Arte y menstruación

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A partir de la polémica surgida en Instagram, revisamos varios casos en los que el arte y la menstruación se encuentran.
Por Daniel Basurto/@debudemedeiros

*** artículo aparecido originalmente en http://elsoma.mx/ el 26/05/2015

Hace unas semanas, una serie de fotografías de la artista y poeta Rupi Kaur fueron bajadas de Instagram, debido a que hacían referencia a su menstruación. A pesar de que las imágenes no eran explícitas, fueron censuradas por ir en contra de las condiciones de uso de la plataforma. Esta situación dio pie al debate sobre el tipo de censura que debe –o no– existir en las redes sociales; pero el caso también trajo a colación una pregunta: ¿por qué mostrar la menstruación es considerado ofensivo e impúdico?

Este problema no es nada nuevo. Al menos de los años sesenta a nuestros días, artistas (todas ellas mujeres) se han preguntado sobre su sexualidad desde diferentes expresiones (fotografía, pintura, performance, etc.) y han utilizado la sangre de la menstruación tanto como objeto de estudio como herramienta de trabajo. La aproximación estética lleva consigo un postulado político: hacer visible y público aquello que explícitamente ha sido considerado íntimo y privado.

Estas expresiones no refieren a los desnudos femeninos canónicos (herederos de la tradición clásica griega), en donde la figura de la mujer es idealizada bajo las ideas de pureza, fertilidad o amor; más bien, se trata aquí de las “otras” formas de la sexualidad femenina a las que el arte, por decirlo de algún modo, siempre tuvo recelo de entrar y que en años recientes comenzó a ser explorado con seriedad.

Artistas como Judy Chicago, Carolee Schneemann, Marina Abramovic, Rocío Boliver, Martha Rosler, por mencionar algunas, fueron las referentes que se preguntaron sobre las posibilidades de mostrar artísticamente su sexualidad sin recurrir a las clásicas expresiones. Una de las premisas compartidas de estas artistas fue la de confrontar los valores que habían definido el acotado mundo de la sexualidad femenina, para investigar sobre los prejuicios que conformaban el papel de la mujer en la sociedad. En este sentido, el tema de la menstruación se volvió paradigmático, y no han sido pocos sus ejemplos.

A continuación se hará un breve recuento de casos donde el tema de la menstruación ha tenido relevancia en las discusiones sobre la sexualidad femenina desde el arte, así como algunas de las reacciones que ejemplifican el diálogo (no necesariamente amistoso) que ha existido entre las artistas y la audiencia a lo largo de los años.

El caso Instagram

Un caso reciente es el de Rupi Kaur, artista y poeta estadounidense de raíces hindúes que, el pasado 25 de marzo, subió una serie de fotografías cuyo título es “Periodo”. La serie muestra precisamente el periodo de menstruación de la artista dentro de escenas cotidianas: levantándose con una mancha de sangre en su pijama, sus pies en la ducha con las inevitables gotas rojas deslizándose de sus muslos y rodillas hacia la coladera, acostada por el dolor de los cólicos y hasta el momento de ir a la lavandería para limpiar el pequeño incidente. Todo esto fue realizado con motivo de un curso de retórica visual que Rupi Kaur desarrolló en la Universidad de Waterloo.

Rupi subió las fotografías a su cuenta de Instagram y, en cuestión de horas, fueron removidas por “violar las condiciones de uso” de la plataforma. Pese a que las imágenes no mostraban escenas sexuales explícitas ni violencia de algún tipo, usuarios de Instagram reportaron las imágenes, considerándolas ofensivas. Ante tal acción, la artista contestó lo siguiente en su sitio:

“Gracias Instagram por darme exactamente la respuesta que mi trabajo buscaba criticar. Borraste la foto de una mujer que está completamente cubierta y menstruando alegando que va en contra de las condiciones de uso, cuando éstas marcan que son totalmente aceptables: la chica está completamente vestida, la fotografía es mía, no está atacando a ningún grupo y no es spam. Entonces, no está rompiendo ninguna de las condiciones de uso… ¡y volveré a postearlo! No voy a disculparme por no alimentar el ego y orgullo de una sociedad misógina que no tiene problemas con que salga en ropa interior, pero que no le parece una pequeña mancha de sangre cuando su página está llena de incontables fotos y cuentas donde mujeres (muchas menores de edad) son objetivadas, pornificadas y tratadas de forma infrahumana”.

