 Minutos : Proyecto fotográfico sobre el Aborto clandestino en Argentina

Un trabajo de Guadalupe Gómez Verdi, Lisa Franz y Léa Meurice

Por Marisol Maza 

Libertad / Freiheit / Liberté

Legalidad / Legalität / Légalité

Seguridad / Sicherheit / Sécurité

Gratuidad / Gebührenfreiheit / Gratuité

 

Libertad, Legalidad, Seguridad y Gratuidad corresponden a la lucha de la Campaña Nacional por el Aborto en Argentina. 400.000 abortos anuales. 2 abortos por día. 2 en la vida de cada mujer. 60.000 ingresos por complicaciones. 80 mujeres muertas por año.

     Que existan mujeres que mueren o se enfermen gravemente por temor a acudir a servicios de salud tras haberse sometido a un aborto en condiciones inseguras y clandestinas obliga a repensar de manera urgente las políticas de salud pública en este país. Las mujeres jamás deben ser sometidas a procesos penales ni obligadas a poner en riesgo su vida o su salud cuando necesiten interrumpir su embarazo. Este es el motivo por el que Guadalupe, Lisa y Lea comenzaron este proyecto fotográfico. Su objetivo es, por medio de estas historias, visibilizar una problemática de la que falta mucho hablar y dar a conocer.

     El título del proyecto corresponde a la angustia de ver correr el tiempo pensando en las posibilidades de poner fin a un embarazo no deseado, sin ninguna opción segura y confiable. Sus imágenes incluyen lugares como clínicas clandestinas y cuartos de baño; así como instrumentos caseros comúnmente utilizados para abortar. Mayoritariamente sus fotografías son retratos de mujeres pero también algunos hombres que acompañaron a sus parejas. Cada uno de estos retratos es una historia,  por lo que van acompañados de los testimonios de estas mujeres, que en diversas condiciones y etapas de su vida tuvieron que practicarse abortos; siempre en la clandestinidad, la mayoría de veces en condiciones de temor, falta de higiene y sin la atención médica adecuada.

     El trabajo fotográfico que presentan incluye también datos y declaraciones de distintas organizaciones que ayudan y acompañan a las mujeres en este proceso: la Colectiva Feminista La Revuelta, Lesbianas y Feministas por la Descriminalización del Aborto, Dr. Germán Cardoso, del Movimiento de Médicos por el Derecho a Decidir; el Colectivo de Varones Antipatriarcales, la activista feminista queer Mabel Bellucci, entre otros.

     Este trabajo se ha presentado como parte de la campaña de Aministia Internacional El derecho a decidir. Su fuerza e importanciaradica en romper el silencio de un tema que sigue siendo tabú en Argentina, y en casi toda Latinoamérica* para alzar la voz y exigir juntas el derecho sobre nuestro cuerpo y leyes que nos protejan, el derecho a una educación sexual temprana, a recibir información libre y gratuita en cuestiones de salud sexual y reproductiva, así como a decidir cuándo y cuántos hijos tener.

*Actualmente solamente en 4 países de Latinoamérica (Cuba, Puerto Rico, Guyana y Uruguay)  el aborto es legal en todos los casos, así como en la Ciudad de México.

En 7 paises (Chile, Surinam, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Haití y República Dominicana) de los 34 paises latinoamericanos, el aborto está totalmente penado en todos los casos.

En el resto del continente se considera el aborto únicamente en casos de violación o cuando está en riesgo la vida de la mujer.

Somos tres jóvenes fotógrafas que elegimos vivir en Argentina, de tres nacionalidades distintas (argentina, alemana y francesa), con edades diferentes, cada una educada y socializada según el lugar en donde creció.

Iniciamos este trabajo con la búsqueda de comprender las razones de por qué en Argentina el aborto, en el siglo XXI, sigue siendo un tema tabú e ilegal, y en donde el derecho a decidir sobre el cuerpo de una misma está aún cuestionado.

En el encuentro entre dos continentes, la realidad argentina nos confronta con nuestra propia visión de la mujer. Nos es difícil entender que en países como Argentina la mujer no haya conquistado libertades que la coloque en un terreno de igualdad y autonomía, cuando en Francia y Alemania la emancipación de la mujer se inició hace cuatro décadas y el aborto es legal.