Después de que las imágenes fueron removidas, una campaña en redes sociales comenzó a adquirir fuerza de manera espontánea. De pronto los comentarios negativos fueron los menos y los mensajes de apoyo para Rupi aumentaron a tal grado que el tema se volviótrending topic y fue tema de discusión en medios como The New York Times, The Huffington Post  y The Guardian.

Tal fue la presión en redes sociales y medios de comunicación que Instagram se disculpó con la artista, alegando que habían cometido un error y la foto había sido bajada “accidentalmente” por un miembro del equipo… dos veces. Finalmente las fotos fueron restauradas en su cuenta.

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La artista Casey Jenkins realizó un performance que consistió en tejer una bufanda durante 28 días. Pero la variante fue que insertó el rollo de estambre en su vagina de modo tal que, mientras avanzaba la bufanda, el hilo blanco iba saliendo poco a poco de su útero. El objetivo de que el performance se hiciera durante 28 días es claro: eventualmente Casey iba a menstruar y parte de la bufanda cambiaría de color.

Mientras trascurrían los días, la bufanda comenzaba de un color blanco para pasar a tener en algunos partes variaciones de color que iban de lo rosado hasta el rojo intenso. Sobre si el acto fue doloroso o no, la artista respondió: “No duele. Es decir, ¡bebés salen de ahí! Así que es un área bastante resistente”.

Muchas de las reacciones inmediatas fueron negativas. Los comentarios en su cuenta de Facebook atacaron tanto al performance como a su propia persona, refiriendo no sólo a que era de mal gusto y antihigiénico, sino que también era muestra de que la artista tenía incluso un problema psicológico y debía buscar ayuda profesional. Otros comentarios descalificaban el performance alegando que lo único que buscaba la artista era llamar la atención. Al respecto, Casey contestó lo siguiente:

“En tanto que artista, efectivamente, busco atención hacia mi trabajo –quiero expresarme y comunicar ideas y me rehúso a sentirme arrepentida por ello. Lo que no estoy buscando a través de este trabajo es aceptación externa sobre mí. De hecho, el trabajo está enfocado principalmente a rechazar mi validación desde fuentes externas”.

Después del mes que duró su presentación, la artista dijo haber adquirido mayor confianza en su cuerpo y, a pesar del escándalo que provocó su performance, espera que, una vez pasadas las reacciones viscerales en internet, la gente comience a preguntarse a sí misma por qué reaccionó de esa manera hacia la artista.

Para la Jenkins este performance es una forma de poner en entredicho la identidad de género (tema que recorre toda su producción), pues algo tan inocente como tejer se vuelve disruptivo cuando la menstruación, literalmente, se impregna en el acto. Como dato, la representación de las mujeres bordando (especialmente en los retratos decimonónicos), simbolizó la quietud y pasividad femenina; el acto de permanecer quieta en un punto evidenciaba su debilidad, docilidad y pertenencia al ámbito doméstico.

Una mujer de rojo (1) (2)

Ya seamos hombres o mujeres, podemos identificar referentes de nuestra infancia que fueron el símbolo consumado de la sexualidad femenina. Algunos de los ejemplos más representativos son Britney Spears (recordemos el ajustado traje rojo que usó en el video “Oops!… I did It Again”); Jessica Rabbit en su icónica aparición dentro de Who Framed Roger Rabbit? (Zemeckis, 1988), cinta en donde canta de manera seductora “Why don´t you do right”; Pamela Anderson en su apretado bikini y corriendo en cámara lenta sobre la playa para salvar la vida de los pobres pero siempre afortunados incautos enBaywatch (Berk, 1991); o finalmente, a Cameron Diaz en The Mask (Russell, 1994) entrando inocentemente al banco para abrir una cuenta con Stanley Ipkiss (Jim Carrey).

Bien, pues todas estas referencias fueron utilizadas por Lina Pardo Ibarra, estudiante de la Pontificia Universidad Javeriana (Colombia), quien durante 5 días habitó una vitrina para exponerse a sí misma durante el periodo de su menstruación. De acuerdo con Linda, el propósito de su performance, llamado La mujer de rojo, buscó cuestionar la idea de lo femenino, realizando una confrontación entre los procesos biológicos humanos de las mujeres con los patrones de sexualidad femenina exhibidos por laindustria cultural hollywoodense.

Algo interesante de este performance fueron las discusiones que se generaron alrededor de éste por parte de mujeres que, lejos de escandalizarse, pusieron en tela de juicio la efectividad de la presentación de la estudiante, tachándola de simplista y sin muchas referencias del feminismo colombiano de años anteriores. La académica y feministaCamila Montalvo, comentó lo siguiente:

“Es bastante simplista, un intento por apoyarse en símbolos creados por su propia limitación de lo femenino: encerrarse en una vitrina, menstruar públicamente y relacionarlo inmediatamente con el vestido rojo. […] pues el acto de menstruar en público visto como experiencia femenina podría ser equivalente al acto de sacarse un moco en público visto como experiencia infantil, no se trata de la mujer, se trata del cuerpo”.

Quizá lo más significativo de este performance fue que puso en Latinoamérica la discusión sobre cómo nos relacionamos con la menstruación y los prejuicios que existen frente al proceso biológico; sin embargo, las críticas dejaron en claro que el acto no puede valer por sí mismo, ni simplemente buscar el shock sin ningún propósito pues de lo contrario, como dice Montalvo, terminaría por perpetuar aquello mismo que busca criticar.

Desplazamiento interior

Carolee Schneemann es una artista visual norteamericana que desde mediados de los años setenta ha abordado desde múltiples disciplinas artísticas (fotografía, pintura y performance) la sexualidad femenina, los tabús como expresión de represión y de placer, así como el cuerpo y su relación con el “cuerpo social”. Para Schneeman, el modo en que nos relacionamos con nuestros cuerpos es una expresión de cómo socialmente definimos nuestros placeres, dolores y deseos. En consecuencia, dice, modificar la relación con nuestro cuerpo puede tener implicaciones sobre la forma en que socialmente éste es comprendido.

Uno de los performances más recordados de la artista fue “Interior Scroll” (desplazamiento interior), en donde utiliza su cuerpo como herramienta y objeto de estudio, y más específicamente, su vagina. En dicho performance (celebrado en el año de 1975 Festival de cine de Telluride, Colorado), Schneemann se para desnuda en una mesa, pintada con lodo y extrayendo de su vagina un rollo de papel mientras recita el discurso escrito en él. Una parte del texto dice lo siguiente:

“Pensé en la vagina de diferentes formas –física y conceptualmente: como una forma escultórica, un referente arquitectónico, las fuentes del conocimiento sagrado, éxtasis, pasaje al nacimiento, transformación. Vi la vagina como una cámara translúcida, donde una serpiente era un modelo exterior: amenizada por el pasaje de lo invisible a lo visible, un rollo espiral anillado bajo la forma del deseo y productor de misterios, atributos del poder sexual tanto masculino como femenino. Esta fuente interior de conocimiento estaría simbolizada por el índice del espíritu unificador y la carne de un trabajo divino”.

Después de los ejemplos citados anteriormente, el performance de Schneemann puede que de entrada no sea tan diferente o revelador; no obstante, fue el contexto en el cual ocurrió lo que le da un significado diferente. Scheneemann comenta en una entrevista que la escena artística de Londres en 1975 aún consideraba a las mujeres como las musas del arte, pero no las artistas. Scheemann dijo alguna vez que muchas de sus parejas incluso le robaron sus libros y materiales, alegando que ella, por ser mujer, no los necesitaba tanto como ellos.

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El hecho de que una mujer pretendiera hacer arte y apropiarse de su propio cuerpo para hacerlo, era entonces una afrenta a las formas tradicionales de creación artística. Evidentemente, las reacciones de sus colegas fueron desaprobatorias; muchos de ellos lanzaron vituperios hacia ella. Al respecto, Schneemann dice: “Nunca pensé que fuera chocante. Siempre que digo esto suena deshonesto; pero siempre pensé en esto como algo que necesitaban: ‘Mi cultura va a reconocer que algo está pasando por alto’ […] Siempre he tenido la esperanza de que mi audiencia crezca conmigo”.