Con este proyecto fotográfico queremos sacar historias y realidades a la luz, exponer y mostrar luchas y testimonios de mujeres y hombres que han experimentado al menos un aborto en su vida. Más allá de cualquier posición política, religiosa y cultural, queremos abrazar el derecho al aborto legal creyendo profundamente en la libertad de cada individuo.

Guadalupe, Lisa, Léa

Si quieres conocer este proyecto, acá su blog:

http://11semanas23horas59minutos.tumblr.com

Más información:

http://www.amnistia.org.ar/aborto

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Marisol Maza (México, D.F) Artista Visual. Trabaja con fotografía e intervenciones al espacio público. Su trabajo se ha presentado en varias ocasiones en México y el extranjero. Actualmente trabaja en el proyecto Cartografías Temporales que consiste en intervenciones a partir del mapeo de las ocupaciones temporales en espacios urbanos.

 

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Las niñas. Colectivo chileno de fotografía

Por Marisol Maza

¿Cuál es el contexto previo como fotógrafas en Chile desde donde surge la idea de trabajar juntas? ¿En qué momento se pasa de trabajar en conjunto a conformarse como colectivo?

El colectivo surge con la finalidad de crear un espacio e instancia donde hablar sobre fotografía, y a la vez desarrollar proyectos que nos unieran a través de temáticas comunes.

    Pensamos que trabajar como colectivo nos permite organizarnos y de esta manera empoderarnos de nuestro espacio y nuestro medio, a través de distintas metodología de trabajos que abarcan desde el desarrollo de proyectos  y encuentros de fotografía. Desde el momento en que nos planteamos esta idea, comenzamos a trabajar en conjunto. En un principio era solo desarrollar un trabajo autoral bajo una temática con distintas visiones; pasado el tiempo comenzamos a desarrollar nuevas ideas que nos unieron como grupo, produciendo trabajos que firmamos como colectivo y otros donde incluimos a más personas, como es la producción de FOCOM, Encuentro de Mujeres Fotógrafas (https://www.facebook.com/FOCOM.festival.mujeres.fotografas?fref=ts), que comenzó el año 2013 y se realiza año por medio, este año con su segunda versión.

    Desde el momento en que nos juntamos, en Chile venían surgiendo paralelamente otros colectivos de fotografía, cada uno con su desarrollo y mirada particular acerca de esta práctica, lo que llevó incluso a que los festivales integraran a colectivos dentro de sus postulaciones. Es así como fuimos seleccionadas para ser parte del taller de colectivos en el IV Festival de Fotografía de Valparaíso, dirigido por integrantes de los colectivos CIA de FOTO (Brasil) y Tendance Floue (Francia)

¿De qué manera se plantea lo colectivo en la producción fotográfica? ¿Cuál es la relación entre su trabajo como fotógrafas y el colectivo?

Nuestra producción fotográfica se plantea lo colectivo como un espacio de discusión, análisis y observación del desarrollo fotográfico autoral de las integrantes para la realización y puesta en exhibición de los trabajos realizados así como de las temáticas que hemos ido abordando, buscando discutir los puntos de vista que tiene cada una sobre los tópicos que nos hemos propuesto para trabajar fotográficamente. Es así como nuestro primer trabajo ( 8760`) se centró en lo cotidiano. Cada una abordaba esta problemática puntualizando en sub temas como el espacio del baño y lo íntimo, la situación habitacional de animales en el espacio público, la televisión y los mensajes que se transmiten diariamente y el cuestionamiento a la normalidad a partir de retratos a diferentes personas y sus espacios cotidianos. El segundo trabajo que realizamos siguiendo esta metodología (Cromosoma X), coloca a la mujer como centro de análisis, en un contexto nacional donde se discuten leyes de aborto y donde el tema del femicidio se ve hace cada vez mas público. Nuestro análisis derivó en propuestas que indagan en la masturbación femenina y los tabús que esto conlleva hasta hoy; el aborto terapéutico y la dificultad de realizar este proceso en Chile, el matriarcado y las relaciones entre mujeres de una misma familia, sus herencias y resistencias al modelo machista y los estereotipos que se les imponen, como la familia, lo doméstico, el matrimonio.

    Por otra parte, el trabajo colectivo nos ha llevado a realizar propuestas donde firmamos como colectivo, entre ellas hemos producido el trabajo CNTRL+ALT+ SUPR que discute sobre las imposiciones que existen en temas laborales sobre las personas, los temores que se tienen a perder el trabajo, las condiciones laborales y como los medios nos impulsan a un modelo de compra y venta y de mano de obra desechable donde las personas pierden su identidad.

    Otros trabajos desarrollados han dado como resultado trabajos colectivos con otros colectivos latinoamericanos, como es el caso de nuestra participación en el Encuentro ECO Brasil 2014, donde surgió el proyecto Maria Ninguen, trabajo que abordó la invisibilidad de las mujeres dentro del contexto histórico http://marianinguem.wix.com/proyecto) , y el reciente trabajo desarrollado en Encuentro Ella Cochabamba Bolivia, que indagó en la idea y sentir del feminismo y las habitantes de esta cuidad. (http://www.ellas.cc).

    Respecto a nuestro trabajo como fotográfas y la relación con el colectivo, creemos que cada una aporta una mirada, interés y características que ayudan al desarrollo del colectivo, tanto desde la creación como en nuestra faceta de producción, como lo hacemos al realizar FOCOM (Encuentro de Mujeres Fotógrafas) puesto que todas nos hemos especializado, provenimos y nos desarrollamos en diversas áreas, como son, las artes visuales, la fotografía de modas, el foto reportaje y el retrato, el cine y la gestión/producción.

¿Cuáles son las principales acciones que realizan como colectivo y cuáles han sido sus estrategias de gestión, difusión para hacerse visibles en el contexto local?

Nuestro trabajo como colectivo esta dividido en dos áreas: una de realización de proyectos  fotográficos, como lo describíamos anteriormente y otra relacionada con la gestión y producción al desarrollar el Encuentro de Mujeres Fotógrafas – FOCOM.

    Nuestra difusión se apoya principalmente en las distintas  redes sociales como Facebook y Twitter, lo que nos ha permitido contactarnos con diversas creadoras y creadores que están desarrollando propuestas fotográficas a nivel nacional e internacional y que también nos ha permitido participar en distintos encuentros o festivales que han ampliado nuestras redes de comunicación con otras regiones y personas que se encuentran desarrollando propuestas interesantes, ayudándonos en dar a conocer nuestro trabajo.

 

¿De qué manera el festival que organizan ha servido como plataforma para crear comunidad?

La propuesta de FOCOM es generar un espacio de presentación, análisis y discusión sobre el trabajo de fotógrafas nacionales y proyectos fotográficos que traten temáticas de género. Partimos el año 2013 convocando a fotógrafas, fotógrafos, teóricas y teóricos nacionales a discutir sobre estos temas y este año hemos incorporado además invitados internacionales, invitando a un colectivo (M.A.F.I.A.) y una curadora argentina (Romina Resuche). En esta versión 2015 además integramos la participación de 2 organizaciones sociales que no tienen directa relación con el trabajo fotográfico como tal, pero que desarrollan propuestas utilizando la imagen como acción de protesta en espacios como marchas de calle donde utilizan la palabra, el video, la fotografía como registro y discutiendo sobre temas como el aborto y el feminismo.

    Esta variedad de contenidos nos ha permitido dar a conocer el trabajo de otrxs, generar redes e ir consolidando de a poco el Encuentro. Esto ha ido dando frutos en otros proyectos, por ejemplo, de el primer FOCOM surgió un proyecto sobre el femicidio organizados por dos fotógrafas nacionales que se conocieron en el encuentro y que a la vez convocaron a 10 fotógrafas más de distintas regiones de Chile. Es lindo ver como esto crece y va produciendo nuevas comunicaciones, nuevos proyectos y se va propiciando nuevos espacios de discusión.

¿Cómo ha influido su trabajo en la comunidad local, específicamente en las mujeres?

El trabajo realizado en FOCOM ha permitido dar un espacio de discusión y de contacto con diversas mujeres que están desarrollando fotografía, todas de distintas edades, y conocer además propuestas de realizadoras nacionales y latinoamericanas ( algunas olvidadas entre la historia oficial) a través de las investigaciones de las teóricas y teóricos invitados al encuentro.

     Esto, creemos, ha abierto muchos debates, de porqué realizamos un encuentro llamado «de mujeres fotógrafas», si en la actualidad se encuentra casi a la par el desarrollo, estudio y profesionalización de esta disciplina; ante esto creemos que es fundamental esta labor, puesto que persisten temas que evidencian que continuamos estando relegadas a un sector escaso de acceso e información. Si abrimos un libro de historia de la fotografía en Chile, recién hace alrededor de 10 o 12 años se comienza a investigar y documentar sobre el trabajo de fotógrafas en Chile, gracias a teóricos como Gonzalo Leiva o Monserrat Rojas Corradi, y respecto a otros temas como es el desarrollo profesional, seguimos encontrando espacios donde la mujer tiene un difícil acceso, como es el caso del mundo de prensa, donde en temas laborales los accesos son restringidos y en el caso de los encuentros realizados por este gremio, los seleccionados para participar son en un 90% hombres.