A cuarenta años de los performances de Scheemann, mujeres artistas siguen explorando su sexualidad desde el arte. La menstruación se ha vuelto un tema paradigmático, puesto que toca muchas aristas y prejuicios sobre el cuerpo de la mujer y sobre aquello que le es permitido mostrar de sí misma en sociedad. En ese sentido, la referencia a la sangre menstrual y a la vagina misma se vuelve no sólo una expresión artística, sino también un postulado político que exige repensar nuestro sistema de valores alrededor de la mujer. Qué tanto se ha avanzado en estas reflexiones, esa esa quizás una pregunta que no puede responderse más que acudiendo constantemente a las expresiones artísticas, así como las discusiones alrededor de ellas. Aquí dejamos más ejemplos sobre el tema.

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Daniel Basurto. Actualmente es Editor General y Colaborador en ElSomaMx. Sus temas de interés son la filosofía, la política, la tecnología y las artes.

Twitter: @daebudemedeiros

(1) Nota de la editora: En Hysteria! valoramos mucho el trabajo de Una Pardo Ibarra, quien ha sido fuertemente criticada por las fuentes que cita el autor de este artículo, quienes fallan en observar las implicaciones políticas en los esquemas de representación del cuerpo femenino que la pieza pone en tensión, sin embargo existen otras voces críticas que valoran su acción desde una visión feminista que vale la pena revisar para comprender cómo una vez mas en el escándalo suscitado por esta pieza se hace evidente el enorme tabú que rodea a la menstruación y la potencia que tienen las acciones de este tipo para sacudir los paradigmas sociales. 

https://es.scribd.com/doc/115254472/UNA-LINA-PARDO-IBARRA-UNA-MUJER-DE-ROJO-Pre-texto-para-un-acercamiento-a-practicas-artisticas-con-perspectivas-feministas-en-Colombia

(2) En un número anterior de Hysteria! Revista publicamos la información sobre la pieza en cuestión proporcionada por la misma autora.  http://hysteria.mx/una-mujer-de-rojo/

 

  • María Joaquina Montenegro

    En referencia a la acción citada, Una mujer de rojo, sugiero la lectura de este texto que
    escribe
    Angela Robles Laguna “UNA LINA PARDO IBARRA – UNA MUJER DE ROJO
    Pre-texto para un acercamiento a prácticas artísticas con perspectivas
    feministas en Colombia”, a raíz de la polémica suscitada
    en el año 2012 por esta acción:
    http://www.scribd.com/doc/115254472/UNA-LINA-PARDO-IBARRA-UNA-MUJER-DE-ROJO-Pre-texto-para-un-acercamiento-a-practicas-artisticas-con-perspectivas-feministas-en-Colombia#scribd

    Cabe la pena aclarar que el seguimiento que se le dio a dicho performance es muy cuestionable, pues no se molestaron ni en escribir bien el nombre de lx artista (como sucede nuevamente en ese artículo), ni corroborar si ellx era o no estudiante, otras personas incluso dijeron que se trataba de su tesis de grado. Y por el contrario la polémica que se desató si tuvo que ver con el hecho de que hubiese una mujer menstruando durante 5 días en una vitrina al interior de la Universidad, además la deslegitimación que se le hacía de entrada a Una Pardo Ibarra, tenía que ver con el hecho de ser una artista joven, aduciendo además que era una acción caduca en tanto el arte feminista
    (asociado eminentemente a Norteamérica y Europa y a las décadas de los
    70’s y 80’s) se trata de una apuesta retrograda (pues al parecer ya no
    tenían/tienen sentido este tipo de cuestionamientos). En ese mismo
    sentido se tildaba de simplista la acción por mostrar explícitamente la
    sangre, nuevamente con esta idea de que el ARTE, no es ni debe ser
    “literal”.
    Puedo decir que el asco que suscitó fue literal, y sólo amenazaba el “buen
    gusto” de algunas de las personas que presenciaron el performance.

    • admin

      Muchas gracias por la recomendación! La tendremos en cuenta.

      Un saludo

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