    Por otra parte, FOCOM, ha permitido además poner en discusión temas como el aborto, las demandas sociales, situación laboral, la igualdad de género y de las minorías sexuales. Temáticas abordadas en las mesas de discusión que se han desarrollado.

    En nuestro trabajo autoral, como exponíamos anteriormente, nuestro segundo proyecto, Cromosoma X, (http://issuu.com/lasninascolectivo/docs/cromosoma_x), que problematiza el ser mujer desde distintas  experiencias y registros, analizando el cuerpo femenino y cómo se ha configurado históricamente como un espacio privilegiado para la inscripción cultural, marcado por los distintos escenarios y contextos que lo rodean, abordando la doble dimensión de problematizar el cuerpo de las mujeres como un espacio de opresión, pero también como zona de memoria e íntima cotidianeidad. Las distintas miradas que indagan el proyecto: el aborto, estereotipos, masturbación femenina y el matriarcado, han generado una buena recepción en los espacios donde la hemos mostrado, recibiendo comentarios de mujeres de distintas edades sobre los temas.

 

6.-¿Cuále son los siguientes pasos del Colectivo Las Niñas?

Durante todo el año estaremos trabajando en la itinerancia de la exposición de FOCOM y ya pensando en ideas para el próximo encuentro a desarrollarse en el 2017. Además estamos en proceso de difusión de nuestro último proyecto fotográfico Cromosoma X, para llevarlo a nuevas salas de exhibición y en septiembre participaremos del Encuentro de Colectivos TRASLACIONES  en la región de Bio-Bio, Chile.

Algunas de sus fotos sobre el proyecto Cromosoma X:

CROMOSOMA X, problematiza el ser mujer desde distintas experiencias y registros. El cuerpo femenino, se ha configurado históricamente como un espacio privilegiado para la inscripción cultural, marcado por los distintos escenarios y contextos que lo rodean. La presente propuesta se constituye en relación a una doble dimensión: problematizar el cuerpo de las mujeres como un espacio de opresión, pero también como zona de memoria e íntima cotidianidad, donde abordamos temas como el ABORTO, EL MATRIARCADO, ESTERIOTIPOS y MASTURBACION FEMENINA.

«Las niñas» son: Macarena Peñaloza, Pilar Díaz, Marcela Bruna y Jocelyne Rodríguez.

Para conocer más de su trabajo: http://www.colectivolasninas.com/

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Magia negra como forma de dominio y manipulación en el tráfico de mujeres nigerianas.

 Sobre el foto reportaje Esclavitud Moderna de Lorena Ros

Por Marisol Maza

 Cada año centenares de mujeres nigerianas son víctimas del tráfico de personas en Europa occidental para trabajar en la industria del sexo. Industria que beneficia a unos pocos y genera un espacio para el abuso y la manipulación de mujeres que, orilladas por las condiciones económicas en su país y atraídas con mentiras, salen de Nigeria en busca del sueño europeo. El 80% son de la provincia de Edo, al sur del país.

    Para viajar a Europa contraen deudas con sus traficantes, deudas que después deben pagar trabajando en condiciones de esclavitud, pues todo el dinero que ganan está destinado a solventar hasta 50.000 dólares, más los gastos que se generan de su renta y manutención. El no tener papeles las obliga a vivir al margen de la ley, sin derechos, sufriendo discriminación por parte de una sociedad que no las acepta por su situación irregular y por el color de su piel, expuestas a todo tipo de abusos por parte de sus traficantes, sus clientes y la policía.

    Por absurdas que sean las cantidades por pagar y por más violencia que sufran, ellas nunca van a escapar, ni a dar por terminada la relación que las mantiene al lado de sus traficantes, aunque tengan la oportunidad de hacerlo.

    Antes de viajar a Europa, estas mujeres se someten a un ritual a través de la práctica del juju, arraigada tradición espiritual del sur de Nigeria, en el que dejan su alma en prenda hasta saldar la deuda impuesta por sus traficantes.

    Durante la ceremonia su cuerpo es marcado con pintura en polvo para que los espíritus puedan reconocer el alma que se les está ofreciendo; de este modo se lleva a cabo un juramento de lealtad entre el dios al que invocan, el traficante y las mujeres. Ellas están convencidas de que el incumplimiento a este contrato les traerá las peores desgracias, la locura y la muerte. Ni por un momento dudan de la veracidad de estos decretos.

    A partir de este momento están dispuestas a soportar todo tipo de abusos. Le tienen más miedo al ritual y sus consecuencias que a cualquier otra cosa que pueda sucederles.

    El único que puede liberarlas o dar por terminado el pacto es el mismo hechicero que realizó el ritual.

Esta práctica es una garantía de explotación a las mujeres que se someten a ella.

    El miedo, la desinformación y la desesperación de mujeres jóvenes que desean un mejor futuro para ellas y sus familias; el oportunismo de los brujos y traficantes, aunado a la histórica opresión patriarcal de Europa hacia África con su permanente saqueo y demanda de productos y servicios, generan las condiciones perfectas para dar lugar a estas nuevas formas de esclavitud.

 

Lorena Ros (Barcelona, 1975) estudió Humanidades en la Universidad Pompeu Fabra e hizo un posgrado de fotoperiodismo en Londres. En 2001 ganó el World Press Photo con un reportaje sobre la inmigración ilegal en España y en 2004 igualmente obtuvo una Mención honorífica con el proyecto sobre tráfico de mujeres nigerianas a Europa. Con este mismo, obtuvo la Beca Fotopress 03 y el premio OneWorld Media de Amnistía Internacional en 2005.

Mas información:

‘Unreported World’, ‘Nigeria: Sex, Lies and Black Magic’. Reportaje de Jenny Kleemans.

 Más sobre Lorena Ros:

www.lorenaros.com/

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Marisol Maza

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Rompiendo la línea. El cuerpo en las fotografías de Laurent Benaim

Marisol Maza

Cuerpos contenidos y desbordados, plenos, rebasados de sus formas, fragmentados, deseantes y deseados, incompletos, complacientes y complacidos, dolientes, bellos.

Cuerpos en tanto carne, vulnerables, espacios para la expresión del deseo y el placer. Cuerpos en tanto territorios de placeres compartidos.

Lo que confronta del cuerpo alterado, el que rompe las líneas, es la alteración que hay en los estereotipos e imaginarios que se tienen sobre éste. Cuando el cuerpo cambia de forma o no se adapta a las formas establecidas, se da forma a un nuevo espacio en donde se redefinen los cánones de belleza y erotismo.

Esta es la belleza en las fotografías de Laurent Benaim. La belleza de la línea curva, flexible, que rompe los moldes, para generar otras formas de erotismo basadas en la aceptación y el goce del cuerpo como tal. El cuerpo completo con su falta, pleno en su saturación, armónico en su falta de equilibrio.

Laurent Benaim (Francia, 1965) trabajó primeramente como fotógrafo profesional de moda y arquitectura. Desde hace 15 años se dedica exclusivamente a su producción artística, expuesta en numerosas ocasiones en distintos países europeos y por la cual es conocido como uno de los más famosos autores de fotografía erótica.

Ya no busca a sus modelos. No les contrata porque la intención de sus imágenes es el disfrute verdadero de los cuerpos. Ellxs han visto su trabajo y llegan a él queriendo ser fotografiadxs.

Sus imágenes son hechas en goma bicromatada, técnica fotográfica del siglo XIX, que consiste en aplicar a papel de algodón una emulsión fotosensible que permite la impresión, dando como resultado imágenes monocromáticas que remiten a los inicios de la fotografía.

Se han publicado dos libros sobre su obra: Corpus Delicti (2002) y Lunacy Things (2008).

Más información sobre Laurent Benaim:

laurentbenaim.tumblr.com

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Marisol Maza (México, D.F) Artista Visual. Trabaja con fotografía e intervenciones al espacio público. Su trabajo se ha presentado en varias ocasiones en México y el extranjero. Actualmente trabaja en el proyecto Cartografías Temporales que consiste en intervenciones a partir del mapeo de las ocupaciones temporales en espacios urbanos. 

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(Re)presentación de lo privado en la era digital. Digital Diaries de Natacha Merritt

Por Marisol Maza

El primer libro impreso de fotografía digital no fue solamente un parteaguas en cuanto al medio fotográfico sino también un punto de quiebre en la representación de la sexualidad femenina.

    Digital Diaries fue publicado por Taschen en el año 2000, luego de que Eric Kroll descubriera las fotografías que una chica de 22 años publicaba en la red. Estas eran el registro de su vida sexual, una especie de diario visual que se desarrolla a partir de la exploración de sus múltiples experiencias sexuales paralelamente a una exploración visual y una preocupación estética por la imagen.

    Natacha Merritt, nacida en Estados Unidos en 1977, no había realizado fotografías hasta que llegó a sus manos una sencilla cámara digital con la que comenzó a documentar su entorno inmediato, sus experiencias sexuales y las de su círculo de amigos en Manhattan.

    Como ella misma lo ha expresado, estas imágenes las hizo por diversión, sin ninguna pretensión artística; surgieron como un registro personal, una exploración propia y su deseo por compartirla.

    Las fotografías de Natacha constituyen un virage en las formas de representación de la sexualidad femenina en la cultura occidental al generar imágenes en las que no es representada sino que se presenta, a partir del propio placer, de la experiencia y del planteamiento de una nueva forma de narrativa por medio de la construcción de lo privado como documento.

    Después de este proyecto, Merritt estudió biología lo que la llevó al desarrollo de su trabajo fotográfico más reciente: Sexual Selection (2012), serie donde contrapone comparativamente imágenes de sexo humano con plantas e insectos.

   Los avances tecnológicos en los últimos quince años han ocasionado cambios radicales en los procesos comunicativos y sus repercusiones en las relaciones humanas. Con cada nuevo lenguaje se reconfiguran la producción, distribución y consumo de información; y con Internet se generaron, por una parte, una redefinición del espacio público, acceso inmediato a un público masivo, anónimo, diverso así como un cambio en la configuración de productor-receptor de nuestras imágenes, incluyendo la construcción de la propia a partir de ficciones, imaginarios y la proyección de deseos.

      La cuestión, por lo tanto, de convertirnos en generadorxs y difusorxs de nuestras propias representaciones es detectar los sistemas de control e imposición de estereotipos que regulan los espacios públicos, tanto físicos como virtuales además de utilizar las posibilidades de cada medio para generar nuevas formas de narrar a partir de la exploración, la experiencia y la reflexión.

Más información acerca de Natacha Merritt:

http://www.digitalgirly.com/

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Representaciones de (desde) la maternidad en la Fotografía Contemporánea

 Revisiones al trabajo de Ana Álvarez-Errecalde y Ana Casa Broda

Por Marisol Maza

La madre con el niño en brazos

Durante siglos se ha representado la maternidad a partir de la idea inmaculada y virginal de la religión, idealización que conforma el imaginario de madre en la cultura occidental.

    En las últimas décadas se han generado varios proyectos de mujeres a partir de su propia experiencia, como una forma de desafiar las maternidades asépticas que se muestran en la publicidad y la televisión.

    La artista argentina Ana Álvarez-Errecalde realizó un autorretrato documental donde ella, dentro del trabajo de parto decide el momento y la manera de mostrarse. El nacimiento de mi hija es un díptico. La primera imagen, de pie con la placenta aún dentro, unida a su bebé por el cordón umbilical. En la segunda está sentada con la placenta afuera; la sangre en ambas fotografías contrasta con el fondo blanco del escenario. En ambas sonríe, es partícipe de lo que ocurre; se muestra en una maternidad activa y consciente.

Ana Álvarez-Errecalde

    Entre otros proyectos en relación al cuerpo, Ana realizó un trabajo en colaboración con la Asociación El parto es nuestro. La serie consta de unas treinta fotografías de mujeres después de una cesárea, acompañadas de cortos y comentarios de las protagonistas. Las imágenes muestran la cicatriz física y emocional, para llegar a la reconciliación y al compromiso con una atención respetuosa del parto.    Estas fotografías han sido publicadas en el libro CESÁREA, más allá de la Herida.

En su trabajo Kinderwunsch, Ana Casas Broda aborda la maternidad a partir de la experiencia personal, donde expone su vivencia como madre a partir de momentos de tránsito físico y emocional.

El proyecto es un diario visual con imágenes y textos íntimos; recuerdos de la infancia, deseos y miedos en acercamiento, en primer plano.

Al inicio el deseo no cumplido de ser madre, la transformación del cuerpo antes y después del parto. El nacimiento de sus dos hijos entre el dolor, la alegría, la confusión, el cansancio.

Y posteriormente los vínculos… los cuerpos juntos, el tacto, la manera en que los cuerpos de la madre, de los hijos cambian; como se vinculan, se modifican, ocupan espacios, se estiran, se pliegan, crece la piel, el pelo, las uñas, los dientes, se rompen, se cortan, se fragmentan…

   Estas imágenes que surgen de lo íntimo, de lo propio, funcionan como un quiebre en la maquinaria de representación y disparan a cuestionar los patrones en que se muestra el cuerpo femenino; los límites de lo representable y la manera en que estos conforman el imaginario colectivo.

    En una sociedad sobresaturada de fotografías de nota roja ¿Porqué es más perturbadora la sangre derramada en el origen de la vida que en el de la muerte? ¿Porqué es inaceptable la representación del cuerpo femenino activo, vulnerado por la vida y no por la violencia ejercida sobre ella?

    El trabajo de estas artistas es también una reivindicación del papel de la mujer-madre como un ser en constante tránsito con momentos de ruptura, de quiebre, que sangra, llora y está plena; y que también se representa a sí misma, construye su imagen y su narrativa desde un hecho que le es propio. Estos trabajos reclaman el derecho y la urgencia de generar en todos lo ámbitos, imágenes desde lo propio, de narrar desde dentro y con ello crear incidencia en los modelos de representación.

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Los besos desesperados de Nan Goldin

Por Marisol Maza

El beso es uno de los actos de mayor intimidad; sin embargo, es difícil encontrar imágenes en donde se muestre esa intimidad sin caer en estereotipos.

Revisando fotografías de besos, encontré desde los mas absolutos clichés de la cursilería, los montajes publicitarios donde el beso no es más que un provocador de poder económico y reforzador de discursos machistas, hasta la amplia gama de imágenes pornográficas, para todos los gustos y preferencias, con también variadas calidades técnicas. Pensando el beso como espacio de empatía sexual y complicidad temporal, me remito al trabajo de Nan Goldin registrando momentos cotidianos; algunos sumamente eróticos, en donde los besos se revelan como uno de los gestos más íntimos y privados de los retratados. Esta fotógrafa estadounidense, durante varias décadas documentó la vida privada de su círculo social inmediato, la escena contracultural en Nueva York durante los años 70 y 80, estas narraciones íntimas, algunas de ellas autorretratos, hablan de la cotidianidad de su entorno: drogadicción, plenitud y dependencia sexual, violencia, enfermedad, amor. En sus imágenes las personas no están como modelos, sino como protagonistas de sus propios momentos, ante esa cámara que se había vuelto invisible para ellos. Sin embargo, el espectador no es un intruso ni un voyerista, sino un cómplice, quien parece estar involucrado también con los retratados a partir de estos fragmentos de sus memorias.

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Drag King, retratos de identidades

 

 

por Marisol Maza

¿Qué características debe tener el hombre perfecto? ¿Son estas características físicas o están dadas por una forma de actuar?

     Estas preguntas han sido uno de los ejes temáticos en el trabajo fotográfico de una artista que ha planteado su obra en la exploración del cuerpo y el género. Paola Adriana García Ruíz (Ciudad de México, 1987) estudió Artes Visuales en la Escuela Nacional de Artes Plásticas y durante 2008 al 2011 realizó el proyecto “Identidades reconstruidas: un collage genérico”, proyecto artístico con la comunidad transgénero de la ciudad de México.

     En una de sus series realizó retratos a la agrupación Original Drag King México. Según su propia definición, un drag king en ODKM es toda aquella persona que sin importar el género físico, mental, identidad de género o preferencia sexual, se dedica a realizar performances, shows, etcétera; para exagerar, burlarse o ridiculizar el estereotipo del rol masculino.

En su serie “Lo abstracto y lo concreto”, Paola busca contraponer los discursos establecidos con relación a los transgénero con la percepción y las vivencias de ellos.

Para esto realizó una serie fotográfica en la cual complacía sus sueños de ser retratados como ellos quisieran, poniendo de lado todos aquellos prejuicios de cómo deben verse sino cómo quieren verse ellos.

Indicadores de sexo, apropiaciones de genero” (2009) es una pieza en video en la que muestran acciones y actitudes que socialmente funcionan como indicadores sexuales.

Visita su página:

http://paolavisual.wordpress.com/

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